Disclaimer: Los personajes y los lugares de esta historia son propiedad de SM, su editorial y su casa productora. yo únicamente juego con sus actitudes en la mejor manera OoC.
G~low every Body!... Aquí les traigo hoy el ultimo capitulo de esta historia loca de amor entre el general Jasper Whitlock y la mortal Alice Cullen. aaahhh Lo se, ¡ES EL FIN!. peero que horror, se que muchas me han pedido que ojala durará para siempre, pero lo cierto es que terminarian por aburrirse, asi que mejor dejemos el final donde debé estar ¿si?. bueno, de cualquier manera saben que aun nos queda un Epilogó, y creeanme no saben lo que les espera. Bueno, no aburro mas y nos leemos abajo!...
Las psicofonias o parafonias son sonidos de procedencia desconocida. Normalmente estos sonidos no se aprecian con total claridad por lo que necesitamos escuchar las grabaciones psicofonicas en total silencio para poder apreciar su significado. El origen de los sonidos es desconocido y existen varias explicaciones. Hay quien piensa que son las voces de los muertos, voces de extraterrestres o que somos nosotros mismos quienes producimos de una forma inconsciente estos sonidos cuando estamos grabando. Pero lo único cierto es que las psicofonias son sonidos aterradores, voces terroríficas que te hacen recorrer un escalofrio por todo el cuerpo infundiendo en nosotros temor y respeto hacia lo desconocido. ¿Todavía quieres escucharlas?...
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Capitulo XXVIII: Cada final es simplemente un inicio.
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– ¡Edward! – grité al bajar del Volvo de Edward en la puerta de la casa de Bella.
Lo mas seguro es que ni siquiera se dio cuenta de la ausencia de su auto, pero que mas da eso a mi no me importa en lo mas mínimo.
Corrí a la puerta de Bella para darle las llaves del Volvo al primero que me abriera la puerta, pero ni siquiera había llegado a la puerta cuando ella salio y corrió a abrazarme con lágrimas en los ojos. ¿Qué rayos le pasaba?.
...
Finalmente lo sabia, la manera de volver a estar con mi Jasper aun cuando todo el mundo me decía que jamas lo haría, incluso había quienes aseguraban que no existía. Bola de idiotas, eso es lo que eran. Yo ya tenía la respuesta, la manera de llegar hasta el.
Hoy había recibido una vista peculiar, que se metió sin permiso pero que de igual manera no hubiera podido ver nadie, porqué el había decidido mostrarse ante mi, antes de pasar al otro lado. El anciano Black, el padre de Jacob exactamente.
Habían pasado ya varios días desde que lo había visto, aun cuando en un principio no lo había reconocido, claro que eso era por la falta de arrugas, pelo blanco y ese vestuario Quileute que solía usar. De esa manera había comprobado, no solo que los vivos y los muertos pueden vivir en armonía si se lo planean, que pueden decidir lo que quieren o no hacer y que solo ellos pueden decidirlo, como el anciano Black, que pudo manifestarse ante mi antes de irse; si no que también logre descubrir que de esa misma manera Jasper había sido castigado por el peso de su propia culpa, temiendo lo que encontraría al otro lado, decidió quedarse y crear sus propios limites, pero ahora era mi turno y debía elegir bien.
Solté una risa burlesca, ganándome que la enfermera a mi lado levantara la vista de su revista Cosmopolitan y me mirara a mi con una sonrisa.
– ¿Hay algo muy gracioso Alice?. – exclamó, pero yo la ignoré, tal como lo hacia siempre. Yo no estaba loca y no me comportaría como tal por una enfermera idiota.
Sí me reí fue por un motivo, es que era mi turno de elegir, tal como si ante mis manos tuviera la lampara de Aladin, solo que con un único deseo y uno que debía plantearme bien, o de lo contrarió jamas podría remediarlo.
...
Estaba sentado en el porche de mi casa, temblando de frío, tenía todas las extremidades casi congeladas, pero ni siquiera por eso entre a casa o me puse un abrigo, solo encendí otro cigarro y continué con la mirada perdida entre los arboles.
– ¿Cuanto tiempo planeas quedarte allí, señor soy un súper macho que puede estar en el frío sin congelarse?. – Espetó Leah llegando a donde yo estaba, por mi parte me limité a dar otra calada a mi cigarro e ignorarla.
