"Él es el tipo de felicidad que siento vagamente…" (Y. Z)

"Todavía recuerdo el instante en el que llamaron a la puerta aquel día. Era mi cumpleaños. Habían pasado casi dos años desde que Ed y Mary habían nacido. Y aquella mañana, temprano, mucho antes de que sonase el timbre, Ace bajó las escaleras con la mochila en el hombro y una sonrisa en el rostro…"

-¿Lo tienes todo?-Ace le dedicó una bonita mirada de llena de entusiasmo. Se acercó y le dio un beso en la frente a la mami de ojos verdes.

-Todo listo. Volveré el viernes antes de que lleguen los chicos.-Neru se entretenía dándole los cereales a Mary mientras Ed se divertía en su silla trona salpicando la leche con la cuchara.

-¡Edward! ¡Para de hacer eso!-El regaño de Nerumi sacó un puchero al pequeño.

-¿Estás segura de que estarás bien?-El rostro del pecoso se llenó de preocupación.

-Por supuesto que sí. Lo peor que puede pasar es que cuando llegues tengas dos hijos menos.-Resopló.

-Puedo quedarme si quieres. Además es tu cumpleaños, podría marcharme mañana.

-Sí te vas mañana, no te irás. Y Marco necesita que le eches una mano, cuando te llamó ayer parecía desesperado.-Rió.

-De acuerdo. Pero recuerda que no ha sido cosa mía.

-Muy bien Comandante.-Ambos salieron de la cocina mientras los dos hermanos intentaban apañárselas con el desayuno.-Perderás el barco. Todo está controlado, de verdad. Solo serán cinco días.-Neru agarró el sombrero anaranjado de su marido y se lo colocó con una enorme sonrisa en el rostro.

-Hay algo detrás de este arranque tan festivo. No es normal que tengas tantas ganas de mandarme a paseo.-Se llevó una mano al mentón.

-No hay nada oculto detrás.-Esa cara de inocencia con las manos tras la espalda, no le convencieron absolutamente nada. Ace entrecerró los ojos llenos de sospecha.

-Suéltalo.-La señaló.-No me iré hasta que no me lo digas.-Nerumi sintió como de pronto estaba acorralada contra la pared. Abrió los ojos de par en par. ¿Cuándo había pasado eso? Ace la miraba fijamente desde arriba.

-De acuerdo…-Soltó abrumada.-La semana que viene nos vamos Hanon y yo de vacaciones al balneario de hace dos años. ¿Recuerdas? El que me regalaste por mi cumpleaños.-A medida que hablaba Ace sentía un sudor frío recorrerle el cuerpo.

-Espera un segundo… ¿cuánto tiempo?

-Ocho días.-La joven sonrió con nerviosismo. Ace suspiró. Eso solo podía suponer una semana encargándose él solo de esos dos.

-Haces lo que te da la gana.-La liberó.

-Tú te vas esta semana también.-Sonrió, se alzó sobre sus pies y le dio un beso en los labios. Después desapareció por la puerta de la cocina a toda velocidad.- ¡Pásalo bien! Te quiero.-La oyó decir.

El pecoso negó con una bonita sonrisa en los labios. Tomó aire y salió por la puerta de casa. Sin embargo, a pesar de que le dijo que aguantaría sin duda, una hora más tarde, Neru ya se sentía totalmente agotada.

-Dios…Aun son las doce del mediodía…-Susurró sentándose en el sofá rendida mientras Mary y Ed se entretenían con algunos juguetes sobre la alfombra de la sala de estar. Sonrió.

De pronto, el timbre de la puerta, la sacó totalmente de su estado de relax total. Se incorporó viendo como Doc la seguía con la lengua fuera lleno de energía.

-Ni hablar Doc.-Alzó un dedo delante del animal.-Te quedarás y los cuidarás un momento, ¿entendido?-Cuando soltó un par de ladridos, salió de la sala.-Bien, veamos quién es ahora.-Se miró al espejo de la entrada un instante recolocándose el diminuto moño lateral. Aunque estaba convencida de que Delia se había enterado que Ace no estaba en casa y tendría ganas de cotillear.

