Solo quiero que sepas quien soy

Solo quiero que sepas quién soy.

No era mala. No era una perra como todo el mundo creía, pero sus ansias de "olvidarlo" le habían hecho cometer actos que ni ella misma entendía. El castigo mas potente para eso fue perder a su bebé.

No por mala, no por perra…. Sino porque era hora que ella se diera cuenta del error gravísimo que cometía.

Parkinson no deseó jamás ser una santa, una pura chica de sangre noble. No le interesaba la opinión de los demás como tampoco lo que se hablara de ella. No le importaba que su presencia fuera desagradable. Sin embargo, añoraba porque él no la viera así.

Ella no lo soltaba, desde ese "te amo" en la fiesta pretendía no soltar esa mano masculina. Confiaba en el su vida entera… pero desconfiaba de sus palabras. Tenía miedo de sus emociones, tenía terror a su soledad. Era como un arma explosiva dentro de su cuerpo. Por suerte estaba Harry para no dejarla explotar.

El azabache besó la cabeza de Parkinson cuando estaban en la puerta de su sala común. Rogando con todas sus fuerzas que no cambiara de parecer, que no le gritara nuevamente "debes volver con Weasly". Simplemente porque él no lo aceptaría.

-sueña conmigo…- le dijo mientras ella se acurrucaba en su pecho. Inhalo ese aroma a… en realidad no sabía que era. Quizás su shampoo o su perfume, pero él era demasiado inútil descifrando esencias. Harry simplemente no servía para eso… aún así, reconocía la esencia de Pansy a kilómetros de distancia.

-eso siempre- le dijo ella separándose lentamente.

Harry iba a dejar que se fuera a dormir. La oscuridad de las mazmorras era demasiado tentadora para el azabache, sobretodo con ella ahí. Tan frágil, vulnerable y hermosa como siempre.

Como un lobo feroz atacando a la pequeña e inocente oveja. Solo que entre ellos dos, era difícil saber quien era a ciencia cierta el lobo y cual era la oveja.

Eran simplemente dos polos opuestos, destinados a un futuro separados…. Ellos querían ser la excepción.

Pansy dejó de sentir aquella mano calida tomada a la suya. Y no demoró muchos segundos en retomarla.

-¿estas seguro de lo que haces?

-¿vas a seguir de nuevo con lo mismo?- dijo él volteándose.

-no es seguir con lo mismo Harry… es estar segura que tu actuar no es obligado.

-¿Qué parte podría ser obligado?

-quizás… culpabilidad… misericordia. Acabo de perder a nuestro hijo. No creo que estés muy a gusto.- dijo Pansy en un extraño plan masoquista.

-¿por eso sería mejor estar con Ginny?- preguntó Harry- te diré que no. jamás sería culpa estar contigo. Nunca he sentido por ti misericordia. Eres la mujer más maravillosa que he conocido. Eres mi otra mitad… eres todo lo opuesto a mi, y sin embargo, adoro la manera en que me complementas. Amo tu cara, tu boca, tu pelo, tus labios… amo que cantes y tararees cuando piensas. Amo tu sonrisa cuando haces algo malo… diciéndome con ella "no me retes". Amo esas margaritas que se forman después de besarte. Amo ese escalofrío que te recorre cuando te doy besos en el cuello. Amo que calles y me digas todo con tus hermosos ojos. Amo…

Pansy lloraba de la emoción… era suyo. Sola y únicamente suyo. Y no permitiría que una maldita zorra se lo arrebatara. Iba a luchar por lo que le pertenecía: el corazón de Harry.

-si, si, si… ya entendí. Me adoras- dijo ella tomándolo de la nuca para besarlo intensamente.

-daría mi vida por ti- le dijo él entre besos.

Iba a esperar a que entrara. Pero ella no tenía el mismo plan.

Lo llevo dentro, la morena se sorprendió al no encontrar a Blaise como siempre cerca de la chimenea. Pero lejos de preocuparse, llevó a SU HOMBRE al cuarto.

Harry la besó con todos y cada uno de los sentimientos almacenados que tenía. Esos días sin verla. Las noches sin tocarla. Las mañanas añorándola… TODO. La llevó a la cama, poniéndola bajo su cuerpo mientras la llenaba de besos.

-no podemos- dijo ella gozando de los besos del azabache- ¿recuerdas que te dije sobre la perdida de nuestro hijo? Estoy con mi menstruación.

-no pretendo hacerte el amor. Solo recordarte que nadie es igual que yo.

-¿crees que no lo tengo claro?

