Hola a todos por aquí! Bien, por fin me tienen dejando el siguiente capítulo de ésta historia, gracias por sus comentarios, por poner la historia en favoritos y en alertas, como ya saben estamos en la recta final de la historia y bueno espero que les siga gustando tanto como ahora :)
Capitulo 26: "PLANES"
No les creían eso estaba muy claro.
Suspiró y se puso de pie mientras les daba la espalda a aquellos superiores, esos ángeles que los veían como si hubieran enloquecido. Rodó los ojos y se tragó una maldición que estaba a punto de escapar de sus labios, tenía unas ganas enormes de ir hacia aquellos ángeles y zarandearlos con fuerza a ver si así entendían.
— ¿Qué les hace pensar que mentimos?
La voz de Draco se escuchaba harta, cansada, y la verdad no lo culpaba a ella le pasaba lo mismo, en ese momento dio la vuelta y los encaró de nuevo.
— No te hable a ti, le hable a Albus.
— ¡Por favor!
Draco les dedico a aquellos superiores una mueca de autentico fastidio, ahora fue él quien les dio la espada.
— Severus, ya te he dicho muchas veces que Draco y Hermione…
— Lo sé Albus, sé que ellos son especiales, sé que son los que te van a ayudar a salvar al mundo, o al menos eso planean porque por supuesto no pueden salvar ningún mundo si no tienen un ejército para su guerra.
Las risas no se hicieron esperar, ella solamente pudo morder su labio mientras trataba de tranquilizarse, a esas alturas era muy capaz de identificar los sentimientos y sabía que lo que sentía en ese momento no era otra cosa más que coraje y el coraje no podía ser bueno. Tenía que calmarse si no quería hacer una tontería.
— Lo que nosotros creemos Albus, es que el momento de que aceptes las cosas llegó, debes superar la muerte de aquella humana, sabes que su sacrificio fue necesario y Voldemort, bueno ese es un ángel descarriado que cualquier día vendrá arrepentido pidiendo perdón.
Eso fue suficiente para ella, soltando un pequeño gruñido y sin pensarlo demasiado sus pies cobraron vida y en un segundo estuvo frente a un sorprendido Severus, sin que nadie lo esperara golpeó su cara.
— A ver si esto te hace entender, estúpido ángel.
— ¡Pero que crees que haces!
El ángel toco el lugar donde lo había golpeado, ella sabía muy bien que su golpe no le había causado daño alguno pero aun así su autoridad había sido retada y eso era sin duda lo que más le preocupaba; no le importo, no le importo para nada ser ella la que hubiera hecho aquello, todos los ángeles la veían de manera desaprobatoria mientras Albus reprimía una sonrisa y Draco, reía a carcajadas.
— ¡Dale otro por mi, Hermione!
Sonrió a su compañero, misma que borró de su rostro cuando dirigió la vista hacia Severus.
— Lo merecías y lo sabes.
— Pero que…
— Sólo estamos perdiendo el tiempo aquí, en lugar de estarlos convenciendo a ustedes cabezas duras, tendríamos que estar preparándonos para el ataque de Voldemort, con la daga él puede atacar cuando le de la gana ¿Eso no les importa?
Severus comenzó a reír al escuchar sus palabras, seguido de los demás ángeles.
— ¿Daga? ¿Tú también crees que la daga negra existe? ¡Por favor! Ya eres mayor como para creer en tontas y absurdas leyendas, la daga es un mito, no existe, no existe ninguna daga.
— ¿Ninguna? ¿Estás seguro de eso, que me dices de la daga de la muerte?
— ¿La que?
La intervención de Draco la tomo por sorpresa, al no saber de que demonios hablaba solamente enarcó una ceja, ¿Qué era eso de la daga de la muerte? ¿Existía otra daga?
Con sólo ver la reacción de Severus ante tal mención supo el rubio en verdad sabía algo que ella no.
— ¿Tú cómo sabes de la daga de la muerte?
— Conozco… conocí a alguien importante.
El cambio de humor por parte de Draco fue más que evidente, el rubio negó con la cabeza tal vez tratando de ahuyentar un mal recuerdo, ya le preguntaría mas tarde que había pasado.
— Draco, ¿De qué hablas?
— De Ana, de ella hablo, Hermione.
— ¿Quién es Ana?
— Mi ángel, mi pequeño ángel.
