"Aún no he conseguido el dinero suficiente para el anillo, pero no podía esperar a pedírtelo... ¿Eso no te molesta?", me pregunta él, después del beso, un poco nervioso, tal vez porque piensa que podría enojarme, pero no es así, yo no necesito un anillo como muestra de su amor por mí, me lo ha dejado más que claro.
"No, claro que no", le digo, muy segura, y el sonríe mucho, me jala para que estemos más juntos, me abraza y me besa otra vez, y no besamos así por unos minutos, abrazados, hasta que nos tenemos que separar por la falta de aire.
"Te amo, te amo tanto... te amaré por siempre", me dice él, después del beso, con una sonrisa.
"¿De verdad me amarás por siempre?", le pregunto, no creyendo que sea verdad, tal vez es un sueño, y él sonríe más.
"Por siempre", me asegura él, y estoy segura de que me está haciendo una promesa.
