Notas de autora al final del capítulo.


Capítulo 28

El mal menor


Día 205

(Noche)

Gohan abrió su único ojo sano sobre las nueve y media de la noche, cuando la oscuridad se había ceñido sobre el cielo y solo las luces artificiales lo iluminaban. Seguía estando pálido y visiblemente demacrado, agotado y dolido, pero eso no impidió que alzara su único brazo y se lo llevara a la mascarilla de oxígeno que le cubría la boca y la nariz. Se la quitó de un tirón y tuvo una fuerte arcada cuando el tubo que le atoraba la garganta salió de ella permitiéndole tomar oxígeno puro. Movió las extremidades muy lentamente y cuando logró situarse, desorientado, el mundo se le vino encima en una explosión de caras preocupadas y colores insólitos.

Videl se colgó de su cuello de pronto, y Pan, con lágrimas en los ojos, le abrazó y hundió la cabeza en su pecho. Gohan se sorprendió, pero logró sonreír y abrazar con su único brazo plagado de agujas a su familia. Inmediatamente después, Videl se apartó y, llorando de alegría, posó una mano sobre su mejilla sana y lo besó en la boca. Gohan se habría ruborizado de no ser por la falta de sangre. Pan, tan entusiasta como su madre, se subió a la cama sobre él y le rodeó el cuerpo con los brazos.

Entonces vio a Goku, a Chichí y a Mr. Satán. Su madre lloraba y Goku la consolaba apoyando su cabeza contra su hombro. án le hizo el símbolo de la victoria. Hubo más llantos, muchos más, y los labios de sus familiares se movieron dejando escapar palabras de su boca.

Palabras que él no escuchaba.

Poco a poco, la sonrisa y la alegría fue desapareciendo de la boca de Gohan.

—¿Qué ha pasado con...? —preguntó con voz tosca y ronca, pero eso él no podía saberlo, pues ni siquiera se escuchó a sí mismo.

Sorprendido y empezando a ponerse nervioso, se llevó la mano a la garganta pensando que el problema estaba allí, pero cuando Videl empezó a mover los labios y se dio cuenta de que no la oía, sus dedos llegaron hasta su oreja y allí se detuvieron, en confusión. Inmediatamente, hubo un ajetreo y frente a él apareció una pizarra blanca. Gohan la observó sin entender.

Llevas inconsciente cinco días.

Leyó. Gohan habría fruncido el ceño, pero en lugar de eso intentó hablar otra vez.

—¿Qué ha pasado? ¿Y Benkas? —quiso seguir hablando, pero como no estaba seguro de si lo estaba haciendo o no, se detuvo y Pan, inmediatamente, borró la pizarra y escribió algo que le mostró.

Está muerto. Trunks lo destrozó gracias a que tú le cortaste la cola.

Gohan no recordaba esa parte de la historia, solo recordaba haber volado a toda velocidad para atrapa ese misil nuclear que resultó estar vacío. El detonante cayó cerca, sobre una familia desprotegida, y él se abalanzó para cogerlo... pero no recordaba si lo había hecho.

—¿La bomba explotó? —preguntó.

Los rostros se volvieron pétreos y oscuros, preocupados. Solo Goku le dio una respuesta: asintió con la cabeza.

Tú estabas allí. Te explotó en la cara y detuviste la onda expansiva con tu cuerpo. Has salvado a millones de personas, Gohan, y por eso estás así ahora.

Leyó y se preguntó cómo estaba exactamente hasta que lo notó por sí mismo; aunque juraría que había movido su brazo izquierdo, no lo veía por ninguna parte, aunque lo sentía como si estuviera allí, como un fantasma. Apartó a su familia suavemente y se llevó la mano sana al hombro izquierdo, lo único que quedaba de su brazo. Estaba desconcertado, y eso impidió que tuviera una reacción inmediata. Nervioso e incrédulo porque aun lo sentía allí, pegado a su carne aunque no hubiera nada salvo un montón de vendas, se llevó la mano a la cara y palpó, todavía más extrañado, la parte izquierda, también vendada.

Esa parte no la sentía en absoluto.

Tiró de la venda, deseando deshacerse de ella, pero Goku tomó el control de la situación. Apartó a Videl de la cama y también a su nieta, ocupando el espacio para sentarse al lado de su hijo, agarrando sus manos temblorosas con las suyas y apartándolas con una negación.

No todavía.

Pudo leer en sus labios. Gohan tragó saliva, sudando frío. Su visión pasó de Videl y Pan hasta Hércules, cuya alegría se había esfumado. Luego llegó hasta Chichí, que luchaba por contener el llanto de nuevo con un clínex bajo su nariz.

—¿Estoy manco y deforme? —preguntó. Chichí dejó escapar un jadeo, pero nuevamente él no oyó nada.

Goku suspiró por la nariz, cogió la pizarra y escribió en ella. Antes de enseñársela, supo que ese estaba siendo el momento más angustioso de toda su vida, y estuvo a punto de venirse abajo... luego recordó que no podía hacerlo porque debía ser el cabeza de familia, el ejemplo a seguir, y si alguien debía mostrarse seguro de sí mismo en esa situación debía de ser él. Era la primera vez que se hacía cargo de sus responsabilidades como padre. Tal vez Picolo habría sido el indicado para ello, pero él tampoco estaba para ayudar. Al pensar en esa posibilidad, supo que había estado relegando su papel como padre en el namekiano... no tenía perdón.

También sordo.

Gohan leyó la nota varias veces antes de entenderlo. Inmediatamente, antes de que pudiera asimilarlo, su madre se acercó y empezó a escribir.

Bulma ya está trabajando en un implante para tu brazo, ¡será como si no lo hubieras perdido y podrás moverlo con toda tranquilidad! Volverás a ser el mismo de siempre con un poco de cirugía también. No es un problema serio.

—Pero... ¿y mis oídos? —cuestionó una vez más. Entonces Chichí miró a Goku, tragando saliva, luchando para no romper a llorar. Nuevamente, Goku tomó las riendas de la situación pasando una mano por la cintura de su mujer.

El médico dice que tu sistema auditivo estalló. No queda nada de él. No se puede hacer algo al respecto, ni siquiera las semillas senzu pueden.

—¡Goku! —exclamó Chichí al leer la pizarra al igual que su hijo, espantada por la brusquedad, pero su marido mantuvo el ceño fruncido y la entereza en todo momento. Sabía que Gohan quería las cosas claras desde el principio para saber a qué atenerse; siempre había sido así con todo, no soportaba los secretos.

Gohan asintió con la cabeza tras leerlo, y lo repitió mostrándoselo a todos. Lo había leído, lo había asimilado; sería sordo el resto de su vida y no tenía una reacción ante eso, lo que calmó a Pan y a Videl un poco. Pero Goku leyó más allá de lo que su hijo expresaba con sus gestos, y cuando vio el temblor en su única mano y notó cómo el pecho se le hinchaba, supo lo que necesitaba.

—Salid de aquí —pidió.

—¿Cómo dices? —preguntó Videl—. ¡Yo no me muevo de aquí! ¡Gohan me necesita!

—¡Yo tampoco me voy, abuelo! No podemos dejar solo a papá, no podemos...

Gohan estaba consternado porque no entendía la discusión entre nieta y abuelo, ni entre yerna y su padre. Empezaba a sentirse abrumado y ansioso. Acalorado, agachó la cabeza sobre su regazo y Goku hizo un movimiento agresivo para señalar la puerta, sin réplica. Pan y Videl estaban sorprendidas. Nunca lo habían visto tan serio. Miraron a Gohan una última vez y descubrieron que estaba empezando a hiperventilar.

—Vamos, nena. Que su mujer y su hija lo vean derrotado por la situación es lo último que quiere un padre —aseguró Mr. Satán, rodeando a ambas por los hombros, salieron de la habitación. Videl observó a Gohan una última vez, pero este no la miró a ella, hundido en sus propias reacciones.

Chichí llenó un vaso de agua y se lo tendió a su hijo, que lo agarró con la mano exageradamente temblorosa. Se lo bebió de un sorbo frente a la atenta mirada de sus padres y unas gotas descendieron por su barbilla, incapaz de controlar la parte izquierda de su cara vendada. Él apenas las notó, y cuando Chichí hizo amago de limpiarlas, Goku la apartó de improviso, alejándola lo suficiente. Ella no se quejó, consciente de la delicada situación. Ambos padres esperaron en silencio una reacción.

Y entonces todo se vino abajo.

Gohan lanzó el vaso de agua contra la pared opuesta, y este estalló por la violencia. Entonces gritó con toda la fuerza de sus pulmones hasta quedarse sin aire, rasgándose la garganta con el estruendo de un trueno, ronco y luego agudo, alocado, intentando oír algo de lo que salía de su boca sin oír absolutamente nada. Chichí empezó a llorar descontroladamente y Goku se mantuvo quieto unos segundos, exaltado por la locura de lo que ocurría en su familia, lo que siempre había rehuido. Ya no podía hacerlo. Veía a su hijo demasiado destrozado como para permitirlo y ahora era el único apoyo y consuelo, aunque no supiera cómo debía actuar.

Se dejó llevar por las circunstancias y sin más, lo abrazó con fuerza.

Gohan le golpeó el pecho entre lloros y espasmos, pero Goku no se apartó, tragando saliva, casi tan tembloroso como su hijo por el contacto físico y afectivo que, ahora sabía, rara vez había tenido con ellos. No era un padre cariñoso, ni un marido ejemplar ni un abuelo atento, y quizás por eso le costaba tanto trabajo hacerse cargo de la situación, pero lo hizo.

Y le dolió horrores lo que Gohan dijo pese a su abrazo.

—Picolo... ¿dónde está Picolo? ¡Picolo! —gritó, llamándolo. A Goku se le encogió el corazón y él también quiso llorar.

—Lo entiendo, lo entiendo, está bien... pero Picolo no está... solo estoy yo —aunque Gohan no lo oyó, su llanto aumentó con esas simples palabras—. Yo soy el padre pero siempre eres tú el que se lleva la peor parte, ¿verdad? Siempre eres tú el que acaba protegiéndome a mí...

