Los personajes de Naruto no me pertenecen son de Masashi Kishimoto; pero esta historia es puramente obra de mi alocada imaginación, exceptuando algunos detalles que he decidido conservar en la obra para no diferenciar tanto a los personajes del Manga u el anime.

La obra esta completa y consta de 54 capítulos que iré publicando progresivamente a medida que la vayan leyendo.

Espero les agrade tanto como a mi escribirla y si bien hay muchas cosas por mejorar seguiré esforzándome en llevarles día a día mis historias optimizadas.

Muchísimas gracias a todos los que siguen esta obra y por sobre todo a los que me dejan su comentario pues es un gran aliciente para mí.

En cuanto a cual será la pareja que prevalezca, bueno nadie se desanime por que les puedo asegurar que valdrá la pena leer hasta el final independientemente de la pareja favorita.

Gracias Lady

Capitulo XVIII

"Emboscada"

Tenten dejo el teléfono sobre la mesa de la sala. Luego se sentó pesadamente en uno de los almohadones, sabía que la situación entre Naruto y Hinata se complicaría y quizás mas de lo que la castaña pensaba.

-Espero que este bien... –Dijo Hinata en la puerta de la sala mientras exhalaba un largo suspiro.

-¿A que te refieres Hinata? –Tenten la miraba anonadada ¿Acaso sabría del llamado?

-A Sasuke a quien más Tenten... –Hinata se acerco a su lado y se sentó.

-¿Y que quería Naruto llamando a esta hora a tu celular? –Preguntó Itachi con suspicacia.

-¿Naruto? –Inquirió la ojiperla mirando a su amiga.

-No era Naruto... ¿Por qué crees eso Itachi?

-Por la manera que te escabullías del pasillo me lo imagine.

-Pues estas equivocado era... Shikamaru... y quería hablar un poco conmigo nada más.

-¿En verdad era shikamaru Tenten? –Pregunto Hinata.

-Sí, por supuesto... Creo que mejor me voy a dormir estoy algo cansada. –Expresó la castaña con un falso bostezo.

-Yo también iré a descansar, si sabes algo de Sasuke, Itachi me avisaras ¿Verdad?

-Claro... que descansen...

Las dos muchachas salieron con rapidez de la sala dejando a Itachi algo pensativo. Era evidente que la reacción de la castaña denotaba que estaba mintiendo y esas actitudes él las había aprendido a leer desde hacía muchísimo tiempo. ¿Qué quería Naruto ahora? ¿Por que insistía en aparecerse en la vida de Hinata? ¿Por qué no dejaba de interferir con la felicidad de su hermano? Itachi tomó el celular de su bolsillo y se dispuso a escribir algunos mensajes en él, con gran rapidez y precisión.

Las muchachas al salir de la sala se dirigían cada una a sus aposentos. Tenten encaró hacía la planta alta y Hinata hacía su cuarto, pero el recordar que estaría sola en su habitación tras lo ocurrido con Minato la aterrorizó, y además la puerta de su cuarto había sido completamente destrozada en la tarde.

-Espera Tenten...

-¿Qué ocurre Hinata? –Dijo la muchacha deteniendo su marcha y mirándola algo paralizada frente a las escaleras.

-¿Podrías quedarte conmigo esta noche? No quiero dormir sola.

¿Y eso por que Hinata? –Tenten se aproximo a su lado.

-Minato... él estaba muy enojado... hace unas horas cuando estábamos con Sasuke en la planta alta se enfureció, tiró la cortina de baño al suelo, y lo noté muy dolido...

-Hinata, Minato esta muerto dudo que pueda sentir algo...

-No lo sé Tenten pero tengo miedo, te pido que te quedes. Mi cama es de dos plazas y no dormirás incomoda por favor... –Le suplico la ojiperla.

-Bueno si es así... dormiré aquí, lo que menos deseo es encontrarme con un fantasma furioso en la planta alta. –Dijo la castaña tragando saliva.

-Gracias...

Tenten fue por su pijama y luego regreso a la habitación de la chica, en donde Hinata había encendido todas las luces. La muchacha se hallaba tratando de colocar la puerta en su lugar pero le causaba un gran esfuerzo.

-Es inútil que intentes arreglarla Hinata, mejor la acomodaremos sobre el marco y mañana veremos que le hacemos ¿Qué te parece? –Objeto la castaña, al ver los inútiles resultados por acomodar la maltrecha puerta.

-Tienes razón Tenten. –Exclamó Hinata acomodando la puerta según las indicaciones de la chica. –Dime ¿tuviste algún problema arriba?

-Ninguno... quizás Minato se haya ido... –Dijo Tenten frotándose ambos brazos pues esta situación fantasmagórica le causaba pánico.

-Eso espero... –Acomodándose en la cama. -¿Crees que Sasuke estará bien?

-Nunca te había visto tan preocupada por él Hinata...

-Es que en realidad nunca me puse a pensar en el peligro en el cual se hallaba, sabía que era una especie de agente secreto, pero la verdad las palabras de Kakashi me dejaron bastante inquieta.

-Descuida ese chico sabe perfectamente como cuidarse...

-¿Y que te dijo Shikamaru? –Recordando la llamada que la castaña había recibido.

-Nada... –Tenten debía escoger con cuidado sus palabras, no sabría que efecto tendría en Hinata la llamada de Naruto. -¡Ahh! Solo quería saber como estaba.

-Ya veo... entonces que le digo a Neji. –Pregunto Hinata mirándola a los ojos mientras se acostaba a su lado.

-¡Hay Hinata dudo mucho que le interese a Neji! –Desplomando su cabeza sobre la almohada.

-Pero en verdad le interesas... ¿a ti no te gusta ni un poquito? –Inquirió sonriendo.

-Bueno... es agradable...

-¿Agradable? –Hinata la observaba con gracia mientras Tenten fijaba la vista en el techo.

-Además es muy atento...

-¡Atento!

-Y es muy guapo... –Exclamó suspirando.

-Sabía que te gustaría. –Hinata echo a reír tras estas palabras.

-Bueno pero recién nos conocemos además dudo que lo pueda ver muy seguido.

-Por eso no te preocupes, lo tendrás por aquí mas veces de lo que te imaginas. –Sonriendo.

-¿Y él tiene novia? Por que si es así olvídalo para muestra basta un botón.

-Tranquila, Neji no tiene novia, creo que nunca ha llegado a tener algo realmente serio.

-¿Y eso por que Hinata? –Girándose de costado para observar mejor a la muchacha a su lado.

-Por que Neji siempre ha sido un chico responsable, con una vida laboral ocupada, digamos que se convirtió en la mano derecha de mi padre, ya que éste me consideraba una inútil y por otro lado yo no tenía demasiado interés, Neji ocupo mi lugar.

El estar en tantas actividades y demás creo que le han quitado el tiempo para conocer muchachas, y además es especial, yo creo que prefiere no apresurarse y hallar a la chica correcta.

-¿De verdad? ¿No me mientes Hinata? –Exclamó Tenten un poco exaltada jamás creyó que se cruzaría con un chico así.

-Si de verdad... –Sonriéndole y acostándose de costado mientras miraba sonreír a la castaña.

-¿Y crees que él y yo... no sé... tengamos esperanzas? Es decir yo soy humilde y además estoy sola, por otro lado él es un Hyuga, un chico rico, guapo, de buenas posibilidades, tendrá mejores candidatas me imagino.

-No que va Tenten, en ese sentido se parece un poco a Naruto, no es de fijarse en cosas materiales o en mujeres importantes, solo se deja llevar por el corazón y nada mas... –Hinata se mordió un poco los labios.

-Si piensas olvidar a Naruto, Hinata, te sugiero que empieces por dejar de pensar en él. –Exclamó Tenten con melancolía.

