¡Hola a todos! ¡HOY SE CUMPLE UN AÑO DESDE EL INICIO DE LA HISTORIA! Quiero agradecérselos a todos, pero hay un espacio para eso al final del capítulo, por el momento, me limitaré a responder reviews.

TEIET: No puedo prometerte lo más épico del mundo, pero realmente habrá otras cosas de la trama que siento yo, opacarán un poco la prueba.

Jbadillodavila: ¡No lo dicen, pero todas las personas que ven a Ash y Lillie juntos los confunden con una pareja! Incluso el mismo Gladio lo hizo por un momento. He de decir que el mosco no tendrá demasiado protagonismo por ahora… ¡Pero lo tendrá en un futuro!

Ivan D: ¡No lo abandonaré! ¡Ni loco! Gracias por esperar tanto tiempo. Si, ese capítulo fue más bien de transición, donde se presentaron unas pocas cosas. Este ya tiene un contenido un poco más importante para la trama. ¡La actualización está aquí!

Anonimom: ¿¡Pero cómo?! ¡Sólo llevaba tres meses sin actualizar! ¡No olvides comentar tus opiniones del capítulo!

DarkLucraX: ¡Gracias por esperar tanto tiempo! ¡No dudes comentar lo que opines de la historia!

CCSakuraforever: ¡Espera los capítulos para poder ver más!

Nimbus2000: ¡Perdón por la espera! ¡YA ESTOY AQUÍ! ¡Todo a su tiempo, joven aprendiz de mago!

El Sawa: ¡En ello tienes razón! Kiawe también piensa eso (incluso los tres hermanos Keahi), pero están convencidos de que es algo que debe llevarse a cabo para poder seleccionar sólo a aquellos que merezcan tomar la verdadera prueba. ¡Oh, no! ¡Ash notó que los que mentían eran Paku y Kea cuando Lillie les comentó como ella se había dado cuenta! En realidad, Ash y Rotom también se lo creyeron al principio, pero cuando vieron a Omaha lo captaron de inmediato. Realmente coincido en ello, actualmente Lillie no es de mucha ayuda. Aunque suene mal, Lillie sólo es útil para cocinar y curar a los Pokémon y Ash, es más bien como una especie de soporte. En un punto más lejano de la trama, comenzará a ser de mucha más ayuda. ¡Es algo que me inventé para la historia! Unova está basado en E.U.A y Alola en Hawái, estado que pertenece a E.U.A, así que me inspiré de ahí para explicar porque el nombre de Wela Volcano Park estaba en inglés.

Ultimate blazer: ¡Gracias! Aquí está la actualización.

Austin Walker D: ¡La pregunta es: ¿Hace cuánto que no actualizo?! Sé lo que es el hiatus también, en lo personal, sigo esperando nuevo capítulo de Pokémon XY&Z: Second Chance. ¡Espero seguir viéndote por aquí!

Oconner95: Mmm… Siento que cada capítulo es importante para la trama, no puedo darme el lujo de meter relleno xD ¡Especulas mucho! ¡Me gusta! ¡Pues aquí está la actualización!

Tej41: Gracias por esperar pacientemente.


—Brrr… Sentí una corriente helada—

Tras la conmoción inicial con respecto al apellido de Kiawe (que por cierto, ya Hau se lo había dicho antes, haciendo quedar a Ash como un idiota), el grupo del chico se dirigió hacia el lugar de la prueba, es decir, la parte más alta de la montaña. El lugar contaba con dos grandes pilares en la entrada que estaban adornados con los colores del Recorrido Insular, demostrando que era un sitio de acceso restringido para turistas y personas ajenas a la tradición.

Actualmente, Ash y su grupo estaban cerca de unas gradas hechas de madera que servía como asiento para los espectadores, por su parte, Kiawe estaba haciendo los preparativos para iniciar con la prueba con apoyo de sus ayudantes.

—Puede que no se sienta por el clima tropical de Alola, pero ya estamos en otoño— contó Lillie.

—Actualmente es diez de octubre, el otoño empezó hace unas semanas-Rotom.

—Vaya…— masculló Ash frotándose los brazos por el repentino frío que había hecho— Y pensar que llegué aquí en verano…

—Pika… Pika… ¡CHU!— un pequeño estornudo salió de la boca de Pikachu.

—Entonces ese día está cada vez más cerca…— susurró Lillie, llevándose el dedo índice a los labios.

El murmuro de la chica llamó la atención de todos.

—¿Día? ¿De qué día hablas?— interrogó Ketchum.

—¡A-ah! ¡No, no es nada! ¡Sólo una cosa sin relevancia!— río la rubia al verse descubierta.

—¡Ash, ¿estás listo?!— preguntó Kiawe desde unos metros de distancia.

—¡Ah, sí! ¡Ya voy!— con algo de prisa corrió hacia el centro del lugar, donde había una plataforma hecha con la roca del lugar— ¡Hablamos en un momento!

—¡Mucha suerte, Ash!— deseó Lillie un tanto divertida por como el chico se había ido; era como sí la prueba fuese algo sumamente normal.

—¡Esfuérzate-Rotom!

Una vez que el entrenador de Kanto llegó a su posición, Kiawe también subió.

—Bien, primero que nada me encargaré de decirte las reglas— inició el capitán, encarando a Ash en la plataforma—. La cosa es bastante simple, estos tres chicos— tras meter una mano en su bolsillo, el chico sacó tres Pokéballs y las lanzó, revelando unos Marowak muy distintos cuyas tonalidades eran moradas; en sus espaldas tenían un diseño parecido al de un esqueleto y el hueso que cargaban eran más largo de lo usual— harán un baile, tú analizarás bien la pose final y luego ellos repetirán el baile, sólo que tú tendrás los ojos cerrados. Al final, me dirás que es lo que cambió entre ambos bailes. El proceso se repetirá tres veces y si tienes que pelear, podrás luchar en formato individual. No tienes permitido utilizar a RotomDex para los combates, ¿entendido?

—¡Entendido, entendido!— respondió Ash, observando a los Marowak por todas partes con ojos como faros, éstos por su parte, recibían las miradas con gusto— ¡Kiawe, ¿de qué tipos son estos chicos?! ¿¡Por qué son así?!— interrogó emocionado.

—¡Pika pika!

Wela río con fuerza. De un segundo a otro, sus ojos parecían arder en llamas.

—¡Veo que han sabido reconocer su majestuosidad, Ash y Pikachu! ¡No esperaba menos de personas como ustedes que pasaron la prueba para hacer la prueba!— gritó con emoción Kiawe.

Las manos de ambos chicos se volvieron a estrechar, siendo rodeados de nuevo por esa aura tan ardiente, el pequeño roedor había elevado su puño con determinación. Desde las gradas, Lillie sólo pudo pensar que esos tres se entendían a la perfección.

—Pfff…— río Paku, quien también había llegado junto a sus hermanos al lugar donde estaban la rubia y Rotom— Siempre me ha causado gracia eso de hacer una prueba para hacer otra prueba.

—Es la tradición, Paku. Sólo aquellos que demuestren tener un carácter noble y determinado serán los adecuados para tomar este desafío, no es motivo de burla— regañó Kea, sentándose entre sus dos hermanas.

—¡Lo mejor de todo es que puedes conocer a gente con determinaciones ardientes, o en caso de Ash, electrificantes!— añadió Omaha.

—Ustedes son un trío de raros-Rotom— dijo la Pokédex al ver la actitud tan dispar de todos ellos.

—¡Rotom!— exclamó Lillie. Con rapidez, tomó la carcasa del aparato y lo obligó a hacer una reverencia— ¡Lamento mucho sus palabras, tiene más bien poco de haber sido creado y no sabe muy bien cómo hablar con las personas!

—Tú eres peor que yo en eso-Rotom— refutó la Dex.

Un pequeño sonrojo apareció en la cara de la chica. Después de todo, tenía razón.

—No tienes que preocuparte por ello. Es cierto que mis hermanas y yo no somos muy simi…— antes de que Kea pudiera terminar de hablar, fue interrumpido.

—¿¡Pero qué dices?!— preguntó Paku un poco irritada— ¡La única persona normal de tu grupo es Lillie! ¡Tú eres una rara Pokédex voladora y ese chico— con la mano derecha apuntó a Ash— entiende las cosas raras que dice el capitán Kiawe!

