Toda la historia peretenece a la increíble Jennifer L. Armentrout. Nombres de los personajes a la maravillosa Sthepenie Meyer.

Capítulo 28

Eran las seis de la mañana, y me senté en la cama de Bella, escuchando el agua de la regadera y haciendo una lista mentalmente de las razones porque no era una buena idea unírmele.

No pude pensar en una.

Pero logré mantener mi trasero plantado en la cama mientras ella se preparaba para la escuela. Habíamos pasado juntos toda la noche, hablando y durmiendo en los brazos del otro. A pesar de todo, había sido la mejor noche en mucho tiempo. La mejor. Eso no significaba que no pensaba en mi hermana o Eathan. No significaba que todo estaba perfecto. El momento en que dejaba desviarse a mis pensamientos, no iban a un buen lugar.

Fui a ver a Alice antes de dirigirme de vuelta a la casa de Bella. No se encontraba despierta, pero había hablado con Alec. No había sido una llamada fácil. No cuando hablábamos de cómo íbamos a explicar la muerte de Eathan. Públicamente para los humanos, sería un accidente de auto. Para la colonia cercana de Luxen y el DOD, si ellos aún no sabían la verdad, sería un ataque Arum.

Los próximos par de días, semanas, iban a ser duros.

Bella salió del baño lleno de vapor, envuelta en una toalla con una bata encima. Ella no parecía estar sorprendida de verme a pesar de que yo no le había dicho que venía a escondidas. Obviamente, me sintió en el momento en que llegué a la casa.

Se acercó a donde me hallaba sentado.

—¿Qué estás haciendo?

Le di unas palmaditas al lugar junto a mí, y ella se sentó sobre sus rodillas, frente a mí.

—Necesitamos estar pegados durante el próximo par de semanas. No me sorprendería si el DOD se presenta. Estamos más seguros juntos.

—¿Esa es la única razón?

Una sonrisa curvó mis labios cuando me acerqué, tirando apenas del cinturón de su bata.

—No es la única razón. Probablemente la más lista, pero definitivamente no la más urgente.

Bella sonrió levemente mientras negaba con la cabeza. Rodeando su cintura con un brazo, tiré de ella a mi regazo. Besé su frente

—¿Qué estás pensando?

Enterró su rostro en mi cuello.

—En muchas cosas ¿Crees… crees que sea correcto sentirse feliz en estos momentos?

Mis brazos se tensaron mientras le fruncí el ceño.

—Bueno, no he enviado un mensaje en masa para contárselo a todo el mundo, ni nada —paré, entendiendo a que se refería—. Y no estoy completamente feliz. No creo poder llegar a superarlo del todo. Eathan fue… —Mi voz se fue apagando.

—Me agradaba —susurró ella—. No espero que Alice me perdone, pero quiero verla. Necesito asegurarme de que esté bien.

—Te perdonará. Necesita tiempo. —Besé su sien—. Alice sabía que intestaste que se mantuviera alejada. Me llamó anoche cuando le dijiste que se marchara, y le dije que permanecieran lejos de aquí, pero estacionaron el auto una calle abajo y regresaron. Hicieron esa elección, y sé que la volvería a tomar.

Su voz se puso ronca.

—Hay tantas cosas que no haría de nuevo.

—Lo sé. —Puse dos dedos bajo su barbilla, inclinando su cabeza hacia atrás para que nuestros ojos se encontraran—. No nos concentraremos en eso ahora. No va a hacernos ningún bien.

Ella se estiró, besando mis labios.

—Quiero ver a Alice después de la escuela.

—¿Qué vas hacer después del almuerzo?

—¿Además de comer? Nada.

—Bien. Saltaremos clases.

—¿Para ir a ver a Alice, verdad?

Le sonreí.

—Sí, pero primero, hay cosas que quiero hacer y no tenemos tiempo suficiente para eso.

Arqueó una ceja.

—Entonces, ¿estás tratando de apurar el asunto de una cena y una película?

—Tu mente es un lugar horrible y sucio. Pensé que podríamos ir a dar un paseo o algo así.

—Muy gracioso —murmuró y empezó a ponerse de pie, pero la sostuve ahí.

Mis ojos se clavaron en los suyos. —Dilo.

—¿Qué diga, qué?

—Dime lo que me dijiste antes.

Sentí su corazón acelerarse en su pecho y ella se inclinó, rozando su nariz con la mía, y dijo—: Te amo.

Deslizando mi mano detrás de su cabeza, la atraje para darle un beso que me hizo querer llevarla a la cama y olvidarme de la escuela y todo lo demás.

—Eso es todo lo que necesito escuchar.

