Hola a todos, les he traído la publicación del viernes : ) Me siento encantada por cómo han recibido el capítulo 27 después del reencuentro de Emma y Regina, no esperaba menos que un montón de furia desmedida ante la separación de ambas mujeres.

Puedo recordarles que SwanQueen es Endgame. Así es. Es un Hecho. Y puedo decirles otra cosa. La próxima vez que estén juntas no las separaré y eso no significará el fin inminente del fanfic lo que quiere decir que Emma y Regina estarán juntas por un número considerable de capítulos, sin mencionar que, les recuerdo: Es Endgame.

(Espero haberme dado a entender, si no me di a entender por favor lean el párrafo anterior nuevamente o contáctenme por twitter "rebevividreams" a todas las personas que me hablan por twitter les contesto casi de inmediato porque aparentemente no tengo vida).

Me siento obligada a informar que este capítulo tiene un alto contenido de Maléfica y Aurora.


Capítulo 28:

La historia paralela.

Está cordialmente invitado a la Unión Mágica de

La Princesa Emma

Y

Baelfire

El evento tendrá lugar la primera noche del otoño.

En el salón real del palacio de verano.

Esperamos contar con su presencia.

Emma leyó la invitación al menos once veces, las palabras estaban claras y aun así no las entendía, no las podía creer, ¿Realmente hablaban sobre ella? ¿Realmente era la invitación a su boda? ¿Realmente se iba a casar con Baelfire?

Dobló el sobre con cuidado y ató la invitación a la pata del cuervo: "Maléfica" susurró con suavidad y brevemente le observó volar hacia el este desde el balcón de la biblioteca su futuro esposo cortaba con agilidad el listón de oro que iría sobre las demás invitaciones.

"Los novios deben conocerse" había dicho su madre, "Será maravilloso que trabajen en las invitaciones juntos, tengo unos diseños divinos" había concluido emocionada, y Emma con una sonrisa le había dado la razón.

Baelfire era completamente encantador aunque era una realidad que no sabía mucho sobre él, los libros a penas lo mencionaban y bueno, Emma conocía el mundo por los libros y esa pequeña temporada en la que había aprendido a usar el arco y a conseguir su propio alimento con Mérida pero eso no le había enseñado sobre otras personas… su futuro esposo era un misterio para ella… la palabra esposo sonaba extraña, incluso en su mente, sobre todo en su mente.

-¿Tengo algo en la cara? –Le preguntó con una sonrisa completa tras sentirse observado por la princesa.

-No… lo siento, sólo te observaba, sé que es grosero, trato de trabajar en mis modales. –Explicó con recato volviendo a la labor de doblar invitaciones.

-Siéntete libre de mirar, no tienes que pedir permiso, eres la futura reina.

-Bueno, si nos vamos a casar eso te hace el futuro Rey, Baelfire. –Expresó tratando de ser divertida… tratando de pensar al menos un poco como ella misma de nuevo...

-Oh, llámame Bae, mi nombre es demasiado elegante y deberíamos ser más casuales el uno con el otro, ¿No lo crees?

-Tienes razón, Bae. –Respondió y no pudo evitar sentirse incómoda, hablar con él le parecía tan difícil.

-¿Hay algo que quieras saber de mí? Tu madre nos ha puesto aquí para conocernos.

Emma lo pensó un momento, sin alzar la vista y sin dejar de doblar. –Tal vez me gustaría saber por qué casi no hay nada sobre ti en los libros… ¿Cuántos años tienes?

Baelfire dejó salir una risa suave y melódica, dejando de cortar el hilo de oro y levantándose para tomar asiento al lado de la que sería su futura esposa y tomándola de la mano…

Emma se sentía perturbada, sus manos no le gustaban pero no dijo nada porque su sonrisa parecía amable y su distancia era aceptable.

-Los libros sólo cuentan las cosas relevantes para el reino, su alteza y yo, en mis casi cuatrocientos años de vida no he sido una persona productiva para el bosque encantado… mi padre me ha impuesto la inmortalidad y es algo que me ha desagradado desde el inicio. –Explicó. –Aun así puedo decirle que estoy feliz de haber vivido todos estos años para haberme encontrado con su belleza. –Concluyó besando el dorso de su mano y Emma sintió un escalofrío helado al contacto de esos labios con su piel… algo en sus palabras no le gustaba, algo en ellas no parecía completamente cierto y apenas pudo, recuperó su mano y limpió el beso contra su abrigo a discreción para seguir doblando…

El cuervo descansaba en el regazo de Aurora mientras Maléfica sostenía la invitación dorada, había sido finamente membretada con pajarillos azules en el marco superior y las letras sepia desbordaban ese particular gusto de Blancanieves.

