Hooola mis chicas preciosas!
Lo primero de todo, mil gracias por el recibimiento que le habéis dado a "Honor, Amor, Devoción", y sobre todo, vuestras felicitaciones y buenos deseos para mi peque y para mi. Sois unos soles.
Bien, lo prometido es deuda; sé que estáis esperando al divo y su calabacita... así que aquí os dejo el capítulo. Vamos a ver como va esa celebración de los premios, y retomamos la gira. Recordad que empezamos con el tour europeo.
Espero que os guste; nos leemos abajo ;)
DISCLAIMER: Los personajes son propiedad de la estimada señora Meyer, yo solo juego con ellos. Personajes que no pertenecen a la saga, cosecha propia. Expecto Forks, lugares y localizaciones reales.
Canción de la primera parte del capítulo: "California dreamin´" de Mamas and the Pappas.
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Canción de la segunda parte del capítulo: "Keep the faith" de Bon Jovi.
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Capítulo 28: Los recuerdos de Esme
La fiesta que siguió a la ceremonia hizo que todos se relajaran y pudieran celebrar las mieles del éxito con viejos y buenos amigos. La terraza privada y el piso superior del famoso bar y discoteca Roxy de Los Ángeles se transformó en una sombrosa mezcla de sofisticado bufette y animada sala de fiestas.
La mayoría de los premiados estaban allí, charlando, bebiendo y recibiendo las felicitaciones de innumerables colegas de profesión; después de todos los saludos, por fin los chicos fueron capaces de sentarse en una de las mesas, presididas por los tres premios, para poder comer algo, mientras veían como Bella, Alice y Reneesme bailaban muy animadas en la pista, al son de "Alejandro", cantada por Lady Gaga.
-Se lo están pasando en grande- exclamó Jasper, dándole un codazo a Edward.
-Cierto- afirmó, para después dar un sorbo a su copa de champagne -aunque no sé si tu mujer aguantará mucho más.
-Le doy media hora- exclamó Emmett, jovial y ligeramente achispado por las copas ingeridas.
-¿Ya quieres ganar billetes?- medio protestó Sam, tomando la botellla de whisky y vertiendo el contenido en su vaso.
-Era una broma- alzó las manos el batería -cualquiera te dice nada- rodó los ojos.
-Em- Edward le lanzó una mirada reprobatoria, instándole a que callara; en ese momento Sam se disculpó de la mesa, aludiendo que iba a salir a la terraza, a fumarse un cigarro. Jasper y el cantante fueron testigos mudos de la escena, viendo como su amigo se marchaba.
-Sabes que lo está pasando mal, y que extraña a Emily- aunque el bajista intentaba poner una fachada alegre y tranquila, en cuanto los focos y las cámaras se apagaban, caía de nuevo en la tristeza.
-Lo sé; pero soy así, y disculpa que quiera celebrar nuestros logros con mis mejores amigos- respondió Emmett, serio y con brazos cruzados -y con su actitud, tampoco ayuda mucho.
-No tiene ganas de nada, y es comprensible- siguió relatando Jasper -hay que ponerse en su lugar.
-De acuerdo, me disculparé- musitó hastiado Emmett, levantándose y yendo al encuentro del bajista.
-Te acompaño- dijo Edward.
-Y yo buscaré a Jake- exclamó Jasper, también levantándose -¿dónde diablos está?
-Puede que el morenito esté bailando con la pelirroja- replicó divertido el cantante.
-Sigo deseando ver esa proeza- replicó Jasper, con tono burlón, antes de perderse entre la multitud.
Emmett y Edward se dirigieron hacia la terraza; apenas había varias personas en ella, en dos corrillos separados; no tardaron en dar con su amigo, que apoyado en la barandilla, miraba abstraído la iluminación nocturna de Los Ángeles a la vez que expulsaba lentamente el humo por la nariz.
-Hey- lo llamó Edward, una vez llegó a su altura y se encendió un cigarrillo; al lado izquierdo de Sam, Emmett imitó la acción del cobrizo.
-¿Qué pasa, chicos?- saludó el bajista, con una mueca que pretendía imitar una sonrisa.
-Lamento eso que he dicho ahí dentro- se disculpó el batería -sé que no estás para muchas bromas- Sam lo miró, asintiendo.
-Tranquilo- le restó importancia -admito que últimamente, no soy la alegría personificada- suspiró, mirando de nuevo al frente.
-Todavía está muy reciente, Sammy- tomó ahora la palabra Edward -poco a poco.
-Lo sé- musitó, dando una calada a su cigarro -sé que todo lleva su tiempo... pero no puedo evitar acordarme de ella, y de las miles de ocasiones que me ha acompañado a estas cosas.
-¿Vas a seguir en casa de Jake?- interrogó ahora Emmett.
-Estoy buscando un apartamento- negó con la cabeza -pero no sé si me compensa, dado el ajetreo que llevamos con la gira; sabéis que mi primo y mi tío no tienen problema alguno con que me quede con ellos, pero...- el batería lo interrumpió.
-¿Por qué no esperas unos meses?- le sugirió el batería -todavía no habéis firmado el divorcio; pueden pasar muchas cosas.
-Yo opino igual- le dio la razón Edward -espera a ver como se van desarrollando los acontecimientos; y luego decide -hizo una pequeña pausa -siempre tendrás tiempo de buscar algo.
-Una vez acabe la gira, podrás pensar y sopesar tus opciones- tomó ahora la palabra Emmett -si todo sigue como hasta ahora.
-Puede que sea lo mejor- admitió el moreno -¿has llamado a Rosalie?- cambió de tema; el cantante sabía que no se sentía cómodo hablando de su recién estrenado estado civil, pero en ocasiones debían presionarle para que hablara, aunque solo fuera para desahogarse.
-Por supuesto- refutó, satisfecho -nos manda abrazos a todos, y su felicitación.
-¿Hasta cuándo permanecerá en Miami?- preguntó Edward, jugando con el cigarrillo entre sus dedos.
-Hasta finales de la semana que viene, de modo que la veré una vez regresemos- les relató -tiene varias sesiones de fotos firmadas, y el rodaje del anuncio de ese perfume.
-¿No estáis muy ocupados cómo para organizar una boda?- alzó una ceja Sam, a la vez que formulaba la pregunta.
-Para eso está mi estudendo y gay cuñado- sonrió con malicia, observando la cara de circunstancias de Edward -tranquilo, ya no te va a intentar seducir- Sam se carcajeó con ganas.
-Es un alivio- siseó sarcástico, una vez apagó su cigarro y echó un vistazo a su reloj -son más de las tres de la mañana- musitó.
-Mañana podemos dormir hasta la hora que queramos- añadió Emmett -y una vez pase la reunión del viernes, hasta el lunes a primera hora, libertad- exclamó, frotándose las manos -tengo mi nueva consola de video juegos esperando a ser desempaquetada- se frotó las manos.
-¿Y cómo va el tema de la adopción?- interrogó ahora Edward.
-En tres semanas nos reunimos con la asistente que lleva nuestro expediente- siguió relatando, ahora con una sonrisa inmensa -no puedo confirmarlo al cien por cien, pero creo que el país elegido será Etiopía.
-¿Chico o chica?- siguió preguntando Edward.
-No tenemos preferencia; sea pequeño o pequeña lo que nos asignen, nos hará felices.
-Por supuesto- le dio la razón Sam.
-Rosalie lo merece- suspiró el batería, mirando hacia el horizonte -a veces me siento culpable, por no poder darle hijos propios.
-No digas eso- negó Edward con la cabeza -las cosas son así, y no es tu culpa.
-Y tú también lo mereces; te chiflan los niños- añadió Sam.
-Es muy doloroso no poder cumplir las ilusiones de la persona que amas- el cantante sonrió, comprensivo.
-No pienses en eso- el bajista le palmeó el hombro -piensa en todo lo que os va a traer ese pequeño o pequeña una vez esté con vosotros.
