Capítulo 28: Un reencuentro familiar
Antes de entrar a la base, Kagome miró a Sango y le ordenó que se quedara con Inu ya que él aun no reaccionaba, en primer lugar la hadita se negó pero después tuvo que obedecer a Kagome, ya que ella sabía que padre e hija debían hablar en privado para arreglar sus diferencias y sobre todo aclarar las dudas del pasado.
Pero muy a pesar en el estado en que se encontraba Inu, él no quería dejar sola a Kagome ni un momento.
-No pienso dejarte ir sola – dijo – Y no me quedaré aquí
-No estoy pidiendo tu permiso, es más bien una orden. Tú te quedas aquí con Sango y punto final
En ese momento unos robots se acercaron a ellos y le hicieron un poco de burla a Inu, y antes de que él pudiera contestarles, Kagome le cerró el hocico.
-Si abres el hocico, te lo coso
Inu gruñó por sus adentros y tuvo que verse obligado a callar aun y cuando las burlas por parte de esos robots lo estaba comiendo por dentro.
Fue guida por uno de los robots hasta la oficina privada de Naraku, en cuanto la vio sabía que algo había cambiado en la joven, pues su expresión decía mucho.
-Veo que has regresado del mundo mágico – comentó desde su escritorio
Kagome avanzó hacia él y tomó asiento en una silla.
-¿Te sorprende verme pronto? – preguntó la joven, aguardando el momento adecuado para comenzar con el cuestionario que se había formulado en la mente
-No me sorprende, después de todo eres hija…- guardó silencio antes de pronunciar el nombre de su madre
-Después de todo soy hija de Midoriko – la guerrera terminó la frese por él, y ese fue el momento oportuno, en donde se abría una puerta - ¿Sabes? Estando en el mundo mágico me entere de cosas que desconocía
-¿Ah sí? – Preguntó un poco nervioso Naraku, deseando que no supiera quién era o es su padre -¿Y de qué te enteraste?
-Así es – Kagome asintió - ¿De verdad quieres saberlo o no te lo imaginas….PADRE?
Naraku abrió los ojos como platos al escuchar como lo llama Kagome, su hija.
-Oh!...así que después de todo Menomaru soltó todo lo que tenía que decir. Es un traidor
-Yo no lo pienso así – dijo furiosa, ya que ella sabía perfectamente que su "padre" tenía gran culpa en la muerte de su madre – Porque gracias a él me di cuenta de cosas que desconocía
-Sea lo que te haya dicho es mentira – trató de desmentir lo que el rey del mundo mágico le había dicho a Kagome
-Pues digamos que no me lo dijo, sino que….me lo mostró
Naraku abrió la boca solo para volverla a cerrar, ya que estaba consciente de que Menomaru tenía el poder de ver más allá del pasado y si Kagome había visto TODO, no había nada que hacer y ni que decir.
-Viste…
-Vi todo – lo interrumpió la joven – Vi a mi madre contigo, me vi a mi misma, vi como la traicionabas al venderle esas armas a Ginkotsu – estalló en una furia total
-Nunca tuve idea de que fuera a usarlas en contra de ella
-Pero al final lo hizo ¿Por qué? ¿Por qué la traicionaste de esa manera? ¿Fue tu ambición?
-Te lo repito, nunca tuve idea de que fuera capaz de hacer eso, pero después de que me di cuenta del gran error que cometí decidí huir
-Cobarde - lo acusó la joven
-Si – asintió él – Fui un cobarde, pero no podía permanecer a tu lado sabiendo que fui el responsable de la muerte de tu madre ¿Qué habrías hecho, si vivieras a mi lado y al pasar del tiempo te darías cuenta de toda la verdad?
