¡Feliz Cumpleaños, Terry!


Los días transcurrían con normalidad, días de 24 horas… horas en las que no tenía ni una noticia de él, ni buena ni mala, horas en la que nuestro hijo crecía en mi interior, horas en la que cambiaba radicalmente de estado de ánimo, podía estar alegre e inmediatamente pasar al llanto o a la ira, horas que no se detenían, minutos que apresuraban mis pasos a mi destino…

La primavera comenzaba a ceder su vida al verano, moría para dar vida a una nueva estación y llegar al clímax del año y poco a poco descender a su ocaso.

Para cuando este año llegue a su ocaso tendré a mi hijo, de algunos meses, en mis brazos, tal vez esté aquí o en Alemania, me imagino como toda una profesionista exitosa.

Pensar en el contrato que firmé con Albert me da alegría y mucha estabilidad tanto emocional como económica.

¡Albert! tan sólo pensar en él me da temor, pero no ese tipo de temor al que te enfrentas en la oscuridad, o ante un problema; sino al temor de saber que algo más puede pasar entre él y yo… no quiero amar a nadie que no sea Terry, no quiero…

–Ouch! Lo siento, estaba un poco distraída –Le dije a la persona con la que había estrellado mi cuerpo al salir de la decanatura, estaba tan desconcentrada que no me percaté que alguien venía en la dirección contraria en la que yo caminaba

–No te preocupes, Candy ¿Estás bien? –Era Annie que mientras hablaba se inclinaba por su documentación que, junto con la mía, había caído al suelo.

–Discúlpame, Annie, venía sumida en mis pensamientos.

–Ya me di cuenta, también te pido disculpas porque no me fijé por dónde caminaba…. ¿Ya entregaste tu reporte de horas?

–Ya, lo entregué ayer por la mañana.

Annie había recogido casi todos los papeles y entre los de ella iban también algunos míos –¿Embajada? Entonces, Candy… sí te irás… –Su mirada tenía un toque de tristeza o decepción.

Tomé los documentos sellados –Sí, partiré el 19, ya tengo mi primer contrato y me siento muy contenta porque comienzo a ver mis sueños tomando forma… es muy emocionante ver cómo van cristalizándose.

–Candy, me da gusto por ti. Eres muy valiente y fuerte.

Como no era mi interés seguir hablando de mí cambié el tema preguntándole por sus planes –Annie ¿continuarás en la empresa de Richard?

–No. Papá quiere que trabaje con él, que comience a hacerme cargo de la empresa. Archie me ayudará porque lo más seguro es que tenga que estudiar finanzas o contabilidad.

–Si yo aceptara formar parte de la empresa de mis padres, tendría que estudiar leyes… –Mi comentario no tenía nada qué ver con mi realidad. Me di cuenta que mi estado de ánimo comenzaba a dirigirse del otro lado de la balanza, de la alegría a la amargura. –Nos vemos Annie, fue un gusto encontrarte y saber de ti–Tomé de sus manos mis documentos y le di la espalda.

–Espera, Candy, hoy es el cumpleaños de… –Annie lo logró, logró que me congelara en mi andar, tan rápido estábamos a 8 de junio, no quise mirarla porque sabía que ella no era quien para recibir mi mal estado de ánimo –Esteremos todos juntos en… Candy ¿Vendrías? –Hoy celebraríamos a Terry en su casa familiarmente y después un rato en un antro tal y como lo habían planeado sus hermanos… ¿Pero qué podía esperar? ¿Qué él continuara con nuestros planes, cuando yo había terminado con nuestra relació?. Sin voltear le respondí moviendo la cabeza negativamente y retomé mi camino –Por favor, estoy segura que él estará contento de verte, Candy. Celebraremos en el Extravaganzza por si deseas venir…

¿Qué le pasaba por la mente a Annie? ¿A caso esperaba que yo fuera?