-No puedo esperar- una sonrisa boba adornó la cara de Emmett.
-Cuando te tengas que levantar a las dos de la mañana, y luego a las cuatro, y a las cinco...- broméo el cantante, sonriendo con malicia -ya me lo contarás- los tres rieron, hasta que Edward posó sus ojos en las puertas acristaladas que daban acceso a la terraza. Su calabacita se acercaba a ellos, sonriendo con suavidad y andando de manera extraña.
-¿Cansada?- inquirió su novio, apagando el cigarrillo y rodeando su cintura, una vez se acercó a su lado.
-Los tacones empiezan a pasarme factura- suspiró, apoyándose en él.
-Pronto nos iremos, tranquila- la consoló el cobrizo, besando suavemente su cuello -tenemos una celebración privada- insinuó, con voz ronca y baja. Toda la piel de la castaña se erizó.
-Pervertidos- se carcajeó Sam, que había escuchado el comentario, haciendo que la novia de su amigo le sacara la lengua, en un divertido gesto -por cierto Bella, ¿mi primo sigue persiguiendo a cierta pelirroja?
-Se ha acercado a nosotras mientras bailábamos, pero creo que Nessie lo ha espantado- los tres se carcajearon, hasta que una voz grave inundó la terraza.
-¡Pero si es la protagonista de la noche!
El pequeño grupo de personas se giró al escuchar la voz de Demetri Hale, que con una sonrisa inmensa se acercó a ellos. Bella miró a su chico de reojo, escondiendo la sonrisa, ya que su cara era una mezcla de sorpresa y terror.
-Pensé que no ibas a venir- le dijo Emmett.
-Sabes que nunca me pierdo un sarao de este calibre- contradijo el rubio, alisando la chaqueta azul cielo, que combinaba raramente bien con un pantalón de traje blanco y una camisa del mismo tono -felicidades por esos premios, más que merecidos.
-Gracias- respondió el batería, rodeándole el hombro; Sam y Edward asintieron con la cabeza.
-Y por supuesto, tenía que ver a una de las protagonistas de la noche -ahora sus chispeantes ojos azules se volvieron hacia la castaña -si llego a saber que iba a tener el honor de vestirla...- dejó la frase inconclusa.
-Te recuerdo que los protagonistas son ellos- corrigió esta, frunciendo el ceño.
-Cariño, se nota que eres nueva- le explicó pacientemente Demetri -ese beso que te ha dado- miró a Edward burlón -va a ser noticia en todas las páginas y canales de cotilleo de este país- Emmett se rió, al igual que Sam.
-Eso es cierto- aprobó el cantante, mirando a su chica con una risa contenida, ya que se había sonrojado.
-Si mi padre protesta, serás tú el que hable con él- le amenazó Bella en bromas.
-Ya lo hablaremos- rodó los ojos este, a la mención de su suegro -chicos, creo que nosotros nos vamos a retirar- se dirigió al resto.
-Secundo la moción- afirmó Sam con la cabeza -estoy agotado -no sé si Alice y Jasper se habrán retirado ya.
-No les quedará mucho, ya estaba muy cansada- habló Bella -¿te quedas, Em?
-Un rato más, pero no mucho; voy a ver donde diablos está Jake- musitó con una mueca.
-Te acompaño- añadió su cuñado -creo haber visto por ahí a Ryan Gosling- se frotó las manos.
-Ryan Gosling no es gay- negó la castaña con la cabeza.
-Nunca se sabe- se llevó las manos al pecho, con una hilariante mueca soñadora -además, Ryan Reynolds no ha venido- exclamó, con un suspiro exagerado.
-Ya empezamos- gimió Emmett, negando con la cabeza -dudo mucho que Reynolds se fije en ti, es muy feliz con Blake- le recordó con una mueca de obviedad, haciendo alusión a la actriz y esposa del actor -no entiendo tu fijación por todo hombre que se llame Ryan- renegó.
Todos se carcajearon, antes de abandonar la terraza e ir en busca de los otros, para después algunos despedirse y poner rumbo hacia sus hogares.
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Con los zapatos, el bolso y el premio de su chico en la mano, Bella entró casi a rastras en el dormitorio, dejándose caer sentada en la cama con un suspiro satisfecho. La noche había sido larga, pero bien había merecido la pena.
Mientras Edward cerraba las puertas principales de la casa, se levantó con cuidado, para posar el premio en la cómoda, así como su bolso, y dejó caer los zapatos en una esquina. Con una pequeña sonrisa estudió detenidamente el galardón, con el nombre de su chico impreso en la placa; estaba tan orgullosa de él, y esas palabras que les había dedicado tanto a Amy como a ella misma...
-¿Qué haces?- susurró Edward, rodeando su cintura y escondiendo la nariz en la curva de su cuello. La castaña no le había oído entrar, pero enseguida se acomodó dentro de su abrazo.
-Tendrás que ponerlo en un lugar de honor- musitó, señalando el premio.
-Ya nos ocuparemos de eso mañana... ahora tengo otras cosas en mente- sus labios trazaron un pequeño camino de besos desde su cuello hasta el lóbulo de su oreja, mandando escalofríos a todo su cuerpo... su más que notable erección, producto de los besos que se habían dedicado en el coche, camino a casa, se clavaba de forma sugerente en la parte trasera de su espalda. Cerró los ojos, disfrutando de las caricias y dejando que Edward la guiara con cuidado, hasta que sus piernas chocaron con la estructura de madera de la cama.
El cantante la giró, buscando sus labios con un movimiento casi frenético, acción a la que ella respondió inmediatamente, cayendo ambos encima del colchón. Rodeando su cuello con sus brazos, lo incitó a acercarse más a ella, si era posible; deseaba esa celebración privada desde que la ceremonia de los Grammy finalizó... pero justo cuando los labios del cantante recorrían con suaves toques sus hombros y clavículas, cayó en un pequeño detalle.
-Mierda- la palabra retumbó en los oídos de Edward, que levantó la vista de su cuerpo y miró a su chica con una ceja arqueada.
-¿Pasa algo, calabacita?- le preguntó, extrañado.
-Yo esto...- Bella se moría de la vergüenza, roja como una amapola e incapaz de mirar a su novio a la cara... ¿cómo demonios había olvidado ese pequeño detalle? -hum... el anticonceptivo... mi periodo...- musitó, casi para ella; hacía apenas dos días que se lo habían puesto, y obviamente, debía ser en esos días del mes. La mente de Edward ató cabos, soltando un gracioso gruñido de frustación y escondiendo la cara en su cuello.
-Que oportuno- protestó.
-¿No te has enfadado, verdad?- interrogó su chica, un poco preocupada, a la vez que sus dedos jugaban con las cortas hebras de su cabello, a la altura de su cuello. Edward levantó la cabeza, enfocando sus ojos verdes en la preciosa mujer que tenía debajo. Suspirando, llevó una de sus manos hasta su mejilla, acariciando con cuidado ese sonrojo que tanto le gustaba.
-Cariño; jamás podría enfadarme por eso- le aclaró -ya sean sean por problemas puramente... femeninos- Bella sonrió ante la apropiada elección de palabras -o simplemente, porque no tengas ganas.
-Te prometo una celebración en condiciones, y te compensaré la ducha fría que te vas a dar en unos minutos.
La frase arrancó una carcajada de la garganta de Edward, que dejando un sonoro beso en sus labios, se levantó para ir abriendo los grifos, a la vez que Bella usaba el baño por unos minutos. Se puso una de sus camisetas y se metió en la cama, esperándole despierta.
Una vez los dos acomodados dentro de las sábanas y envueltos en la oscuridad de la habitación, Bella se refugió en sus brazos, buscando una posición cómoda para ambos, y empezando a hablar.
-¿Has llamado a tus padres, para contarles las buenas noticias?- inquirió, curiosa.
