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Capítulo 28. El duelo por el fuego (1ª parte)
Frankie vio descender a los dragones, cuyos jinetes tocaron tierra. Abbey se fijó en ellos dos y corrió todo lo rápido que pudo
- ¡Frankie! – gritó mientras la abrazaba – ¡Menos mal que estar bien!
- ¡Abbey! – dijo Frankie – ¿Qué haces aquí? Ícaro me ha contado que está a punto de ocurrir algo terrible
Abbey entonces vio a Ícaro. Se inclinó ante él
- Se te saluda, gory pozhara – dijo
- Ya os he dicho muchas veces que no me tratéis de esa forma – dijo Ícaro – ¿por qué nadie puede llamarme por mi nombre?
- Sentimos la molestia – dijo Abner, que en ese momento se dirigía hacia su hija –. Pero supongo que ya sabes lo que va a pasar
- El duelo por el fuego, ¿verdad? – dijo Ícaro –. Gracias a Frankie lo sé
Abner asintió
- Hemos traído a Dimitry, nuestro mejor guerrero – dijo Abner
El yeti se dirigió andando hacia ellos. Llevaba en sus manos una espada que Frankie reconoció como la misma que había visto el día anterior en el centro de la aldea
- ¿Y el guerrero de la aldea Pozhar? – preguntó Ícaro
- Mi guerrero está a punto de llegar – dijo Vulkan, que apareció de repente
Los demás se alteraron al verle. Abner tuvo que sujetar a su hija para evitar que se abalanzara sobre el jefe de la aldea rival
- ¿Dónde estar Heath? – gritaba – ¿y los demás?
- Tranquilízate. Todos están en medio de unas pruebas que hemos diseñado especialmente para la ocasión. Y por lo que veo, no los enviamos a todos – añadió Vulkan, mirando a Frankie –. Pero de eso ya nos ocuparemos más tarde
- ¿Dónde está tu elegido? – preguntó Abner
- Está llegando justamente por ahí – dijo Vulkan
Todos miraron. Ante ellos acababa de aparecer un guerrero vestido con una armadura roja y un yelmo que le ocultaba la cara
- Os presento a mi guerrero, Z – dijo Vulkan
- ¿Z? – dijo Abbey –. No sé por qué Zero habrá acortado tanto su nombre
- Bien, Z, ha llegado el momento de darte la espada – dijo Vulkan
El guerrero recibió una espada que se parecía a la que llevaba Dimitry, pero esta tenía un rubí en la empuñadura, y la hoja era metálica con tono rojizo, y en cuyo pomo estaba grabado el dibujo de una llama ardiendo
- Las espadas se forjaron cuando se crearon las aldeas – le comentó Abbey a Frankie –. Solo poder ser usadas en este duelo
- De acuerdo – dijo Ícaro, con cierto aire de preocupación –. Que se preparen ambos luchadores. Yo seré el árbitro del duelo
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Cleo y su grupo se habían escondido tras un montículo de nieve que les dio tiempo de formar
- No se cansan nunca – dijo Lilith
- Me pregunto cuantos serán – dijo Lagoona
- Dejad que mire – dijo Chad, tratando de asomarse – ¡Ouch!
Una bola de nieve le dio en la cara. Trató de reincorporarse mientras se limpiaba
- ¿Te ha dado tiempo de ver algo? – le preguntó Clair
- Sí – dijo –. Pero no he visto más que a uno
Cleo se sorprendió
- ¡Pero como puede un solo ser lanzar tantas bolas de nieve a la vez? – preguntó
- Tendría que tener varias manos – dijo Clair –. Como esa compañera vuestra que parece una araña
- No vas mal encaminada – dijo Lilith, tratando de asomarse y esquivando otra bola –. Ya sé quién es el que nos ataca
- ¿Quién? – preguntó Cleo
- Ni más ni menos que el tipo que luchó contra tu novio – dijo Lilith
Efectivamente, Kanat estaba lanzándoles bolas de nieve. Aprovechó que llevaba el pelo suelto para poder maniobrar sus cabellos como si fueran tentáculos, permitiéndose el poder formar varias bolas de nieve al mismo tiempo
- Vale, tenemos que hacer que pare – dijo Cleo
- ¿Y como piensas que lo hagamos? – preguntó Clair –. No parece que se vaya a cansar
- Podría probar con alguno de mis amuletos – dijo Cleo mientras rebuscaba en su mochila
- Chad, ¿Crees que podrías distraerlo mientras Cleo encuentra algo para hacerle frente? – preguntó Lilith
Chad trató de asomarse para ver a Kanat, pero se apartó para esquivar otra bola de nieve
- Es complicado – dijo –, pero creo que puedo intentarlo
- Yo te ayudaré – dijo Clair –. Va siendo hora de que le enseñemos a este lanzador de bolas de nieve una buena lección
Chad y Clair se dirigieron salieron del escondrijo. En cuanto Kanat los vio, se dispuso a tirarles bolas de nieve
- Es el momento de poner ritmo a esto – dijo Chad preparando su teléfono
Del aparato empezó a sonar una música, y ambos se pusieron a bailar a ese ritmo
- ¿Os estáis riendo de mi? – preguntó Kanat furioso – ¡Os vais a enterar!