Siendo sincera conmigo misma sí quería ir, pero no como invitada de Annie sino de él. Por mucho que intentara apartar a Terry de mi mente, constantemente él aparecía como si fuese invocado.

Conduje el auto de Albert sin un rumbo fijo, tenía que liberar todo mi ser de la presencia de Terrence y de su doloroso recuerdo. Él seguía adelante con su vida y yo permanecía en un estado de ánimo como zombie, lo quería incluir en todo, en mis decisiones, en mi futuro… pero él no me consideraba en nada…

No debí haberle hablado para que sea mi acompañante en la graduación, si él puede seguir sin mí yo debo intentar lo mismo, seguir sin él.

Detuve el auto frente a un parque zoológico, la mayoría de los visitantes eran familias completas, niños felices en compañía de sus padres, escolares en compañía de sus profesoras, parejas enamoradas caminando tomados de las manos o abrazados.

–Vamos Candy, levanta el ánimo, sonríe y la frente en alto… que nada te haga sentir menos –Tenía que hablarme en voz alta para alentarme y no sumirme en una gran tristeza, mi depresión era tan grande como el amor que le tenía a Terrence y no podía darme por vencida –Esperas un hijo que te necesita, te necesita fuerte, sonriente, llena de ánimo.

Después de caminar entre los pasillos del zoológico y divertirme un poco con las acrobacias de los animales, regresé a casa con un mejor estado de ánimo. –Sí que estoy cansada, hijo mío, mamá comió como nunca y caminó bastante, siento los pies como dos grandes tartas –Tenía los pies un poco inflamados por tanto caminar y un fuerte malestar estomacal, pero como no tenerlo con todo lo que le metí a mi pobre organismo –Pero si comí todo eso fue para complacerte con todo lo que se te antojaba… carrito de alimentos que veíamos…. Alimento que querías probar.

Después de ducharme, dormí como dos horas, Dios! Realmente me encontraba exhausta, y si así eran los primeros meses no me quiero imaginar lo que me espera toda la vida con un hijo, me emociona y también me da un poco de miedo no poder darle lo mejor, lo que él se merece.

Prendí la portátil para conocer un poco más de Alemania, el lugar al cual me iría a radicar por un tiempo indefinido; no pude resistir la tentación de revisar mis redes sociales, hacía algunos días que no tocaba para nada mis mensajes porque no quería leer los comentarios acerca de la cancelación de la boda.

–¿Una notificación para un evento?… Terry me invita a la celebración de su cumpleaños –Miré extrañada mi perfil porque no había nada en absoluto que diera por asentado la cancelación de nuestra boda, no había comentarios, no había chismes… nada…

Revisé la sección digital de la Editorial del padre de Albert, en específico en la sección donde estaba Yoko, no había nada de la entrevista que le había dado.

¿Qué estaba pasando? ¿Por qué no había señales de la cancelación?

Introduje la dirección de la página en la cual Terry y yo subíamos notificaciones, aunque no había respuesta de parte de él y ni mía nuestros amigos seguían publicando felicitaciones por nuestro próximo enlace.

¿A caso debía tomar la iniciativa y anunciar la cancelación?

Miré nuevamente la notificación y las indicaciones del evento al cual me invitaba Terry, me decidí a asistir, existía la probabilidad que esta noche todo podría resolverse.

Me esmeré en mi arreglo personal, estaba emocionada, puedo decir que mi estando de ánimo reflejaba felicidad.

No quería llegar temprano para no mostrar mi desesperación por verle y tampoco quería llegar tarde y que todos los presentes me vieran llegar… no sé qué hacer… me siento fuera de lugar.

Bueno, si nuestros amigos no han publicado nada que revele que están al tanto de nuestra ruptura quiere decir que no saben nada y eso puede ser una gran ventaja para mí, así que la hora en la que llegue no importa, nadie lo tomará a mal.