—Ey…— mascullaron los dos mencionados desde el centro del lugar al haber escuchado los gritos de Paku.

Rotom vio con un poco de indiferencia a la humana y luego hizo un sonido muy parecido a un suspiro.

—Soy el Proyecto RotomDex, el invento más innovador hasta la fecha, capaz de hablar todos los idiomas existentes en este planeta. En mi programación tengo incorporada una cámara que toma imágenes de alta resolución, se cómo llegar a cualquier lugar del mundo y tengo acceso a la información más completa de cientos de Pokémon, por no mencionar todos mis otros conocimientos de medicina, programación, arquitectura y otros, almacenados en mis 1023 Terabytes de memoria— la información dada por Rotom desconcertó un poco a los presentes. ¿Por qué estaba diciendo todo eso?—. Por otra parte, estoy seguro de que sólo hablas un idioma que no dominas por completo; tus ojos de humano no pueden ver más que a unos cuantos metros de distancia y no debes ni de recordar que cenaste ayer. Lo siento, pero prefiero ser una "rara Pokédex voladora" si puedo poseer todas estas capacidades-Rotom.

Un enorme sonrojo apareció en el rostro de Paku. Ese era un evidente "soy mejor que tú". Omaha comenzó a reír con fuerza dado a la pelea que había frente a ella, Kea suspiró al saber lo que se vendría y Lillie comenzó a mirar a todos lados en busca de ayuda.

Una pelea verbal inició, con Paku diciendo que ella al menos tenía un corazón y Rotom argumentando que el corazón no era el que daba las emociones, sino el cerebro, por no mencionar que él también tenía uno.

Al final, la hermana menor no tuvo más que aceptar su derrota a regañadientes.

—Veo que terminaron…— murmuró Ash, sudando la gota gorda mientras dirigía la mirada hacia las gradas, donde podía ver a Lillie con ojos de súplica— Tranquila, sé que puedes…— el pulgar de su mano derecha se levantó en señal de ánimo. La rubia no pudo hacer otra cosa que suspirar.

—De acuerdo… Ahora que todo está listo, comencemos de una vez— dijo Kiawe—. Yo serviré como mediador y arbitro para cualquier situación que pueda llegar a pasar. Ahora sin más nada que decir…

Una gran sonrisa apareció en el rostro de Ash, quien giró hacia Kiawe con total determinación. Pikachu lo imitó. Estaban listos para oír las palabras.

¡QUE EMPIECE LA PRUEBA!

Con agilidad y gracia, los Marowak comenzaron a danzar. Decir que era un hermoso espectáculo era quedarse corto ya que prácticamente era como ver a bailarines profesionales. En uno de esos movimientos, los extremos de los huesos de los tres Pokémon se prendieron en llamas y comenzaron a girar como ruedas, dejando sorprendido a Ash por lo hecho.

—Son increíbles— murmuró Lillie. Sus ojos brillaban por la ilusión que le causaba ver el espectáculo.

—Esos son los Marowak forma Alola. Son tan buenos bailando que se cree que los nativos se inspiraron en sus movimientos para crear las danzas de la cultura— contó Kea con algo de orgullo—. Todo en Alola tiene un significado, una región maravillosa sin duda alguna.

—Y estos en particular son maravillosos. El capitán Kiawe ha entrenado con ellos la danza desde que era un niño, por lo cual no es de extrañar que sean tan buenos— informó Omaha.

—¿Kiawe baila?-Rotom— cuestionó un tanto confundido. No creía que el capitán fuera del tipo que le gustara danzar.

—¡Pues claro, tonta maquina! Es su pasatiempo favorito— contestó con algo de enojo la menor, inflando las mejillas y volteando hacia otro lado.

—Dile tonto a mí IQ infinitamente superior al tuyo-Rotom— la burla se podía percibir en la voz de la Dex.

Paku fulminó con la mirada a Rotom pero se calló. Sabía mejor que nadie que no debía armar ningún escándalo en medio de la prueba.

Eventualmente, el final de la danza llegó y los Marowak se quedaron inmóviles en una posición un tanto graciosa. Todos tenían sus huesos subidos hacia arriba y la pata derecha ligeramente elevada.

—Bien, Ash. ¿Lo has memorizado? ¿Quieres verlo de nuevo?— preguntó Wela, cruzándose de brazos.

—No, lo he visto de principio a fin— respondió Ash. Sus ojos estaban un poco cerrados, símbolo de su concentración.

—De acuerdo, ahora debo ponerles esto a ti y a Pikachu. No puedo permitir que luego él te ayude a descubrir la diferencia— de uno de sus bolsillos sacó dos vendas de tela color rojo. Tras llegar hacia donde estaba Ash, la colocó en sus ojos, impidiendo que viera nada, seguido de eso, hizo lo mismo con el roedor— ¡Inicien, Marowak!

Aunque el azabache no lo escuchaba, sabía por las pisadas que los Pokémon estaban bailando. Alrededor de un minuto pasó y los pasos terminaron. Las vendas fueron removidas de sus ojos y de los de Pikachu.

Los tres Marowak estaban en una posición exactamente igual a la anterior, a primera vista, no había nada de diferente.

—¿Lo has visto bien? ¿Quieres repetirlo?— preguntó Kiawe de nuevo.

—No es necesario… ¿Puedo acercarme a verlos?— pidió el azabache, llevándose una mano al mentón y entrecerrando los ojos.

—Claro— dijo sin más el capitán.

Lillie estaba sorprendidísima. Ella había visto todo de principio a fin y en ambos bailes, todo había sido idéntico. Nada había cambiado.

Ash por su parte analizaba bien las posturas de los Marowak ante la expectante mirada de Kiawe. Finalmente, tras un tiempo, el chico se relajó notoriamente.

—¿Lo tienes?— preguntó Wela.

—Lo tengo— respondió Ash, sacándole una sonrisa a Kiawe y dejando a Lillie muy intrigada. Con paso lento, se acercó al Marowak que había en el centro y le dio unos toquecitos al cráneo que llevaba en la cabeza—. Este chico estaba antes a la derecha, su cráneo está abollado de aquí— con la mano izquierda, apuntó la parte superior del sitio mencionado, donde se podía ver una muy leve abolladura.

—Vaya…— exclamó el capitán con un poco de sorpresa— ¿Cómo sabes que cambiaron de lugares si estabas lo suficientemente lejos como para no ver ese detalle?

—Bueno, solamente lo noté— contestó el aspirante, acariciando levemente el cráneo de Marowak.

Kiawe asintió con aprobación dos veces y luego volvió a cruzarse de brazos.

—Nada mal… Bastante impresionante si te soy sincero.

Lillie estaba algo confundida. ¿Por qué estaban hablando con ese tono tan poco animado? ¿Kiawe no debería estar diciendo algo así como "¡TAL COMO LO ESPERABA DE TI, ASH!"?… Más por curiosidad que por otra cosa, volteó a ver al Marowak que su amigo estaba tocando y notó algo en los ojos de éste una cosa que no le gustaba. Esa sensación se agravó cuando se percató que la forma Alola había comenzado a subir la pata con intención de atacar.

En ese momento, Lillie olvidó que ella no podía intervenir de ninguna manera en la prueba y cuando estaba por gritar, unas palabras se lo impidieron.

—Cola de hierro— ordenó Ash sin cambiar el semblante ni la postura.

Antes de si quiera darse cuenta, Marowak estaba impactando su hueso contra la férrea cola de Pikachu, quien de un simple movimiento lo hizo retroceder varios metros al punto de casi sacarlo de la pista. Al ver esto, los otros Marowak se apresuraron a salir del escenario.

—No es que me moleste, pero me gusta que me avisen cuando haya una pelea— bromeó Ash, esbozando una sonrisa y dirigiéndose hacia el otro extremo del lugar para prepararse bien— ¡Imagino que esto es una pelea, así que yo te elijo a ti, Rockruff!

Una Lujoball salió del bolsillo del entrenador y de la cual salió el Pokémon ya mencionado, quien no tardó ni un segundo en colocarse en posición de combate.

—¿No serán muy poderosos para Rockruff?...— se preguntó Lillie al ver la diferencia que había entre ambos Pokémon.

