Disclaimer applied
El albedrío de los condenados
Capítulo 28. Su razón para luchar
—Mangetsu…
El ninja que había cruzado espadas con Kakashi se apartó de un salto de su oponente y tomó distancia para mirar hacia el muchacho, que seguía paralizado observándole con la cara pálida.
—Suigetsu… —dijo el espadachín, sorprendido al reconocer a su hermano pequeño— No esperaba verte de nuevo, hermano… No de esta forma.
—Joder —musitó Suigetsu carraspeando por su voz rota y parpadeando más de lo normal. Tenía que recobrar la compostura, no era momento de venirse abajo, él no. Debía sonreír, hacer algún chiste que demostrara lo poco que le afectaba la situación, cualquiera de esas payasadas que solía hacer para desviar la tensión. Sin embargo, por una vez, no pudo.
Karin observaba a su compañero titubear, viéndolo descolocado por primera vez, sin una palabra mordaz que acudiera a sus labios. Suigetsu nunca había hablado de su vida ni de su pasado. Jamás se había lamentado ni quejado de algún posible drama en su niñez, sólo se había mostrado como alguien alegre y despreocupado, algo sádico y obsesionado con las espadas. Únicamente a ella le había dejado entrever que su hermano había sido importante para él, que una vez había tenido un sueño y que esas espadas eran lo único que quedaba de él.
—Has crecido —apreció Mangetsu con una pequeña sonrisa ladeada—. Espero que hayas llegado a ser ese gran espadachín que planeabas cuando entrenábamos juntos… porque vas a tener que derrotarme, Suigetsu.
—… —No hubo palabras mordaces en la boca de Suigetsu a las que acudir, cualquier tipo de sonido parecía atascado en su lengua. Sabía lo que le estaba pidiendo su hermano, no era un desafío, era ayuda, Mangetsu siempre había odiado estar encerrado y en ese momento era prisionero de su propio cuerpo. Estaba confiando en que él conseguiría salvarle, en que se había convertido en alguien de quien estar orgulloso, un gran espadachín. ¿Y qué era en realidad? Nada. Un chico que había estado años encerrado en un tanque de agua, que no pertenecía a ningún lugar ni había conseguido nada importante, por Kami si ni siquiera tenía una espada…
A su alrededor, las cosas habían dejado de estar tan calmadas. Temari y Shikamaru habían combinado fuerzas para impedir que la anciana Chiyo siguiera a Sasuke y Naruto, mientras Hinata, Neji y Lee se enfrentaban a Mu con el mismo objetivo y más dificultades puesto que su oponente tenía la habilidad de volverse prácticamente invisible. Juugo, por su parte, se encontraba en un estado similar al de Suigetsu.
El gigantón había enmudecido al encontrarse frente a frente con Kimimaro. Para ninguno de los miembros de Taka era un secreto lo que ese hombre significaba para Juugo, había sido su mejor amigo, prácticamente su razón para vivir, ya que era el único que podía darle la seguridad de controlar sus ataques. Incluso se había unido al grupo de Sasuke en un principio sólo para comprobar si el sacrificio de su amigo había merecido la pena.
—Juugo… veo que has conseguido controlar tu afección —apreció Kimimaro dejando entrever algo de afecto en su tono—. Te dije que no estarías encerrado para siempre.
—… Lo estuve… —confesó Juugo con un hilo de voz— durante mucho tiempo después de que murieras hasta que Sasuke vino por mí.
—Sasuke… el deseo de Orochimaru-sama. Me enteré de que el maestro Orochimaru había muerto… —dijo Kimimaro pensativo, mostrándose apenado por el hombre al que había seguido con verdadera devoción— ¿Qué estás haciendo aquí Juugo? Odias la guerra y esta no es la tuya.
—Tampoco es la tuya —remarcó el gigantón.
—No, pero yo no tengo elección —reconoció Kimimaro—. Hazte a un lado Juugo, de verdad no quiero tener que hacerte daño.