-Sí- confirmó este -aunque estaban viendo la gala- sonrió -les veremos mañana; me han dicho que se pasarían a vernos.
-Amy estará como loca por abrazarte, y presumirá de papá en el colegio.
-Mi pequeña- musitó suavemente Edward, sin que la sonrisa que adornaba su boca desapareciera -espero que al menos, este año, mo me pida permiso para llevarse el premio a clase, y lucirlo orgullosa delante de los compañeros- Bella se carcajeó, antes de que el silencio hiciera acto de presencia en el enorme dormitorio. Había sido una noche memorable... pero, de pronto, la pequeña conversación que mantuvo con Sam acudió a su cerebro.
-¿Puedo preguntarte algo?- llamó su atención.
-Sabes que sí, cariño- fue la simple respuesta de Edward, acariciando distraidamente su brazo.
-Hum... verás...- carraspeó, intentando formular la pregunta de forma coherente -Sam me dijo que Tanya nunca te acompañaba a estas cosas, y...
-Y si lo hacía, era por interés propio- terminó la frase su novio por ella; aparte de la faceta maternal de su ex mujer, admitía que no le había hablado mucho de Tanya, excepto la noche de su primera cita.
-Más o menos- confirmó Bella -pero no quiero hacerte sentir incómodo, ni arruinar tu noche, o...- de nuevo fue interrumpida por Edward.
-No me siento incómodo hablando de ello, ya no- le aclaró -ya sabes que Tanya siempre está demasiado centrada en su carrera, y supongo que acompañarme a estas cosas ayudaba, por así decirlo, a llamar la atención de los productores o directores de cástings- se encogió de hombros -podría contar con los dedos de las manos los conciertos a los que ha asisitido- Bella esbozó una mueca de sorpresa, que intentó contener; sabía, por relatos anteriores, que Tanya estaba demasiado concentrada en su carrera como para prestar atención al fulgurante ascenso de los chicos, pero no esperaba tanta pasividad.
-No me lo imaginaba así- murmuró -quiero decir, pensaba que en los buenos momentos de vuestro matrimonio... ya sabes- se encogió ligeramente de hombros.
-La envidia es muy mala, Bella; y hace que las personas se vuelvan avariciosas- contestó él -ella siempre envidió el éxito del grupo, el que las cosas nos fueran bien...- hizo una pequeña pausa, meditando las palabras -iba a las entregas de premios para obtener notoriedad, fuera para su trabajo o la prensa sensacionalista- le explicó de nuevo -llegó un momento en el que le pedí que no volviera a venir a ninguna de estas cosas.
-Si ella te quiso algo, debería haberse alegrado por el éxito de los Slave Heart -musitó, ligeramente irritada -eso hacen las parejas, apoyarse y alegrarse cuando las cosas van bien.
-Una pareja normal, sí- aprobó este, con una pequeña mueca de obviedad -por eso era tan importante para mi que vinieras- dijo, ahora con suavidad y una pequeña sonrisa.
-¿Aunque haya posado contigo, Jazz y Alice?- preguntó ella.
-Nessie nos pidió permiso a ambos antes de ir a preguntaros- resaltó -y podías haberte negado perfectamente; no quería que estuvieras incómoda.
-No fue para tanto- Edward rió ligeramente, antes de besar su sien y estrecharla más entre sus brazos -si mi padre dice algo del beso, eludiré toda responsabilidad y tendrás que lidiar con la charla tú solito.
-Espero que no sea el caso; pretendo hacerme muy amigo de tu padre; te recuerdo que tiene licencia de armas.
Bella estalló en carcajadas, y eran tan contagiosas que la pareja acabo riendo junta, entre besos e inocentes celebraciones de una noche que tardarían mucho tiempo en olvidar.
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A eso de las once y media de la mañana, una todavía agotada Bella Swan enfilaba la escalinata principal de la casa, rumbo hacia la cocina. Aunque se habían dormido muy tarde, su cuerpo se puso en marcha relativamente temprano, rogando por una ducha y una taza de café. Menos mal que tenían un par de días libres, antes de la ya famosa reunión con Aro y compañía.
Estaba tan dormida todavía que no oyó el pequeño murmullo de voces que provenían de la cocina; al poner un pie en ella sus ojos se toparon con Esme, Carlisle y un matrimonio que no conocía, pero que dedujo quien podían ser. Todos estaban desayunando y viendo las imágenes de los premios en la televisión; en ese momento quiso que la tierra se la tragara... no dejaban de repetir el momento en el que Edward la estaba besando, antes de ir a recoger su premio. Demetri tenía razón; iban a repetir las dichosas imágenes una y otra vez.
-¡Pero si es la protagonista de la noche!- todos se giraron ante el divertido comentario de Carlisle.
-Buenos días- sonrió, acercándose a ellos, y un poco azorada; Esme se adelantó, para abrazarla.
-Menuda noche para los chicos; bueno... mejor dicho, para todos vosotros- habló su suegra, demasiado emocionada, refiriéndose no solo al grupo, sino también a Nessie, Alice y ella misma.
-Y tanto- fue la elocuente respuesta de la castaña -aunque me daba miedo ir, reconozco que no estuvo nada mal.
-¿Y dónde está el triunfador de la noche?- interrogó ansioso Carlisle, después de darle un abrazo.
-En la ducha; bajará en unos minutos- les aclaró; Esme se ofreció voluntaria para ponerle el café, cuando un matrimonio de clara descendencia hispana se acercó a ella. Una gran sonrisa surcaba el rostro bronceado de la mujer, mientras que el hombre, muy alto y también moreno, la miraba con simpatía.
-¡Bella!- exclamó, envolviéndola en una cariñoso abrazo -¡no sabes las ganas que tenía de conocerte en persona!
-Imagino que usted es Carmen- sonrió Bella de vuelta -es un placer conocerla, por fin.
-Veo que Edward te ha hablado de mi- rió ella con suavidad -cosas buenas, espero.
-Por lo que me ha contado, es usted un ángel de la guarda- Eleazar rió divertido, al igual que Carlisle.
-Aunque parezca mentira, es un buen jefe... y no me llames de usted por favor; espero que lleguemos a ser muy buenas amigas- le pidió la buena mujer -él es mi marido, Eleazar- le presentó. El hombre estrechó su mano con cordialidad.
-Es un placer conocerle- habló la castaña -el jardín está siempre precioso- alabó.
-Gracias por la parte que me toca- repuso este, divertido.
-Tiene que ganarse el sueldo- todos se giraron al oír el tono bromista de Edward, que justo en ese momento entraba en la cocina.
-Felicidades, hijo- Carlisle le abrazó, emocionado -estoy tan orgulloso de ti; merecías ese premio.
-Gracias papá- musitó, con una pequeña sonrisa.
Bella tomó un sorbo del café que Esme le había preparado, mientras observaba como Esme y Carmen también abrazaban a Edward, y recibía felicitaciones por parte de Eleazar. Una vez libraron al cantante, se acercó a su novia, que ya sostenía para él otra taza, con café muy cargado.
-Buenos días, cariño- susurró en voz baja, dejando un casto beso en sus labios; a Bella no se le pasó por alto las sonrisas cómplices de Esme y Carmen, cosa que hizo que se sonrojara levemente.
-Hola- musitó ella, apoyándose cómodamente contra su costado, mientras que su chico atendía a las innumerables preguntas.
-Apuesto a que Amy estará deseando verte- dijo Carmen.
-No sé si Tanya permitió que viera la gala; hoy tenía colegio- se encogió de hombros el cobrizo.
-Nunca entenderé porque los Grammy o los otros premios musicales son siempre en días laborables- habló Bella entre dientes.
-Cierto-aprobó Esme -¿no vais a celebrarlo?- Edward arqueó una ceja, ya que no sabía a que se refería su madre -me refiero al grupo y las familias- le sacó de dudas, aludiendo a una especie de tradición que tenían los chicos.