-¿Regina lo sabe?

-Claro que lo sabe, tal vez no ha leído la invitación pero puede sentir a Emma en su interior, todas y cada una de sus emociones y esto… esto es horrible.

-¿Iremos?

-Vas a ir tú con Graham y Chip, nos vamos a dividir para eso.

-No quiero. –Se quejó de forma infantil antes de recapacitar. –Pero supongo que ahora… soy parte de algo y debo comportarme a la altura.

-Supones bien corazón, aunque no te obligaría a participar, tienes tiempo para pensarlo.

Aurora asintió suavemente acariciando la cabeza del cuervo. –Es extraño volver al sur… estar en casa de nuevo, las hadas acuden a mi todos los días con preguntas que no sé cómo responder… nadie debería reinar, yo no debería ser reina… opino que debería darle autonomía al sur.

-¿Autonomía? –Inquirió Maléfica.

-Emma me enseñó esa palabra, sus padres llegaron del mundo sin magia con ella y la ha usado un par de veces en su contra. Significa que los seres pueden obrar según su criterio y soy consciente de que no todos pueden hacerlo pero tú sabes que si un reino puede ser autónomo es el sur, es pacífico y no ha sido corrompido…. Si necesitan un rey que interceda por ellos siempre podrán acudir a Emma.

-¿Realmente quieres renunciar a un reino? –Peguntó intrigada acariciando uno de sus mechones castaños. –Sencillamente no suena a algo que dirías tú.

-No es como que haya estado presente el último año, sólo he ido a revisar… he enviado a las personas del servicio a otros reinos asegurándome de que mantengan su trabajo bajo el consejo de Regina y la mayoría han acabado con Emma… porque bueno, su reino es enorme, sabes bien que en mi palacio sólo esta Lady Tremanie, deberíamos cerrar el palacio y hacerlo oficial.

-¿Crees que es un buen momento para eso, Aurora?

-No creo que exista un buen momento para claudicar* y evidentemente este es particularmente malo, esperaré pero debes conocer mis intenciones, estoy decidida y ojalá Emma pudiera hacer lo mismo.

-Eres mejor reina de lo que pensé. –Susurró suavemente cerca de su oído.

-Gracias, lo único que he escuchado es "Aurora no sabe cocinar", "Aurora no sabe peinarse", "Aurora no sabe cómo abotonar su abrigo", "Aurora no sabe cortar manzanas", "Es tu turno de cuidar a Aurora, ya arruinó mi trabajo otra vez". –Maléfica rio con ganas, la atrapó entre sus brazos y besó su mejilla antes de perderse por un instante en esos ojos azules y asentir.

Habían pasado veinte años desde que Aurora había huido de ella y aun así no podía decirle que no.

Sin embargo ahora era diferente. Podía sentir que no era un capricho, que no actuaba egoístamente y que de cierta forma tenía la razón: El sur no necesitaba un rey pero el momento era tan inoportuno.

-Voy a pedírselo a Regina; Estoy segura de que ella puede ayudarme a romper el vínculo que te hace reina. Va a ser mucho protocolo y me va a odiar pero ella puede hacerlo, tiene un corazón fuerte. –Sonrió. –El más fuerte de este mundo si me permites decirlo.

-Tu corazón es fuerte, Maléfica. –Afirmó la aún reina y la seguridad en sus palabras era definitiva.

-Pero no tengo. –Dijo tomándola de las manos y poniéndolas en su pecho. -¿Lo ves? No hay latidos. –Explicó sin perder la calma.

-Es por mi... –Susurró para sí misma. –Es mi culpa. –Repitió. –Yo no medí las consecuencias de mis actos, tuve mucho miedo… fui muy ignorante… lo soy aun, hay tantas cosas que no se hacer y tantas más que no quiero hacer… ¿Por qué soy así? –Preguntó y Maléfica se dio cuenta de que hablaba consigo misma.

-Nadie es perfecto. –Le expresó con dulzura.

-Mis errores son muy grandes y no los corrijo. Tengo un año aquí y no he servido absolutamente para nada. Soy la reina de los páramos del sur y claudicar es mi primera decisión sensata… irónico, ¿Cierto?

-Bueno… -comenzó pero Aurora la hizo callar con un beso sorpresivo y suave… Realmente no necesitaba la respuesta a eso y enseguida caminó en dirección al establo. -¿A dónde vas, corazón? –Quiso saber.

