Desperté, era de día y comnezaba a hacer calor. Nick seguía dormido y me daba algo de ternura, pero no podía ni verlo sino se despertaba; asi que me dediqué a seguir recargada en su pecho y tartar de dormir, pero no podía.
-No lo lograrás.-
-¿Lograr qué?-
-Dormir de nuevo.-
-¿Cómo lo sabes?-
-Lo sé; deberíamos irnos.-
-¿Deberíamos?-
-Debemos de.-
-¿Y si no quiero?-
-Almenos que quieras repertir lo de anoche, nos quedamos, si no, no.-
-Mmm...mejor hay que irnos.-
-Eso está bien.-
Nos levantamos, nos vestimos y después salimos; caminamos hasta su auto y después en él para ir a su el trayecto en silencio y después abrió la puerta y después a su habitación y él se aventó a la cama.
-¿Dormir más?-
-No lo creo, pero si descansar un poco.-
-Me bañaré.-
Tomé mi ropa y después me metí al bañ desvestí y entré al agua que ya estaba en una temperatura agradable. Me bañé, salí y me vestí para después peinarme. Salí a la habitación y vi la hora, era muy tarde, las 3
pm. Nick no estaba, seguro se fue a bañar a otro baño. Entré de nuevo en el de su habitación y me maquillé un poco. Me vi frente al espejo y no se cómo me llegaron algunas imagenes eróticas a mi cabeza, eran algo acaloradas de la noche anterior y sonreí al momento que agité la cabeza de sólo pensar en lo que había pasado. Para mi, la quinta vez en mi vida que me toca un hombre; era Nick, con esa experciencia, con esa seducción, con esa magia que hace excitarte. Definitivamente nunca lo olvidaré en mi vida.
Salí a la habitación y Nick estaba en la cama, dormido. Me senté a un lado suyo y la tentación me venció cuando le acaricié el cabello algo hú soporté no acariciarle los labios y después la mejilla. Fue algo agradable y a la vez interesante ver cómo reaccionaba su sueño con la realidad. Todo su rostro era suave y nunca en mi vida había visto unos labios tan hermosos, ni ese cabello tan delicado; talvez nunca había visto a un hombre tan perfecto. Físicamente, de lo demás, no sé todavía demasiado.
-Acuéstate conmigo.-
-Sí.-
Espero que apenas acabara de despertar, me estaria muy apenada.
Me acosté entre sus fuertes brazos y sentí una cálida brisa que golpeaba mi cabeza y me tranquilizaba pensar en que estaba ahí.
-No me dices por qué no vas a la escuela.-
-No hay clases.-
-Haa, interesante.-
-Te lo juro, te digo la verdad.-
-Te creo, nadie te contradice.-
-Haa; ¿puedo ir a dar un paseo a la calle?-
-Sí, pero no te preocupes por mi.-
-Lo siento, sólo que quiero ir sola.-
-Haa, bueno, lo hubieras dicho antes.-
-¿Puedo?-
-Sí, si puedes.-
-Gracias.-
-De nada.-
Esperé hasta que se durmiera y después, de un modo, me safé de sus brazos. No aguanté y le di un beso en sus labios. Salí de la habitación y bajé las escaleras. Salí de su casa y comenzé a caminar. El día estaba agradable y el Sol estaba algo acalorado. Seguí caminando sin meterme a las calles, si no, me perdía. Estaba todo a la perfección cuando decidí cruzar la calle. No vi un auto y sólo sentí un gran golpe en la cabeza y de ahí no supe más.
Me desperté, no sabía en dónde estaba, pero estaba en la calle. Tenía un fuerte dolor de cabeza, me toqué la nuca, me vi la mano y tenía sangre. Me dolió, de eso estaba segura, pero no recordaba por qué. Me levanté y después comenzé a caminar algo desorientada. Talvez no recordaba nada, pero seguro que no soy tonta. Sentí como que alguien me seguía, después eran dos y después talvez unos tres que vi de reojo. Me comenzaron a decir estúpideces y después un auto, seguro de ellos, me comenzó a seguir también. Adolorida, comencé a correr y el auto se me cerró. Un hombre, alto y de cabello rizado se me paró enfrenté y choqué con él. Después me desmayé.