-Si... lo sé... me costara al principio, pero lo lograré, y el no vernos mas me ayudará mucho...

-Eso espero... –Objeto la castaña.

-Será mejor que vayamos a dormir, mañana será un largo día... –Dijo Hinata tratando de evadir el tema.

-Buenas noches Hinata...

-Buenas noches Tenten...

Las muchachas apagaron las lámparas de mesa y se dispusieron a cumplir con la tarea de sumergirse en el maravilloso mundo de los sueños, en donde las penas y las alegrías se disfuman y dan paso aun reconfortante y mágico universo.

Hinata dio vuelta sobre si misma, Tenten tenía mucha razón si quería dejar de pensar en Naruto, necesitaba poner más esfuerzo y tesón.

-Buenas noches Naruto... y adiós... –Pensó mientras se sumergía en un profundo sueño.

En algún lugar de Konoha...

La policía de Konoha ya había iniciado su movida, Kakashi había apostado a varios de sus mejores oficiales en puntos estratégicos de la ciudad, donde solo él sabía con exactitud su paradero.

Sai y Shino habían llegado hacia más de dos horas a la seccional, para cambiarse y disfrazarse. Tras aquella acción, y la cara sorprendida de Kabuto, todos partieron a sus respectivos puntos de vigilancia.

Los dos muchachos se dividieron del grupo de oficiales yendo directamente hacía "Los ojos de la serpiente" en un vehículo viejo y algo destartalado, la idea era que llegarán completamente solos sin levantar ningún tipo de sospecha.

Era la primera vez en años que ambos clanes trabajaban en conjunto, y esto se notaba pues los dos muchachos viajaban algo incómodos, pero ninguno de ellos tenía facilidad para expresar, en sus semblantes, lo que acontecía en su interior.

Sus rostros habían sido completamente deformados, Sai se veía casi como un anciano, con varias arrugas en su frente y comisuras, y el cabello lo traía blanco como la nieve. Shino en cambio llevaba una peluca semí larga color castaña atada en una cola; unas enormes gafas similar a un lente de aumento, enmascaraba parte de su rostro y facciones.

Las ropas de los chicos eran algo viejas, ajadas y desalineadas, tal como su vehículo. Parecían hombres de bajos y limitados recursos que solo irían a disfrutar de una cerveza bien fría o tal vez a hacer algún que otro negocio turbio o simplemente deleitarse con alguna de las mujerzuelas que trabajaban en el bar; tal y como lo hacían diariamente la mayoría de los malandrines que frecuentaban aquel antro de perdición.

Shino estaciono el coche cerca de la puerta principal y ambos bajaron con cautela, se apostaron en la entrada e ingresaron al lugar.

El salón se mostraba bullicioso, varios ebrios se tambaleaban de aquí para allá tratando de levantar las cortas faldas de las camareras.

La mayoría de las mesas estaban ocupadas, y por otro lado las miradas atentas y las caras de pocos amigos, los disuadieron de sentarse en alguna de ellas; así que prefirieron acercarse a la barra.

Se sentaron en dos butacas y pidieron unas bebidas, el barman los observó de arriba a bajo, se notaba que eran nuevos clientes, pero no había mucha diferencia con los borrachos que asiduamente lo atosigaban.

-¿Qué es lo que quieren servirse señores? –Les preguntó con desgano.

-Dos cervezas bien frías... –Dijo Shino con calma y naturalidad.

-Muy bien... marchen dos cervezas... –Llenando dos enormes jarras con aquel amarillento líquido, el cual le entregó a cada uno.

-Gracias... –Comentaron al unísono.

-No los había visto antes por aquí... –Expreso el hombre alto, fornido y con bigotes, quien ahora limpiaba con esmero la madera de aquella barra.

-Solíamos frecuentar otros bares... pero últimamente la policía a cerrado varios o los merodea constantemente, eso lo pone a uno inquieto joven. –Exclamó Sai tratando de imitar la voz de un anciano.

-Comprendo... aquí han venido un par de veces, pero han encontrado los papeles en orden, y además no hay nada que un buen soborno no pueda pagar. –Riendo con fuerzas.

-La verdad es un fastidio no tener un lugar tranquilo en donde embriagarse. –Shino tomó un buen sorbo de su jarra, la cual exudaba frías gotas de agua traslúcidas a los lados del cristal.

-Es cierto, la verdad ya se pasan... podrían dejar trabajar a uno tranquilo, pero al parecer nunca se conforman.

-Buenas noches Fray... –Exclamó una voz masculina ingresando a la barra.

-Hola Kabuto... llegas tarde... –Refunfuño el hombre.

-Si... peleas con mi chica... ya sabes como son las mujeres cuando no las atienden. –Kabuto sonrió y se acomodo los anteojos.

-Tiene razón. –Echando a reír a carcajadas. – ¿Pero quedó satisfecha verdad?

-Siempre lo esta... –Dijo nuevamente mientras se colgaba un delantal.

-¡Eso es lo que él cree! –Sentencio una pelirroja.

-¿Acaso no te satisface Karin? –Preguntó el barman.

-No como yo quisiera... –Sonriendo con picardía mientras se apoyaba en la barra.

-Pues deberías buscarte otro. –haciéndole curiosos gestos con sus cejas.

-Lo pensaré Fray... como dice el dicho más vale malo conocido que bueno por conocer. -Riendo otra vez. -¿Están las llaves de mi camerino por ahí?

-Si aquí están preciosa. –Entregándole las mismas a la chica. –Espero poderte oír cantar algo hoy.

-Si claro, eso si tu mujer no te reclama. –Sonriéndole con cinismo mientras se perdía en uno de los corredores del bar.

-¿Sabes algo Kabuto? Tienes suerte esa muchachita esta tan buena que la partiría como un queso. –Dijo lamiéndose los labios.

-Lo bueno es que solo yo lo hago... –Contesto el muchacho con seriedad.

-Claro, claro bueno será mejor que me cambie. –Despidiéndose con un gesto de mano con Kabuto. –Espero que regresen caballeros, no encontraran mejor lugar que éste en toda Konoha. –Mirando a los dos muchachos que aún seguían con sus bebidas a medio acabar.

-Gracias... –Volvieron a contestar en sincronía.

El barman se retiró y Kabuto tomó su lugar, el muchacho sirvió otras cervezas y continúo atendiendo la barra, mientras vigilaba la posible entrada y salida de personas con gran discreción y sigilo.

Kakashi se encontraba algo impaciente en una cafetería a unas cuantas cuadras del lugar, Yamato había desaparecido en el momento que más lo necesitaba, lo había mandado por unas órdenes de cateo firmadas por el Hokage y desde hacía varias horas no regresaba.

-¡Rayos Yamato donde te has metido no tenemos toda la maldita noche! –Dijo en voz muy baja, mientras bebía un sorbo de café.

-Buenas noches… –Dijo una voz con frialdad, lo que hizo que el blanquecino cabello de Kakashi se erizara por un momento.

-¡Vaya veo que has venido! –Dijo en tono burlón, mirando a un muchacho de cabello negro sentarse frente a él.

-Por supuesto el orgullo y el honor de nuestro clan están en juego.

-¿Quieres tomar algo? –Pregunto el oficial

-No gracias, cuando partiremos...

-Nos quedaremos aquí hasta que las sabandijas lleguen. Y espero que eso sea hoy, de lo contrarío habremos hecho todo este movimiento en vano. –Tumbándose sobre la silla.

-¿Cómo sabremos que es el momento? –Pregunto Sasuke.

-Tengo un pequeño aparato, aquí en mi celular, cuando mi gente dentro del establecimiento los vea entrar, me avisaran de su llegada con una pequeña señal que encenderá una lucecita aquí. -Señalando el extremo de aquel teléfono.

-Esta bien... esperaremos entonces...

-No olvides que vamos tras Orochimaru, intenta no matar a Madara.

