Lo he vuelto a hacer, una actualización que ha tardado meses, aunque esta vez no ha sido un año y medio. Es muy triste sentirse orgullosa por ello. Así que sin más, os dejo el capítulo que ya se va encaminando hacia el verdadero final…

Ah, estimada Zory, esto va por ti. Porque no importa el tiempo que pase. (Y esto parece la dedicación de un libro, de esas que nadie nunca entiende).

Disclaimer: Naruto pertenece a Masashi Kishimoto, yo simplemente utilizo sus personajes para distraerme un rato.

Advertencias: Spoilers Capitulo 367 (Quien avisa no es traidor)


Cruzando la línea

Capítulo 28: Momentos

Algunos años atrás…

"Vas a morir como continúes a ese ritmo".

Levantó la cabeza y observó fijamente a la figura menuda que se apoyaba en una de las ramas del árbol. Lo único que vio fue una mata espesa de grueso cabello rojo como la sangre, que caía lacio como una cascada sobre su rostro y su espalda. Entremedio de todo aquel fuego, por eso, resplandecían dos orbes azules oscuras como el mar en verano.

"No es mi intención morir, no aún" respondió con una sonrisa, secándose el sudor de la frente con la manga de la chaqueta blanca. "¿Qué haces aquí?"

Kushina se lanzó al vacío y cayó al suelo después de dar una voltereta. Su precioso pelo siguió el movimiento, y Minato sintió por un momento que la chica estaba envuelta en llamas.

"Jiraiya-sensei dice que lo dejes durante un rato" musitó acercándose a su lado. Se arrodilló y la punta del cabello tocó la hojarasca del suelo. "Incluso tú necesitas descansar de vez en cuando". Levantó una mano y apoyó dos dedos en su frente, para impulsar su cabeza hacía atrás al instante siguiente.

"¡No estoy cansado!" se quejó poniéndose en pie, sintiendo el cansancio en sus pantorrillas. "¡Aún puedo continuar!"

Kushina le dedicó una larga y profunda mirada, la misma que le dedicaba su abuelo cuando volvía a casa hecho unos zorros. En aquellos ojos, se escondía más sabiduría de la que Minato, de eso estaba seguro, sería capaz de conseguir en una vida.

"Si quieres caer muerto…"

Aquello lo molestó, así que se cruzó de brazos y volteó el rostro en un puchero infantil.

"No todos tenemos tu misma resistencia, Uzumaki-san".

Escuchó su risa antes de verla. Una melodía perfecta, armoniosa, pero también basta.

"Eso es porque eres un nenaza, Mina-chan".

"¿Qué me has llamado?" se volteó a mirarla y vio que tenía en su rostro aquella sonrisa picaresca que tanto le gustaba.

"Nenaza".

"¡Ven aquí, saco de huesos!"

Kushina salió disparada en dirección contraria en apenas un segundo. Minato no tardó en hacerlo, pero tuvo que invertir toda una tarde de duro entrenamiento para atraparla. Cuando al fin lo consiguió, se dejó caer sobre su espalda en lo alto de la montaña de los Hokages.

"Para ser Hokage necesitas más energía" le dijo ella palmeándolo sin delicadeza en el estómago. Sabía que no lo hacía queriendo, pero ese simple golpe hizo que Minato tuviese ganas de vomitar. "Aún estás muy verde, Mina-chan".

"No me llames así…" se incorporó y se permitió observar la vista de Konoha desde allí arriba. Era espectacular, arrebatadoramente bella. Con las casas multicolor reflejando los rayos moribundos del crepúsculo. "No soy ningún niño…"

Sintió como ella se apoyaba en su hombro y buscaba a tientas su mano.

"Aún te queda mucho por aprender. Y hasta que no lo aprendas todo, siempre serás un niño para mí".

Se separaron un segundo más tarde, y antes que de Kushina consiguiera desaparecer en la noche, Minato juró que había visto la sombra del cariño asomar en sus ojos cristalinos.

"Entonces enséñame".

Una sonrisa fue su única respuesta.


"¡Lo haces mal, fatal!" le gritó una tarde de entrenamiento, cuando ambos tenían alrededor de diecinueve años y eran aún unos críos. "¿Cómo puedes ser tan torpe?" le aventó un collejón con la mano abierta, y el golpetazo reverberó entre los árboles del bosque. "Se supone que eres un genio".