Sin embargo, no se encontró afuera a quién esperaba cuando abrió la puerta.

Un fuerte vuelco se apoderó de su alma. Sus latidos comenzaron a correr desbocados. Había entrecerrado los labios y abiertos los ojos de par en par. Estaba totalmente paralizada como si estuviera viendo un fantasma.

-Hola Neru.-Al oír su voz en directo, sin Dens de por medio, se le saltaron las lágrimas. La sorpresa dio paso a la felicidad en un santiamén.-Ha pasado mucho…-Pero antes de que pudiese terminar la frase, ella ya se había lanzado a sus brazos. La sujetó con fuerza de los muslos cuando enredó sus piernas sobre su cintura. Todo fuera para mantener el equilibrio sobre sus pies.

Ella se echó a llorar de emoción sobre su hombro como una niña pequeña, aferrándose a su espalda y al cabello rubio que descendía por su nuca.

-Dios…estás aquí…-Sabo sonrió comenzando a avanzar con ella aferrada a él en brazos, hacia dentro de la casa. En cuanto cerró la puerta, la bajó con una bonita sonrisa.- ¿Cómo es que has llegado hoy? Los chicos no se presentaran hasta el viernes, además, pensé que no vendrías.

-La amenaza de Kyle fue lo bastante convincente como para que tuviese que dejar todo el trabajo que tengo atrás.-Rió. La agarraba de la mano con fuerza mientras ella se quitaba las lágrimas.-Y después de dos años, tenía ganas de veros.

-Pues llegas en mal momento, tu hermano no está. Acaba de irse con Marco hasta el fin de semana.-El rubio resopló.

-Vaya chasco.-Ella rió.-Entonces me marcharé. Iré a ver a Makino, tendré que decirle que me quedaré por allí algunos días.-Se giró en dirección a la salida de la casa, pero Neru lo detuvo sujetando su mano con fuerza.

-¿Te vas?, ¿tan pronto? Espera un segundo.-Sabo se sintió palidecer.-Hay alguien que quiere conocerte.-El revolucionario la miró a los ojos lleno de preocupación.-¿No quieres?

-No es eso…-El rubio agachó la vista.-Es que no sé si yo debería…

-Eres su padre. Tenemos una hija en común Sabo.-Él clavó sus ojos en ella cuando sintió su mano recorrerle la mejilla izquierda.-Quiero que la conozcas. Por favor…-Él suspiró. Al fin y al cabo estaba deseando tenerla en sus brazos.

-De acuerdo.-Nerumi sonrió amplio y le arrastró hacia la sala de estar donde Doc intentaba que Ed dejara de gatear por el sofá antes de que se cayera al suelo.

-¡Edward vas a caerte!-Neru se desprendió de Sabo y cogió al pequeño aventurero. Luego suspiró mientras él reía a carcajadas.-Bien, este pequeño diablillo es Edward. Él es tu tío Sabo, Ed.

-¿Cómo estás?-El rubio le alzo una mano y el pequeño la chocó con toda la energía que pudo. Ambos rieron. Nerumi dejó a Ed sentado sobre la alfombra, se dio la vuelta y cogió a la pequeña en brazos girándose hacia él. En cuanto la vio, el rubio sintió como la emoción y la felicidad se adueñaba de su cuerpo.

-Y esta es Mary.-Neru sonrió observando a su pequeña castaña casi rubia con bonitos ojos verdes oscuros. Sabo sintió todo su cuerpo temblar, ¿había dicho Mary?-Mary, te presento a papá.-Nada más llamarlo así, al revolucionario se le saltaron las lágrimas. Era la imagen con la que había soñado toda su vida. Nerumi se la tendió y él la cogió en brazos como si fuera una fina pieza de porcelana.