-oooooOOOOOooooo-
Escuchaba atento las palabras del rubio, conforme mas escuchaba las ganas de irse corriendo de ahí aumentaban de manera considerable, si bien era cierto la mayor parte del tiempo aquella historia se le hizo absurda y tonta, la otra parte, esa que le sonaba a verdad como decían los humanos, le asustaba demasiado.
Rápidamente dirigió un vistazo a los demás ángeles y entonces supo no era el único, al parecer las palabras de aquel rubio habían convencido a todos, no podía negarlo era muy convincente, ¿Y si era verdad? Si en realidad Voldemort tenía aquella daga que según decían era tan poderosa…. Aquello era su fin. Si en verdad todo eso pasaba, tenían que dejar de lado su negación y ayudar a la causa.
Draco, continuó hablando y fue entonces que se fijo en Hermione, ésta se tapaba la boca horrorizada por la historia que contaba el rubio, era claro que quería esconder aquellas emociones que eran puramente humanas, él sabía que no sentía la confianza suficiente para revelar su naturaleza de híbrido pero no era necesario, todos ahí sabían que ése ángel era uno más, era por tal motivo que todos, incluido él se sentían tan a disgusto con la presencia de la castaña, y es que a esas alturas todos sabían lo peligroso que podía ser un híbrido.
¿En verdad ese sería su fin? ¿Terminaría su historia por un híbrido?
Draco, continuó hablando y él escuchando. Dirigió un vistazo hacia Albus y pudo ver en aquel anciano rostro la culpa y el deseo de remediar las cosas, y es que él sabía que si por Albus fuera aquella humana no habría muerto como lo hizo, pero él sabía que su muerte era necesaria, siempre lo supo. Además parte de la culpa también era de Voldemort, si él no hubiera insistido con aquella tontería de amarrarse las alas…
Negó con la cabeza.
Fue malo para todos que él se enterará de aquel termino que en teoría sólo era un rumor, pero sin saber cómo, se entero y para cuando menos acordaron Voldemort quería hacerlo, y es que según contaban un ángel de la muerte podría dejar de serlo con sólo con desearlo… ¿Qué pasaba después de que aquello sucediera? no tenía idea pero siempre se le hizo tan absurdo, aun a esas alturas él suponía aquello era un absurdo rumor, no era verdad.
Además estaba el hecho de que ningún ángel de la muerte tendría la necesidad de dejar de ser uno, ellos no sentían, ellos no podrían pensar en una tontería de esa magnitud.
— Pero un híbrido si.
Aquella verdad la había pensado hace años, cuando Tom, ahora Voldemort iniciaba su revolución, fue hasta ahora que veía a aquella castaña cuando la idea regreso a su cabeza…. ¿Se repetiría la historia? Hermione, había evolucionado tanto como para amar… ¿Ella era capaz de amar a un humano, e iniciar una guerra si se lo arrebataban?
No.
No podía ser posible, era muy poco probable que aquel ángel estuviera enamorado y aun más improbable es que alguien o algo se lo arrebatara de tal modo que ella quisiera iniciar otra guerra.
Estaba pensando estupideces.
Aquello no podía ser posible.
Por el bien de todos esperaba que sólo fueran ideas suyas.
-oooooOOOOOooooo-
— ¿Estás seguro que te encuentras bien? Tienes una pinta que…
— Estoy bien Ron, sólo estoy cansado.
Se encogió de hombros mientras trataba de sonreírle a su amigo, pero lo único que consiguió fue una extraña mueca que dejó en claro no estaba para nada bien, Ron, le dedicó una mirada de autentica preocupación y no le gustó, no le gustó porque aquella mirada le recordaba a la época en la cual Luna acababa de morir y él estaba a punto de cometer la mayor estupidez de su vida; intentar suicidarse.
El ver a su amigo con aquella mirada, basto para que al instante se arrepintiera de ir a trabajar aquel día.
— ¿Qué me dices de Hermione? No te separas de ella… ¿Acaso está afuera esperándote?
Su amigo se dirigió a la puerta y asomó su cabeza buscando a Hermione, por supuesto no la encontró. Recordar el motivo por el cual ahora la castaña no estaba a su lado lo deprimió aun más y esto fue muy evidente para el pelirrojo.
— ¿Harry?
— Volvió a casa.
— ¿Qué?
— Volvió a su destino.
