Disclamer: personajes de JK Rowling.

Hola a todos, me entusiasmo mucho sus reviews. De nuevo no conteste ninguno por dios, perdónenme….por favor. Pero bueno, aquí les estoy publicando, esto es un regalo.

Banda sonora: por supuesto…Maná…Tú me salvaste. La canción queda al dedo…je je je.

Capitulo 28 Me salvaste del infierno.

-No puedo creer que la dejaras ir así como así- dijo Hermione intentando conservar la calma.

-No se si conoces a tu hija….pero es mas terca que una mula- dijo Draco, mientras sostenía a Ángela contra su pecho. La niña había jugado aproximadamente una hora con su recién estrenado abuelo, finalmente se quedó dormida en sus brazos de puro cansancio.

-Se supone que debías protegerla…jamás habría aceptado si…- dijo Ron quien estaba tratando de no caerse a puñetazos con Draco desde el primer momento que lo vio entrar por la puerta de su casa. Observarlo en ese momento, cómodamente sentado en el sofá de su casa, con su nieta en brazos, lo sacaba de sus casillas.

-No necesitaba tu permiso….tarde o temprano ella iba a ir hasta mí…te gustara o no Weasley- dijo Draco fulminando con la mirada a Ron.

Ron rodó los ojos, pero Hermione le tomó de la mano.

-Cálmate….Ángela está aquí- dijo en voz baja Hermione. Draco miró sus manos unidas por una fracción de segundo, y quizás en otras condiciones, se hubiese molestado a grandes proporciones, con un ataque de celos. Ahora, solo sentía una pequeña punzada, nada más

-Estás muy seguro de ti mismo….porque no me extraña- bufó Ron.

-Ella me hubiese encontrado….entre los walpurgis siempre es así- explicó Draco y se levantó para darle la niña a Hermione, ella la sujetó contra sus brazos y empezó a arrullarla- No quise que se fuera, pero cuando Nott le mencionó a Scorpius, no tuve manera de detenerla.

-¡ Merlín! Eso no te lo crees ni tú mismo. La hubieses amarrado y te la echabas al hombro para evitar que cometiese esa estupidez- dijo Ron- se supone que eres su Maestro.

-¿Me creerías si te dijera que eso fue justamente lo que intenté hacer? O por lo menos lo pensé- dijo Draco- pero no, tu hija, hizo uso de sus dotes de convencimiento. Además la deje ir, porque de alguna manera estoy seguro de que saldrá con éxito de esto. Confió en ella.

-O traducido…ella puede patearte el trasero si le da la gana- dijo Ron sonriente y satisfecho.

-Piensa lo que quieras- dijo Draco hosco. No iba a darle la razón a Ron Weasley, pero no estaba tan lejos de la realidad tampoco. Rose…en algunos niveles nada despreciable, era mas poderosa que él…quizás no se sabia todas las mañas del oficio, pero era una Walpurgis de las mejores.

-Bill debe ir por ellos- dijo Ron- nosotros podríamos acompañarlo, pero creo que seriamos un verdadero estorbo

-Eso es lo mismo que pienso yo- dijo Draco.

-No me gusta estar de acuerdo contigo…pero es la salida mas lógica- dijo Ron- que Bill vaya por ella, haya encontrado a Scorpius o no.

-Rose lo encontrará…estoy completamente seguro de eso- dijo Draco- tú hija…es especial.

-Estoy asustada con Rose….lo que me has contado- dijo Hermione- tú dijiste que ella iba a ser alguien poderoso, pero enfrentarse con Nott y con eso, me da escalofríos de solo imaginarlo.

-Debemos organizar la resistencia- dijo Draco- ahora debo irme, pero vendré a ver a la niña a menudo, tanto como mis nuevas obligaciones lo permitan…Por supuesto …si ustedes están de acuerdo. No quiero propiciar situaciones incomodas.

-¡Bah! …¿Eso es un chiste?- preguntó Ron.

-Puedes venir cuando quieras- dijo Hermione con toda la intensión de servir de intermediaria.

-Es tu nieta….no queda mas remedio que soportarte- dijo Ron levantándose de la silla y echándose a andar hacia la cocina.