"¡Y se supone que tú no deberías saber hacer esto tan bien!" le gritó en pleno ataque de frustración. Solo cuando las palabras salieron de su boca, se dio cuenta del desastre que había organizado, así que rápidamente, trató de disculparse. "N-no quería decir e-eso, S-shina-chan".

Le aventó otro coscorrón, uno de esos que dolía y le hacían un chichón inmenso que solo se iba con cientos de toneladas de hielo.

"Kushina-sensei" remarcó ella con retintín infantil. "Ahora eres mi estudiante, Mina-chan, y harás lo que yo te diga".

Se arrodilló frente a ella.

"Si, mi ama".

La seriedad del momento les duró tres suspiros. Al cuarto, ambos estallaron en carcajadas.

"Esta técnica…" comenzó Kushina arrodillándose a su lado, escribiendo en el suelo con un palo de madera. "… se ha transmitido de generación en generación en familia" vio como lo observaba de reojo, así que le dedicó la sonrisa más brillante y sincera de su repertorio. Ella se sonrojó y apartó la mirada, volviendo la vista a sus notas. "… mi abuelo me dijo que estaba prohibida, pero es una tontería, porque sirve de base para muchas otras técnicas. Técnicas difíciles, no como las fáciles que ya te he enseñado".

Minato se observó las manos con atención y asintió. Kushina le había enseñado tantas cosas desde hacía ya tantos años…

"Son técnicas específicas del clan Uzumaki, así que no vayas enseñándolas por ahí con libertad" le advirtió llevando un dedo al aire. "Es muy importante que lo entiendas".

"Lo entiendo" dijo con seguridad, buscando sus ojos. "Lo comprendo, lo entiendo y lo acepto. Es un regalo tuyo, no es para nadie más".

Kushina le dedicó una mirada que oscilaba entre la tristeza y la felicidad más absoluta.

"Bien, empecemos. Lo primero será que te aprendas estos sellos de aquí…"

Perdió la concentración mientras la observaba realizar los sellos que eran el orgullo de su país. Parecía tan feliz haciéndolo, tan entregada, tan apasionada… era una delicia a los ojos, ver que hacía algo que de verdad le gustaba.


"¿Qué se supone que es esto?" preguntó alzando el amasijo de hilos que Kushina había puesto delante suyo tan buen punto había entrado por la puerta.

"¡Unos calcetines!" exclamó ella roja como un tomate, tomando asiento delante suyo como podía. El estómago abultado le resultaba más incómodo de lo que en realidad quería admitir.

Minato no supo que contestar a eso. Sabía que si decía que no valían nada, (o lo que era lo mismo, la verdad), recibiría una buena reprimenda: pero también sabía que si decía que era preciosos, (una mentira), sería descubierto y también recibiría. Con un suspiro, se rindió ante lo inevitable.

"No me gustan".

Y cerró los ojos esperando el golpe que nunca llegó.

"A mí tampoco" admitió abiertamente ella tras un minuto de tensión. "Esto se me da fatal. Sabía que lo de ser madre no iba a ser tan fácil…"

Al verla desanimada, corrió a arrodillarse a su lado y tocar el estómago en el que crecía su hijo, un niño perfecto fruto de su calurosa unión.

"No digas eso…" musitó apoyando la mejilla sobre el estómago, sintiéndolo caliente. Su hijo debió notar su cercanía, porque pateó con todas sus fuerzas y Minato solo pudo sonreír de felicidad. "Eres una madre estupenda, y lo vas a ser. Este niño te va a amar más que a nada en este mundo, igual que lo hago yo…"

Kushina hizo un puchero y le tocó el pelo. Sintió sus brazos rodearle el cuello, enterrando su rostro en su estómago y su niño.

"Tú sí que vas a ser un padre genial…"

Liberó su rostro de la prisión de carne y buscó sus labios. Cuando la besó, se sintió igual que la primera vez, lleno de nerviosismo, éxtasis y felicidad.

"Los dos. Los dos vamos a sacar adelante este niño".

Kushina volvió a besarlo poniendo toda su alma en ello.


Fugaku lo obligó a taparse los ojos tan buen punto salieron de los dominios del Clan Uchiha. Decidió no protestar ni una sola vez, a pesar de que los ANBU que le acompañaban habían empezado una disputa verbal con algunos otros miembros prominentes del Clan Uchiha. Finalmente, y tras diez minutos de insultos que se hicieron eternos, Fugaku los silenció a todos con un grito.