El yeti les lanzó más bolas de nieve, pero los humanos las esquivaron fácilmente gracias a los movimientos de baile. Kanat empezaba a impacientarse. De pronto, una bola de nieve le dio en la cara
- ¿Qué significa esto? – preguntó
Entonces contempló como Lagoona y Lilith le estaban lanzando bolas de nieve
- Trataremos de distraerlo tanto como podamos – dijo Lilith – ¿Has encontrado ya ese amuleto?
- Sí – dijo al fin Cleo –. Lo tengo
Cleo había sacado un amuleto con forma de hombre con cabeza de chacal que sujetaba una joya verde. La princesa egipcia aprovechó que su enemigo estaba distraído atendiendo dos frentes para correr hacia él, amuleto en mano.
Pero por desgracia tropezó, haciendo que el amuleto cayese a pocos centímetros de Kanat
- ¿Qué es esto? – preguntó el yeti cogiéndolo – ¿Esto es un amuleto para vencerme? ¿Y como se supone que funciona esto? Ya sé. A lo mejor alzándolo y pidiendo algo. Pues voy a pedir que os llueva una tonelada de bolas de nieve a todos
- ¡Espera! – le dijo Cleo – ¡No lo...!
Demasiado tarde. El yeti alzó el amuleto, cuya joya verde brilló con gran intensidad, produciendo un destello cegador. Todos se taparon la cara. El destello de pronto cesó
- ¿Qué...? ¿qué...? – oyeron decir a Kanat – ¡Mi pelooooooo!
Todos le miraron. Estaba calvo
- Quería avisarte – le dijo Cleo –. Con este amuleto hay que tener cuidado
Pero Kanat no la escuchaba. Solo estaba palpándose la cabeza con las manos
- ¡Estoy horroroso! – gritó – ¡Yo me largo antes de que alguien más me vea!
El yeti echó a correr todo lo rápido que pudo
- ¿Qué le pasará? – preguntó Lilith, mientras ayudaba a levantarse a Cleo
- Si volvemos a verlo, le daré un remedio para que le vuelva a salir el pelo – dijo –. Una vez me pasó eso mismo a mi, y fue realmente horrible
- Bueno, y ¿qué hacemos ahora? – preguntó Clair
- Ahora se pueden seguir dos caminos – dijo Lilith, mirando el mapa –. Uno lleva a la cima de esta cumbre, el otro lleva al encuentro de los equipos de rescate
- Yo opto por ir con los equipos de rescate – dijo Chad –. Deberíamos avisarles de lo ocurrido
- Yo opino lo mismo – dijo Clair –. Esto de la prueba ha sido algo realmente sospechoso
- Yo votaría por ir a la cima – dijo Cleo –. No sé, pero creo que hay algo en ese lugar que reclama mi atención
- Yo iré contigo – dijo Lagoona –. Puede que allí sepa algo de Gil. Estoy preocupada por él
- Entonces así lo haremos – dijo Lilith –. Clair, Chad. Vosotros id con el equipo de rescate. Nosotras tres iremos a la cima
Todos asintieron, y se prepararon para dividirse. No sabían qué se iban a encontrar a continuación.
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Clawdeen y su grupo seguían meditando un plan
- Podríamos separarnos – dijo la loba –, pero no quiero que uno corra con el peligro de todos
- Se me acaba de ocurrir algo – dijo Thad –. Pero para que funcione alguien debe hacer de señuelo
- Podría hacerlo yo – dijo Clawdeen –. Soy la más rápida de los que estamos aquí
- No – dijo Thad –. Yo seré el señuelo. A los lobos os necesito para que hagáis lo que os voy a explicar a continuación
Thad le susurró su plan a los otros
- ¿Estás seguro de que funcionará? – preguntó Romulus
- No – dijo el vampiro –, pero no veo que tengamos otra alternativa
- No vayas solo – dijo Draculaura –. Yo puedo ayudarte
- ¿Estás segura? – le preguntó su primo –. Tendremos que movernos muy deprisa
- No me importa – dijo Draculaura –. Puedo con esto
- Está bien – dijo Thad –. Ve delante de mi
Ambos vampiros saltaron del árbol y echaron a correr. Los osos, al verlos, se lanzaron a perseguirles
- ¡Bien, nos toca a nosotros! – dijo Clawdeen – ¡Vamos!
Los hombres lobo saltaron también al suelo. La operación se puso en marcha.
Draculaura corría todo lo deprisa que podía, pero echando la vista atrás se fijó en que los úrsidos le estaban ganando terreno
- Parece que no puedes correr tanto como ellos – dijo Thad –. Te ayudaré
Thad cogió a su prima y la subió sobre sus espaldas. Seguidamente aceleró
- No sabía que pudieses correr tan deprisa – dijo Draculaura
- Y eso no es nada – dijo Thad –. Vamos a entretener un poco a esos osos
Thad dio la vuelta y se puso a dar vueltas en círculos alrededor de ellos. Ellos les miraban desconcertados
- ¡Para, que me mareo! – gritaba Draculaura
- Oh, lo siento – dijo Thad, aminorando la marcha. Entonces vio como los osos también tenían expresión de estar mareados por verle dar tantas vueltas a su alrededor.