Decidí llegar media hora después de la hora señalada en la invitación que me envió Terry. El Extravaganzza había sido reservado para el festejo en su honor y a pesar que era martes había suficiente movimiento en un antro muy popular.

El corazón comenzó a latir frenéticamente, nunca me había sentido tan nerviosa. Miré mi rostro en el espejo retrovisor para escanear una última vez mi maquillaje y que todo estuviera más que perfecto.

En el recibidor me topé con Archie quien al mirarme se sorprendió tanto que me incomodó. Annie y él apresuraron sus pasos hacia mí pero sus rostros no reflejaban otra cosa más que preocupación–Candy ¿Qué haces aquí? –Me tomó del codo y me encaminó de nuevo al estacionamiento.

Ante mi sorpresa de sentirme no bienvenida y en el tiempo que me costó reaccionar, logré contestarle con la verdad –Annie y Terry me invitaron, fue en ese orden

–Candy –Annie mostraba en su voz nerviosismo–perdóname por favor, no debí decirte…

–¿Acaso hay alguna razón por la cual no deba estar aquí?

–Nos preocupa que puedan tener alguna discusión delante de nuestros amigos…

–Archie, Terry nunca se ha detenido ante los pensamientos de la gente… así que no te preocupes…

–Ay! Candy… no se trata solamente de eso sino que….

–Cállate, Archie, no digas nada… solamente son rumores

–¿Qué rumores Annie?

–Candy, mi hermano…

–Por Dios santo, dilo de una vez

–Candy, Eliza dice que Terry y ella tuvieron un hijo y ella le reclama que se casen y ha pedido que hoy se anuncie, delante de todos, la cancelación de tu boda con él, yo le dije a Archie que era probable que vinieras y por eso te esperábamos a la entrada.

Sentí que ya no había nada por lo cual luchar, tal vez esa era la razón por la cual Terry prefería seguir con Eliza y de pasadita con la cínica de mi hermana. Si era verdad que él tenía un hijo con Eliza, ese niño sería el primogénito de Terrence y por tanto tenía el derecho de vivir en compañía de sus padres, y también mi hijo tenía ese derecho, crecer al lado de su padre… pero yo no permitiría ni una humillación más –Bien, gracias por preocuparse por mí, pero si Terry ha tomado la determinación de anunciar hoy nuestra ruptura y por tanto la cancelación de la boda, quiero estar presente, esto es algo que también me concierne.

Me encaminé de nuevo a la entrada del Extravaganzza y me dirigí al servicio de damas, quería llorar, quería gritar y salir huyendo… pero había algo que Annie dijo y que dio paso a la señora Esperanza en mi muy lastimado corazón, "son rumores".

Me quedé estática sin saber qué era lo mejor que debía hacer, salir y enfrentar los "rumores" o salir y huir sin enfrentar las cosas; mientras vacilaba entre esos dos pensamientos el tiempo pasó muy rápido, había pasado una hora desde que había llegado y me había encerrado en un apartado del servicio de damas.

Se escuchaba que en el exterior todo era alegría, la música estaba en toda su potencia, las risas de las chicas que visitaban mi provisional refugio demostraban que todo marchaba con naturalidad de una celebración de cumpleaños.

Es raro que Candy no se haya presentado.

Milly, la noche aún es joven, seguro le está preparando una sorpresa a Terry

Es lo que espero y deseo, no soporto que la zorra de Eliza esté como sombra de Terry.

Sabemos que Eliza está enamorada de tiempo atrás de Terry y también sabemos que él nunca la ha amado.

Muy pronto Terry será un hombre casado y Eliza no tendrá más oportunidad.