Chichí, entre lágrimas, observó la tierna escena. Vio la cabeza de Goku hundida en el pelo de su hijo, prácticamente acunándolo, y escuchó un sollozo que esta vez no procedía de Gohan. Cuando su hijo volvió a gritar, ella se unió a ellos en un abrazo conjunto. La ausencia de Goten nunca fue más patente como en ese momento, así que el llanto no tardó en triplicarse.

En el exterior, Videl abrazó a Mr. Satán llorando a lágrima viva, luchando contra la fuerza de su padre para no irrumpir en la habitación, escuchando los gritos en silencio. Pan, a su lado, tenía la mirada perdida. En lugar de llorar y patalear, como habría hecho meses atrás, introdujo una mano en su bolsillo en el momento de mayor angustia y sacó las gafas de su padre. Se las colocó en un intento por sentirlo cerca y calmar su dolor, haciendo oídos sordos. Bulma, que no había entrado por respeto a la familia, se abrazó a sí misma pálida como la pared ante los gritos. Llegó un momento en el que, a la vista de todos, fue incapaz de contenerse y fingiendo entereza, anduvo rápido hacia el baño para vomitar hecha un manojo de nervios.

Pan dio media vuelta y se alejó de su familia con las piernas temblorosas. Uub, que también había estado presente apoyado en la pared, un poco ajeno a la situación, la siguió y se situó a su lado. Cuando ambos estuvieron lo suficientemente lejos de ellos como para que no los oyeran, el mayor habló.

—Sea lo que sea lo que tengas pensado hacer, yo voy contigo —le aseguró, y Pan pudo ver de reojo cómo los puños del chico se mantenían tan apretados, que la sangre oscura se escurría por ellos.


Día 205

(22:12)

Esa situación era impensable para todos los que estaban allí. Habían vivido un calvario pensando que el mal encarnado procedía de un alguien que, en aquellos momentos, se revelaba contra la difusa sombra de un tercer ser que amenazaba con arrebatarle el trono, pero lo peor no era eso. Lo peor era que todos sus esquemas se habían venido abajo en cuanto el Rey de los Vegetales retrocedió y cayó, hecho una furia.

Berenjenina corrió hasta su padre, al igual que Trunkoco, ambos sorprendidos por la repentina caída. Brocolín desenfundó su puerro legendario y anduvo hasta ellos junto al Capitán Zanahoria, ahora su aliado.

—¡Deja de reírte! Estoy harto de seguir tus órdenes. ¡Teníamos un trato, ahora devuélveme a Bulgena si no quieres sufrir la peor de las muertes! —amenazó el rey, y todos se mostraron desconcertados.

—¿Bulgena, la reina? —preguntó Trunkoco—. ¿Nuestra madre? ¡Pero dijiste que estaba muerta, padre!

—No, nunca lo ha estado —rió la figura misteriosa— Yo secuestré a la reina Bulgena hace años y obligué al Rey de los Vegetales a hacer todo lo que quería con la condición de no matarla. ¡Y él ha cumplido todas mis órdenes desde entonces, incluida la de destruir la aldea del brócoli! ¡Yo siempre he sido el rey en la sombra, MUAJAJAJAJAJAJA! —rió macabramente.

—¿Cómo pudiste hacerle eso a nuestro padre? ¡Él siempre ha querido a nuestra madre con locura! —gritó Berenjenina, indignada.

—¡Precisamente por eso! Todo se remonta a antes de que vosotros dos nacierais. Este era un lugar tranquilo con gran diversidad de animales, plantas y personas de todas clases. Cada una tenía su personalidad y su fantástica historia. ¡Sí, era un tiempo de humildad en el que la reina Bulgena solo era una más, y junto al Capitán Zanahoria vivía grandes aventuras! —empezó a relatar la sombra—. Todo era genial, pero un día apareció él... ¡El Rey de los Vegetales! Una persona odiosa que luchó contra el Capitán Zanahoria ¡y perdió! Pero entonces... entonces conoció a Bulgena y juntos... ¡Juntos iniciaron una historia tan tórrida, tan pasional asentada en las bases de la lujuria y el conflicto entre temperamentos tan similares, tan dramática que todos los que vivimos en el Planeta de los Vegetales quedamos eclipsados por la injusticia de su vínculo! ¡Y así fue como se convirtieron en el rey y la reina del planeta y los demás quedamos olvidados! —chilló. Su discurso era tan atrapante, que los ojos de los presentes brillaron ante la información cuando la sombra misteriosa, casi llorando por la injusticia, alzó un puño al cielo.

—¡No dices más que tonterías! —exclamó el Capitán Zanahoria—. Es cierto que el vínculo entre el Rey de los Vegetales y Bulgena nos eclipsó, ¡pero nada justifica lo que has hecho!

—¿Eso crees, Capitán Zanahoria? Puede que a ti no te importe, pero sé que tu esposa Chicelga siempre quiso vivir un gran romance contigo... ¡pero no pudo porque Vegetales y Bulgena os lo impidieron! —el Capitán Zanahoria solo pudo apretar los dientes, consciente de cuánta razón tenía—. ¡Todos queríamos desarrollarnos en un historia con las infinitas posibilidades que tenemos, pero los reyes han sido la comidilla de todos desde entonces! La única manera de impedir que esto siguiera siendo así fue secuestrar a Bulgena y llevármela lejos. ¡Solo así los demás tendríamos algo de protagonismo! Y lo he logrado. De no ser así, vosotros no os habríais encontrado, ni siquiera tú, Brocolín.

—¡A mí no me metas en esto, desgraciado! Obligaste al Rey de los Vegetales a destruir la aldea del brócoli solo por un poco de protagonismo. ¡No te lo perdonaré! —Brocolín corrió hacia las sombras, pero cuando saltó con el puerro en alto para acabar con el enemigo, otra espada con forma de espárrago se cruzó en su camino y cayó al suelo, de pie, con ojos brillantes.

La sorpresa invadió cada gesto de los allí encontrados al encontrarse al Trunkoco del presente con una sonrisa maliciosa de oreja a oreja.

—¡Tú, hijo mío! —exclamó el Rey de los Vegetales dramáticamente—. ¿Nos has traicionado?

—Eso es, padre. Solo yo podía haberle dado la información necesaria al nuevo rey sobre donde se encontraba mi madre Bulgena, ¡igual que solo yo, como príncipe de los Vegetales, puedo dominar este mundo nuevo! —Berenjenina no podía creerse lo que oía, la única que no podía creer en absoluto lo oído en boca del hermano que tanto había cuidado de ella a lo largo de su vida.

Dio un paso al frente sin ningún miedo y con las lágrimas escurriéndose por su cabeza morada.

—¿Cómo has podido, hermano? ¡¿POR QUÉ?! —chilló. Trunkoco, durante unos segundos, guardó silencio. Luego sonrió misteriosamente.

—Porque yo soy el más cercano a rey después de nuestro padre, Berenjenina. ¿Es que no te has dado cuenta? ¡Yo soy el único que puede tener relaciones capaces de eclipsar a nuestro propio padre! ¡Soy tan versátil que puedo estar con cualquiera y vivir historias fantásticas con quien quiera, y todo el mundo me adora por ello! ¡Puedo estar con Marrocol, con Zanapan, con Mainaca, con Zanarotan en el futuro, e incluso con madre y contigo, hermanita! Yo soy el sustituto perfecto para el Rey de los Vegetales —Berenjenina apretó los labios mientras lloraba con fuerza por lo recientemente descubierto, pero había otro indignado en la sala. El Capitán Zanahoria dio un paso al frente.

—¿Y qué me dices de Zanaroten? ¡Mi hijo confiaba en ti!

—Y sigue haciéndolo, Capitán, ¿o cree que lo dejaría morir así como así? No. Él está vivo. Solo fingí su muerte para poder llevármelo sin levantar sospechas. En realidad él y yo... ¡hemos hecho una ensalada mixta!

Las bocas de todos se abrieron de par en par ante lo oído, incrédulos y espantados. El Rey de los Vegetales se preguntó cómo habría podido criar a semejante maníaco, y aunque todos callaron hundidos por la sorpresa, Brocolín no lo hizo.

—¡MONSTRUO! —chilló el guerrero.

—Él no es ningún monstruo —aseguró el personaje de entre las sombras—. Él siempre ha estado subordinado a sus padres y a sus actos, y ahora, por fin, puede hacer lo que le dé la gana. ¡Por eso lo escogí para llevar a cabo mi plan! No actúes como si tú no estuvieras de acuerdo, Brocolín. Piénsalo bien —el guerrero estuvo a punto de quejarse, pero el hombre en las sombras alzó una mano para detener sus gritos furiosos—. Tú eres un personaje desaprovechado. Tienes una historia increíble, una personalidad salvaje y atrayente con esa furia descontrolada tan varonil. Eres atractivo, eres fuerte y duro, eres malvado a veces, pero también eres versátil. ¡Incluso vas por ahí enseñando el pecho con ese porte que solo los hombres poderosos pueden tener! Y aun así, siendo tan guay, apenas has tenido protagonismo hasta ahora... ¡hasta que Berenjenina te pidió ayuda cuando deberías ser tú el que ocupara este trono! ¡Piénsalo Brocolín! ¡Solo estás aquí, teniendo tanta fama ahora, porque tu historia de amor con Berenjenina atrapa a los demás, no por ti mismo! ¡Incluso esta trama de enemigos ultra poderosos que matan a tantos personajes no es más que un intento desesperado de que la historia no quede olvidada como una más, una variante de la relación entre el Rey de los Vegetales y Bulgena! ¡POR TI MISMO TÚ NO ERES NADA, BROCOLÍN!

—¡NOOOOOOOOOOOOO! —gritó Brocolín entonces, y todo el lugar se tiñó de una luz verde que hizo que el castillo temblara de arriba abajo. Por fin, tras muchos intentos de contención, Brocolín mostró su auténtica fuerza y poder devastador transformándose en el imparable súper guerrero del Brócoli. Sus lágrimas cayeron sobre el suelo del palacio antes de alzar la cabeza con decisión contra la sombra en cuestión—. ¿Quién eres tú? —preguntó.