- Parece que los hemos mareado – dijo Thad –. Quizá ahora sean más fáciles de dejar fuera de combate
De pronto, escucharon la voz de Clawdeen
- ¡Ya está listo! – gritó
- ¡Perfecto! – dijo Thad –. Agárrate fuerte, nos vamos
El vampiro echó a correr nuevamente, con los osos persiguiéndole, aunque moviéndose de forma oscilante. Una vez llegaron al punto adecuado, Thad se detuvo, quedando frente a los osos
- ¡Estamos atrapados! – grito Draculaura
- Creo que no – dijo Thad, que bajó a su prima de sus espaldas – ¡Cógela, Romulus!
Thad lanzó a su prima por los aires, que fue atrapada por el hombre lobo, que se había subido junto con Clawdeen y Selene a los árboles de nuevo. Thad mientras se transformó en murciélago y revoloteó hasta ir a parar detrás de los osos, que vieron como ante ellos había un gran agujero excavado en la nieve.
Thad entonces empujó a dos de ellos, que cayeron en él de inmediato. Pero el tercero se volvió antes de que pudiera empujarle. Thad entonces lo reconoció. Era el mismo oso que asustó a Clawdeen y que él mismo había espantado. Ahora parecía realmente molesto. Y Thad sabía que no podría asustarle otra vez de la misma manera
- ¡Cuidado, Thad! – gritó Clawdeen, viendo que el vampiro parecía estar contra las cuerdas
Pero de pronto, una bola de fuego cayó entre ellos, haciendo que el oso diera un paso atrás por el susto y cayera también al agujero.
- ¿Pero qué...? – preguntó Clawdeen
- ¡Llegamos a tiempo! – dijo entonces una voz
Todos vieron como en el aire estaban Howleen y Ivy volando sobre un pequeño dragón. Aterrizaron en el suelo mientras los que estaban en el árbol descendían. Howleen corrió a abrazar a su hermana
- ¡Menos mal que estás bien! – dijo
- Pero, ¿por qué habéis venido? – dijo Clawdeen –. Este lugar es muy peligroso
- Estaba preocupada por Clawd y por ti – dijo Howleen –. Y no quería quedarme quieta hasta saber qué había sido de vosotros ¿Qué otra cosa podía hacer?
Clawdeen comprendió a su hermana. Por suerte, todos se encontraban en buenas condiciones
- ¿Qué ha pasado, Ivy? – le preguntó Draculaura –. Desde que nos absorbió aquel tornado, no sabemos qué más ha pasado
Ivy entonces les hizo un resumen de la búsqueda de los desaparecidos y de lo que su madre le había contado sobre el desafío por el fuego. Todos estaban impresionados
- Tenemos que ir entonces a la cima – dijo Clawdeen –. Algo me dice que este tornado era una distracción para algo más gordo
Todos asintieron. Había algo realmente sospechoso en todo aquello
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Rochelle se defendía de forma implacable, agarrando a los lobos que se acercaban a ella y lanzándolos lo más lejos que podía. Mientras, desde el árbol, Operetta los repelía emitiendo ondas sonoras, mientras que Wydowna lanzaba sus telarañas para inmovilizarlos
- No parece que quieran atacarnos – dijo Wydowna
- De todos modos, yo no quiero quedarme a comprobarlo – dijo Operetta, quien contemplaba como, efectivamente, los lobos se quedaban aullando a una distancia prudente
Mientras, un grupo de ellos corría aullando, como si estuvieran persiguiendo algo
- ¿Qué les pasa a esos? – preguntó Rochelle, que veía como el grupo de lobos que había mandado lejos se quedó aullando cerca suyo
- Creo que lo sé – dijo Spectra, quien al ser intangible podía moverse con total libertad entre los lobos, aunque estos no parecían mostrar hostilidad alguna –. Están persiguiendo a Invisi Billy
- Comment? – preguntó Rochelle
La gárgola entonces observó Invisi Billy volvía a hacerse visible, mientras seguía corriendo, tratando de huir de los lobos
- Pero, ¿cómo sabían que estaba ahí? – preguntó Rochelle
- El olor – dijo Spectra entonces –. Invisi Billy puede volver invisible su cuerpo, pero no su olor
- Ah, entiendo – dijo Rochelle –. Si no, en vez de ser Invisi Billy sería Inodori Billy
Spectra se rió. Sin embargo, sabía que Invisi Billy podría estar en problemas si los lobos le alcanzaban. Spectra fue flotando hacia ellos. Entonces observó como uno de ellos parecía estar tirando de algo.
Invisi Billy se hizo visible de repente. El lobo le estaba agarrando por la pernera del pantalón.
Por un momento Spectra hizo amago de intervenir. Pero entonces contempló como los demás lobos, en lugar de ayudar a su compañero, se quedaron aullando y dando vueltas alrededor de un punto
- Spectra, ¿por qué no me ayudas? – preguntó Invisi Billy
- Espera – le dijo –. No creo que quieran atacarnos. Parece como si nos estuvieran señalando algo
- ¿Qué? – dijo Invisi Billy
Spectra fue flotando hasta el punto donde estaban aullando los lobos. Estaban sobre lo que parecía un montículo de nieve. Spectra se acercó al mismo. Entonces escuchó lo que parecían unos débiles aullidos
- ¡Creo que lo tengo! – gritó Spectra – ¡No quieren atacarnos, quieren que les ayudemos!