—¿Esas dos palabras?

—Siempre esas dos palabras.

Sentarme en clase era el último lugar donde querría estar en un día normal, pero casi me mataba estar aquí. Quería estar en casa con Alice. No había mucho que pudiera hacer por ella. Las palabras nunca eran buenas para el dolor, pero odiaba no poder estar ahí para ella. También quería estar con Bella. Se hallaba en el mismo edificio que yo, pero no era lo mismo. La quería cerca y no solo porque... bueno, la quería cerca de mí. Asumí que si el DOD iba a hacer un movimiento, lo harían muy rápido, y quería mantener un ojo en ella.

No tenía idea de lo qué era la figura que la maestra dibujó en el pizarrón. Lo único que realmente vi, era lo increíble que Bella había lucido en mi cama, lo increíble que se había sentido y su sabor. Todavía podía sentirla sin siquiera intentarlo. Era una locura. Alucinante.

Estirando mis piernas, aún no podía creer que me había detenido. ¿Hacerlo bien? Hombre, estaba perdiendo el control.

Pero detenerse se sintió bien. Habíamos pasado por demasiada mierda y emociones. Honestamente, no quería que nuestra primera vez estuviera arruinada por el dolor e ira. Tal vez no se había sentido como si esas cosas opacaran nuestra primera vez, y quizá no habría pasado, pero no había querido arriesgarme.

Cuando por fin terminó la clase, salí al pasillo y saqué mi celular del bolsillo. Fruncí el ceño cuando rodeé a un grupo de compañeros. Tenía un mensaje de Bella, que había llegado hace cuarenta minutos. Molesto por no haberlo leído, hice clic en el mensaje.

Mamá tuvo un accidente. Iré al hospital.

Me paré completamente, con el estómago revuelto. Dios ¿Qué otra cosa iba a pasar?

¿Dónde trabajó ayer su mamá? Busqué en mi cerebro por una respuesta. Winchester. Las calles continuaban resbaladizos en muchos lugares y cubiertos de nieve en otras. Saliendo del tráfico del pasillo, llamé rápidamente a Bella.

Sonó y sonó. Sin ninguna respuesta.

Dejando un mensaje corto, luché contra la necesidad de salir volando de la escuela y encontrarme con ella. El problema era que no sabía a cuál hospital habría ido. Podría ser cualquier lugar entre Winchester y aquí. Tendría que esperar hasta que ella regresara.

La paciencia era una virtud que definitivamente no tenía. Antes de que me dirigiera a mi siguiente clase, revisé como se encontraba Alice, y era como de esperarse: Mal. Sentarme durante la clase de historia fue una verdadera prueba de control. Cuando el almuerzo llegó y todavía no había oído de Bella después de intentar mandarle un mensaje otra vez. No pude quedarme en la escuela por más tiempo.

Cuando me iba, intenté de nuevo. Todavía no tenía respuesta, y una sensación de malestar se construyó en mis entrañas como una piscina de ácido. El servicio telefónico era irregular en cualquier parte de la ciudad y hasta Virginia, pero ya se habría arreglado en Winchester y Bella… ella habría regresado mis llamadas, especialmente después de todo lo que pasó. Su silencio no era normal.

Pasé por la casa de los Denali antes de ir a casa. La tristeza se adhería a las paredes como moho. Con ellos, me sentía confundido cuando se trataba de lo que pudiera decir o hacer. Era un momento raro en mi vida, pero la muerte era un vacío que ni siquiera yo podía entender completamente. Habría un funeral privado dentro de la comunidad. El cuerpo de Eathan seria cremado, como era la tradición, y después no habría nada. ¿Qué pasa si su mamá ha muerto?

No había nada más que recuerdos. Pesado con esos pensamientos, me dirigí a la casa vacía, donde caminé de un lado a otro como un lunático. Habían pasado varias horas, sin una noticia de Bella. Empecé a sentirme desesperado. ¿Y si su madre había fallecido y ella estaba demasiado afectada para llamar? ¿Y si había tenido un accidente de camino al hospital? Su auto seguía en la entrada de al lado, así que eso significaba que probablemente el señor Jenks la recogió.

Inmediatamente pensé en la relación entre Jason y Rosalie. Él era su tío, su tío enfermo, pero el DOD no había tenido duda de estar espiando a Rosalie y Emmett como nos habían estado espiando a Bella y a mí. Nadie tenía que entregárselos. Seguramente el DOD había visto todo lo que pasaba.

Justo como lo habían hecho con Bella y conmigo.