Por la cara que puso Ron supo no le había entendido ni media palabra de lo que había dicho y eso era muy bueno.
— Harry, pero que…
— Sólo ella lo podía hacer.
Nunca supo que era eso que Hermione tenía que hacer, jamás se dio el tiempo de preguntar pero sabía que fuera lo que fuera, lo separaría para siempre de la castaña, porque por algo era la última vez que la vería, la última vez que sentiría su presencia…
Llevo rápidamente la mano a sus ojos cubriéndolos, no quería que Ron lo viera llorar, no de nuevo. Y no era que se quisiera hacer el fuerte ante el pelirrojo, simplemente lo hacía por Hermione, porque después de todo le había prometido estar bien, y sabía que no lo podría lograr pero al menos lo intentaría, lo haría por ella.
-oooooOOOOOooooo-
Enterró la daga con fuerza, a cada puñalada que daba sentía que la pequeña daga le daba… vida.
Algo cuando la sostenía lo incitaba a atacar, no importaba si era ángel, humano… ¡lo que fuera! Él deseaba sangre, él quería arrebatar vidas. En ese momento el ángel de la muerte que atacaba dejó escapar un grito de autentico dolor y él solamente pudo reír con mas fuerza.
— Duele ¿Verdad?
El ángel dibujo una mueca en su rostro, era claro que no esperaba sentir aquello, después de todo los ángeles no sentían y así era la mayor parte del tiempo, así era cuando no tenían aquella daga negra enterrada en su cuerpo.
— Te detendrán.
Fue claro que el inútil ángel hizo uso de todas sus fuerzas para decir aquello, sus palabras solamente le causaron gracia.
— ¿Detenerme? ¿Quién? ¿Otro inútil ángel como tú?
El ángel dibujo en su rostro una mueca de autentico dolor y después hablo.
— No te puedo decir quién porque no lo sé, pero estoy seguro de que lo harán, no dejaran que un híbrido como tú acabe con todo.
— ¡No soy un maldito híbrido!
Nunca le había gustado que lo llamarán así, siempre que alguien se atrevía a señalarlo como un híbrido a su mente llegaban los momentos que vivió con Elizabeth y sin poderlo evitar se sentía vulnerable, débil.
Así que haciendo caso de su furia enterró sólo una vez mas aquella daga y aquel ángel grito de dolor, instantes después cientos de luces blancas comenzaron a ascender al cielo.
— Ni híbrido, ni ángel, ni humano… yo soy Voldemort.
-oooooOOOOOooooo-
— Se la llevó y no pude hacer nada para detenerlo, Ana… ella… yo…
Las palabras se negaron a salir de sus labios, no pudo continuar, así que bajo la vista para tratar de encontrar las fuerzas perdidas, no entendía porque le pasaba aquello, él no debería sentirse así. Levantó la vista después de un rato y pudo ver que aquellos que hasta hace un momento estaban necios a decir que todo era mentira ahora se veían evidentemente preocupados, incluido aquel idiota de Severus.
En ese momento se percató que Hermione lo veía de manera extraña, instantes después vio como la mano de la castaña se posaba sobre su hombro dándole apoyo, él al estar tanto tiempo entre humanos sabía que aquella mirada que le dedicaba la castaña estaba cargada de pena y tristeza pero… ¿Tristeza por qué? ¿Por verlo sufrir?
No.
Él no sufría, él no era un híbrido, él sólo era un ángel de la muerte común y corriente.
— Lo siento Draco, ¿La querías mucho, verdad?
— Yo no quería a nadie.
Las palabras salieron de sus labios sin que él estuviera consciente del todo, aun así Hermione asintió.
— Lo sé Draco, tú no puedes querer, sólo es una forma de hablar.
Se maldijo internamente, estúpido.
— Oh, claro.
— En verdad lo siento Draco.
Asintió lentamente mientras de nuevo bajaba la vista ¿Qué le pasaba? No entendía.
— No es el momento de hablar de esas cosas, lo que tenemos que hacer es juntar a todos los ángeles y hablarles de la situación, debemos prepararlos para la batalla.
— ¿Batalla? ¿Acaso quieres pelear? ¿Para qué? ¿Con qué fin? Si Voldemort tiene la daga no tenemos nada que hacer.
— Albus, no te entiendo, eso es lo que querías, o que demonios quieres hacer ¿Reclutarlos y esconderlos a todos?
— No es tan mala idea.