"Hokage-sama está más a salvo conmigo de lo que estará jamás con vosotros" los reprendió sin levantar la voz. A Minato siempre le sorprendía que pudiera expresar enfado cuando hablaba con un susurro. "Y este fue el acuerdo. Él y yo. Nadie más. ¿Os ha quedado claro?".

Minato pudo escuchar algún que otro forcejeo, pero pareció más simbólico que otra cosa, así que un minuto más tarde, se alejó de allí guiado por la voz de Fugaku.

"Lo lamento" se disculpó el Uchiha cuando ya llevaban lo que parecía un kilómetro andado.

"No te disculpes" dijo él. "Proteges a tu familia, lo comprendo. Aunque deberías entender que yo os protejo a todos y cada uno de vosotros por igual".

Fugaku rio por debajo de la nariz.

"Eso es lo que nos quieres hacer creer. Los Uchihas no somos tan…"

"Fugaku" sentenció deteniéndose de golpe sin que su guía se lo dijera. Por el sonido del otro al respirar, volteó el rostro en aquella dirección. "Mientras yo esté en el poder, el Clan Uchiha no va sufrir ningún daño ni va a ser denostado. El Clan Uchiha forma parte de la Aldea Oculta de la Hoja, y como Hokage, es mi deber protegeros y ampararos".

"Las cosas no siempre se van a mover a tu voluntad" Fugaku lo hizo avanzar de un empujón. "Los Clanes somos caprichosos y orgullosos. Tú no lo entiendes porque provienes del pueblo llano, pero tú mujer debe de haberte contado que…"

"El honor de la familia es más importante que todo lo demás en esta vida" finalizó por él. "Puede que mi sangre no sea noble, pero mi intención lo es".

"Si consigues cambiar las doctrinas del Clan Hyûga, puede que entonces te escuche" se rio el otro deteniéndose. "Hasta entonces, entiende que hemos de hacer todo lo posible por protegernos".

"¿A pesar de que sea una exageración?"

"Sube por las escaleras" le ordenó Fugaku. "Y ahora espera aquí".

Su compañero se alejó veinte pasos de él. Pareció pelearse con algo, y cuando volvió, lo guio hasta otro tramo de escaleras. La diferencia es que estas, en vez de ascender, descendían.

"No puedo preguntar dónde estamos, ¿Verdad?" cuestionó cuando Fugaku lo detuvo de nuevo.

"Puedes" sintió como le deshacía los nudos de la cinta que le cubría los ojos. "La cuestión es si te respondo".

"Algo me dice que no lo vas a hacer…"

Cuando le quitó la venda de los ojos, tuvo que pestañear unas cuantas veces hasta acostumbrarse a la relativa penumbra que reinaba en la habitación. Estaban en una especie de sótano cuadrado y claustrofóbico, con paredes que se alzaban poco más de dos metros y con dibujos que simbolizaban ciertos aspectos de su religión. En una creyó vislumbrar la figura de Susano'o, luchando con su hermana Amateratsu, y con la gran luna roja del dios Tsukiyomi analizándolo todo desde las alturas. Sin embargo, Fugaku no dejó que se entretuviera y lo llevó a un altar contrario en el que resplandecían unas antorchas alumbrando un monolito sin escrituras.

"Están ahí" le indicó secamente pasándole una antorcha.

Preguntándose dónde estaría y que relación guardaban los Uchihas con tales pinturas sintoístas, Minato se agachó y pasó la antorcha por encima de una cajita muy bien custodiada. Tal y como se temía, no había indicios de que hubiese sido forzada, y el vial de su interior, una vez Fugaku abrió la caja con una llave que colgaba de su cuello, no parecía haber sido profanado en absoluto.

"Te dije que era un callejón sin salida" musitó el Uchiha cerrando de nuevo la caja. "Sólo los miembros más selectos del Clan tienen acceso a estas dependencias, y la llave solo la porta el líder".

"Tenía que comprobarlo, espero que me comprendas" dijo poniendo un pie en las escaleras que lo sacaban del sótano. No obstante, Fugaku lo retuvo cogiéndolo del brazo.

"La venda, y te vuelvo a guiar" Minato le dedicó una larga y sentida mirada antes de aceptar. Al fin y al cabo, eran las condiciones que había aceptado desde un buen principio.