—Tranquila. Antes te dije que habían entrenado con el capitán el arte de la danza desde hace años, ¿no?— preguntó Omaha tras notar la preocupación de la chica, la cual asintió— Pues bien, eso es todo lo que esos tres Marowak han hecho. El capitán tiene dos más que usa en batallas, pero estos en concreto sólo saben bailar y un poco de pelear. Es por eso que los usa en las pruebas, porque no son tan fuertes.

—Ya veo… ¡Adaptarse al nivel del oponente!— exclamó Lillie con admiración.

—¡Exacto!— dijo la mayor.

—Por lo que puedo ver, la diferencia de nivel entre Rockruff y Marowak es más bien poca-Rotom— analizó.

—Yo tengo ahora una pregunta para usted, señorita Lillie— dijo Kea, llamando la atención de la mencionada— ¿El señor Ash sabe que Marowak de Alola no es tipo Tierra como el de Kanto?

La mente de la rubia se quedó en blanco por unos instantes.

—¿Disculpe?— preguntó, dado que su mente todavía no lo procesaba.

—Es decir… Él es de Kanto, ¿no? Y por la fascinación que demostró hace unos minutos se puede deducir que es la primera vez que ve a un Marowak de Alola, el cual no comparte los mismos tipos que su contraparte de Kanto— se aclaró Kea, comenzando a sudar levemente.

En ese instante, Lillie lo comprendió. Con rapidez, todos voltearon a ver al chico de la gorra.

¡Sacó a Rockruff creyendo que Marowak es tipo Tierra!/-Rotom— pensaron todos con gran asombro. En ese momento y aunque la decisión había sido la correcta (aunque Ash no lo hubiera querido así), nadie pudo evitar pensar que el azabache era un tonto.

—Vaya, Ash… ¿Sabías que Marowak era tipo Fuego/Fantasma?— preguntó Kiawe al ver la elección del entrenador.

La cabeza del mencionado se ladeó levemente.

—¿No es tipo Tierra?— preguntó, ligeramente confundido.

¡ASÍ QUE SI LO HIZO!/-ROTOM.

La mano de Kiawe se dirigió hacia sus ojos y comenzó a tallárselos con suavidad.

—Tal muestra de determinación…— una vez que se retiró la extremidad de la cara, podía apreciarse que ligeras lágrimas habían aparecido en su rostro— ¡ERES UN TIPO INCREÍBLE, ASH!

—¡Gracias!— exclamó, el chico, elevando su pulgar.

¡NO LO FELICITES POR ESO!/-ROTOM.

—¡AHORA BIEN!— gritó Kiawe, colocándose como intermediario entre ambos Pokémon— ¡El primero en ser debilitado pierde! ¡Prohibido el uso de objetos curativos y de soporte! ¡El entrenador Ash sólo puede utilizar a Rockruff, si éste es debilitado, perderá!— los dos mencionados asintieron en señal de comprensión— ¡COMIENCEN!

—¡Lanzarrocas!

Sin vacilar, el perrito comenzó a mover las caderas con fuerza, generando en su cola unos destellos blancos que terminaron materializándose en pequeñas rocas las cuales salieron disparadas hacia el oponente.

El hueso en las manos de Marowak empezó a girar con velocidad para luego ser rodeado por una energía blanquecina que lo alargó aún más. Con fuerza lo arrojó hacia Rockruff. Huesomerang había sido utilizado.

Ambos proyectiles terminaron chocando, el hueso del tipo Fuego destruyó varias de las rocas lanzadas, pero no las suficientes como para evitar que unas cuantas llegaran a impactar a Marowak, haciéndolo retroceder levemente. Rockruff por su parte, sólo tuvo que saltar para evadir el impacto. El hueso terminó regresando hacia su dueño.

—¡Bloquea el camino, Tumba rocas!—

Un aullido salió del hocico del can y seguido de eso, varias piedras de mucho mayor tamaño comenzaron a caer del cielo. El tipo Fantasma comenzó a girar su hueso con rapidez hacia el aire, destruyendo todas las rocas que amenazaban con golpearlo.

—¡Que velocidad!— dijo Lillie con sorpresa.

—Ese es el resultado de años de práctica. El giro de hueso es uno de los mayores, por no decir el mayor encanto del Marowak de Alola— informó Kea.

La rubia estaba por decir algo más, pero escuchó un pequeño bostezo proveniente de su cabeza. Entonces Cutiefly se había dormido…

—¡Woah!— es escuchó exclamar a Paku.

En cuanto la chica de blanco volteó la mirada hacia el frente, pudo ver como Rockruff tenía sus colmillos encajados en el lomo de Marowak.

—¡No lo sueltes Rockruff!— ordenó Ash al ver como el tipo Fuego había comenzado a moverse con desesperación.

El forcejeo duró un poco más de tiempo y finalmente, Marowak comenzó a ser rodeado por fuego, quemando levemente al tipo Roca (pero no causándole grandes daños). Tras dar un salto, el Pokémon de Kiawe comenzó a girar con velocidad indicando que había llevado a cabo Rueda fuego.

El mareo impidió que Rockruff siguiera aferrado, por lo que no tuvo más opción que soltarse. Debido a la velocidad, el perrito salió volando unos cuantos metros y logró detenerse al clavar sus patas contra el suelo.

Marowak se dio cuenta de que había sido liberado y de inmediato se dirigió a atacar a su oponente mientras seguía girando.

—¡Usa Aullido tanto como puedas!

Y así lo hizo. Un sonoro ruido provino del hocico de Rockruff; una vez; dos veces y cuando estaba por dar el tercero, Marowak llegó. Había dejado de rodar y en su lugar se había lanzado hacia el cuadrúpedo, con la peculiaridad de que su cabeza era cubierta por un brillo metálico. Al estar ocupado usando Aullido, el can no pudo esquivar y fue mandado a volar.

—¡Tumba rocas y luego Lanzarrocas!— se apresuró a decir el azabache al ver que Rockruff era presa fácil estando en el aire.

Ambos Pokémon prepararon sus movimientos. El primero en actuar fue Rockruff, quien se había recuperado levemente del daño que Cabeza de hierro le había hecho. Las rocas comenzaron a caer del aire y aprovechó esto para usarlas como plataforma. En ese momento, el Huesomerang de Marowak ya estaba volando en dirección al contrincante.

Aprovechando la agilidad que su pequeño cuerpo le daba, Rockruff se movió entre las rocas que caían (y obligaban al tipo Fantasma a retroceder) lanzando cada cierto tiempo una ráfaga de Lanzarrocas que asestaban contra Marowak al estar sin su hueso.

Los movimientos, gracias a Aullido se habían vuelto sumamente potentes, por lo que para cuando el hueso regreso a su dueño, éste ya había recibido un gran daño.

—¡Acabemos esto de una vez! ¡Ve por él con Lanzarrocas!— Ash apuntó al Pokémon enemigo con la mano derecha.

Rockruff dio un gran salto y comenzó a caer en dirección a Marowak, quien había comenzado a girar su hueso de forma que pudiera golpearlo apenas se acercara. La distancia entre ambos pronto se vio reducida por la velocidad.

—¡Ahora, Lanzarrocas!— ordenó el entrenador.

El hocico del perro se torció un poco y finalmente lo abrió, liberando un potente rugido comparado al que podría crear un Pyroar adulto. El estruendo del sonido obligó a todos en el lugar a taparse los oídos, Marowak por su parte dejó de girar el hueso y dio un paso hacia atrás con temor. Las rocas no tardaron en acribillarlo.

—¿¡Eso fue…?!— dijo Omaha desde la tribuna.

—Rugido…— una gran sonrisa apareció en la cara de Ash, cuyo ojo derecho estaba cerrado y sus manos estaban sobre sus oídos. Pikachu se había caído de su hombro por el susto.

A pesar de la gran cantidad de golpes, Marowak aún se negaba a caer, por lo que Rockruff se vio obligado a cambiar la dirección en la que iba a aterrizar, apuntando al hombro del oponente. Ash de inmediato supo que trataba de hacer su Pokémon.

—¡Colmillo rayo a máxima potencia!

Una vez más, el hocico de Rockruff se abrió, dejando ver un enorme destello amarillo que se originaba en sus colmillos los cuales se cerraron en torno al hombro de Marowak, quien cayó hacia el suelo gracias a la velocidad con la que descendía el pequeño Rockruff. Éste por su parte, aterrizó perfectamente y comenzó a sacudir violentamente al enemigo para finalmente arrojarlo hacia el cielo.