— ¿Enloqueciste? ¿Eso de que nos serviría?
— Tenemos que salvar a todos los ángeles que podamos, Voldemort puede atacarnos en cualquier momento si no es que ya empezó, si se lo permitimos en poco tiempo puede terminar con todos los ángeles de la muerte, no podemos dejarlo.
— ¿Y que piensas hacer con las almas que deben cruzar? ¿Dejarlas a disposición de él? Sabes tan bien como yo que Voldemort se fortalece de ellas, se roba su energía, si lo dejamos con todas esas almas será imposible detenerlo.
— Eso lo se pero, no podemos hacer nada más.
— ¿Nada? ¿No podemos hacer nada? ¡Vaya plan el tuyo! ¿Y por qué no la usamos a ella? ¿Es lo que quiere no? ¡Pues usémosla!
El dedo de Severus fue a parar a Hermione, la cual dio un paso hacia atrás.
— ¿Tú cómo sabes que yo…?
— ¿Qué eres un híbrido? ¡Por favor! En tu rostro se pueden ver esas emociones humanas a kilómetros, por no contar el hecho de que Albus nos contó de tu condición antes.
Sin poder creerlo rápidamente dirigió su vista hacia el anciano ángel, el cual bajo la vista sin atreverse a verlos a la cara, después de maldecir internamente al anciano busco a Hermione con la mirada y la encontró ahí, lo que vio no le gusto para nada, ya que aquel rostro estaba lleno de miedo, ira, coraje y dolor…
Traición.
Los habían traicionado.
Maldito sea Albus, maldita sea la condición de híbrido de Hermione, que ahora más que nunca la hacía lucir, humana…
-oooooOOOOOooooo-
Entró a la vieja casona después de dar una vuelta por ahí, necesitaba aire fresco y la mejor idea que se le ocurrió fue salir de aquella maldita casa, y es que el dolor que ahí se sentía era insoportable. El número de híbridos seguía siendo el mismo, después de la última incorporación de Voldemort, ningún híbrido más había cruzado aquella puerta.
Trato de quitarle importancia al hecho de que Voldemort tenía ya mucho tiempo sin aparecerse por aquella casa, no sabía cuando había pasado exactamente, pero aquella ausencia estaba poniendo de malas a los ángeles, no había día que no le preguntaran cuando volvería su señor, pero él nunca supo que decirles, él no tenía idea de dónde estaba. En momentos como aquellos no podía evitar preguntarse si tanto lio era necesario, y es que si, él quería vengarse de los Potter, pero en verdad ¿Valía la pena?
— Si, ellos se lo merecen.
Trato de pensar en otras cosas, no le gustaba para nada aquella debilidad que en ocasiones llegaba a su cabeza. Y es que no había duda que los Potter merecían lo que él les tenía preparado, después de todo fueron ellos los que lo dejaron en la calle e incluso lo mandaron a prisión. No pudo evitar la sonrisa que se dibujo en su rostro. No había mejor castigo que aquel que le esperaba al pequeño Potter, porque le esperaba algo malo, muy malo y se lo había ganado por estar tan unido a aquel híbrido, lo único que esperaba es que Voldemort se diera prisa y así ver el corazón de Lily y James destrozado por ver a su pequeño hijo morir.
Fue en ese momento que la puerta se abrió con fuerza causando un gran alboroto, los híbridos que ahí estaban dieron un salto asustados, él trago saliva, pero después se tranquilizo al ver que el que cruzaba aquella puerta era Voldemort, venía con una gran sonrisa dibujada en el rostro, en su mano traía una daga manchada de sangre.
— ¡Mi señor, que bueno que llega, nosotros…!
— Cállate Peter
— Pero señor…
— ¡Que te calles!
Enmudeció al instante ya que sabía muy bien de lo que aquel ser era capaz cuando se molestaba; fue en ese momento que Jane, el último híbrido que se había unido a sus filas se aceró a ellos, él no pudo mas que reír por lo bajo, no había duda que aquellos ángeles eran idiotas, Voldemort en cualquier momento les daría su merecido. Fue por tal razón y el saber lo que sabía que se sorprendió cuando Voldemort tendió la mano hacia la chica y le sonrió como si fueran viejos amigos.
— ¿Qué es lo que pasa?
— Jane, querida, lo que pasa es que nuestra hora llegó, llegó por fin nuestra venganza.