"Tienes mala cara. ¿Ese gato rabioso te ha arañado tus brillantes posaderas?" se mofó Kushina en cuanto lo vio aparecer por la puerta. Tenía una sonrisa en el rostro, como si ya supiera de antemano que él no iba a regresar feliz.

"No te rías" se quejó dejándose caer en el sofá. Su mujer se acercó a él en la mayor brevedad posible, pero a un ritmo vertiginosamente lento. Esa gran y redondeada barriga empezaba a serle un estorbo. "Yo podría reírme de tu gordura".

"La diferencia entre mi gordura y tu frustración" comenzó ella acariciándose la abultada tripa, "es que en un par de meses desaparecerá. Y en cambio, tú aún continuarás dándole vueltas al tema de las células del Primero".

Frunció el ceño al escucharla y cruzó los brazos por debajo del pecho, en un claro arranque de enfado infantil.

"Es que no entiendo qué demonios ha pasado" musitó, alzando un brazo para rodear los hombros de Kushina. "¿Cómo puede tener ese pobre niño las células del Primero? ¿Por qué Orochimaru haría algo así? ¿Y por qué los Uchihas tienen un templo escondido y custodian un maldito monolito liso?"

Kushina alzó la cabeza de su hombro, dónde la había apoyado.

"¿Qué quieres decir?"

"Que los Uchihas tienen un templo muy extraño. En las paredes había imágenes de Susano'o y…"

"¿Susano'o?" cuestionó ella. "¿Susano'o el de la armadura? ¿El que según los viejos rodeaba al Kyûby cuando el viejo Madara se enfrentó al Primero?"

Minato se sintió estúpido.

"¡Eso es!" se puso en pie y alzó un puiño al cielo. "Eres un genio, Kushina, y no tienes ni idea de cuanto te quiero por ello…" se inclinó sobre ella y la besó, primero en la frente y después en los labios. "¡No me esperes despierta!"

Y dicho eso, se perdió en la negra noche camino de su despacho.


Hiruzen lo encontró a la mañana siguiente sentado en medio del archivo de Konoha rodeado de pergaminos y libros de páginas amarillentas. Llevaba bajo el brazo un termo de café y cargaba con una bolsa con una fiambrera. No dijo una palabra mientras se arrodillaba a su lado, no sin haber apartado una pila de libros antes, y le tendía el precario desayuno. Minato se lo agradeció con la mirada antes de continuar desenrollando el pergamino que estaba leyendo y empapándose con su contenido.

"Tú asistente me ha llamado. Estaba escandalizada" dijo Hiruzen pasados unos minutos.

Minato no levantó la mirada del pergamino.

"La he oído gritarme" contestó después de dar un sorbo al café. "Le encanta gritarme por las mañanas, especialmente si llego tarde. Como hoy no me ha visto en el despacho se ha enfurecido, pero a medio camino de llamar a alguien para que fuese a buscarme a mi casa se ha topado conmigo aquí en el archivo. Ha intentado con todas sus fuerzas hacer que volviese al trabajo pero…" enrolló el pergamino y cogió otro, esperando que le fuese de más utilidad que el anterior. "Seguramente te habrá dicho que hay que firmar no sé qué solicitudes sobre comercio con…"

"¿Qué estás haciendo?" Hiruzen lo interrumpió tan bruscamente que Minato dejó de lado su lectura y fijó la vista en su retirado superior. El viejo lo observaba con una expresión indescifrable, pero su ceño estaba fruncido y sus ojos parecían arder. Minato no entendió la razón. ¿Por qué se molestaba tanto Hiruzen porque se hubiese pasado la noche en vela repasando pergaminos viejos? Los papeles sobre el comercio ciertamente podrían esperar, pero el asunto sobre Tenzô no podía.

"Ayer estuve en el templo oculto de los Uchiha" respondió pasados unos segundos, dando un segundo sorbo a su café y volviendo la vista al pergamino. "Como me esperaba, el vial con las células del Primero no ha sido profanado. Las células que Tenzô tiene y que Orochimaru usó proceden de otro lugar. De cuál, no lo sé".

Como toda respuesta, Hiruzen suspiró derrotado.

"Deja ese tema" con agilidad, el viejo se puso en pie, mientras que Minato tuvo que hacer acopio de todas sus fuerzas para no derramar el termo de café por encima de los pergaminos y rollos esparcidos por el suelo. "Céntrate ahora en la Aldea".