– Genial, ahora además de malhumorado ¿mudo?. – se burló.
– Leah, ¿es mucho pedir un tiempo a solas? – pregunté cuando ella se sentó a mi lado y me quito el cigarro de las manos.
– Claro que no. – respondió dando una honda calada a mi cigarro. – Un tiempo a solas esta bien, – soltó el humo – pero ¿una semana y media?. Eso es en realidad un exceso.
La fulminé con la mirada y le arranque mi cigarro de las manos.
– Eso no te importa. – espeté de malos modos, ¿qué diablos sabia ella por lo que yo estaba pasando?.
– Jake, entiendo que te sientas mal, – dijo en un tono de voz mas suave. – Tu papá murió, si es verdad. Pero la vida sigue ¿sabes?. – me miró fijamente y sonrió. – ¿no tenias una meta o algo así, de sacar a la chica Cullen de el hospital psiquiátrico al que sus padres la metieron?. – La miré con los ojos como platos por unos instantes, pero cuando me encontré sin saber a donde mirar para evitar su mirada decidí hablar.
– Alice – murmuré y eleve mis vista al cielo. Dios sabe que he hecho de todo por ayudarla, por sacarla de allí, mas sin embargo mis fuerzas se habían ido el día que Bella me abrazo con fuerza y me dijo que mi padre había muerto.
– Exacto, Alice. – replicó.
– He hecho de todo por sacarla de allí, – expresé con el ceño fruncido. – pero ni siquiera me deja verla. puedo luchar por ella, mas no puedo hacerlo sin su cooperación.
– Entonces, – respondió ella con voz burlesca. – prefieres quedarte aquí, fumando esta mierda, – una vez mas me arrancó el cigarro de las manos, solo que esta vez lo lanzó lejos.
– ¿Por qué hiciste eso?. – gruñí.
– Y llorando por tu papá y por tu incapacidad de hacer nada por ti mismo. – continuó como si no hubiera habido interrupción alguna a su ridículo monologo psicológico.
– Tu no entiendes nada Leah, – le acusé – jamas haz pasado por lo que yo y jamas entenderás que se siente cuando la persona que amas...
– ¿Pasa de ti?, – preguntó en un tono burlesco, pero que en el fondo llevaba dolor. – ¿Te ignora?, ¿Te dice que eres un amigo excelente, cuando lo que realmente quieres es besar sus labios y arrancarle la palabra amigo de los labios para siempre?. – soltó una risita y meneó la cabeza de un lado a otro. – Claro que lo sé Jacob, solo que no soy tan idiota como para ponerme a llorar en mi porche por ello.
– ¿De qué diablos hablas Leah?. – pregunté con la ceja alzada y la boca ligeramente entre abierta. ¿ella no era lesbiana?. Yo siempre creí que lo era, ya que pasaba mucho tiempo con los hombres, no tenia amigas chicas, salvo a Emily, pero ella estaba muerta, y de sus hermanastros preferiría estar con Seth a pasar un rato con Bella.
– Sé que todos en La Push y en Forks piensan que soy lesbiana, – habló, adivinando mis pensamientos. – porqué no tengo amigas, pero es que nadie entiende que mi única amiga esta muerta. Emily es y sera siempre la única chica que he considerado mi amiga, – declaró con orgullo en la voz. – y eso porqué ella era diferente a las demás chicas, para Emily bastaba con pasar el tiempo divertida, jamas se traumaba por su peso, ni soñaba con un príncipe azul o se hacia la mártir. Ella tenia a Sam y era feliz con ello, mas no vivía en un mundo de fantasía tampoco. Emily simplemente era feliz. Y es eso exactamente lo que me mantenía a su lado, esa amistad sincera que ella me daba.
– Vaya Leah – comencé titubeante – la verdad es que si, muchos en el pueblo creíamos que eras lesbiana, – lo dije bastante rapido para no ganarme un golpe por su parte, pues Leah no solo pasaba mucho tiempo con los hombres, si no que tenia la fuerza de uno – y no voy a lavarme las mano porqué eso seria hipócrita. – agregué igual de rápido. – Pero hay algo que nunca he entendido.
– ¿Qué cosa?. – preguntó con la mirada perdida en algún punto lejano del cielo.
– ¿Por qué de tus hermanastros, prefieres a Seth, no habría sido mejor llevarte bien con Bella?.