Aunque se suponía era un mensaje muy claro no lo entendió del todo.
— ¿En verdad?
Todos se giraron hacia ese híbrido que había hablado, él y los demás tenían un brillo extraño en la mirada.
— Por supuesto David, la hora llegó, por fin ellos van a pagar y ésta daga nos ayudara.
— ¿Cuál daga?
Voldemort sonrió ante tal pregunta y ante todos levanto la daga que traía en sus manos y la mostro a todos.
— La daga negra.
Apenas se escucharon aquellas palabras, todos sin excepción algún abrieron la boca sorprendidos, fue obvia la incredulidad de todos, él por supuesto no tenía idea a que se refería pero estaba seguro era algo importante. Voldemort, se acercó a uno de los ángeles y sin que nadie lo esperara hizo un pequeño corte en la mano de ese ángel. Inmediatamente la sangre comenzó a brotar por la herida.
Ahora los gritos de sorpresa fueron más evidentes, incluso él se sorprendió. Había convivido demasiado con aquellos seres como para saber que ellos no sangraban, ni se herían con nada.
— Como dije antes, la daga negra.
Gritos de autentica euforia se dejaron escuchar, Voldemort sonrió de nuevo y esta risa lo asustó, segundos después el ángel estuvo a su lado. Algo importante le tenía que decir, eso era seguro.
— Tu venganza también llegó, amigo mio.
— No entiendo que…
— Es hora de que vayas por el pequeño Potter, ya sabes que tienes que hacer.
Sonrió.
Ahora entendía, la hora había llegado, las horas del pequeño Potter, estaban contadas.
-oooooOOOOOooooo-
Era tarde y lo sabía, con fastidio dio un vistazo al reloj y sorprendido se dio cuenta de que ya eran las once y media de la noche, fue en ese momento que su celular sonó, lo saco de su bolsillo y vio el número de su casa, aquella era seguramente su madre que preocupada quería saber dónde estaba. No contesto la llamada, apago el celular y lo guardo en la bolsa de su pantalón. A esas horas de la noche las calles de Londres estaban vacías, era tal vez porque no se encontraba precisamente en el centro de la ciudad, no sabía exactamente en que barrio se encontraba, ya después tomaría un taxi e iría a casa, por el momento no tenía animo alguno de ir.
Y es que después de la partida de Hermione era casi nulo el tiempo que estaba en casa, aquel lugar fue dónde mayor tiempo estuvo con la castaña y estar ahí le traía recuerdos que si bien eran agradables, resultaban muy dolorosos. A esa casa sólo asistía para dormir y eso cuando podía, en las mañanas salía como alma que lleva el diablo de aquella mansión, su dolor era tan grande que muchas veces se había planteado la idea de regresar a su antiguo departamento pero no lo hacía por consideración a su madre.
— Regreso a casa, la han llamado y tuvo que irse.
No pudo evitar la sonrisa irónica que se dibujo en su rostro, por supuesto que la habían llamado, pero no su familia, fueron esos ángeles que la apartaron de su lado para llevarla a enfrentar su destino…
— ¿Por qué tú?
Aquella pregunta salió de sus labios sin que él lo hubiera planeado del todo, no era la primera vez que lo pensaba, ¿En verdad tenía que ser Hermione? ¿No tenían suficientes ángeles como para elegir? ¿Por qué precisamente ella?
— Te necesito, Hermione.
Un nudo apareció en su garganta, dirigió la vista hacia el cielo como si Hermione estuviera allá arriba viéndolo, cuidándolo de un lugar que él no podía imaginar.
— Te amo, siempre te amaré.
Pudo sentir como las lágrimas brotaban de sus ojos, no se molesto en limpiarlas, ya se había acostumbrado a que aquella lluvia recorriera sus mejillas, dio un pequeño suspiro y continuó su caminata.
No dio ni cinco pasos cuando se percató de que alguien lo seguía; sonrío. Si que tenía mala suerte, aunque pensándolo bien…
Camino más lento.
Si era un asaltante posiblemente se apiadara de él y lo matara en aquel lugar, así de ese modo terminaría su agonía sin romper la promesa que le hizo a Hermione. Agudizó el oído tratando de adivinar el momento en el cual sería atacado pero se llevó la decepción de su vida cuando dejo de escuchar aquellos pasos.
— Bendita mi suerte.
