Capitulo 28

La Piedra Filosofal

El Troll de la Montaña

El festín apareció de pronto en los platos dorados, como había ocurrido en el banquete de principio de año. Harry se estaba sirviendo una patata con su piel, cuando el profesor Quirrell llegó rápidamente al comedor; con el turbante torcido y cara de terror.

Todos lo contemplaron mientras se acercaba al profesor Dumbledore, se apoyaba sobre la mesa y jadeaba: Un trol en las mazmorras, pensé que debía saberlo. Y se desplomó en el suelo. Se produjo un tumulto. Para que se hiciera el silencio, el profesor Dumbledore tuvo que hacer salir varios fuegos artificiales de su varita. Prefectos exclamó, conducid a vuestros grupos a los dormitorios, de inmediato. Percy estaba en su elemento. ¡Seguidme! ¡Los de primer año, manteneos juntos! ¡No necesitáis temer al trol si seguís mis órdenes! Ahora, venid conmigo. Haced sitio, tienen que pasar los de primer año. ¡Perdón, soy un prefecto!

¿Cómo ha podido entrar aquí un trol? preguntó Harry, mientras subían por la escalera. No tengo ni idea, parece ser que son realmente estúpidos dijo Ron. Tal vez Peeves lo dejó entrar; como broma de Halloween. Pasaron entre varios grupos de alumnos que corrían en distintas direcciones. Mientras se abrían camino entre un tumulto de confundidos Hufflepuffs, Harry súbitamente se aferró al brazo de Ron. ¡Acabo de acordarme Hermione! ¿Qué pasa con ella? No sabe nada del trol. Ron se mordió el labio. Oh, bueno dijo enfadado. Se regresaron y se alcanzaron a los Hufflepuffs que iban hacia el otro lado, cuando se toparon con Luna y Neville y como ellos eran de su casa los siguieron rápidamente se deslizaron por un pasillo desierto y corrieron hacia el cuarto de baño de las niñas. Acababan de doblar una esquina cuando oyeron pasos rápidos a sus espaldas. Susurró Ron, empujando a Harry detrás de un gran buitre de piedra. Sin embargo, al mirar; sino a Snape. Cruzó el pasillo y desapareció de la vista. ¿Qué es lo que está haciendo? murmuró Harry. ¿Por qué no está en las mazmorras, con el resto de los profesores? No tengo la menor idea.

Lo más silenciosamente posible, se arrastraron por el otro pasillo, detrás de los pasos apagados del profesor. Se dirige al tercer piso dijo Harry se dio cuenta que unos cuantos metros atrás estaban agazapados Luna y Neville, pero Ron levantó la mano. ¿No sientes un olor raro? Harry olfateó y un aroma especial llegó a su nariz, una mezcla de calcetines sucios y baño público que nadie limpia. Y lo oyeron, un gruñido y las pisadas inseguras de unos pies gigantescos. Ron señaló al fondo del pasillo, a la izquierda. Algo enorme se movía hacia ellos. Se ocultaron en las sombras y lo vieron surgir a la luz de la luna. Era una visión horrible. Más de tres metros y medio de alto y tenía la piel de color gris piedra, un descomunal cuerpo deforme y una pequeña cabeza pelada. Tenía piernas cortas, gruesas como troncos de árbol, y pies achatados y deformes. El olor que despedía era increíble. Llevaba un gran bastón de madera que arrastraba por el suelo, porque sus brazos eran muy largos. El monstruo se detuvo en una puerta y miró hacia el interior. Agitó sus largas orejas, tomando decisiones con su minúsculo cerebro, y luego entró lentamente en la habitación.