-Hola Mary…-Le dio un tierno beso en la frente lleno de amor. Ella soltó una graciosa carcajada y dio un par de palmitas. Le miraba llena de curiosidad.-Ese nombre…-Descendió sus ojos hacia la mamá.

-Encontré un papel con el nombre escrito.-Se acercó a ambos y rozó con cariño la mejilla de su pequeña.-No me acuerdo de nada de lo que ocurrió cuando perdí la memoria pero, nada más leer ese nombre, recordé el momento en el que se lo…pusiste…-Lo miró a los ojos mordiéndose el labio.

-Gracias…Es…-él volvió su mirada hacia la pequeña, -es preciosa…Nuestra hija es preciosa, Neru. Es el mejor regalo que podrías haberme hecho jamás.

"Era feliz. Aquel día pude verlo en sus ojos llenos de amor. Ace y yo decidimos no ocultar, pero a la vez no decir abiertamente que Sabo era su padre. Sin embargo, con el paso del tiempo nos dimos cuenta de que a Mary le encantaba la idea de tener dos papás en su mundo. Se sentía la más importante de todos sus hermanos. Y yo, por supuesto, siempre procuré que Sabo no se perdiera absolutamente nada de ella…"

-Ven, vamos a enseñarle algo genial a papá.-Sabo se la tendió para que Neru la bajase al suelo. La agarró de la manita y ella comenzó a dar pequeños pasitos sobre la alfombra que Ed aplaudía con ganas.

Sabo se había quedado completamente maravillado.

-Aún está perfeccionándolo. Pero si le das confianza es capaz de soltarse.-Neru le asintió y él se retiró un poco de ella. Se agachó y la animó con una increíble sonrisa.

-Ven aquí Mary. Ven con papá.-La pequeña pidió confirmación de su madre y al sentirse segura de sí misma, se soltó del sofá y empezó a caminar hacia él. Fue la primera vez que afirmó ver a Sabo con una mirada de felicidad incalculable. En cuanto llegó a sus manos la abrazó con fuerza.

-Te quiero.-Posó un tierno beso sobre su frente. Nerumi sonrió.-Te quiero muchísimo hija…

El día pasó con bastante rapidez. Y gracias a Dios, había sido el cumpleaños más tranquilo desde hacía años.

-Neru…-Era tarde. El sueño envolvía el ambiente cuando él llamó a las maderas de su habitación.-Ya he acostado a los niños, ¿cuál es el siguiente paso?-Sabo se había asomado por la puerta del dormitorio. Mientras ella leía tranquilamente sentada sobre la cama.

-Supongo que deberías descansar.-Alzó la vista del libro y le sonrió.-Muchas gracias por la ayuda.

-No tienes que dármelas.-Iba a esfumarse hacia su dormitorio, cuando la voz de la joven se alzó entre las cuatro paredes.

-Sabo.

-¿Sí?-El rubio se giró con una bonita sonrisa.

-Te he echado de menos.

Un vuelco le arrebato el aire al revolucionario, que sintió el impulso de adentrarse en la habitación y sentarse a su lado en la cama.

-Y yo a ti.-Le acarició la mejilla derecha.-Cada día…-Ella correspondió a su sonrisa.-Siento no haber aparecido en todo este tiempo por aquí. Sé que después de lo que ocurrió debí asumir las consecuencias como lo hiciste tú con Ace. Siento muchísimo haberte dejado totalmente sola con esa carga…

-No tienes que preocuparte por eso. Yo decidí no involucrarte al fin y al cabo.

-¿Por qué?

-Estaba enamorada de ti.-Tragó saliva.-Necesitaba protegerte. Y tú lo has hecho siempre con respecto a mí así que…creí que lo mejor era solucionar las cosas con Ace a solas.-Sabo suspiró. Luego volvió a sonreírle.

-De todas formas, perdóname por todo el dolor que te haya podido causar.-Le agarró la mano.

