Dejé mis comentarios para el final. Aquí les dejo una nueva entrega... a ver si se atreven.
Capítulo 28
Muérdete la lengua
Vegeta, no pudo dormir. Lo deseaba con ansias, necesitaba apagar su mente, pero no había caso. Se metió a la ducha, dejando que el agua fría recorriera su cuerpo y calmara su mente. Al salir, se maldijo por no poder ordenar sus ideas. "había asumido que estaba intacta, cuando me dijo lo de la sabandija… mierda, es muy astuta… No mintió, pero omitió lo importante… no me esperaba menos de ella…"
Flash Back
La muchacha estaba por ponerse histérica. Optó por recostarse un momento en la mesa. Dejando caer su cabeza sobre su brazo. Intentó calmarse, para tener su mente fría y poder discutir con el saiyajin. Luego de un momento, levanto su rostro, bebió un poco de su copa y le dijo
-Vegeta… sé que en tu cultura es diferente, pero esos temas solo se tratan entre parejas aquí en la Tierra… y no te lo tomes a mal. Pero no voy a tener ese tipo de relaciones contigo.
Él la miro extrañado "¿me está rechazando? No puede ser… pero si ha demostrado que me desea… ¿será que…?" Comenzó a sentir ese sentimiento de ansiedad y no le agradó para nada la negativa de ella.
- ¿Por qué no? ¿acaso no lo hacías con el insecto? ¿Cuál es la maldita diferencia?
Bulma suspiró. No le gustaba para nada tener que confesarle ese tipo de cosas.
-Vegeta… yo… la verdad es que nunca tuve sexo con Yamcha – dijo dejando caer su cabeza, nuevamente para ocultar que estaba roja hasta las orejas
El príncipe dejo de comer. Se la quedó viendo tratando de descifrar si es que estaba bromeando.
-No digas estupideces. Los vi más de alguna vez. Además, era tu pareja…
Ella se enderezó y bebió un poco de la copa para responder
-No. Nunca lo hicimos… solo jugueteábamos. Por lo mismo te digo que no estoy interesada…
-Ya veo… "eso quiere decir que está intacta… vaya, no me lo esperaba… esto se está volviendo un desafío"
-Si me disculpas, debo ir a dormir… - dijo ella poniéndose de pie y dirigiéndose a la puerta- te veo mañana…
Él se quedó quieto en su sitio. Procesando la información que acababa de recibir. Solo atinó a decirle
-Bulma, necesito que repares la gravedad de la nave… se apaga después de un par de horas…
Ella se quedó de pie en la puerta, sin voltearse.
-Lo repararé mañana… si no te importa – dijo saliendo de la cocina.
Fin Flash Back
Se sacó la toalla que traía en la cintura, dejándola a un lado de la cama y se dejó caer, sentándose en el borde del colchón un momento. Recostó su cabeza sobre las manos, mientras intentaba sacar algo en limpio de todo lo ocurrido "Diablos, ahora el problema es mayor… Si no quiere fornicar, lo más lógico es pensar que haya sido por alguna experiencia traumática, lo que probablemente le haya creado una fobia al hecho de ser penetrada… en ese caso me costará aún más conseguir mi objetivo y poder dar ese tema por cerrado… (gruño por lo bajo) La loca tenía razón… Pero no puedo seguir reprimiéndome, no es digno del príncipe de la raza más poderosa del Universo… ¡Maldita seas mujer!… (levantó su cabeza y suspiró) … Necesito alejarme de ella, dedicarme a solo entrenar, pero mi instinto me pide a gritos que la tome… ¡Demonios! Justo cuando creía haber desterrado esta sensación de confusión de mi cabeza… vuelve con mayor intensidad, como si mi mente me forzara a torturarme a mí mismo… ¿Qué mierda pasa conmigo? Yo, el gran Vegeta, viendo doblegada su voluntad por una vulgar terrícola… Necesito probar su carne. Necesito... sentirla... ¡Por mil demonios! Necesito que me deje fornicarla de una maldita vez... No puedo seguir postergándolo... necesito... todo de ella"
Bufó fastidiado. Observó el muro que lo separaba de ella, seguramente estaría acostada, vestida con esas ropas que la hacían verse más sensual de lo habitual. El pensamiento de atravesarlo y meterse entre las sabanas de ella se le hizo irresistible. Luego de una lucha interna, desechó la idea. Apretó sus puños y se vistió. Cinco minutos después estaba metido en la nave. No pudo evitar sonreírse al digitar la cantidad de cuatrocientas cinco unidades de gravedad, levantó su rostro y cerró sus ojos al sentir la presión. Eso era lo que necesitaba para calmarse. Entrenaría hasta quedar exhausto, hasta que su cuerpo no diera más, Hasta casi morir si era necesario, así podría evitar sentir y pensar en ella. O eso fue lo que creyó.
Salió el sol y comenzó un día normal para los demás, excepto para ella. La noche anterior había marcado el comienzo de una nueva etapa en su relación con Vegeta. Una relación sin mentiras de por medio, libre de toda sombra. Estaba optimista, pensando en que mientras siguiera respetando lo solicitado por Vegeta, no podía salir nada mal. Solo quedaba esperar lo que él decidiera hacer tras su encuentro del día anterior. Pero no estaba preocupada en absoluto, sentía que tenía todas las de ganar, basándose en la actitud que el saiyajin había tenido para con ella. Sin embargo, se sonrojó un poco, llevando una de sus manos a su boca cuando recordó lo que había hecho "Por Kami, sí que fui atrevida anoche… quizás fue mucho… Supongo que se desaparecerá un par de días…" Bajó a la cocina donde se sorprendió de no encontrar a su madre.