Kiawe no tuvo que esperar a que su Pokémon aterrizara para dar el resultado.

—¡Este encuentro termina! ¡Ash Ketchum es el ganador!— su mano derecha (donde aún sostenía las cintas rojas) se levantó y apuntó en dirección a donde estaba el nombrado.

—¡Ven aquí, amigo!— pidió Ash, arrodillándose y extendiendo los brazos hacia su Pokémon.

Rockruff ni siquiera lo dudo para saltar hacia su entrenador y comenzar a restregarle su collar de rocas en la cara.

—Eres genial… ¡Aprendiste Rugido en medio de la pelea!— aduló Ketchum con alegría, apretando más el abrazo. El perrito estaba que no cabía en sí de la felicidad que le provocaba ser alabado por su entrenador.

—Eso fue intenso— río Paku.

—¡De verdad que lo fue! ¡Ese perro tiene actitud!— dijo Omaha con emoción.

—Usar las rocas que caían como soporte fue una buena idea— Kea se unió a la conversación.

Lillie solamente se limitaba a sonreír mientras sentía como Cutiefly y Nebulilla se movían frenéticamente por el susto que les había dado el Rugido de Rockruff.

—Estuviste excelente, Marowak— felicitó Kiawe, acercándose a su debilitado Pokémon y dándole una hierba revivir que logró reanimarlo al instante. El tipo Fuego, bastante debilitado, se levantó como pudo—. Por el momento regresa, te lo compensaré tan pronto como pueda— cuando el capitán estaba por regresar al Pokémon en su Pokéball, fue interrumpido.

—¡Disculpe!— es escuchó gritar.

Las miradas de todos los presentes se centraron en Lillie, quien se había movido de las gradas para acercarse vacilante al escenario principal.

—Si no le molesta, antes de regresarlo a su Pokéball… ¿Podría dejarme curarlo? El tiempo de la prueba podría alargarse más de lo que esperamos y Marowak podría terminar muy adolorido, así que si me deja…— los ojos de Lillie se movían por todos lados, principalmente porque no sabía hacia dónde mirar. Tanto Ash como Kiawe la veían con sorpresa.

—Ve con ella, Marowak— ordenó el capitán. El Pokémon asintió y comenzó a caminar lentamente hacia Lillie con ayuda de su entrenador.

—Será poco tiempo, pero llevémonos bien, ¿sí?— pidió la rubia, sonriéndole al tipo Fantasma.

Marowak asintió fascinado. En cuestión de segundos, tanto Lillie como él habían llegado a la tribuna.

—Es una buena chica— murmuró Kea.

—Y parece ser bastante dulce— añadió Omaha.

—Y es la novia de Ash— finalizó Paku.

Lillie, quien estaba a unos pocos metros no pudo evitar sonrojarse, a pesar de esto, no perdió la compostura; al fin y al cabo, tenía un trabajo entre manos.

—He de decir que tuviste mucha suerte de que la habilidad especial de Marowak fuera Cabeza roca y no Cuerpo maldito o Pararrayos— dijo Kiawe, acercándose al entrenador y sacando otra Pokéball de su bolsillo de la cual salió un nuevo Marowak que lucía mucho más fuerte que los otros.

—Al parecer sí, de lo contrario, creo que hubiéramos tenido muy poco que hacer— río Ash sin despegar la mirada de su Rockruff. A fin de cuentas, Colmillo rayo era el mejor ataque de su Pokémon.

Kiawe vio como el chico se ponía de pie, indicándole que estaba listo para continuar.

—Vuelve por el momento, Rockruff— pidió el azabache, regresando a su Pokémon.

—De acuerdo, Marowak… ¡Hagan lo que saben hacer!— ordenó el capitán.

El trío de Pokémon comenzó a bailar tan pronto como estuvieron listos. La danza era en esencia la misma, sólo que la diferencia radicaba en que ahora había comenzado a chocar los huesos contra sus cráneos y a liberar pequeños sonidos parecidos a un "Hala", lo que daba la impresión de que estaban creando música. El final del baile terminó por llegar y los Marowak posaron con los huesos hacia abajo y las cabezas mirando hacia arriba.

—¿Lo has memorizado bien?— preguntó Kiawe— ¿Quieres volverlo a ver por si acaso?

—No. Capté todo— respondió Ash, sin quitarle la mirada de encima a los Marowak. A simple vista podía diferenciar al Pokémon que se acababa de integrar al trío principalmente porque desprendía un aura totalmente distinta a los otros dos… además de que sus pasos de baile no eran tan buenos como los de sus compañeros.

—Bien, ahora tendré que vendarte los ojos a ti y a Pikachu— y así lo hizo.

En poco tiempo el baile se reanudo. Todo iba bien en opinión de Ash hasta que escuchó un sonido de sorpresa detrás de él; estaba seguro que era de Lillie. No pasó mucho hasta que todo terminó y sus ojos fueron liberados.

Era curioso. Todo era normal, no había ningún tipo de cambio; los Marowak estaban donde debían y las poses eran las mismas; todo estaría bien de no ser… porque había un tipo rubio con una enorme mochila en su espalda (o dicho de otra manera, un montañero) parado en medio de todos los Pokémon.

—¡Si ante mí se yergue una montaña, esa montaña será escalada! ¡Ese es el espíritu montañero!— dijo el rubio de la nada.

—¿P-perdón?— tanto Ash como Pikachu, Lillie y Rotom estaban confundidos en demasía.

—¡Te elijo a ti, Roggenrola!— el montañero se apresuró a sacar una Pokéball de la cual salió el tipo Roca, al mismo tiempo, los Marowak bajaron del lugar.

La confusión en la cabeza del azabache había llegado a su cúspide. Definitivamente no estaba entendiendo nada.

—B-bien… ¡Ve, Dartrix!— mandó Ash, lanzando una Ultraball.

Nada más salir, el ave emprendió el vuelo, alejándose tanto del oponente como pudiera.

—¡Las reglas son las mismas de antes! ¡Montañero Rufo contra Ash Ketchum! ¡Comiencen!— indicó Kiawe.

—¡Roggenrola, utiliza Antiaéreo!— ordenó el montañero.

Del orificio que había en medio de la roca con pies, salió disparada una roca de un tamaño considerable.

—¡Esquiva y utiliza Hoja afilada, Dartrix!

La lechuza solamente tuvo que girar hacia la derecha para evitar el movimiento, acto seguido, arrojó una ráfaga de hojas hacia su enemigo, asestando todas y cada una de ellas.

El tipo Roca cayó de cara al suelo, totalmente debilitado.

—¡Roggenrola no puede continuar! ¡Ash es el ganador!— arbitró el capitán.

En el aire, Dartrix veía el resultado con los ojos como platos, al igual que Ash y los demás compañeros del grupo de viaje.

—F-fue un golpe crítico-Rotom…— anunció, mostrando en su pantalla el daño que Roggenrola había recibido.

—Hay montañas imposibles de escalar… ¡Como esta que me acabo de topar!— sin decir nada más, Rufo regresó a Roggenrola a su Pokéball y salió corriendo hacia un destino incierto— ¡Para escalar la siguiente montaña hay que bajar de la que se está subido!

—¿Qué fue eso?...— murmuró Lillie, viendo el camino por el cual el montañero se había ido.

—La verdad es que a día de hoy sigo sin comprenderlo del todo bien— contestó Kea, cruzándose de brazos.

—De la nada ese montañero comenzó a ser parte de todas las pruebas. Siempre lo derrotan después de que lance su primer ataque— añadió Paku.

—Es un hombre muy cautivador— un ligero sonrojo apareció en el rostro de Omaha.

—Eres una rara, hermana— dijeron los menores a la vez.

En el escenario principal, Ash se estaba sobando los ojos con fuerza. Eso había sido muy bizarro en el sentido anglosajón de la palabra. Dartrix se posicionó en el hombro que no ocupaba Pikachu, igual de confundido que su entrenador.

—¿Estás listo para seguir, Ash?— interrogó Kiawe, viendo como sus Marowak se subían de nuevo a la plataforma.

Con la mano izquierda, el azabache comenzó a sobarse la sien.