-Hasta dentro de dos semanas, no- negó Bella con la cabeza -pasado mañana tenemos una reunión importante en la discográfica, y el lunes salimos hacia Estocolmo.
-Además, Rosalie no está, de modo que preferimos esperar y organizarla en casa de Jake una vez regresemos.
-Mejor- aprobó su padre -hace muchos meses que no veo a Billy y a los Withlock- aludió a los padres de Jake y Jasper.
-Pero podemos celebrarlo nosotros- sugirió Bella, ya que lo habían hablado la pasada noche -esta tarde, cuando Amy salga del colegio; y también vosotros, por supuesto- sonrió a Carmen y Eleazar -podría echarte una mano con la cena.
-Tranquila por eso, querida- sonrió Carmen.
-¿Podéis recoger a Amy y traerla?- preguntó Edward a sus padres -prefiero que pase un poco la euforia de los premios, y que la prensa nos deje tranquilos.
-Por supuesto, hijo- afirmó Esme, con una pequeña sonrisa.
-Y que Daniel y Henry vengan también- el cantante se dirigió a Carmen y Eleazar -hace mucho que no les veo.
-Ellos también tienen ganas de verte, y de que les firmes el último disco- rió Eleazar, aludiendo a sus hijos, y haciendo que el resto también riera.
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Después de una celebración familiar, y de que Amy saltara emocionada cuando Bella le puso las imágenes de la gala por el ordenador, la pareja y el resto del grupo se tomo un merecido día de descanso, hasta que llegó el viernes.
-Me encanta la puntualidad de este hombre- musitó hastiado Emmett, mirando por el ventanal de la enorme sala de juntas adyacente al despacho de Aro Vulturi. Llevaban casi media hora de retraso, y ya se habían tomado las bebidas que Lupe les había ofrecido, nada más llegar.
-Es su discográfica, y puede hacer lo que quiera- rodó los ojos Jake, sentado entre Sam y Edward.
-Eso no le impide ser puntual- rezongó Alice, que junto con Bella, echaban un último vistazo a los puntos claves que querían tratar.
-¿Creéis que nos lo pondrá difícil?- habló ahora Jake, frotándose los ojos.
-Vete a saber- se encogió de hombros Bella, que sentada al otro lado de Edward, se giró hacia su dirección -debemos estar preparados; y es bueno que nos hayamos leído la propuesta de Sound of Music- aludió a la otra discográfica, una de los pesos pesados en lo que se refería a la música rock.
-Primero debemos escuchar lo que Aro argumenta; después veremos- dijo Alice.
-Y sobre todo, debes estar tranquilo- Bella se dirigió a su chico con una ceja alzada; lo que menos quería era que Edward perdiera los estribos.
-Lo intentaré- suspiró este, pasándose una mano por el pelo y alborotando sus rebeldes rizos cobrizos -¿sabes que me encanta verte en modo ejecutiva?- le dijo, con un tono de voz bajo y sugerente, agachando ligeramente su cabeza, y haciendo alusión a su pantalón negro de vestir, su blusa roja y tacones negros.
-Debo parecer seria- rió su novia, ganándose un beso en la mejilla. Justo en ese momento, Aro Vulturi hizo su entrada en la sala de juntas, escoltado por cuatro hombres trajeados y con maletines. Alice y Bella maldijeron para sus adentros; esto era justo lo que querían evitar.
-¿Podemos saber por qué están aquí tus hombres de negro?- interrogó Sam, muy serio, cruzándose de brazos.
-No hay necesidad de alarmarse, chicos- alzó las manos este, para después alisar una invisible arruga de su traje negro de Gucci -por cierto, enhorabuena; sabía que mis chicos arrasarían.
-No cambies de tema, Aro- negó Emmett con la cabeza.
-¿Sabes que nosotros también tenemos abogados, a los que por cierto, pagamos demasiado bien?- el tono frío y cortante de Edward resonó en el ambiente.
-Podíamos haberlos llamado- añadió Sam; Jake y Jasper cruzaron una significativa mirada de enojo con su productor.
-Mis chicos solo están aquí para ver que modificaciones podemos hacer, y llegar a un acuerdo que sea beneficioso para ambas partes- intentó aplacar los ánimos, a la vez que todos tomaban asiento.
-¿Por qué ha hecho esto?- susurró Edward a su chica en voz muy baja, mientras que Aro pedía café a Lupe.
-Puede ser una maniobra de intimidación- contestó ella -y estaba claro que quería pillarnos desprevenidos, y que nosotros no trajéramos representación legal.
-Bien- la voz de Aro hizo que todos prestaran atención -como bien sabéis, toca renovar contrato- empezó su discurso de forma aparentemente amigable, a la vez que uno de sus abogados repartía varias carpetas. Bella se puso las gafas, echando un vistazo muy por encima al contenido.
-Nos gustaría hablar sobre un par de puntos- habló Alice, mientras que su marido leía con atención el contrato, aunque ya se lo sabía de memoria.
-Os escucho- le cedió la palabra su jefe, acomodándose en su inmensa silla de cuero -aunque os sugiero que primero lo leáis.
-Tengo una copia de esto en mi escritorio desde más de dos meses, Aro- respondió Alice; al percatarse del silencio prolongado de su jefe, tomó la palabra -el límite de dieciocho meses para sacar otro álbum de estudio nos parece muy poco tiempo.
-Dado que en apenas un año hemos sacado "I believe" y ahora el recopilatorio- añadió Jasper.
-¿No podéis componer?- fue la simple respuesta de este, mirándolos con una ceja alzada.
-No queremos componer algo deprisa y corriendo- habló ahora Edward -y creo que nos merecemos un descanso.
-Pensaba que mis chicos podían con ello- se medio burló -vuestros discos se venden como rosquillas, pero los primeros puestos se van perdiendo con el paso de los meses, y...
-¿Ahora somos los que mantenemos a esta discográfica?- la paciencia de Edward se estaba agotando, y no llevaban ni diez minutos reunidos. Bella apoyó una mano en su pierna, por debajo de la mesa, instándole a que se tranquilizara.
-Te damos miles de dolares más de beneficio que cualquiera de esos grupos para adolescentes que últimamente te dedicas a apadrinar- tomó la palabra Emmett -y ningún trabajo de cualquier grupo o cantante permanece para siempre en el número uno.
-Y pretendo que sigáis haciéndolo- fue la monocorde respuesta del productor.
-Pues no lo parece- siseó Edward en voz baja, sin esconder su irritación.
-Sabes que otro álbum de estudio accarrea una gira- negó Sam con la cabeza.
-¿Y?- Aro le animó a continuar.
-Empezamos en agosto del año pasado- habló ahora Jake -estamos en febrero; y la gira no finaliza hasta octubre; esta gira está siendo muy larga y cansada.
-¿Cuánto tiempo queréis?- preguntó, cruzándose de brazos.
-Al menos dos años, para componer y grabar- tomó ahora la palabra Bella -los chicos no son máquinas, y también se merecen un descanso.
-Eso no lo discuto- aprobó Aro, serio.
-Y espaciar unos meses el lanzamiento del disco y la gira que le sigue- añadió Alice.
-Eso se puede sopesar- Bella frunció el ceño, ante la buena disposición de su jefe. Las cosas estaban saliendo demasiado bien. Edward miró la cara extrañada de su calabacita; algo le decía que no iban a salir bien parados de esa reunión.
-Antes de pasar al punto de beneficios- Alice se aclaró la garganta -también queremos tu permiso para realizar algunos cambios en el escenario.
-¿Hablas de la gira actual, querida Alice?- preguntó su jefe, serio.
-El recopilatorio sale en poco más de un mes; y nos gustaría darle otro aspecto al escenario.
-Bien; habla con nuestro equipo de imagen y sonido- dijo -¿qué es lo siguiente?- Bella se aclaró la garganta antes de hablar; los hombres de negro habían permanecido callados. Hasta el momento, era una buena señal.