-Buenos días, hija – la saludo su padre, entrando casi tras ella
-Hola, papá… es extraño verte aquí a esta hora… ¿y mamá?
- A esta hora debe esta en su jardín, creo… - le dijo acercándose a la mesa, mientras limpiaba sus gafas - Bulma, necesito hablar contigo
Ella lo miró extrañada, mientras se servía un café con leche
- ¿Quieres uno?
-Em, sí. Gracias, cariño – dijo colocándose nuevamente los anteojos
La joven preparó dos tasas y las llevó a la mesa, tomando asiento e indicándole a su progenitor que hiciera lo mismo.
-Dime ¿qué necesitas?
Su padre bajó la vista al humeante líquido
-Bulma… creo que ya es tiempo de que comiences a tomar mayor responsabilidad en la compañía…
-Papá, no me hagas esto…
El profesor se sentó al lado de su hija
-No puedes seguir escapando… tú hermana ya eligió su camino y tú… bueno, tú eres la que debe continuar con mi gran sueño…
-Pero… - intentó contra argumentar ella
-Déjame terminar… - dijo poniendo una mano sobre la de su hija – Yo ya estoy mayor… No viejo, pero me vendría bien un poco de ayuda extra. Y sé que dirás que me ayudas, pero necesito que te involucres aún más, que te empapes con lo que significa llevar las riendas. No sabemos lo que podría pasar el día de mañana, pero necesito que me apoyes ahora más que nunca…
Bulma suspiró y le dio a su padre una cálida sonrisa
-De acuerdo ¿Qué quieres que haga?
Su padre la miró con orgullo, apretando un poco la mano que tenía sostenida bajo la suya y le sonrió de vuelta, con ternura.
...
Bunny cantaba una melodía pegajosa en el jardín (a imaginación de cada cual). Estaba de rodillas trasplantado unos bulbos. En medio de su labor, levantó su vista al gran abeto que había podado el saiyajin, secándose el sudor con su antebrazo.
-Pobrecito de Vegeta… si hizo lo que le pedí, y sé que nunca se niega, estará ahora en graves problemas… no sabe lo que está sintiendo... me da algo de pena …es un muchacho tan dulce en el fondo. Definitivamente es la pareja ideal para mi Bulma… tiene carácter y no se dejará dominar por mi niñita… además es muy fuerte e inteligente. Son el uno para el otro… Solo él podrá hacerla feliz de verdad… y hacerla olvidar todo lo malo por lo que pasó…
- ¿Urg? - la interrogó un jaguar, ladeando su cabeza
La mujer se volteó hacia el felino y le dijo
- ¡Oh! Tienes razón… ya deberían estar en campaña… pero debemos tener paciencia. Ni ellos saben que lo tendrán, así que no les digas nada, ju ju ju…
En el jardín delantero, Vegeta se paseaba como león enjaulado dentro de la nave. Había hecho un alto en su entrenamiento, para beber algo de agua y meditar sobre lo que debía hacer. Pero su cabeza aún era un lío. Por un lado, quería tomar todo lo que tuviera que ofrecerle la terrícola, pero por otro se decía a sí mismo que la usara y la dejara, que solo tomándola de una vez quedaría resuelto el problema, y que podría volver a ser el de siempre… "yo soy el problema, dejando que ella se cuele en mi mente… es ridículo… por que no puedo definir lo que me hace sentir, me está volviendo loco no poder clasificarlo …Mierda ¿Qué es?... (apretó la botella que aún sostenía en su mano, arrugándola) …Estas sensaciones son tan extrañas como desconocidas, es como si necesitara más de ella que solo fornicarla… ella también debe sentir lo mismo, no puede mentirme… (abrió sus ojos en sorpresa) Por supuesto… que estúpido he sido… la haré sufrir unos días y luego la asaltaré… sí, estoy seguro de que podré conseguir mis dos objetivos con una sola acción…"
-JA JA JA -se carcajeó, con su cabeza echada hacia atrás
Así que los días siguientes, Vegeta continuó evitándola. Ella lo esperó por varias noches, con la esperanza de que él por fin le dirigiera la palabra. Ella no se atrevía a dar el primer paso, puesto que no sabía con que se encontraría. Por lo que solo lo veía pasar, para ir a encerrarse a su cuarto. Con suerte la miró un par de veces, pero de hablarle, nada. Después del séptimo día ella desistió. Sí él quería algo que la buscara. Ella no era ninguna imbécil para estar rogando por su atención.
Esto último no pasó desapercibido por el saiyajin, que sabía perfectamente que ella estaba esperándolo cada noche. Consideró que había llegado el momento de atacar, cuando se percató que Bulma parecía haberse aburrido de su juego. Pensó en ir a verla a su cuarto, pero prefirió dejarlo para después. Un día más, pensó, tal vez dos.
Quince dias después, por la tarde, la familia Briefs estaba reunida tomando café en la sala. Bulma estaba algo desganada, pensando en sus problemas. Su madre se le quedó viendo un momento.
-Hijita ¿estás bien?
-Sí, mamá- respondió luego de darle un sorbo a su café – lo que pasa es que no he dormido bien…
- ¿Estas embarazada?
