Gravity Falls Invierno de Misterios

Capítulo 28 Las amigas de Mabel

Después del ataque a Tambry nadie quizá acercarse a Robbie por miedo a salir lastimados, este mismo lanzaba disparates sin sentido y parecía estar a punto de soltar espuma por la boca. Tío Ford fue el primero en llegar a este y trató de detenerlo pues parecía también querer atacarlo.

—Quítate Ford, lo estas tratando con mucho cariño.—dijo tío Stan sacando los guantes de sus manos y mostrando que en sus nudillos tenía el arma que se colocaba entre los nudillos.

—¡Tío Stan!—gritó Mabel molesta.

—Oh, cariño, tienes razón.—dijo tío Stan llevándose una mano a la frente avergonzado—Obviamente estos bebes no son suficiente, ¿Qué te parece mejor algo de la vieja escuela?—dijo sacando un bate y sacudiéndolo en su mano para fingir dar un golpe.

Mabel solo apretó la mirada, causando que su tío suspirara y dejara que Ford utilizara el método de las esposas. Tuvieron que ocupar la fuerza de Soos, Thompson y Soos antes de que Robbie cediera a que le pusieran las esposas, muy de malas ganas. Parecía que estuviera a punto de enloquecer y matar a alguno de los presentes si hubiera tenido la manera de lograrlo. Pero al ver que estaba siendo sometido solamente se rindió, de una manera aterradoramente sencilla, ni siquiera opuso resistencia.

Entre todos decidieron que lo mejor sería llevarlo al "hospital" del pueblo para que el doctor Norman pudiera chequearlo que estuviera sano antes de que lo enviaran a un manicomio; aunque esa última idea era netamente de Wendy.

—¿No crees que es un poco extremista?—dijo Thompson nervioso.

—Trato de ahorcar a Tambry, ¿Crees que soy extremista?—le dijo Wendy amenazándolo con el puño—El más cercano no esta muy lejos del pueblo.

—Pero ha pasado unos meses muy complejos.—afirmó Mabel a la defensiva—No podemos dejarlo así como así.

—Y por eso digo ponerlo en un manicomio.—dijo Wendy rodando los ojos—Es la mejor forma de ayudarlo y que no nos lastime.

—Tu amiga tiene razón.—dijo tío Ford apuntando con una linterna a Robbie, este rehuyó de la luz—Lo mejor que podremos hacer por él es enviarlo a un sanatorio.—se detuvo pues Dipper y Mabel parecían a punto de replicar—Chicos, sé que es difícil aceptarlo, pero mírenlo, no puede pasar un minuto sin atacar o gritar histérico, necesita por nuestra seguridad y su propia seguridad especialistas.

Todos quedaron en silencio, aquello era bastante complicado de aceptar, pero habían recuperado a Robbie para perderlo. Mientras el resto parecía prepararse para la decisión, fue Soos el que investigo por el escaso internet de la cabaña si había uno cerca.

—Si nos apresuramos, podremos llevarlo a uno que está a setenta y cinco millas y volver para la comida.—dijo Soos terminando de teclear—Voy por las llaves del auto…¿Las deje en el zapato o el nido de comadrejas?—dijo deteniéndose a pensar.

—En el zapato Soos.—le recordó Melody sonriendo y haciendo que este subiera las escaleras—Yo me quedaré aquí a cuidar de mi hermano.—le dijo a tío Ford.

—Perfecto, entonces nosotros iremos.—dijo tío Ford decidido y levantando a Robbie por la fuerza.

—Será un honor ayudarte ti…—se acercó Dipper, pero fue frenado por tío Stan.

—No, Dipper, ustedes se quedan aquí.—dijo decidido el hombre e hizo que los gemelos pusieran muecas de disgusto, pero tío Stan sabía que no debían acompañarlos—No han dormido nada esta noche, y tú…—señaló a Wendy con el bate, como si fuera el bastón que antes solía usar durante el verano—Ve con el resto de tus amigos para avisar a los padres de Ronnie a donde llevamos a su hijo, y…

—Robbie.—lo corrigió Wendy cerrando los ojos.