"¡Me estoy centrado en la Aldea!" nunca se había enfadado con Hiruzen, ni tan siquiera cuando el Hokage le mandaba una misión tras otra hasta que caía exhausto y tenía que reposar en el hospital por un tiempo indeterminado. "¡Saber de dónde proceden las células de Tenzô es…!"

Hiruzen apoyó una mano en su hombro y le dedicó una mirada condescendiente, como la que un padre le dedicaría a un hijo. Mentalmente, Minato pensó si él también la usaría alguna vez con el pequeño bebé que Kushina guardaba y protegía celosamente en su vientre.

"De ese tema ya se están encargando los ANBU" comenzó con tono pausado, como si quisiese hacerle entender algo que Minato sería incapaz de comprender. "Además, Danzô también está en ello, él…"

Minato sintió la sangre arderle dentro de las venas. Nunca había cuestionado la cadena de mando de Konoha, nunca, pero Danzô era un hombre de poder que siempre le había inspirado un sentimiento de repulsión. Tal vez era porque desde el momento en que su nombre se barajó como Cuarto Hokage le había mandado miradas reprobatorias, o tal vez por la forma extrañada y ladeada que tenía de mirar a Kushina, o tal vez porque fuera el líder de la división más celosa de toda Konoha. También le angustiaba soberanamente que Danzô no siempre respondiese ante él, puesto que tenía poder y autoridad suficientes como para permitirse el lujo de actuar por su cuenta. En resumidas cuentas, era alguien de quien Minato no se fiaba ni un pelo, y el hecho de que Hiruzen le hubiese dado libre albedrío para hacer lo que quisiese complicaba todo aún más las cosas. Y ahora eso. Tenzô era especial, muy especial, y era de sobra conocido que Danzô siempre se hacía con las personas más prominentes y especiales de la Villa para ponerlas bajo su tutelaje. Miedo le daba pensar que quería apoderarse también de aquel niño asustadizo que no sabía que habían hecho con él.

"Me niego a que Danzô tenga nada que ver con esto" dejó que el rollo que estaba leyendo se enrollara solo. Hiruzen volvió a dedicarle una mirada sentida. "Y puedes decir lo que te venga en gana. Patalea, chilla y grita. Voy a hacer todo lo que esté en mi poder para apartar a Tenzô de Danzô. Ese niño no se va a convertir en su conejillo de indias".

"Entonces díselo tú" Hiruzen se encogió de hombros. "Pero por el bien de la Villa, deja que se encarguen los ANBU de esto. Tú deberías preocuparte acerca de otras cosas. Y estoy seguro que me entiendes" la mirada torva que el antiguo Hokage le dedicó en ese momento era una de las que Minato jamás olvidaría.

La felicidad de saber que iba a ser padre y el pánico que todo ello conllevaba se entremezcló en su interior y le hizo un nudo en los intestinos. Hiruzen tenía parte de razón. Saber cómo controlar al Kyûby en el momento del parto para proteger tanto a Kushina como su hijo debía ser su máxima preocupación. Resignado, decidió volver a empaquetar los archivos sobre los Uchiha. En cuanto naciera su hijo se pondría de nuevo con ellos y sacaría agua en claro de todo ello. Aún no era el momento adecuado. Tal vez nunca lo sería.


Es un capítulo un pelín más corto que los otros, pero me apetecía dejarlo ahí. En realidad, no hay mucho que comentar sobre el capítulo, más que destacar lo obvio que Minato sigue empecinado en descubrir de dónde han salido las células con las que Orochimaru experimentó y que dieron como resultado a nuestro adorable Yamato (Tenzô para los amigos). También destacar esas pequeñas escenas al principio, en las que se ve a Kushina enseñarle a Minato algunos jutsus de sellado. Minato mismo en el manga dice que se convirtió en el ninja que era gracias a su mujer, así que aquí está la explicación. Si Kushina provenía de un clan experto en sellos y una parte del ninjutsu de Minato eran los sellos, ¿Por qué no habría de estar ella implicada en su desarrollo?

