Cap 28

En las profundidades del canal de la Mancha, la fauna de golpe se vio removida por una clase de torpedo que rotaba sin control. Viniendo de la nada donde solo un sonoro crac le precedió llamando la atención de algunos sonares de los alrededores pero aquello ni le importo al castaño que emergió del agua fría aspirando aire con urgencia, confuso miro a su alrededor sin poder evitar que una dolorosa mueca se formara en su rostro, saco su mano del agua encontrándose con el mango y solo el mango de su escoba mientras que en la otra se aferraba a su varita que se encontraba sin un rasguño para su alivio.

Suspiro al verla y no pudo evitar sonreír pero pronto su ceño volvió a fruncirse al ver la nada que lo rodeaba, ir de las olas golpeo su cuerpo cosa que le indico el cercano mar abierto –Bueno. Al menos no termine en una alcantarilla.

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Ginny apretó sus labios evitando que un grito lleno de terror se escapara mientras volteaba a ver a los otros chicos que habían perdido el color de sus rostros, en especial Lisa que apretó sus labios evitando su propio sollozo aunque sus ojos húmedos dejaban todo en claro.

-¡Alan! –. Grito de nuevo McGonagall y entonces la pelirroja volvió su mirada al frente donde solo alcanzo a ver la espalda del castaño que se alejó con velocidad en la dirección de la que había venido el ave que agarro impulso y con velocidad se le adelanto, claramente tratando de guiarlo y entonces ella lo comprendió. Lo siguió ignorando los propios de su madre o el de Lisa, solo podía concentrarse en el ave blanquecina que rodeaba una y otra vez un lejano punto que según cálculo se trataban del área inundada del campo apartado de la propiedad y que por completo se encontraban fuera de los dominios familiares y barreras protectoras.

Al llegar a un páramo sintió un pesado suspiro escapar de sus labios a la vez que lagrimas rodaban por sus mejillas, todo porque ahí estaba el con su rostro desconcertado, asustado y triste así como su playera y pantalones cubiertos de sangre. Por un instante sus miradas se llamaron, uniéndose en un suave consuelo que pronto fue roto por el grito urgente de Alan.

-¡Ginny, ve por ayuda! No podemos sacarlo –. La pelirroja al fin miro más atrás del azabache. Encontrando la motocicleta varada en el fango líquido tan profundamente que casi estaba completamente bajo ella pero aun así era más que visible el cuerpo desvanecido del semi gigante que sangraba profusamente de la cabeza, Alan trataba de cubrir la herida con su camisa –¡Harry, dame tu cinturón!

La pareja de inmediato dieron un salto, corriendo en sentidos contrarios. Mientras lo hacía Harry torpemente trataba de quitarse el cinto que entrego al castaño que lo uso para rodear la herida de su amigo.

-Vamos, detén la tela en su lugar.

El azabache solo obedeció sintiendo como su cuerpo temblaba y aquello aumento conforme pasaba el tiempo en que su amigo no se movía. Pronto por el costado aparecieron McGonagall, Ginny, Molly que corrió hasta el azabache al que solo le acaricio la cabeza con cariño para luego concentrarse en el herido –Oh, Hagrid –. Observo el vendaje improvisado y con afecto acaricio la cabeza de Alan como había hecho antes con Harry –Bien hecho, querido.

-Wingardium leviosa –. Susurro una tensa Minerva que con dolor vio como el cuerpo del gigante se elevaba sin fuerza en ninguna de sus extremidades.

Con urgencia el cuerpo fue llevado a la casa pero justo al llegar al patio delantero de esta el sonoro crac de una aparición llamo la atención de todos en el sitio incluyendo a los más pequeños que sacaron sus varitas y apuntaron hacia el sitio donde hubo un leve resplandor del que emergió Remus cargando con dificultad el cuerpo de George que soltó un alarido de dolor que helo la sangre de todos. Harry y los más pequeños reaccionaron a correr hacia ellos mientras Molly se quedaba paralizada por un instante al ver la sangre.

-Mi niño... –. Susurro antes de correr hasta el joven que ya estaban introduciendo en la casa.

-¡Denme un lazo, lo que sea. Está perdiendo mucha sangre! –. Grito con firmeza Jean que iba del lado contrario al de la madre que se dirigió a ella pero Hugo con lágrimas rodando por sus mejillas la detuvo abrazándola.

-No... espera...

-¿Qué pasa con mi niño? –. Exclamo la mujer tratando de saltarse del agarre pero el rubio la afirmo con más fuerza.