—Por supuesto, Robbin, como sea, tengan cuidado, no sabemos si les pego esa cosa cibernética a ellos también, te confío el arma Wendy.—dijo tío Stan entregando el arma a Wendy para después dar media vuelta y llevar al chico a la fuerza junto a su hermano, a la vez que Soos bajaba con las llaves de la camioneta—¡Y esto va enserio niños!—les advirtió antes de salir con su hermano a los gemelos—No se metan en problemas mientras no estamos.

—Solo se van unas cuatro o cinco horas tío Stan, ¿Dudas que podamos comportarnos?—le dijo Mabel sonriendo inocentemente; aceptando que debía quedarse.

Tío Stan sonrió tranquilo y entró a la camioneta de Soos. Después este y tío Ford terminaron rodeando a Robbie en la camioneta para que este no pudiera saltar o intentar alguna maniobra, pero el chico parecía haber entrado a un letargo depresivo porque no se movía y no dejaba de voltear hacia abajo.

—Volveré.—se despidió Soos de Melody con un beso y entrando a la camioneta, siendo al que le tocaba conducir.

La camioneta se alejó del lugar mientras el Sol se terminaba de levantar, mostrando que la mañana ya estaba entrando en su esplendor. Una vez el coche estuvo lejos le tocó a Melody bajar para atender a su hermano, ella se aseguró que ambos gemelos no ocuparan ayuda, y luego bajó por el elevador.

—Eso es…¡Casa sola!—gritó Mabel festejando—¡Hagamos fiesta!—pero justo en ese momento el ventilador de techo cayó y destrozó la mesa que había debajo—Vaya, ese es el espíritu.

—Mabel, yo creo que iré con los padres de Robbie.—dijo Wendy—Thompson, Lee, Nate; ustedes me acompañan.—dijo Wendy tomando el arma—Si ven un zombi, ya saben lo que hay qué hacer.—dijo Wendy apuntándoles con el arma.

—Wow, wow, tranquila Wen…—se puso nervioso Lee levantando las manos.

—No hace nada gallina.—dijo Wendy apuntando a su cabeza y disparando, provocando que el rayo rojo le diera de pleno y su cabeza comenzará a rebotar de un lado a otro—Jajajaja, divertido.—dijo deteniéndola y luego poniéndose un poco más seria—Después de esto hay que ir a con Tambry…

—¿No puedo acompañarlos?—preguntó Dipper.

—Lo siento colega, ya sabes lo que dijo tu tío…Y sinceramente, lo apoyo, necesitas descansar, por lo que sé, llevas todos estos días pasando cosas raras, relájate un poco, trata de tener un día normal.—le aconsejo Wendy—Más te vale, porque si me entero que paso algo raro en mi ausencia…—hizo la señal de la cuchilla pasando por el cuello antes de guiñarle el ojo—Nos vemos Dip, hasta luego Mabel.—finalmente se despidió como siempre lo hubiera hecho.

El resto de adolescentes salió corriendo detrás de su amiga también despidiéndose de los gemelos. Dipper y Mabel quedaron solos en la cabaña del misterio.

—Entonces…—se acercó Mabel a su hermano—Casa sola, ya sabes lo que significa…—le dijo pícaramente.

—Mabel no…

—¡Exacto!—le dijo ella corriendo hacia un armario—Es hora de nuestro juego de mesa favorito Gestos y Rostros…—dijo comenzando a mover varios juegos de mesa que habían en el armario, buscando el que tenía tío Stan en la cabaña.

—Oye Mabel, creo que…—se detuvo Dipper pues su celular comenzó a sonar, le habían enviado un mensaje.

Su hermana se detuvo de buscar el juego de mesa, agudizando su oído y acercándose a su hermano con una sonrisa complice.

—Entonces, ¿Quién es la afortunada?—le dijo ella ya sabiendo de quién era el mensaje y recargándose sobre su hermano para intentar ver sus mensajes.

—Es Candy…—dijo Dipper extrañado.

—Sabía que la amab…¿Candy?—fue el turno de Mabel para quedar sorprendida—Bueno, eso explicaría muchas cosas sobre porque ella habla tanto de…

—Mabel, no, me mandó un mensaje porque tu no le has respondido los que te ha mandado.—dijo Dipper leyendo el contenido—Parece que ella y Grenda van a venir por ti…—leyó el siguiente mensaje que mandó la amiga de Mabel.