—No voy a hacer eso —dijo Juugo con firmeza sorprendiendo a su antiguo amigo—. Durante toda mi vida he estado apartándome, escondiéndome de todo para no herir a nadie o por miedo, y por eso siempre estaba solo y asustado en la oscuridad. Pero ahora ya no estoy solo y voy a hacer cualquier cosa para ayudar a las personas que me sacaron de esa oscuridad… incluido tú, Kimimaro.
—Me gustaría poder creerte —reconoció Kimimaro—. Pero tanto la vida como la muerte me han enseñado que no hay otro destino posible para mí.
Dicho esto se lanzó hacia Juugo usando las aristas afiladas que había hecho salir de sus huesos como arma. El gigantón tuvo que endurecer su brazo para usarlo como escudo cuando su antiguo amigo se le echó encima haciendo que ambos rodaran por el suelo comenzando una refriega.
El ruido que provocó el choque entre los dos contrincantes hizo que Suigetsu volviera la cabeza por un segundo para averiguar qué había ocurrido.
—No te distraigas, Suigetsu —avisó Mangetsu segundos antes de golpearle fuertemente haciéndole caer al suelo con un grito de sorpresa y dolor.
—Sigues igual de capullo —jadeó Suigetsu poniéndose en pie con dificultad y preparándose para frenar el siguiente.
. */*/*/*/* .
Sasuke y Naruto habían aprovechado que los demás los cubrían para salir corriendo hacia el lugar en el que Karin había detectado a Sakura y no habían tardado demasiado en encontrarla… y con ella a Itachi y Kabuto.
A pesar de saber que su hermano había sido revivido por el Edo Tensei, Sasuke mentiría si dijera que no le afectó el verlo de nuevo con vida, luchando, siempre tan seguro de sí mismo, tal y como lo recordaba. Había pensado tanto en él después de que muriera que sus recuerdos se mezclaban con las pesadillas y el anhelo de volver a verlo, de todo lo que habría querido decirle ahora que sabía la verdad.
—Allí está Sakura-chan, parece que está bien —dijo Naruto aliviado—. ¿Esa es Anko dattebayo?
Sin embargo, el alivio de ver a Sakura sana y salva no duró más de un segundo cuando contemplaron horrorizados cómo la chica se lanzaba corriendo hacia la pelea. Los ojos rojos de Sasuke captaron rápidamente el movimiento de Kabuto lanzando una gran serpiente para atacarla y supo que estaba demasiado lejos como para llegar a tiempo hasta dónde estaba Sakura. De modo que desenvainó su katana y la lanzó con la intención de ensartar a aquella víbora antes de que pudiera atacarla.
—¿Pero qué… —oyó mascullar a Naruto tras él cuando, sorpresivamente, Sakura realizó un quiebro en mitad de su salto para atrapar la katana al vuelo y la descargó sobre Itachi para alcanzar a Kabuto a través de él, sin hacer nada por evitar que la serpiente se le viniera encima.
—Jodida loca —siseó Sasuke impresionado y horrorizado al mismo tiempo al verla caer herida al suelo.
Sin perder un segundo, el Uchiha se acercó a Sakura que yacía tumbada en el suelo, sangrando por las largas heridas que los colmillos de la serpiente habían abierto en su hombro izquierdo, aferrando todavía su katana con la mano derecha y riendo entre toses como si fuera una perturbada.
—Jódete, hijo de puta —oyó que decía la chica con deleite en respuesta al grito de Kabuto, a pesar del evidente dolor que debía estar sintiendo por los golpes y heridas.
—Estás como una puta cabra, ¿lo sabes? —espetó Sasuke sin poder evitarlo. Esa chica siempre estaba corriendo hacia la muerte de una manera u otra. Inconsciente. Estúpida.
—Sasuke… —susurró con un hilo de voz quebrado. Sus ojos se encontraron y durante unos segundos ninguno dijo nada, sólo se sostuvieron la mirada, las palabras y acciones de su último encuentro todavía pesaban demasiado entre ellos.