-Te habría odiado mucho más de lo que te odio en estos momentos, de lo único que me avergüenzo en estos momentos es de ser tu hija – Kagome se levantó de la silla y miró a ese hombre – Las cosas siguen igual, haré como que nunca supe nada, las cosas entre tú y yo serán iguales, serás un desconocido y mi enemigo a la vez
Kagome se levantó de la silla y se retiró de la oficina a pasos agigantados, si seguía ahí, era posible que ella misma haga pedazos toda la base, aunque haya miles de robots y armas potentes que custodien la inmensa fortaleza.
Mientras, en su oficina, Naraku se sentó muy despacio en su asiento y apoyando sus codos en su escritorio, se tomó su cabeza, ahora su hija, sabe toda la verdad gracias a Menomaru, que le reveló toda la verdad acerca de la muerte de Midoriko, su esposa y madre de Kagome.
-Espero algún día puedas perdonarme, hija-. Murmuró Naraku tristemente.
Kagome salió de la base, mientras observaba como un grupo de robots, se preparaban con equipo de mineros y 3 carruajes que llevaban un lanzador de misiles de gran tamaño y los cuales llevaban sujetos 2 de ellos, eso le llamó enormemente la atención.
-¿Dónde piensan ir con eso?-. Preguntó la guerrera.
-Si quieres saberlo, háblalo con tu padre, no con nosotros-. Respondió el robot líder de mala gana.
Kagome lo miró iracunda, sabía que pese a ser una guerrera formidable y capaz de derrotar ejércitos enteros, en este caso no iba a poder contra los miles de robots de la base, así que prefirió guardarse en el molde y quedarse con la intriga, pero no fue así, ella sabía perfectamente donde había montañas para que se haga minería y extraer buenas piedras preciosas y otros objetos de valor. Fue hasta donde estaba Sango y le pidió que lleve a Inu a casa, pero para sorpresa de Kagome, Inu ya no estaba con ella.
-Sango. ¿Dónde está Inu?-. Preguntó la guerrera desesperada.
-En la base, esos robots se lo llevaron dentro-. Susurró el hadita asustada.
-¿Qué?-. Preguntó Kagome en tono gélido.
-Es que,… aseguraron que tendrían los mejores equipos médicos para curarlo y por eso no me rehusé-. Dijo el hadita Sango tímidamente.
Kagome se tomó el rostro y se masajeó la cara. Era evidente que su padre, iba a tratar de hacer todo lo posible por que lo perdone, pero sabiendo la sangre fría que tiene Kagome iba a ser medio difícil que la valiente guerrera cambie su actitud respecto a él. Sin dudarlo, regresó a la base y Sango junto a ella. El grupo de robots mineros, no había partido aún y quizá lo hagan mañana temprano y allí estará ella para seguirlos.
Naraku, al saber que captó la atención de su hija, fue directamente a la sala donde Inu estaba internado, a sabiendas de que la valiente guerrera iría para allá y sus cálculos eran los correctos, Kagome y Sango, entraron a la sala donde Inu estaba en una camilla hermética tipo cápsula y en donde un cristal transparente, dejaba verlo, Naraku no esgrimió palabra alguna ni mucho menos Kagome, que pese a todo quería agradecer lo hecho.
-Procure que se ponga bien-. Dijo Kagome sin mirarlo.
-No te preocupes, cuento con un buen servicio médico, se pondrá bien-. Dijo Naraku en el mismo tono y sin mirarla. – Pídele a mis robots, que te muestren tu camarote-.
-Claro-. Respondió escuetamente la guerrera.- Y… Gracias…por todo-. Musitó tímidamente.
-De nada-. Murmuró Naraku yéndose de la sala.
Más tarde, Kagome regresaba del mercado donde fue a hacer algunas compras y escoltada por 5 de los robots de Naraku y aunque tuvo percances con algunos bandidos que quisieron asaltar el mercado del pueblo, todo lo demás transcurrió sin problemas. Los robots de Naraku poco pudieron intervenir en esto y fueron testigos de la increíble fuerza que tiene esa mujer y en como ella sola pudo con 7 bandidos, de los cuales solo 3 pudieron escapar.
