Los mapas de mi vida

By Tenshi Lain

Notas en el diario de abordo:

Los personajes de One Piece pertenecen a Eiichiro Oda, yo solo los cojo prestados para jugar.

Esta historia está centrada en el concepto de Shanks/Fem (Shanks como chica, si te disgusta la idea, el botón para retroceder está ahí arriba). Tendrá un formato drabble, es decir pequeñas escenas que mostrarán la vida de Shanks desde su infancia hasta la edad adulta, no seguirán un orden cronológico y algunos temas se repetirán con diferentes escenarios. También habrá algunos que irán encadenados o tendrán una continuación. He de advertir que voy al día con el manga on-line (capítulo 634 a día de hoy), así que habrá SPOILERS para quien no lo esté. Avisados quedáis, leed por vuestra cuenta y riesgo Muajajajaja

¡Dedicada a Obsidiana Nevada! ¡Gracias por ayudarme a esclarecer escenas y aportar ideas!

Coordenadas: Es por su bien… ¡En serio!


Mapa 28: Carabina

La tripulación Akagami se había enfrentado a muchas cosas desde que fue formada la banda: Tempestades, ataques, abordajes, persecuciones con la Marina, enfrentamientos con caza-recompensas, reyes del mar hambrientos… pero esta… esta era nueva y por sí misma aterradora.

Nadie se explicaba cómo había podido pasar ¿en qué momento habían bajado la guardia? ¿Cómo no se habían dado cuenta de la situación hasta que fue demasiado tarde? Su descuido era imperdonable.

- En fin chicos – dijo la capitana Shanks mientras se echaba el pelo hacia atrás por encima del hombro –. Sed buenos, no os metáis en líos y no me esperéis despiertos – les guiñó un ojo y bajó del barco con paso alegre, la falda de su vestido se agitaba a cada paso que daba.

- Argh – exclamó uno de los piratas mientras la observaban dirigirse al pueblo.

- No… - gimoteó otro con los hombros caídos.

- Esto no es posible – negó un tercero.

- No me lo explico ¿cómo ha ocurrido esto?

- Oh, venga, no es para tanto – intervino Ben sentada sobre un barril de cubierta leyendo el periódico.

- ¿Qué no es para tanto? ¡Claro que sí!

- ¡Es una calamidad!

- ¡Una tragedia!

- ¡Lo peor que podía pasar!

- Exagerados – masculló Ben negando con la cabeza y pasando la página del periódico.

- ¿Cómo puede quedarse tan tranquilo en una situación así?

- Sí, ni siquiera le has dicho nada ¿es que no te parece mal lo que está haciendo?

- Pues no – contestó el segundo de a bordo tirando la ceniza de su cigarro al pequeño cenicero que tenía al lado. Los hombres gruñeron frustrados.

- A mí me molestaría mucho que mi chica se fuera por ahí con otro hombre – dijo Sven cruzándose de brazos. Varios asintieron con la cabeza.

- ¿Queréis dejar de decir tonterías? Entre la capitana y yo no hay más que una normal relación de nakamas, nada más.

Todos se lo quedaron mirando con escepticismo. Ben no se molestó en argumentar, hacía años que había desistido en aquel tema. Que pensaran lo que quisieran.

- Mirad, la capitana solo ha ido a una cita, no hay porque montar tanto drama.

- ¡Claro que sí! – gritaron varios.

- A saber quién es ese tipo.

- O que intenciones tiene.

- Podría ser un depravado.

- O un pervertido.

- ¡O un oficial de la marina de incognito!

- ¿Os tengo que recordar que la recompensa que hay por su cabeza es de nueve cifras? – interrumpió Ben ya frustrado – Si no es trigo limpio, es perfectamente capaz de encargarse de él. Además, no le hubiera dicho que sí saldría con él si pensara que iba a causarle problemas ¿no creéis? La capitana es una chica grande capaz de tomar sus propias decisiones y eso INCLUYE los hombres con los que puede salir. No montáis tanto jaleo cuando se enfrenta a enemigos – dobló el periódico y lo colocó bajo el brazo –. Me voy a mi camarote. No os quedéis mucho rato levantados.