Y entonces, una cabeza calva salió de entre la oscuridad. La perilla rodeaba su maliciosa boca.

—Yo soy... ¡NAPPATATA!

La música del final del capítulo hizo acto de aparición seguida de las preguntas claves: ¿es cierto que la reina Bulgena y Zanaroten están vivos? ¿cómo es posible que Nappatata siga vivo después de que el Rey de los Vegetales peleara contra él hace años? ¿Dudará Brocolín ante lo dicho por Nappatata o seguirá con Berenjenina pese a todo? ¡Lo veremos en el próximo capítulo!

Broly apagó la televisión de un manotazo, derrumbado sobre la cama de la Corporación Cápsula haciendo un poder por calmar el dolor insoportable. Había puesto la televisión de su habitación con intención de distraerse, pero ni su personaje de dibujos favorito pudo hacer nada contra ello. Sufría como un condenado y la semilla senzu que había en la mesita de noche le tentaba, pero no pensaba tomarla por orgullo propio.

La toalla de baño estaba empapada en sangre, y una vez rota la remera del pantalón, pudo ver la gravedad de la rotura aunque no de manera muy clara. Ni siquiera el agua había conseguido esclarecer lo que allí había. Solo podía ver el músculo tenso y una profunda herida abierta y cubierta de oscura sangre, a través de la que emergía el hueso roto, ladeado, en una fractura limpia que lo estaba matando cada vez que se movía. El hueso había rasgado músculo y tendón, y maldijo a Vegeta una y mil veces por ello. Ni siquiera había podido volar a la casa cápsula de puro sufrimiento.

Alguien llamó a la puerta de su habitación, y Broly, visiblemente irritado y vulnerable, rugió como un tigre para asustar al intruso, que lejos de desaparecer, abrió y entró. Bra cerró la puerta, apoyando la espalda en ella. Se había cambiado la ropa, ya preparada para ir a la cama, una simple camiseta muy larga que, anteriormente, había sido de su hermano. En sus manos había una cápsula que no tardó en lanzar sobre la cama, a su lado, y que se abrió para mostrarle un botiquín de primeros auxilios. Sudando, Broly observó en silencio cómo ella se acercaba sin el menor temor, se agachaba y empezaba a sacar cosas del botiquín.

—¿Qué demonios quieres? No estoy para tus tonterías sentimentales ahora —se quejó.

—No hace falta que lo jures. Ese rugido ya me ha dicho que estás de muy mal humor, y no es de extrañar. ¡Tienes la pierna completamente rota! —Broly la observó, inquieto. Había momentos en los que se volvía especialmente agresivo, y esos eran cuando estaba herido, se sentía asediado mientras dormía o amenazaban con quitarle la comida. Los últimos días, por esos mismos temas, había estado especialmente irritable, pero ahora, completamente vulnerable, su furia alcanzaba niveles de desconfianza extremos. Ni siquiera se sentía tranquilo con Bra, así que cuando ella sacó la jeringuilla y la unió a la aguja con la que extrajo la morfina, Broly tuvo una reacción violenta.

Su cola se agitó de improviso y golpeó la espalda de ella con la suficiente fuerza como para tirarla de la cama.

—¡Auch! —se quejó. El botecito de morfina cayó al suelo con ella y rodó. Antes de que pudiera perderse bajo la cama, Broly lo aplastó con la palma de la mano. Los cristales no le hicieron el menor daño, pero el movimiento lo hizo gruñir de dolor—. ¡Idiota, eso era morfina para el dolor! —Broly se dejó caer en la cama boca arriba, respirando hondo. Preocupada, Bra se levantó, pero antes de que pudiera tocarle, él le enseñó los dientes con el pelo erizado.

Bra pestañeó, ofendida y enfadada.

—¿Crees que yo te haría algo que pudiera perjudicarte, Broly? —preguntó.

—Ha sido tu padre quien me ha roto la pierna, ¿no? —Bra suspiró buscando paciencia. No era la primera vez que Broly actuaba de esa manera retrógrada, ni sería la última teniendo en cuenta su carácter desconfiado, pero conocía bien sus límites y esperaba que la vulnerabilidad no le hubiera hecho cambiarlos.

Se remangó el brazo antes de aventurarse a sentarse a su lado. Le mostró claramente la cicatriz del mordisco que le había dado hacía ya tanto tiempo, cuando le preguntó por el Sujeto 813, y Broly apretó los labios, resignado y consciente de lo que le debía por ello.

—Ya no tengo más morfina, pero puedo ayudarte a sanar esa pierna... si me dejas. —Bra apoyó una mano sobre el tendón tenso, y Broly le rugió otra vez dejando clara su postura ante el intenso dolor que, aunque controlaba bien sin llanto ni movimientos innecesarios, no podía ocultar con las cantidades de sudor que descendían por su frente ni por la palidez.

Sus colmillos quedaron a plena vista de Bra, que hizo un poder para no huir con el sobresalto de su mandíbula abierta. Por experiencia propia sabía que una dentellada bien dada (y él sabía cómo darlas a fondo) podrían arrancarle un brazo.

—Cálmate, Broly. Sabes que yo nunca quiero hacerte daño. Estás sangrando mucho. Podrías tener una arteria reventada y desangrarte —Broly giró la cabeza hacia la semilla que había sobre la mesa buscando relajar tensiones. El hecho de verla tan cerca consiguió calmarlo, pero no hacerle ceder en su empeño de no tomarla—. El único que sabe algo de medicina es Gohan, y si le hubieras ayudado como te pedimos... —pero Bra contuvo el reproche, consciente de que de poco servía replicar—. Es igual. Escucha, mojaré unas cuantas toallas en agua y alcohol y entre los dos meteremos el hueso otra vez. Te dolerá, pero en cuanto esté dentro te tomarás la semilla y te curarás de inmediato, ¿de acuerdo?

—No pienso tomarme esa mier... ¡maldita sea, medio-humana! —se quejó cuando volvió a presionar. Luego ella se levantó y se dirigió al baño en busca de toallas.

—Tú solo confía en mí —Broly apretó los labios otra vez, agarrando su pierna herida, alzándola muy despacio y bajando los pies de la cama con el mayor de los cuidados. Tama, que se había alejado un poco entre lloriqueos por los rugidos, volvió a él y empezó a restregar el lomo por la pierna herida.

A Broly no le hizo ni la menor gracia.

—Un día los mataré a todos... no quedará ni uno... —murmuró a regaña dientes. Luego agarró a Tama del lomo y lo alzó hasta tenerlo cara a cara—. Y a ti voy a comerte. —Bra observó esto último desde la puerta del baño con las toallas en la mano y llegó a la conclusión de que debía darse prisa.

Definitivamente, que Broly empezara a fantasear con comerse al gato no era buena señal.


Noche 205

(22:30)

En la oscuridad de la noche, fuera de la Corporación Cápsula, una quietud silenciosa dominaba el ambiente. En los alrededores de la mansión, siempre alerta, los guerreros que poco podían hacer para combatir tan poderosos enemigos se mantenían con los cinco sentidos puestos en anomalías que pudieran causarles problemas. Ahora que Benkas, la amenaza que había acabado con Goten y provocado mayores problemas estaba muerto, la tranquilidad era mayor, pero con solo recordar cómo había acabado Gohan todo se venía encima.

Allí, sentado en el techo, la dualidad Trunks/Pesadilla encendió un nuevo cigarrillo ante la indisposición del anterior. Se lo llevó a los labios y sorbió de él. El humo salió por su nariz, creando volutas alrededor de su cabeza, fundiéndose en el aire. Los ojos azules, también con cierto matiz rojizo, observaron las incontables estrellas. Oyó los pasos a su espalda, pero no hizo el menor gesto ni siquiera cuando las musculosas piernas se detuvieron a su lado. Una mano enguantada le apartó el cigarrillo de la boca y lo llevó a la suya propia. Vegeta prácticamente expulsó el humo en su cara, irritándolo.

—¿Te diviertes en el mundo real? —decretó. Seguidamente apagó el cigarrillo hundiéndolo en la palma de su mano sin la menor muestra de dolor—. El mocoso tenía razón. Es fácil saber cuándo eres Trunks y cuando no, Pesadilla —el susodicho se movió solo entonces. Sus ojos afilados se clavaron como espinas en su padre, que le devolvió la visión sin un ápice de intimidación.

—¿Desde cuándo? —demandó saber.

—Después de que aparecieras por primera vez y te quedaras dormido cuando Goten te derrotó.

—No lo recuerdo.

—Yo tampoco, pero tu amigo sí. De hecho, él es el único que recordaba todo lo que hiciste hace diez años. Todos nos olvidamos, pero para que no volviera a repetirse él decidió conservar los recuerdos y acudió a mí... por si acaso. Me lo contó todo —el Trunks de Pesadilla achicó los ojos, haciendo un poder por alcanzar esos recuerdos borrados que eran imposibles de recuperar y, por supuesto, no logró nada salvo encontrarse de frente con una espesa nebulosa. Chistó.

—Ese cabrón de Goten... ¿te contó todo?

—No. Supongo que se guardó las partes más truculentas... como lo que le hiciste a él —los ojos del Trunks de Pesadilla brillaron en ese tono rojizo tan inhumano, como los de un conejo en la oscuridad. Vegeta suspiró; casi no reconocía al Trunks con el que había interactuado durante los últimos años, pero sí veía parte del niño que había criado tan remotamente, hacia ya tantos años—. Eres mi hijo, y admito que hace treinta años esa actitud tan propia de los saiyajins me habría gustado, pero no hoy —Trunks se levantó entonces y lo encaró. Se encontró cara a cara con la expresión más fría y amenazadora que podía haber visto en su padre en mucho tiempo, y al ver la tensión en sus bíceps supo que estaba pensando en propinarle un buen golpe.

Incluso Vegeta lo consideraba una amenaza.

—Supongo que has venido a pedirme que haga volver al otro, pero me da igual. Este cuerpo es mío ahora y si él no tiene cojones para plantarle cara a la vida sin Goten, lo haré yo —Vegeta negó con la cabeza, inalterable. Con una actitud casi distraída, le dio la espalda.