Me hallaba a mitad de camino de dónde dejé mi teléfono en la mesa de café, a punto de llamar a todos los hospitales en los que pudiera pensar, cuando sonó. Sentía un hundimiento en mi estómago mientras salí disparado a través de la habitación para contestarlo.

—¿Bella? —respondí.

Hubo un momento de silencio y entonces—: No, no es Bella.

La preocupación explotó.

—¿Señor Jenks? ¿Dónde está Bella? ¿Está bien? ¿Qué…

—Ella no está… muy bien, Edward.

Estiré el brazo, plantando mi mano en la pared, con mis piernas repentinamente débiles. Esa sensación desconcentrada fue lo mismo que sentí antes de que los oficiales me dijeran sobre Emmett. Sabía que Bella tenía que estar viva, pero…

—¿Edward?

Tomé una respiración profunda.

—¿Qué le pasó?

—Nada irreversible a este punto.

Espera, ¿qué?

Le di un puñetazo a la pared; todo mi mundo se centró en lo que decía el señor Jenks.

—¿Qué quieres decir con eso, Jason?

Hubo una pausa.

—Bella está bien. Algo así. Bueno, definitivamente no se está divirtiendo mucho.

La furia se levantó como una ola de calor. Mis dedos se curvaron alrededor del celular, triturando el plástico y metal. No sabía por qué él le había hecho algo a Bella. No me importaba. Todo lo que sabía era que lo mataría por esto.

—Hijo de…

—No hay que perder tiempo. Puedes arreglar esto, Edward. ¿Me escuchas? No quieres perderte esto.

—Oh, estoy escuchando. También estoy tomando notas.

El señor Jenks se río secamente.

—Ven al almacén. Sabes cual, y, ¿Edward? Yo me apuraría si fuera tú.

El bastardo me colgó antes de que pudiera responder. Por un segundo, me quedé mirando el celular. Mierda. Mierda. Mierda. Mi piel se estremeció, y sentí perder el control de mi forma humana. Lanzando el teléfono a un lado, me lancé hacia la puerta y casi llegué a la entrada antes de dar la vuelta, en dirección a la camioneta. Yo no sabía lo que pasaba con Bella o si estaba herida y cuán grave. Yo tendría que ir en auto, lo que me haría ir más lento.

Rompí una decena de diferentes leyes de velocidad mientras corría fuera de la ciudad, hacia el almacén donde los dos agentes habían acorralado a Bella. Llamé a Anthony, quien se hallaba con Alice y los Denali, para decirle lo que pasó. Ellos querían ayudar, pero les dije que fueran a nuestra casa y permanecieran ahí, en caso de que… bueno, solo en caso de que las cosas se pusieran realmente mal.

Mi mente quedó en blanco mientras conduje. No podía dejarme pensar en otra cosa. Tenía que mantenerme tranquilo. No podía dejar que mi cabeza fuera por ese camino, aquel en el que ella se hallaba herida, porque después de Eathan, no estaba seguro de cómo lo soportaría.

Seguramente perdería los papeles y expondría a toda mi especie.

El cielo era de un azul profundo sin nubes cuando paré en la parte trasera del almacén. Estacionando a Dolly, salí rápidamente del auto, rodeando el edificio. La primera puerta que alcancé no tenía seguro, lo que me puso en alerta máxima.

La iluminación tenue en el techo arrojaba una luz amarilla sobre un escritorio de metal y unas sillas. Había un olor rancio de los cigarrillos, pero nada más. De memoria, fui a la derecha y subí las escaleras. No había tiempo para prepararme, para pensar incluso en lo que podría estar esperándome. Llegué al segundo piso y abrí las puertas dobles, que golpearon las paredes de cemento.

Lo que vi. Casi me puso de rodillas.

Sin tener en cuenta donde se encontraba parado Jason, mis ojos se clavaron a los de Bella. Ella estaba en una jaula, una maldita jaula. Como algún tipo de animal rabioso, encadenada. Tantas emociones corrieron a través de mí que casi perdí el control completo de mi forma humana.

Rabia y desesperación pelearon con apenas un destello de alivio. Ahí se hallaba Bella, en una pieza…

Ella hizo el menor movimiento hacia mí, y su cuerpo se contrajo. Su boca se abrió en un grito silencioso.

Frio y miedo me recorrieron mientras me lance hacia adelante y agarré los barrotes. Un fuerte dolor hirió mis palmas, y me eché hacia atrás.

—¿Qué es esto? —Miré mis manos y luego en donde el metal rodeaba sus muñecas.

Yo iba a enfermarme, por primera vez en mi vida.

—Ónix mezclado con rubí y hematita —contestó Jason—. Una buena combinación que no les sienta bien a los Luxen o híbridos.