Ojalá, Milly, ojalá, porque siendo un hombre comprometido debe darle más lugar a su prometida que a su "amiguita"

Lo que las chicas dijeron mostraba que Eliza solamente estaba como una "sombra", tal vez Annie sí tenía razón y yo debía dejar de infundir mis temores en comentarios que no tenían sustento. Tampoco quería pasármela aquí encerrada, Annie y Paty habían venido más de una vez para saber si me encontraba aquí y por su tono de voz al llamarme las noté preocupadas, sabían que no me había marchado porque el auto estaba en el estacionamiento y eso lo comentó Paty argumentando que yo estaba aquí pero que no sabían dónde –Albert, cometí una completa estupidez–Le llamé a su móvil

Candy, no digas eso, ¿Qué pasó?

–Recibí una invitación de Terry y Annie para venir a su celebración por su cumpleaños y estoy arrepentida…–Le conté todo y quedamos que si necesitaba ayuda le llamara y él vendría por mí; la señora esperanza comenzó a hacer de nuevo su labor en mi corazón y tomó ventaja al tomar parte de mi cerebro y tranquilizar mis pensamientos negativos.

Me infundió fuerza y fortaleza para salir y disfrutar de la fiesta.

Miré mi reloj y marcaban las 10:20 p.m. sí que había perdido mucho tiempo en el estacionamiento y en el servicio de damas, era hora de divertirme.

En mi interior comenzó una lucha de sentimientos, los nervios comenzaban a tomar ventaja pero la esperanza no se dejaba intimidar, coloqué una enorme sonrisa en mis labios y saludé a todos los conocidos y amigos.

Había mucha abundancia de todo, desde bebidas hasta alegría. Recorrí con mi mirada hasta encontrarlo, se le veía feliz, risueño, despreocupado y divertido.

Sus ojos se encontraron con los míos a través de la distancia y su sonrisa se esfumó y comenzó a caminar a grandes pasos en mi dirección, no fue el único que me vio, también Susana y Eliza –Candy, ¿Qué haces aquí? –Como en viejos tiempos me sujetó por el brazo y tiró de mí caminando a prisa, me costó volver a sincronizar mis pasos a los de él.

–Me invitaste ¿Lo recuerdas?

–No, yo no te invité.

Ha llegado la hora para la sorpresa que nuestro querido Terrence nos ha preparado a todos, sí aunque él es nuestro festejado, en su generosidad ha pensado en cada uno de nosotrosTerry detuvo nuestro caminar y alzó la voz en dirección de Eliza que sostenía un altavoz y estaba de pie junto al DJ.

–Cállate Eliza, déjate de juegos estúpidos.

Sabes bien que no es un juego, cariño, y qué mejor que ahora que todos tus amigos están presentes

Eliza le respondía por el micrófono a Terry y él hablaba muy alto, la atención de todos los presentes deambulaba entre uno y otro, la música cesó y las luces tenues y estrambóticas dieron paso a la luz amarilla de las barras largas que oscilaban en el techo del Extravaganzza, poco a poco todos los presentes guardaron silencio y centraron su mirada solamente en Terrence y en mí.

–Vete, Candy, no debiste venir.

–¿Por qué no? Tú me invitaste

–Para ser la reina de la tecnología no te diste cuenta que me jaquearon la cuenta

–Si no fuiste tú…

–Maldita Eliza, estoy seguro que esto es una trampa de ella

–¿Por qué estabas muy feliz, y en cuanto me viste tu felicidad se esfumó?

–Precisamente por esto, tu hermana y Eliza no se detendrán hasta destruirte… ¿No te das cuenta?

–Sin ti estoy destrozada, ¿No te das cuenta?

–Por favor, vete.

–¿Son verdad los rumores entre Eliza y tú?

Démosle un fuerte aplauso a la pareja que forman Candice y Terrence Eliza retomó su papel como maestra de ceremonia

–Por Dios Santo, Eliza, todos los que estamos reunidos participamos en su celebración de compromiso… así que eso no va en esta noche–Mi hermana Karen había interrumpido por completo la participación de Eliza al tomar en sus manos un altavoz y solicitarle al DJ que pusiera de nuevo la música. –Todos venimos a divertirnos en honor del amigo que tenemos en común, así que qué esperamos… es tiempo de bailar…

Terry aprovechó el momento para dirigirme a la salida, lo único que yo podía mirar en ese momento era que él no me quería en su vida, lo había visto tan feliz sonriendo en compañía de sus amigos y su felicidad desapareció en cuanto me vio.