—Dame sólo un minuto, ¿sí?— pidió, procesando lo que había ocurrido. Tras el tiempo solicitado, sacó la Pokéball de Dartrix— Muchísimas gracias, amigo… Eres fabuloso.

—Prrr…— agradeció el ave. Realmente no había disfrutado mucho de la victoria.

—Bien, sigamos con la prueba— tan sólo con mirar a sus Marowak, éstos supieron que hacer.

La danza se repitió, esta vez sin ninguna nueva sorpresa. Era algo que Ash ya había visto y asimilado, no había nada diferente.

—Imagino que no necesitas verlo de nuevo— supuso Kiawe, acercándose al aspirante, quien simplemente se dejó vendar los ojos, siendo cubierto por la oscuridad.

En la mente de Ash todo se resumía a unas cuantas palabras: "Es el último".

De un segundo a otro, el tiempo se detuvo para el entrenador. Cada movimiento, cada paso, cada sonido; todo parecía ir más lento. Montones de pensamientos recorrieron su cerebro a una velocidad impresionante. Emoción por la batalla que llevaría a cabo. Felicidad por poder terminar la prueba. Nerviosismo porque era la recta final. Expectación por lo que podría venir.

Y miedo.

Todo lo anterior, todas las emociones juntas se combinaban y aunque la mezcla debería de ser positiva, al final no resultaba en nada más que miedo, un auténtico y absoluto miedo. Miedo a fallar. Miedo a perder. Miedo a que sus seres queridos fueran lastimados. Miedo al futuro.

La cabeza de Ash se nubló completamente. En su mente apareció una niebla tan espesa como la que lo había rodeado hacía unos cuantos días, aquella niebla que le mostró imágenes tan crueles y desgarradoras que le hacían plantearse como seguía cuerdo.

De no ser porque unos gritos irrumpieron en su trance, y un fuerte movimiento lo obligaba a volver en sí, el azabache seguiría perdido.

—¡…sh! ¡Ash! ¡Ash!— repetían una y otra vez.

De a poco, la conciencia volvió a Ash. Su mirada al principio era borrosa pero luego se tornó clara; ante sus ojos estaban los oscuros orbes de Kiawe, quien lo veía con genuina preocupación, lo cual lo hizo sentirse mucho peor. ¿Por qué alguien a quien le había mentido se preocupaba de esa manera por él? ¿Por qué Gladio tenía que ser hermano de Lillie? De no ser así… de no ser así…

Lo siguiente que el entrenador notó era que estaba sentado en la plataforma, con Pikachu a su lado y los Marowak frente a él; al parecer habían interrumpido su baile al ver como se desplomaba. Ash giró la mirada en todas direcciones. Detrás de él estaban Paku, Omaha, Kea, Rotom y esa chica.

Esa chica con quien tantos sentimientos encontrados tenía. Sus ojos verdes mostraban miedo, preocupación, alivio, tristeza y alegría a la vez. ¿Cómo algo podía transmitir tanto en tan poco?

—¿Te encuentras bien?— preguntó Kiawe sin cambiar su semblante.

El azabache se sobó la cabeza unos instantes y volteó a ver a su amigo, quien de inmediato supo que hacer. Pikachu subió a su hombro con rapidez.

—E-estoy bien… ¿Qué fue lo que pasó?— interrogó, volteando a ver a todos en general. .

—De pronto tus piernas comenzaron a temblar violentamente y te derrumbaste-Rotom— respondió, al ser el único además de Kiawe en poder hacerlo ya que estaba catalogado como propiedad de Ash y no como acompañante.

—¿En serio?...— intentó confirmar el chico de Kanto, recibiendo un asentimiento por parte de todos los presentes— No sé qué fue lo que pasó…

—De todas formas, ¿puedes pararte?— cuestionó Kiawe, reincorporándose y ofreciéndole la mano a Ash como apoyo.

—Puedo hacerlo— aseguró, correspondiendo el gesto y levantándose—. Perdón por preocuparlos… ¿Podemos seguir con la prueba?

No lo entendía. Aunque había sido hace pocos segundos, Ash no entendía porque se sentía así. Fue ver a los Marowak cargando sus palos encendidos en llamas y ese gran pesar desapareció al instante.

Se sentía renovado.

—Creo que no debería vendarte— murmuró Kiawe, guardando las cintas en su bolsillo—. El estrés del día podría estar afectándote y honestamente, confío en ti lo suficiente como para saber que no harás trampas si sólo te pido que te voltees hacia otro lado— tras decir eso río levemente—. Eres un hermano de ardiente voluntad después de todo.

Los ojos de Lillie se abrieron como platos. "Confianza", una cosa que Ash no sentía merecer por culpa de su hermano mayor. La rubia no había despegado la mirada de su amigo, por lo que de inmediato notó como su gesto cambiaba.

No era bueno. Definitivamente, no era bueno. Lillie sabía lo que estaba pasando con su compañero de viaje y sabía perfectamente que no se encontraba en un buen estado mental. No podía dejarlo de esa manera.

—Tienes razón, yo…— antes de poder terminar, un tímido llamado lo interrumpió.

—S-señor Kiawe, ¿puedo pedirle algo?— preguntó Lillie con la cara levemente sonrojada.

El capitán asintió y bajó de la plataforma. Con la mano derecha, la rubia le indicó que se acercará para poder susurrarle algo al oído. Tras unos segundos el ceño del joven adulto se frunció y sus brazos se cruzaron.

—Está bien… Sólo no le digas nada importante— cedió Kiawe tras considerarlo unos instantes.

—¡M-muchísimas gracias!— con velocidad, la ojiverde subió a la plataforma para sorpresa de Ash y se acercó a su oído.

—¿L-Lillie...?

—Sin importar lo que pase, estaré ahí para ti— le murmuró al oído—. Te debo mi vida, después de todo.

Con rapidez, la rubia se apartó con un gran sonrojo en el rostro. Un sonido similar al de un aullido salió de la boca de Paku.

—Se los dije, son novios— bromeó, viendo la escena con ojos pícaros.

Los ojos de Lillie estaban cerrados con fuerza. Se sentía increíblemente avergonzada por lo que había dicho, pero, armándose de valor los volvió a abrir. Aún no había visto la reacción de Ash… y vaya que se llevó una sorpresa.

El rostro del azabache estaba levemente teñido de rojo, cosa que sorprendió a sus compañeros de viaje. Al poco tiempo, esbozó una enorme sonrisa.

—¡Gracias, Lillie!— con firmeza cerró un puño frente a su cara. Realmente, ¿por qué se había asustado tanto? Ya ni siquiera lo recordaba.

La rubia correspondió el gesto— No es nada— aseguró, con una gran sonrisa en la cara.

—¡Entonces continuemos de una vez!— el entusiasmo de Kiawe también creció y volteó a ver a sus Marowak— ¡Empiecen, chicos!

Sin pensarlo, Ash giró en dirección contraria a donde estaban los tipo Fuego. Por su parte, Lillie bajó del escenario.

De nuevo los pasos comenzaron a sonar, sólo que esta vez Ash no sentía nada de lo anterior, cosa que lo dejó levemente confundido. Al estar volteado en dirección contraria a donde se desarrollaba todo, podía ver claramente a Lillie, quien le estaba levantando un pulgar al tiempo que seguía sonriendo. También alcanzó a distinguir como Paku murmuraba algo con una mirada burlona, haciendo que su amiga se exaltara y comenzara a tartamudear unas cosas sin sentido. Al ver eso, Ash no pudo evitar reír.

Eso mismo no le permitió darse cuenta de la expresión en la pantalla de Rotom. Estaba completamente serio, no daba muestra alguna de sentimiento y eso tenía un motivo.

La propia actitud de Pikachu, cosa que al parecer, sólo la Pokédex había notado.

El ceño del roedor estaba fruncido y sus ojos estaban ligeramente afilados. Él era el que mejor conocía a Ash de todos los presentes y estaba seguro de que ocurría algo, algo que su mejor amigo no le había contado. Y eso lo molestaba.

¿No eran un equipo? ¿No eran amigos? ¿No eran casi hermanos? Pikachu lo decidió en ese preciso momento. Él mismo sería el que afrontaría el obstáculo final, él concluiría la prueba; no por la emoción de buscar un buen combate. Lo haría para poder sacarle respuestas a Ash tan pronto como fuese posible.