Cuando él quería que le pasara algo, el universo conspiraba para salvarlo de todo el peligro que lo asechara; negó con la cabeza, continuo caminando y a unos metros de él pudo ver a un hombrecillo parado en medio de la banqueta, no pudo evitar enarcar una ceja ¿Era un loco tal vez? Se hizo a un lado para evitar a aquel hombre, pero aquel desconocido se lo impidió, dio un paso tapando su camino.
— Déjeme pasar por favor.
Esquivo el regordete cuerpo de aquel hombre, una vez que lo hizo continuo su camino, para cuando iba unos metros lejos de él vio sobre su hombro y entonces pudo ver un poco mejor a aquel desconocido, era mayor o tal vez no tanto pero sus ropas viejas y desgarradas no ayudaban para nada a su imagen. Se encogió de hombros restándole importancia a aquel hombre, continuo caminando y fue cuando escucho su nombre.
— ¿Harry Potter?
Se giró rápidamente, aquel vagabundo lo miraba a los ojos con una intensidad que le hacía estremecerse de pues a cabeza.
— ¿Te conozco?
— No precisamente pero tengo un mensaje para ti.
— ¿Un mensaje? ¿Tú tienes un mensaje para mí?
Era improbable que aquel hombre tuviera un mensaje para él, tal vez era…
— Un mensaje de Hermione.
Aquellas palabras interrumpieron sus pensamientos y sintió como el alma se le fue a los pies, el latir de su corazón aumento de manera considerable, lo podía sentir en su garganta.
— ¿He…Hermione? ¿Dónde la viste? ¿Cómo sabes tú qué…?
— Sé más de lo que te puedes imaginar.
No pudo preguntar a que se refería ya que en ese momento noto que alguien se paraba detrás de él, no tuvo tiempo de reaccionar, sin que lo esperara alguien con las manos heladas lo agarro por el cuello y lo inmovilizó; había convivido demasiado con un ángel como para saber que aquellas manos no podían ser mas de que de uno. ¿Por qué estaba un ángel de la muerte con aquel hombre?
Se cuestionaba esto y barajeaba las posibilidades cuando lo sintió… algo frio y afilado entraba por su espalda a la altura de su pecho; sintió la sangre brotar, ante aquello solamente pudo entrecerrar los ojos y sonreír, después de todo su deseo fatalista de morir se iba a hacer realidad, a cada segundo que pasaba sentía como las fuerzas lo iban abandonado, al parecer la cantidad de sangre que perdía era demasiada. Aquel hombre se acercó a él y a su desconocido agresor, él sentía que perdía la consciencia, lo último que alcanzo a escuchar fue la voz de aquel hombre que creyó no era mas que un vagabundo.
— Bien hecho David, tengo que decirlo ese fue un buen plan, ahora debes llevarlo ante él.
¿Él, quién era "él"?
Pero no pudo cuestionarse más, la inconsciencia lo hizo su presa y todo se volvió negro, él sintió que flotaba…
Y si, eso es todo por hoy... se que se estarán preguntando por qué lo deje precisamente ahí xD pues bueno sólo para darle un poco mas de emoción a las cosas :B, como ya dije gracias por dejar sus comentarios, gracias a:
Hermione-Kagamine,: Eso de llorar no es nada bueno, pero bueno el drama aquí es mucho así que recomiendo tener la caja de pañuelos cerca para lo que se viene (?) xD gracias por el comentario.
darlincitha: Me alegra mucho que la historia te guste :) nuestro Harry sin duda no se la esta pasando nada bien, veremos si esto mejora o de plano no D: gracias por comentar :)
Sayukira: La verdad me alegra y anima mucho ver comentarios así, por el hecho de que casi no lees de esta pareja y estando tan avanzados :) gracias por tomarte el tiempo de comentarlo, y bueno sobra decir que me dio mucho gusto leer esto :) ya veremos muy pronto como es que terminan las cosas para todos, un saludo :)
Drys-1: Como ya he dicho gracias por tomarte el tiempo de comentar :) sin duda Draco se la paso mal con la muerte de Ana, veremos que esta "muerte" sera clave para el futuro :B pero bueno no digo mas, si no estaría contando parte del final xD me da gusto verte por aquí, un saludo :)
Y bueno, yo me retiro, espero ver sus comentarios ya ven que son gratis y salvan un árbol (?) xD ya alucino, no vemos pronto por aquí.