—¿Cuándo?—preguntó ella viendo sus ropas manchas de hollín.

—Ya mismo.

Una vez el chico terminó de poner al corriente a su hermana, sonó el timbre de la cabaña del misterio.

—No puede ser…—a Mabel se le encendieron los ojos, ella corrió para abrir la puerta diciendo "Bip bip" y haciendo un ruido con la lengua, dejando con una estela de humo a su hermano.

—Bien, y ahora que te fuiste…Tengo que bajar al labora…—intentó ir al laboratorio de Ford, pero este fue detenido nuevamente por su teléfono—Oh por favor, debe ser una broma…—y checó los mensajes.

Resultó que era Pacífica, la cual aseguraba que llegaría a la Cabaña del Misterio en poco más de una hora. A Dipper eso le hizo enojar, era como si ella sintiese que toda su vida girará en torno a ella y…¿Y por qué repentinamente estaba entrando a la ducha para limpiarse un poco?

No importaba, pues una cosa muy distinta es que Grenda y Candy llegarán sin avisar, pues eran amigas de Mabel, y ya habían estado varias veces en la cabaña del misterio, pero Pacífica estuvo tan pocas veces que era bastante descortés presentarse así ante Dipper repentinamente y…Detuvo sus pensamientos para decidir cuál perfume debía usar para mostrarle que definitivamente estaba molesto por su visita…

—Uhhh, este tiene olor a mostaza…Sí, eso mostrara mi enojo.—dijo Dipper golpeando la palma de su mano con el perfume y terminó echándose una porción de perfume tan grande que terminó tosiendo por el exceso de esta misma sustancia.

Mientras Dipper continuaba tratando de arreglarse para con Pacífica, se encontraba Mabel con sus amigas:

—¡YEIIIH!—gritaban las tres mientras descendían por un trineo de nieve por las escaleras impulsado en la parte delantera por Grenda, esta a su vez parecía ser la que más disfrutó cuando el trineo terminó estrellándose contra la pared, y las tres quedaron de cabeza, unas sobre otras, y comenzaron a reírse a montones.

—Tenías razón, Grenda a la delantera da más velocidad.—dijo Mabel levantándose de golpe y ayudando a sus amigas a hacerlo.

—Porque siempre quieres ir primero en todo.—le dijo Candy tratando de cruzarse de brazos, pero la cantidad de suéteres que manejaba le impedían moverlos con facilidad.

—Eso es mentira…—dijo Mabel negándolo.

—Entonces, ¿Quién debería ir adelante en el siguiente...?

—Yo, yo, yo…—decía Mabel levantando la mano y dando saltitos mientras Candy la miraba complacida de que probara su punto—Yo propongo a Grenda…—dijo cruzándose de brazos.

—Jeje, Candy gana de nuevo.—dijo la chica celebrando—Por cierto Mabel, ¿Por qué no contestaste ningún mensaje de los que te mandamos Grenda y yo?—preguntó ella ya con seriedad—Desde que llegaste queríamos venir desde antes, pero nunca contestaste.

—Bueeeeeeeeeno…—se rascó la nuca Mabel, pues realmente ni ella recordaba donde estaba su propio celular—Creo que perdí mi teléfono.

—¿Perdiste tu teléfono o lo secuestraron?—preguntó Grenda volteando de un lado a otro—¡Yo lo rescatare!—gritó saliendo de la casa, y recibiendo una oleada de nieve que la hizo retroceder y quedar enterrada en una montañita de nieve, pero fuera le quedaba la cabeza—¡¿Crees, mundo, que un poco de nieve va a detener a Gre…?!—antes de que pudiera terminar una nueva ráfaga de nieve la cubrió en su totalidad lo que quedaba de ella.

Mabel y Candy rieron por su amiga antes de que, gracias al frio, decidieron cerrar la puerta.

—Entonces, ¿Perdiste tu celular?—le preguntó Candy extrañada.

