Los personajes pertenecen a Stephenie Meyer, del resto la historia es completamente mia.


Capitulo 28: Despertar

Marie POV

Lo último que recordaba aquella noche era que había gritando de placer, después todo lo vi negro. Cuando desperté sentía mi cuerpo agarrotado y cansado, abrí mis ojos y me los conseguí con los ojos de mi amado.

-Buenos días mi ángel –dijo dándome un beso.

-Buenos días –dije mientras me levantaba y me desperezaba, me di cuenta que no estaba desnuda. Esto me molesto un poco, ya que quería estar todavía desnuda.

-No tenías que… -dije reclamándole pero no me dejo continuar.

-Tengo que decirte algo.

-¿Qué es amor? –dije frunciendo el ceño.

Entonces la puerta del cuarto se abrió de golpe y entraron Alice y Jasper.

-¡Por fin te despiertas dormilona! –dijo Jasper. ¿Por qué habrá dicho como si hubiera pasado demasiado tiempo sin verme? Nada mas ha pasado un día ¿Será que me agarro mucho cariño?

-Tenías varios días sin despertarte –dijo Alice. Cuando escuche eso no lo podía creer.

-¿Días? –dije preguntándole a los tres.

-Le iba a explicar eso a Marie –les dijo Edward a Jasper y a Alice. –En realidad no fueron días fueron tres semanas.

-¡¿TRES SEMANAS?–dije alterada por lo que había escuchado. Esto si no lo podía creer.

-Se pueden ir por favor –les dijo Edward a Jasper y a Alice. Los dos se fueron dejándonos solos.

-¡Explícame como es que estuve tres semanas dormida! –dije alterada. Sabia que había sus consecuencias, pero no creía que me fuera a dormir durante tres semanas.

-Cálmate Marie, por favor. –Dijo tocándome un hombro para que me calmara –Han pasado tres semanas que no habías despertado, celebramos el año nuevo y Alice te compro un vestido. Alice hizo una poción para que despertaras mas rápido de la cama, si quieres comprobar ve la mesita de noche.

Mire hacia la mesita y vi el montón de botellas de vidrio, algunas estaban vacías y otras estaban sin abrir, la que estaban sin abrir dentro tenia un liquido aceitoso de color rojo rubí.

-¿Qué día es hoy? –pregunte.

-Viernes, 17 de enero de 1936. Por cierto feliz año. –dijo mi amado.

-Feliz año a ti también amor.

Vi que alguien abría la puerta de la habitación, era Alice.

-Perdón por arruinarles el momento, pero vengan a desayunar tienen que practicar. –dijo Alice, salió de la habitación dejándonos solos.

Me levante de la cama, al mismo tiempo que lo hacia mi amado. En el momento en que me puse de pie levanto sentí un mareo y sentía que alguien me había agarrado antes de que cayera al piso.

-¿Estas bien Marie? –pregunto Edward preocupado.

-Si, lo fue un mareo. A lo mejor fue de tanto dormir, será mejor que me arregle. –dije soltándome de su abrazo, yéndome hacia el baño.

-Iré contigo. –dijo mi amado.

Vi que en la peinadora había plumas negras, agarre una y se la mostré a Edward, quería preguntar que eran esas plumas pero Edward se me adelanto en responderme.

-Son plumas de mis alas, solté un poco cuando lo hicimos. Estaba cuidando tanto de ti que se me olvido botarlas.

-Oh –dije mientras ponía la pluma donde la había conseguido. Entre en el baño y Edward se acerco a la tina y la empezó a llenar, mientras yo me quitaba la ropa, en un parpadeo Edward se quito la ropa.

-¿Qué haces? –le pregunte extrañada. El no necesitaba bañarse ya que no sudaba ni nada de eso.

-Me quiero bañar contigo ¿no puedo?

-Claro que si, pero tu no lo necesitas. –dije mientras me quitaba las bragas, era la única pieza que me faltaba.

Los dos nos metimos en la tina y el me empezaba a contar todo lo que me había perdido en estas tres semanas. Cuando nos terminamos de bañar bajamos, Alice ya me tenía preparado el desayuno. Los cuatro desayunamos y empezamos otra vez con la rutina de entrenamiento.