-solo limpio mi territorio. E impregno mi olor en ti nuevamente.- dijo él, cruzando ambas miradas verdosas.

Lejos de enojarse, ella solo disfrutó del contacto.

-nunca me habías dilo que bailaras tan bien- dijo de pronto Harry. Acordándose de las cosas ocurridas en la pista

Ella se levantó, un poco molesta de que esos labios ya no profanaran los suyos.

-nunca me lo preguntaste… y jamás salió el tema.

-baila algo para mi- pidió él.

No fue necesario rogar, ella disfrutaba bailar. Con su varita encendió el regalo que ella misma se haba echo. Un artefacto Muggle presentado por Hermione que servía para escuchar música.

Así fue como la melodía proveniente de ese útil artefacto embriago los oídos de Harry e inspiro a Pansy.

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Fue como si la canción estuviera fielmente dedicada a su relación. Pansy, aparte de bailar y disfrutar del sonido, se acercó a Harry, susurrándole al oído coquetamente.

-"y abandonaría por siempre tocarte, porque sé que me sientes de algún modo"- le dijo sentándose a horcadas sobre las piernas del chico.- "tu estás más cerca del cielo de lo que yo jamás estaré. Y no quiero irme a casa justo ahora".

Harry, semi recostado veía a esa veela mujer sobre si. Admirando cada milímetro de su piel. ¿Es que acaso podía estar más enamorado? Aquella que toda su vida aparento no tener corazón, pero que bajo esas miles de capas de titanio y magma existía un músculo, que si tenía vida. si palpitaba como el de los demás… y si sentía.

-simplemente no quiero extrañarte esta noche- le dijo el azabache siguiendo la canción.

Se inclinó para besar aquellos finos labios. Pero ella lo separó, le quitó la camisa y se recostó sobre él. Harry aprovecho la posición para voltearla y volver a atacar ese pálido y fino cuello.

-y no quiero que el mundo me vea, porque no creo que ellos me entiendan. Cuando todo esta hecho para ser roto… yo solo quiero que tu sepas quien soy- le dijo ella entre lagrimas. Olvidando el tono de la canción. Harry detuvo su sesión de besos y la miro.

-lo nuestro no esta hecho para ser roto- le dijo seriamente.

-eres Harry Potter. El mejor Gryffindor de la historia. Tus padres y los míos definitivamente no eran buenos amigos. Fui la primera en apuntarte para salvar mi vida. Sabiendo que tu arriesgabas la tuya por todos nosotros. Soy una Slytherin, mi actitud no cambiará. Yo…

-yo no quiero que cambies- le dijo él tomando sus mejillas- jamás he querido que seas alguien que no eres. Pansy, te amo. No me importa que piensen los demás- las lagrimas, nuevamente se hicieron presentes en el rostro de la chica- importa lo que pienses tu de esto. ¿Crees que esta hecho para ser roto?

Aquellos ojos esmeraldas la miraban sin pestañar. Esperando la respuesta deseada.

-claro que no- le dijo afirmando su nuca la unir ambos labios.

-"yo solo quiero que sepas quien soy"- dijeron los dos enamorados cuando el aire fue exigido por los pulmones.

Él se recostó sobre el pecho de Pansy, ella no dudo en acogerlo. Quedándose lenta y amorosamente dormidos.

-ni siquiera tus inseguridades podrán separarnos esta vez- dijo Harry cuando noto regular la respiración de la chica, creyendo que estaba dormida. Lo que él no sabía, era que la chica solo se relajaba cuando estaba cerca… pero no lograba mucho las artes de "dormir".

Relajación, esa era la palabra que tanto anhelaban esos ojiverdes en estas ultimas semanas. Y ¿qué mejor manera que estando con el respectivo dueño de su corazón?

Draco se metía al cuarto de baño riéndose por un comentario, levemente obsceno por parte de la leona.

-¿Empezamos tan temprano?- le dijo antes de levantar su hermoso trasero de la cama y caminar al baño.

-¿Qué tiene de malo que te diga que tengo ganas? Ayer me decías una y otra vez que querías hacerme el amor por todos los orificios de mi cuerpo- dijo ella mientras se ingeniaba como salir de la cama del rubio, sin llevarse la sabana y sin que ninguna parte de su cuerpo desnudo estuviera a la vista…. ¿Dónde había dejado su varita?

-yo jamás dije eso niñita obscena… dije que quería que fueras mía y solo mía- contraatacó el blondo.

-¡Draco Malfoy!- fueron las palabras de la castaña, envuelta finalmente en la sabana- dijiste que deseabas desvirgarme totalmente- ella aún no podía decir las mismas frases que su novio sin sonrojarse.