Tom se acercó a nosotros interceptando nuestro paso y le solicitó a Terry no ser tan drástico conmigo, le recordó que estaba esperando un hijo y que tuviera cuidado con lo que hacía.

–Hazte a un lado, Tom, que seas mi amigo no significa que puedes entrometerte en mis asuntos… –Era de nuevo el arrogante que conocí meses atrás.

–Terry, recuerda que también he apoyado a Candy en su embarazo y le aprecio mucho…

–Pues bien, ella está completamente libre…

–¡Terry! –Tom y yo gritamos al mismo tiempo su nombre con sorpresa por lo que acababa de mencionar, y yo no me pude quedar callada, mi orgullo salió pasando por encima de la esperanza y el amor; ya no estaba dispuesta a soportar ninguna grosería por parte de él, si él daba por terminada nuestra relación yo debía entender y comprender. –Ya comprendí que no somos nada en tu vida, así que olvídate que alguna vez existí, que tendrás un hijo conmigo, si el hijo que tienes con Eliza es más…

–Cállate, Candy, si tengo o no un hijo con ella eso a ti no te importa…

–Terry –Respiré profundo para tranquilizarme–ahora recuerdo que me dijiste que tendrías 340 horas para conquistarme, fui un estúpida idiota al pensar que esas horas expresaban una eternidad, tú nunca me viste formando parte de tu vida…

–Me alegra que ahora lo puedas comprender –Cuando lo reconoció me empujó fuertemente usando mi brazo por el cual, aún, me sujetaba.

Perdí el equilibrio y Tom se apresuró a ayudarme –¡Basta! Amigo, te arrepentirás…

–Largo de aquí Thomas, nadie te ha pedido que te inmiscuyas, esto es entre ella y yo.

–¡Ponte contra un hombre! Nunca contra una mujer…

–¡Albert!

–Vine por ti, Candy, espero haber llegado a tiempo…

–¿Me reclamas cuando tú ya tienes a alguien más en tu vida?

–Terry, ¡Basta!

–Tom, largo de aquí, no te metas más–Los ojos de Terry estaban completamente abiertos y expresaban ira, quería acabar con todo nosotros con tan solo mirarnos.

–Me dijiste que él era el padre de tu hijo, ¿Ahora vienes a mí diciéndome que es mío?

Albert me tomó de la mano –¿Te encuentras bien?

–Sí, gracias, solamente me quiero ir de aquí, no sé por qué vine…

–No te preocupes, Candy… a veces es mejor llorar una vez que llorar toda la vida.

No sabía si quería llorar toda la vida por Terrence pero ahora sí que lloraría mucho a causa de él. Al sentirme más estable y después de haber caminado algunos pasos en compañía de Albert me giré en dirección del hombre que había destrozado mi corazón, lo vi, por última vez, veía en nuestra dirección, con las manos metidas en las bolsas de su pantalón, Tom, por mucho que Terrence lo había echado de su presencia, se había mantenido junto a él como un fiel amigo.

Archie y Stear también habían llegado a la escena y estaban junto a su hermano, detuve mi paso suspirando –Terry–dije en voz alta captando toda su atención, una vez más nuestras miradas se cruzaron y quería correr en su dirección, refugiarme en sus brazos, oír de sus labios que todo era una mentira, una maldita prueba inglesa o una equivocación, pero lo que más deseaba que me dijera era "Candy, te amo" –¡Feliz Cumpleaños! Que tus deseos se vuelvan realidad. –Dolía y mucho, y pude darle la razón a Albert, es mejor llorar una vez que toda la vida.


Bonita noche amigas!

Su amiga Abby ;)