-MAMA … - exclamó ella sobresaltándose
-QUERIDA – gritó su padre casi al mismo tiempo, algo descolocado
- ¿No? Disculpa. Es que como estás algo pálida pensé que podría ser eso… y no lo has negado… eso quiere decir que remotamente existe la posibilidad
-Muérdete la lengua… Además, no tengo con quién ahora. Acaso ¿se te olvido que estoy sin novio? Es solo cansancio… es que hay mucho trabajo por estos días en los laboratorios…
Su madre sonrió, mientras observaba a la muchacha. Acto seguido, se levantó, y se dirigió a la nevera, a sacar un pastel para acompañar el café.
-Hace mucho que no veo al apuesto Vegeta… lo echo mucho de menos… - luego sonrió – … parece que también ha estado muy ocupado…
-Creo que no ha salido casi de la nave… - aseguró la muchacha, con algo de decepción.
El señor Briefs sacó a Tama de su hombro y lo tomó entre sus manos.
-Su raza es muy resistente… - comentó su padre, bajando su vista al gatito negro, que sostenía en sus brazos – no hace nada de su accidente y ya está entrenando bajo una gravedad de más de cuatrocientas unidades… Vaya, es una lástima que Vegeta no me haya dejado hacerle unas pruebas para saber más sobre cómo funciona su organismo…
Flash Back
El profesor estaba aún terminando de reparar la nave, cuando vio una sombra muy conocida tras él. Se giró y le dijo
-Hola, Vegeta ¿qué se te ofrece?
- ¿Cuánto tiempo falta?
-No mucho…, un par de días más y podrás retomar tu rutina
-Hmn…
El anciano dudó un momento antes de continuar
-Muchacho…
Él solo lo miró con curiosidad, con ese eterno ceño fruncido. Al ver la reacción del saiyajin, se atrevió a continuar
- ¿Sabes? Me he preguntado hace algún tiempo cuán diferentes son nuestras configuraciones biológicas… Me preguntaba si podría realizarte algunas pruebas para este fin.
-No soy tu rata de laboratorio… - siseó
-Lo sé, lo sé… es solo por curiosidad…
-No – lo cortó - Tengo cosas más interesantes en qué desperdiciar mi tiempo mientras espero que reparen la nave. Espero que esta vez soporte mi poder.
Y diciendo esto se marchó, dejando al profesor solo con sus interrogantes tanto científicas cómo de otra índole.
Fin Flash Back
La voz de su hija lo sacó de sus pensamientos
-Él puede hacerlo porque es un lunático… no es más que eso…- dijo Bulma, elevando la voz, mientras volteaba a ver hacia la nave por la ventana tras ella.
Sus padres solo compartieron una mirada cómplice.
-Querida…Hoy saldremos con tu padre… tenemos unas entradas para un evento … aunque no me acuerdo de qué... – dijo Bunny, llevándose un dedo a la mejilla
-Es una demostración que hará un tal Míster Satán… Uno de los empleados me regaló los pases y no quiero decepcionarlo no yendo…
- Eso era… no podía recordar el nombre - agregó su madre, luego miró a Bulma – Hijita, no te esfuerces más de la cuenta. No quiero que te enfermes.
-No, mamá. Les prometo que hoy no trabajaré hasta muy tarde.
Continuaron con su charla y su café. Su madre se retiró para ir a alistarse.
-Hija, vamos – le dijo el profesor, poniéndose de pie - … Si quieres mañana te lo tomas libre… te has esforzado mucho y te mereces un descanso, tu madre tiene razón…
Bulma suspiró, miró por la ventana antes de levantarse e ir a su oficina. Ahora su padre le había dado más responsabilidades en la empresa. Por lo que tenía que cumplir con ciertas obligaciones. No podía darse el lujo de andar de vaga por ahí, por lo menos hasta dominar a la perfección el funcionamiento administrativo de la compañía y aunque le era totalmente aburrida esta tarea, estaba dispuesta a hacerlo. Así que ahora, por las mañanas pasaba un tiempo en la oficina, revisando papeles y por las tardes visitaba los laboratorios, para terminar en el de ella, haciendo mejoras o dedicándose a sus propios proyectos. Estaba agotada, pero pensó que solo era cuestión de acostumbrarse a su nueva rutina. Sin embargo, ni el trabajo lograba sacarla de su melancolía. Extrañaba a Vegeta y éste parecía haberse retraído de tal forma que le dio la impresión de que estaban peor que al principio. Se estaba comenzando a arrepentir de haberle dicho la verdad.
El sol se ocultaba en el horizonte, cuando Vegeta, cegado por la rabia de aun no poder transformarse y usando el entrenamiento como una forma eficaz de mantenerse alejado de Bulma, había alcanzado las cuatrocientas cincuenta unidades. De un momento a otro no pudo más y cayó de rodillas al suelo, exhausto. Las gotas de sudor comenzaron a caer, formando extrañas figuras.
Se sentía agotado, pero poderoso. Se le ocurrió hacer algo que no hacía hace mucho. Concentrarse en sentir el ki de Kakaroto. Cuando lo encontró, se percató de que era solo un poco más bajo que el suyo. Trató de explicarse cómo era eso posible, si hace un tiempo atrás lo podía derrotar sin problemas "Maldición, estoy entrenando bajo más de cuatrocientas veces la gravedad de la Tierra y aun así ese inútil de Kakaroto me está alcanzando… ¿qué clase de entrenamiento está haciendo? La única explicación es que haya estado entrenando convertido en súper saiyajin… ese imbécil, siempre encuentra la forma de humillarme"
-Demonios, me las pagarás Kakaroto…
Digitaba sin ganas en su ordenador, su padre le había dado el siguiente día libre, por lo que pensó que trabajaría un rato en su oficina, para no atrasarse tanto. Sintió un golpe seco en su puerta.