Desperté, estaba en una habitación color azul. Me dolía la cabeza y estaba vendada de esta. Veía algo borroso, pero después se quitó mientras comenzaba a tomar conciencia. Había unas cuantas fotografías en un mueble. En una, estaba el hombre con el que choqué y una otra habían más hombres, cinco, y una mujer de cabello rizado.
Se abrió la puerta y yo me asusté por lo que talvez era lo único que recoradaba: la calle, los hombres siguiéndome, el auto y el hombre que se bajó de este y que está en las fotos. Pero no era ninguno, sino un hermoso niño de cabello un poco rizado, ojos verdes y amplia sonrisa. Se trepó en la cama donde yo estaba y me vió algo extrañado.
-Despertaste.-
-Sí.-Dije sonriendo por el encantamiento del niño.
-Papá no trae mujeres a casa.-
-¿Quién es tu papá?-
-Él.-
Tomóla foto de los cinco hombre y me la mostró.Primero me señaló al hombre que se bajó del auto.
-¿Y los demás?-Dije mientras señalaba a los otros.
-Él es mi tío Joe-señaló a un hombre alto, de piel un poco blanca, cabello lacio y ojos negros-él mi abuelo Paul-dijo mientras señalaba a un hombre algo alto, blanco, y de lentes.-Él mi tío Nick-me mostró a un hombre alto, de cabello rizado y ojos negros.-Ella mi abuela Denisse.-Dijo señalando a la mujer.-Y él mi tio Frankie.-Dijo señalando a el que parecía menor.
-¿Y tú quién eres?-
-Yo soy Kevin Paul Jonas lll. ¿Y tú?-
-No...no sé.-
-Es lo que dijo papá.-
-¿Qué dijo? ¿En dónde está?-
-¡Kevin! Te dije que no la despertaras.-
-No lo hize papá.-
-Ve a tu habitación.-
-Si papá.-
El niño salió de la habitación y el hombre se sentó a mi lado.
-Kevin Paul Jonas ll, para servirte.-
-Te diría mi nombre pero no lo recuerdo.-
-Es lo que me dijo el doctor que talvez sucedería.-
-Tú también me seguías ¿no?-
-No, esos hombres si.-
-Entonces, gracias.-
-De nada; debes descansar.-
-Me siento bien.-
-Veo que conociste a mi hijo.-
-Y a toda tu familia.-
-Bueno, son fotos viejas.-
-¿Entonces? ¿No hay más?-
-Sí.-
-¿Quién es la mujer de esta foto?-Dije mientras señalaba la foto donde estaba él y la mujer.
-Mi esposa, pero ella...murió cuando Kevin nació.-
-Lo siento tanto.-
-No te preocupes.-
-¿Y tus hermanos?-
-Joe trabaja, Frankie asiste a la escuela y Nick...a él no lo he mamá está en su casa con papá.-
-Qué bien, ¿Me conoces?-
-Todos te conocen.-
-¿Por qué?-
-Eres hija de un importante empresario.-
-¿Cómo me llamo? ¿Cómo se llama él?-
-Tu papá, Malcom, y tú _______.-
-Haa, ¿y sabes algo más de mi?-
-Bueno, pues, mi hermano Joe trabaja con tu papá, asi que me ha dicho que tienes 19 años y sólo eso sabe.-
-¿Y mi papá?-
-De viaje.-
-Talvez tenga que irme.-
-No, ¿cómo se te ocurre? Ni tú ni yo sabemos en dónde vives.-
-Es verdad.-
-Mi hermano me dijo que cuando tu papá regresara, me llamaría.-
-Está bien. ¿Qué me pasó?-
-Al parecer te atropellaron, y después lo que recuerdas.-
-Haa, ¿qué edad tiene tu pequeño?-
-Seis años.-
-¿Y tú?-
-Veintinueve.-
-Haa.-
-¿Estoy muy viejo no?-
-No.-
-¿Recuerdas algo?-
-No.-
-Está bien.-
-¿Está bien?-
-Estoy afirmando...mejor sigue durmiendo.-
-Está bien.-
Me acosté y cerré los ojos, él salió de la habitación y me quedé profundamente dormida.