—No. No he venido a pedirte nada. Todavía tengo la esperanza de que el otro Trunks y tú podáis volver a ser una única persona, pero está claro que para eso necesito a Goten. —El Trunks de Pesadilla encogió la cara, curioso por esa decisión. Vegeta le quitó hierro al asunto encogiendo el cuello sobre sus hombros—. Lo veía en ti desde que tenías cinco años, esa actitud, esos ojos, esos pensamientos calculadores, esa manera de mirar a las personas, con esa superioridad. Destripabas con la mirada a los que te colmaban la paciencia, y alguna vez sonreí ante la idea de verte perder el control, pero luego nunca lo hacías. También veía las cosas que construías, esas máquinas de guerra que luego desmontabas. Eres un asesino en potencia, y lo he visto desde que eras un crío. ¿Por qué crees que me empeñé en traer a Goten hasta tu lado? Nunca me han gustado los Son, pero ese chiquillo te hacía demasiado bien, te mermaba... y es curioso, porque él sabía que eras potencialmente peligroso incluso mejor que yo. No era ni por asomo tan tonto como parecía; te quería a ti y también al otro Trunks, e intentaba ponerte las cosas más fáciles. No me hagas creer que tú no te sientes afectado por su muerte, apostaría mi vida a que te ha dolido más a ti que al otro Trunks... pero si lo hicieras ver, el otro Trunks te poseería de nuevo y quedarías relegado otra vez.

El Trunks de Pesadilla estaba enfebrecido de rabia ante tal descubrimiento. Desde un principio Vegeta había sabido de su existencia, pero la había ignorado a propósito; ni una ayuda le había ofrecido cuando la necesitaba, cuando estaba más confuso, cuando más ganas tenía de matar. Le había sido tan indiferente como la brisa de invierno, y ahora se atrevía a hablarle porque se había salido de control.

Definitivamente no lo aceptaba.

—Debes de estar furioso conmigo, y no voy a excusarme. Esa faceta es algo que los saiyajins suelen pasar por sí solos, lo que no esperaba es que el otro Trunks te expulsara de su mente así. Lo que quiero decir es que no te rechazo; los dos sois Trunks y sería una gilipollez por mi parte darle más prioridad a una personalidad o a la otra. Lo que quiero es que volváis a ser uno, pero hasta que Goten vuelva tendré que andar con pies de plomo. —Cuando el Trunks de Pesadilla lo escuchó, sus dientes, apretados hasta el momento, se relajaron y solo su característico ceño fruncido y pétreo rostro se dejaron ver—. No volverás a pelear en esta guerra. Es una orden.

—¿Por qué no? ¿Temes que me convierta en el enemigo? —cuestionó el muchacho con una sonrisa divertida, pero su padre no le veía la menor gracia.

—No sé si sería capaz de matar a mi propio hijo para proteger a tu hermana y a tu madre, Trunks... así que no me pongas a prueba.

—Tampoco esperaba mucho más de ti, padre —Vegeta ignoró la última parte, procurando no darle mucha importancia a las bajas expectativas del Trunks de Pesadilla.

—No es tan fácil como parece... ser padre... —una ceja se alzó en curiosidad al pensar en la posibilidad de que Vegeta se estuviera redimiendo, pero tan pronto como apareció su repentino ataque de melancolía, desapareció—. Ahora ven conmigo —Vegeta saltó del tejado y aterrizó sobre la hierba húmeda. Desde arriba, Trunks ladeó la cabeza ante el crujido de nudillos de su padre—. No vas a participar en esta guerra, pero si tanto quieres pelear, voy a darte la paliza de tu vida.

Captó sus intenciones de inmediato. Pretendía mermarlo a través de la batalla y demostrarle quién mandaba allí, y aunque el Trunks de Pesadilla lo supo al instante, nada impidió que se precipitara sobre él para plantarle batalla.


Noche 205

(22:55)

Bra, nerviosa, dio un fuerte tirón hacia adentro y el hueso desapareció en la carne maltratada y atravesada. Broly no emitió el menor ruido, pero cuando alzó la mirada para comprobar su estado vio su expresión encogida en contención de un último rugido. Lo único que salió de su boca fue un suspiro largo antes de dejar caer la cabeza húmeda por el sudor sobre la almohada, descansando.

La alzó inmediatamente, en cuanto oyó el golpe del trasero de Bra sobre el suelo, cayéndose de la cama por la impresión. Ella se restregó la toalla empapada por la frente con la visión nublada, al borde del desmayo.

—Débil de mente —la molestó él— Ya no es solo en la lucha. ¿Cómo piensas dar a luz a un par de críos si no puedes con esto? —se burló.

—¡Puedo con esto y con todo lo que me echen encima! —Bra estaba indignada, y todavía se preguntaba cómo era capaz de bromear al respecto en semejante estado. La pierna rota era de él, no suya, pero salvo unos cuantos rugidos y sacudidas apenas había puesto quejas, y ahora incluso se atrevía a bromear mientras ella se tambaleaba. Intentó dar sensación de altivez levantándose del suelo demasiado rápido, y se cruzó de brazos—. Y tendré tantos críos como quiera sin problemas. ¡Mientras no sean tan grandes como tú no pasará nada! —tras semejante respuesta, necesitada de algo de reposo, se sentó sobre el filo de la cama otra vez, justo al lado de la pierna herida y desnuda. Había roto sus pantalones por la rodilla para poder llegar a ella, y tuvo ganas de vomitar nada más ver la herida, pero se recompuso cuando Broly se rió por su aprensión una vez más.

No pensaba pasarle ni una más, pero ese comentario no fue el apropiado ni el más oportuno, y Bra lo supo en cuanto notó su mirada atenta y curiosa sobre su nuca, penetrante.

—No serán míos, eso te lo aseguro —la joven encogió las piernas, conocedora del motivo de esa negación, pero aunque estuvieran hablando de un futuro muy lejano no podía evitar sentirse mal por ello. Las tripas se le revolvían de solo imaginarlo.

—¿No te importaría? Que tuviera hijos de otro hombre...

Los ojos de Broly se oscurecieron.

—¿Debería?

—Teniendo en cuenta lo que ha pasado entre nosotros, sí, debería —Broly se acomodó en la cama sin darle la menor importancia a la respuesta, lo que consiguió hacerla sentir aun peor. Ya no significaba nada para él, o eso le daba a entender con esa indiferencia que tanto se molestaba en mostrarle. Haciendo de tripas corazón a sabiendas de que no eran momentos para romanticismos después de todo lo ocurrido, Bra agarró la semilla senzu que había en la mesa de noche y se la tendió. Él ni siquiera la miró—. ¿Tendré que hacértela tragar?

—Ya te he dicho que no pienso... —pero Bra no aceptaba una negativa. Se inclinó sobre él y la cama se hundió bajo la pierna herida. El pelo de Broly se herizo—. ¿¡Qué estás haciendo!? ¡Te he dicho que no quiero...! —la semilla dio contra sus labios y él cerró la boca, mostrando los dientes—. ¡Como no me quites eso de la cara te muerdo!

Desde la esquina de la habitación, Tama observó la escena agitando los bigotes y las orejas. Vio como su dueña y al que empezaba a considerar como tal iniciaban un forcejeo que acabó cuando Bra presionó su rodilla y Broly dio un alarido, abriendo la boca lo suficiente como para que sus dedos entraran en ella. Cuando la chica sonrió pensando que había ganado, la mandíbula del guerrero se cerró alrededor de sus dedos, dejándola atrapada entre sus dientes. Bra chilló.

—¡Tú no me morderías, no otra vez! —Broly insistió con una marcada vena en su frente. Notaba la semilla senzu deslizándose por su lengua al igual que los dedos de ella, y cuando bajó por su garganta en un proceso irrecuperable, notó cómo el dolor se relajaba poco a poco y su furia crecía. Los ojos de ambos se encontraron y Bra supo por la manera en la que chispaban los de él que estaba deseando arrancarle los dedos de un bocado. Podría hacerlo. Lo haría... si quisiera.

Bra esperó. La lengua tibia se paseaba por la punta de sus dedos, degustándola. La joven, al notar el dolor y algunas gotitas de sangre descendiendo por sus dedos, temió lo peor. Apretó los ojos.

—No lo harías, ¿verdad? —cuestionó, y la mordida aumentó su intensidad en respuesta antes de aflojar—. ¿Por qué tienes que ser tan cabezota? ¿Por qué te enfadaste conmigo después de negarte a ayudarnos? ¿Qué querías que hiciera, que abandonara a mi familia a su suerte? —la situación se salió de control en cuanto Broly captó el tema que allí se debatía, muy lejano al de su herida ya arreglada. Un tema que no le gustaba en absoluto porque Bra no entendía su postura y él odiaba hacer patente la suya; como respuesta, aumentó la potencia de la mordida y los labios de Bra se apretaron en un puchero dolorido—. Eres tú el que me da la espalda, Broly. ¡Eres tú el que dice que le da igual que tenga el hijo de otro hombre! ¡Me estás volviendo loca con ese comportamiento tan infantil!

Entonces Bra calló, aunque cada parte de ella temblaba en ira pura. El rostro del guerrero legendario se tornó fiero, propio de una bestia que vigila el movimiento del contrario. Bra podía ver los colmillos atravesando su carne, pero eso no le causó el menor pavor. Su lengua en el interior de la boca se paseó libremente sobre sus uñas hasta el lugar de la mordida, lamiendo. Entonces, aflojó. La boca se entreabrió y por fin su mano quedó libre del dañino ataque.

—¿Crees que soy infantil? —gruñó. Ella, acariciándose la mano magullada, asintió tras girarle la cara—. ¿Soy yo el que te da la espalda? Todo lo que sale de tu boca está relacionado con tu familia o contigo. Solo oigo eso: no quiero que mates a mi familia, si lo haces me pondré de su lado, quiero a mi padre, quiero volver a casa, tienes que ayudarnos... —repitió—. ¡Es un no parar! Ya me he enterado de que amas a tu familia, pero ¿qué pasa con lo que quiero yo? ¿Debo ayudarlos solo porque tú los quieras? ¡¿Qué tengo yo que ver con ellos?! Solo quiero mi venganza y eres tú la que me priva de ella. ¡Deja de quejarte creyéndote muy madura, niñata! —chilló.