-Está abierto – dijo sin ánimos.
Alguien entró. Ella ni volteó a ver, ya que últimamente siempre venía algún empleado a hacerle consultas
- ¿Qué se te ofrece?
Al no escuchar respuesta, volteó su cabeza y con sorpresa se percató de que era Vegeta el que había entrado. Estaba bañado y vestido, parado detrás de ella, sonriéndole de lado y con una mano sobre el escritorio, apoyando su peso.
- ¿Haciendo como que trabajas, mujer holgazana?…
A Bulma se le cayó la mandíbula. Se giró completa en su silla y se puso de pie quedando frente a su interlocutor. Apretó sus puños y una vena apareció en ellos, así como en su sien
- ¡MALDICIÓN, VEGETA! NO ME HAS DIRIGIDO LA PALABRA EN NO SE CUANTOS DÍAS, ME HAS EVITADO A PROPÓSITO ¡¿Y LO ÚNICO QUE TIENES PARA DECIR ES UNA PESADEZ?! – gritó enojada, cuando pudo hablar.
Él ignoró el berrinche
-Haz tenido suficiente tiempo… ¿Lo hiciste o no?
Ella sabía perfectamente de lo que hablaba él.
-NO
Vegeta aspiró hondo y luego soltó el aire que contuvo unos segundos
-Me da igual …aun así podemos divertirnos…
Dicho esto, tomó a Bulma sorpresivamente por la cintura y comenzó a besarla. La muchacha, que estaba aún bastante enojada, intentó resistirse dándole algunos golpes en el pecho, pero fue inútil. Una de las manos del saiyajin había subido estratégicamente a su nuca, obligándola a mantenerse en su lugar. Su corazón comenzó a bombear con fuerza, y sus pensamientos se nublaron al sentir la pasión del príncipe. Terminó correspondiendo, pasando las manos que había dejado en el pecho de él, tratando de apartarlo, hacía su cuello, abrazándolo. Vegeta, al ver que ella estaba receptiva, atacó bajando sus manos hasta los muslos de ella, para luego deslizarlas por debajo de su falda hasta alcanzar sus nalgas. Bulma le dio una mirada de reproche, a lo que él respondió con una sonrisa. Comenzó a acariciarla con vehemencia, a lo que la joven solo atinó a soltar un leve gemido en la boca de él. Eso fue el detonante. Vegeta la levantó y la puso sobre la mesa, todo esto sin apartar sus labios de los de ella.
-Vegeta, no… los planos…
-Los puedes hacer de nuevo… - sugirió, cortando el beso, para comenzar a bajar el cierre delantero, que recorría de arriba abajo, la camiseta de ella.
- ¿Qué crees que haces?
Él se encogió de hombros, sin levantar la vista de su labor
-Jugueteando… no seas escandalosa.
-Pero alguien puede entrar…
Levantó su vista hacia ella y volvió a besarla, logrando abrir la prenda. Se apartó un momento para observar sus prominencias y le dijo
-Todos me vieron entrar aquí… créeme que no nos molestaran.
Bulma se sonrió ante la ocurrencia de él. Lo tomó del rostro y depósito un beso en sus labios, el que fue correspondido de forma inmediata, retomando el ritmo de su lujuriosa actividad. Vegeta se retiró la polera que traía puesta y volvió al beso, comenzando a acariciar los montes de ella. Bulma mientras tanto había rodeado las caderas del saiyajin con sus piernas, mientras se colgaba del cuello de él.
De repente, se abrió la puerta
-Hija, ya nos…
Ambos se voltearon hacía la voz, sus rostros rojos y su respiración más que agitada.
-…vamos – terminó su madre la frase, con un hilo de voz
Hubo un momento de silencio, que parecía más bien como que alguien le hubiera puesto pausa a la situación. Ninguno se movía, excepto la señora que inevitablemente había abierto sus ojos muy grandes.
-No era mi intención interrumpir…
Los amantes se separaron, acomodándose un poco. Vegeta, se alejó un paso, cerró sus ojos y cruzó sus brazos, bastante incómodo. Bulma trató de disculparse, roja como tomate, mientras intentaba sin éxito cerrar la cremallera de su camiseta
-Mamá, no es lo que crees… - dijo nerviosa - solo le enseñaba a Vegeta las costumbres de la Tierra…
La señora pestañeó un par de veces y se recompuso
- ¡Oh! Me parece excelente… Solo venía a decirte que ya nos vamos y que les dejé de cenar… No se desvelen, queridos…
Y diciendo esto salió por donde había venido.
Bulma volteó su vista al suelo, contrariada. Estaba teniendo un buen momento con Vegeta, algo así como una reconciliación y su madre lo había echado todo a perder. Se maldijo por la estupidez que había dicho para excusarse, pero fue lo único que se le vino a la mente, recordando lo que le había indicado Vegeta.
-Supongo que dirás que lo dejemos hasta aquí… - dijo molesto, sin variar su posición.