—Estás sangrando —señaló Sasuke con seriedad cabeceando ligeramente hacia su hombro.
—Sí —reconoció Sakura como si se diera cuenta por primera vez.
La chica movió la mano llevársela al hombro y curarse pero detuvo su gesto al notar que todavía aferraba la katana de Sasuke. Lanzó un rápido vistazo hacia el Uchiha que seguía observándola, de pie, impasible, y apretó los dientes con dolor para tratar de incorporarse un poco y tenderle el arma a su dueño.
—…Gracias por… —ni siquiera sabía por qué le estaba dando las gracias, ¿por tratar de salvarla?, ¿por "prestarle" su arma?, ¿por volver? La distancia y tensión que parecía haber entre ellos ahora dificultaba el elegir las palabras adecuadas.
Sasuke se agachó junto a ella en silencio y tomó la katana que le tendía sin rozar su mano. Sus ojos, esta vez más cerca, volvieron a encontrar los de ella que estaban húmedos, luchando por no derramar una sola lágrima mientras la chica contenía el aliento. No dejaba de ser curioso que pareciese estar más alterada por su presencia que minutos atrás cuando estaba siendo atacada por una serpiente y poniendo su vida en peligro.
—Sigues sangrando —remarcó Sasuke en tono más bajo ignorando las palabras de la chica. La situación era demasiado tensa para ambos, él no sabía muy bien qué quería decir o hacer. Había pensado que no volvería a verla cuando había acudido al encuentro de Naruto y el corazón le había dolido por ello, después sólo había querido ponerla a salvo, comprobar que estaba bien y ahora que la tenía delante volvía a recordar que le había engañado y a ver cómo se ponía en peligro una y otra vez por todos.
Sakura se tocó el hombro usando su jutsu médico para cortar la hemorragia y reparar el daño interno que le hubiera podido ocasionar el golpe, que su cuerpo ya había comenzado a curar desde el momento en el que se produjo. El veneno de la serpiente no le preocupaba demasiado, durante su entrenamiento como médico ninja había trabajado lo suficiente con venenos como para asegurarse de hacerse inmune a la mayoría de ellos.
—Te dije que volvieras a casa, joder. ¿No podías hacer caso por una puta vez? —Espetó de pronto Sasuke— ¿Es que no piensas parar hasta conseguir que te maten? ¿Eso es lo que quieres?
—Yo sólo quería ayudar —contestó Sakura abrumada— pensé que podía ser útil.
—Mierda —bufó hoscamente el muchacho en respuesta—. Tal vez deberías pensar en ayudarte un poco a ti misma para variar.
La respuesta de la chica fue cortada por la voz de Naruto que se acercó a ellos seguido de Itachi, ya recuperado del "ataque" de Sakura. Kabuto parecía haberse escondido por el momento aunque eso no garantizaba nada.
—¡Sakura-chan! ¿Estás bien dattebayo? —Exclamó el muchacho rubio agachándose levantándola en el aire con un enorme abrazo— ¡Menudo susto nos has dado!
—Naruto —dijo Sakura con tono cariñoso y la voz amortiguada por el abrazo del chico. Le rodeo con los brazos correspondiendo a su amigo— Te he echado de menos.
Sasuke se puso en pie manteniéndose al margen del emotivo reencuentro entre sus compañeros. Sintiendo celos a pesar de no quererlo, porque él habría deseado llegar y levantar a Sakura de un abrazo y sin embargo seguía siendo demasiado orgulloso para hacerlo porque seguía enfadado por su engaño, a pesar de que casi se había vuelto loco pensando en que podía pasarle algo.
El muchacho apartó la vista de Sakura y Naruto y se topó frente a frente con Itachi que lo miraba con su habitual inexpresión, haciendo imposible adivinar lo que pensaba hasta que ladeó una pequeña media sonrisa y una chispa de calidez prendió en sus ojos, ahora de extraño color debido al Edo Tensei.