-No tienes por qué pedirme perdón Sabo. A no ser que…te arrepientas.-Lo miró a los ojos. Él sabía a qué se refería.

-Jamás. Mary es una de las mejores cosas que me han pasado en la vida. Es un sueño hecho realidad…-Neru se mordió el labio.-Por cierto, feliz cumpleaños.

-Gracias General.

-¿Puedo darte mi regalo?-Neru sonrió asintiendo mientras él, se acercaba más y más a su rostro con el mayor descaro del mundo. Fue ese momento en el que ella pronunció esa frase que necesitaba tanto decir.

-¿Puedo elegirlo? Quédate esta noche aquí.-Sabo la vio sonreír mientras unía su frente con la de ella.

-Me quedaré todos los días que necesites Neru. Te amo.-Le agarró la mejilla izquierda, cerraron sus ojos y unieron sus labios en uno solo…

"Besos furtivos. Siempre que pudo, me arrebataba uno descaradamente. Le encantaban. Hacía que me recordara a mí misma lo dividido que siempre estaría mi corazón. Sin embargo, a pesar de eso, nunca volvimos a tocar una segunda base. Y de todas formas, no nos habría hecho falta. Tanto él como yo sabíamos que siempre estaríamos enamorados el uno del otro. Tal y como nos lo demostraron aquel fin de semana, nuestros hijos… Lo recuerdo como si fuese ayer. En aquella cena, nuestro jardín estupendamente iluminado, estaba abarrotado de gente. Nuestra familia…."

-Bien, callaros un momento por favor.-Gray comprobó cómo su tío Luffy aun peleaba con su padre por algo relacionado con la comida. Su madre y Rouge hablaban animadamente con Ed en brazos.- ¡Os podéis callar un minuto!-Pero otros tantos más se entretenían con los comensales que estaban a sus lados. Su tío Sabo con Mary sentada sobre él, rió de un chiste del viejo Garp y Nami regañaba a los pequeños Ace y Sabo por cualquier travesura. Incluso Rin y Theru parecían encontrar más interesante de la cuenta un viejo libro de guarniciones para la carne.-Kyle, ¿me ayudas?

El rubio asintió sonriente sentado al lado de aquella bonita peli rosa que había terminado conquistando su corazón. Se levantó, alzó una copa y empezó a darle con un tenedor. Generado un ruido agudo y tintineante demasiado desagradable. Todos fueron guardando silencio mientras miraban al pirata, llenos de expectación.

-Menos mal. Qué difícil ha sido. Gracias capitán.-Roger suspiró y Kyle se sentó cuando la atención de todos estuvo puesta en el moreno.-Bien,-sonrió,-este fin de semana, Rika y yo hemos querido que todos nos juntásemos en la misma mesa para anunciaros algo muy importante para nosotros.-Por un momento, Gray observó a la rubia, ambos se dedicaron una amplia sonrisa llena de amor. La expectación creció entre los presentes por momentos. Algunos abrieron sus ojos llenos de emoción.- ¡Vamos a casarnos!-Los gritos de felicidad no se hicieron esperar.

"Fue la boda más mágica que había presenciado nunca. Mi hijo había dado uno de los pasos más importantes de su vida. Nos rodearon muchos momentos llenos de emoción y nostalgia. Llevarlo hacia el altar hizo que recordara lo afortunada que había sido en la vida. Y lo maravillosas que eran las personas y la familia que me acogía. Rika estaba preciosa con aquel vestido blanco y esas bonitas flores intercaladas bajo su trenza rubia…Era perfecta para él. Siempre lo fue desde que era una niña y un día decidió refugiarse tras la espalda de mi hijo en el colegio para no sufrir los abusos de otros niños por llevar la sangre que tenía. Creo que Gray le dio la valentía que le faltaba y ella el apoyo incondicional que necesitaba mi pequeño…"