-No – dijo ella con seguridad, terminando de cerrar su prenda y bajando de un salto de la mesa.
Vegeta abrió sus ojos sorprendido con la declaración de ella. La Miro fijamente, como creyendo que había escuchado mal
- ¿Estás segura?
Ella tomó la muñeca del saiyajin y lo jaló, avanzando hacia la puerta. Vegeta no reaccionó inmediatamente, le pareció singular el comportamiento de ella. Sin embargo, al llegar a la puerta se soltó del agarre de la muchacha, quedándose en su lugar.
-Vegeta, vamos. Comamos eso que nos dejó mamá y luego podremos retomar lo que interrumpimos… - le recomendó la muchacha, usando un tono suave, mientras acariciaba uno de los brazos del guerrero
Él sonrió con malicia, haciendo un movimiento con su cabeza
-Más te vale que no sea una trampa… - dijo, volviendo a la mesa por su ropa, que estaba sobre la lámpara del escritorio.
-Te lo prometo
Caminaron unos metros en silencio. Bulma no podía evitar mirar al saiyajin, que avanzaba uno paso delante de ella. Sentía su corazón rebosante de felicidad. Vegeta volteó un poco su cabeza para decirle
-Me terminarás gastando…
Ella al verse sorprendida se sonrojó, sin embargo, le dijo
-No eres tan apuesto como crees…
El saiyajin volteó al frente para responder
-Tu madre dice lo contrario… "y las locas del centro comercial también…"
-No eres más que un engreído…
Vegeta se sonrió.
-Y tú, una mujer odiosa
Cuando llegaron a la cocina, Bulma se fue directo a los robots, abriendo uno
-Mmm… es un guiso de verduras y … - se aproximó al otro – Mira, es carne de Jabalí asada ¡tu favorita!
- ¿Cómo sabes eso?
-Te he visto comerla… y disfrutarla.
Vegeta se aproximó a ella y tomándola por la cintura, le murmuró
-Mhn… no me des ideas…
Bulma lo apartó, aunque sintió sus mejillas arder, de solo imaginarse una situación relacionada con la insinuación del saiyajin.
- ¡Vegeta!
-Como si no hubieras pensado en lo mismo… - dijo serio, dando un paso hacia el lado, dándole su espacio y tratando de ocultar un leve rubor que apareció en su rostro.
Bulma al verlo así, se sonrió y dando media vuelta, se dispuso a servir la comida. Sin embargo, la voz de él la interrumpió
-Trae esos robots a la sala... Comeremos ahí – ordenó Vegeta, saliendo del lugar.
- ¿? – ella se volteó a verlo, pero ya no estaba – … ¿sigue creyendo que soy su sirviente?... No logrará hacerme enojar, después de todo parece que ya aceptó nuestra relación…
Cuando llegó a la sala, acompañada de los robots, se encontró con que, sobre la mesa de la sala, había platos, servilletas y cubiertos. Un par de copas y dos botellas de vino, de esas que su madre le había regalado al saiyajin. Y este estaba ya instalado en su lado del sofá "¿Cómo sabía dónde estaban las cosas?... es verdad, una vez me comentó que él mismo se preparaba alimentos… además, mi madre me dijo que lo había sorprendido en varias oportunidades revisando los muebles… aunque lo niegue es un gran detalle, viniendo de él"
-Vegeta ¡gracias!
-No lo hice por ti, lo hice para ganar tiempo… tú te habrías demorado por lo menos media hora en solo sacar los platos – le dijo con burla
"Y hasta ahí llego el gentil Vegeta…" Suspiró y avanzó con los robots, dejándolos a un lado de la mesa. Sin querer, recordó uno de esas noches en que se veían de "casualidad" con el saiyajin.
Flash Back
Era muy tarde y veía televisión en la sala, tratando de matar el tiempo, mientras esperaba que el saiyajin terminara su entrenamiento por ese día. Estaba a la mitad de su segunda película de acción, cuando se sintió observada. Sabía perfectamente quien era, así que preguntó
- ¿Terminaste ya?
Él se sentó al lado de ella, aun traía una toalla sobre sus hombros y en su mano una botella de agua
-Dime ¿Encontraste un método para evitar preñarte? – le soltó dejando la botella en la mesa – los he investigado todos. Hay un par de libros sobre eso en la biblioteca…
Bulma se puso como un tomate. Sabía lo directo que era él, pero no se lo esperaba en ese momento
-No, Vegeta…
Contrario a lo que ella esperaba, Vegeta se sonrió
-Sé perfectamente cuando estás en celo… y ahora no lo estás
-No voy a tener relaciones contigo en estas condiciones, ni en otras, por ahora…
Él cerró sus ojos y le respondió, acercándose a ella, aspirando profundo
- No te lo estoy pidiendo… aunque el olor que tienes ahora no me es desagradable… por el contrario…
- ¡Deja de andar olfateándome! ¡Aquí es de muy mala educación! – le dijo apartándolo
Él sólo se encogió de hombros
- ¿Qué tan fértil eres, Bulma? Y quiero que esta vez me respondas
Ella supo que esta vez no podría evadirlo
-No lo sé… tendría que hacerme algunos exámenes para saberlo…
Él se quedó pensativo unos segundos
-Tendrás que hacer algo al respecto… sé que las terrícolas pueden concebir, aunque no estén en celo…
Ella solo suspiró buscando paciencia. Al haberse convertido en la pareja del saiyajin, debía estar siempre lista para sus preguntas incómodas. Aunque él se había tardado un par de días en preguntar, sabía que en cualquier momento lo haría. Definitivamente le gustaba eso de él, pero la asustaba el no saber cómo reaccionaría a sus respuestas.