Miré hacia Jason.

—Voy a matarte.

—No, yo no creo que lo harás. —Aunque Jason se movió un par de pasos hacia atrás—. Ónix cubre cada entrada de este edificio, así que sé que no puedes usar ningún poder o la luz. También tengo las llaves de la jaula y las esposas. Y solamente yo puedo tocar cualquier parte de ellas.

—Tal vez no ahora, pero lo haré —gruñí bajo en mi garganta—. Puedes creer eso.

—Y puedes creer que voy a estar listo para ese día. —Jason arqueó una ceja hacia Bella. —Ella ha estado allí por un tiempo. Creo que entiendes lo que eso significa. ¿Vamos a alagar ese tiempo?

Apartándome de él, me acerqué hacia el otro lado de la jaula y me hinqué. Bella giró su cabeza hacia mí. Sentí una presión en mi pecho. Santo Dios, verla así me desgarraba en pedazos. —Te voy a sacar de allí, gatita. Te lo juro.

—Tan dulce como es tu declaración, la única manera que podrás sacarla de allí es hacer lo que yo digo, y no tenemos más que… —revisó su Rolex—, unos treinta minutos antes de que la próxima ronda de oficiales llegue, y mientras que yo tengo toda la intención de permitirles irse, ellos no lo harán.

Levanté la cabeza, a segundos de plantar mi puño en su rostro.

—¿Qué quieres?

—Quiero que tú me mutes.

Me quedé mirando a Jason, preguntándome si había perdido la maldita cabeza. Me reí.

—¿Estás loco?

Los ojos de Jason se estrecharon.

—No tengo que explicártelo todo. Ella lo sabe. Puede ponerte al corriente. Quiero que me cambies. —Estiró su brazo hacia la jaula, envolviendo sus dedos alrededor de las cadenas—.Quiero ser lo que ella es.

—No puedo simplemente mover mi nariz y hacer que suceda.

—Sé cómo funciona —se burló—. Tengo que estar herido. Me tienes que sanar, y yo me puedo encargar del resto.

Negué con la cabeza. —¿Qué es el resto?

Una vez más, Jason miró a Bella y sonrió.

—Bella puede informarte sobre eso.

—Infórmame tú en este momento —gruñí, perdiendo cualquier control que tenía.

—O no. —Jason tiró de las cadenas, y Bella se dobló en un segundo. Su grito solo era un lloriqueo, pero me atravesó como un cuchillo oxidado. Me levanté.

—¡Basta! Suelta las cadenas.

—Pero ni siquiera has oído lo que estoy ofreciéndote. —Tiró de las cadenas.

La espalda de Bella se inclinó por completo en el suelo sucio de la jaula. Sus pestañas cayeron hacia abajo y su rostro adquirió una fina capa de sudor.

El horror rugió a través de mí como una tempestad. Me moví a la parte delantera de la jaula, con las manos cerradas en puños inútiles.

—Suelta las cadenas. Por favor.

Jason dejó caer las cadenas, y ella se desplomó contra la jaula.

—Este es el trato. Mútame, y yo te daré la llave de la jaula, pero no soy estúpido, Edward.

—¿No lo eres? —Me reí.

Los labios del viejo se crisparon.

—Tengo que asegurarme de que no vendrás tras de mí en cuanto me vaya de aquí, lo cual sé que harás una vez que ella esté fuera de la jaula.

—¿Soy tan predecible? Puede que tenga que cambiar mi juego.

Jason dejó escapar un suspiro de exasperación.

—Cuando me vaya de aquí, no me vas a seguir. Tenemos menos de veinte minutos para hacer esto, y entonces tendrás sólo treinta minutos, más o menos, para ir a la dirección que le he dado a Bella.

Eché un vistazo a Bella.

—¿Esto es una búsqueda del tesoro? Me encantan.

—Posiblemente. —Jason lentamente se acercó hacia mí, sacando una pistola—. Vas a tener que tomar una decisión después de que la deje salir de la jaula. Puedes venir detrás de mí o puedes conseguir lo que siempre has querido.

—¿Qué? ¿Un tatuaje de tu cara en mi culo?

Las mejillas de Jason se sonrojaron de ira.

—Tu hermano.

Mi corazón se detuvo y cada músculo de mi cuerpo se tensó al tiempo que di un paso hacia atrás.

—¿Qué?

—He pagado un montón de dinero para ponerlo en una posición en la que podría "escapar". Además, realmente dudo que ellos lo busquen. —Sonrió—. Ha demostrado ser absolutamente inútil. Pero tú, tú por otra parte, eres más fuerte. Tendrás éxito en donde él ha fracasado una y otra vez.