Bra abrió la boca, indignada .

—¿Niñata? ¿Cómo te atreves?

—¿Cómo me atrevo? ¡Soy el guerrero legendario, Bra, y en mi naturaleza está la destrucción de la que tú me has privado durante mucho tiempo, de la que me privas ahora! Mi deseo siempre ha sido acabar con Kakarotto y con tu padre, y durante todo este tiempo he podido hacerlo en un sinfín de ocasiones pero... ¿por qué no lo he hecho? ¿Te has parado a pensar en por qué estoy aquí, herido, entre mis dos peores enemigos? —Bra era consciente del motivo, que no iba mucho más lejos que lo que ella le había pedido. Ese era un golpe bajo—. Tú me pediste que no matara a nadie y lo he cumplido a rajatabla. ¿Tienes idea de lo que eso significa para mí? ¡Es una jodida humillación! —la voz de Broly retumbó y la joven tragó saliva y dio un bote. No tenía nada que replicar al respecto porque aquella era una gran verdad. Cruzado de brazos sobre la gran cama, giró la cabeza hacia Tama, que notando la tensión, erizó el pelo y corrió hasta situarse debajo de la cama, escondiéndose de la amarga mirada del guerrero.

—Todo lo que tengo y sé hacer es destruir, y tú estás empeñada en quitarme eso. De hecho, lo has logrado; podría haber matado a Kakarotto y a Vegeta tantas veces que hasta duele recordar cómo me imposibilitaste a hacerlo y cómo yo, como un idiota, te lo permití. No voy a consentirte nada más, Bra. Haré lo que tenga que hacer y si tú te enfadas, jódete, niñata inmadura y caprichosa.

—Yo solo hice lo que tenía que hacer, te pedí que no les hicieras daño pero fuiste tú el que me hizo caso. ¡Pudiste haberlos matado pero fue tu decisión no hacerlo, no mía! —Bra calló cuando Broly se revolvió, ya curado de sus dolorosas heridas. Su rostro era tan fiero que daba miedo, y se levantó de la cama sin variar su expresión, agitando la cola y haciendo caer la lámpara de noche al golpearla—. ¡Deja de romper cosas!

—¡Sí, fue mi decisión al igual que fue la tuya elegir a tu padre en lugar de a mí!

—No lo elegí a él, elegí a mi familia...

—Sigue mintiéndote a ti misma. Solo estás aquí, lejos de mí, porque papá Vegeta puede verlo y escucharlo todo. ¡A los demás les importa muy poco que folles conmigo o no! —Broly empezó a andar alrededor de la cama como un animal enjaulado, furioso, agitando la cola con tanta violencia que cada cosa que golpeaba hacía un ruido sordo o se había añicos. Nerviosa por el movimiento, la joven se levantó de la cama con los puños apretados a ambos lados de su cuerpo.

—¿Eso es lo que tanto te molesta? ¿Mi relación con mi padre? ¡Está acabada porque me fui contigo cuando te hirió, y no hay motivos para ponerse...!

—¡Claro que hay motivo y sí, es eso lo que más me molesta de esta casa de mierda! Kakarotto y Vegeta... ¡soy más fuerte que ellos, soy mejor que ellos! ¡Soy, con diferencia, el más poderoso de este maldito sitio pero todo el mundo los prefiere! ¡Soy el mejor de ellos y siempre soy el que acaba solo en la basura! ¿Y qué? ¡ME DA IGUAL! ¡No necesito esta mierda, me da igual que me miren como al enemigo, pero que tú elijas a tu padre y lo veneres ME CABREA COMO NUNCA LO HA HECHO NADIE! —tronó, y Bra se encogió. Bajo la cama, Tama temblaba de la cola a las orejas ante los arrebatos de su dueño, cuyo rostro era la personificación de la bestialidad.

—¡Yo no lo venero, me da igual que se ponga como le dé la gana! ¡Tengo muy claras mis prioridades y tú eres de las primeras! Tus celos... ¡tus celos rayan lo ridículo, Broly!

—¿Mis celos? —gruñó él—. Ese es tu jodido problema, Bra, ¡crees que todo gira a tu alrededor! ¡No estoy celoso en absoluto!

—¡Acabas de admitirlo!

—¡No he admitido nada, cállate, estúpida medio humana!

—¡Cállate tú, orangután del demonio!

Tama maulló bajo la cama, lloriqueando, pero ninguno de sus dueños lo escuchó, así que se limitó a observar. Aquella escena era la viva imagen de sus otros dos dueños, el príncipe y la célebre inventora, y si sus cálculos no fallaban pronto se iniciaría el molesto ritual de reconciliación que echaría la cama abajo. Tuvo miedo de solo imaginarlo.

—¡Tú eres el frío aquí, tú eres el que ha roto nuestra relación, tú eres el cruel que dice que le daría igual que tuviera hijos con otra persona! ¡Yo soy la que intenta arreglarlo pero a ti, con tus absurdos celos y alucinaciones, no hay manera de hablarte! ¡Intento que nos reconciliemos, intento pedirte perdón y que tú admitas también tu maldita cabezonería, pero...!

—¿Absurdos celos y alucinaciones? ¿Crees que alucino, de verdad lo crees? —la interrumpió él.

—¡Sí, alucinas! ¡Mi padre y yo ya no somos para nada cercanos y lo que él me diga sobre ti me da exactamente igual!

—¡DEMUÉSTRALO! —la acalló por fin.

Bra lo miró, casi refunfuñando por el brutal grito. Parpadeó, confusa, y con los brazos en jarras lo observó fijamente. Desde aquella perspectiva, vio a Broly ganando terreno a pasos agigantados. Él estaba allí, de brazos cruzados, cincuenta centímetros más alto que ella, lo que la dejaba en una posición ridícula y vulnerable. El rostro era marmoleo, casi truculento, y los ojos se desviaron hacia la nada; la lengua se paseaba abiertamente por la superficie de sus labios secos, manchados con restos de su propia sangre. No parecía darle la más mínima importancia a lo que hablaban, vencedor en la disputa verbal, conteniendo una sonrisa altanera.

Bra sabía que no debía preguntar, pero igualmente lo hizo.

—¿Qué quieres que te demuestre?

La lengua que casi jugueteaba se detuvo en las paletas superiores, los ojos rodaron inmediatamente hasta ella y se clavaron allí, desde arriba. Era un cazador olisqueando y persiguiendo el olor de una presa difícil en el aire húmedo y, antes de que Bra pudiera verlo venir, dio un paso al frente y la agarró de manera bruta por los brazos, inclinándose y empujándola contra él con toda su fuerza.

Bajo la cama, Tama supo que había llegado el momento.

Los labios de él dieron contra los suyos, fuertes y sin permitir un no por respuesta. Chocaron y Bra, más por enfado que por otra cosa, inició un forcejeo que a Broly no le gustó en absoluto. Empezó a patalear y a golpearle el pecho con las palmas de las manos, algo que dejó de hacer en cuanto él se dejó caer sobre ella en la cama. Las muñecas de Bra dolían cuando las apresó, apartándolas de sus hombros endurecidos, obligándola a ceder y a enterrarlas en el colchón, domándola como ella había hecho con él poco a poco desde que se conocían. Su cuerpo, que no era poco pesado, la aplastó contra la cama y, frente al beso forzado, Broly aumentó su fastidio. Se separó de ella unos centímetros, los suficientes como para soltar una de sus manos y situar la propia en su barbilla. La apretó con dedos demandantes.

—Abre la boca —le exigió. Su tono no admitía réplica alguna y, frente a la presión, cuando sus dedos apretaron sus mejillasn con brutalidad para hacerle abrir la boca, Bra entreabrió los labios. Su lengua se coló entre ellos tan exigente como agresiva buscando la suya, y la joven, tras forcejear unos instantes más, se deshizo ante la brusquedad del tacto.

Lo había echado tanto de menos que le era del todo imposible reprimirse, y en cuestión de segundos uno de sus brazos le rodeaba el cuello y ambos labios se movieron sobre los contrarios buscando acaparar al contrario con un claro dominio de Broly. La mano libre de Bra apartó la del guerrero de su barbilla, ya sin necesidad de forzarla a continuar el beso, y buscó entrelazar sus dedos con los suyos en un arrebato de romanticismo. Él, sin embargo, no perseguía el mismo fin. Lujurioso, no permitió que sus dedos se unieran; soltó la muñeca todavía forzada de Bra, y ambas manos descendieron por la clavícula y se amoldaron a sus pechos de manera bruta, apretándolos lo suficiente como para hacerla gritar. Broly notó la falta de protección sobre ellos y separó la boca; un hilo de saliva unió sus lenguas ante la separación.

Su aliento caliente se frotaba contra su boca húmeda y el rubor brilló en las mejillas de la chica. El pulgar y el índice apretaron sus pezones por encima de la ropa hasta hacerle auténtico daño y Bra arqueó la espalda y gimoteó. Él sonrió mostrando toda una hilera de dientes, hasta los colmillos. Entonces, ella tomó la iniciativa con algo sucio que no esperaba, adquiriendo el control; sacó la lengua y lamió el contorno de sus labios, de los dientes que había usado para arrancar y morder cosas macabramente, casi como un caníbal o un perro de presa. Podría haberle arrancado la lengua de un mordisco pero en lugar de eso se dejó llevar como un perro y la imitó. Bajo la cama, a Tama se le puso el pelo de punta al oír los obscenos sonidos del contacto entre esos dos músculos húmedos jugando fuera de las cavidades bucales, la cola tensa al oír los gemidos descontrolados de Bra con cada roce.

Con la cintura del guerrero entre sus piernas, acabó rodeándola para asegurarse de que no se separara, y mientras sus manos masajeaban a su gusto y brutalidad sus pechos sobre la camiseta, Bra notó la cola, suave y juguetona, colándose por debajo de ella. Se extenuó con los sonidos húmedos que hacían sus lenguas al entrelazarse y su mano, ansiosa, descendió buscando algo duro que agarrar mientras apretaba las piernas amarradas a su pelvis y la atraía hacia sí, agitándose bajo él en busca de contacto contra su propia entrepierna, restregándose.