La llave está en la cerradura susurró Harry. Podemos encerrarlo allí. Buena idea respondió Ron con voz agitada. Se acercaron hacia la puerta abierta con la boca seca, rezando para que el trol no decidiera salir. De un gran salto, Harry pudo empujar la puerta y echarle la llave. ¡Sí! Animados con la victoria, comenzaron a correr por el pasillo para volver donde estaban Neville y Luna, pero al llegar a la esquina oyeron algo que hizo que sus corazones se detuvieran: un grito agudo y aterrorizado, que procedía del lugar que acababan de cerrar con llave. Oh, no dijo Luna, tan pálida como el Barón Sanguinario. ¡Es el cuarto de baño de las chicas! bufó Harry. ¡Hermione! dijeron al unísono. Era lo último que querían hacer; pero ¿qué opción les quedaba? Volvieron a toda velocidad hasta la puerta y dieron la vuelta a la llave, resoplando de miedo. Harry empujó la puerta y entraron corriendo. Hermione Granger estaba agazapada contra la pared opuesta, con aspecto de estar a punto de desmayarse. El personaje deforme avanzaba hacia ella, chocando contra los lavamanos. ¡Distráelo! gritó Harry desesperado y tirando de un grifo, lo arrojó con toda su fuerza contra la pared. El trol se detuvo a pocos pasos de Hermione.

Se balanceó, parpadeando con aire estúpido, para ver quién había hecho aquel ruido. Sus ojitos malignos detectaron a Harry vaciló y luego se abalanzó sobre él, levantando su bastón. ¡Eh, cerebro de guisante! gritó Luna desde el otro extremo, tirándole una cañería de metal. El ser deforme no pareció notar que la cañería lo golpeaba en la espalda, pero sí oyó el aullido de Neville y se detuvo otra vez, volviendo su horrible hocico hacia Ron y dando tiempo a Harry para correr. ¡Vamos, corre, corre! Harry gritó a Hermione, tratando de empujarla hacia la puerta, pero la niña no se podía mover.

Seguía agazapada contra la pared, con la boca abierta de miedo. Los gritos y los golpes parecían haber enloquecido al trol. Se volvió y se enfrentó con Ron, que estaba más cerca y no tenía manera de escapar. Entonces Harry hizo algo muy valiente y muy estúpido: corrió, dando un gran salto y se colgó, por detrás, del cuello de aquel monstruo. La atroz criatura no se daba cuenta de que Harry colgaba de su espalda, pero hasta un ser así podía sentirlo si uno le clavaba un palito de madera en la nariz, pues la varita de Harry todavía estaba en su mano cuando saltó y se había introducido directamente en uno de los orificios nasales del trol. Chillando de dolor; el trol se agitó y sacudió su bastón, con Harry colgado de su cuello y luchando por su vida.

En cualquier momento el monstruo lo destrozaría, o le daría un golpe terrible con el bastón. Hermione estaba tirada en el suelo, aterrorizada. Neville le arrojo un lavabo lo que distrajo al trol por lo que Ron empuñó su propia varita, sin saber qué iba a hacer; y se oyó gritar el primer hechizo que se le ocurrió: ¡Wingardium leviosa! El bastón salió volando de las manos del trol, se elevó, muy arriba, y luego dio la vuelta y se dejó caer con fuerza sobre la cabeza de su dueño. El trol se balanceó y cayó boca abajo con un ruido que hizo temblar la habitación. Harry se puso de pie. Le faltaba el aire. Ron estaba allí, con la varita todavía levantada, contemplando su obra. Luna se apresuro a Hermione quien fue la que habló primero. ¿Está muerto? No lo creo dijo Harry.

Supongo que está desmayado. Se inclinó y retiró su varita de la nariz del trol. Estaba cubierta por una gelatina gris. Puaj qué asco. La limpió en la piel del trol. Un súbito portazo y fuertes pisadas hicieron que los Cinco se sobresaltaran. No se habían dado cuenta de todo el ruido que habían hecho, pero, por supuesto, abajo debían haber oído los golpes y los gruñidos del trol. Un momento después, la profesora McGonagall entraba apresuradamente en la habitación, seguida por Snape y Quirrell, que cerraban la marcha. Quirrell dirigió una mirada al monstruo, se le escapó un gemido y se dejó caer en un inodoro, apretándose el pecho. Snape se inclinó sobre el trol.