—Itachi —Sasuke lo dijo casi en un susurro. La preocupación por Sakura le había impedido pensar en lo que realmente significaba volver a ver a su hermano y ahora que lo tenía delante finalmente, un nudo se había instalado en su garganta.
—Hola, Sasuke —saludó el mayor de los Uchiha con voz profunda.
El muchacho sólo lo miró en silencio. Había tantas cosas que había pensado que quería decirle y ahora no podía pensar en ninguna. ¿Qué podía decir? ¿Qué se le dice a un hermano al que has querido y odiado tanto? A un hermano que murió por ti… que tú mataste. Quería reclamarle la verdad que le había ocultado toda su vida, quería decirle que no le odiaba aunque no sabía si eso era del todo cierto, quería que le dijera porqué y a la vez no sabía si realmente quería saberlo. Afortunadamente, Sakura rompió el silencio.
—Lo siento, Itachi. ¿Te ha dolido mucho? Es lo único que se me ha ocurrido… —se apresuró a disculparse la chica saliendo de los brazos de Naruto.
—Hmp —Itachi ladeó la cabeza observándola—. Puedo decir que no hay mucha gente que consiga sorprenderme de ese modo.
Sakura se mordió el labio con nerviosismo y ladeó una indecisa sonrisa sin tener muy claro si era una buena o mala apreciación.
—Sí, realmente toda una sorpresa —oyeron la voz de Kabuto con un siseo de ira—. Al final la niña ha sacado sus uñas… aunque sigue siendo tan inútil como siempre.
Kabuto había reaparecido ante ellos y miraba a Sakura con desprecio mientras levantaba el muñón que ella le había hecho y del que ahora estaba saliendo una mano nueva regenerándose de alguna manera.
—Hmp. Tal vez no ha cortado a la altura adecuada —opinó Sasuke en tono peligroso, refiriéndose a que seguramente no le volvería a crecer otra cabeza si se la cortaba.
Sakura vio cómo el Sharingan de Sasuke giraba al tiempo que enfocaba a Kabuto preparado para abrasarle entre las llamas del Amaterasu, y agarró rápidamente al Uchiha por la camisa tirando de él para impedir su ataque.
—¡No lo mates! —gritó la chica al mismo tiempo que lo hacía Itachi.
Sasuke parpadeó sorprendido por la repentina preocupación coordinada de su hermano y Sakura por la vida de Kabuto.
—¿Qué? ¡Acaba con él, Teme, dattebayo! —se quejó Naruto indignado.
—Sasuke, no puedes hacer eso —pidió Sakura tirando más de su camisa para enfatizar sus palabras.
Entonces, Naruto abrió mucho los ojos mirando a la chica horrorizado como si de pronto hubiera llegado a una alarmante conclusión irrefutable.
—¡Dime que no le has puesto uno de esos sellos vinculantes, Sakura-chan!
—¿Qué? —gruñó Sasuke sonando como un ladrido y fulminándola con la mirada.
—¡¿Qué?! ¡No! No soy estúpida Naruto —se indignó Sakura—. No utilizo un sello con cada persona que me cruzo, idiota.
—Eso es discutible desde que se lo pusiste a Sasuke dattebayo —le recordó Naruto frunciendo el ceño—. Eso fue una locura.
—Exagerado… —masculló la chica sabiendo que en el fondo tenía algo de razón.
—¿Te ató con un sello vinculante? —preguntó Itachi a su hermano sin poder ocultar una chispa de diversión en su tono.
—¿Y qué? —bufó Sasuke oscamente desafiándole a decir algo sobre ello.
—Nada, nada —aseguró Itachi.
—¿Y por qué no puedo matar a ese hijo de puta? —preguntó el menor de los Uchiha cambiando de tema.
—Porque si muere el Edo Tensei no se detendrá y todas las personas que ha revivido continuarán siguiendo sus órdenes —explicó Sakura.