-Haré el esfuerzo -dijo el chico de mala manera ante lo cual Kakashi rió.

-Disculpen la tardanza... –Dijo Yamato entrando a toda velocidad a aquella cafetería.

-¿Dónde te habías metido Yamato?

-Lo siento el Hokage tardo en firmar todas las órdenes, y a demás la señorita Shitzune le envía esto capitán. –Entregándole un pequeño pañuelo.

-¡Ahh! Su prenda de la suerte... –Expreso entre suspiros. –Aun que hubiese preferido su ropa interior, pero que se le va hacer.

-¡Aquí están los papeles que me pidió y todas las ordenes para actuar! –Dijo al notar que Kakashi no tenía remedio

-Gracias Yamato ahora solo esperaremos un rato.

En la mansión Hyuga...

Hanabi dejó a medio armar aquel árbol navideño, no importaba cuanto lo intentaba no quedaba como ella deseaba.

-Estas esferas no son del color indicado. –Refunfuño molesta. -¿A quien engaño? El problema soy yo, no estos adornos. –Dijo tumbándose ahora sobre el sofá.

-Pues yo no te encuentro ningún problema Hanabi. –Dijo una voz masculina desde la entrada.

-¡Kiba! ¿Qué haces aquí? –Exclamó corriendo a sus brazos y dándole un tierno beso.

-Bueno, mi madre me había pedido que le trajera unos papeles a tu padre esta tarde, cuando estuve aquí, pero los había olvidado en casa. Sabes como es de gruñona así que pensé traérselos a Hiashi, antes de que mi descuido y me mate. -Riendo

-¡Vaya pensé que habías venido a verme! -Espetó enojada apartándose de su lado.

-Claro que también vine a verte... y los papeles son una buena excusa. –Abrazándola con fuerzas.

-Papá ahora esta hablando con Neji, así que deberás esperarlo un rato; Mientras te puedes quedar conmigo.

-Esta bien esperaré... –Expresó entre risas besándola nuevamente.

-¿Y Akamaru? ¿No vino contigo? –Dijo la muchacha extrañando la presencia del can quien acompañaba diariamente a su novio.

-Lo dejé en uno de los pasillos agazapado. No quiero que tu papá se enfade por que lo dejé entrar.

-Yo que quería saludarlo... –Haciendo puchero.

-Lo harás cuando me acompañes a la salida...

-Esta bien... –Exclamó mas contenta.

Neji tardó una o dos horas en explicarle a su tío todo lo acontecido con Hinata, éste solo lo observaba impávido y taciturno, sin emitir ni una sola palabra.

El chico le detalló la vida de la muchacha, que había hecho luego de dejar la mansión Hyuga, y que ahora administraba una pequeña casa de huéspedes para ganarse la vida.

Cuando por fin hubo terminado, miró a su tío como esperando una posible respuesta o contestación, pero éste simplemente suspiró con algo de congoja y agobio.

-¿No va a decir nada tío? Hinata se ha esmerado en seguir adelante a pesar de todo, creo que sus acciones dicen más que mil palabras.

-Entiende Neji, mis decisiones ya están tomadas, además lo que siempre ha querido Hinata es no pertenecer a esta familia.

-Pero Hinata...

-Mi hija se ha esmerado todos estos años en hacerme entender que ella, no era la persona indicada para hacerse cargo de todo el clan. Creo que esto es lo mejor que le haya podido pasar... –Dijo levantándose de su silla. –Además por su culpa y la de los Uzumakis, Sayuri está muerta y eso es algo que no me es fácil perdonar ¿Comprendes?

-Tío, Hinata no es culpable de ese accidente tanto ella como los Uzumakis, son victimas de alguien que trata de destruir a nuestras familias, de destruir a Konoha, utilizando los resentimientos de un clan hacía el otro. –Neji se mordió un poco los labios, estaba hablando de más, pero la idea de que su tío le echara la culpa de sus desgracias a Hinata lo enfurecía.

-¿De que hablas Neji? –Exclamó Hiashi rabioso.

-Hablamos con un policía, su nombre es Kakashi Hatake... él nos mostró sus investigaciones tío.

-¿Has sido capaz de actuar a mis espaldas Neji? –Expresó con decepción.

-Tanto el heredero del clan Uzumaki, como Hinata y yo, creemos que esta contienda a durado demasiado tiempo y que nuestras vidas y las suyas no deben seguir siendo sacrificadas para satisfacer las ambiciones de un sujeto que busca destruirnos.

-¡Basta Neji! –Tratando de que el muchacho guardará silencio.

-Ese hombre, quien busca perjudicarnos. –Prosiguió sin escuchar a su tío. –Su nombre es Orochimaru...

-¿Qué? –Hiashi se sentó algo anonadado.

-Era lo que el señor Hatake, ha buscado durante semanas decirte, pero ni tu, ni Jiraya Jashou se han mostrado prestos a escucharlo.

-Orochimaru... –Hiashi reconocía ese nombre lo había escuchado hacía varios años ya. Durante aquella época, la esposa de su contendiente Yondaime Uzumaki, había desaparecido en el más absoluto de los misterios

-Así es y hay mas tío, ese sujeto tiene gente trabajando dentro de ambas familias, gente que lo han ayudado a crear todos estos atentados, haciéndonos creer que quienes estaban tras todas aquellas acechanzas y amenazas eran los Uzumakis, y a ellos que quienes estaban tras los reiterados intentos de muerte a su clan, éramos nosotros los Hyugas.

-Eso no es posible Neji... nadie dentro de nuestra familia osaría traicionarnos.

-El señor Hatake ha estado siguiendo a una de las secuaces de Orochimaru, su nombre es Guren. Ésta mujer se ha encontrado reiteradas veces con las mismas personas. Lo que Kakashi necesitaba era que nosotros identificáramos a esos sujetos, para así verificar o no sus sospechas de que cada familia contaba con conspiradores.

Yo mismo lo vi tío... vi las fotos, en todas ellas aparecía...

-¿Quién? –Expreso con enojo.

-Pain...

-¿Qué dices? Pain ha sido nuestro jefe de seguridad durante años ¿Por qué nos traicionaría?-Caminando nerviosamente por toda la habitación.

-No lo sé tío pero lo cierto es que lo vi; quizás desee dinero, y sabe que puede obtenerlo fácilmente colaborando con ese hombre, sinceramente no se me cruza otra cosa por la cabeza, pero hay mas...

-¿Mas?

-Si... dentro del clan Uzumaki también hay renegados, tal y como Kakashi sospechaba, y además hay gente dentro del clan Uchiha ayudándolos.

-¿El clan Uchiha? Pero ellos son quienes se encargan de proteger a todo Konoha, eso sería gravísimo Neji.

-Es por eso tío que no podemos seguir con esta interminable cadena de odio, necesitamos unir fuerzas.

-¡Jamás me uniría al clan Uzumaki! ¡JAMÁS! –Sentenció con enfado.

-Si queremos terminar con esto tío debemos hacerlo. Esta noche he enviado a Sai a participar en una operación policíaca, intentaran atrapar a todos los traidores cuando se reúnan en un bar a las afueras de la ciudad.

-¿A Sai? ¿Por qué no me has dicho esto antes Neji? ¿Pensabas actuar sin mi consentimiento? Esto me decepciona profundamente...

-Comprenda tío ninguno podíamos hablar, la operación estaba en riesgo. Si alguien mas se enterará y filtrará la información todo podría desbaratarse, incluso yo no debía decirle nada hasta mañana... y aún así he roto mi palabra...

-¿Por qué hasta mañana?

-Por que el mismo Hokage los citaría en su despacho cuando la misión concluyese.

-Entonces si el Hokage... –Hiashi guardo silencio unos momentos mientras agachaba la cabeza y se aferraba con fuerzas a su escritorio. -¡MALDICIÓN! –Grito enfurecido.