Draco y Hermione quedaron de nuevo a solas. Ambos se lanzaron una mirada de reojo llena de incomodidad.

-Gracias por lo que has hecho por Rose- dijo Hermione.

-No gracias a ti por lo que hiciste por ella….le salvaste la vida- dijo Draco. Hermione enrojeció.

-¿Cómo lo supiste?- preguntó ella.

-Reconocería tu aura mágica donde fuese…..Rose la lleva pegada desde que la encontré- dijo Draco- y además, es el tipo de cosas que tú harías. Siempre fuiste una heroína sin remedio.

Draco le dedicó una de sus extrañas sonrisas sinceras, ella lo hizo de vuelta. Fue uno de esos raros momentos de complicidad, en donde las palabras sobraban.

-¿Rose lo sabe?…¿me ha perdonado?- preguntó Hermione- sabe que tú y yo…estuvimos casados

-Lo sabe y lo entiende. Creo que mucho mejor de lo que esperas- dijo Draco- ella quiere verte, con desesperación….pronto estará contigo Hermione…muy pronto. Y Rose te devolverá el favor, ahora que sabe como hacerlo.

0o0

Esa noche era distinta, podía olerlo en el aire, sentirlo en el cuerpo. Scorpius estaba inquieto, sentado muy alejado de las fogatas que los otros wargs encendieron para calentarse. Todavía no era otoño, pero en esa parte del mundo, las estaciones se sucedían rápidamente, el verano daba paso casi imperceptiblemente a un crudo invierno, pero el frió que sentía Scorpius provenía mas de su interior que de su exterior. Su corazón a veces parecía cubierto de escarchas, hacia mucho tiempo, hacia exactamente un año, había dejado de latir.

Razones para endurecer su carácter existían de sobras….los motivos estaban claros, pero era difícil estar consciente que no sentía absolutamente mas nada que odio. Cada mirada, cada gesto, hasta su forma de caminar, todo eso tenia el sello de la profunda rabia que corroía todo su ser. No tenía descanso, podría intentar solaparlo ante los demás, pero siempre estaba allí, atormentándolo.

Existían días, en que tenia que buscar excusas para seguir viviendo.

Sin ella no era nadie, no era nada.

Pero esa noche, era diferente. Sus inquietudes mentales se conjugaban con lo que le producía el ambiente.

En apariencia no tenia razones tener desasosiego. La aldea estaba en calma, la manada de Baltharzar estaba a un día de camino, la pelea seria al día siguiente, no tenia porque sentir esa inquietud que siempre percibía al tener el peligro cerca acechando, sin embargo la sentía y no podía deshacerse de ella. Y era muy extraño, porque tampoco lo percibía como una amenaza, era como si su cuerpo, su mente y su espíritu estuviese esperando algo.

O señalándole algo.

-Seguramente mañana Balthazar me va a matar como un perro- dijo Scorpius en voz baja- si es así, bienvenido sea mi destino.

Aun así, morir mil veces nunca será suficiente, jamás será suficiente para aplacar su dolor.

En ese tiempo, Scorpius aprendió a hacerle caso a su intuición. Rara vez su sexto sentido se equivocaba. No podía explicarlo, no sabia si eso era parte de los poderes de los wargs. Lo cierto es que cuando tenía un presentimiento, aunque fuese tan difuso y tan difícil de interpretar como ese, sabía que tenía que hacerle caso. La noche que Rose fue igual, él sabía que algo iba mal.

Walter lo consiguió de cuclillas en la hierba, a muchos metros de los demás. Scorpius cuando lo sintió detrás de él enseguida se incorporó del suelo, jamás le daba la espalda a alguien, fuese amigo o enemigo.

-Pensé que estabas descansando, mañana será un día duro- dijo Walter.

-No puedo dormir- dijo Scorpius desviando su mirada hacia la inmensidad de la sabana..

-Es normal que estés inquieto, mañana será la última pelea- dijo Walter-si la ganas, y confió que vas a hacerlo, iremos hacia el norte…a esperar el consejo warg. Esta noche solo estás siendo victima de la expectativa.