—¿Fracasado…en qué? —graznó Bella.

Mi cabeza giró hacia ella, con los ojos entrecerrados. Su voz... sonaba cruda y adolorida. Sólo por eso quería limpiar el suelo con las entrañas de Jason.

—Ellos lo han forzado a mutar a humanos por años —explicó—. No ha estado funcionando. Él no es tan fuerte como tú, Edward. Eres diferente.

Inhalé. Jason me ofrecía algo que no podía rechazar, mi hermano, mi sangre. Aún había una gran parte de mí que sólo quería desgarrarlo.

—Preferiría cazarte y romper todos los huesos de tu cuerpo por lo que has hecho. Arrancar la carne de tu cuerpo lentamente y alimentarte con ella por herir a Bella. Pero mi hermano es más importante que la venganza.

Jason palideció.

—Esperaba que esa fuera tu decisión.

Estoy seguro que sí. Había asesinato en mis ojos.

—Sabes, tienes que estar herido para que esto funcione.

Jason asintió, apuntando el arma a su pierna.

—Lo sé.

Mierda, me sentí decepcionado. Dispararle me haría sentir un poquito mejor.

—Yo esperaba ser quién infligiera el daño.

—Sí, eso nunca pasará.

Solo pude observar mientras Jason cerraba los ojos y se disparó en la pierna. Era lo más loco que había visto. Él ni siquiera gruñó cuando la bala traspasó su piel. Caminé hacia delante, envolviendo mis manos alrededor del brazo de él, e inclinando la barbilla hacia abajo para ocultar mi sonrisa de satisfacción. El tipo creía que tenía todo esto resuelto.

Él se equivocaba tanto que a mí me encantaría estar allí para presenciarlo.

Curé a Jason, y al segundo en que la herida iba a cerrar, le mandé un mensaje extra especial que sólo él podía escuchar: «¿Crees que esto es lo último que sabrás de mí? Estás equivocado. Perseguiré cada paso que des por lastimarla. Voy hacerte pagar, es una promesa.»

Jason se echó hacia atrás. Sus ojos sostuvieron los míos un momento, y reconocí el miedo en su mirada. Sonreí.

Nervioso, se tambaleó hacia la jaula y abrió la puerta. Deslizó las esposas de las muñecas de Bella.

—Te sugiero que no le digas a tu madre sobre esto. Después de todo, la mataría. —Sonrió, y quise golpear su rostro—. Compórtate, Isabella.

Después Jason se fue.

—Edward…

—Estoy aquí. —Entrando cuidadosamente a la jaula, la ayudé a salir—. Te tengo... se acabó.

Sabía que teníamos el tiempo contado, pero la acuné contra mi pecho, pasando mis manos por sus mejillas. El calor irradió de mi sanandola con mi toque, filtrándose dentro de ella. Salí de la jaula, sosteniéndola tan cerca que seguramente jamás volvería a dejaría ir.

Gentilmente, ella quitó mis manos una vez que estuvo de pie por su cuenta. Su voz salió ronca y baja cuando habló.

—Estoy bien.

Un sonido casi inhumano, me dolió también y agarré sus mejillas, atrayendo su boca a la mía. El beso sabía a desesperación y alivio.

Cuando me aparté, ella jadeaba por aire.

—¿Qué hiciste?

Presioné mi frente con la suya. Nuestros labios se rozaron mientras hablaba.

—Para que la mutación funcione, ambas partes tienen que estar dispuestas... ¿Recuerdas lo que dijo Anthony? No estaba del todo en ello, si tú me entiendes. Y sin mencionar, que tenía que estar muriendo o cerca de ello. La mutación probablemente no funcionará. Por lo menos no hasta el punto que él piensa.

Ella rió, el sonido era áspero.

—El genio del mal.

—Ya lo creo —respondí, pasando mi mirada sobre ella mientras enredaba mis dedos con los suyos—. ¿Estás segura que estás bien? Tu voz...

—Sí —susurró—. Voy a estar bien.

La besé de nuevo, vertiendo todo lo que sentía por ella. Quería borrar el duro recuerdo de su tiempo aquí. Quería protegerla de sufrir algo como esto otra vez. Mis manos bajaron hasta su cintura y la sostuve contra mí, dejándola sentir lo mucho que la quería, así no había duda de lo que ella era para mí. Ella era mía.

Yo era suyo. Una verdad que jamás cambiaría.

Suspiré contra su boca.

—Ahora vamos a buscar a mi hermano.

Paso mucho tiempo desde que actualice, lo siento !! Pero aquí esta otro capítulo y ya casi acabamos... Saludos a todos. :)