-Tío cálmese...

-Ven Neji ¡Trae a tus hombres de inmediato!

-¿Qué piensa hacer?

-Lo que es correcto, detendremos a Pain... –Dijo mientras se levantaba y encaraba rumbo a la puerta de entrada.

-¿Pero la operación?

-Luego pensaremos en eso no podemos quedarnos sin hacer nada, no permitiré que se mofen a mis espaldas. –Perdiéndose en los pasillos.

En la Mansión Uzumaki...

Shikamaru, caminaba algo intranquilo por la casa. Había mandado a Chouji vigilar a Anko, lo más disimuladamente posible con órdenes especificas que él muchacho le avisara cuando la mujer abandonase la casa.

El chico tomó por una de las puertas accesorias al cuarto de seguridad, guiándolo por un largo pasillo que lo condujo al jardín trasero de la casa.

La brisa nocturna movía con sutileza el follaje del jardín y un suave aroma a jazmín inundaba completamente el aire.

La luna creciente parecía pintada delicadamente en el cielo nocturno acompañada de un sin fin de estrellas parpadeantes.

El muchacho tomó un profundo suspiro, saco un paquete de chicles de su bolsillo, desenvolvió uno y lo puso en su boca. De alguna manera esa sensación y el sabor despertado dentro de la misma, le calmaban la creciente batahola de impulsos nerviosos que amenazaban constantemente con emerger.

Camino un momento por el jardín siguiendo un sendero de piedra dibujado en medio del césped, hasta que una voz lo detuvo por completo.

-¡Shikamaru!

-¿Qué ocurrió Chouji? –Mirando al recién llegado.

-Anko, ya se marchó...

-¿Cuánto hace?

-Veinte minutos o menos...

-Evitaste llamar la atención ¿verdad?

-Si descuida, fui muy precavido ¿No crees que debemos hablar con Jiraya-Sama?

-Por ahora no Chouji...

-Pero la situación es muy grave, una traición dentro de la propia empresa no es un juego.

-Lo sé, pero por orden de Naruto... no podemos decirle nada. –Dijo Shikamaru mirando el horizonte.

En algún lugar de Konoha

Sai, Shino y Kabuto aun permanecían cada cual en sus puestos, hacía fácilmente una hora o más que esperaban pero al parecer ninguno de los traidores asomaba las narices por aquel lugar.

Karin se había cambiado y ahora comenzaba a entonar una canción algo triste. Su público se hallaba ensimismado en su melodía, mientras que otros inadaptados simplemente charlaban y fumaban sin cesar.

La luz de todo el salón fue bajada como se hacía habitualmente para crear un ambiente más propicio, y solo algunos faroles de colores parpadeaban incesantes en los techos o las esquinas del recinto.

De pronto Kabuto, le hizo señas con la mirada a los dos muchachos quienes estaban sentados en la barra. Ambos entornaron apenas sus miradas para percibir la llegada de Guren quien se sentó en una de las mesas del fondo mas alejada del escenario, hizo una seña a una de las camareras y luego dejo su chaqueta sobre su silla.

La muchacha, a la que le había hecho el pedido, se acerco a Kabuto pidiéndole una cerveza. El chico la sirvió sin chistar y la muchacha se la entregó enseguida.

Diez minutos mas tarde tres de los sujetos ingresaron al bar, como solían hacerlo cada mes. Venían cubiertos con largos sobretodos, que les envolvían prácticamente sus rostros y sus figuras; los tres se ubicaron en silencio en la misma mesa de Guren. Kabuto esperó la entrada del cuarto individuo pero al parecer éste ni se asomaba al lugar.

-¡Maldición! –Dijo en voz baja, pero los muchachos sentados en la barra casi a su lado se percataron de la situación.

-Falta uno... –Expreso Sai mientras terminaba de beber su cerveza.

-¿Qué haremos esperaremos? –Preguntó Shino disimuladamente.

-No podemos... no suelen permanecer mucho tiempo aquí, debemos actuar ahora... –Dijo Kabuto sirviéndole a ambos jóvenes un poco mas de bebida.

Kabuto encendió el pequeño aparatito que le había entregado Kakashi y que coloco con avidez a su llegada de bajo del mostrador, para avisarle a sus compañeros que era hora de actuar. El chico miró a la pelirroja disimuladamente, mientras esta entonaba su canción y bailaba con agilidad sobre el escenario.

En la cafetería...

Kakashi quien se hallaba bastante pensativo, se percato de la intermitente luz que había comenzado a parpadear en su teléfono; él cual se hallaba sobre la mesa. Miró a Yamato y a Sasuke con seriedad.

-Es hora de irnos... –Dejando algo de dinero sobre para pagar los tres cafés que habían bebido durante la espera.

-Se tardaron... –Exclamó Yamato mirando su reloj el cual marcaba casi la una y veinte de la madrugada.

Ambos hombres subieron al vehículo de Kakashi, el cual carecía de sirenas o distintivos que llamaran la atención y emprendieron el viaje. Sasuke subió con gran habilidad a la motocicleta, se coloco el casco y partió tras Kakashi y su ayudante.

-¡A todas las unidades estén atentos la operación "Hebi" dará comienzo! –Expreso Yamato frente al radio comunicador.

En casa de Hinata...

Hacia casi dos horas que las muchachas se habían ido a dormir, Itachi permaneció despierto haciendo grandes esfuerzos pues la noche anterior había tenido que recopilar bastante información para su trabajo mas reciente.

El chico se dirigió a la cocina y se hizo un café, necesitaba de aquella maravillosa sustancia para no sucumbir ante los peligrosos efectos del sueño.

Luego apagó la luz de la cocina y se interno nuevamente en la sala. Antes de entrar observo la habitación de Hinata, al parecer las muchachas estaban dormidas profundamente, pues no se oía ningún sonido proveniente de dicho cuarto.

Al sentarse otra vez en la sala bebió un buen sorbo de café, mientras terminaba de ojear una revista que halló en uno de los aparadores. De pronto pudo percibir con toda claridad un ruido, al parecer provenía desde el jardín. Se quedó un momento en silencio pero el mismo se había disipado.

Volvió a sumergirse en la lectura pero un leve crujir se oyó en la puerta de entrada. Itachi se puso con rapidez en pie, apago la luz de la sala y se deslizo con sigilo hacía las escaleras que conducían a la planta alta, donde se oculto detrás de la pared.

El silencio volvió a reinar por unos momentos en la casa, pero el mismo fue breve, por que nuevamente pudo percibir un ruido ligero proveniente de la entrada.

La perilla de la puerta principal era girada con lentitud, pero no solo eso, pudo escuchar ruidos provenientes ahora de la sala y de la cocina. Itachi aguardo en silencio en su posición. Necesitaba pensar una estrategia para actuar, al parecer varios inesperados huéspedes se hacían presentes en la casa de la muchacha ¿Qué buscarían? Solo había una clara suposición a "Hinata"

En la casa Hyuga...

Neji llamó a Lee, quien se levantó con rapidez de la cama, y junto con Hiashi Hyuga partieron rumbo a la habitación de Pain, que quedaba en la parte posterior de la casa.

Al llegar notaron la puerta cerrada. Hiashi aún no lograba digerir la idea de que su jefe de seguridad, su mejor hombre y en quien tenía toda su confianza lo traicionara descaradamente y además por dinero.

Hiashi llamó a la puerta con insistencia pero al no tener respuesta, la patearon e ingresaron al lugar. Las luces estaban apagadas, y el cuarto lucía en el más pulcro orden. Pain no se hallaba en su interior y ni siquiera se había acostado pues la cama estaba aun tendida.

-Al parecer ya se ha ido a encontrar con esos sujetos. –Exclamó Neji mientras revisaba las cosas de aquel forajido.