-Nos gustaría discutir el tanto por ciento que va para ambas partes, en lo que se refiere a actuaciones fuera de la gira y entrevistas, venta de discos, merchandising y recaudación en taquilla.
-Creo que los tantos por ciento son justos, dado que apenas representa un cuarenta por ciento de vuestras ganancias.
-Pero somos un grupo, no un solista y banda- recalcó Jasper -ese sesenta por ciento restante debemos dividirlo entre cinco.
-Y sabemos que otros grupos tienen más margen- añadió la castaña.
-Una compañía como Twiligth Records factura más de setecientos millones de dólares al año- todos se giraron al escuchar hablar a uno de los abogados -y seamos realistas; la gira de Slave Heart supone un desembolso importante para la discográfica.
-¿No lo cubre el cuarenta por ciento de las ventas de nuestros discos?- preguntó Edward, perplejo -eso sin contar actuaciones, entrevistas, merchandising y recaudación de taquilla.
-Supuestamente sí... a no ser que de repente...- Aro tomó la palabra -lleguen negativas para actuaciones y entrevistas -exclamó, muy serio e incluso un poco irritado -por cierto señorita Swan; muy mala gestión en lo que concierne al especial de la CBS dedicado a los Grammy; dejo escapar una importante actuación- Edward se enderezó en su asiento, taladrando a su descubridor con la mirada.
-El señor Yenson y yo hablamos, es cierto- admitió ella, lo más tranquila que pudo -pero después de consultar fechas y agenda, vimos que no podíamos acoplar una día para la grabación.
-¿Sabe que le ha hecho perder al señor Vulturi una suma importante?- otro de los abogados tomó la palabra. Todos lo escuchaban con incredulidad.
-Dudo mucho que diez mil dólares supongan algo para ti, Aro- fue la respuesta de Alice, extrañada por la actitud de su jefe. Bella se había quedado de piedra.
-Y no fue error de Bella- añadió Edward, intentando mantener la calma -todos decidimos que lo mejor era desechar esa oferta.
-¿Defendiendo a tu damisela, Edward?- interpeló Aro, en tono socarrón. El puño del cantante se estrelló en la mesa de madera, haciendo que Bella se asustara y que llevara sus manos a su brazo, pidiéndole que se tranquilizara.
-Eso no es justo, Aro- negó Jasper con la cabeza -los temas personales están fuera de esta reunión.
-¿Se puede saber por qué estás a la defensiva?- inquirió Sam.
-Para mi es un tema personal que uno de mis grupos estrella inicie conversaciones con Sound of Music y ese bastardo de Cayo Van Harden a mis espaldas- los ojos de los Slave Heart se abrieron como platos, a la vez que Alice se frotaba la frente -¡con Van Harden, mi peor enemigo!
-¿Cómo mierda se ha enterado?- susurró Emmett a Jasper -dudo mucho que Cayo haya cogido el teléfono y le haya llamado.
-No lo sé- musitó el rubio, pasándose una mano por el pelo.
-No nos ha dejado otra opción, señor Vulturi- tomó ahora la palabra Bella -apenas nos da margen para negociar.
-Y todos velamos por nuestros propios intereses- el tono de voz frío del cantante hizo que su novia se encogiera -solo estamos pidiendo un poco más de margen de beneficios; cosa que el noventa por ciento de grupos o solistas tienen.
-Estoy dispuesto a negociar; pero si tocamos el tema monetario... no pienso ceder en lo del plazo de dos años para el nuevo álbum.
-Aro...- negó Jake con la cabeza -una cosa no afecta a la otra.
-Eso es cierto- le dio la razón Sam, muy serio.
-¿Qué pasaría si nos negáramos?- preguntó Bella, vigilando la expresión de su chico por el rabillo del ojo.
-El señor Vulturi les está haciendo una oferta muy generosa, señorita Swan- tomó la palabra uno de los abogados.
-¿Oferta generosa?- repitió Bella, incrédula.
-Efectivamente- afirmó de nuevo el hombre, que atendía al nombre de Mark Johnson -y el señor Vulturi les advierte que, en caso de no llegar a un acuerdo con Twiligth Records para la negociación, deberían abonar a la discográfica la penalización pactada hace ocho años- Jake y Emmett negaron con la cabeza -y por supuesto, la prohibición expresa para publicar el recopilatorio o cualquiera de los temas del grupo con otra discográfica.
-¡No puedes hacer eso, Aro!- medió chilló Alice -los derechos de autor pertenecen a los chicos.
-Esto es una puñalada trapera- exclamó Edward, furioso.
-No puedes prohibirnos que nos llevemos nuestras canciones a otra discográfica- negó Jasper con la cabeza.
-Por supuesto que puedo- fue la escueta y fría respuesta de Aro -ningún tema de los Slave Heart que lleve el sello de Twiligth Records va a salir de aquí- les previno, poniéndose de pie -si queréis romper conmigo y con la discográfica, adelante- les animó, con un vago gesto de manos -todo lo que compongáis desde ese punto en adelante, estupendo... pero nada de lo anterior; a menos...- dejó la frase inconclusa.
-A menos... ¿qué?- le animó a seguir Sam.
-A menos que paguen la indemnización correspondiente; más un treinta y cinco por ciento en lo que se refiere a los temas producidos por Twiligth Records- terminó la frase el señor Jonhson.
-Ni lo sueñes- siseó el cantante, entre dientes.
-Pensadlo- les ofreció el magnate de la música -no penséis que esto ya es una ruptura. A veces, para negociar, aunque sea entre amigos, hay que apretar las tuercas- Emmett negó con la cabeza, contradiciendo a Aro en silencio -si me disculpáis, en unos minutos tengo una reunión.
Sin otra palabra de despedida, sus abogados y él salieron de la sala de juntas, dejando al grupo y a las chicas perplejos. Bella se quitó las gafas, frotándose ligeramente los ojos.
-Esto tiene que ser una broma- musitó Sam entre dientes.
-Hasta para un preso sería más fácil escapar de una cárcel de máxima seguridad- añadió Emmett.
-¿Qué vamos a hacer?- suspiró Jasper, a la vez que acariciaba con cuidado el vientre de su esposa.
-Yo por mi parte, negociaría- habló ahora Bella -creo que todo esto es solo para añadir un poco de presión; siempre ocurre para llegar a un consenso.
-Y más con contrato millonarios- le dio la razón Alice -mientras estáis en Europa voy a estar muy entretenida.
-¿Necesitas que me quede?- le ofreció Bella.
-No, con todo el dossier que preparaste, con las cantidades, puedo arreglármelas- desechó la oferta -alguien tiene que vigilarlos- dijo en bromas, señalando a los chicos.
-Propongo que vayamos a comer, y olvidarnos un poco del asunto y relajarnos- sugirió Jake -el lunes volvemos al trabajo- todos aceptaron el ofrecimiento, saliendo de las oficinas.
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Después de una tranquila comida en un céntrico restaurante de Beverly Hills, todos se despidieron hasta el lunes a primera hora, que se encontrarían en el aeropuerto. En verdad necesitaban un fin de semana sin agobios ni preocupaciones.
Después de que cada uno se fuera por su lado, Edward y Bella decidieron dar un corto paseo por la zona. Una vez se cambió los tacones por unas cómodas bailarinas negras, la pareja anduvo abrazada y tranquila por las calles.
-Jodido Aro- siseó el cantante, después de dar una calada a su cigarro.
-En el fondo os está complicando las cosas, y que no merezca la pena firmar por otra discográfica- le explicó Bella, envolviéndose en su chaqueta de punto negra, ya que el viento que se había levantado era frío -eso demuestra lo valiosos que son los Slave Heart para él.
-Es posible- suspiró su chico, a la vez que negaba con la cabeza -ha sabido darnos donde mas nos duele.