—Sí, bueno…Hay muchos lugares donde pude perderlo...El bosque, el centro comercial, el futuro de la humanidad...luego de ver a sus amigas y ver que estas no entendieron, comenzó a explicar—Como saben fui comida por una cosa que cambiaba de forma y comía tacos…—comenzó con la primera—…No entendí muy bien, pero creo que era el futuro…—continuó con su segundo día—…y construimos a Gnomilia con la máxima nanotecnología…—dijo con mímica—..., pero entonces Dipper sonrió de manera extraña…—el tiempo pasó con rapidez mientras sus amigas comían palomitas por todo lo que ella contaba.

Finalmente, la chica terminó su historia dando un gran suspiro para tomar aire y sus amigas aplaudiendo.

—Gracias, gracias.—dijo ella recibiendo los aplausos con reverencias.

—Tu narrativa es profunda y me hace sentir como si hubiera estado ahí, sobre todo el primer día.—dijo Grenda con pasión.

—Pero estuvimos ahí.—contestó Candy.

—Sí, pero eso no quita tu hermosa narrativa.—insistió Grenda—Deberías escribir una novela, oh, oh, si la escribes, ¿Incluirías un personaje que tenga mi nombre y que todos los chicos caigan a mis pies?—dijo emocionada.

—Eh…No…

—¡Esta bien! ¡Esta bien!—dijo Grenda a la defensiva—Solo algunos chicos…

—No, Grenda, no voy a escribir un libro, yiuh, eso es demasiado nerd.—dijo Mabel negando con la cabeza—Yo haría una película, o no, mejor aún, un programa de radio, lleno de misterios y personajes profundos, como Jake, ese chico desconocido que secretamente…—hizo pausa dramática—¡Un vampiro!

—Oh, muy profundo.—dijo Candy riendo a carcajadas—Un momento, ¿No saliste con un tipo vampiro?—le recordó.

—Cierto, Conrad.—recordó Mabel que durante unas semanas salió con un sujeto que resultó ser un vampiro…—suspiro emocionada—Buenos momentos.

Las chicas continuaron divagando durante media hora sobre citas, hasta que finalmente decidieron ir y comer palomitas, mientras veían películas de los ochentas favoritas de cada una, Grenda votaba por películas llenas de explosiones con sujetos en cuero en medio del apocalipsis, mientras que Candy se encontraba exigiendo poner otras más de un estilo de ciencia ficción con romanticismo. Cosa que hubiera atraído a Mabel, excepto por la combinación "ciencia ficción". En cambio, Mabel parecía preferir las películas más pastelozas que pudiera encontrar.

—Oh vamos, necesitamos escoger una de estas.—dijo ella desde su computadora—Tenemos Max Maddy, la chica robot y el hombre lobo y los pastelitos abrazones.

—Los pastelitos abrazones son una obra infravalorada de culto.—hizo notar Grenda—Pero no podrán nunca ponernos en una situación tan compleja como Max Maddy y su mundo lleno de injusticias.

—Oh por favor chicas…—intentó convencerla Mabel.

—Lo lamento Mabel, pero una chica robot y un hombre lobo son una combinación perfecta para crear atracción amorosa.—le dijo Candy decidida.

—Yo no creo esto.—dijo Grenda—Creo que no hay mejor combinación que papas fritas y mayonesa.

—¿Mayonesa? ¿No querrás decir kétchup?—le corrigió Candy.

—Yo sé lo que dije.

Mientras ellas discutían, Dipper esperaba en la entrada por la llegada de Pacífica. Se encontraba nervioso, no sabiendo a qué iba Pacífica con él, ¿Esperaba que la invitaran a comer? ¿Quería solamente charlar como Mabel y sus amigas? ¿O solamente pasar a verlo efímeramente?

Mientras más nervioso estaba, más le molestaban las risas provenientes del interior, donde Mabel y sus amigas parecían reír y reír sin parar. Hablando de tema tras tema, difiriendo a veces de opiniones, pero siendo en esencia, eso, amigas. Cosa que él no podía terminar de clasificar a Pacífica, no le caía mal, era solamente que Pacífica no era el tipo de chica con la que Dipper solía hacer amistad. Realmente no tenía mucha idea de las chicas como ella, fuera de que eran presumidas y siempre lo rechazaban.