-Seguramente Neji-sama...

-¡Rayos Pain! ¿Por qué has hecho esto? –Dijo Hiashi con enfado.

-Creo que ya sé por que tío. -Espeto Neji con algo de horror, al encontrar algo en el interior del armario de Pain.

Hiashi y Lee se aproximaron mas a la posición del chico. Ninguno podía creer lo que veían, en aquel armario se hallaba una caja, que ahora sostenía Neji en su mano derecha. Allí se exhibían incontables fotos de Hinata, desde que era tan solo una niña hasta fotos actuales, en su nueva casa.

La muchacha era la única que aparecía una y otra vez, en el jardín de la casa Hyuga, con sus mascotas, con diversos atuendos, incluso había algunas tomadas desde su ducha. Varías palabras de lo más escabrosas se lucían con énfasis en muchas de aquellas fotos, haciendo referencia a las locas ideas que aquel sujeto tenía con Hinata.

-¡No puede ser! –Hiashi observaba horrorizado aquellas evidencias, al parecer Pain hacía años estaba obsesionado con su hija mayor.

-Debemos avisarle a Hinata. –Exclamó Neji sacando su celular del bolsillo mientras notaba la falta de reacción de su tío.

-¿Dónde está Hanabi? Neji –Inquirió por fin.

-Estaba en la sala de lectura... ¿Por qué?

-Quiero que la tengan vigilada, te encargaras a partir de ahora de ello.

-Esta bien tío...

-Lee ve a buscar a mi hija menor y asegúrate de que este a salvo.

-Si señor Hyuga... –Lee hizo una reverencia y se retiro del lugar.

-¡Rayos! Hinata no atiende el teléfono de línea, ni su celular...

-Dime Neji ¿Es posible que la información que me hayas contado se halla filtrado de alguna manera?

-No lo sé tío, por que lo dice...

-Tengo un mal presentimiento...

-Necesito hablar con Jiraya Jashou, ahora mismo. –Dijo Saliendo con prisa de aquel cuarto.

-Lo llamará... –Expresó con dificultad Neji mientras lo seguía con rapidez.

-Si, pero antes necesito saber que Hanabi esta con bien.

En la Mansión Uzumaki...

Shikamaru y Chouji, retomaron el sendero del jardín para ingresar al interior de la casa, pero el pelinegro pudo percatarse de una sombra rara detrás de unos arbustos cercanos a una de las paredes exteriores de la casa.

El chico le hizo una seña a Chouji y ambos se aproximaron con sigilo hacía aquel oscuro rincón. Shikamaru se arrodillo cerca de aquella mata, tras la cual pudo ver con cierto estupor el cadáver de uno de sus hombres completamente degollado.

-¡Pero que rayos! –Dijo tocando su muñeca y percibiendo la rigidez, que comenzaba a apoderarse de aquel cadáver. –Lleva fácilmente dos horas muerto Chouji...

-¿Cómo es posible? –Exclamó este mirándolo anonadado.

-¡Al parecer nuestro plan no salió como esperábamos!

-Entonces Anko lo sabe...

-¡Maldición Naruto!

Chouji y Shikamaru se miraron fugazmente y corrieron hacía el interior de la casa.

En "los ojos de la Serpiente"...

La policía se hallaba lista, Kakashi bajó con rapidez de su coche seguido de Yamato. Sasuke bajo de la motocicleta y la estaciono cerca del coche de los dos oficiales. Tanto Kakashi como Yamato desenfundaron sus pistolas y se miraron prestos a entrar, otro grupo de oficiales se les unían ahora en aquella tarea.

-Prepárense a la cuenta de tres. –Dijo Kakashi mientras hacía señas con las manos a los agentes mas alejados.

Sasuke, que permanecía tras ellos, pudo notar cierta presencia en el techo de aquel lugar. Estaba muy oscuro para ver con claridad, pero estaba completamente seguro de que alguien los observaba en silencio.

El chico hizo una seña a Kakashi, quien lo miró sorprendido, y luego dio la vuelta alrededor de aquel bodegón, lo más sigiloso posible, hasta llegar a la parte posterior del mismo. Allí encontró unas viejas escaleras de auxilio a las cuales trepo con gran agilidad hasta llegar a la parte superior del edificio.

Al llegar no pudo percibir nada con claridad. Una delgada capa de luz se reflejaba desde la parte posterior de un edificio cercano, iluminando a medias solo el centro de aquella terraza.

-Sabía que solo era cuestión de tiempo... –Profirió con calma una voz desde la penumbra. –Pero lo que menos esperaba era que el hijo menor de Fugaku Uchiha, fuese el enviado de nuestro clan para atraparme... Un simple y tonto muchacho ¡En que demonios esta pensando tu padre!

-Sal de donde estés Madara... –Exclamó Sasuke desenvainando su Katana.

-Muchacho... ¿acaso crees que necesito ocultarme de ti o de estos estúpidos ineptos? –Dijo con increpancía asomándose hacía la débil y pálida luz que se reflejaba en la terraza.

-¿Por qué has traicionado a nuestro clan? ¿Por qué has deshonrado a los Uchiha? ¿Por qué has puesto en peligro a todo Konoha? –Sasuke ahora se movía con suavidad alrededor de Madara, con su Katana en mano.

-Konoha necesita ser reconstruida desde sus cimientos... mira este lugar... a estos perdedores... Konoha esta corrupta, sus dirigentes también lo están, y el clan Uchiha ha presenciado este enviciado gobierno sin actuar en lo absoluto.

La ciudad merece un Hokage que pueda gobernar con justicia, sin depender de las estúpidas órdenes de un rey egoísta, avaro y miserable.

-¿Y supongo que el mejor candidato para ello eres tu verdad?

-Por supuesto... ¿Quién puede ser más apto para ocupar ese puesto que yo? Siempre fui el mejor de nuestro clan, soy yo quien merece comandar nuestras filas, no tu padre; el perro de los altos mandos de Konoha, la mascota de ese anciano ambicioso y estúpido que regentea nuestras huestes en nombre del rey.

-Todo tiene su propósito Madara y el clan Uchiha es quien defiende a Konoha, es quien le provee la seguridad a sus habitantes, y al resto de la nación del fuego; y como miembro de nuestro clan mi deber es detenerte a ti y a tus compañeros.

Sasuke quien se había colocado en posición de ataque, arremetió con fuerzas contra Madara quien también desenvaino su espada.

Mientras tanto Kakashi y Yamato, junto a un puñado de oficiales, penetraron rudamente al interior del bar.

Sai y Shino se levantaron al instante seguidos de cerca por Kabuto. La gente comenzó a correr como loca en el interior del recinto, varios malandrines sacaron sus armas y navajas y arremetieron contra la policía.

Los tres muchachos se abrieron paso entre varios de los perpetradores desparramándolos uno a uno en el suelo.

Guren se levantó de su asiento y sacó una pequeña pistola de su falda, estaba dispuesta a propinarle un tiro a Kabuto quien se le venía con rapidez encima; pero una pequeña daga rozo con fuerza sus muñecas hiriéndola severamente y haciendo que soltará aquella blanquecina arma.

-¡Malditos! -Expresó adolorida, tratando de esquivar a unos cuantos sujetos que se cruzaban en su camino intentando atacar al grupo de oficiales y a los dos extraños sujetos que peleaban mas adelante.

-¡Bien hecho Karin! –Expresó Kabuto con elocuencia.

-¡Atrápala cielo! –Grito Karin un poco más atrás de la muchedumbre.

-¡Alto en nombre de la policía! –Dijo Kabuto con fuerza para que la mujer se detuviese, pero esta solo lo observó con odio y continúo su trayecto pasando por las mesas cercanas a la pared posterior del local llegando hasta la barra donde minutos antes se hallaban los tres.