-Exacto, en las canciones- le dio la razón Bella -y adem...- la castaña se quedó con la palabra en la boca, al distinguir un fogonazo de luz. Cuando la pareja levantó la vista, se topó con dos reporteros.
-Mierda- siseó Edward, tirando el cigarro y abrazando mas a su novia.
-Tranquilo- intentó calmarle esta -¿vamos a buscar el coche?
-Será lo mejor- afirmó -¿quieres ir a conocer la tienda de mis padres?- le propuso -todavía tenemos más de dos horas hasta que Amy salga del colegio.
-Me encantaría- sonrió; tenía mucha curiosidad por ver a sus suegros en su ambiente. Giraron por una de las calles, pero los periodistas los siguieron; al menos solo eran fotógrafos y no había cámaras de video o micrófonos.
-¡Edward, muchas felicidades por los premios!- exclamó uno de ellos.
-Gracias- se obligó a decir, esbozando una sonrisa tensa.
-¿Qué nos puedes decir acerca de la nueva relación de Emily Ulley?- el ceño de Bella se frunció, extrañada.
-No sabemos nada sobre eso- se encogió el cantante de hombros; Bella le miró por el rabillo del ojo, y su chico negó de manera sutil con la cabeza; puede que fueran habladurías o chismes de la prensa -si nos disculpáis, tenemos que irnos -durante el corto trayecto hacia el coche, no habían dejado de sacarles fotos.
-Gracias por posar- agredeció uno de los periodistas, antes de alejarse. Una vez refugiados en el automóvil y de que Edward arrancara, esta se volvió para mirarle.
-¿Nueva relación de Emily, en serio?- preguntó hastiada, rodando los ojos.
-No me creo una palabra- afirmó su novio, pagado de sí mismo -no tienen cosas para publicar, y se inventan las noticias.
-Es raro, porque no hemos oído nada- le dio la razón -y seguro que algunos rumores nos habrían llegado.
-Exacto, cariño- le guiñó un ojo Edward -¿preprada para retrodecer cuatro o cinco décadas?- le preguntó con una pequeña sonrisa.
-No puedo esperar- exclamó entre risas.
Media hora más tarde, y después de aparcar en uno de los callejones adyacentes a Hollywood Boulevard, la pareja, tomada de la mano, entró por la puerta trasera de la tienda, llamada Los recuerdos de Esme. Los ojos de Bella se salían de las órbitas; estaban en la trastienda, y los muebles que decoraban la estancia eran de los años sesenta.
-Te lo dije, calabacita- rió divertido Edward, besando con suavidad su frente.
-Me siento como si estuviera en la sala de estar de La tribu de los Brady- dijo en voz baja, aludiendo a la famosa serie de televisión de los sesenta, y haciendo que su chico riera.
-Es como entrar en el túnel del tiempo- le dio la razón -¡hola!- llamó -¿hay alguien?- preguntó, mirando hacia el interior.
-¡Edward!- una chica de la edad de Bella, morena con el pelo largo y vestida casi a semejanza de la propia Esme se apresuró hacia ellos, seguida por los padres de este -¡felicidades por ese premio!- le dio un afectuoso abrazo, que el cantante correspondió.
-Gracias- resondió, con una pequeña sonrisa, una vez la soltó -Bella, ella es Bree; lleva años trabajando con mis padres- le presentó, a la vez que volvía al lado de su chica.
-Es un placer conocerte- sonrió Bella, estrechando la mano que esta le ofrecía; Esme le había hablado de ella algunas veces.
-Igualmente, es bueno conocer en persona a la famosa Bella- bromeó esta.
-¿Cómo ha ido la reunión?- preguntó Carlisle a su hijo, después de que Bree se disculpara, para atender a unos clientes.
-Ya te contaré- rodó los ojos.
-¿Por qué no me ayudas a desempaquetar unas cajas?- le palmeó el hombro Carlisle.
-Como siempre- suspiró el cantante, con una pequeña mueca.
-Siempre llegas en los momentos justos- rió su padre.
-Yo le enseñaré la tienda a Bella- habló ahora Esme, entrelazando su brazo con el de la castaña.
Mientras los hombres se encaminaron hacia el almacén, Esme y Bella se adentraron en la espaciosa tienda; la pared exterior era un enorme escaparate que daba a la famosa calle de Hollywood; Bella miraba hacia todos los lados; había demasiadas cosas para ver... muebles antiguos y vintage, ropa desde la década de los cuarenta hasta los ochenta, complementos, estanterías llenas de discos... las paredes llenas de imágenes de distintas épocas...
-Es enorme- exclamó asombrada Bella -no me la imaginaba así; ¿la gente sigue comprando estas cosas?- preguntó, volviéndose hacia su suegra.
-Hay mucho movimiento por parte de coleccionistas- le explicó, con una pequeña sonrisa -también los equipos de atrezzo de estudios de cine y televisión suelen adquirir objetos, y...- fue interrumpida por Bree.
-Perdona Esme, pero unos clientes quieren hablar contigo.
-Vaya- suspiró.
-Puedo seguir yo el recorrido- le aseguró Bella, con una pequeña sonrisa.
-Regreso enseguida; sientéte libre de cotillear lo que quieras- le dijo esta, guiñándole un ojo. Bella negó con la cabeza, sonriendo.
Durante su pequeño periplo por la tienda, lo que más le llamaron la atención fueron las fotos y los pósters, la mayoría enmarcardos y colgados en la pared; como no podía ser menos, la música de fondo iba a acorde con la época, y no pudo evitar sonreír al reconocer las notas que empezaron a resonar y comenzando a cantar en voz baja.
"Todas las hojas son marrones,
y el cielo está gris.
He ido a caminar
en un día de invierno;
me gustaría estar seguro y cálido..."
Sus ojos se toparon con una foto en blanco y negro, y al acercarse para observar la fotografía con detalle, no pudo disimular la sorpresa. Eran Esme y Carlisle, en sus años de juventud. Estaban sentados en el suelo con otras personas, haciendo un círculo. Carlisle con una guitarra en su regazo, y con el pelo por los hombros; a su lado, una casi adolescente Esme, con el pelo suelto, casi por la cintura, sujeto por un pañuelo que atravesaba su frente, y sosteniendo un cigarro con los dedos.
"Tu sabes que el predicador es frío,
pero él sabe que voy a estar ahí;
soñando con California
en este día de invierno..."
Mientras observaba la fotografía, y con la mítica canción de Mamas and the Pappas de fondo, no pudo evitar sentir curiosidad... ¿cómo sería haber vivido aquella época?
-Hey- la voz de su novio le sacó de su letargo -¿disfrutando y soñando con California?- le preguntó en bromas, a la vez que Carlisle miraba de reojo la foto que le había llamado tanto la atención.
-Más o menos- le devolvió la broma, a la vez que le tomaba de la mano -¿puedo hacerte una pregunta?- se dirigió a su suegro. Este afirmó con la cabeza, instándola a hablar.
-¿Dónde está sacada esa foto?
-Eso es en Washington D.C.- le explicó -durante una de las múltiples manifestaciones a las que siempre íbamos- le relató.
-¿Cómo era esa época?- siguió preguntando -mi padre siempre dice que daría lo que fuera por regresar a aquellos años.
-Eran otros tiempos- suspiró, recordando -creo que la sociedad era mucho más abierta en esos años, y menos hipócrita.
-En eso te doy la razón- afirmó Edward.
-La sociedad americana siempre ha sido muy conservadora; aquellos tiempos fueron un soplo de aire fresco; era necesario un cambio, y eso empezó con la música- le explicó sonriendo, a la vez que las notas finales de la canción sonaban.
-Mamas and the Pappas, Joan Jett...- empezó a enumerar Edward.
-Eagles, James Morrison, Janis Joplin- siguió Bella.