-Ulises y yo vamos a dar un paseo, no me esperes despierta. –Respondió y momentos después salió montada en su caballo blanco hacia los perímetros del pequeño reino de Maléfica, perdiéndose entre la espesura selvática y mágica del sur.

-¿A dónde cree que va? –Quiso saber Regina desde el balcón de su habitación. Había desarrollado el espantoso hábito de observarlas con envidia de forma furtiva y ni siquiera era discreta al respecto.

-Para mí ese era el rostro de una revelación que no podía esperar un momento más. –Respondió haciéndose aparecer a su lado en la nube malva. –No me preocuparía

-Las odio.

-Te odias a ti misma por no poder ver el futuro y eso es algo realmente subjetivo, Regina.

-No te ayudaré a que Aurora claudique.

-Eso es egoísta, no me harías eso, hemos vivido muchas cosas juntas.

-Es realmente un momento inoportuno para que Aurora decida volver la situación sobre ella.

-A mí me parece que nos vendría bien una distracción. –Dijo mirando al horizonte mientras le entregaba la invitación a la boda. –Nos coordinaremos, Enviaremos a Aurora, Chip y Graham para que la cuiden.

-Y ahora debo confiar en el niño de seis años que llegó al palacio, la peor reina de la historia y el cazador para cuidar al amor de mi vida…

-Es realmente horrible pero al menos dices las cosas como son, ¿Cómo está Emma?

-Está pagando mi deuda… a pesar de todo su dolor está orgullosa de sí misma… está entumida porque aún no se da cuenta de que está renunciando a su vida, a su futuro…. Incluso a su posible descendencia, tenemos que sacarla de ahí…

-Rumpelstilskin te reclamaría a ti como su propiedad y no me puedes dejar con todas estas personas francamente inútiles como ayudantes para rescatarte porque acabaré… haciendo algo estúpido y nos volveremos sus cubiertos.

-Tenemos varias semanas tratando de descubrir qué hacer… Emma debe pensar que acepté su sacrificio, que me olvidé de ella… Debe haber una solución.

-Sabes bien que debemos dejar que se case con Baelfire.

-Temí que dijeras algo así… tal vez porque es a la misma conclusión a la que llegué.

-¿Tienes un plan?

Regina negó suavemente con la cabeza. –Sabemos que Baelfire no es una buena persona y no sé qué es lo que ese diablillo esté haciendo para mantenerlo sobrio mientras preparan la boda, tal vez un hechizo o alguna promesa, pero tarde o temprano el verdadero hombre va a salir a la luz y me aterra lo que le pueda pasar a Emma.

-Es una mujer fuerte.

-No tiene por qué serlo, nadie debería estar en esa situación… ser fuerte me convirtió en la reina malvada y no voy a permitir que el corazón de Emma se vuelva oscuro… dos corazones oscuros en mi pecho… ¿Te imaginas? Nos volveríamos una fuerza imparable de maldad.

-Estás suponiendo cosas…

-La amo… y pasé… pasamos mucho tiempo viviendo en momentos diferentes de nuestra vida… fui completamente ciega y ahora… - Explicó con ambos brazos cruzados y mirando en dirección opuesta. Pocas veces la escuchaba hablar de esa forma… expresando su genuino sentir.

-Emma tiene Magia, aun no surge, pero la tiene. –Comenzó Maléfica entrando a la habitación y haciendo aparecer un libro. –Yo lo sé desde la primera vez que la vi, es producto del amor verdadero y de pequeña tenía poca tolerancia a la magia lo cual es un síntoma. Mi teoría es que Rumpelstinskin quiere una unión mágica porque Bae, al ser su hijo lleva en su sangre la magia y así mismo Emma… la boda los volverá los padres perfectos para un bebé con magia que será su familia y podrá disponer de el a su antojo.

-Eso no me hace sentir mejor.

-Podemos dejar que se case y luego actuar hacia las consecuencias que desate la unión, vamos a evitar la parte de Emma teniendo un hijo que le permita a Rumpelsinskin dominar el bosque encantado pero no vamos a evitar la boda, hiciste un trato.

-Me da asco… no, Emma tiene asco.

Maléfica sonrió. –Ambas están incómodas con lo que sucede y yo sigo sin tener idea de por qué Emma no puede sentir lo que tú, es un buen momento para que le digas… es una adulta, se aman…

-Es mejor así.

-Ella entendería tantas cosas.

-Sólo deja el tema por favor. –Pidió.