-No es por eso- dijo Scorpius mirando el horizonte, era de noche pero la luna llena iluminaba el paisaje, otorgándole una apariencia casi fantasmal- tengo una extraña sensación desde hace algunas horas. Es como si…como si algo hubiese cambiado. Es como si…de pronto, todo fuera distinto.

-¿Cómo que….? ¿Qué es lo que te pasa?- dijo Walter súbitamente interesado.

-No soy yo, es algo allá afuera- dijo Scorpius apuntando el horizonte. Walter miró en la dirección que señalaba Scorpius, el oeste.

Los dos permanecieron en silencio unos minutos.

-No eres el único- dijo de pronto Walter y le lanzó una mirada intensa a Scorpius.

-¿Qué quieres decir?- preguntó Scorpius.

-Que no eres el único percibiendo cosas extrañas. Yo lo siento, los otros wargs también y por eso han decidido mantener las hogueras encendidas.

-¿Temes una emboscada de Balthazar?- preguntó Scorpius. Había estado pensando mucho en esa posibilidad.

-Por supuesto que la he previsto, visto las presentes circunstancias, no seria descabellado que Balthazar no respetase las reglas- dijo Walter- y también he tomado las previsiones del caso.

-Todos los demás lo han hecho, respetar las reglas del combate- replicó Scorpius- han seguido las normas del cambio de jefatura de una manada.

-Porque creían que podían ganarte- dijo Walter- pero Balthazar es viejo, incluso más viejo que yo. Sabe que en una pelea justa, tú serias el vencedor. Estará planeando la manera de deshacerse de ti. Una que no implique arriesgar su pellejo.

Scorpius asintió.

-Mañana debemos tener muchísimo cuidado, no solo tú….todos nosotros, pero no es eso lo que estamos sintiendo ahora….Algo no cuadra esta noche…..el ambiente está mas cargado…algo está….acercándose…..rodeándonos….pero se siente mas fuerte hacia el oeste- dijo Walter- después que te durmieses, iba a averiguar de que se trataba.

-No soy un crío al que tengas que enviar a la cama- protestó Scorpius- si tú vas, voy yo.

-Necesito que estés descansado para mañana, por eso me tomé la atribución- dijo Walter- pueden ser wargs, magos, el truvuriato o quizás otra cosa, no puedo precisarlo aun….pero nos siguen. En una pelea ganaríamos sin duda, pero no deseo agotarte. Además es mi función, yo generalmente soy el que vigila. Poseo una ventaja que tú no tienes, puedo mirar desde arriba.

-Iremos tú y yo, algunos de los guardias, quizás deberíamos decirle a Grayback- dijo Scorpius- Isaac puede quedarse aquí con los demás para proteger la aldea.

-O a lo mejor solo no los estamos imaginando, suele suceder, últimamente hemos estado algo paranoicos- dijo Walter restándole importancia.

-Eso no te lo crees ni tú mismo Walter, se que no quieres que vaya, pero iré- contestó Scorpius- Me hormiguea el cuerpo, huelo algo extraño en el aire.

De pronto, el horizonte se iluminó con una franja de luz rojo intenso. Era como si de pronto hubiese estallado un incendio en la lejanía…solo que no se veían llamas, solo la luz. Walter y Scorpius se alertaron inmediatamente. No era ningún incendio, tampoco una aurora boreal, eso luz era producto de la magia.

Cualquiera que hubiese estado en contacto con la magia, lo sabría inmediatamente. La luz era mágica.

-Estás pensando lo mismo que yo- dijo Walter a Scorpius, quien miraba casi hipnotizado la luz.

-Es magia…y no de la común….de hecho jamás había visto algo así…..quien sea que pueda provocar eso no es ningún imbécil- dijo Scorpius impresionado por el espectáculo de luces- y por lo visto no le importa pasar desapercibido.

- No es posible dejarlo pasar, está llamando nuestra atención, es como si quisiera que salgamos a su encuentro- dijo Walter.

-Es definitivo, hay que ir allí y averiguar de que se trata- dijo Scorpius- Ninguno de los magos que nos perseguían antes se comportó de esta forma…puede ser Bill Weasley buscándonos o mi padre, me ha extrañado que en todo este tiempo no hayan intentado dar con nosotros. Además…. esa luz…no detecto amenaza alguna….es simplemente…..que me inquieta.