-Cierto- le dio la razón Carlisle, recordando aquellos años en su mente -fue una época en el que la gente empezó a expresar sus opiniones de una manera abierta.
-De ahí las protestas contra el gobierno, la guerra de Vietnam...- musitó Bella.
-Eso es- le dio la razón, antes de disculparse y de atender a la llamada silenciosa de su esposa, que le hizo un gesto para que se acercara, con un cliente al lado.
-No me los imaginaba así- le dijo a Edward, señalando de nuevo la foto.
-Ahí mi madre apenas tendría veinte años- le dijo -yo todavía no había nacido; les pillé totalmente desprevenidos, y ella ya tenía una cierta edad cuando yo nací; siguen conservándose jóvenes- rió suavemente Edward, besando su mejilla antes de echar un vistazo a su móvil -todavía tenemos una hora hasta que Amy salga.
-¿Qué planes tenemos para este fin de semana?- inquirió ella, curiosa.
-¿Te apetece hacer algo en especial?- preguntó su chico, mientras que reanudaban su paseo por la tienda.
-No he pensado en nada concreto- se encogió de hombros -Amy me comentó que había una película que quería ir a ver al cine.
-Podemos ir- afirmó, con un pequeño gesto afirmativo -¿después vamos a hacerle una visita a Bob?
-Hum... cine y hamburguesas- suspiró satisfecha Bella -buena manera de pasar un sábado.
El cantante sonrió, apretándola contra su costado y siguiendo su periplo por la tienda; por fin, desde hacía mucho tiempo, sentía que a pesar de su fama, podía llevar una vida tranquila y normal. Y todo, gracias a su calabacita.
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-¿No te ha llegado mi email?- frunció el ceño Bella, revisando con meticulosa atención la carpeta de mensajes enviados desde su ordenador.
-Si te digo la verdad, no he abierto el correo- fue la respuesta de Alice, desde el otro lado del teléfono -he decidido que voy a tomarme el asunto de la renovación con calma, o este niño o niña sadrá antes de lo previsto- refunfuñó; Bella asintió para sí misma, se notaba que su colega y amiga estaba agotada -¿cómo es Estocolmo?- le preguntó. Habían llegado ayer, y les estaba costando un mundo adaptarse al horario; tenían ocho horas de diferencia con Los Ángeles.
-Es una ciudad de cuento, Alice; te hemos enviado fotos del Palacio Real, el Museo Nobel y la Iglesia Alemana- le relató; era la primera vez que el grupo pisaba Suecia; esta mañana, después de la rueda de prensa, habían ido a recorrer la Ciudad Vieja o Gamla Stan, que estaba a unos pasos de su céntrico hotel -los chicos están descansando; en dos horas debemos partir hacia el Friends Arena- le contó, aludiendo al estadio donde se celebraría el concierto -y estamos a menos once grados bajo cero- acabó, con un pequeño suspiro.
-Uh oh- contestó Alice -diles a los chicos que ya se pueden abrigar; y me dais una envidia enorme.
-Por supuesto mamá- se medio burló la castaña -¿y qué haces que no estás durmiendo?; allí son poco más de las siete de la mañana.
-Era la única hora en la que podía hablar con Jasper- le explicó -y ya no merece la pena que me duerma; en menos de una hora tengo que empezar a levantar a los niños sino quiero que lleguen tarde al colegio.
-Cierto, no había caído- aprobó Bella; justo en ese momento se abrió la puerta que daba a su suite; Edward apareció en el marco de la puerta, estirándose y bostezando.
-Acaba de amanecer un miembro de los Slave Heart- bromeó la castaña -me sorprende que no preguntes por la rueda de prensa.
-Nessie no me ha llamado, así que deduzco que todo ha ido bien.
-Lo normal- le confirmó -si no hay novedad, te llamaremos cuando aterricemos en Helsinki- le recordó.
-De acuerdo, cuidaros- con esta escueta despedida, la llamada se cortó.
Bella se puso de pie, estirando sus entumecidos músculos y acercándose luego a su novio, que fumaba en la terraza, con varias capas de ropa puesta. Ella cogió su abrigo, reuniéndose con él.
-¿Qué tal la siesta?- interrogó Bella, abrazándole por la espalda. Este giró entre sus brazos, quedando frente a ella y pasando un brazo por su espalda, pegándola a él.
-Mal, no estabas- le dijo, con una penosa mueca.
-Eres un pervertido- rió ella, dándole un beso, que el cantante devolvió sin protestar -¿has hablado con Amy?
-Justo antes de salir a tu encuentro- le contó, después de soltar sus labios -estaba un poco triste.
-¿Le ocurre algo?; el fin de semana estaba bien- hizo memoria la castaña, repasando la actitud de la niña en el cine y la cena en el Local de Bob.
-No me lo ha dicho; creo que cada vez que me voy le cuesta más- intentó buscar una razón Edward -aunque creí que ya estaría acostumbrada.
-Supongo que no es fácil- Edward no la soltó de su abrazo, pero se alejó para escucharla detenidamente, a la vez que le daba una calada a su cigarro -tu hija de adora, y le cuesta separarse de ti; simplemente tendrá mal día, como nos pasa a todos.
-Es posible; me ha preguntado por ti; le he prometido que mañana hablaría contigo, calabacita.
-Eso está hecho- susurró ella, antes de acercarse y de nuevo perderse en los besos que su chico le ofrecía, hasta que un carraspeo les sacó de su burbuja de felicidad.
-Chicos, chicos, chicos...- negó Emmett con la cabeza -comportaros.
-Muy gracioso, McArthy- siseó Edward, pasando sus manos por los brazos de su novia, resguardándola del frío.
-Menos mal que el escenario es un infierno- habló ahora Jake, frotándose las manos -este frío es insoportable.
-¿Por qué rayos no vinimos aquí en verano?- seguía divagando el batería; Edward y Jake rodaron los ojos. Bella iba a replicar, pero justo en ese momento apareció Nessie, sosteniendo su Ipad en la mano y mirando o leyendo algo con cara de circunstancias.
-¿Qué pasa, Ness?- frunció el ceño Bella.
-Chicos, Bells, morenito- saludó, haciendo que Jake entrecerrara los ojos y el resto aguantara la sonrisa -¿alguno sabiáis algo de esto?
Todos se arremolinaron alrededor de ella; los ojos de la castaña se abrieron, debido a la sorpresa, al igual que los de los chicos, a la vez que leían el titular que acompañaba a la foto.
-"Emily Ulley rehace su vida"- leyó Bella en voz alta -"la joven empresaria, propietaria de una de las cadenas de salones de belleza más famosas de Los Ángeles, parece haber superado la ruptura de su matrimonio con Sam Ulley, bajista de los Slave Heart. Hace escasos días se la pudo ver acompañada por un atractivo hombre, desconocido hasta la fecha, paseando por el centro de la ciudad. ¿Será algo pasajero, o por el contrario, ya ha olvidado al que fue su marido?"
-Mierda- siseó Edward; no podía creer que los periodistas que le preguntaron acerca de la cuestión el pasado viernes llevaran razón; ni su calabacita ni él se lo habían comentado a Sam, creyendo que eran rumores sin fundamento.
-En la foto se les ve muy... ¿juntos?- opinó ahora Emmett. En verdad, la imagen daba la impresión de ser una pareja enamorada, paseando agarrados de la mano y cuchicheando entre ellos.
-¿Mi primo ha visto esto?- preguntó Jake, agarrándose el puente de la nariz. Dentro oyeron un tremendo portazo, que hizo retumbar los cristales que delimitaban la terraza con el salón común de las suites.
-Creo que se acaba de enterar- musitó Emmett. Oyeron la voz de Jasper, intentando que Sam abriera la puerta de su habitación.
-Acabo de hablar con Alice hace apenas media hora- dijo Bella -y no me ha dicho nada.