—¿Y por qué habría de importarme a mí eso? —replicó Sasuke fríamente, arrepintiéndose al instante al ver la expresión dolida de la chica. Había querido demostrarle lo poco que le importaba aquella causa para proteger Konoha, pero había olvidado que para ella era importante y que sus palabras podían herirla más fácilmente que cualquier arma.
—En realidad, no creo que sea muy conveniente para nadie que un puñado de ninjas inmortales con chakra ilimitado vayan descontrolados por ahí —le hizo ver Itachi con su habitual calma.
—Hmp… —tenía que admitir que en eso su hermano tenía un punto, no era una buena idea dejar que los ninjas que Kabuto había resucitado siguieran en este mundo, no serían más que un estorbo para lo que fuera que decidiera hacer finalmente.
Sakura se había apartado levemente de Sasuke ante su cortante respuesta y había bajado la vista mordiéndose el labio para evitar sus ojos. Pero entonces, algo había llamado su atención haciéndole fruncir el ceño, alarmada.
—Sasuke. ¿Esto es sangre? —Preguntó la chica tirando de su camisa que mostraba, efectivamente, una gran mancha de sangre seca resaltando sobre el blanco de la tela que presentaba también varios rasgones.
El Uchiha se limitó a chascar la lengua quitándole importancia. Lo último que quería era que Sakura se enterase de lo que había estado dispuesto a hacer para asegurarse de que ella pudiera regresar a Konoha.
—No es mía —mintió sin inmutarse, mientras la chica apartaba ansiosamente su rasgada camisa para comprobar su estado.
—Mentira. Puedo ver las vendas, Sasuke —espetó Sakura indignada y preocupada—. Estás herido. ¿Qué ha pasado?
—Estoy bien, peleé con Naruto, eso es todo —dijo Sasuke finalmente reteniéndola por las muñecas para apartarla y mirarla a los ojos, asegurándose así de que no siguiera insistiendo.
Un movimiento en su visión periférica alertó al Uchiha que activó su Susano al mismo tiempo que su hermano para repeler la gran bola de fuego que Kabuto les había enviado. Al parecer, ya se había recuperado y estaba listo para seguir con la pelea.
—Sasuke, acabemos con esto —llamó Itachi adelantándose.
Sasuke frunció el ceño y asintió con seriedad para después girarse y mirar a Naruto.
—Quédate con ella —ordenó con vehemencia.
Naruto iba a protestar diciéndole que él no pensaba quedarse al margen, hasta que vio la decisión en los ojos de su amigo y comprendió que él necesitaba enfrentarse a todo aquello por sí mismo. Pelear junto a su hermano de nuevo era sin duda importante para él, tal vez le ayudara a poner sus pensamientos en orden respecto a él, y sabía que no podría concentrarse en el enfrentamiento si no estaba seguro de que Sakura estaría a salvo.
—Cuenta con ello, dattebayo —masculló Naruto aceptándolo un tanto a regañadientes.
Sasuke asintió dispuesto a acudir junto a su hermano para acabar de una vez por todas con Kabuto pero algo lo retuvo. Sakura seguía aferrada a él agarrando ahora sus antebrazos del mismo modo que él lo había hecho segundos antes.
—Sasuke… yo… —la chica parpadeó para alejar las lágrimas que inundaban sus ojos mientras trataba de encontrar las palabras o de reunir el valor para decirlas.
—Quédate aquí con Naruto —cortó Sasuke usando un tono más suave aunque distante, y se desprendió de su agarre dándose la vuelta.
—…Me alegro de que estés aquí… Creí que no volverías… —dijo finalmente Sakura a sus espaldas.