-Me parece que fue ayer cuando derribamos a nuestro primer cocodrilo en las montañas con tan solo ocho años o cuando la vieja Dadan se desmayó la primera vez que aparecimos por su casa pensando que éramos nuestros padres en miniatura.-Todos rieron. Dadan lloraba en su asiento como una niña pequeña.-Luego decidió que era una buena idea enfrentar a mis tíos para acompañarme en mi aventura. Fue una gran batalla. Aunque aún no tengo claro quién ganó. -Bromeó.- Siempre hemos sido inseparables. Amigos, hermanos.-Kyle sonrió.-Así que por supuesto, fui un poco exigente respecto a quién iba a sustituirme. Tenía que ser alguien valiente, decidido, fiel e incluso tenía que tener la capacidad de sacarte de cualquier lío. Debía hacerte feliz.-Sonrió.-Y entonces, un día, apareció Rika y en aquel instante comprobé lo realmente feliz que podía hacerte con tan solo una sonrisa. Así que has terminado, metido en un matrimonio totalmente premeditado con ella.-Las risas volvieron a surgir entre el público.-Pero aun así, cuando te vi hoy colocándole el anillo a esa mujer, todavía dudé pensando en si sería lo suficientemente buena para ti. Si formarías con ella una pareja tan genial como nosotros. Y a pesar de que es una chica fuerte, increíble, guapa y maravillosa, creo que no sería mejor que yo. No te ofendas Rika.-La señaló sonriente.

-Para nada.-La novia agitó sus manos con una enorme sonrisa divertida, restándole importancia al asunto.

-Piensa en mí esta noche también.-Las risas volvieron a surgir.-Hoy quiero brindar para felicitaros por este increíble día. Gracias Gray, gracias Rika. Gracias por salvarme tantas veces de mí mismo y ayudarme a conseguir nuestro sueño.-Sonrió.-Sois la pareja más perfecta que he conocido nunca. Espero que seáis muy felices…-Kyle alzó su copa de champán, brindo por ellos y bebió.-Y ahora, ¡a bailar!

"Bailamos tanto aquel día que parece que aún me duelen los pies. Aun siento la música vibrar en el ambiente…Incluso me sorprendió ver a los padres de Rika bailar rodeados de una extraña y nueva felicidad. ¿Dónde había quedado el hombre que odiaba a mi hijo? No pude evitar sonreír al saber la respuesta a esa pregunta, fue unos días antes de la boda…"

Tocó el timbre aquella mañana. Ni siquiera estaba nervioso por lo que iba hacer. Incluso se podía decir que sonreía con bastante confianza. Al poco tiempo de llamar, le abrieron la puerta y lo guiaron por los pasillos de la enorme casa hasta llegar a la biblioteca. Allí los padres de Rika se volvieron hacia él más sorprendidos de lo realmente necesario.

-¡Gray! Qué agradable sorpresa.-Nina se incorporó para darle un abrazo lleno de cariño.-No esperábamos tu visita. Rika no nos ha dicho nada.-Le invitó a tomar asiento.

-No lo sabe.-Gray sonrió. Se dirigió hacia el padre de la familia y estrechó su mano con la de él.

-¿Finalmente han pensado en separarse?-Roger suspiró divertido tras escuchar la pregunta del señor de la casa.

-Creo que no le va a gustar la respuesta a esa pregunta.-Rió.-He venido por otro motivo. Verán, llevo mucho tiempo en el mar y creo que va siendo hora de que siente la cabeza un poquito.-Sonrió.-Así que, quiero casarme con su hija.-Ambos padres abrieron los ojos de par en par. Nina sonrió llena de emoción.-Si ustedes están de acuerdo, claro.

-Eso sería…

-Una mala idea…-El padre frunció el ceño. Su mujer lo miró disgustada, pero el pirata sonrió y colocó sobre la mesa un enorme saco lleno de monedas de oro, joyas, y otras tantas cosas más. Ambos padres lo observaron totalmente atónitos.