Tama, con las orejas tiesas, empezó a buscar la manera de salir de allí sin éxito.

Entonces, justo cuando la mano de Bra se cerró alrededor del pene duro por encima de la ropa, justo cuando descubrió que a Broly le excitaba que le mordieran al apretar los dientes alrededor de su labio inferior y dejar escapar un gruñido de satisfacción, justo cuando apretó las piernas aún más y restregó todo su cuerpo con el suyo, endurecido, frotándose, lo sintió.

El ki de Vegeta ascendió sobre el techo de la corporación e, inmediatamente, Bra se tensó. Apartó las piernas de su cintura, le giró la cara rompiendo el contacto entre lenguas dejando sus labios húmedos y, como si quemara, soltó la parte de su cuerpo que, hasta entonces había apretado y deseado. Tembló como un conejo asustado, como si la hubieran pillado con las manos en la masa y Broly suspiró sobre ella. Las manos que se aferraban a sus senos se apartaron, dejándolos fríos y endurecidos. Los pezones estaban duros bajo la camiseta y él rodeó uno con los dientes, mordiéndolo.

Inmediatamente, Bra inició otro forcejeo.

—¡No! —gritó. Las manos de él se movieron ágilmente y la agarró por los brazos, estrellándola contra el colchón, manteniéndola ahí mientras hundía la cabeza entre ellos posesivamente. Cuando pataleó, Broly gruñó, mostrándole los dientes.

—Aquí está tu jodida prueba, niña —le aseguró. Bra fue consciente de que tenía razón desde el principio. Sentir la energía de su padre cerca la ponía de los nervios; podía enfrentarse a él de manera directa, pero siempre habría algo en ella supeditada a la presencia paterna, incapaz de desobedecerle del todo.

Todavía era una cría necesitada de su papá y le avergonzó enormemente verse como tal frente al hombre que, hasta el momento, había considerado inmaduro y casi infantil. Daba igual cuánto aparentara; seguía teniendo cincuenta y cuatro años, quizás más, y su madurez era la de un hombre adulto y experto a diferencia de la suya.

Bra apretó los labios, odiándose por verse como una cría frente a él.

—¿Sabes cuál es tu problema? Que te han criado dándotelo todo y no estás acostumbrada a perder algo. Desde un principio yo no tuve nada y alguien como tú, tan caprichosa, no puede entenderlo. Pero no es eso lo que importa ahora —frente a sus pucheros y la mirada furiosa de ella, decepcionada consigo misma, Broly se inclinó hasta que su barbilla rozó su hombro izquierdo, respirando sobre su oído—. Soy el guerrero legendario y está en mi naturaleza destruirlo todo. Eso era algo que había aceptado con el paso de los años, algo que, de hecho, disfruto. Algo a lo que he renunciado durante estos meses porque tú me lo pedías; puedo hacerlo, no soy un niño como tú, soy un hombre adulto y sabía lo que sacrificaba al hacerlo. Lo poco que tenía era esa seguridad de llamarme a mí mismo "destructor", "aniquilador", mi orgullo en esos apodos que ya no me definen.

Broly se levantó de la cama, dejándola libre por fin. Se apartó frente a la llorosa mirada de Bra y se sentó al otro lado del colchón, lejos de ella, encorvado hacia adelante con los codos sobre las rodillas. Ella lo asimiló, lo entendió. Al fin y al cabo, ¿qué había hecho salvo entorpecer el camino de Broly, salvo hacerlo caer? Le había arrebato parte de lo que era pensando que así salvaba a ambas partes, y lo único que había conseguido era condenarle a él y destruir a su familia por andar a ciegas entre ambos.

Era una carga.

—Dime, medio humana... ¿Qué has sacrificado tú?

Y la respuesta era nada. Lo único que podía lamentar era la distancia con su padre, una que todavía podía arreglarse si renegaba de Broly. Salvo eso, solo había ganado aliados y poder, como una auténtica princesa. Broly tenía tanta razón que dolía y por esos sus palabras fueron más dolorosas que ninguna, incluidas las del propio Vegeta.

La cola de Broly descansó sobre el colchón cuando hizo una última declaración.

—Si eres incapaz de saber lo que tú misma quieres, es que tu sitio no está a mi lado, niña.

Así que lárgate.


Noche 205

(01: 25)

Bulma no podía seguir tecleando. Sus manos temblaban con violencia extrema y por primera vez en años, se atrevió a dirigirse a la cocina para tomar unas cuantas pastillas de ansiolíticos y así, seguir trabajando. Sin embargo, tras hacerlo, descubrió que su angustia no disminuía ni tampoco su temblor de manos. Aunque la mayoría de los guerreros seguían despiertos, ella fue incapaz de seguir. Al subir las escaleras sintió que volvía a tener sesenta años pese a haber recuperado su cuerpo de veinte. En su cabeza, los gritos de Gohan, ahora ya calmado con sedantes, hacían eco.

Sentía que perdía fuerzas cuando entró en su habitación deseando tumbarse en la cama, pero al abrir la puerta Vegeta estaba allí. Oyó el grifo del baño cerrándose y mientras se dejaba caer en la cama, sentada frente al baño que compartían, la puerta se abrió. Su futuro marido emergió con cara de pocos amigos toqueteándose el labio amoratado que empezaba a sanar.

—¿Quién...? —inició ella.

—Tu hijo es un come mierda —declaró él. Bulma elevó una ceja, sorprendida al pensar en el golpe que Trunks hubiera podido propiciarle a su padre—. Él ha quedado peor —sonrió Vegeta—. Sin las semillas senzu tal vez necesitaría cirugía para arreglar esa nariz —Vegeta esperó las represalias por ello, pero Bulma no emitió el más mínimo sonido—. Mujer...

—¿Podemos ganar la guerra, Vegeta? —el susodicho borró su sonrisa arrogante de la cara.

—¿Lo dudas acaso?

—No lo dudo, pero lo que quiero saber es a costa de qué.

—A costa de nada. Esos cabrones están muertos desde el momento en el que pusieron un pie en este planeta.

—No intentes hacerte el duro conmigo, porque sabes que no funciona —el príncipe suspiró. Cruzándose de brazos, a la defensiva, apoyó la espalda contra la pared frente a ella y ambos se observaron durante largos segundos. Vegeta sabía que no había manera de engañarla, y ella sabía que él lo sabía, así que no lo intentaría otra vez—. ¿A costa de qué? —repitió—. Siempre has sido el segundo más fuerte después de Goku, y él siempre se ha llevado el mérito de ganar una batalla, pero esto no es una batalla ¿verdad? Es una guerra, y aquí, aunque Goku pudiera pelear, no podría hacer nada, ¿me equivoco? Tú eres un soldado, fuiste disciplinado como tal y ves las cosas como un militar. Eres el único que puede llevar esto a buen puerto, el único que puede guiarnos hacia la victoria, y necesito saber la verdad de manera objetiva, no idealizada como la que ven Goku y los demás. Dime, como soldado, qué es lo que ves, Vegeta. Cuántas bajas, cuántas víctimas, heridos... ¿qué es lo que está en juego aquí?

La pregunta de Bulma lo irritó. Aunque no era bueno ocultando el estrés, lo había intentado fingiendo agobio por tener que liderar a los guerreros que quedaban en pie, pero en realidad no se trataba de eso. Al fin y al cabo, era un príncipe; ¿cómo iba a sentir agobio al guiar a los demás en el campo de la batalla? Había mucho más que eso y Bulma podía leerlo como si fuera un libro abierto.

Su mujer no pararía hasta enterarse, incluso aunque fuera por las malas.

—Es cierto. Aunque Kakarotto se recuperara no podría pelear contra los boburrianos debidamente por falta de entereza. No es un soldado. Algunos de nosotros estamos preparados para la guerra, pero no los Son. Ellos han sido entrenados para las artes marciales, para combates medianamente justos... y la guerra es todo menos eso. Dudo que tuvieran la suficiente sangre fría como para participar en ello —Vegeta no quería dar más información de la debida, pero cuando Bulma se levantó de la cama y lo encaró con ojos brillantes, supo que le sonsacaría todo lo que deseara y más.

La mujer estaba agotada. Hacía días que no dormía adecuadamente y Vegeta no se daba especial cuenta de ello porque pasaba las noches entrenando hasta caer rendido; lo poco que descansaba lo mantenía en un sueño profundo que lo mantenía lejano a Bulma, y solo entonces, solo cuando él se dormía rodeándole la cintura con una mano, ella conciliaba el sueño en contención del llanto. Había llegado a un extremo esa mañana cuando oyó los gritos de Gohan y la familia de Videl destrozada.

Si algo tenía claro era que no quería acabar como ellos.

—¿Qué quieres decir con suficiente sangre fría? —preguntó. Si las cosas eran peor de lo que creía, prefería estar preparada para ello de antemano, así que se decidió; esa noche no se iría a la cama sin saber la verdad de lo que ocurría, y solo Vegeta y Broly sabían de ella con absoluta certeza.

Desde luego, recurrir a Broly no era buena idea.

Él suspiró, con los ojos en blanco, buscando una manera de que aquello no sonara tan truculento como era, una forma de endulzarlo... pero descubrió que no había ninguna. Si Bulma recurría a él para que le hablara sobre la guerra, era porque esperaba verdades aunque fueran dolorosas. Al fin y al cabo, nunca se andaba con remilgos.

Así que se decidió.