– ¿Con Bella?. – soltó una carcajada. – No me hagas reír Jake, esa chica es mas hueca que un tubo pvc; todo lo opuesto a Emily, aun si me hubiera esforzado jamas me habría podido llevar bien con ella.
Sinceramente Leah me daba miedo la mayoría de las veces, nunca sabias que esperar de ella, tal como Alice.
– Con Alice te habrías llevado bien. – solté sin pensar.
Ella me miro con los ojos entrecerrados, como liberando un debate interior del cual yo solo era testigo a través de sus gestos faciales.
– Tienes razón – concordó luego de un momento. – lo mas seguro es que me llevaría genial con ella. – me lanzó una mirada acusatoria, como si fuera mi culpa que Alice no estuviera con nosotros en ese preciso momento. – pero si no la sacas de allí jamas podré saberlo. – sentenció en tono acusatorio y yo suspire profundamente.
– No tengo fuerzas para hacerlo Leah. – repliqué abatido.
– Da igual. – gruño. – Eres imposible y un cabeza dura.
Se puso en pie notablemente molesta y se marcho con grandes zancadas. Pero en ese momento recordé algo que ella había dicho, y definitivamente no la dejaría ir sin que me respondiera.
– Leah, ¿Quien es ese chico que te considera su amiga?.
Leah se tenso y se detuvo ante mis palabras, dio media vuelta y regreso unos pasos hacia mi.
– ¿Vale la pena saberlo?. – preguntó retóricamente. – Hace años de eso y ya ni siquiera me gusta.
– ¿Por qué no andas con alguien mas entonces?. – pregunté como si fuera lo mas obvio del mundo.
– Jake – dijo con un suspiro apesadumbrado y una risa burlesca. – Ningun chico se fija en las "lesbianas", es por eso que lo son ¿no?.
– Si. – coincidí seriamente. – pero tu no eres lesbiana. – me levanté del escalón en el que estaba sentado y caminé los pasos que faltaban para quedar frente a Leah.
– Haz que el mundo entienda eso. – me retó con burla. Cielos, esta chica en realidad era muy parecida a Alice. Bueno quizá físicamente no, Leah era alta, mientras Alice era bajita; Leah era morena y Alice blanca como la nieve; Leah tenia unos expresivos ojos cafés y Alice unos crípticos ojos verdes. Y así la lista seguía interminable de diferencias físicas, solo había algo en lo que ambas eran iguales, Leah y Alice eran bastante lindas, cada una a su manera, pero muy lindas.
– Lo haré – dije con una sonrisa de lado.
Tomé aire profundamente, y acorte toda distancia entre Leah y yo hasta que nuestros labios se tocaron. Tanto ella como yo estábamos asustados de lo que estaba pasando, pero había sido yo quien lo había iniciado y me correspondía continuar o acabar. Así que comencé a mover mis labios suavemente contra los de ella y por supuesto Leah correspondió. Sus labios suaves eran geniales y con un delicioso sabor; continuamos besándonos cada vez con mas apuro hasta que nos quedamos sin aire.
– ¿Wow?, – dijo ella con la respiración entrecortada. – ¿qué diablos fue eso Black?. – preguntó.
– Si quieres la verdad, – dije con una sonrisa. – no tengo la menor idea.
– Deberías ir a por Alice, antes de que se te ocurra volver a hacer una tontería como esta. – se señalo los labios y se alejó unos centímetros de mi.
– Lo siento – me disculpé.
– no importa. – dijo ella restándole importancia. – haremos de cuenta que no sucedió y...
– no me estoy disculpando por el beso. – la interrumpí. – lo hago por haberte juzgado sin saber.
Leah se quedo muda y yo tragué saliva audiblemente. ¿de donde diablos había salido eso?.
– oh, entonces... bien... ve... ve por Alice. – respondió nerviosa y titubeante.
Le hice caso y subí a mi moto para ir a ver a Alice a el hospital psiquiátrico. Ni siquiera llevaba un abrigo encima, y el aire helado hacia castañear mis dientes, aparte pasaba ya de las siete p.m. Debía estar muy desesperado por verla (o por huir de Leah) como para ir hacia Port Angeles en tales condiciones.
– Busco a Alice, soy Jacob Black un amigo suyo – solté de trompicones a la pobre encargada que me miraba tiritar de frío con rostro asustado. Ella no era la misma chica que estaba por las tardes, así que no me reconoció.