-Es para ustedes. Lo he ahorrado con todo mi esfuerzo durante mi viaje.-Sonrió.

-Gray no podemos aceptarlo…-Nina llenó su rostro de culpabilidad.

-Háganlo. Sé que no están pasando por un buen momento económico.-El señor de la casa chistó con la lengua. Roger vio como agachaba la mirada invadido de una extraña tristeza.-Y creo que con esto podrán vivir un par de años con bastante desahogo. Es lo menos que puedo hacer si aceptan que me quede con ella. Es su hija menor. Imagino que será realmente difícil que yo, un pirata cualquiera, me la lleve sin más. Pudiendo merecerse algo mejor.-Sonrió. El padre se incorporó de su asiento y se dirigió hacia el enorme ventanal del balcón con los brazos tras la espalda.

-No lo creo. Ella siempre ha pensado que eras el mejor. Y supongo que serás la única persona que la haga feliz después de todo.-Suspiró.-Solo te pido una cosa.-Nina sonrió oyendo a su marido hablar así.-Cuídala. Es la única hija que tenemos y no quiero perderla bajo ninguna circunstancia. Además, puedes quedarte el dinero muchacho. Has tenido mucho valor trayéndolo hasta aquí sabiendo como soy…

"A esa boda le sucedieron algunas más. Prácticamente al año de acabar con su aventura de piratas, Kyle decidió dar el paso con Hina-chan. Eso sí que fue inesperado. Sobre todo, por mi pequeña Rouge. Yo siempre tuve cierta esperanza de que ambos se reconciliaran. Pero finalmente no fue así. La relación de Kyle y mi hija solo quedó en un bonito primer amor, ya que ella siguió un camino diferente rodeada de médicos y de una familia fantástica…"

-Todo va a salir bien, ya lo verás.-Rin le dio los últimos toques de confianza que todavía necesitaba. No todos los días iba a presentarse ante personas tan importantes. Suspiró intentando relajar sus nervios. Más aún, cuando abrió la puerta de su propia casa.-¡Ya estoy aquí familia!

Nada más gritar aquello, Rouge vio tras la espalda de Rin como una pequeña morena de unos doce años de edad bajaba a toda velocidad las escaleras y se echaba a sus brazos.

-¡Rin! ¡Has vuelto!

-¡Vamos a caernos Anko-chan!-La sujetó como pudo con una gigantesca sonrisa.

-¡Es genial que hayas venido!-Saltó llena de emoción.-Mamá y papá están en la biblioteca y Hiro en la cocina. Venga, vamos a avisarles de que has llegado.-Le agarró de la mano y tiró de él. Pero Rin la frenó en seco.

-Oi, Anko-chan, ¿por qué no le dices a Hiro que vaya también a la biblioteca? Tengo una sorpresa para todos. Nos veremos allí.-Esa última frase emocionó a la peli negra. Asintió un par de veces y salió corriendo entre pasillos.-Era mi hermana pequeña.-Se giró hacia Rouge que sentía la tensión recorrer todo su cuerpo.

-Nunca me has dicho que tuvieses hermanos.

-No me lo preguntaste.-Le sonrió tranquilizándola.-Vamos.-La cogió de la mano y prácticamente la arrastró hacia el lugar indicado. Nada más llegar a la puerta, Rouge sintió a su corazón latir desbocado.

-No sé si puedo hacerlo...-Suspiró resignada. Rin soltó una bonita carcajada.

-Solo son personas. No monstruos marinos. Lo harás genial.-Le revolvió el pelo.-Aunque ten cuidado con mi padre.

-¡¿Qué?!-Pero antes de que pudiese seguir con su protesta, Rin abrió la puerta de par en par.

-¡Hola a todos!-El moreno entró con una impresionante sonrisa. Anko aplaudió mientras que Ruri, su madre, se incorporaba del sillón llena de felicidad. Hacía tantos años que no le veía que casi parecía un espejismo.