—Sabes que ese tal Benkas utilizó una bomba nuclear para arrasar con Capital del Oeste, y también sabes que Gohan intentó interceptarla para proteger a los habitantes de la ciudad. Fue Trunks el que acabó con él, no Gohan, y no porque sea más fuerte en absoluto. Nuestro hijo lo liquidó porque antepuso la cacería de Benkas y su propia venganza por encima de la vida de los humanos —Vegeta sabía la verdad sobre lo sucedido allí, algo que solo él y quizás Broly habían llegado a sentir y a asimilar. No subestimaba la capacidad de Goku a la hora de sentir el ki ajeno, pero estaba seguro de que, por su necesidad de creer en el lado bueno de las cosas, no habría llegado a la conclusión de que el ki de esos humanos supervivientes tras la caída de la bomba había desaparecido cuando Trunks hizo acto de aparición. Solo alguien de mente tan perversa como la suya podía suponer que había sido el propio Trunks el que había puesto fin a la vida de esos pobres humanos para dar caza a Benkas... y había dado resultado—. Cuando se lucha por algo en una guerra a menudo tienes que anteponer ciertas cosas a otras. Un soldado busca el mal menor para su misión, y en la cacería contra los boburrianos el mal menor era el genocidio de los habitantes de Capital del Oeste.

—¿Estás diciendo que Gohan debería haber dejado que la bomba estallara para atrapar a Benkas?

—Es exactamente eso lo que estoy diciendo, mujer —la boca de Bulma se abrió, patidifusa ante la falta de humanidad en el tono de Vegeta. Una parte de sí misma luchó contra la brutal idea de su futuro marido, pero otra, la científica y racional, supo que tenía razón—. Si Trunks no hubiera llegado, Gohan habría muerto junto a toda esa gente, y probablemente Benkas no se habría detenido ahí. Gracias a que nuestro hijo mantuvo la cabeza fría y las ideas claras, la muerte de esas personas no fue en vano, pero esa no es la cuestión. ¿Crees acaso que Kakarotto podría seguir al enemigo dándole la espalda a miles de personas, a sabiendas de que van morir y a vivir un calvario, a sabiendas de que puede hacer algo por evitarlo pero no debe hacerlo?

El temblor en las manos de Bulma se acentuó, y Vegeta lo vio. La mujer intentó sobreponerse por todos los medios para mantenerse estable en esa conversación dramática y carente de optimismo, y a duras penas lo logró, derrumbándose en el borde de la cama con un creciente agujero en el estómago que trepaba hasta posicionarse sobre su pecho, absorbiéndolo todo. Tragó saliva y lágrimas cuando supo hacia donde se dirigía esa conversación.

—No.

—¿Eres consciente de lo que tenemos para luchar entonces?

—Trunks...

—Puedes calmarte. Trunks no participará más en esta guerra por orden mía; se quedará aquí y os protegerá si la cosa se va de las manos.

—Pero eso quiere decir que... —Bulma se levantó de la cama como un resorte, encarándolo con ojos brillantes, salida de su angustia vital—. Solo quedáis Broly y tú.

—¿Y piensas que él luchará a mi lado o que yo quiero luchar junto a él? No, mujer. Reformula la respuesta: solo quedo yo. Tampoco es tan grave. Ya me han quitado los oponentes difíciles de las manos —bromeó con altivez, pero a Bulma no le hizo ni la más mínima gracia.

—¿Es que estás ciego y sordo? ¿¡No has visto lo que han hecho desde que han llegado aquí!? ¡Han destrozado a Goku, mataron a Goten a sangre fría, le dieron una paliza a nuestra hija, han discapacitado a Gohan como guerrero y si no fuera porque Trunks es listo, también lo habrían liquidado a él! ¿Y Broly qué? ¡Le llevó diez años deshacerse de ellos y es el guerrero legendario, por el amor de dios! ¡Te sobreestimas y subestimas a tus adversarios, y estás loco si crees que dejaré que vayas a por ellos tú solo!

Vegeta ladeó la cabeza y una sonrisita apareció ante el histerismo de su mujer, que empezó a gritar y a maldecir sus locuras como guerrero, agitando los brazos de un lado para otro. No le quedó más remedio que reír.

—¿Y tú vas a impedirme que vaya a la guerra, mujer?

—¡SÍ! —afirmó gravemente. Fue un lapsus, y tras este se dio cuenta de lo absurdas que eran sus palabras una vez Vegeta se había decidido, por ellos, no por su afán de batalla y superioridad. Eso ya poco o nada tenía que ver con sus deseos. Como soldado, Vegeta estaba haciendo su sacrificio, su mal menor.

Y el mal menor era pelear solo a costa de su vida.

Bulma hizo lo posible por no llorar, pero una vez hubo asimilado las intenciones de este fue incapaz de estarse quieta. El temblor de sus manos era violento y se acercó hasta posarlas sobre su pecho, bajo la dura mirada.

—Hoy Goku le ha dicho a Gohan que va a permanecer sordo el resto de su vida. Probablemente no podrá volver a pelear. He oído sus gritos desde fuera, he visto a Videl abrazada a su padre, a Pan destrozada... He oído a Goku llorar. Nunca le he oído llorar con tanta fuerza. ¿Qué nos están haciendo, Vegeta? Esto nunca ha sido así, tan dramático.

—Ya te lo he dicho: una guerra es diferente a una batalla. Nos están masacrando por dentro y por eso debemos actuar rápido, porque de estar quietos no quedará de nosotros nada con lo que combatir. Ya han masacrado a los Son. Ahora vendrán a por nosotros y eso es algo que no voy a permitir —El estómago de Bulma se encogió y ya fue incapaz de controlar las lágrimas. De solo pensar en que su familia pudiera acabar como la de Goku o peor le entraron escalofríos de horror y su respiración se aceleró—. No te agobies, mujer. Un guerrero...

—Yo no soy una guerrera, Vegeta. No entiendo de técnicas de batalla, ahora no entiendo nada y eso me está volviendo loca, porque siempre lo sé todo. Estoy aterrorizada —las manos de Bulma, pura inestabilidad, se posaron sobre sus hombros. Vegeta trató de mostrarse sereno como única guía, como pilar indestructible. Sabía de buena mano que si él se mantenía inalterable, los demás lo seguirían y recuperarían la calma gradualmente; un líder nunca podía dar su brazo a torcer ni mostrar su desesperación, pero con Bulma sus sentimientos empezaron a ganar terreno—. No quiero vivir otra vez tu sacrificio. ¡Prefiero estar muerta a volver a oír que te has inmolado o algo peor!

—¿Y qué debo hacer entonces? ¿Permanezco de brazos cruzados esperando a que os maten a vosotros? Porque harán eso, Bulma. ¡Desestabilizan al más fuerte atacando lo que saben que les hace débil! ¿Qué prefieres, mujer? ¿Salvar a tus hijos o a mí? ¡Dímelo! —Bulma se sacudió, espantada. La voz de Vegeta, ronca en extremo y violenta la empujó hacia atrás. Ya con las lágrimas libres descendiendo por ambas mejillas, hecha una furia, gritó.

—¡No hay manera de que pueda elegir entre algo así!

—No tendrás que hacerlo, yo ya he tomado la decisión por ti y no vas a hacerme ceder. Destruiré a esos boburrianos solo y se acabó. ¡No quiero oír ni una palabra al respecto! —y no la oiría otra vez, pero la mujer sabía dónde golpear con precisión y lo abrazó, colgándose de su cuello, aplastando la cabeza contra su hombro amplio, llorando.

—Vamos a casarnos, ¿verdad, Vegeta? ¡Cuando todo esto acabe tenemos que casarnos, me lo has prometido!

—No seas absurda, mujer. Ya lo sé —de igual manera, enternecido aunque siguiera aparentemente inalterable, los brazos de Vegeta rodearon su cintura y sus manos permanecieron allí, en un largo abrazo que esa noche no tenía intención de romper...

Porque si fallaba pasaría demasiado tiempo antes de que pudiera volver a tenerla así, quizás toda la eternidad.


[...]


N.A: ¡maldito sea mi tiempo! Se suponía que este capítulo iba a subirse ayer por la mañana, de modo que a la mayoría de los lectores le llegaría como un regalo de Navidad, pero... ¡qué mal! ni tuve tiempo de terminarlo ayer ni de subirlo. De hecho, ni siquiera lo he corregido, así que siento las erratas que pueda haber. El motivo por el que no pude subirlo fue porque, aparte de este capítulo, estuve escribiendo un especial de Navidad del que ya llevo 12 páginas, el cual tampoco he podido acabar por falta de inspiración, pero que quizás pueda subir como regalo de reyes (no sé otros países, pero los regalos de reyes en España se dan el día seis de enero, así que más o menos sería ese día si me da tiempo a acabarlo para entonces).

Este capítulo iba a ser mucho más largo incluyendo a Uub y a Pan (algo muy importante que tendrá que esperar para el próximo capítulo) y otra conversación entre Bra y Broly con una respuesta de la primera ante todo este tema de la ruptura que nos está trayendo de cabeza a más de uno, pero aparte de que el tiempo no me ha permitido poner tantas escenas, he decidido hacer los capítulos más cortos y menos pesados y actualizar antes. Es más fácil para mí, más cómodo para vosotros y, aunque eso me rompe los esquemas para el final de este fic, espero que valga la pena. No diré cuántos capítulos le quedan, porque esta partición ha aumentado un poco más los capítulos que iban a ser cuatro (cuando lo dije, es decir, quedarían dos o uno ahora mismo), pero sigue siendo muy poco. Esta sigue siendo la recta final de Instinto animal.

Con lo de Brocolín... ahí he dejado caer un par de cosas que muchas entenderéis de manera irónica, no lo toméis a mal, incluso he hecho una pequeña autocrítica de mí misma ahí xDD.

¡Y volvemos a los capítulos de 20 páginas, gracias a dios! Hasta a mí me mareaba ver tantas antes.

Como respuesta a los rewiens, ¡santo cielo! he de decir que no me esperaba llegar a los 600, Y AQUÍ ESTAMOS! 606! Por eso he actualizado antes y por eso subiré el especial de navidad pronto, como agradecimiento por vuestros increíbles comentarios que me suben la moral, me hacen desear escribir más y más... dios mío, ¡los adoro! Es una pena que no tenga tiempo para responderlos por mp uno a uno como solía hacer antes, pero aun así ESTOY TAN CONTENTA Y AGRADECIDA! el capítulo anterior ha tenido, nada más y nada menos, que 42 rewiens! Un éxito que solo recuerdo haber visto en el capítulo 15! Está claro que el drama familiar con Vegeta de por medio os gusta xD, y más si lo mezclamos con un Broly cabreado en una pelea entre padre y yerno graciosa y dramática a la vez. ¿Qué pasará ahora? Sí, sé que este capítulo es muy dramático para ser navidad, de hecho, en un principio se llamaba Conversaciones dramáticas, pero... ¿soy la única que está cansada de tanto dramatismo y quiere algo un poquitín menos tenso y un poco de esperanza?