George fue llevado a la casa seguido por todos y sin cuidado Jean y Scorpius tiraron las pocas cosas que se encontraban sobre la mesa haciendo un escándalo que alarmo más a la pelirroja que junto fuerza y corrió para entrar al sitio donde de inmediato dejo escapar un grito aterrado al ver el brazo sangrante de su hijo, o al menos lo que quedaba de este, ya que desde poco más arriba del codo había sido destrozado, desgarrado hasta el punto en que solo girones quedaran de él. Jean apretó el torniquete casi a la altura de su hombro mientras Hagrid dificultosamente era depositado en el suelo donde Ginny le había dispuesto unas mantas a la vez que lastimosas lágrimas se deslizaban por sus mejillas.

Remus de golpe aferro a Harry de las solapas y lo arrastro hasta estamparlo contra la pared más cercana, su varita le apunto y se clavó con firmeza en su pecho amenazantemente

-¿Qué haces? –. Exclamo Ginny.

-¿Que criatura se sentó en el rincón la primera vez que Harry Potter visitó mi oficina en Hogwarts? –. Dijo el hombre tratando de controlarse.

Harry trato de luchar contra su agarre –¡¿Estás loco?!

-¿Que criatura? –. Exclamo con firmeza el hombre.

-Un Grindylow –. Respondió el azabache.

Remus deslizo su mano con alivio pero a la vez con enojo, su mirada llena de culpa se dirigió hacia George que agonizaba y gritaba mientras Jean trataba de al menos controlar el sangrado aunque jamás había leído lo suficiente para hacer más y Scorpius pudo ver la impotencia que le estaba destrozando, era su futuro tío favorito y el padrino de Hugo que no podía acercarse mientras lloraba silenciosamente en un rincón junto a Lilly que intentaba consolarlo.

-Nos traicionaron –. Sentencio el hombre –Nunca tuvimos oportunidad, los mortifagos nos estaban esperando. Voldemort sabía que hoy íbamos a sacarte –. Afirmo con enojo mirando hacia Harry y Minerva intermitentemente –Tenia que asegurarme que no fueras un impostor.

La chimenea se ilumino y todos elevaron sus varitas hacia ella donde madame Pomfrey se asomó cargando una pesada maleta pero al ver las amenazas solo elevo sus manos.

-¿Cómo...? –. Susurro la profesora.

-Yo la llame –. Afirmo Alan que se hallaba en el suelo sosteniendo con firmeza tratando de parar el sangrado de Hagrid.

La mirada de la enfermera recorrió el lugar y aunque se preocupó por el gigante su rostro se horrorizo al ver el cuerpo de George sobre la mesa –Oh, Merlin... –. No espero más para ponerse a trabajar.

Hubo un nuevo crac a las afueras del hogar y de inmediato Remus salió seguido por Harry y Ginny aunque al primero trato de evitar que saliera. En el jardín se toparon con Kingsley y Hermione que venía tras él, ambos magos mayores se apuntaron con sus varitas. Listos para lo que fuera.

-Las últimas palabras que Albus Dumbledore, nos dijo a ambos –. Dijo con firmeza el moreno.

Remus casi suspiro sonoramente –Harry es la mejor esperanza que tenemos. Confía en él.

El moreno bajo su varita y miro hacia el azabache –¿Qué te delató?

-Hedwig. Me protegió –. El ave que descansaba en el alfeizar de la ventana hulo como saludando pero entonces el rostro del joven palideció –Oh, no. James... –. Bajo su cabeza.

-¿Que paso con mi hermano? –. La voz de Lisa estremeció a Harry que giro a verla encontrándola en la puerta con llorosos ojos. El corazón de Ginny se partió y no solo por verla mientras que Hermione igual de asustada comenzó a mirar a su alrededor –¿Dónde está mi hermano?

-¿Dónde están Susan y Nicole? –. Agrego la castaña sorprendiendo a su amigo que negó.

Luego volteo hacia Lisa y con pesar respondió –No lo sé –. Noto la mirada de Ginny y clavo sus ojos en los de ella que le pidieron una explicación –Me protegió la mayoría del camino pero luego... Bellatrix lo ataco y... y... Voldemort lo hizo salir disparado. No pude... –. Bajo su cabeza y Hermione se lanzó a abrazarlo tratando de consolarlo mientras Ginny corría a resguardar a Lisa entre los suyos.