– Por supuesto. – dijo ella tras ver algo en la computadora. – Es la habitación 15-B. Tomé ese pasillo – señalo la puerta por la cual yo había visto entrar y salir un montón de gente, pero por el cual yo nunca había pasado.
– ¿Ya acepta visitas? – pregunté incrédulo.
– Sus condiciones de salud no le permiten decidir eso, – espetó en un tono muy profesional. – por ello su familia ha tomado cartas en el asunto, ahora ¿va a entrar señor Black o no?.
Mi cara se descompuso y sentí como a mi ojo le daba un tic, ¿estaba hablando en serio?. ¿"sus condiciones de salud"?. ¿qué mierda significa eso?.
– ¿Sus condiciones de salud? – repetí con los dientes apretados.
– Así es señor Black, la señorita Cullen lleva varios días gravemente enferma.
Todo mi coraje se esfumo y casi corro a por la puerta doble, mas sin embargo me contuve para preguntar:
– ¿De qué esta enferma?.
– Nadie lo sabe, lleva poco mas de una semana en la que ha tenido desordenes alimenticios y los doctores piensan que eso esta ocasionando que sus glóbulos blancos bajen y atrapa cualquier enfermedad que pasa por allí; ayer fue fiebre, hoy es gripe, pero el caso es que cada vez esta mas grave.
No respondí nada, corrí con desesperación en busca de la habitación 15-B y cuando la encontré irrumpí en ella tirando a mi paso un montón de cosas que estaban en una mesita, entre ellas flores y peluches.
Rosalie la cuñada de Bella se encontraba allí con ella, tomando su mano y a su lado estaba su hermano Emmett y justo detrás de mi entro Edward.
– Creí que no vendrías jamas Black – expresó con reproche y Bella que venia tras el se soltó a llorar, a pesar de que ya tenia los ojos muy hinchados.
– Edward, su padre acaba de morir no seas tan duro con él – suplicó Bella con la voz rota.
– ¿Cuándo ocurrió esto? – exigí saber, valiéndome un comino el tono acusatorio de voz que estaba usando.
– Al día siguiente de que llegaron Rosalie y Emmett – explicó Edward y Bella se abrazó a él con fuerza.
– Que mierda. – exclamé con coraje al tiempo que me aproximaba a la cama de Alice.
– Jacob, – dijo con la voz débil, pero aun así en tono acusatorio. – ¿Sabes que es falta de educación hablar así de una persona cuándo se encuentra presente no?.
No puede evitar sonreír, la chispa de Alice seguía allí a pesar de que se encontraba realmente débil, con el rostro mas pálido de lo normal, los labios resecos y el cabello negro sin brillo. Pero había algo raro en la raíz de su cabello, en esa parte no estaba negro, si no... ¿Rubio?.
– Alice, tu cabello esta ¿Rubio?. – pregunté y ella se río, o al menos lo intentó, pues enseguida comenzó a toser, Rosalie la ayudo a sentarse y le dio unas palmaditas en la espalda.
– Jake, mi cabello es rubio. – explicó cuando consiguió dejar de toser.
– Alice, no te esfuerces tanto – le pidió Rosalie y después me fulmino con la mirada porqué estaba haciéndola hablar mas de lo normal al parecer.
– No importa Rose, estoy bien. – aseguró con la voz aun mas débil y una una sonrisa de lado.
– Si importa, debes cuidarte y así te mejoraras mas pronto. – exclamó Rosalie acariciándole el cabello.
– Cuantas veces te lo voy a decir Rose, no te preocupes tanto por mi.
Rosalie iba a decir algo, pero en el ultimo momento se contuvo, al parecer no quería discutir con Alice, simplemente suspiro y acarició el rostro de su cuñada con ternura, casi como una madre lo haría con su hija; Lo cual me recordó que no veía a sus padres por ningún lado.
A donde quiera que yo volteara solo veía blanco y mas blanco, la habitación blanca, las sabanas blancas, la ropa de Alice blanca, la mesita blanca. El único color que allí había era el de las personas que nos encontrábamos allí y los regalos de Alice que yo había tirado al suelo cuando entre.
Me acerque a Emmett, el hermano mayor de los Cullen que se encontraba a lado de su esposa con la mirada perdida, la nariz roja y que además le temblaba el labio ligeramente.