-Vegeta, no seas ansioso…
-No lo estoy. Es solo por precaución.
Bulma sonrió. Él siempre se hacía el desinteresado, aunque cuando se besaban demostrara otra cosa. Se inclinó para besarlo, a lo que el saiyajin respondió de buena forma, como hacían cada noche, durante ese tiempo de "tranquilidad" que compartieron. Ya era una costumbre que ella lo esperara a que terminara su entrenamiento, ya fuera en la sala, en la cocina o en su balcón. Él la encontraba sin problemas, y dedicaba tiempo a avanzar con ella. La muchacha no podía estar más complacida. Compartía la idea de él de no tener descendencia, no hasta estar segura de que él la amara de verdad.
Fin Flash Back
Comieron unos minutos en silencio, hasta que el saiyajin tomó una de las botellas y abriéndola con habilidad, le dijo a Bulma
- ¿Me acompañas?
Ella lo miró con curiosidad
- ¿Ese es tu plan? ¿Emborracharme para poder aprovecharte de mí?
Él se sonrió
-Si quisiera aprovecharme de ti, créeme que ya lo habría hecho… he tenido bastantes oportunidades…
-De acuerdo, pero cuando te diga que te detengas lo harás… y sin enojarte, ni desaparecerte…
-Hmn…
Bulma supuso que eso era un sí.
Ambos bebieron y continuaron cenando.
- ¿Qué celebramos? - preguntó ella de manera inocente
El no levantó la vista de su comida para responder
-Nada en especial…
Ella no quiso seguir indagando. Sin embargo, tenía una pregunta que hace tiempo deseaba formular
-Vegeta… ¿puedo preguntarte algo?
El saiyajin la miró por el rabillo del ojo. Luego dejo de tragar y asintió con su cabeza
Bulma sonrió.
-Bueno, una vez mi madre te preguntó cómo era que cortejaban a las mujeres en su planeta… - dijo, con toda serenidad – y tú no quisiste responder, bueno, del todo…
Vegeta se tensó un momento. Sin embargo, contra atacó
- ¿Eso es lo que quieres saber? Podrías preguntarme por cualquier cosa del maldito universo y ¿me preguntas eso? – terminó la oración llevándose la copa a sus labios, luego volvió a mirarla y dijo – Lo siento, pero no puedo responder a ello…
Ella se molestó un poco. Hace mucho que quería saber exactamente como era que se emparejaban en su planeta y él la evadía
- ¡¿Por qué no?! No es justo que solo yo tenga que responder a tus preguntas…
Él, sin dejar de mirarla a los ojos y agregó
- Es algo que simplemente desconozco. Y lo poco que sé de ello, es lo que me contaron esos idiotas, lo que indica claramente que puede que no sea verdad… - volteó su mirada hacia la mesa - Además, para mí, es un tema que no tiene mayor importancia.
Ella se dio cuenta de que el hombre no soltaría ni una palabra al respecto
-Bueno, entonces… dime como eras de niño- comentó mirándolo fijamente
-Hmp… - hizo, volteando hacia ella – ¿por qué tu interés?
Bulma sonrió y se encogió de hombros
-No lo sé… supongo que quiero saber más de ti… después de todo tenemos una relación – terminó sonrojándose un poco
Vegeta la observaba intrigado "Al parecer la confianza debe ser recíproca… no debería responder a sus ridículas preguntas, pero si esto me sirve para lograr mi objetivo lo haremos… después de todo no son más que preguntas inocentes…"
-No sé si te lo dije, pero desde muy joven comencé a realizar misiones para Freezer. De mi vida en palacio recuerdo muy poco… supongo que era un niño saiyajin normal, dentro de lo esperado, ya que tuve el más alto nivel de pelea al nacer…
Sin darse cuenta, se estaba abriendo a hablar con ella de cosas que jamás creyó comentar con nadie, pero se sentía tan extrañamente cómodo, que decidió proseguir. Ella lo miraba absorta. Le fascinaba el modo de hablar de él, su tono de voz y la manera en que se expresaba, bueno, cuando lo hacía.
Vegeta apoyó su espalda en el respaldo del sofá y concluyó
-No hay mucho más que agregar… mi vida era un constante ir y venir de planeta en planeta, reclamándolos para el imperio de ese lagarto afeminado…
Terminaron de comer y Vegeta, con elegancia volvió a servir ambas copas
Ella no podía quitar su mirada del saiyajin, esos modales tan refinados a pesar de la vida tan dura que había llevado le intrigaban. Se animó a comentar
-Supongo que esperaban grandes cosas de ti… Pienso que a pesar de pasar tu vida como mercenario eres bastante culto ¿quién te educó?
Él la observó a los ojos y le dijo, mientras una sonrisa se dibujaba en sus labios
-No, Bulma… Ya respondí a tus ridículas preguntas… ahora me toca a mí.
Ella se acomodó en su lugar, sentándose hacia él, sobre una de sus piernas.
-De acuerdo, Vegeta. Sabes que no puedo mentirte así que no seas muy cruel
Él se acomodó también, mientras sostenía su copa y rotaba el líquido en su interior.