No toleraría su comportamiento más.

Al final, la danza terminó y Kiawe dijo unas palabras que el tipo Eléctrico no alcanzó a escuchar por estar concentrado en su entrenador. Lo único que sintió era como Ash se giraba y liberaba un sonido de sorpresa, seguido de otro de determinación. Cuando el oriundo de Kanto metió una mano en su bolsillo con la intención de sacar una Pokéball, Pikachu saltó de su hombro y encaró al oponente. Una gran salamandra bípeda de color negro con el pecho de color morado y ligeras tonalidades rosadas que también abarcaban gran parte de la cola. Su mirada transmitía un aire cautivador y misterioso, al mismo tiempo que lo incitaba a atacarla. Un aura amarilla la cubría de pies a cabeza.

"Salazzle, el Pokémon Lagartoxina y forma evolucionada de Salandit. Tipos Veneno/Fuego. Por algún motivo desconocido, sólo hay hembras. Suele formarse su propio harén compuesto por Salandit machos."

—¿Pikachu?— murmuró Ash con sorpresa, viendo como su fiel compañero lanzaba chispas desde sus mofletes— ¡Veo que ya querías algo de acción!

—Sabía que elegirías a Pikachu, por eso llamé al dominante más poderoso— informó Kiawe, viendo con ligera emoción al Pokémon Ratón. Tenía curiosidad de saber de qué era capaz un Pocket Monster que tenía más de seis años participando en intensas batallas.

Por otra parte, en las gradas…

—¡Irá con Pikachu!— dijo con sorpresa Lillie.

—¿Es algo de que sorprenderse?— interrogó Kea, viendo la expresión en la cara de la rubia.

—¡Puede que no lo sepan, pero ese Pikachu fue capaz de derrotar al Pokémon más fuerte del Kahuna Hala!— contó Lillie, elevando el dedo índice.

—¿¡EHHHH?!— exclamaron los tres hermanos a la vez.

—¿¡Ese pequeño?!— cuestionó Omaha.

—¿¡Pero quien ese ese chico?!— preguntó intrigada Paku.

Rotom no dijo nada. Solamente comenzó a calcular que tan corta sería la batalla.

—¡LA PELEA DEL POKÉMON DOMINANTE, SALAZZLE Y LOS RETADORES ASH KETCHUM Y PIKACHU COMIENZA!— el grito de Kiawe interrumpió cualquier futura expresión de sorpresa.

Luce frágil y rápida… Los tipo Veneno no suelen atacar físicamente, así que tal vez lo mejor sea acortar la distancia… ¡Iremos con eso!— planificó el entrenador al recordar la información que Rotom le había brindado— ¡Acércate tanto como puedas, Ataque rápido!

La euforia recorrió el cuerpo del ratón y la emoción de la batalla lo embriagó por un momento para luego desaparecer. Disfrutar esa batalla no era prescindible en ese momento.

Una energía blanquecina rodeó al Pokémon de Kanto y luego salió disparado con velocidad. Por otra parte, el llamado Salazzle saltó el aire y abrió el hocico, liberando una gran cantidad de sustancia morada que cayó directo hacia Pikachu.

—¡Contraescudo!— ordenó Ash, tomando por sorpresa a los morenos.

De inmediato, Pikachu se tiró de espaldas al suelo y comenzó a girar con velocidad, liberando una gran cantidad de electricidad que repelió todo el veneno que amenazaba con golpearlo.

—¡Ahora, Rayo!

El cuerpo del roedor fue completamente rodeado de un amarillo increíblemente brillante, lo cual hizo que Ash se sintiera muy ligero. Al instante, el ataque salió disparado hacia el oponente.

La salamandra por su parte, al seguir en el aire, decidió lanzar una gran bola de fuego que fue fácilmente destruida por la electricidad apenas se tocaron, al final, el tipo Fuego terminó siendo completamente electrocutado y comenzó a caer hacia el suelo, levemente aturdido.

—¡Bien, Pikachu, usa…!

Sin dar tiempo a que su entrenador terminara de dar la orden, Pikachu salió disparado hacia el oponente rodeado de electricidad, demostrando que acababa de utilizar Tacleada de volteos. De un gran salto, interceptó a Salazzle en el aire, golpeándola en el estómago y haciéndole muchísimo más daño, acto seguido, la cola de Pikachu adquirió un tono metálico y toda la carga eléctrica se dirigió hacia esa parte del cuerpo del roedor, la cual impactó con fuerza contra la cara de la salamandra, mandándola a volar a toda velocidad contra el suelo.

Una vez que cayó (agrietando levemente el suelo), la tipo Veneno hizo el intento de levantarse. Antes de que eso ocurriera, Pikachu aterrizó en el abdomen del enemigo, sacándole el aire y derrotándolo finalmente.

Todos en el lugar estaban sin palabras, no había ni el más mínimo ruido. Rotom era el único que podía pensar claramente, dándose cuenta de que al final, sus cálculos habían estado en lo correcto.

—S-Salazzle no puede continuar…— anunció Kiawe, extendiendo la mano derecha hacia el azabache. En su voz se podía notar la sorpresa que sentía al ver en acción a Pikachu, tras unos segundos, la conmoción se fue, dando paso al entusiasmo— ¡ASH KETCHUM ES EL GANADOR!

El trío de hermanos lanzó gritos de sorpresa y admiración al aire al mismo tiempo que Lillie. Todos en las gradas bajaron y comenzaron a avanzar hacia la plataforma central.

Pikachu por su parte se había quitado de encima del Pokémon dominante y había comenzado a avanzar hacia su entrenador con la mirada gacha.

—Pikachu...— murmuró Ash.

—Pikapi Pikachu— dijo el ratón de forma cortante.

Los ojos del chico de Paleta se abrieron levemente. Había entendido perfectamente las palabras de su mejor amigo: "Eso era lo que ibas a hacer, ¿no?" y tenía razón, esa combinación de movimientos era la que estaba por ordenarle que ejecutara, pero la violencia con la que lo había hecho…

—Cierto… Lo hiciste excelente amigo…— felicitó Ash, cediendo su hombro para que Pikachu subiera, cosa que éste hizo.

—¡Ash, Pikachu, eso fue increíble!— dijo Lillie con felicidad, llegando al encuentro de ambos.

—¡Muchas gracias, Lillie!— agradeció Ketchum, dando media vuelta para ver a su amiga.

—¡Pika pi!— dijo Pikachu, sonriendo.

—Fue un excelente trabajo-Rotom— felicitó la Dex nada más llegó.

Una amena charla comenzó entre los cuatro, aunque eso no quitaba una evidente tensión entre Ash y Pikachu que sólo la Pokédex notaba. De no ser porque Lillie no sabía leer las emociones ajenas, ella también se habría dado cuenta.


—Muchísimas felicidades, chicos— las manos de Kiawe estaban en su cintura y su mirada mostraba un profundo respeto hacia los aspirantes—. Esa demostración de poder fue sin duda alguna algo digno de ver… ¡Derrotar al dominante más poderoso de tan sólo cuatro movimientos...! ¡Es una locura!

—¿El dominante más fuerte?— masculló Lillie algo intrigada.

—Así es, aquí como la ven, Salazzle es una de los dos Pokémon dominantes que posee el Wela Volcano Park, siendo el otro un Marowak que pelea contra los entrenadores y Pokémon más novatos— con la mano derecha, el capitán señaló a la salamandra, quien había sido tratada por Lillie y se encontraba tirada bocarriba en el piso, completamente exhausta—. En fin, creo que es momento para otra cosa…

Al oír eso, el corazón de Ash dio un ligero vuelco. Sabía lo que estaba por recibir.

—Como muestra de tu valía, determinado corazón y sobretodo, indudable fuerza, me siento orgulloso de entregarte el Pirostal Z, muestra de todas estas características— del bolsillo del capitán salió un pequeño rombo color rojo con una imagen similar a la silueta de una llama en el centro—. Por favor, acéptalo.

Los ojos de Ash brillaron levemente. Ese pequeño rombo desprendía un brillo tan único que lo hacía sentirse increíblemente tranquilo. Algo vacilante, acercó su mano al objeto y lo tomó en su mano. Con la mirada lo analizó unos instantes, antes de elevarlo hacia el aire y gritar:

—¡TENGO EL PIROSTAL Z!