El Uchiha se detuvo y cerró los ojos apretando fuertemente los párpados antes de girarse nuevamente para enfrentarla. Allí estaba, mirándole con esos enormes ojos verdes, brillantes y temblorosos de lágrimas, mostrando aquella vulnerabilidad a pesar de la fuerza y la decisión que tenía. Dispuesta a conformarse con cualquier cosa que él pudiera dar… ¿pero qué pasaba si él ya no podía dar nada? Si se había dado cuenta de que nunca podría estar a la altura de ella y sólo le provocaba más dolor y tanto sacrificio que él jamás podría corresponder… Y aun así, pese a todo no había podido alejarse.
Sasuke la miró sin variar la expresión de su rostro, aunque el hielo de sus ojos se había derretido. Levantó una mano y le apartó delicadamente el pelo de la frente sin llegar a rozar su piel provocando que ella contuviera la respiración anhelante y temerosa al mismo tiempo. Su mirada encogió el estómago de la chica, ya no había frialdad, era más bien tristeza, anhelo, como si estuviera mirando algo que deseara pero supiera que jamás podría tener.
—Yo también —murmuró Sasuke casi para sí mismo antes de girarse y reunirse finalmente con su hermano, dejando a Sakura con la duda de a qué se referían exactamente sus últimas palabras. ¿También se alegraba de estar allí? ¿O tal vez también pensó que no iba a volver? O quizá fuera una respuesta a una pregunta que ni siquiera había formulado.
Kabuto había cegado su propia vista para no caer presa del Sharingan, aun así, eso no había hecho que su ataque y defensa fueran menos precisos, pues los sentidos de serpiente le daban ventaja.
—Sasuke, he encontrado la forma de derrotarle pero necesito tiempo para preparar mi técnica —dijo Itachi cuando su hermano llegó junto a él.
—Hmp. Date prisa —gruñó Sasuke moviendo sus manos rápidamente para formar los sellos necesarios para lanzar un Katon.
Kabuto lo esquivó sin mayores dificultades y le lanzó un latigazo con su cola de serpiente.
—Querido Sasuke —siseó el antiguo seguidor de Orochimaru—, ¿no crees que estás peleando en el bando equivocado? Únete a mí, yo puedo ayudarte a conseguir esa venganza que tanto anhelas y mucho más. Mis técnicas han superado las de Orochimaru, juntos podríamos hacer cualquier cosa. ¿Por qué mantenerte al lado de un hermano que te mintió?
—No necesito a alguien como tú —espetó Sasuke con desprecio—. Sólo eres un carroñero que se aprovecha de los talentos de los demás. Además… tú mientes incluso mejor que él, no soy estúpido.
—Qué moralista eres ahora, no te recordaba así —sonrió Kabuto con desdén—. Lo que yo recuerdo es que estabas dispuesto a cualquier cosa para conseguir poder, que el odio era lo único que existía para ti. Y ahora estás tan hundido, tan perdido que ni siquiera sabes a quien seguir o por quién pelear. ¿Dónde te ha llevado el viento esta vez? ¿A luchar para proteger Konoha?
—No es por Konoha por quien lucho. No tengo por qué darte explicaciones —cortó Sasuke lanzándole un aluvión de shuriken para evitar que atacase a Itachi.
Kabuto no pareció afectarse demasiado por la respuesta de Sasuke, simplemente sonrió de lado y saltó impulsándose en una roca para esquivar su ataque al tiempo que combinaba los sellos necesarios para lanzar un brillante destello de luz que cegó a los dos hermanos.
Sakura contuvo el aliento cubriéndose los ojos con el brazo para protegérselos de la brillante luz. Naruto y ella se habían apartado a un lado de la batalla junto a Anko, que seguía inconsciente. Cuando el destello pasó, sus ojos buscaron ávidamente a Sasuke para asegurarse de que estaba bien.
—Tranquila, Sakura-chan. Ese bastardo es duro de pelar, no le pasará nada —dijo Naruto poniéndole una mano en el hombro a la chica.
—¿Por qué ha vuelto, Naruto? ¿Qué pasó? —Preguntó Sakura con aplomo y seriedad— ¿Realmente peleó contigo?