Los demás escucharon, y vieron como Spectra atravesaba el suelo, dentro de aquel montículo.
La fantasma salió al cabo de unos segundos, llevando entre sus manos a dos lobeznos que tiritaban de frío. Los demás lobos dejaron de rodearles y fueron hacia los pequeños. El lobo que tenía sujeta la pernera de Invisi Billy la soltó, dirigiéndose hacia los pequeños, a los cuales cobijó
- Vaya, esa debe ser su madre – dijo Wydowna
- Así que solo pretendían que les ayudásemos a rescatar a esos dos lobeznos – dijo Invisi Billy –. Eres increíble, Spectra. Has estado magnífica
- Gracia... a... ¡Aaaaaaaaatchis! – dijo la fantasma
Invisi Billy se echó a reir
- Eres realmente increíble – dijo –. Nunca antes había visto un fantasma resfriarse
Spectra también se rió. Invisi Billy era alguien que lograba sacar lo mejor de ella misma
- Bien, será mejor que hagamos caso al mapa y tomemos la ruta de regreso – dijo Operetta
- ¿No decías que era muy sospechoso seguir la ruta que nos indicaban ellos? – preguntó Rochelle
- Sí, lo dije – respondió Operetta –, pero a tengo que admitir que si nos pusieron lo que nos pusieron en el mapa, era por alguna razón
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Andy observó que habían colocado una mesa y unas sillas de tamaño gigantesco. En una de ellas se sentó el gigante
- Bien, ¿A qué esperas para tu transformación? – preguntó
Andy se sentía acorralado, pero tenía que hacer algo por salvar a Cupido y a las demás. Se quitó el abrigo y se transformó. Tenía que resolver esto lo antes posible
Ahora tenía la misma estatura que el gigante. Se sentó en la otra silla y tendió la mano. No sabía muy bien como echar un pulso, pero tenía que intentarlo. El gigante también se preparó. Ambos echaron el pulso.
Mientras, en la jaula, Cupido no perdía detalle del pulso
- No sé si Andy será capaz de vencerle – dijo –. Ojalá pudiésemos escapar de aquí ¿qué os parece?
Cupido entonces vio que Venus estaba tosiendo mucho
- ¿Qué te pasa? – preguntó Cupido
- La altitud – dijo Venus, tosiendo –. Soy una planta, pero no estoy acostumbrada a estas condiciones climáticas
- Tenemos que sacarte de aquí – dijo Robecca
- Estoy de acuerdo – dijo Cupido –. Pero no podremos escapar si Andy no gana. Aun así, deberíamos salir de esta jaula. Robecca, ¿crees que podrías derretir los barrotes con tus propulsores?
- Lo puedo intentar – respondió Robecca
Se dirigió a uno de los barrotes, y levantó una de sus piernas. La bota que llevaba empezó a echar fuego, que orientó hacia uno de los barrotes. Este empezó a derretirse, pero muy lentamente
- No sé qué clase de hielo es este – dijo –, pero no puedo derretirlo tan rápido como esperaba. Escapar así podría llevarnos horas
- No tenemos horas – dijo Cupido –. Debemos buscar otra forma de salir
Entonces Cupido se fijó en que Dion estaba olfateando el suelo. Acto seguido se puso a excavar
- ¡Claro! – dijo Cupido – Podemos escapar bajo la jaula. Solo espero que no se den cuenta
Pero los demás estaban demasiado ocupados animando al gigante contra el que echaba el pulso Andy.
Dion mientras logró excavar en cuestión de segundos un túnel que les permitió escapar sin que les vieran
- Hemos salido – dijo Robecca – ¿Qué hacemos ahora?
- Lleva a Venus por la ruta que indica el mapa hacia los equipos de rescate – dijo Cupido –. Allí podrán atenderla
- ¿Qué harás tú? – preguntó Robecca
- Yo animaré a Andy – dijo –. Vamos, daos prisa
Entre ambas subieron a Venus sobre Dion. Este y Robecca se marcharon de allí a toda prisa. Mientras, Cupido miró a Andy, que estaba empezando a dar muestras de flaqueza
- ¡Vamos Andy, no te rindas! – gritó
Andy se sorprendió, así como los otros
- Eh, ¿cómo se ha escapado? – preguntó Medved
- ¡Tú puedes con él! – gritó – ¡Recuerda todo lo que te enseñé!¡Puedes liberar toda tu fuerza!
Andy lo comprendió. Una nueva oleada de fuerza le venía, pero esta provenía de su corazón. Lanzó un grito y apretó con más fuerza, hasta lograr que la mano de su rival tocara la mesa
- ¡Me ha vencido! – dijo asombrado el gigante
- ¡No puede ser! – dijo Medved, también sorprendido
Andy se levantó, y recuperó al momento su tamaño original. Cupido fue a reunirse con él
- Bien, he vencido – dijo mientras volvía a ponerse su abrigo –. Tenéis que dejarnos pasar
- Lo prometido es deuda – dijo Medved –. Si seguís por este camino llegaréis a la cima. Allí tendréis ocasión de ver algo realmente impresionante
Ambos se pusieron en camino. Cupido tomó del brazo a Andy
- Has estado sensacional – le dijo
- No lo habría conseguido sin ti – dijo Andy –. Gracias
Ambos se miraron. ¿Sería una coincidencia que ambos hubieran acabado juntos o era cosa del destino?