– ¿Donde están el doctor Carlisle y su esposa? – le pregunté a el, ya que Edward estaba muy ocupado consolando a Bella y Rosalie se encontraba absorta en una burbuja protectora sobre Alice.
La expresión de su rostro fue como de asco y al mirarme sus ojos denotaban odio.
– Mamá fue a traer unas medicinas para Alice que solo tienen en Seattle, – explicó sin quitar ese gesto de su rostro. – y Papá esta con ella, ya que mamá no puede conducir de lo nerviosa que esta.
Al parecer Emmett no aprobaba el que sus padres anduvieran tan tranquilos cuando su única hija estaba muy enferma.
– Jacob, – habló Alice y yo rápidamente me arrodille junto a su cama. – tu padre te ha mandado saludos. Dijo que siempre seras su orgullo y que te ama.
– ¿De qué estas hablando Alice? – pregunté sorprendido ante sus palabras.
– Él vino a verme hace días, – continuó. – supongo que fue el día en que murió.
– ¿Quién te dijo que mi padre había muerto?. – pregunté alzando las cejas con incredulidad.
– No... hagas... preguntas... Jacob, – dijo entre toces. – sobre todo si no vas a creer nunca la respuesta.
– Fui a la gran casa Whitlock – dije recordando lo que Jasper había hecho. – tenias razón, el esta allí. Y va a ayudarnos para demostrarlo, te sacaremos de aquí Alice y...
– Gracias, sabía que tarde o temprano lo descubrirías, – declaró. – pero eso no cambia nada.
– ¿Qué no cambia nada?. – pregunté confundido. – ¿Escuchaste bien lo que te dije?, el va a...
– ¿De qué hablan? – preguntó Rosalie desesperada al no comprender nada.
– De nada relevante Rose, descuida. – explicó ella y tanto Rosalie como yo la miramos incrédulos.
– Pero el dijo que te sacará de aquí Alice. Eso es muy relevante.
– E insignificante – completó ella y se puso a reír y de nuevo fue interrumpida por la tos.
– ¡¿Insignificante?. – pregunté alarmado, ¿acaso estar encerrada entre locos la había convertido en uno?.
Rosalie posó su mano en mi hombro intentando controlarme, debía lucir realmente feroz, o de lo contrarió ella no habría soltado lo siguiente con un chillido:
– Alice, estoy embarazada. – La mirada sarcástica de Alice se torno preocupada y volteó a ver a su cuñada.
– Pero Rose, ¿no es muy pronto?. – preguntó ella dejándome perplejo. ¿muy pronto?.
– No, no fue algo planeado... – sollozó la rubia. – pero no pienso abortar, luchare por la vida de mi bebe y por la mía.
– Esa es mi Rose. – dijo orgullosa Alice componiendo una lastimera sonrisa. – apuesto a que sera un bebe hermoso, con semejantes padres es lo mas lógico.
No comprendía nada, y sin embargo no podía alejar mi mirada de ellas dos, aun cuando Emmett me empujo para quitarme de su camino e ir a abrazar a su esposa como si su vida dependiera de ello. ¿acaso él no sabia del embarazado de su esposa?. Eso no tendría lógica, pues si así fuera se habría puesto feliz no se habría echado a llorar ¿no?.
– Si, lo se. – habló Rosalie luego de unos instantes en los que se mantuvo callada, únicamente abrazando a su marido. – Yo tendré a este bebe y tu vas a recuperarte, entonces iremos a New York e iniciaremos una vida nueva. – se secó las lágrimas con la manga y Alice negó con la cabeza ligeramente.
Se le veía tan frágil y delicada, como si de un momento a otro fuera a romperse.
– No Rose, tu tendrás a un lindo bebe y yo no estaré allí para estorbar.
– Sabes que no tienes porqué quedarte con tus padres, y mucho menos en este horrible lugar. – replicó Rosalie con tono reprobatorio. – Serías mas feliz con nosotros.
– No es eso. – dijo Alice y enseguida hizo un gesto de dolor.
– Tranquila Alice, – Dijo Emmett saliendo finalmente de su mutismo. – deberías descansar, haz hablado mucho y...
– Emmett, – le interrumpió Alice. – prometeme que cuidaras de Rose y de su bebe.
– Claro que lo haré Alice, – concordó él. – tu sabes que son mi vida. Y tu lo eres también, es por eso que debes venir con nosotros a New York.
Alice sacudió una vez mas la cabeza y esta vez su gesto de dolor permaneció por mas tiempo.