Los piratas se lo quedaron mirando hasta que desapareció de la vista. Estaba claro que no iban a contar con su ayuda. En fin, la responsabilidad de velar por el bienestar de su capitana recaía sobre sus espaldas.

No tardaron en organizar un grupo de protección y seguimiento, y rápidamente se dirigieron a las abarrotadas calles de la ciudad. Se celebraba alguna clase de festival por la recogida de la cosecha y todos los locales iban vestidos con sus mejores galas, disfrutando de los dulces que vendían en los tenderetes, observando espectáculos y representaciones de antiguas leyendas locales.

La capitana se encontró con un joven ataviado con yukata en la explanada del templo principal. Debía tener la misma edad que la capitana, cabello corto y oscuro, ojos de un castaño dorado y una sonrisa pícara a juego con la de su capitana. Todos los akagami observaron tensos el intercambio, no pudieron escuchar lo que se decían pero si vieron la carcajada que compartieron y como él le ofrecía un brazo con galantería, la capitana lo aceptó y del brazo se internaron en el festival.

- Esto es malo, muy malo – masculló uno de los hombres. Todos asintieron desanimados. Había demasiada química entre aquellos dos.

El resto de la noche fue un curioso juego del Gato y el Ratón. Los piratas siguieron a la pareja por todo el festival a una distancia prudente, vigilando como halcones que el isleño no intentara nada raro. Los vieron compartir dulces, jugar en las casetas de tiro, observar los espectáculos e incluso bailar una de las danzas en la plaza.

Los pobres piratas estaban con el corazón en un puño…

Por eso se alegraron tanto cuando la pareja enfiló rumbo a los muelles. Por un lado era algo bueno: la cita había terminado. Por otro, era el momento crítico de la velada: ahora se demostraría si el chico era un caballero o solo buscaba pillar cacho.

El grupo de vigilancia se repartió estratégicamente por la zona (es decir, que se escondieron detrás de los bultos por allí esparcidos) y aguardaron para ver como se desenvolvía la situación.

La pareja caminó tranquilamente por el muelle hablando en voz inaudible desde la distancia. Se detuvieron ante la pasarela del barco. Charlaron un poco más…

… Y el chico se fue.

Shanks lo despidió con la mano. Ryoga caminó de espaldas con una gran sonrisa en los labios hasta que tuvo que girar la esquina. Aún así, antes de desaparecer le mandó un beso al aire.

Una suave risa y una negación con la cabeza, que chico tan bobo. Dio dos pasos hacia el barco, pero se detuvo al recordar algo.

- Chicos, haced el favor de salir de ahí, después vais a apestar los camarotes a pescado.

Su tripulación salió lentamente de entre los toneles y demás bultos con caras de incertidumbre y nerviosismo por haber sido pillados.

- Capitana…

- Nosotros…

- Verá…

- Estábamos…

- Pues…

- Dando un paseo.

- ¡Sí! ¡estirando las piernas!

- Viendo las estrellas…

- Esas cosas.

- Ajá – comentó simplemente la pelirroja con una ceja alzada y una sonrisa algo burlona.

- No la estábamos siguiendo.

- No, nada de eso.

- En absoluto.

- Ha sido pura coincidencia.

- Sí, coincidencia.

- Casualidad.

Todos los hombres guardaron silencio. Sabían que no estaba colando, pero no estaban muy seguros de que iba a hacer su capitana al respecto.

- Mmmh… claro. Las casualidades ocurren – asintió mostrándose totalmente de acuerdo. Los hombres suspiraron aliviados -. En fin, ya es tarde, me voy a dormir – empezó a subir la pasarela del barco, pero se detuvo al llegar a cubierta -. Ah y una cosa más – dijo mirándolos por encima del hombro con una sonrisa desvergonzada –, el sábado que viene intentad ir a estirar las piernas por otro lado ¿sí? ¡Buenas noches!

Los piratas se quedaron mirando la puerta del camarote cerrada unos segundos antes de soltar un gruñido colectivo.

¡Iba a haber segunda cita!


Y ya se sabe como suelen ir las segundas citas… XD

Ja ne!