-Puede que no se haya enterado todavía- aclaró Nessie, mirando con detenimiento la página web del canal E!, donde habían publicado la noticia -esto está actualizado hace apenas una hora.
-Joder... Emily...- suspiró Jake -creo que esto es la confirmación de que el divorcio va a ser una realidad.
-Me temo que sí- le dio la razón Edward. Justo en ese momento Jasper se unió a ellos.
-Sam acaba de coger su chaqueta y se ha largado- les informó -dice que él acudira al estadio, para los ensayos.
-Fabuloso- exclamó su primo, con una mueca -vete a saber en que condiciones aparece.
Nessie y Bella se miraron; les esperaba una tarde complicada.
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Las sospechas del guitarrista se confirmaron; Sam apareció en el Friends Arena cuando el ensayo ya llevaba más de una hora, con un humor de perros y su aliento apestando a alcohol. Murmurando algo parecido a una disculpa, se refugió en el pequeño vestuario, adyacente al camerino principal; el resto del grupo, una vez concluyó el ensayo, recibió a los invitados VIP, y capearon el temporal como pudieron cuando se les preguntaba por el bajista.
-¿Crees que está en condiciones de salir al escenario?- interrogó Bella a su novio, ya vestido para salir a escena, abrigado con una chaqueta estilo militar y los audífonos colgando por sus hombros; hacía una hora que las puertas del estadio se habían abierto, y las voces del público empezaban a hacerse notar.
-No lo sé- negó este con la cabeza -Seth le ha llevado un par de cafés bien cargados.
-¿En qué demonios está pesando Emily?- Jake seguía furibundo con la ex mujer de su primo -creía que esto era algo temporal; al menos de momento.
-Pues yo me lo veía venir- tomó la palabra Jasper -no esta supuesta nueva relación- recalcó -pero que la separación acabaría siendo definitiva, sí.
-Era cuestión de tiempo- le dio la razón Edward; se sentía mal por su amigo, y aunque no lo comentaba con él y Sam hablaba de una separación todavía provisional, todos los miembros del grupo menos Jake sabían que era cuestión de tiempo.
Los cuchicheos cesaron cuando vieron aparecer a Sam, con muy mala cara, pero vestido para la actuación y con el bajo colgando de sus hombros.
-Hey- le llamó Emmett -¿estás bien?
-La cabeza me va a estallar, y mi mujer me acaba de dejar de manera definitiva... ¿crees que estoy bien?- fue la fría respuesta de este.
-¿Has intentado hablar con ella?- le preguntó ahora Nessie -puede que haya una explicación.
-Explicación, seguro...- exclamó irritado, rodando los ojos; iba a seguir hablando, pero le sobrevino una arcada, apartándose del grupo y acelerando el paso hacia los servicios.
-Tiene una resaca del demonio- negó con la cabeza Jake.
-No está en condiciones de salir- habló en voz baja Jasper, al verlo acercarse de nuevo al grupo, ya que se tambaleaba ligeramente.
-Desde luego que no- rodó los ojos Edward -no es que tenga resaca; es que sigue borracho.
-Sam- tomó la palabra Jake -¿por qué no te vas al hotel a descansar?- le propuso con cautela.
-¿Y el concierto, primito?
-Paul puede sustituirte- era el recambio de Sam; todos tenían uno en caso de que pasara algo, excepto Edward.
-No estás en condiciones para aguantar más de dos horas de pie- añadió el cantante -y la cabeza te va a estallar, con todos los amplificadores y el ruido.
-Puedo ha... hacer mi trabajo- se empeñó, pero el guitarrista negó con rotundidad con la cabeza.
-Si Aro pregunta, podemos decirle que comiste algo y te sentó mal- le ofreció Jake, dejando la guitarra en su soporte.
-Vete al hotel- le dijo Emmett -en serio, no vas a poder tocar ni dos acordes seguidos.
Después de varios minutos de discusión, Sam accedió a marcharse al hotel, acompañado por uno de los escoltas; mientras que el pobre Paul se preparaba e intentaba controlar sus nervios, Edward y Bella se apartaron a su rincón habitual.
-Justo lo que nos faltaba para cabrear más a Aro- siseó el cantante.
-Sí- afirmó Bella, acurrucándose en sus brazos, como siempre solía hacer en esos momentos -espero que se trague la excusa de la indigestión, si pregunta algo.
-Seguro que acaba viendo la dichosa foto de Emily y ata cabos- negó Edward con la cabeza -Aro sigue al dedillo todo lo que sale en la prensa rosa -te juro que pensaba que los periodistas nos estaban preguntando por otro de sus cotilleos sin fundamentos- exclamó, pensativo.
-No eres el único sorprendido- le dio la razón su novia; iba añadir algo, pero los griterios de la gente empezaban a ser considerables.
-Será mejor que salgas ahí a ganarte el sueldo- le dijo Bella entre risas. Emmett pasó por su lado, antes de chocar las manos con ambos y subirse a la tarima, levantando los brazos y saludando.
-¡Buena suerte!- gritó la castaña, antes de que su chico la besara y la soltara, para volver al lado de Nessie y disfrutar del concierto.
Después de "Living on a prayer" y "You give love a bad name" Edward se dirigió al público, saludando y dando la bienvenida en un precario sueco a las miles de personas allí congregadas; también explicó, ya en inglés, que Sam estaba indispuesto y no podía actuar, e instó a la gente a que animaran y aplaudieran a Paul, que saludó de manera contenida a la gente.
-No lo hace mal- exclamó Nessie -¿quién es el recambio del morenito?- indagó curiosa.
-Jared- le contó -Seth es el Emmett, y Embry el de Jasper.
-Vaya...- murmuró esta -¡me encanta esta canción!- chilló alborozada, al reconocer las notas. Bella sonrió, mientras veía a su chico moverse por el escenario.
"Madre, madre;
dile a tus hijos
que su tiempo ha empezado.
Que yo he sufrido
a causa de mi ira
y que hay guerras
que no se pueden ganar..."
La castaña no pudo evitar la risa al ver a su compañera de trabajo saltar y cantar la canción totoalmente emocionada... y lo más curioso, no le quitaba el ojo a cierto guitarrista...
"Padre, padre;
por favor, créeme
que estoy dejando mis armas.
Soy como una flecha rota
perdóname...
perdona a tu hijo pródigo..."
No era la primera vez que Bella escuchaba esa canción en directo; pero dados los últimos acontecimientos en la vida personal y profesional del grupo, estaba claro que había que tener fé.
"Todo el mundo necesita
alguien a quien amar.
Todo el mundo necesita
alguien a quien odiar.
Todo el mundo se queja,
porque no pueden conformarse.
Y es duro aguantar cuando
no hay en quien apoyarse.
¡Fé!
Sabes que vas a vivir bajo la lluvia
Tienes que mantener la fé.
¡Fé!
No dejes que tu amor se convierta en odio;
vamos... mantén la fé..."
-No sé si necesitamos fé o un milagro- rodó los ojos Nessie, compartiendo los pensamientos de Bella.
-Yo tampoco lo sé- suspiró casi para sus adentros, para después enfocar los ojos de su chico, que la buscaron con la mirada, antes de sonreírla y volver su atención al público.
Gracias mis chicas, por acompañarme de nuevo en esta divertida aventura; a las que presionáis el botón de alertas y favoritos, a las lectoras silenciosas... a las que dejáis vuestras impresiones y opiniones:
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Ana2, Heather, Noe, Ana1, Vale, Alexa, Ame, Eri, mis Chicas Rock, mis dos paisanicas Marta y Nere... gracias perpetúas por vuestros consejos, risas, ánimos, charlas, opiniones, amistad... se os quiere, de verdad.
Cristina, Sara... os adoro, y lo sabéis.
A los reviews anónimos, miles de gracias también. Animaros y dejadme vuestros correos, para poder contestaros y saludaros.
Un besazo enorme, y nos vemos en unos días en "Honor, Amor, Devoción"