– Nadie dijo nunca que seria tan doloroso despedirse. – gruño mientras se sostenía la cabeza con una mano y el cuello con otra y comenzaba a toser de una manera espantosa.
– ¡Alice! – grité al ver como no dejaba de toser, cada vez con mas desesperación y sin detenerse a tomar aire mas que una milésima de segundo luego de toser mucho.
– Ed...Edw...Edwa...rd – habló entre toces y Emmett corrió para traer a Edward.
– ¿Qué ocurre Alice?. – preguntó él trayendo consigo a Bella, quien se echo a llorar con desesperación al ver como Alice tocía sin parar.
– Cuid...da...de...Bella... – logró decir tras toser otro tanto. – Bella...si...empre...seras...mi mej...or am..amiga. – emitió y una lágrima rodó por su mejilla.
Sabía lo que ella estaba haciendo, Alice estaba dando sus "ultimas palabras", pero era ridículo, ella no moriría, yo no lo permitiría.
– ¿Hace cuánto qué se fueron el doctor Cullen y su esposa?. – pregunté con desesperación pero nadie respondió, todos estaban dando aire a Alice, salvo por Emmett que había salido corriendo para buscar ayuda.
– Jasper. – murmuró Alice y puso una sonrisa, y no quedo ni un rastro de dolor en su rostro, solo esa sonrisa y sus ojos se cerraron después.
– Alice... ¡Alice! – gritó Rosalie cuando la maquina que marcaba los latidos del corazón de Alice emitió un interminable pitido que indicaba que su vida había acabado.
– ¡No Alice! – gritó Bella y se abalanzo sobre el cuerpo delicado de su amiga.
Yo simplemente estaba inmóvil y con la respiración agitada. ¿Cómo paso esto?. No podía ser real o ¿si?. Jamas conocí a alguien tan lleno de vida como Alice, y sin embargo allí estaba ella, con los ojos cerrados y su sonrisa de ángel, luciendo aparentemente dormida.
Las lágrimas comenzaron a salir de mis ojos nublándome la vista, y con ellas el sonido se fue en su totalidad, solo veía a todos hacer rostros de dolor y a Edward correr de un lado de la habitación a otra lanzando todo lo que se encontraba a su paso contra las paredes; estaba por lanzar el florero contra la pared opuesta a donde estaba la cama de Alice cuando un montón de enfermeros, un doctor y Emmett irrumpieron la habitación. Él se veía desesperado y al mismo tiempo intentaba controlar a Edward.
Él doctor pidió desesperado la maquina de electrochoques y con ella intentó regresar a Alice a la vida, pero por mas que el lucho, el cuerpo de Alice solo brinco en la cama una y otra vez, pero su vida no regresó.
– Ha muerto. – dijo él doctor luego de un montón de intentos por regresar a Alice, y junto con el sonido de su voz regresaron el resto de los sonidos a mis oidos.
Podía escuchar a Emmett y Edward discutir y llorar al mismo tiempo, también pude escuchar los gritos desgarradores de Bella y los gemidos espantosos de Rosalie. Todos los enfermeros intentaban calmarlos, pero nada podían hacer.
– Al parecer este se encuentra en shock – dijo uno de ellos sacudiendo una mano ante mis ojos, y como si eso me hubiera hecho regresar a mi cuerpo no logre contenerme y corrí a abrazar a Alice.
– ¡Alice!. – grité y me aferré con fuerza a su cuerpo delicado, que por mas que pegue mi mejilla a su pecho no logre sentir los latidos de su corazón, y fue eso lo que me hizo caer en la cuenta de que ella no volvería a hablarme, no la vería sonrojarse mas ni discutiría mas conmigo. Jamas volvería ser ella.
– ¡No!. – grité con todas mis fuerzas.
– Joven, debe acompañarnos. – dijo el doctor con su mano en mi hombro, intentando convencerme de que soltara a Alice con la menor brusquedad posible.
– No, no lo haré. Regresen a Alice – grité casi con incoherencia, pero eso era lo ultimo que me importaba ahora.
– Sus padres están por llegar, – insistió él – y usted debe salir de aquí ahora.
– ¡Ya le dije que no me iré!.
– Por favor, no nos obligué a sedarlo para sacarlo de aquí. – explicó y yo solo asentí con la cabeza. Me separé un poco de Alice y besé su frente.