- ¿Cuál es la maldita diferencia que hacen ustedes entre gustar y lo que ustedes llaman amar a alguien?
Bulma se lo quedó observando con cara de loca. No imaginaba que el saiyajin estuviera interesado en esos temas "Es verdad… yo esperando que me ame y había olvidado que no conoce de sentimientos… debe ser horrible haber llevado una vida entera sin conocer el amor ni siquiera como amigo o hijo… Solo espero no delatarme… ¿por qué me mira así?... me está poniendo nerviosa…" Bebió un sorbo de su vino, antes de responder
-Bueno… es una interesante pregunta, Vegeta… - unas cuantas gotas comenzaron a aparecer sobre su cabeza - ¿Cómo te lo explico…? Cuando te gusta alguien es porque reconoces que tienes ciertos sentimientos por esa persona, como de cariño y preocupación si le ocurre algo malo, además de que te atrae física o mentalmente… es decir, te gusta estar en su compañía, y si el sentimiento es recíproco comparten algunas experiencias, como besarse y pasar tiempo juntos…
Vegeta se quedó pensativo unos momentos, dejó su copa sobre la mesa y cerró sus ojos.
- Eso ya lo sabía, pero aplicado de otra forma… - volvió a mirarla - Según lo que dices ¿Insinúas que tú me gustas? – dijo levantando una ceja. Un rubor casi imperceptible, adorno su rostro.
-Debe ser… ¿Por qué más estaríamos en esta situación?
-Creo que puedo lidiar con eso… aunque me veo en la obligación de advertirte que no pasaré de la atracción física…
Bulma, que comenzaba a sentir una calidez en su cuerpo, producto del alcohol, pensó por un momento que le declararía alguna clase de sentimiento. Al oírlo se molestó y le dijo
- ¡No mientas! ¡sabes que en este tiempo has establecido un lazo conmigo!
Vegeta abrió un poco más sus ojos, sintiéndose atrapado. Sin embargo, se tranquilizó y decidió proseguir
- ¿Qué estupidez?... Allá tú, si quieres creer eso… Dime ¿En qué consiste lo otro?
Bulma suspiró ante la negativa de él, de reconocer que podía tener sentimientos hacia ella.
-Como digas… Cuando te enamoras es algo diferente, …es como el nivel siguiente… Comienzas a sentir que tu estomago se aprieta cuando vez a esa persona, además tienes una sensación de falta de aire cuando estas cerca de ella o a veces con solo recordarla… te gustan más cosas, como su olor o la forma en que habla, inclusive aceptas las cosas malas de esa persona, es decir sus defectos, te parecen insignificantes comparados con sus virtudes… te sonrojas por nada y por todo… tu corazón se acelera con solo tenerla enfrente… definitivamente harías cualquier cosa por ella, sin esperar nada a cambio. Te importa su felicidad, a pesar que eso signifique que no sea la tuya…
Bulma terminó su discurso cerrando los ojos. No quería ver a Vegeta, ya que creía que se delataría de sus verdaderos sentimientos por él…
Vegeta quedó de piedra. Él tenía casi todos los síntomas descritos por Bulma. Volteó su rostro hacía la televisión, que estaba apagada. Intentó apartar la idea, absurda para él, de que tenía esa clase de sentimientos por ella. Se acomodó en su lugar, sentándose derecho, mientras apoyaba sus codos sobre sus muslos. Meditó un momento y optó por burlarse de ella, para distender ese momento incómodo en el que se encontraba
-Ja ja ja
Bulma abrió sus ojos y lo miró con rabia
- ¿Por qué diablos te ríes?
- ¿Te parece poco? No has dicho más que tonterías…
-No son tonterías… el amor es el sentimiento más poderoso que existe en el Universo
Él se echó para atrás en su lugar
-No son más que patrañas… y lo sabes.
Bulma estaba tan molesta que le soltó
- ¿Cómo demonios crees entonces que Gokú se transformó en súper saiyajin? -Preguntó con rabia, pero al terminar su frase se arrepintió inmediatamente.
Vegeta se volteó a verla, sorprendido. No esperaba para nada que ella misma le diera el pie para saber el secreto del otro nativo puro.
- ¿De qué demonios estás hablando?
Ella se puso de los nervios
-Y-Yo… no dije nada importante… fu-fue producto de la rabia, sí, de la rabia de no poder hacer entender a tu dura cabeza lo que significa el amor.
Vegeta avanzó un poco en el sofá, acomodándose junto a ella. Acto seguido, acercó su copa y luego de beber el contenido le dijo
-Bulma…dime ¿qué tanto sabes de lo que hizo Kakaroto para volverse un súper saiyajin?
La joven se sintió acorralada y con algo de pánico, definitivamente no quería hablar eso. Bebió un largo sorbo, para luego decir
-Bueno, como respondiste a medias mis peguntas, tendré que optar por hacer lo mismo…
Él se molestó. No creyó que la humana fuera a ser tan reticente a contestar
-No juegues conmigo, mujer… - le dijo en un tono muy suave, de amenaza.