Aurora llegó a la periferia del reino de Maléfica sólo un poco después de haber empezado a cabalgar; encontrar el sendero al camino calcinado fue incluso más fácil… era claro y la llamaba de forma instintiva como cuando a sus dieciséis años la necesidad de pincharse el dedo con la aguja de la rueca había sido mil veces superior a ella y a su cordura… tanto había pasado desde entonces… tantas cosas habían cambiado y a pesar de todo ella se encontraba siendo la misma, enamorada del dragón que la había mimado desde pequeña hasta sus casi dieciséis años… hasta que había descubierto la verdad y su rencor e ignorancia no le habían permitido ver más allá de lo moralmente aceptable…

Tenía que remediarlo, tal vez era imposible volver en el tiempo y hacer las cosas diferentes pero podía aprovechar su presente y hacer el bien…. Claudicar era sólo el primer paso, solucionar las cosas con Maléfica… eso era algo completamente diferente. Llevaban bajo el amparo de Regina un año… desde que Maléfica la había encontrado vagando con rumbo fijo en ese mismo sendero y ambas, convenientemente habían actuado como si el tiempo no hubiera pasado, como si no se hubieran herido en el pasado y como si no hubiera tantas cosas de qué hablar…. Pero ella… ella tenía que solucionarlo, era su culpa que el corazón de la única persona que ocupaba el suyo no yaciera en su pecho y debía recuperarlo.

Se detuvo ante el árbol en llamas en él, al igual que en Maléfica, el tiempo, no pasaba desde hacía mucho y se bajó del caballo, instintivamente segura de lo que debía hacer después. Como Reina destinada a gobernar los páramos del sur, tocó el fuego sin sentir el calor; después de todo había crecido con un dragón y trepándose al árbol en llamas, revisó en el hueco central hasta encontrarlo… ahí estaba, un corazón ardiendo… su corazón.

"Es momento de hacer las cosas bien". – Pensó con inquietud y tomó el musculo palpitante en sus manos. –Te tengo.

-¿Qué crees que haces? –Interrumpió una voz prepotente y a la vez arbitraria; era el hada Azul y aún en el árbol se giró para mirarla a los ojos.

-¿Qué crees que hago? Para ser el hada omnipresente* por excelencia eres bastante distraída; estoy recuperando el corazón de Maléfica.

-Eres grosera e insolente.

-Me han dicho cosas peores y me las han dicho personas a las que quiero más. –Respondió con una sonrisa dulce, se bajó del árbol ante su mirada desaprobatoria. El corazón aún en llamas palpitaba entre sus dedos y mientras se alejaba del árbol en dirección a su caballo, el fuego del árbol comenzó a ceder en un sonido suave y casi imperceptible hasta extinguirse y quedar completamente negro, con sus ramas fijas y humeantes.

-Este árbol es la frontera mágica entre el sur y los demás Reinos. –Explicó tratando de hacer que entrara en razón.

-Es egoísta que usemos el corazón de un hada como frontera, tendremos que pensar en una mejor idea, además cuando Emma sea reina no tendremos que preocuparnos de que alguien ataque el Sur bajo ninguna circunstancia. –Expresó confiada.

-Supongo que aún no sabe que la princesa Emma se casará con el hijo del señor oscuro

-Estoy al tanto de eso. He sido invitada.

-Entonces no comprendo que quieras dejar sin fronteras al sur en un momento así.

-¿A qué te refieres?

-El ser Oscuro planea utilizar la unión mágica para tomar el poder que tiene Emma sobre el reino y apoderarse del bosque encantado… nos va a volver unos contra otros y ponernos a su servicio… he visto los ingredientes que busca, conozco el hechizo que piensa usar…

-Esto… no puede ser cierto.

-Es cierto. –Confirmó.

-Pues con más razón, debo regresar este corazón a su legítima dueña-. –Le hizo saber montando su caballo cabalgó de prisa y sin mirar atrás hacia el palacio de Maléfica, con el corazón en las manos. Eso cambiaba las cosas, ella sabía bien que Maléfica y Regina tenían una vaga idea de lo que podía suceder, teorizaban al respecto, pensaban en que Emma podría tener hijos y estos hijos se usarían con propósitos terribles… pero usar a Emma; si Rumpelstinskin pensaba usarla no les daría tiempo de pensar en un plan de acción, no les daría tiempo de pensar en cómo protegerla, de cómo revertir lo sucedido, y más importante, si la dañaban de cualquier forma, acabarían destruyendo el poco valor que quedaba en Regina… Emma literalmente estaba conviviendo de cerca con el más grande de los villanos sin siquiera dudar o temer, por pura convicción e ignorancia.

A penas llegó al palacio corrió por los pasillos y cualquiera que la hubiera visto habría pensado que en sus manos llevaba una bola de fuego, su expresión era seria y decidida, completamente segura de que la boda de Emma con Baelfire era un error que debían detener.

