hola hola como van?
Diclamier: La historia pertenece a Nora Roberts y los personajes a Stephanie Meyer
Capitulo 28
No estaba seguro de que fuera inteligente llevar a Kate al barrio pobre, pero casi se había convencido de que era necesario. Tal vez la ayudara a abrir los ojos ver lo bajo que tenía que caer en su trabajo y la clase de gente con la que negociaba a menudo. Lo sucedido aquella mañana no lo había hecho cambiar de idea de que su relación carecía de sentido, pero sí le había hecho ver que, le gustara o no, entre ellos se había formado un vínculo. Dependía de él hacerle ver dónde se estaba metiendo.
La llevó por una ruta indirecta hasta que perdió tanto al hombre de Kendesa como a la sombra que Addison le había asignado. Al primero no solo lo esperaba, sino que lo aceptaba como parte del juego. ¡El segundo le demostraba que el SSI, o quizá únicamente! Addison, habían tomado la decisión de no darle mano libre. Lo que significaba que tendría que tomársela.
En cuanto tuvo la certeza de que había esquivado a ambas partes, se dirigió hacia las barracas y la pobreza del interior del barrio.
Como quería ir a pie, llevaba una pistola bajo la chaqueta, otra sujeta a la pantorrilla y una navaja silenciosa y muy eficaz. Conocía muy bien el camino, igual que sabía moverse por otros guetos y barriadas.
Abundaban los hombres sin trabajo por las calles estrechas y los callejones atestados. Pero en ningún momento los abordó nadie. Trace no caminaba como un turista que se había perdido ni un curioso que había ido a sacar fotos de la otra cara de Casablanca.
Hedía. Kate no dijo nada mientras caminaba junto a Garrett. Se pregunto si él lo percibiría de la misma manera. El olor era más que sudor, animales y podredumbre. Por encima de eso flotaba el rastro de ira y odio. Había visto pobreza en Irlanda, había visto a los sin hogar en Nueva York, pero jamás había presenciado mayor miseria que esa.
Había sangre recién derramada. Había enfermedades que esperaban con paciencia la oportunidad de manifestarse. Y había muerte, más fácilmente entendida que la vida. Vio que los hombres la miraban con ojos negros y duros. Las mujeres con velos jamás alzaban sus caras.
Garrett se acercó a una barraca. No se la podía llamar otra cosa, aunque tenía cristales en las ventanas y un amago de patio. Un perro flacucho mostró los dientes pero retrocedió cuando él continuó con su avance.
Llamó a la puerta antes de estudiar la calle de un vistazo. Los seguían vigilando, era lógico, pero lo que sucedía en las chabolas jamás salía de allí. Kendesa no se enteraría de la visita a menos que Garrett lo quisiera.
Les abrió una mujer pequeña con un vestido y velo oscuros. Sus ojos mostraron un veloz destello de miedo al mirar a Garrett.
-Buenos días. He venido a hablar con tu marido -el árabe que hablaba estaba oxidado pero era lo bastante competente.
Kate observó que la mujer miraba de un lado a otro antes de inclinarse y abrir el resto de la puerta.
-Por favor, si son tan amables de sentarse.
Sin importar la suciedad que hubiera en el exterior, el interior de la barraca se veía impecable. Los suelos y las paredes estaban limpios y aún olían un poco al fuerte jabón empleado en ellos. En el centro de la habitación había un niño pequeño con un pañal de tela. Les sonrió y aporreó el suelo con una cuchara de madera.
-Llamaré a mi marido -la mujer recogió al niño en brazos y desapareció por la puerta de atrás.
Kate se inclinó para levantar la cuchara de madera.
-¿Por qué te tiene miedo?
-Porque es más inteligente que tú. Siéntate, Doc, y aparenta estar un poco aburrida. No tardaré mucho.
-¿Qué hacemos aquí? -se sentó en una silla de apariencia precaria-. ¿Por qué hemos venido a este sitio?
-Porque Bakir tiene algo para mí. He venido a recogerlo -metió la mano en la chaqueta cuando la puerta se abrió. Volvió a relajarla al ver que el hombre estaba solo.
Bakir era un hombre de complexión pequeña y cara alargada, parecido a una comadreja. Tenía ojos pequeños y oscuros. Al sonreír, sus dientes brillaron blancos y afilados. Llevaba una túnica gris con el bajo sucio y dos manchas de grasa en la manga. Kate experimentó una repulsión instantánea e incontrolable.
-Ah, viejo amigo. No te esperaba hasta mañana.
-A veces es preferible lo inesperado.
Aunque hablaban en inglés, con Garrett fingiendo tener acento, Kate no dijo nada. Deseó con todo su corazón no haberlo acompañado. La barraca ya no parecía limpia e inofensiva con la presencia de Bakir.
-¿Tienes prisa por completar nuestro negocio?
-¿Tienes la mercancía, Bakir? He de atender otros asuntos hoy.
-Por supuesto, por supuesto, eres un hombre ocupado -miró a Kate y con una sonrisa dijo algo en árabe. Los ojos de Garrett adquirieron una dureza granítica. Contestó con un murmullo, pero lo que dijo bastó para que Bakir palideciera e inclinara la cabeza. Apartó a un lado una mesa y alzó una parte del suelo para revelar debajo un nicho amplio-. Tu ayuda, por favor.
Garrett se inclinó. Entre los dos levantaron un embalaje largo de madera. En silencio, Bakir sacó una barra metálica del nicho y arrancó la tapa. Los dedos de Kate se tensaron cuando Garrett sacó el primer rifle.
Era negro y estaba engrasado. Lo abrió y, con los movimientos prácticos de un hombre que entendía las armas, lo examinó.
-Casi nuevo -ofreció Bakir.
En vez de reconocer el comentario, Trace guardó el rifle y extrajo otro. A todos los sometió al mismo examen cuidadoso. Cada vez que sacaba uno nuevo de la caja, a Kate le daba un vuelco el corazón.
Parecía tan natural con un arma en las manos. Las mismas que hacía poco la habían acariciado y excitado. Era el mismo hombre. Sin embargo, al observarlo en ese momento, se preguntó cómo podía parecer tan distinto en ese lugar.
Satisfecho de que las armas y las municiones estuvieran en orden, Trace asintió.
-Enviarás la mercancía a Sefrou. A esta dirección -le entregó una hoja de papel-. Mañana.
Metió la mano en la chaqueta para sacar un sobre grueso con dinero del SSI. Se preguntó qué pensaría Addison cuando se enterara de que lo había requisado.
El sobre desapareció en los pliegues de la túnica de Bakir.
-Como desees. Puede interesarte saber que ciertos poderes han ofrecido una gran recompensa por información sobre II Gano.
-Realiza el envío, Bakir, y recuerda lo que le sucedería a aquel del que se supiera que había hecho negocios con II Gatto.
-Mi memoria es excelente -Bakir sonrió.
en que andaran nuestros detectives jeje
quieren saber mas?
reviews?