—Sí… él… Él ha vuelto por ti, Sakura —suspiró el muchacho—, y peleó conmigo por ti también.
—¿Qué? —jadeó la chica girándose para mirarle.
—Mira, no sé lo que te dijo antes de irse, seguramente fueron un montón de burradas, dattebayo —reconoció Naruto pasándose nerviosamente una mano por el pelo—. Pero… fue a buscarme y peleó conmigo con la intención de que yo le matase para que tú pudieras volver a Konoha…
Sakura lanzó una exclamación ahogada cubriéndose la boca con las manos en expresión horrorizada mientras negaba sin querer creer aquello.
—Es imposible… Dijo que no quería volver a verme —susurró la kunoichi—. Pensé que iba a ir derecho a tratar de atacar la aldea.
—Eso es lo que quiso hacernos creer a todos, pero dejó que le alcanzase con mi Rasengan 'ttebayo y me pidió que me asegurase de que Konoha no te culparía por ayudarle, que haría que todos creyeran que él te obligó —explicó Naruto—. Toda esa sangre de su camisa era suya, estuvo a punto de morir… Entre Ino y esa chica, Karin, consiguieron salvarle y en cuanto pudo ponerse en pie salió detrás de ti para asegurarse de que estabas bien.
—¿Por qué me cuentas todo esto? —Preguntó Sakura con lágrimas en los ojos y expresión angustiada.
—Porque él no va a hacerlo, dattebayo —contestó Naruto con un pequeño bufido exasperado al pensar en la tozudez de su amigo—. Y después de todo lo que has hecho por él tienes derecho a saber que él haría lo mismo por ti. Él no lucha por Konoha, o por odio, él lucha por ti, Sakura.
Las lágrimas cayeron de los ojos de Sakura que sollozó con una mezcla de emociones desbordándola, toda la angustia que había sentido, todo el miedo y la desesperación, la impotencia, el amor que sentía por Sasuke se combinó en un torrente incontrolable.
—Estoy bien… —se apresuró a aclarar la chica cuando notó la mirada de preocupación de Naruto—. Es sólo que no esperaba algo así y ahora estoy demasiado preocupada por todo lo que está pasando como para poder sentir nada más.
Pese a que Naruto no parecía demasiado preocupado por la pelea que se estaba llevando a cabo frente a ellos, no podía ignorar que Kabuto era un enemigo poderoso y por lo tanto Sasuke corría peligro enfrentándose a él.
—No te preocupes, Sakura-chan —sonrió Naruto radiantemente—. Kabuto está enfrentándose a dos Uchiha, uno de ellos prácticamente inmortal, créeme es él quien está en problemas 'ttebayo, además si algo va mal siempre nos tienen a nosotros para ayudarles.
Sakura no pudo menos que devolverle levemente la sonrisa. Nada podía acabar con el optimismo y esperanza de Naruto.
Lo cierto era que Sasuke estaba teniendo algún que otro problema enfrentándose a Kabuto. La limitación de no poder matarle había hecho que sus ataques fueran más débiles al principio, pero al ver que el nivel de la batalla no era un juego había empezado a atacar más duramente sabiendo que su enemigo no moriría tan fácilmente. Kabuto por su parte había comenzado a usar lo que parecía ser una variante del Edo Tensei que le permitía revivir a ninjas que salían directamente de su propio cuerpo, utilizando sus técnicas como ataque o defensa. Aquello le daba la sensación a Sasuke de estar luchando más con un ejército que con un solo hombre.
Los dos hermanos habían combinado un par de ataques consiguiendo hacer retroceder a Kabuto, pero él había conseguido que se vieran obligados a retirar sus Susano. Itachi debía concentrarse para reunir chakra y realizar su técnica, así que Sasuke se había concentrado en evitar que Kabuto distrajera a su hermano o le atacara, lo cual no era nada sencillo.
—Itachi ¿A qué mierda estás esperando? —Gruñó Sasuke blandiendo su katana chispeante de electricidad.