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Deuce y los otros se pusieron a luchar contra sus dobles. Deuce reparó en que su réplica ejecutaba movimientos similares a los suyos
- ¿Por qué se moverán así? – se preguntó, mientras esquivaba un golpe de su rival
- Esto es como si luchara contra mi mismo – dijo Clawd –. Me siento confundido
- ¿Cómo vamos a vencerlos? – dijo Gil, que intercambiaba golpes de espada con su réplica
- Deberíamos buscar su punto débil – dijo Jackson, mientras luchaba contra su réplica –. Pero el problema es, ¿cómo vamos a vencernos a nosotros mismos?
- Yo tengo un punto débil – dijo Manny, que trataba de bloquear los ataques de su rival –. No soporto el color...
De pronto, el minotauro recordó. Llevaba puesto un abrigo rojo, el mismo color que le hacía alterarse. Quizá era posible que...
Manny se quitó la armadura y el abrigo. Seguidamente, lo utilizó como si fuera una capa para torear. Su réplica vio el color rojo y se enfureció, echando a correr hacia él. Cuando estuvo a escasos centímetros, Manny apartó el abrigo, mostrando un árbol que había detrás. Pero era tarde para que la réplica se detuviera. Terminó estrellándose contra el árbol, haciéndose pedazos en el acto.
- ¡Bien hecho! – gritó Clawd –. Pero lo mío no está siendo tan sencillo
- Yo no estoy mejor que tú – dijo Gil
Ambos estaban espalda contra espalda, luchando contra sus respectivos dobles, que golpeaban cada vez más fuerte
- Esto va de mal en peor – dijo Gil –. Si pudiésemos hacer que se pararan los dos a la vez
- ¿Los dos a la vez? – dijo Clawd – ¡Tengo una idea! Espero que sirva
- ¿Qué propones? – dijo Gil
- Cuando dé la señal, agáchate ¿de acuerdo? – dijo Clawd
- No sé qué te propones, pero de acuerdo – dijo Gil
Durante unos segundos, ambos siguieron defendiéndose, hasta que...
- ¡Ahora! – gritó Clawd
Ambos se agacharon. Los dobles entonces se golpearon el uno al otro, derrumbándose ambos
- Increíble – dijo Gil –. Gracias, Clawd
Deuce mientras continuaba luchando. Su doble era realmente rápido. Tenía que encontrar una forma de detenerlo. Decidió dar un paso atrás. Su doble entonces pegó un salto para atacarle de nuevo. Esta era la ocasión.
Deuce se quitó las gafas, lanzando un rayo que petrificó a su doble, el cual cayó al suelo, incapaz de moverse.
- Hecho – dijo Deuce, quien de pronto observó como Jackson era el único que continuaba luchando, tratando de defenderse. Tenía que ayudarle
- ¡Jackson! – le gritó Deuce – ¡Para vencer necesitas la ayuda de Holt!
- ¿De Holt? – dijo Jackson – ¿Pero como?
- Tengo un plan – dijo Deuce – necesito que le abraces
Jackson se quedó perplejo
- ¿Abrazarle? – dijo – ¿para qué...?
- ¡No preguntes y hazlo! – dijo Deuce
Jackson obedeció. Aprovechó un descuido de su oponente para abrazarlo con todas sus fuerzas
- ¿Y ahora qué? – preguntó
- ¡Ahora es la hora de la música! – dijo Deuce poniendo en marcha su movil
Un aura ígnea empezó a envolver a Jackson, la cual derritió al doble mientras el verdadero se transformaba en Holt
- ¡Genial! – gritó Holt – ¡A esto se le llama derretirse por Holt Hyde!
Una vez todos se reunieron de nuevo, se pusieron a debatir
- Esto debía ser la prueba a la que nos querían someter – dijo Deuce –. Pero, ¿por qué?
- Es muy posible que quisieran mantenernos ocupados – dijo Clawd –. Tenemos que encontrar a esos yetis y hacerles hablar
- Hay que encontrarlos – dijo Gil –, pero para que nos digan qué le ha pasado a Lagoona y a las demás
- Bien, entonces pongámonos en marcha – dijo Deuce –. El mapa indica que tenemos que dirigirnos a la cima. Allí encontraremos las respuestas
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Slow Moe asió a Vudú
- Eh, ¿qué haces? – preguntó el muñeco
Slow Moe gimió
- Va a lanzarte – dijo Scarah –. Quiere que una vez estés entre ellos, nos lances el muñeco
- Bien – dijo –. Cuando quieras
El zombi le lanzó como si fuera una pelota de baloncesto, todo lo alto que pudo
- Espero que esos yak no puedan golpearle – dijo Kipling
Por fortuna, Vudú cayera justo en el círculo que estaban formando los yak, que no alcanzaron a cornearle. Una vez en medio, Vudú miró a las crías de aquellos mamíferos
- ¡Huy, que monos! – dijo, tratando de acariciar a uno –. Seguro que podríamos tener alguno como mascota
- ¡Vudu, cuidado! – gritó Scarah
Una de las crías se puso a chillar, atrayendo la atención de los adultos, algunos de los cuales se volvieron hacia Vudú
- Oh, oh – dijo
Reaccionó todo lo rápido que pudo cogiendo al yak de peluche, antes que uno de los yak empezara a cornearle. Vudú entonces lanzó con todas sus fuerzas el peluche hacia Ghoulia, que lo atrapó muy fácilmente.