No estaba del todo errado, pues la primera reacción de ella cuando se conocieron fue una de rechazo total, de superioridad. Reacción que a medida que pasó el verano fue evolucionando a una, de si bien no aprecio mutuo, algo así como un entendimiento por ambas partes…Ella no dejaba de ser quien era, pero no por eso seguía dándole a Dipper ese tono tan presumido que dejaba la chica ocasionalmente.

Cuando el timbre de la cabaña sonó, Dipper intentó acercarse a la puerta con discreción, tratando de no parecer nervioso, pero tampoco fastidiado, fracasando miserablemente en ambos intentos.

—Estas confundido…—se acercó Mabel desde su espalda y lo tomó de las mejillas con facilidad—Dipper confundido—¿Esperas a alguien hermanito?—dijo dando un par de pasos a la puerta.

—Mabel, ya basta.—le ordenó su hermano apartando las manos de sus mejillas y acariciándolas como si realmente le hubiera dolido—¿Por qué toda esta obsesión conmigo?

—Ya te dije, la futura Annie Faulk y tú serán pareja.—le dijo Mabel—Es estadísticamente correcto que cada que dos personas comienzan odiándose, y forjan una amistad, terminen amándose con pasión.—dijo abrazándose a sí misma y soltando besos al aire.

—Mabel, ¿En qué estadísticas te basas?—le pidió Dipper pruebas.

—En las del corazón.—dijo ella con secretismo.

—Déjame abrir la puerta.

—Está bien, está bien, tigre…—le dijo Mabel fingiendo que se alejaba, pero ella, Grenda y Candy espiaban desde el marco de la puerta que dividía el salón de entrada con las escaleras.

Dipper escuchó el timbre por segunda vez y decidió ignorar a ellas y abrir la puerta, y entonces se la encontró a ella justo como la recordaba de dos días atrás:

Con su parka de invierno morada, simple ante una mirada cualquiera, el último grito de la ropa en zonas invernales como Rusia. Con unos pantalones negros y unos zapatos al juego de esta combinación.

—Hola Pacífica, vaya, tiempo sin vernos, ¿Quieres pasar? ¿Una comida? Tenemos almejas.—comenzó a ponerse nervioso y hablaba con rapidez, cosa que hizo reír a Mabel y sus amigas.

—¿Almejas?—preguntó Pacífica extrañada—No voy a mentir, tengo curiosidad, pero solo quería saber si venían, tu y tu hermana, conmigo al centro comercial, mis padres me dieron el día libre y pensé, ¿Por qué no ayudarlos a ustedes dos a mejorar su look? Es decir, ¿Sigues usando esa misma gorra vieja?—dijo Pacífica tosiendo para ocultar una sonrisa apenas notoria con deje burlón—Vamos, tenía que hacer algo por ustedes.

—¿Qué tiene de malo mi gorra?—dijo quitándosela y viendo la ushanka que Wendy le había regalado al finalizar el verano.

—Es de leñador, y de cuadros, vamos Dipper, no podemos vivir por siempre en los noventa.—contestó ella—Venía a invitarte de todas formas.—dijo ella suponiendo que él no querría—¿Dónde esta Mabel?

—¿Tú? ¿Me buscas a mí?—se acercó la chica corriendo desde el marco de la puerta de las escaleras, hasta la principal—¡¿TÚ?!

—Por supuesto, una combinación de suéteres tan caseros debe de vez en cuando comprar algo bueno.—dijo ella echándole una mirada al que tenía Mabel, de color rosado y con la palabra "Dipper" tejida a mano con letras amarillas.

—¿Sabes lo que opino de eso?—dijo Mabel dando dos pasos hacia adelante, con un rostro que parecía no admitir vuelta atrás y enojo, al ver esto, Dipper y Pacífica se quedaron sorprendidos—Tienes razón, creo que llevo usando este desde hace cuatro días, necesito uno nuevo, uno rimbombante.—dijo ella volviendo a su tono habitual.

—¡Yupi! ¡Vamos al centro comercial!—dijo Grenda emocionada.

—Con Pacífica…—le susurró Candy dándole un codazo para pasar "desapercibida".

—Oh, quiero decir, wii, al centro comercial…—dijo fingiendo sarcasmo.

—Si Mabel va, yo voy.—dijo Dipper sonriendo.

Realmente sonría ante la posibilidad de un día normal.

Continuara…