Lillie, Rockruff y Dartrix (quienes estaban fuera de sus Pokéballs) celebraron junto a su compañero y amigo.

Tan pronto como la alegría inicial pasó, Kiawe se ofreció a transportar a todos hacia el Spa Wela con ayuda de un Arcanine y un Charizard que poseía. A lomos del enorme perro iban montados Ash y Lillie, mientras que en el dragón iba Kiawe. Por otra parte, los tres Mandibuzz transportaban en sus garras a los hermanos Keahi.

El ambiente de bajada era tranquilo y gracias a que no tenían que caminar, Ash y compañía notaron cosas que antes no habían podido ver, como por ejemplo los diversos tipos de Pokémon que había en el lugar, entre ellos Fletchling, Salandit, Cubone, Magby e incluso un Kangaskhan.

Al final, el recorrido terminó.

—¡Que día tan agotador!— dijo Paku, estirando sus brazos— ¡No puedo esperar a meterme a las aguas termales! ¡Eso siempre me relaja!

—Yo lo que tengo es hambre— masculló Kea, sobándose el estómago.

—Son unos llorones— regañó Omaha—. A mí me electrocutaron y no estoy quejándome como ustedes. ¡Sólo mírenme! ¡Estoy como si nada!

—Realmente es una persona excepcional, señorita Omaha— río Lillie—. A decir verdad, me duelen un poco los pies…

—Bueno, chicos ¡El servicio de Spa corre por nuestra cuenta! Siéntanse libres de hacer lo que quieran— permitió Kiawe, reparando en algo—. ¡Ash! ¿No vienes?— preguntó, deteniéndose en la entrada del lugar y volteando a ver al mencionado al igual que el resto de presentes.

—En un segundo, tengo que planificar algo para mañana— contestó el azabache, alejándose un poco del lugar— ¡Los alcanzo luego!

—De acuerdo… ¡No te tardes!— una vez que Kiawe dijo esto, todos entraron al lugar (Lillie tardó un poco más en hacerlo).

—Bien, creo que lo primero que deberíamos hacer es ir a asearnos, luego de eso sería ideal ir a cena…— antes de que Kea pudiera terminar de planificar todo, un grito de sorpresa lo interrumpió.

Todos voltearon hacia atrás; hacia Lillie. En sus manos, el huevo Pokémon había comenzado a brillar con intenstidad.

—¡E-E-Está…!— tartamudeó la rubia.

—¡ECLOSIONANDO!

Kiawe se apresuró a salir para llamar a Ash, pero cuando se asomó, se dio cuenta de que éste ya no estaba. Aunque le pareció raro, no tuvo otra opción más que regresar al interior del complejo a atender la nueva vida que estaba por crearse.


Ash, Pikachu y Rotom se habían alejado del Spa Wela, llegando al arco que marcaba la entrada del Wela Volcano Park.

—Bien... Pikachu, ¿podrías decirme que fue lo que pasó allá? Eso no es usual en ti, amigo…— notó el humano, volteando hacia su hombro.

El ceño del roedor se volvió a fruncir. De un pequeño salto bajó del hombro del chico, quien sintió como algo se introducía en sus oídos.

—No quiero ser yo quien traduzca esto-Rotom— dijo, colocándole los audífonos que permitían entender a los Pokémon.

Ash miró con algo de confusión a la Dex, cuando lo escuchó.

¿Qué fue lo que me pasó? No, Ash… ¿Qué te pasó A TI?— una fina y aguda voz se escuchó a través de los aparatos; esa voz le pertenecía a Pikachu— ¡Actúas raro desde hace días! Desde aquel momento en el que regresaste tarde, no has sido el mismo de siempre… eso no me molestaría, podría entenderlo… ¡Si tan siquiera me contaras que es lo que pasa! ¡Somos equipo, ¿no?! ¡Somos mejores amigos, ¿verdad?! ¡Se supone que debemos contarnos lo que nos preocupa! ¡Eso hacen los amigos!

El rostro de Ash se había cubierto de sudor. Ciertamente antes había tenido riñas con su amigo, pero nunca había escuchado sus palabras de forma tan clara y concisa. El azabache no sabía que decir y eso era un problema ya que Pikachu exigía una respuesta con la mirada.

Ash entró a un debate interno que lo obligó a quitarse la gorra para poder ventilarse. ¿Debía contarle algo tan preocupante y aterrador a sus amigos Pokémon?... Era cierto que no podría esconderlo para siempre, pero… ¿tan pronto? ¿Tan sólo unos pocos días después de que él lo había descubierto? No quería darles un motivo para que estuvieran presionados o asustados, pero ciertamente, su actitud estaba siendo un problema…

Con lentitud se sentó en el suelo para luego recargarse en uno de los pilares del arco, Rotom tuvo que acercarse más a su dueño para no tensar demasiado los audífonos. Ketchum metió una mano en sus bolsillos y sacó cuatro Pokéballs, las cuales se abrieron liberando a Yungoos, Rockruff, Dartrix y Peke.

Los Pokémon pudieron escuchar el alboroto del exterior por lo que sabían que lo que estaban a punto de escuchar era algo sumamente serio. Peke había sido testigo de la actitud de su entrenador el día anterior, y a pesar de su corto tiempo de vida, entendía que no era algo sencillo.

—Se los diré…— murmuró Ash. Sus manos se unieron encima de su cabeza y sus piernas se retrajeron hacia él— Le contaré todo…

Las palabras comenzaron a salir sin cesar, abofeteando a todos los presentes con información una y otra vez. Los Pokémon comenzaron a sudar a mares y las patas de los más novatos no dejaban de temblar. Al final, Pikachu cayó de sentón el suelo.

—Entonces lo que quieres decir…— las palabras que Rotom quería pronunciar no salían.

Tarde o temprano…— murmuró Dartrix.

—Todos…— Ash tragó saliva con fuerza— Todos…

Eso no pasará…— dijo Pikachu, parándose en medio de todos sus compañeros, quienes lo vieron con gran sorpresa.

¡Pero Pikachu, tú lo oíste!— el tono de Rockruff mostraba nada más que miedo.

Eres fuerte, amigo, pero no tienes nada que hacer contra eso-Goos…— masculló Yungoos, con el ánimo totalmente apagado.

Aunque apenas acabo de nacer…— los ojos de Peke habían comenzado a lagrimear.

Las manos de Ash se cerraron con tal fuerza gracias a la frustración que se sacó sangre de las palmas.

¡Dicen eso porque no saben lo que Ash y yo hemos hecho!— afirmó Pikachu con seguridad, dejando a todos intrigados— ¡Desde pequeños, nosotros dos nos hemos codeado con deidades y les hemos plantado cara! ¡Incluso peleamos contra el Dios de los Pokémon! ¡Al lado de eso, esto no es absolutamente nada! ¡Ellos no son nada! ¡Tenemos una oportunidad, chicos! ¡Gracias a Gladio ahora sabemos el tiempo que tenemos! ¡Sólo debemos entrenar cinco veces más para ser muchísimo más fuertes!

No creo que esto sea algo que se pueda ganar luchando…— dijo Rockruff.

¡ENTONCES VETE!— el grito del tipo Eléctrico dejó a todos con los ojos como platos— ¡No necesitamos a alguien que se rinde antes de dar todo de sí!— el gesto del perrito adquirió un gran pesar— ¡Dime, Rockruff! ¿¡No eres feliz con la vida que tienes ahora?! ¿¡No quieres seguir teniendo más días como estos?!

Quiero… Estos son los días más felices de mi vida… Sin duda alguna quiero seguir divirtiéndome con todos ustedes, pero…— las lágrimas comenzaron a caer de las cuencas oculares del can.

Entonces no te rindas— al oír esto, Rockruff miró anonadado al Pokémon amarillo—. Todavía tenemos tanto por vivir… Que rendirnos ahora sería un desperdicio ¡Yo aún no soy el Pikachu más fuerte de todo el mundo! ¡El Pikachu del hermano de Ash me da mil vueltas!

Y-yo…— todas las miradas se dirigieron hacia Dartrix— Yo aún no le demuestro a mi padre de lo que estoy hecho… ¡TODAVÍA NO LE DEMUESTRO QUIEN SOY DE VERDAD!