Kabuto forcejeo con dos tipos que se le venían encima y fue rápidamente socorrido por Sai quien se movía con una notable rapidez.

-Gracias... –Dijo mientras se escabullía detrás de la mujer.

-De nada... –Exclamó Sai esquivando un golpe casi directo a su estomago.

Guren quiso escabullirse por el escenario, pero Karin la increpo antes de que pudiese cumplir con su cometido. Kabuto al observar aquella acción dejó que su novia se encargase de la muchacha mientras volvía para atrapar a sus tres acompañantes quienes ahora peleaban con bravura contra Sai y Shino.

Guren propino un par de patadas a la pelirroja quien pudo esquivar la mayoría de ellas.

-Ninguna cantante de cuarta puede acabar conmigo... –Dijo Guren riendo.

-Pues eso ya lo veremos...

Karin arremetió con fuerza golpeando el estomago de la mujer y dándole unos cuantos golpes en su rostro, tras lo cual Guren cayo al piso con fuerza.

-¡Zorra! –Exclamó con ira sacando otra pequeña pistola de su entrepierna derecha.

Guren le apuntaba a la pelirroja dispuesta a propinarle un tiro en la sien, pero un fuerte disparo en su hombro la obligo a desistir. Karin miró a su derecha y pudo ver el origen de aquel disparó; Yamato bajó su pistola y sonrío complacido mientras retomaba un forcejeo con uno de aquellos malandrines.

-¡Sai! ¡Shino! No los dejen escapar. –Grito Kakashi quien se abría paso en medio del salón dirigiéndose hacía los tres secuaces de Guren que peleaban con los muchachos.

Sai golpeo con rudeza a uno de ellos haciéndolo caer al piso casi desmayado. Miró a Shino quien terminaba de encargarse de la otra victima, pero descuido su flanco por unos instantes.

-¡Cuidado! –Exclamó Shino al notar una figura aproximarse detrás del chico.

Sai se dio vuelta con rapidez intentando evitar un seguro golpe, pero aquella figura cayo inconsciente en el suelo. Kakashi le había asestado un culatazo con su revolver evitando que aquel tipo acuchillará por detrás al muchacho.

El estridente choque de ambas espadas, hacía estremecer a unos cuantos gatos callejeros que huían despavoridos del callejón continuo.

Madara y Sasuke combatían sin descansó en lo alto de la azotea. El chico asestó un fuerte golpe con su espada, contra la de su contrincante y luego retrocedió de un salto para tomar algo de distancia.

Madara se tambaleo por unos instantes por la fuerza imprimada por ambos en el ataque anterior, pero antes de que pudiese afirmarse nuevamente Sasuke rodó por el suelo esgrimiendo al levantarse su espada contra las piernas de su adversario, quien no tubo mas remedio que dar un salto hacía atrás en el aire, para no perder ambas piernas con aquel fatídico golpe.

-Veo que te han enseñado bien Sasuke Uchiha... –Exclamó riendo.

-Por supuesto... –Refutó con soberbia el pelinegro.

-Pero no tan bien como deberían... –Volviendo a reír a carcajadas.

-¿A que te refieres? –Poniéndose en pie preparado para continuar su lucha.

-Me refiero a que mientras ustedes pierden su tiempo aquí, las cabezas de los clanes caerán sin más remedio.

-¡QUE! –Exclamó Sasuke un tanto confuso.

-Son tan IDIOTAS... Crees que no sabíamos que vendrían... es mas los estábamos esperando.

-¡IMPOSIBLE! –Sasuke no podía entender aquello al parecer alguien mas los había vendido ¿Pero quien?

-Nada es imposible mi querido muchacho... y por sus negligencias Konoha caerá junto con los miembros del clan Uzumaki y Hyuga. Una vez que estos dos grandes imperios comerciales se derrumben, los demás los seguirán, y ni el clan Uchiha podrá salvarlos. ¡KONOHA SERÁ UN CAOS! –Riendo a carcajadas.

-Eso jamás...

Sasuke volvió a arremeter contra Madara quien sonreía cínicamente, nuevamente las dos espadas se enfrentaban con fiereza, rechinando en la oscuridad.

-Ni siquiera serás capaz de salvar a tu mujer... –Dijo Madara entre risas, mientras esquivaba algunos golpes. –Y no me refiero a la pelirosa... Sakura Haruno... habló de la otra...

-¿De que hablas? –Inquirió Sasuke con agitación.

-Hablo de la fallecida Hinata Hyuga... –Apartándose un poco del muchacho y blandiendo su espada delante de su cuerpo.

-¡Que!

-Sabemos que la amas... sabemos que has estado con ella... y que incluso traicionaste a tu mejor amigo para tenerla... ¿Y me hablas a mi de lealtad cuando no eres capaz de serle leal a alguien que aprecias? –Volviendo a romper en carcajadas.

-¡Maldito! –Sasuke estaba furico.

-Sabemos todo acerca de ella, acerca de ti, de tus amigos, incluso ahora mismo estarán por morir al igual que tu mujercita...

-¡No!

Sasuke arremetió nuevamente contra el insolente de Madara, pero sus emociones, que siempre supo controlar, se desbordaban de tal manera que no era capaz de calcular fríamente sus ataques.

Madara lo evadió y esgrimió un certero golpe en su muñeca izquierda haciéndole un tajo que se extendía hasta la palma de la mano.

-Esto ya no tiene gracia muchacho. –Volviendo a sonreír. -Tú muerte es inevitable.

Madara estaba dispuesto a darle el golpe final a Sasuke, quien yacía algo adolorido en el suelo, pero el chico dejó con rapidez la Katana a su lado y tomó de su cinturón dos shurikens, con su mano sana, que impactaron de llenó en el pecho y el estomago de su oponente haciéndolo retroceder.

-¿Cómo te atreves? –Grito con ira.

-Sasuke... –Dijo una voz a sus espaldas.

-Señor Hatake... –Dijo aun en cunclillas.

-Deténgase en nombre de la ley. –Exclamó Kakashi en voz alta.

-Será mejor que me marche por ahora. –Sonriendo nuevamente.

Madara lanzo una bomba de humo en el suelo, con la cual cubrió su retirada. Sasuke tomó su Katana del suelo y arremetió contra aquella nube pero su rival se había dado a la fuga.

-Es muy rápido... –Dijo Kakashi al acercarse a Sasuke.

-No por nada es uno de los mejores shinobis de nuestro clan. –Exclamó el pelinegro guardando la Katana en su espalda.

-Tenemos problemas será mejor que vengas... –Expreso Kakashi con preocupación.

En la mansión Hyuga...

Hanabi y Kiba se hallaban sentados en la sala de lectura, ambos jóvenes se abrazaban y besaban con ternura acurrucados en uno de los sofás.

-Puede venir alguien Hanabi... –Dijo Kiba tomando un respiro.

-Nadie vendrá... –Espeto la muchacha subiéndose a sus piernas.

-Pero y tu primo Neji, si él regresa. –Besándola en los labios con algo de desenfreno.

-Pensaremos en eso cuando regrese... –Exclamó riendo.

Mientras los dos se besaban con lujuria una silueta se dibujo en aquella sala, era tan sigilosa que ninguno de los dos se percató de su entrada.

Hanabi quien se hallaba ensimismada en aquel exquisito beso pudo sentir un fuerte tirón de su cabello arrastrándola con fuerza hacía atrás.

-¡Ahh! –Grito la muchacha mirando a su atacante.

-¿Oiga que hace? –Dijo Kiba poniéndose rápidamente en pie, pero otra figura mas se apareció detrás de la primera pegándole un puñetazo y haciéndolo trastabillar terminando finalmente en el piso.

-Mátalo. –Sentenció el primer sujeto mirando a su compañero.