Entonces uno de los yak corneó en el brazo a Vudú, enviándole lejos de allí. Los demás se alejaron, mientras Slow Moe se agarraba el mismo brazo en que Vudú había sido golpeado. Los demás se dirigieron hacia él
- ¿Estás bien? – le preguntó Scarah
- Sí – dijo Vudu, levantándose con dificultad –. Solo me he descosido un poco
Los demás observaron como su brazo tenía un ligero roto. Ghoulia sabía que al ser un muñeco de vudú no le habría dolido, pero se preguntaba cuanto le habría molestado el dolor a Slow Moe
- No te preocupes – le dijo Scarah –. Yo te coseré cuando lleguemos a lugar seguro
- ¿Y bien? – preguntó entonces Kipling a Ghoulia – ¿Hay alguna pista en ese yak de peluche?
Ghoulia abrió una cremallera que tenía el peluche, sacando un papel del mismo. La chica zombi lo examinó detalladamente. Después gimió
- ¿Una bifurcación? – preguntó Kipling –, pero... ¿para qué?
Ghoulia le mostró el papel
- Da a elegir entre seguir un camino y encontrar a los equipos de rescate o superar otra prueba que nos permitirá ver un momento histórico
El grupo se puso a reflexionar. ¿Qué podían hacer?
Ghoulia entonces gimió
- ¿Vas a avanzar? – preguntó Scarah –. Pues yo iré contigo
- Habría que avisar también a los equipos de rescate – dijo Kipling –. Los demás deberíamos reunirnos con ellos para contarles lo que ha pasado
Slow Moe asintió. Deberían dividirse en dos grupos. Ghoulia le tomó de la mano y le dijo algo en zombi, probablemente que se reuniría con él en cuanto supiera qué había ocurrido con los demás. Slow Moe le apretó su mano con fuerza y le dijo algo, posiblemente que tuviera cuidado.
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Las chicas gato y las chicas de grandes orejas estaban meditando qué poder hacer. Aquel leopardo continuaba rugiendo a los pies del árbol
- Sé que los leopardos saben trepar a los árboles – dijo Toomai
- Pero, entonces es raro – dijo Hathi – ¿por qué no trepará?
Meowlody seguía observando al felino. Entonces reparó en algo. Maulló señalando la pata delantera del animal
- ¿Qué le pasa a la pata? – preguntó Hathi – ¡Eh, espera! Parece que tiene algo
- Sí – dijo Toomai –. Tiene una espina clavada
- Claro – dijo Hathi –. Ahora entiendo por qué nos perseguía
- Pobrecillo – dijo Toomai –. Deberíamos extraérsela
- Sí, pero... ¿Alguien se va a prestar a ello?
Purrsephone y Meowlody negaron con la cabeza. No parecía que estuvieran dispuestas a arriesgar el pellejo por quitarle una espina a un leopardo
- Yo lo haré – dijo de pronto Hathi
- ¿Estás segura? – preguntó Toomai –. Podría comerte de un bocado
- Pero si tenemos que pasar esta prueba para poder volver con los demás, lo haré – dijo decidida
Hathi bajó de un salto del árbol. El leopardo no se había movido
- No temas, amigo – dijo mientras se acercaba lentamente –. No voy a hacerte daño
Pero entonces el felino pegó un fuerte rugido de rabia. Hathi retrocedió hasta caerse al suelo. El leopardo abrió sus fauces y mostró sus garras. Hathi cerró los ojos, esperando su ataque.
Pero no sintió nada. Era más, ahora se sentía como si estuviese en un lugar más cálido. Abrió los ojos y vio una pequeña hoguera entre ella y el leopardo. Miró detrás de ella. La directora Decapitada, a lomos de su yegua Purasangre, estaba allí
- ¡Directora! – dijo ella, contenta de volver a verla
Pero la directora no alegró su expresión. Continuó con la seriedad en su rostro
- ¿Por qué has retrocedido, jovencita? – preguntó a Hathi –. Y vosotras tres, ¿por qué no habéis bajado a ayudarla?
- Pero, yo... – dijo Hathi
- No discutas – prosiguió la directora –. Si os han propuesto esta prueba es para que la superéis sin acobardaros, ¿qué es lo que os he estado enseñando en Monster High? Vamos, quiero que vosotras tres bajéis ahora mismo de ese árbol
Toomai, Purrsephone y Meowlody descendieron, no sin cierta inseguridad
- Bien, ahora que estáis todas aquí, vais a trabajar en equipo para ayudar a ese felino – dijo la directora –. Purrsephone, Meowlody, vosotras sois chicas gato, tratad de tranquilizarlo. Al fin y al cabo, sois casi de la misma especie
Las gemelas dudaron por unos segundos, pero finalmente dieron un paso hacia el leopardo, dirigiéndose a él entre maullidos. El felino las miraba, pero no pareció enfadarse al escucharlas, al contrario. Parecía que se tranquilizaba
- Bien, ahora que parece más calmado, es el momento de que le extraigáis esa espina – dijo la directora –. Hathi, ¿está muy clavada?