Ella contra atacó, con un tono de voz muy sensual, achicando un poco su mirada, mientras se llevaba la copa a sus labios
- ¿Por qué? ¿Acaso puedo salir lastimada? Sabes perfectamente que tus amenazas me tienen sin cuidado, Vegeta…
"Maldita hembra"
-Mujer, te juro que esta vez será en serio… - la sujetó de un brazo
Bulma lo miró a los ojos, manteniéndole la mirada y le dijo
- Vegeta… Tengo que ir al baño…
El saiyajin la miró a los ojos, sabía perfectamente que ella estaba tratando de ganar tiempo
-No, Bulma… - bajó su tono a ese suave de amenaza -Te orinarás aquí mismo si es necesario, pero me dirás lo que sabes…
Bulma se asustó un poco, al ver tanta decisión en esos ojos oscuros, que anteriormente la habían estado mirando casi con gentileza. Pero como siempre, ella sabía muy en el fondo que Vegeta jamás sería capaz de hacerle daño, no a ella.
-De acuerdo, si eso quieres…
-Habla de una vez…
Sorpresivamente, la muchacha se sentó sobre las piernas del saiyajin y mirándolo a los ojos comenzó a poner cara de estar orinando.
El saiyajin se puso de pie de golpe, haciéndola a un lado
- ¿QUE DEMONIOS ESTAS HACIENDO?
-Lo que dije…
-ARRGGG… VE DE UNA MALDITA VEZ Y NO DEMORES… -le gritó indicándole la salida con su brazo extendido y un dedo apuntando hacia la puerta.
Bulma se puso de pie y corrió hacia la salida. Dejando a Vegeta con un par de insultos en la boca.
- ¡TSK! – hizo mientras veía alejarse a la muchacha por la puerta de la sala. Intentó tranquilizarse, ya que de lo contrario su plan se iría por el caño. "Estúpida hembra… Argg, debo conseguir que ella me diga todo lo que sabe respecto a la transformación de ese inútil… Maldita sea, no debo bajar la guardia, no ahora… hoy debo finiquitar ambos asuntos …"
Bulma mientras tanto había llegado a trastabillas a su oficina. Cogió sus cigarrillos y encendió uno con premura. Definitivamente necesitaba calmarse. Apoyó su trasero en la mesa, y dio una larga calada "¿Ahora como salgo de este lío? Justo cuando creí que todo estaría bien con Vegeta me sale con esto… Pero debí habérmelo imaginado… si le dije tamaña estupidez era obvio que iba a querer saber… Bueno, supongo que puedo decirle… después de todo dudo mucho que consiga hacerlo... "
Se dio ánimos y aprovechó de pasar a uno de los baños de visita del primer piso. Cuando ingresó a la sala, Vegeta estaba en su lugar, pero con los ojos cerrados y sus manos sobre las rodillas.
- ¿Y bien? – preguntó abriendo sus ojos
Bulma caminó hasta el sofá y se dejó caer junto a Vegeta. Se acurrucó a su lado y levantó un poco su cabeza hacia él
-De acuerdo – dijo en un susurro – supongo que no puedo seguir evadiendo tu pregunta – continuó acercándose un poco más al saiyajin, teniéndolo a solo unos centímetros de distancia – pero te voy a pedir algo a cambio de lo que te voy a decir…
Al tenerla tan cerca, él se tensó. Pero aun así le dijo
-No trates de engañarme…
-Bueno…- dijo ella sin dejar de mirar los labios del saiyajin – si te digo lo que sé, quiero que me prometas que serás paciente conmigo… ¿sí?... es decir, que me trataras con suavidad…
-Ya he sido lo bastante paciente contigo…
Bulma se acercó un poco más y comenzó a acariciar el lóbulo de la oreja del saiyajin con sus labios
-Lo sé… por eso pienso que sería bueno que avancemos un poco más… ¿Qué te parece ir a alguna habitación?
Vegeta tragó duro. No esperaba que fuera ella quien se ofreciera, no ahora mismo. Esto lo hizo descolocarse totalmente, no pudiendo evitar bajar la vista hacia ella. Se sintió débil de un momento a otro, como de no estar sentado, casi como si estuviera levitando sin usar su ki. Su cuerpo comenzó a responder por él, no pudiendo controlarlo. Se descruzó de brazos y ladeándose un poco hacia ella y sin pensarlo siquiera, la tomó por la nuca y la acercó a él, depositando un salvaje beso en esos labios, que tan tentadoramente, se le ofrecían.
Se besaron unos minutos, Durante los cuales Bulma había aprovechado de llevar una mano al cabello del saiyajin. Estaba ganando tiempo y lo sabía. Pero no sabía de cuánto sería capaz de hacer con tal de no decirle respecto a la transformación de su amigo Gokú.
Aclaración: Para los que se sintieron ofendidos o se escandalizaron, les digo de una vez que aclaré en un principio que era mi punto de vista… Yo no escribo fics por ganar seguidores o fans. Los escribo para mi propia diversión y los comparto porque sería egoísta de mi parte dejarlo guardado en mi ordenador… supongo que a alguien le debe gustar reírse de las cosas que escribo. Y mientras le alegre el día a una persona me daré por satisfecha.
Una vez acalarado mi punto, espero que les haya gustado el capítulo. No era mi intención ofender a nadie. De todos modos, les dejé un flash back textual, para recordar que ella nunca dijo que era virgen, solo dijo que no lo había hecho con Yamcha.
Saludos a: Los invitados misteriosos (me gustaría mucho que dejaran un nombre), Gabo chan, lula04gonzalez, Annie Oh, Lismary90, karoSwan, BBRieffs, bris vernica, Megumi007 y paulaamoraysupe89.
Un abrazo desde esta angosta y delgada franja de tierra.
Cuídense y nos leemos en el próximo Cap.