—Casi lo tengo —contestó Itachi frunciendo levemente su ceño y manteniendo sus ojos cerrados.
—¿Pero qué técnica estás preparando? ¡Hazlo de una jodida vez! —Espetó el menor de los Uchiha esquivando de nuevo por poco un ataque de Kabuto.
—Es una técnica prohibida de los Uchiha cuyo precio es la luz de un ojo. Es un jutsu hermano de Izanagi… —de pronto, Itachi abrió los ojos— ¡Izanami!
Kabuto salió disparado hacia él decidido a atacarle y así parar aquel jutsu. Conseguiría de una vez por todas volver a controlar a Itachi y la batalla se decantaría a su favor, Sasuke no podría vencer a su hermano de nuevo.
—Has fallado, Itachi, no ha pasado nada —rió maniacamente Kabuto saboreando su victoria a escasos centímetros—. Te dije que no conseguirías atraparme con el Sharingan.
Hola!
Bueno, supongo que esto ya ha pasado un poco el límite de la disculpa así que no os voy a aburrir con más "lo siento", si me conocéis un poco después de tantos capítulos juntos ya sabréis cuanto me duele tener que retrasar la actualización de los capítulos. Os agradezco infinitamente vuestra paciencia estas semanas y vuestros reviews de apoyo, cada vez que recibía uno nuevo pensaba "ya está, se han cansado de esperar y empezarán a ponerme verde" jaja Supongo que más de uno habrá tenido tentaciones de hacerlo, os agradezco que no haya sido así porque realmente os juro que he hecho lo que he podido para sacar cuanto antes este capítulo, simplemente o no tenía tiempo o cuando lo tenía sólo me quedaba mirando la pantalla con frustración esperando que algo hiciera "click" en mi mente para escribir lo que yo quería agggg! Cada vez que leía un review comprensivo me entraba mala conciencia y me obligaba a mirar el Word para ver si avanzaba.
Sé que no es martes pero a pesar de que ya es bastante tarde aquí no he querido esperar a mañana para subir el capítulo, creo que ya me habéis esperado suficiente así que me parecía mal esperar teniéndolo acabado justo ahora.
Espero que os haya gustado el capítulo (yo lo he odiado con todo mi ser porque me ha costado horrores escribirlo). No sé si hará justicia a la espera que habéis tenido para leerlo pero es lo que había en mi cabeza y lo he contado lo mejor que he podido. La buena noticia es que como habréis comprobado este no es el último capítulo. Al ir escribiendo me di cuenta de que un solo capítulo no era suficiente para contar todo el desenlace, así que todavía queda uno más y el epílogo.
Tal vez esperabais Sasusaku más explicito, un beso quizá, pero he pensado que se vería demasiado forzado entre ellos en este momento, teniendo en cuenta que la última vez que se vieron Sasuke estaba furioso y la dejó tirada en la calle… No me pegaba eso de que se vieran de pronto y se comieran a besos, su relación es tensa ahora y ninguno sabe muy bien cómo reaccionar o dónde está el límite, pues algo se ha roto entre ellos y todavía no lo han arreglado.
Para la pelea contra Kabuto, si alguna sigue el manga, se habrá dado cuenta de que he sacado ideas de la trama original, me parecía una buena manera de enfrentarse a Kabuto así que me limito a contarlo a grandes rasgos sin detenerme demasiado en ello.
En el próximo capítulo habrá Sasusaku en toda su expresión, así que tranquilidad jaja Trataré de tener el siguiente tan pronto como pueda, no puedo prometer que estará la semana que viene porque sinceramente no lo sé, pero me emplearé a fondo para acabarlo cuanto antes. Nunca lo dejaré colgado, sé cómo quiero que acabe, tengo planeada toda la trama, sólo tengo que encontrar la manera de sacarlo de mi cabeza y ponerlo en letras (eso es lo que se me dificulta en estos últimos capítulos y me frustra).
Muchas gracias por todo :)
Besos, Ela.