El segundo sujeto saco un revolver y le apunto al muchacho. Hanabi al notar el seguro destino de Kiba se giro como pudo, tirada aun en el suelo, y le dio una fuerte patada en las piernas, ha aquel atacante haciendo que el tiro se desviase, pero rozando el brazo izquierdo de Kiba.

-¡Estúpida muchacha! –Dijo el primer sujeto propinándole un fuerte golpe a la chica desmayándola en el acto.

-¡Akamaru ahora! –Dijo el chico en voz alta.

Un enorme can se abalanzó contra los dos sujetos haciéndolos caer. Kiba se paro del suelo y comenzó a golpear con furia a aquel desgraciado que se había atrevido a pegarle a su novia, mientras que su perro mordía mortalmente al segundo sujeto.

-¡Desgraciados! –Grito un tercer sujeto ingresando a la sala y apuntándole con un revolver, pero su amenaza, no tubo demasiado efecto pues un fuerte golpe en su nuca lo desvaneció completamente.

-¡HANABI! –Exclamó con preocupación Hiashi, quien corrió junto a su pequeña hija que yacía inconsciente en el suelo.

-Solo esta desmayada... –Dijo Kiba sujetándose el brazo.

Hiashi la tomo entre sus brazos y la recostó en un sofá, mientras Neji y Lee se encargaban de los otros tres sujetos.

-¡Bien hecho Akamaru! Acudiste aquí cuando escuchaste el disparo eres buen perro...

-Será mejor que llamemos a la policía tío. –Dijo Neji.

-Si... hazlo yo hablare con Jiraya Jashou. – Mientras acariciaba el rostro de Hanabi.

En la Mansión Uzumaki...

Naruto estaba tan exhausto que finalmente se recostó junto a Sakura en aquel sofá. Ambos dormían placidamente mientras el chico la abrazaba con delicadeza aferrándola por su cintura.

Toda la habitación se hallaba silenciosa y serena, mas un estridente golpe se oyó en la puerta de la oficina, haciéndolo volver rápidamente en sí.

-¡CUIDADO NARUTO DETRÁS DE TI! -Grito Shikamaru.

Naruto sujeto a Sakura con fuerzas quien también se había despertado, y rodó hacía delante, empujando el sofá hasta darlo vuelta y finalmente cayendo juntos al piso. El rubio se arrodillo con rapidez notando a su atacante, quien había pensado acuchillarlo en el más absoluto silencio.

El sujeto ahora al verse descubierto corrió con la esperanza de asestar la estocada mortal, mas recibió dos disparos por la espalda que lo hicieron caer muerto al suelo.

Naruto miró a Shikamaru quien respiraba con dificultad como si hubiese corrido diez kilómetros, sujetar un revolver entre sus manos. Sakura gritaba y lloraba espantada no podía creer de lo que había sido testigo.

-¿Están bien? –Dijo Shikamaru notando la presencia de la pelirosa a medio vestir.

-Si, estamos bien... –Indicó Naruto tapando a la chica con la manta y abrazándola con fuerzas.

-¡Naruto! –Exclamó Jiraya con preocupación y encontrándose con la escena.

Jiraya ingreso a la habitación seguido por Chouji quien arrastraba a dos sujetos a los cuales dejó caer con desprecio junto a su compañero ya fallecido.

-¿Qué esta pasando Jiraya? –Pregunto Naruto desconcertado al ver el panorama.

-Nos han atacado...

-La verdad es que si no fuese por Shikamaru ahora no lo contaría. -Objeto el rubio.

-Hemos encontrado varios cadáveres en el jardín. –Dijo uno de los agentes de Shikamaru adentrándose a la sala.

-¿Y Anko? –Inquirió Naruto.

-Ella se fue hace rato... –Expreso Shikamaru cabizbajo.

-Maldición esto no ha salido tan bien.

-¿Díganme que esta pasando? Recibí una llamada de Hiashi Hyuga. –Grito algo enfurecido Jiraya

-Hiashi Hyuga -dijeron ambos al unísono.

-Si al parecer a ellos también los atacaron, Naruto será mejor que acompañes a Sakura a la habitación continua. -Notando a la afligida muchacha a medio vestir. –Luego hablaremos...

Naruto recogió la ropa de la chica y la acompaño a la habitación de al lado para que pudiese cambiarse y calmarse.

En casa de Hinata...

Hinata dormía placidamente, junto a Tenten, cuando escucho su nombre ser pronunciado en la oscuridad. Al principio le costo desperezarse, pero cada vez podía oírlo con mayor nitidez y fuerza.

La muchacha se sentó en la cama, aun un poco dormida, y miró en la habitación. Grande fue su espanto cuando pudo apreciar la resplandeciente figura de Minato a los pies de su cama.

-¿Qué quiere? –Dijo en voz baja y con vacilación.

-Levántate y llama a Tenten, deben salir de aquí.

-¿Por qué? ¿Qué ocurre? –Algo asustada.

-Viene por ti Hinata...

-¿Quién?

-Pain...

-¿Pain? –Inquirió con horror.

-Son demasiados... Itachi no podrá solo deben huir.

-¿Pero por que dice eso? ¿Por que no me deja en paz?

-¡Rápido! –Dijo antes de desvanecerse.

Hinata pudo escuchar un leve quejido desde su ventana y una pálida sombra dibujarse tras las cortinas. Un escalofrió le recorrió el cuerpo ¿Acaso Minato decía la verdad?

-Tenten... –Dijo en voz baja zamarreando a la castaña quien dormía profundamente. –Tenten ¡Despierta! –Insistió.

-¿Qué ocurre Hinata? –Dijo con somnolencia.

-Hay alguien afuera...

-Debe ser el gato... –Comento Tenten aún adormecida.

-No tenemos gato Tenten... ¡despierta! Minato dijo que viene por mí.

-¿Minato? ¿Quién viene por ti? –Exclamó sentándose en la cama.

-Pain...

Tenten pudo percibir la figura tras la cortina y ambas pudieron escuchar los paso en el interior de la casa.

Itachi quien se hallaba contra la pared de las escaleras, pudo ver como dos sujetos se metían a la casa y aparecían ahora en el pasillo, uno por la sala y otro proveniente de la cocina.

El chico espero que el primero de ellos se acercara a su posición. Cuando estubo lo suficientemente cerca, se le echo con fuerza encima, golpeándole la cabeza contra la pared, y rápidamente se dispuso a atacar al segundo sujeto. Evadió unos cuantos golpes y le propino una fuerte patada en el estomago haciéndolo doblarse del dolor.

Itachi estaba preparado para darle al segundo sujeto el golpe final pero un punzante dolor en su nuca lo hizo caer de rodillas.

Otro sujeto lo golpeó por atrás con fiereza. El chico intentó reaccionar, pero el sujeto que había herido mas el tercero que lo atacó a traición, retomaron la dura golpiza.

Finalmente la puerta principal se abrió dejando ver otras tres figuras, la primera era mucho más alta que sus dos acompañantes. Uno de aquellos sujetos encendió la luz mostrando a Itachi el cínico rostro del precursor de toda aquella fechoría.

-¡Vayan por la muchacha! –Dijo con tranquilidad mirando a uno de sus secuaces.

-Sí señor...

-Ustedes tres encárguense de este sujeto.

Uno de los acompañantes más los dos sujetos que sostenían a Itachi lo arrastraron hacía la sala donde comenzaron a golpearlo con fuerza.

El otro se dirigió a la habitación de Hinata le dio una fuerte patada a la puerta, la cual cayó con facilidad, e ingreso al interior del recinto, pero al entrar recibió un fuerte golpe en la nuca que lo hizo caer al suelo.

Tenten, se precipito sobre aquel tipo y comenzó a golpearlo con fuerza pero antes de que pudiese noquear a su oponente alguien sujeto su brazo.

Al darse vuelta un fuerte puñetazo la tumbo al suelo, dejándola algo aturdida.