Hathi echó un vistazo a la pata del leopardo
- Me temo que sí – dijo –. Habrá que tirar con mucha fuerza
- Exactamente – dijo la directora –. Toomai, acaricia la cabeza del leopardo. Le esperan unos segundos de dolor. Hathi, tú sujeta esa espina
Ambas obedecieron. Se acercaba el momento decisivo
- Hathi, ahora tienes que tirar con todas tus fuerzas. Toomai, por seguridad será mejor que te apartes un poco
Una vez Toomai se apartó, Hathi procedió a extraer la espina dando un fuerte tirón.
El leopardo pegó un fuerte rugido, levantando su cabeza. Por un momento le pareció que el felino le iba a dar un mordisco.
Pero entonces, para su sorpresa, le dio un lengüetazo en la cara
- Prueba superada – dijo la directora –. Parece que le has caído bien
Hathi acarició al leopardo. Nadie diría que era el mismo que antes la había estado persiguiendo
- ¿Cómo ha llegado hasta nosotras, directora? – preguntó Toomai
- Purasangre encontró vuestro rastro – dijo –. Gracias a ello, os he podido encontrar
- ¿Y qué ha pasado con los demás? – preguntó Hathi
- Es lo que trataré de averiguar – dijo la directora –. Ahora, seguidme. Os llevaré con el equipo de rescate
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Los hermanos de Toralei llegaron por fin al lugar donde estaba su hermana, que permanecía sentada y con los ojos cerrados, como si estuviera durmiendo
- ¿Qué creéis que le pasa? – preguntó Jaga
- Quizá se haya quedado congelada – dijo Hyo –. Será mejor que la despertemos
Rai fue la primera en acercarse. Su hermana parecía tranquila.
Estaba a escasos centímetros cuando Toralei abrió los ojos de repente. Pero lejos de sorprenderse o continuar calmada, se lanzó contra su hermana como si quisiera atacarla.
Jaga logró apartar a Rai justo a tiempo, mientras Hyo se interponía entre ellas
- ¡Toralei! – gritó – ¿Qué es lo que te pasa? ¡Somos nosotros!
Pero la chica gato no parecía dispuesta a dialogar. Trató de atacar a su hermano con un arañazo, pero Hyo lo esquivó hábilmente
- ¿Por qué nos atacas? – preguntó Jaga –. Sé que estás resentida con nosotros, pero por favor, escúchame
Toralei bufó, y trató de atacar también a Jaga
- ¡Está loca! – exclamó Sphynx – ¡No os acerquéis a ella!
- ¡No está loca! – dijo Rai –. Algo le pasa, no creo que esta sea su forma habitual de comportarse
- ¿Estás segura? – preguntó Neko, quien se había escondido tras Hyo – ¿qué es lo que le pasa entonces?
- ¿Y si alguien la controla? – preguntó Jaga –. Puede que esta sea la razón de su comportamiento salvaje
- ¿Y como la están controlando? – preguntó Sphynx –. ¿Mentalmente o...?
Sphynx de repente reparó en el collar que llevaba puesto Toralei. Esta siempre llevaba un pañuelo en el cuello, como el que habían encontrado sus hermanos en aquel árbol. Pero esta vez llevaba puesto un collar adornado con una extraña piedra rojiza, que brillaba con gran intensidad
- ¿Y si es por ese collar? – preguntó Sphynx entonces
- ¿El collar? – dijo Jaga
- Sí, fíjate – dijo Sphynx –. Brilla de una forma muy extraña
Rai también reparó en ello. La piedra roja del collar empezaba a emitir una luz parpadeante, que hizo que Toralei volviese a atacar a Hyo, quien esquivaba una y otra vez sus zarpazos
- ¡Tenemos que quitárselo! – dijo Jaga
- Sí, la idea es buena – dijo Neko –, pero ¿cómo vamos a hacerlo? Cualquiera que se acerque recibirá un zarpazo
- Entonces nos acercaremos todos – dijo Hyo, quien de un salto aterrizó junto a los otros –. Tenemos que inmovilizarla entre todos
- Pero, pero... – dijo Sphynx, reticente
- Sphynx, es nuestra hermana – dijo Rai –. Y no quiero perderla otra vez
Sphynx sabía que su hermana estaba en lo cierto. Tenían que ayudar a Toralei. Se lo debían
- Yo iré delante – dijo Sphynx entonces
- Bien – dijo Hyo –. Preparaos. Todos a mi señal
Toralei, se dirigió amenazante hacia ellos
- ¡Ahora! – gritó Hyo
Todos se lanzaron hacia ella, quien no se esperaba que se lanzaran otra vez. En cuestión de segundos, todos lograron inmovilizarla, a pesar de su mucha resistencia, pues trataba de liberarse forcejeando sin parar
- ¡Rai, quítale el collar! – gritó Hyo
Rai obedeció. Le quitó rápidamente el collar a su hermana y lo lanzó todo lo lejos que pudo. Una vez se lo hubo quitado, Toralei se relajó y cerró los ojos. Sus hermanos la soltaron y la acomodaron sentándola a los pies de un árbol
- Qué fuerza tenía – dijo Jaga –. Me ha costado mucho sujetarla
- Menos mal que se ha calmado – dijo Spynx
- Ahora queda por saber cómo va a reaccionar cuando se despierte – dijo Rai
- Creo que estamos a punto de saberlo – dijo Hyo –. Observa
Toralei apretó los ojos y los abrió lentamente. Lo primero que vio fue a sus hermanos, mirándola
- Hola... – fue todos lo que alcanzó a decirle Rai
Pero antes de que pudiera decir nada más, Toralei se levantó rápidamente y se apartó de ellos
- ¡Vosotros! – dijo – ¡Dejadme en paz!