-Puede que sean aliados o puede que no. Incluso puede ser algo completamente nuevo. Lo cierto es que si no nos gusta…pues lo desaparecemos del mapa- dijo Walter devolviéndose a la aldea para dar la alarma.

0o0

Un poco mas al norte, a esa misma hora.

Scabior estaba de pie en la sabana, después de reunirse con esos estúpidos wargs, ya tenía una idea aproximada de donde encontrar a Scorpius Malfoy.

Solo fue cuestión de hacer algunas promesas y Balthasar, el jefe de la manada de la cual era un poco bienvenido huésped, le dio mas información de la que tenia pensado obtener. Era una suerte que el viejo warg quisiese eliminar al maldito muchacho tanto como Nott.

Scabior nunca preguntó porque querían asesinar al nieto de Lucius Malfoy. En general no hacia preguntas cuando le daban algún trabajo. Era un sicario, un cazador, el cañonero más famoso de su época y le pagaban muy bien por ello. El hecho de que fuese un Malfoy lo puso tan eufórico, que rechazó el dinero. Obviamente se arrepintió al instante, pero ya había dado su palabra. Le costó bastante encontrarlo, el maldito muchacho era muy bueno escabulléndose, eso tenia que concederlo, si hubiese cobrado algo por el trabajo, le habría añadido un bono extra por extrema dificultad. Lo cierto es que se tomó su tiempo y finalmente lo encontró, un poco mas al norte de lo que inicialmente supuso al principio.

Aunque según lo que le comentó Dolohov lo difícil con Scorpius Malfoy estribaba no en encontrarlo, sino en capturarlo.

Scabior tenía experiencia con todo tipo de criaturas mágicas, incluso dragones. Pero un warg, sin duda era una novedad. Estaba tentando a cortarle la cabeza para colocarla de trofeo en la galería de su casa, pero sin duda Nott la quería para si, así que tendría que conformarse con el pellejo.

Que no lograse su cometido, le era impensable. Después de todo…un warg no iba a ser más peligroso que un dragón. El chico no estaba solo, tenia toda una manada cerca de él para protegerlo y habían asesinado a varios agentes de Nott. Todo eso era cierto, pero también era verdad que hasta ahora, Scabior no había sido el encargado de cazarlo, después de todo un animal…era un animal.

Ahora…¿Por qué era tan importante capturar a ese chico-warg? no se puso a pensar los motivos, hasta unos días después de iniciada su búsqueda. Se suponía que el trivuriato necesitaba a los wargs, de hecho, por lo que pudo oír de Balthasar, existían muchos wargs trabajando en distintas partes del continente a favor del Trivuriato ¿Por qué querían eliminar al chico si podría servirles? Si era tan poderoso como decían, sin duda el Trivuriato debería quererlo como aliado. A menos que existiesen poderosas razones, de lado y lado, para que no fuese de esa manera.

-Seguro que Nott no pasa al padre….en realidad nadie traga a Draco Malfoy. La venganza siempre ha sido el mejor de los motivos- dijo Scabior, al hijo de Lucius, su propio sobrino por supuesto que lo conocía, incluso alguna vez había hablado con él en alguna que otra reunión social. El nexo familiar le era desconocido totalmente seguramente a Draco Malfoy. Altivo y orgulloso como el padre, otro jodido maldito Malfoy, obviamente Scabior lo detestaba. Pero como Scabior tenia instinto de conservación, decidió no atravesársele en el camino. Nunca temió a Abraxas, tampoco a Lucius, pero aunque nadie se diese cuenta, Draco Malfoy era harina de otro costal. Su instinto de cazador nunca se equivocaba, ese hombre era peligroso, y lo ocultaba muy bien ante todo el mundo, lo cual lo hacia doblemente peligroso. Había que andarse con extremo cuidado con Draco Malfoy.

Quizás no tuviese el coraje de enfrentarse directamente al padre, pero el hijo era un premio bien jugoso. Después de todo, warg o no, el chico solo era un maldito mocoso de diecinueve años.