La barrera mágica resplandeció al permitir el paso de un thestral montado por Bill y Fleur así como por otro lado dejo pasar a Tonks y un clon de Harry que parecía agotado. Remus miro a su esposa con alivio y Hermione al ver al clon, corrió hacia el aferrándolo con todas sus fuerzas sintiendo como la magia de la poción perdía efecto dejando a Ron entre sus brazos que sonrió disfrutando del gesto.

-Se lo merece –. Dijo Tonks al salir de los brazos de su esposo –Me salvo y protegió como todo un auror.

-¿Enserio? –. Pregunto Hermione con incredulidad.

-¡Oye! –. Se quejó el pelirrojo –¿Porque te sorprendes? –. Dijo mirándola pero pronto se vio interrumpido por el embiste de su mejor amigo que los abrazo a ambos.

Arthur y Fred aparecieron por un lado, abrazándose con alivio por haber sobrevivido pero luego notaron las tensas miradas de los demás incluyendo la de Remus que reflejaba culpabilidad y eso basto para el jefe de familia que perdió el color de su rostro para luego correr hacia su hogar. Entro y de inmediato sus manos fueron hacia su cabeza al ver a su hijo tumbado siendo atendido por la enfermera escolar que ya llevaba su uniforme cubierto de sangre al igual que Jean que trataba de ayudarla en todo lo posible. Fred entro tras su padre y su corazón se rompió pero no detuvo sus pasos, necesitaba estar a su lado aun cuando sus lágrimas casi no lo dejaran ver por donde andaba hasta que toco su pierna.

-¿Georgie? –. Susurro con pesadumbre.

Madame Pomfrey volteo a verlo con pena –No puede responderte, le di una poción para el dolor.

Molly rodeo entre sus brazos a Fred notando como el brazo contrario al que su hermano se encontraba herido, un corte profundo pero no tan grave –¡¿Qué ocurrió?! –. Exclamo alarmada.

-Snape... –. Susurro el joven con su mirada fija en su hermano.

Mientras la familia se juntaba a ver a George y Hagrid. Lisa se alejó de la pelirroja para escabullirse hasta su hermano que solo tuvo que ver como esta lloraba para saber que algo estaba muy mal y fue su turno de escabullirse junto a ella a los jardines.

-¿Qué es? Lils –. El castaño la miro.

-Es Siri… –. La pequeña corrió a aferrarse a sus brazos y llorar contra el –No... no saben dónde esta... Bellatrix...

Solo con escuchar aquel nombre le provoco un escalofrió profundo y una gran ansiedad mientras pensaba en su hermano pero de pronto un sonoro crac llamo su atención. Desenfundo su varita listo para luchar para proteger a su hermana pero al voltear se encontró con Kreacher que se inclinaba reverenciándolo y a su espalda se hallaban los cuerpos inconscientes de Nicole y Susan tendidos en el césped.

Ambos corrieron hacia ellas. Albus fijo su mirar en el elfo –¿Que paso? Kreacher.

-Es una Black. Corre sangre noble en su magia y me llamo en un momento de necesidad, acudí pero perdió el conocimiento. Esta herida y su... amiga... también. Pensé que lo mejor era traerlas a usted, mi señor –. Dijo el elfo con tono solemne.

-Gracias Kreacher –. Albus le sonrió levemente –Y no me llames señor.

Escucharon el movimiento que se dirigía hacia ellos y el elfo lo volvió a reverenciar para luego desaparecer. Scorpius y Hermione aparecieron en el porche y al ver los cuerpos corrieron a ayudar pero de pronto al ver un resplandor se prepararon para luchar hasta que vieron el cuerpo flotante de Tony y tras este a Ojo Loco que gruñía por el esfuerzo de cojear entre pastizales.

Albus lanzo un muffliato hacia Hermione que volteo a verlo recriminatoriamente pero este ya no le ponía atención sino le apuntaba al auror –¿Quién soy?

El auror sonrió satisfecho –Albus Potter, muchacho.

El chico bajo su varita y entonces se permitió correr hacia el cuerpo del chico –¿Que le paso?

-Demasiados hechizos y fatiga. Vamos dentro.

El auror siguió su camino y los jóvenes lo siguieron cargando a las chicas pero entonces Albus que se disponía a escabullirse para buscar a su hermano lo vio aparecer y desvanecerse en la hierba, corrió a su encuentro sorprendiéndose al verlo empapado.

-¡¿Jimmy?! Jimmy dime algo –. Exclamo el castaño.

Sus gritos alertaron a Harry y Ginny que aliviados sonrieron al ver al mayor de los McGonagall, sin poder evitarlo lagrimas se escaparon de sus ojos mientras corrían a ayudarlo.