- Genial – dijo Neko con sarcasmo – ¿vamos a empezar otra vez?
Toralei se dio la vuelta, dispuesta a marcharse
- ¡Toralei, por favor! – le dijo Rai – ¡No te vayas! ¡Escúchame!
- ¡No quiero escuchar nada de vosotros! – dijo mientras empezaba a alejarse en un tono, mezcla de rabia y sollozo – ¡No quiero oír nada de quienes me abandonaron a mi suerte!
- ¿Quién dijo que te abandonamos? – preguntó Hyo
Toralei se detuvo, volviéndose ligeramente
- ¿Qué?
- Nunca te abandonamos, Toralei – dijo Jaga
- ¿Recuerdas el día que nos separamos? – preguntó Rai
A Toralei le vino a la mente aquel horrible día. Todos estaban en una caja, mirando a una pareja de monstruos. Unas manos cogieron a todos los de la caja, salvo a Toralei. Ella se quedó sola, y triste
- Tratamos de hacerle señas a nuestros padres adoptivos, tratando de explicarles que nos faltaba alguien – dijo Jaga
- Pero aun no sabíamos hablar, de nuestras bocas solo salían maullidos – dijo Neko
- En cuanto aprendimos a hablar, se lo contamos a nuestros padres, quienes se pusieron de inmediato en tu busca – dijo Hyo –. Nosotros también los ayudamos
- Te buscamos por todos los lugares en los que creímos que podías estar – dijo Sphynx –. Pero tú no estabas
- Tu compañera Frankie nos lo contó – dijo Rai –. Que te convertiste en delincuente y te encerraron en la perrera
- Fue ese el único sitio en el que no se nos ocurrió buscarte – dijo Sphynx –. Ojalá lo hubiésemos hecho
- Todo este tiempo has estado ahí, pero no hemos sido capaces de encontrarte – dijo Rai, casi a punto de llorar –. Espero que algún día puedas perdonarnos
Toralei se fue acercando a ellos, con la mirada gacha. Entonces tomó de las manos a su hermana
- No – dijo –. Espero que podáis perdonarme vosotros. Todo este tiempo he tenido la verdad delante de mi y no la he querido ver
Seguidamente abrazó entre lágrimas a Rai. Sus otros hermanos también la abrazaron. Si había que buscar un momento en la vida de Toralei en sonriera de felicidad, este lo era sin duda.
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El desafío terminó. Dimitry cayó exhausto al suelo, soltando la espada
- El vencedor es Z – dijo Ícaro
- Es increíble, yo no creer que Zero ser capaz de moverse de esa manera – dijo Abbey
- No lo entiendo – dijo Frankie –. Cuando le vi luchar, no era ese su estilo
- Esto no ser posible – dijo Abner
Mientras, Vulkan sonreía satisfecho
- Bien, mi guerrero ganó, por lo que tengo derecho a pedirle a gory pozhara la temperatura que quiero que emita – dijo
Abbey le miró temerosa
- ¡Quiero que ardas con toda tu fuerza! – dijo Vulkan – ¡Que hagas que en estas montañas no vuelva a hacer frío!
Ícaro se preparó
- Que así sea – dijo
- ¡Espera, Ícaro! – le dijo Frankie – ¡No lo hagas! ¡No tienes por qué hacerlo!
- Me temo que sí, Frankie – le dijo –. Por desgracia, estoy obligado a obedecer la orden de la aldea que gana el desafío
De pronto, el pelo de Ícaro se volvió rojizo, y este empezó a emitir fuego con gran intensidad, más de la que Frankie hubiese visto nunca generar a Heath. Vulkan reía sin parar
Hola a todos. Después de mucho trabajo, por fin está listo este episodio. Me ha llevado bastante tiempo, pero ya está terminado. Espero que hayáis disfrutado con él.
Ya hemos alcanzado las 112 reviews, más que cualquier otro fic que haya escrito yo con anterioridad. Muchas gracias a todos por hacerlo posible.
El nombre que le dan a Ícaro los yetis, gory pozhara, significa en ruso, "fuego de las montañas".
Asimismo, el amuleto que usa Cleo es el que sale en el episodio "La amenaza de la efigie".
Una vez más, agradecimientos a:
Camila: gracias por tu review. Espero que te haya gustado este capítulo
Metalosis dragunov: pues sí, toda leyenda tiene una base real. Recuerda también lo que dijo Ghoulia acerca de la misma
Ralenne: Espero que la prueba de los chicos te haya gustado. Y siento la tardanza, pero un capítulo como este lleva su tiempo prepararlo
Sandra: gracias por tu review
Laura: sí, cada nuevo capítulo supone un reto constante. Me alegra saber que voy por el buen camino
Terminado otro episodio más. El final de este fic se empieza a observar en el horizonte ¿Qué pasará? ¿Por qué esta vez hago solo una pregunta?
No os perdáis el próximo episodio. Espero vuestras reviews