-de acuerdo… de acuerdo- mientras se acercaba seductoramente, viendo milímetro por milímetro el cuerpo de Hermy. Pensando seriamente como quitar esa estorbosa sabana- aceptaré que dije eso en un par de horas cuando lo haya cumplido…

Ella se sonrojo al instante. No se molestó en quitar a Draco de su cuello… tampoco de apartar las manos que la rodeaban, pero si actuó cuando escuchó una risa en el pasillo.

Se separó del rubio, mientras él la miraba con cara de "¿me dejarás así?", Hermione se vestía con una camisa del rubio que le quedaba hasta la mitad del muslo…. Y no, no era para presumir su -acalorada, placentera, deseada y excelente- noche, era solo porque Draco había hecho uno que otro par de ajustes en su antigua ropa.

Era imposible que esa risa fuera de quien ella creía.

Aunque quizás NO tan poco imposible, ya que al salir del cuarto, si vio a quien ella creía. Dos cabezas azabaches mirándose con amor, tomados de la mano y sonriendo como si acabaran de cometer la mejor travesura de todas.

-hola Hermione, buenos días- dijo la chica mirando sonriente a la futura señora Malfoy.

-b…buenos días- dijo ella aun sorprendida.

Y es que ver a Pansy sonriente no era algo muy frecuente en el último tiempo. Si era probable cuando estaba con Harry, pero tampoco quería preguntar que tan "establemente" estaba con Harry.

-venía a contarle algo a Draco, pero si están los dos mejor… espero que no hayamos interrumpido nada- dijo Pansy picadamente por el atuendo de la castaña.

-en realidad…

-en realidad si.- fueron las serias palabras de Draco tras Hermione. Era un acto involuntario tomar a esa chica de la cintura y apegarla a su pecho. Como si calzaran extrañamente el uno con el otro- Y si no fuera porque estás tan feliz no hubiera dejado que te abriera la puerta.

La morena iba a hablar cuando Draco vio al chico que la acompañaba.

-Harry, no te odio ni quiero matarte, pero si sigues tomando la mano de mi hermana para volver a romper su corazón, me obligaras a hacerlo. Y Hermione se enojara conmigo- le dijo de manera tranquila. Amenazándolo con todas sus letras, pero siempre tan tranquilo. Lo que hacia, de manera extraña, la amenaza aún peor.

-la amo Draco. No puedo vivir lejos de ella.

-créeme que no vivirás si te vuelves a alejar. Eso te lo aseguro yo. Además…- por suerte estaban esas dos chicas ahí. Hermy que le daba un disimulado codazo en el estomago y Pansy que hablaba atropelladamente.

-venía precisamente para eso. Para INFORMARTE que no quiero amenazas para Harry. De ningún tipo. ¿Entendiste Draco?- le dijo de manera seria, aquella Slytherin que sonreía como si le dieran el mejor regalo del mundo.

Draco, al ver la sonrisa expandirse en la cara de su hermana, no aguantó las ansias. Puso sus manos en el estomago de Hermione, apoyó su cabeza en el hombro de esta, de tal manera que al avanzar ella incondicionalmente lo haría con él.

-me casaré con Hermione- le dijo bastante bajo.

-¡QUÉ! ¡COMO QUE TE CASAS! ¿ESTÁS EMBARAZADA?- fueron las suaves palabras de Pansy… y claro, un día relativamente normal, con los clásicos alumnos de Slytherin despertando, listos para absorber toda clase de conocimientos… pero ¿A QUIEN ENGAÑO? Todos pasaban por el lugar tratando de afinar el oído por el nuevo chisme

¿Hermione Granger estaba embarazada?

-gracias por el disimulo- dijo la castaña sonrojada.

-¿Cómo no te cuidaste?- le preguntó la morena… siendo reprendida con la mirada de Harry… ella tampoco se había cuidado y había tenido las mismas consecuencias que su amiga. Solo que lamentablemente el bebé no tenía en su futuro llegar a este mundo.

-¿Qué? ¿De qué..? No tonta. No estoy embarazada.

-¿y por que se casan tan pronto?- preguntó Harry abriendo la boca por primera vez. Y si, él debe aceptar que miró el vientre de su amiga para comprobar que ese "embarazo" realmente fuera falso.

Draco y Hermy se miraron, aquella corriente eléctrica cruzó el cuerpo de ambos, sus terminales nerviosos empezaron a desesperarse como siempre y dijeron al mismo tiempo.

-por amor.