Al final, no sé cuántos capítulos va a tener este fic, pero supongo que como mucho, le deben quedar tres o cuatro actualizaciones. En mi eso podría significar un año perfectamente, y si quiero cuadrar la fecha de finalización con la inicio (o sea, mi cumpleaños), aún nos queda un año por delante juntos! :D Así que aprovechad y decidme que os gustaría ver en estas actualizaciones…

Por supuesto, gran parte de la motivación de un escritor son, sin lugar alguno a dudas, los reviews. Permiten saber muchas cosas, como se está llevando la historia, si se entiende o si gusta, por eso, doy gracias a los que os tomáis un segundín para dejarme un feedback! Gracias de todo corazón a Tsuyu Ryu (Vieja conocida! Lloro de felicidad sabiendo que hay alguien que sigue la historia dese hace tantísimo tiempo T-T), a Asuna-dono (No, de momento no me ha ocurrido nada malo, sigo aquí xD Pero si no actualizo este fic en digamos mucho tiempo si que hay que preocuparse… ¡Pero no llamemos al mal tiempo, que la vida es muy bonita! xD Wow, gracias por el consejo!), a Annlu Namikaze (El tiempo pasa muy rápido, ¿Verdad? xD Yo creo que tenía quince años cuando comencé a escribir la historia… Uh, todos nos hacemos mayores. Wow, tranquila, puedes ser todo lo stalker que quieras! No problema with that! Y me alegro que sigas aquí aunque haya pasado tanto tiempo), a rita uchiha namikaze (Gracias! Esta hisoria va a continuar!), a poison girl 29 (Ciertamente Mikoto podría volver a aparecer dentro de poco… es algo que no descarto, y especialmente tras la movida que ha habido en este capítulo. Supongo que en el siguiente la veremos, y Sasuke-chan también dentro de muy poquito!), a Shiina-chan (Me has hecho llorar de felicidad… T-T Especialmente cuando alguien me dice que la sigue desde el principio aún está aquí… es lo mejor que me haya podido pasar. Esta historia lo he dicho muchas veces, puede tardar una eternidad, pero va acabarse. Es una promesa que he hecho conmigo misma, y no debería romperla), a Fanny-chan (Sil decididamente lo mío no son los lemons. Soy una romántica empedernida aunque no lo quiera, y últimamente me gusta dejar las cosas más al aire. Cada uno tiene su manera de imaginárselo todo, así que por eso soy incapaz de describir lemons. Qué le vamos a hacer xD), a kotoko-98 (Si te la leíste de nuevo desde el principio, espero que no te molestara en demasía, especialmente por todo lo que hablé en el capítulo anterior sobre incongruencias. En fin, una tiene que encontrar su ritmo en la historia y tratar de adaptarse lo mejor que puede!), a Chieko ("Ataque súbito de abrazos amorosos". Gracias, de todo corazón, me has sacado una sonrisa, y al final de día eso es lo más importante. Gracias, y me siento halagada por haber sido una de las razones por las que decidiste leer Naruto. Es una serie tan grande!), a Zory (Zory, mi Zory! Dónde estás, que es de tu vida? Por qué ya no estamos en contacto? "Se va a llorar a una esquina". Ey, por casualidad no tendrás tumblr? xD Buah, casi he llorado de verdad al leer tu review…), a Kimberly (Créeme, yo soy la primera a la que le gustaría publicar los capítulos con más asiduidad, pero mi inspiración es terrible. O estoy muy motivada o no lo consigo, pero gracias igualmente por leer y seguir aquí), a Cerezo2900 (Me temo que ese final no va a ser posible. Si hay algo que de verdad tengo ganas de escribir, es precisamente el final de esta historia. Igualmente, aunque sea un final malo para ellos, creo que nos hemos de quedar con las cosas buenas que han pasado hasta llegar ahí), a amelia 13 (Continuar este fic: Siempre. Te agradezco el review!), a liiiii ("Espero no haberme equivocado", tranquila, la ortografía es lo de menos xD Digo lo mismo que a Kimberly, precisamente de esta historia lo que más me atrae es el final. Creo que tanto a nivel de escritor como lector se le puede sacar mucho jugo. Va a ser un trabajo arduo, pero espero que esté ahí para verlo y no te arrepientas de ello!), y a Oonigiri (Wow, esta historia es realmente como un viejo amigo. Adelante, lectura actualizada! :D).

Resumiendio: Gracias por haber leído y seguir aquí después de tanto tiempo. No tengo palabras para espresar lo agradecida que me siento.

Saludos y hasta la próxima,

Ankin

PS: Culquier duda, via review, pm o tumblr (Soy Villher). Fin de la propaganda xD

PS II: Los reviews hacen a un escritor feliz, y por ende, una historia feliz! xD