A la noche, Naraku estaba asomado por el balcón que daba a su oficina, aquella noche cálida y de luna llena, le trajo enormes recuerdos de cuando era totalmente humano y el estar junto a su esposa, aquella valiente guerrera como Kagome y de la que aún tiene gratos recuerdos.
-Espero puedas perdonarme, amor mío-. Susurró Naraku mirando el medallón que llevaba en su cuello y con una foto de Midoriko. – Espero algún día poder acompañarte allá arriba.
-Pues espero que esas palabras no se cumplan-. Siseó la voz de Kagome.
-Qué más quisiera que estar al lado de mi esposa. Qué más quisiera-. Susurró Naraku.
-¿Y qué hay de mi?. Olvidas que tienes una hija?-. Preguntó Kagome con furia triste.
Naraku volteó dándole la espalda a su hija y bajó su cabeza, apoyó sus manos en la cornisa del balcón y un sollozo se escuchó salir de él. Kagome tragó aire y por primera vez en sus 18 años, se animó a apoyar una mano en su padre. Tocó su hombro y lo incitó a que voltee a mirarlo. Naraku no pudo contenerse y abrazó fuertemente a su hija, la cual no se resistió y también, aunque lentamente, abrazó a su padre. No sabía por qué. Pero un calor de familia, empezó a recorrerle todo el cuerpo, era algo que no se explicaba porque, pero que quería volver a sentir.
Al día siguiente, Kagome se despertó con los primeros rayos del alba. Nuevamente, el día había amanecido nublado y con pronóstico de lluvias tras varios días de que no pasaba ello. Salió perezosamente de la cama, se puso una bata para tapar su desnudo cuerpo y vio que los robots estaban preparando sus equipos de mineros y se aprestaban a salir a la misión. Rápidamente se aseó, se vistió y justo en ese instante, uno de los robots la detuvo.
-Su padre la espera en el gran salón-. Invitó el centinela mecánico.
Kagome fue hasta allí y vio servida una gran mesa con un rico desayuno y por primera vez, padre e hija, desayunarán juntos y eso que la valiente guerrera, juró que ese hombre con el cual comparte ahora la mesa, sería su acérrimo enemigo de por vida, pero sabiendo el lazo familiar que tiene, por alguna extraña razón no puede y eso lo hizo saber durante la charla.
-¿Dónde irán tus robots con ese equipo de minería?-. Inquirió saber la guerrera.
-A buscar piedras de ambarita. Las necesito para un proyecto-. Respondió su padre.- Debo ir-.
-Deja, iré yo. Sé que estas planeando algo y quiero saber que es. Además, no quiero que cumplas tu promesa-. Dijo severamente Kagome.
Naraku, no tuvo más opción que aceptar y así, Kagome partió con los 12 robots mineros hacia las minas donde se llevarán a cabo las excavaciones. Sin embargo, ojos perversos, seguían los movimientos de la valiente guerrera y los mineros mecánicos. Renkotsu pensó que esta vez obtendría la espada de la valiente guerrera del fuego y no parará hasta conseguirlo. ¿Logrará Kagome culminar su misión sin contratiempo?. Sin embargo, ella ignoraba que su padre, la había seguido hasta las montañas donde se hará la mina. ¿Qué pasará?.
Continuará.
Hola a todos y todas:
Sentimos la enorme demora que hemos ocasionado. Pero aquí les dejamos el capítulo 28 y un capítulo en el que padre e hija han tenido su encuentro y aunque Naraku quiera irse al otro mundo con su amada esposa, su hija quiere impedirlo. ¿Podrá impedirlo? Y qué pasará con Renkotsu?. Averígüenlo en el siguiente capítulo, escritos por Gold 77 y Black Pearl 008. Arrivederchi
PD. Se acerca el final
Gold 77 y Black Pearl 008