-Con un demonio, Aurora, ¡Baja eso! –Exclamó Chip apenas entró en la biblioteca.

-¡No podemos dejar que Emma se case! –Le gritó y el joven pudo jurar que vio en sus ojos la mirada de reptil que transformaba a Maléfica cuando se molestaba antes de que se perdiera en la puerta hacia el cuarto de alquimias. -¡Regina! –Gritaba por los pasillos. -¡Regina! ¿Dónde estás? ¡Tenemos que detener la boda!

-Aurora, tranquilízate. –Le pedía Chip siguiéndola de cerca. –Vas a quemar el palacio.

-¿Quemar? ¿El palacio de Maléfica? –Aurora se detuvo un momento para que Chip sopesara lo ilógico de su comentario y continuó por los pasillos, por la escalera de caracol hasta el segundo piso y hasta las habitaciones.

-Al menos puedes explicarme. –Le pedía el joven.

-Les explicaré a todos juntos… era mejor vivir en la casa… ¡Regina!

-¿Por qué gritan? –Quiso saber Graham alarmado saliendo de una de las habitaciones con la espada en mano antes de retroceder impresionado por las manos ardiendo de Aurora. -¿De qué me perdí?

-Aurora está buscando a la reina Regina. –Explicó y ambos la siguieron.

-¡Regina! –Gritó con fuerza y ambos pudieron jurar que las paredes vibraron y el tiempo pareció detenerse por un instante.

-¿¡Qué?! –Respondió molesta desde su habitación.

-Necesitamos hablar. –Declaró sin dejar de moverse. -¿Maléfica está contigo?

-¿A caso parezco tu mensajera?... ¿Qué demonios llevas en las manos?… ¡Maléfica! –Gritó apenas estuvo frente a ella y la mujer se materializó en la nube malva.

-… ¿Qué…? ¿Qué crees que haces, corazón? – No parecía molesta sino completamente mortificada al ver sus manos en llamas.

-Es momento de devolverlo a donde pertenece.

-Te va a hacer daño.

Aurora negó con una sonrisa y Regina dio vuelta a los ojos con fastidio. -¿Por eso me has llamado? ¿Para presenciar una reconciliación?

-Por supuesto que no. Me he encontrado al Hada Azul, no quería que recuperara el corazón porque es lo único que protege la frontera de los páramos del sur, lo cual yo no sabía, no tenía idea de que estabas protegiendo mi reino aparte de todo lo que estás haciendo mientras yo pienso en dejar de ser reina… -Dijo esto último hacia Maléfica. –Yo no sabía por qué ella estaba tan preocupada por la seguridad del reino pero me explicó… Rumpelstinskin no quiere usar a la descendencia de Emma para tomar el control…, quiere usar a Emma… la atadura mágica que la hace Reina… Emma no puede serlo, debemos impedir la boda… debemos encontrar un modo, deben encontrarlo. – Explicó y con su mirada bien fija sobre la de Maléfica le devolvió el corazón a su pecho en un fuerte y certero golpe que las hizo caer de rodillas a ambas y un grito de dolor se escapó de la boca del dragón mientras todo volvía a ella… los años de sentimientos… las emociones… vivir lejos de Aurora, ser odiada por ella, rechazada, completamente negada, su amistad con Regina, casi perder a Emma por el flechazo de Robin Hood, quitarle la mortalidad a su amiga, estar a su lado todos los años después de que volviera Blancanieves… la primera carta de Aurora gracias a Emma, encontrarla en el sendero que había dejado para ella… El año que tenían viviendo juntas… Sentía todo de nuevo, lo sentía con fuerza en cada parte de su ser y no se podía incorporar, no podía respirar y momentos después perdió el conocimiento y se desvaneció ahí mismo.

-¿Yo?... ¿La maté? –Preguntó completamente mortificada y Regina no pudo evitar sonreír de forma sincera por primera vez desde el baile de Emma.

-Claro que no, no seas idiota, ¿Qué esperabas después de 20 años sin corazón? Tardará un rato en volver, no la dejes ahí tirada. –Le indicó con seguridad. –Graham, ve a buscar al hada azul, Chip ven conmigo a la biblioteca, parece que si queremos vencer a Rumpelstinskin tenemos que cumplir el extraño sueño de Emma y quitarla del trono.


*Claudicar: Ceder, rendirse o renunciar, generalmente a causa de una presión externa.

*Omnipresente: Que está presente en muchos lugares y situaciones y da la impresión de que está en todas partes.