-Law, Anko no estaba mintiendo, ¡es Rin!-Fue hacia él y le dedicó un fuerte abrazo.

-¡Mama! ¿Cómo estás?-La levantó un tanto en el abrazo. Ella rió. Law no había despegado su vista del periódico. Suspiró.

-Por si no había ya suficiente escándalo…-Refunfuñó, pero entonces sintió la mano de la morena sobre la suya y tironear de él con una bonita sonrisa.

-Saluda a tu hijo, ¿por favor?-Law rodó los ojos y dejó a un lado su lectura. Se estaba convirtiendo en una pesada tradición aquello de hacerle caso a la de ojos azules.

-¡Que hay Rin!-Alzó su mano intentando esbozar una diminuta sonrisa. Él mayor la correspondió.

-Todo estupendo papá. Por cierto, no vengo solo. Quiero presentaros a alguien muy especial para mí. Creo que es el momento de que conozcáis a la persona con la que quiero compartir mi vida.-Se apartó de delante de la joven de ojos verdes para colocarse justo detrás de ella. Todos la miraron atónitos.-Esta es Portgas D. Rouge.

-¿Portgas?-Law arqueó sus cejas impresionado. Ruri amplió su sonrisa como nunca. Rin asintió.

-Llevamos saliendo algunos meses.

-Espera un segundo…-Hiro los señaló con la boca abierta de par en par.- ¿Es tu novia de verdad?-Anko aplaudió.

-Así es.

-Encantado de conocerlos.-Rouge se agachó en señal de saludo respetuoso, después de incorporó con una preciosa sonrisa.

"Sin duda fue una estancia interesante para Rouge. Llegó diciendo que había aprendido más cosas con Law en una semana que en los meses que había estado con la marina. Con Rin terminó siendo muy feliz.

Y en cuanto a nosotros…bueno, si pudiera ponerme a contar el resto de la historia creo que estaríamos siempre aquí. Así que, para resumirlo, lo único que puedo decir es sí, seguimos juntos. Sí, han pasado los años, y un día, volvimos a decidir que el mar, a pesar de todo, seguía siendo nuestro sitio. Con hijos o sin ellos, seguimos viviendo grandes aventuras. El futuro estaba lleno de oportunidades. Ace siempre sería mi elección…"

El mar removía su pelo ondulado. Sentía el calor aferrarse a su piel y a su bañador blanco y rojo, aunque el sol se afianzara sobre el enorme sombrero que protegía su rostro. Las olas se movían suavemente sobre la arena bajo sus pies. No pudo evitar esbozar una sonrisa al ver a Luffy seguido de sus hijos y Edward correr por la orilla jugando a algo nuevo. Shanks reía a carcajadas.

-¿No quieres jugar con ellos cielo?-La pequeña peli dorada con dos bonitas coletas negó. Tenía cinco años.-Pues tenemos que bañarnos o volver. Hace mucho calor aquí en la orilla.-Mary agarraba la mano de su madre como si la vida le fuese en ello.-Fíjate, la tía Nami, la tía Hanon y la prima Belle están dentro del mar.-Las señaló agachándose a su lado. Sonrió.- ¿Las acompañamos tesoro?-Volvió a negar.- ¿A qué viene esa inseguridad? Siempre has sido la primera en meterte en el agua.

En ese momento, la sombra del revolucionario se hizo presente. Se agachó justo al otro lado de la pequeña y le dedicó una bonita sonrisa a su madre, para después guiñarle un ojo.

-Mary, he descubierto que debajo del agua hay un montón de peces de colores cerca de aquellas rocas.-La de ojos verdes siguió el dedo de su padre.-Nos pondremos las gafas,-señaló las que llevaba sobre la frente,-e iremos a investigar sin que nadie se entere. ¿Quieres?-Colocó un dedo sobre sus labios esbozando una mirada llena de misterio.