-¡Déjala! –Grito Hinata abalanzándose sobre aquel sujeto.

La ojiperla pudo sentir un fuerte empujón que la despatarro en el piso, la luz se encendió y para su pavor, la esbelta figura de Pain se hallaba frente a ella.

-Nos volvemos a ver señorita Hinata...

-¡Pain! –Exclamó con espanto.

-¡Tu llévate a esta muchacha! –Refiriéndose a su compañero quien se levantaba del suelo.

-Si señor... –Dijo arrastrando a Tenten hacia la sala.

-¡Suéltame maldito! –Tenten pelaba enfurecida pero nuevamente recibió otra fuerte bofetada que la desplomó en el piso de la sala.

-Itachi... –Expresó con dificultad al notar los golpes que le propinaban ahora al muchacho.

Mientras tanto en la habitación de Hinata...

-¿Qué quieres aquí Pain? –Dijo Hinata arrastrándose en el suelo mientras Pain avanzaba hacia ella.

-¿Qué mas puedo querer? Solo a ti Hinata Hyuga... Siempre has sido tú...

Pain se abalanzó sobre ella y la levanto con gran facilidad tumbándola en la cama y recostándose sobre ella.

-¿Qué haces? ¡DEJAME! –Grito la chica al sentirse tocada.

-Me la debes Hinata... e soportado todo este tiempo, esta distancia, con el único deseo de hacerte mía

-¡Estas loco! ¡TENTE! ¡ITACHI! –Grito nuevamente.

-Ninguno de tus amiguitos podrá ayudarte ahora... vamos sé que lo deseas. –Tratando de besarla.

Hinata se retorcía intentando por todos los medios de que aquel sujeto dejará de tocarla y besarla, pero la fuerza que este poseía era descomunal.

La chica zafó una de sus manos y araño el rostro de Pain, éste simplemente la miró con lujuria se incorporo un poco y le dio una fuerte revés. Luego acerco su mano al pecho de la chica y le desgarro completamente su camisolín; volviendo a la tan ansiada tarea de hacerla su mujer.

Tenten podía escuchar los gritos y sollozos de Hinata, un nudo se le hizo en el estomago, necesitaba ayudarla pero como.

-Ya que el jefe se divertirá un rato con la otra nosotros podemos divertirnos con esta. –Exclamó uno de aquellos sujetos.

-Tienes razón... –Contesto otro riendo.

Los tres que habían golpeado a Itachi más el que la había traído a la sala, se le abalanzaron encima. Tenten se quedó perpleja y atónita si no hacía algo pronto ella y su amiga serían abusadas por esos asquerosos tipos.

La chica se incorporó como pudo y se puso en pose de pelea, sus adversarios la observaron con gracia mientras se reían entre ellos.

-Parece que quiere Jugar. –Dijo uno quitándose la camisa.

-Yo voy primero. –Exclamó su compañero de al lado.

Cuando los sujetos intentaban echársele encima, algo los arrastró hacia atrás, empujándolos contra el piso. Tenten pudo apreciar una rubia cabellera destartalar a dos de aquellos sujetos dándoles unos cuantos golpes en el piso hasta desmayarlos.

El tercero intento defenderse pero también recibió una potente patada en las rodillas, por detrás, haciéndolo caer, y luego un puñetazo en la nuca dejándolo inconsciente.

-¡Deidara! ¡Sasori! –Exclamó asombrada.

-¡Idiotas! –Dijo Itachi desnucando al cuarto sujeto que había quedado rezagado.

-Creo que te han dado duro esta vez Itachi...

-¡Vayan por Hinata pronto! –Dijo limpiándose la sangre de la boca y cayendo de rodillas adolorido en el suelo.

Los dos salvadores y Tenten ingresaron a la habitación, pero Pain ya se había ido, la ventana del cuarto estaba abierta y sus cortinas se mecían con ímpetu desplegadas por el viento.

-¡Hinata! –Dijo Tenten corriendo al lado de la casi desvanecida chica quien la abrazó con fuerzas mientras lloraba.

-Será mejor que demos la vuelta y lo busquemos en el jardín... –Señaló Deidara a Sasori quien miraba a la chica llorar casi desnuda abrazada a Tenten.

-Si, vamos... cuídala Tenten...

-¡Atrapen a ese imbécil! –Exclamó la castaña enfurecida, tras lo cual ambos chicos partieron raudamente.

-Tenten... –Hinata no paraba de sollozar, Tenten la envolvió en la sabana.

Itachi ingresó como pudo a la habitación, venía sujetándose su bajo vientre y varias gotas de sangre se fugaban de sus labios y fosas nasales.

-¿Esta bien?... –Preguntó pero Tenten solo lo observó con tristeza. –Será mejor que llame a un medico. –Dijo saliendo de la habitación.

Muchísimas gracias a todos los que me han dejado sus comentarios especialmente a:

*hinata-sama198

* 00kronos

* natsumi hhr nh

* Shinobu-Hyuga

* NaruhinaXD: Gracias por postear un reviews pues hay muchas personas que ni siquiera se toman la molestia de dejarte un breve comentario y que lo hayas hecho me da felicidad gracias por seguir leyendo mi historia.

* Naatitha: Hola gracias por leer mi fic. Yo la verdad no me cabrearía con lo bueno que esta Sasuke jajajajajaja no ni hablar, la entiendo pobre Hinata. De todas formas recuerden que aquí son mis personajes jajaja por ende el maestro Kishi no ha tramado sus rebuscadas vidas.

* dannynamikaze: Muchas gracias por sumarte a esta lectura aquí tienen otros dos capítulos. ¡Saludos!

* Kyoko Nakamura: Hola bienvenida a este fic. Los capis son muchos por excederme con la imaginación jajaja esta novela me llevo dos años terminarla. Me alegra que no hayas dejado de leer por que la mayoría de mis historias son así, pueden parecer simplonas pero no lo son jejeje. =) ya me agrande. Seguirán apareciendo muchos personajes más, algunos tendrán más relevancia que otros, pero sin duda la mayoría estará.

En cuanto a Minato hay una particularidad por la cual este pero eso lo sabrán más adelante, es por ello que si prestan atención desde el principio quizás puedan ir hilando el desenlace.

Por ultimo no se desalienten los NaruHinos, ni los SasuHinos, tengo lectores en otras webs que se desalentaron por que su pareja favorita parece no encajar. Sepan que no les haré las cosas fáciles a estas parejitas jajajajaja.

¡Lean!

"Gracias por dejarme tan extenso review"

Cutie Sora: Bienvenida a mi fic y gracias por dejar tu comentario ^^. Me alegra que te haya gustado el giro que dio la novela y prepárate por que no será el único jajajaj

En cuanto a Naruto, la verdad se porto pésimo jajajaja además lo escribí después de haber leído la declaración espantosa de Sakura para con Naruto y esa cara de chico invalido que le pone, me dio furia, así que en parte el vuelco de la historia se debe a una venganza de mi parte hacia el rubio tontuelo ese que se la pasa todo el día ¡Sakura-chan esto, Sakura–chan lo otro! ¡Ahhh! En fin me molesto mucho que a Hinata no le haya dicho ni un "gracias" al menos, por haber tenido la modestia de suicidarte por mí. Digo la chica casi hace que Pain la mate solo para salvarle y Kishi no fue capaz de ponerlos juntos como para que él se lo agradeciese, en vez de eso termino en los brazos de Sakura ¡POR DIOS!

En fin ya más serena después de haber contado hasta veinte les dejo otros dos capítulos que los disfruten y gracias por leer mi historia.

"Muchas gracias chicos por tomarse el tiempo de comentar eso me alienta a seguir escribiendo como siempre digo por que al menos se que a alguien le llega este fanfic"

¡Es ahora cuando recibo los tomatazossssssssss!