Con eso ya os doy una pista de que no todo es tan negro como parece en este capítulo, pero necesitaba plasmar, sobre todo en Goku, la gravedad de la situación y desarrollar una maduración personal en cada personaje. Personalmente, creo que el que más está cambiando es Goku: no hay mal que por bien no venga.

¡A ver cómo se sale de esta!

Y ahora, doy las gracia a Mari-O.K(Gran parte de la trama se desarrolla en torno a la paternidad, piénsalo, Bra y Vegeta, Broly y Paragus, Goku y sus hijos, Gohan y Pan, Broly y sus hijos muertos... no sé por qué me ha salido así, pero quién sabe si Bra o Broly se llevarán una sorpresa algún día... ;)),Xxyoxitha94xX(gracias, nena, creí que esa parte del transexual haría gracia, y eso que lo puse a última hora para aliviar tensiones xD. Cuando acabe seguro que encuentras un fic mejor por aquí! de todas formas, aun queda un poco xD), LAURA (eso espero, nena, hacer un final decente aunque me lleve un poquito más de tiempo. Gracias por comentar!), Colli Kabuto (¿tú también crees que va a empezar a vomitar pronto? ¡Todo el mundo lo cree xD! Me alegra que te gustara, y sí, como verás en los siguientes capítulo, Broly no tiene un pelo de tonto aunque sea un bruto! jaja), Lia-tan(Sé que ver a Bra recriminando a su padre exaspera, pero es Vegeta el que se recrimina a sí mismo al tachar a Broly de asesino cuando han llevado vidas muy parecidas. Bra solo intenta recordarle que debe ser más permisivo porque él vivió una situación igual, y debe recordarlo antes de criticar a Broly. Por otra parte, con lo de Goku diciendo que Vegeta casi los mata por Cell, me refería a que él le permitió a Cell completarse y los puso en riesgo a todos por ello xD sé que luego fue el primero que luchó por destruirlo, pero si no se hubiera dejado llevar por su orgullo y hubiera acabado con él desde el principio, no habrían tenido que ir tan lejos. A eso se refiere Goku. ¡Gracia por comentar, me ha hecho mucha ilusión un comentario tan extenso *o*. Con lo del cerebro de los boburrianos, ya verás... xD) Prl16(Sí, demasiada testosterona los mata. Estos no soportan la competencia xD lo raro es que Trunks y Goku no se pongan a repartir también de exasperación por estos dos. ¡Gracias por comentar y seguirlo, nena, qué paciencia tienes!), Usuario865 (gracias por comentar, la respuesta de Gohan tendrá que esperar, el pobre ya ha tenido suficiente por una noche!), kgonzalezmaga(intento darle a todos su granito de arena y que nadie se quede fuera, me alegra que te gustara lo del complejo de Electra), nekoclauclau(¡Gracias *o*), Portidaz(jajaja por lo menos Yamcha tiene su opinión al respecto, y Broly, sí, tiene mucha razón, ya va siendo hora de que Vegeta deja vivir a su hija en paz aunque sea con ese mastodonte), xipinau(muchas gracias, xipinau, es bueno saber que te has animado a dejar un rewien en una historia! leyéndote me han dado ganas de ver Amelie otra vez xD el ánimo se me ha subido gracias a comentarios como los tuyos, de verdad. Espero verte por aquí alguna otra vez!), lirio azul(Te echaba de menos, lirio! pensaba que te habías cansado, pero me alegra verte de vuelta con tus exhaustivos comentarios *o* Las peleas son una locura de sube y baja, cuando crees que gana el bueno lo trituran y cuando crees que gana el malo, es él el que pierde, o al contrario. Es mi forma de darle emoción al asunto xD Con tus preguntas, ¿por qué piensas que Bra está embarazada? Lo que pasa con los demás aquí está más o menos. ¡Espero que te guste! y sí, el que domina es Paragus, a esa conclusión llega Broly aquí. Y sí, las escenas van más rápido, no es imaginación tuya, pero me daba la impresión de que me estaba explayando demasiado en ciertas situaciones que decidí aligerar) ChibiChibi-sd(Bulma y Vegeta también quieren tener otro hijo, sí, pero la situación no es propicia como se ve en la última escena de este capítulo, ¡gracias por comentar!), Mya Fanfiction(me has hecho el número 600, nena! ¡gracias! *o*), rebeca (no todo es romanticismo ya, de todas formas pido paciencia. No puedo escribir más rápido y aunque pudiera, no todo es escribir para mí xD Gracias por comentar), Bego-Bura-xD(siento que este capítulo sea también de transición, pero es necesario para el desarrollo de la personalidad y los últimos capítulos. Con lo de tu suposición sobre el hijo de Broly, ¡qué dramático! xD todo el mundo está ansioso por ver a Broly de padre, pero si esa criatura resulta ser su hijo... ¿qué pasaría? Tus comentarios siempre son excelentes y con lo de la puntualización de la puerta, ese fue un error mío xD ¡espero leerte pronto!), kare (gracias! no pensaba poner lo del complejo porque suena un poco incestuoso, pero con un padre así no es de extrañar! xD), STF01(muchas de las preguntas se resuelven aquí, aunque la conversación entre Trunks y Vegeta no me ha quedado tan profunda como quería... es genial que apreciaras al gracioso de Tama que se ha encariñado con el grandullón xD con lo del buen samaritano, es posible que me equivocara o.o y sí, Broly es celoso por naturaleza, no te extraña que tenga más celos que otra cosa por haberlo dejado solo. Adoro tus largos comentarios *o*), erika maria (gracias, espero no decepcionarte con el final), marilu moreno (me alegra que empieces a comentar. ¿Por qué odias a Pan y a Bra? ten en cuenta que Bra solo le recuerda a Vegeta lo que él no admite cuando rechaza a Broly, ya que no se pone en el lugar de quien vive su misma situación, de Broly. Vegeta, más que nadie, debería defenderlo y Bra solo quiere que tenga eso en cuenta, que recuerde que no siempre fue tan afortunado. Como tú misma has dicho, todo el mundo merece una segunda oportunidad y Vegeta no quiere dársela a Broly. ¡Nos leemos!), Link-Girl Yuri fan(tachán! un capítulo más antes de fin de año xD. siento haberte dicho solo lo de mp, pero iba con prisas y aún las tengo. Pero por qué odias a Bra T.T si el que ha roto ha sido Broly por sus santas narices... y algo me dice que este capítulo no te ayudará a apreciarla más xD Yo diría que Gohan ya tiene suficiente castigo por desobedecer. Muchísimas gracias por tus magníficos comentarios, que sabes que me encantan!), irene (gracias por tu comentario, irene, me alegra que te guste!), Abbi (menuda voluntad para llegar hasta aquí de golpe! espero que sigas leyendo a partir de aquí. ¡Nos leemos!), sofi12(por primera vez hay una persona que ve que la actitud de Vegeta es más o igual de infantil que la de Broly, y no lo defiende por ello, uuff. Picolo está incapacitado, comatoso después de que Broly le arrancara las antenas y no está consciente en absoluto. ¡muchas gracias por seguir hasta aquí, sofi12!), InuKidGakupo(no te preocupes por la tardanza, lo entiendo perfectamente, lo importante es que comentaste *o*. Así que no quieres que Bra y Broly se reconcilien... ¡pero si fue Broly quien rompió con ella! ¿Cómo es eso posible? En fin, supongo que este capítulo no la ayudará a caer mejor xD ¡nos leemos!), DarknecroX(aunque estés ocupado, gracias por comentar!), camilomesa (graciaas! me alegra que te gustara), Ariasujm-chan(dios mío, miedo me da responder a tus increíbles comentarios porque no estoy a la altura de ellos o.o y los ojos se me iluminan cuando leo tus increíbles análisis ¡me encantan porque veo que no se te escapa una! El Trunks de Pesadilla en esa escena no vigila a Bra, sino a Vegeta. Esos dos se vigilan mutuamente porque Vegeta conoce al Trunks de Pesadilla y este lo sabe, y está alerta por si intenta algo. No se fía ni de su propio padre. Con lo de Broly, tu análisis es totalmente acertado, aunque no está en esa casa por Bra, o al menos no solo; no diré mucho, pero Broly no es corto de mente en absoluto, sabe bien lo que hace y aunque infantil como un niño caprichoso, tal y como tú dices, tiene mucho peligro. Yo también quiero romance y, de hecho, iba a haber muchísimo en este capítulo, pero ya se pasaba de largo así que... así se ha quedado. Lo de Broly con Bra es difícil de describir, pero no creo que pueda compararse mucho con lo que Vegeta sentía por Bulma al principio, como ella dijo, no había amor al principio todo se fue haciendo poco a poco. Y sí, es hora de que sea Bra quien vaya a por "cacao" xD ¡mil gracias por el comentario, lo amé) , Maryl-Sama (gracias, gracias, gracias, fíjate que yo cada vez amo más a Pan al escribir de ella), XxLuciernagas-sakuxX (pues me siento halagada después de seguir esta historia durante un año entero, de hecho, el 31 de diciembre hará un año justo que la empecé, ¡aniversario y energía positiva! como propósito de año nuevo, acabar bien el fic ;), Firenia (fíjate que es justo lo que yo había pensado hacer, Firenia, y si todo va bien, así será para reyes ;)

Y ahora sí, se acabó, uufff, miles de gracias por los comentarios que vaya a tener este capítulo y os digo una cosa que me hace muchísima ilusión. ¡El 31 de Diciembre Instinto animal cumple un año! ¡Qué de tiempo desde que lo inicié! jajaja

Nos leemos en el especial! (o eso espero)