Mi madre… Quiero complacer a mi madre demostrándole al mundo que los Yungoos y Gumshoos no somos solamente plagas como todos creen… ¡También quiero patearle el culo a mi viejo!-Goos— expresó el tipo Normal.

Evolucionar a algo que no sea la forma Nocturna ni Diurna— susurró Rockruff—. Algo que sea mucho mejor que eso… ¡Algo que no sea ni el día ni la noche!

Quiero seguir creciendo…— ahora la protagonista de las miradas era Peke— ¡Tengo muchísimo que ver y vivir! ¡Quiero verlo con todos ustedes, amigos!

—¡Yo aún no registro todos los datos sobre Pokémon que se puedan registrar en el mundo!-Rotom— dijo con determinación la Dex.

Al final, todos habían dicho sus sueños. Menos alguien. Todos los presentes voltearon a verlo a él, a su entrenador.

Sé que es lo que quieres, Ash… Todos lo sabemos… Pero queremos oírlo de tu boca— Pikachu se acercó a su mejor amigo—. Dilo.

El azabache se vio rodeado por las miradas de todos sus amigos Pokémon, las cuales le brindaron el coraje para volver a ponerse la gorra y reincorporarse.

—Yo… yo…— comenzó a decir, haciendo sonreír a sus Pokémon— ¡YO QUIERO SER UN MAESTRO POKÉMON!

¿¡Entonces que estamos esperando?! ¡Hagámonos más fuertes juntos!— la pata de PIkachu se elevó hacia el aire.

¡SI!/¡POR SUPUESTO!/¡Tenlo por seguro!-Rotom.

¡Y larguémonos de aquí! ¡Tengo un hambre de mil demonios!— volvió a gritar Pikachu, subiendo de nuevo la pata.

—¡SI, LARGUÉMONOS!/-Rotom— dijeron todos al unísono, poniendo rumbo hacia el Spa Wela.

Todo parecía resuelto. Los deseos de sus corazones habían sido expuestos y no podían hacer nada más que esforzarse para cambiar ese oscuro futuro, cuando todo parecía ir bien, un grito lo negó.

—¡AHHHH!— tras liberar ese sonido, Ash cayó de sentón al suelo.

Frente a él, todo el camino estaba sumergido por la oscuridad de la noche. El cuerpo del chico temblaba con fuerza y el sudor cubrió su cara.

—¿¡Estás bien, Ash?!-Rotom— interrogó la Dex, acercándose a su dueño.

—¡Pika!— a la preocupación se unió el roedor, cuya voz no era traducía gracias a que de la caída, Ash se había quitado los audífonos de un tirón.

—Oscuro… ¡E-e-está muy oscuro!— las palabras no salían con claridad de la boca del azabache y parecía que le costaba respirar.

Rotom se dio cuenta.

—¡Pikachu, apresúrate y usa Rayo!-Rotom— ordenó.

Sin preguntar nada más, el ratón se alejó un poco de todos sus compañeros, quienes también se habían acercado al chico. Poco tardó en lanzar su movimiento de tipo Eléctrico.

En ese momento, el cuerpo de Ash se destensó al tiempo que su respirar volvió a ser normal. El gesto de su cara se neutralizó y todo rastro de miedo desapareció.

—¿Q-que fue lo que…?— masculló el entrenador con confusión.

—Ojos vendados… noche…— las posibilidades comenzaron a maquinar a toda velocidad en el sistema de Rotom y al final, sólo una opción fue la ganadora— Ash…— llamó, obteniendo la atención de todos, incluso de Pikachu, quien seguía usando su ataque— Tienes Nictofobia-Rotom…


—¿Seguro que debiste habérselo dicho?— preguntó una voz femenina.

—Era la mejor opción. Prefiero mil veces que alguien con el nivel de Ketchum, quien es el doble de fuerte que tú, esté preparado para ese día en lugar de que lo tome por sorpresa o se le avise unos días antes— contestó un rubio al que todos reconocemos como Gladio.

—Es todavía un chico…— murmuró la mujer— No sabes qué clase de traumas puede estar experimentando ahora por culpa de todo esto.

—Él sólo es un poco menor que yo, Olivia— refutó Gladio—. Y es fuerte.

—No deberías encasillarte con las demás personas de tu edad— dijo la Kahuna—. No eres igual a ellos. Tú fortaleza mental es incluso superior al de la gran mayoría de adultos… Es la de…

—La de un asesino— Gladio concluyó la frase—. Era la palabra que buscabas. Asesino.

—No puedo decirte lo contrario— Olivia suspiró—. Has matado y torturado personas, chico, aún a tu corta edad. Deberías estar pudriéndote en la cárcel…

—Sabes que sólo es a quien se lo merece— con lentitud, comenzó a comerse unas Pokéhabas.

—Lo que haya hecho una persona no es motivo para matarle— dijo Olivia con molestia—. No eres juez, ni jurado, ni verdugo.

—Dices eso sólo porque no eres familiar de la victima de esas "personas"— se defendió el rubio—. Si tuvieras una hermana y ella fuera asesinada, estoy seguro de que exigirías justicia.

—Exactamente, Gladio… Justicia, no pena de muerte a un ser humano.

—¿Cuándo un ser humano deja de serlo?— los penetrantes ojos verdes del chico se fijaron en los de la Kahuna, quien de inmediato apartó la mirada— A estas alturas yo ni siquiera me considero uno. Soy igual que ellos, pero entre todo el montón de mierda, yo estoy en el nivel más bajo de pestilencia.

La adulta se quedó sin palabras. No sabía que responder ante eso.

—Si tanto te molesta, puedes arrestarme aquí y ahora— las manos de Aether se juntaron, simulando el acto de ser esposado—. Por mi está bien, pero ten por seguro que escaparé. Tengo algo porque pelear.

La lengua de Olivia chasqueó.

—Aún te necesitamos…— murmuró— Si sobrevivimos a todo esto, veremos que será de ti.

El silencio se adueñó del lugar. Al final, Gladio siguió comiendo.

—Por mi está bien— afirmó Gladio—. Y ahora que lo pienso… ¿No deberías comenzar a contarles a los capitanes?

—Se les dirá… En su debido tiempo…— respondió Olivia, llevándose las manos a la cadera.

—Por mi está bien— y siguió comiendo.

Con la mirada un tanto melancólica, la reina volteó a ver a la luna.

—Por favor… Líbrennos de todo lo que está por venir…— rogó.

—Por cierto… ¿Quieres?— la mano de Gladio se extendió, ofreciendo de su bolsa de Pokéhabas.

—Claro que no.

Descansen bien Ash y Lillie.

Mientras aún puedan hacerlo.

ESTA HISTORIA CONTINUARÁ…


Se terminó por el momento. El final del capítulo fue algo oscuro. Saboréenlo porque pasará un buen rato para que el fic se ponga así de serio otra vez.

La prueba de Kiawe al final no fue tan sorprendente. Ha decir verdad, en el juego tampoco es la gran cosa. Aunque sí que he de decir que Salazzle aguantó más de lo que debería contra Pikachu, ya que debió de haber caído nada más recibió el Tacleada de volteos…

Antes de irme, necesito decirles algo más.

Quiero agradecerles muchísimo a todos esos lectores que me han acompañado en este año. Han pasado muchísimas cosas en estos 365 días. He madurado como persona, he sido tío, he mejorado mis habilidades de escritura, me he vuelto alumno de japonés, he conseguido pareja… ¡Y no puedo ser más feliz! Espero seguir contando con ustedes en todo el tiempo que le queda a esta historia. Las palabras no son suficientes para agradecer todo el tiempo que han invertido leyendo mi historia y el tiempo que han esperado los nuevos capítulos. Con el corazón en la mano y mis sentimientos a flor de piel, escribiré la única palabra que sirve en casos así: "Gracias", y de corazón.

Sigamos esforzándonos en compañía de Ash y todos sus amigos presentes, pasados y futuros.

¡Gracias por este maravilloso año!

Agradecimiento especial a lectores como: dragon titánico, Soulalbarn18000, Austin Walker D, Ivan D, jbadillodavila, Oconner95, CCSakuraforever y muchos otros por su fidelidad a la hora de seguir la historia.

Nos leemos.