-Parece una aventura realmente interesante, cielo. Yo entretendré a los demás para que no os descubran, ¿vale? Pero con la condición de que después me contéis qué habéis descubierto.-Mary sonrió y asintió. Se colocó las gafas de bucear y tironeó de la mano de Sabo para que la siguiera.

-¡Vamos! Date prisa papá.-El rubio la siguió. Diciéndole a Neru adiós con la mano.

Fue ese instante en el sintió las manos de Ace aferrarse a su cintura.

-¿Por fin sola?-Le susurró al oído con esa voz grave y profunda.

-Sí, ya podemos escaparnos a dar ese "paseo".-Ace la agarró de la mano y ambos se alejaron del lugar caminando por la arena.

"Sentir el calor de Ace sobre mi piel no era algo desconocido para mí. Aquella tarde aprovechamos la soledad de la habitación para dedicarnos más que palabras. Eso tampoco era una novedad…Lo que nunca imagine era la promesa que se avecinaba…"

Acarició su mejilla derecha hasta descender sobre su hombro al descubierto y la suavidad de su brazo. Dibujó con su pulgar, la sonrisa que la joven le dedicaba desde su posición, tenía medio cuerpo sobre el de él.

-Creo que siempre estaré enamorado de ti.

-¿Enserio? ¿Aunque termine siendo una vieja cascarrabias?

-Ya lo eres. Estoy acostumbrado a eso.-El pecoso bromeó.

-¡Ace!-Al oír su protesta, soltó una bonita carcajada.

-Lo haré de cualquier forma Neru. Siempre. Ya sea en esta vida o en otras. Nunca dejaré de buscarte. Siempre te encontraré y volveré a enamorarme de ti. Estoy totalmente convencido de ello.-Nerumi suspiró.

-Siempre es mucho tiempo, comandante.-Se mordió el labio.-Prométemelo.

-Te lo prometo…

…..

Muchísimos años después, en otra época distinta donde todo será diferente…

El timbre del ascensor resonó con fuerza, al segundo abrió sus puertas de par en par.

-Mi planta. Hasta luego. Encantada de conocerle.-La joven de cabellos rizados salió despidiéndose del rubio con la mano, pero en ese momento se chocó con alguien que iba a entrar y que también miraba hacia otro lado.

De repente un montón de fotos se esparcieron por el suelo.

-¡Oh Dios mío! Discúlpeme…no miraba por donde iba, soy un desastre…-Ella se agachó a recogerlas.

-Perdóname a mí, iba concentrado en…-El joven hizo lo mismo, cuando de pronto alzó la vista y vio a la muchacha de brillantes ojos verdes con una bonita sonrisa tendiéndole unas cuantas.

Un pequeño vuelco sobrecogió el corazón del pecoso. Esa mujer…

-¿Está bien?-Al ver que no decía nada, Nerumi lo miró con algo de preocupación.

-¿Qué? Sí, sí estoy bien.-Le sonrió con nerviosismo cogiendo las fotografías.-Gracias.

-No hay de qué.

La joven se incorporó, se ajustó el abrigo y empezó a caminar con sus botines de tacón por el pasillo hasta perderse en él.

Ace se quedó mirando la galería atontado. Sabo sonrió con picardía.

-¿Subes?-Le preguntó a su hermano que empezaba a salir de su ensimismamiento.

-Sí…-El pecoso entró en el ascensor.

-Se te vaya a caer la baba.-Sabo rió.

-¡No digas tonterías!-El otro salió por completo del previo estado de shock y gritó a su hermano con el ceño fruncido. Este rió.

-Aunque, a juzgar por tu mirada, parece que la habías visto antes.-Sonrió.

-Que va.-Ace se removió el pelo totalmente desconcertado. Era mentira. Esa mujer le sonaba de algo. Pero no sabía exactamente de qué y eso que su intuición se lo gritaba. Había sentido a su corazón palpitar como nunca.

Eso solo podía significar una cosa tenía que saber quién era. Tenía que encontrarla fuese como fuese.

Fin

17