La profesora McGonagall miraba a Ron Neville Luna y Harry, Nunca la habían visto tan enfadada. Tenía los labios blancos. Las esperanzas de ganar cincuenta puntos para Fenix se desvanecieron rápidamente de la mente de Harry. ¿En qué estabais pensando, por todos los cielos? dijo la profesora McGonagall, con una furia helada. Harry miró a Ron, todavía con la varita levantada. Tenéis suerte de que no os haya matado. ¿Por qué no estabais en los dormitorios? Snape dirigió a Harry una mirada aguda e inquisidora. Harry clavó la vista en el suelo. Deseó que Ron pudiera esconder la varita. Entonces, una vocecita surgió de las sombras. Por favor; profesora McGonagall, Me estaban buscando a mí. ¡Hermione Granger! Hermione finalmente se había puesto de pie. Yo vine a buscar al trol porque yo pensé que podía vencerlo, porque, ya sabe, había leído mucho sobre el tema. Ron dejó caer su varita. ¿Hermione Granger diciendo una mentira a su profesora? Si ellos no me hubieran encontrado, yo ahora estaría muerta. Harry le clavó su varita en la nariz, Neville le lanzo un lavabo y Luna le dijo a que usase el hechizo de ¡Wingardium leviosa! Ron lo hizo golpearse con su propio bastón. No tuvieron tiempo de ir a buscar ayuda. Estaba a punto de matarme cuando ellos llegaron. Harry, Luna Neville y Ron trataron de no poner cara de asombro. Bueno en ese caso dijo la profesora McGonagall, contemplando a los cinco niños. Hermione Granger; eres una tonta. ¿Cómo creías que ibas a derrotar a un trol gigante tú sola? Hermione bajó la cabeza. Harry estaba mudo. Hermione era la última persona que haría algo contra las reglas, y allí estaba, fingiendo una infracción para librarlos a ellos del problema. Era como si Snape empezara a repartir golosinas. Hermione Granger, por esto Fenix perderá cinco puntos dijo la profesora McGonagall.

Estoy muy Fenix. Los alumnos están terminando la fiesta en sus casas. Hermione se marchó. La profesora McGonagall se volvió hacia Harry, Luna, Neville y Ron. Bueno, sigo pensando que tuvisteis suerte, pero no muchos de primer año podrían derrumbar a esta montaña. Habéis ganado cinco puntos cada uno para Fenix.

El profesor Dumbledore será informado de esto. Podéis iros. Salieron rápidamente y no hablaron hasta subir dos pisos. Era un alivio estar fuera del alcance del olor del trol, además del resto. Tendríamos que haber obtenido más de veinte puntos se quejó Ron. Quince, querrás decir; una vez que se descuenten los de Hermione.

Se portó muy bien al sacarnos de este lío admitió Ron. Claro que nosotros la salvamos. No habría necesitado que la salváramos si no hubiéramos encerrado esa cosa con ella le recordó Luna. Habían llegado al cuadro del Fenix. Postre de Durazno dijeron, y entraron. La sala común estaba llena de gente y ruidos. Todos comían lo que les habían subido. Hermione, sin embargo, estaba sola, cerca de la puerta, esperándolos. Se produjo una pausa muy incómoda. Luego, sin mirarse, todos dieron: «Gracias» y corrieron a buscar platos para comer. Pero desde aquel momento Hermione Granger se convirtió en su amiga. Hay algunas cosas que no se pueden compartir sin terminar unidos, y derrumbar un trol de tres metros y medio es una de esas cosas.

Quidditch Cuando empezó el mes de noviembre, el tiempo se volvió muy frío. Las montañas cercanas al colegio adquirieron un tono gris de hielo y el lago parecía de acero congelado. Cada mañana, el parque aparecía cubierto de escarcha. Por las ventanas de arriba veían a Hagrid descongelando las escobas en el campo de quidditch, enfundado en un enorme abrigo de piel de topo, guantes de pelo de conejo y enormes botas de piel de castor. Iba a comenzar la temporada de quidditch. Aquel sábado, Harry jugaría su primer partido, después de semanas de entrenamiento: Fenix-Gryffindor contra Slytherin. Si Fenix-Gryffindor ganaba, pasarían a ser segundos en el campeonato de las casas. Casi nadie había visto jugar a Harry, porque Wood había decidido que sería su arma secreta. Harry también debía mantenerlo en secreto. Pero la noticia de que iba a jugar como buscador se había filtrado, y Harry no sabía qué era peor: que le dijeran que lo haría muy bien o que sería un desastre.

Era realmente una suerte que Harry tuviera a Hermione como amiga. No sabía cómo habría terminado todos sus deberes sin la ayuda de ella, con todo el entrenamiento de quidditch que Wood le exigía. La niña también le había prestado Quidditch a través de los tiempos, que resultó ser un libro muy interesante.