Las lágrimas continuaban saliendo incontenibles por mis ojos, pero ahora eran acompañadas por sollozos y arcadas que provenían de lo mas profundo de mi ser.
El doctor me escoltó hasta el pasillo, y de allí a la sala de espera, donde se encontraban los demás y estaban siendo atendidos por otros doctores.
– Esperé aquí y bebasé esto – explicó el mismo doctor dándome una pastilla y un vaso de agua que una enfermera le había dado.
– Alice murió – murmuré y él doctor asintió con la cabeza antes de marcharse.
Luego de unos minutos los padres de Alice llegaron y Esme se desmayo allí mismo, en la sala de espera, y el doctor Carlisle por su parte lanzo unos terribles gritos y se soltó a llorar con desesperación. Edward fue a abrazar a su padre mientras Rosalie y Esme eran ingresadas a una habitación, pues ambas se encontraban delicadas.
– Bella, – murmuré al verla sola en una silla abrazándose las rodillas. – ¿Te encuentras bien? – le pregunté, ella asintió con la cabeza y volvió a llorar.
No me tomé la pastilla, solo la deje por allí y me escabullí de allí. Salí a la calle y casi con desesperación subí a la moto, arranque con violencia aun cuando mi cuerpo estaba entumido del frío.
Solo quería alejarme de allí, no quería sentir mas dolor. Esto era una mierda, odiaba la vida, primero mi padre, ahora Alice. ¿quién seguía después?.
Me detuve finalmente en casa de Leah, no sabia muy bien que venia a buscar aquí, pero lo ultimo que quería era llegar a mi casa, donde solo preocuparía a mi madre con mi estado de animo, si ella apenas estaba superando la perdida de papá, no la volvería a abrumar con la misma tristeza.
– ¿Jacob?. – preguntó ella al abrir la puerta. – ¿qué ocurrió, no quiso verte?.
Yo negué con la cabeza y en un murmullo casi inaudible dije: murió.
Se llevó las manos a la boca y enseguida me abrazo con fuerza.
– Lo siento tanto. – exclamó y yo rompí a llorar una vez mas.
Cerré los ojos y deje que Leah me arrastrara al interior de su casa, solo volví a abrir los ojos para dejarme caer en el sillón y en cuanto Leah volvió a abrazarme yo me solté una vez mas a llorar con mi cara enterrada en el cuello de Leah.
– Tranquilizate Jake, todo estará bien. – intentó consolarme, pero yo sabia que Alice no regresaría, por lo tanto nada volvería a estar bien.
Me quedé allí, llorando entre los brazos de Leah, hasta que no se en que momento de la noche me quede dormido.
No me odieen!. por favor, ustedes como yo sabian que Alice debía morir para reunirse con Jasper, igual y es muy egoista de su parte, pero despues de todo ella siempre fue así, solo por nada. y ahora que lo hacer por Jasper, humm es un poco mas... ¿Justificable?.
Bueno, dejando mis pobres excusas de lado. ¡1 MILLON DE GRACIAS! ¿por qué?. Por estar allí, cappitulo a capitulo, siguiendo mis locuras y las de Alice casi como una adiccion, tambien les pido disculpas por todas esas veces que las hice esperar mucho tiempo, o las veces que las hice rabiar por las acctitudes estupidas de Alice, y de igual manera les agradezco todas las felicitaciones que resibi, por la inspiracion musical, por el adorable Jasper, por las locuras de amor que Alice y Jasper cometieron. woow chicas son lo maximo!.
Ninguna de mis historias nunca habian revasado los 300 reviews y ustedes lo hicieron con psicofonias, y no suficiente con eso, ahora tenemos 399!. a nada de 400!. mi historia contrato sexual lleva hasta ahora 388 Reviews, pero ninguna de mis historias tiene 400 y ustedes lo han logrado hehehe. Las amo!.
Bueno chicas no me resta mas que decirles que he decidido el nombre de el fic que les hable, a petición de la mayoría, la historia se llama "Afortunadamente Secuestrada". hehehhee y ya he subido el prefacio, y ahora mismo subiré el primer capitulo, así que no se lo pueden perder!.
Aquí el link: fanfiction . net/s/6666984/1/Afortunadamente_Secuestrada (eliminen los espacios).
Las amo y gracias por estar siempre alli.
- AliCe Ahtziry Whitlock Darcy.