En fin, él no iba a ponerse a intentar elucubrar las razones y motivos. Iba a deshacerse del condenado warg y eso era lo único que iba a hacer. Los otros wargs no eran su problema. Le dijeron Scorpius Malfoy y por Scorpius Malfoy iba a ir. Y luego regresaría a la comodidad de su mansión en Londres. Siberia….no era de su gusto particular. Ni del de nadie, por algo a los exiliados los enviaban a Siberia, el lugar más lejano posible de la civilización. Cualquiera diría que por ser un cazador le agradarían los bosques. Pues si, a Scabior le gustaban los bosques….aquellos lo más cerca posible de las comodidades de la gran ciudad, no ese maldito lugar en donde lo único que un humano decente podía esperar era enfriarse el culo hasta el congelamiento.

De pronto, el cielo de iluminó con un brillo rojizo. Scabior achicó los ojos, el brillo era mas intenso en el horizonte. Era sorprendente, una franja de luz que sin duda se extendía unos buenos mil kilómetros, y no era un fenómeno natural, por supuesto que no.

Todo su cuerpo lo sintió, en cada célula y en cada poro. Después de todo era un mago.

Su curiosidad se despertó….no era de los que se dedicaba a perder el tiempo, Scorpius Malfoy y su manada se encontraban a unos kilómetros hacia el sur….pero….

-Dame el binocular- dijo Scabior a uno de sus secuaces, otro carroñero igual que él.

Un hombre le entregó un binocular, Scabior era un mago, pero le veía utilidad a algunos artilugios muggles. Sobre todo si podía modificarlo a su antojo. El lente de la mira no era común, podía ver cientos de kilómetros con esta.

Enfocó el artefacto hacia la luz, al mismo centro. Mientras veía sus labios se fruncieron.

¿Quién era ella? Y sobre todo ¿Por qué está usando magia para llamar la atención a toda criatura mágica o mago a miles de kilómetros a la redonda? Eso…no era normal. Y parte de su trabajo encomendado, era detectar alguna presencia inusual, precisamente una mujer joven, tal como la que estaba viendo.

¿Quién eres? ¿Por qué me advirtieron de tu presencia? La orden fue directa, Scabior debía avisar inmediatamente a Nott si por casualidad la encontraba. Scabior tenía los suficientes años en ese trabajo para estar seguro que las casualidades no existían. La orden le pareció tan críptica, que dio vueltas y vueltas en su cerebro. Y no le agradó para nada, porque a Scabior no le gustaban las cosas que interferían con sus objetivos inmediatos. Si avisaba a Nott…lo más probable era que desbarataran todo su plan para capturar a Scorpius Malfoy. Plan que no tenía ningún fallo, aunque improvisase por el camino. Además ¿porque si Nott estaba tan interesado, no iba él mismo por ella o por el muchacho?, la excusa fue que el Trivuriato estaba muy ocupado para ocuparse personalmente del asunto. Scabior no se comió ni una sola letra de esa afirmación. Olía a gato encerrado. Claramente, por descontado, no iba a avisar a nadie, fuese quien fuese esa mujer, iba a averiguarlo personalmente, se las tendría que ver con él, por supuesto después que se deshiciera de Malfoy.

-¿Qué es eso?- un warg-lobo se le acercó, era alto e imponente, estaba cubierto de pieles, sus cabellos y su barba eran grises y sus ojos, oscuros e inteligentes. Había pactado con ese mago, porque era un enviado del Trivuriato. Al parecer no era el único que quería eliminar del mapa a Scorpius Malfoy. El pobre chico creía que iban a pelearse en justo combate dentro de unas horas al amanecer, cuando lo que Baltasar le iba a hacer era una emboscada esa noche, utilizando la ayuda de ese hombre llamado Scabior.

-Un mago- dijo Scabior- una mujer.

-¿Quién es?- preguntó Baltasar con disgusto. No le gustaban los magos, como a todos los wargs.

-Scabior- uno de los carroñeros llegó rápidamente- la manada de Malfoy se está moviendo.

-¿Adonde?- preguntó Scabior.

-Hacia la luz que apareció en el horizonte- dijo el carroñero.

-¡Demonios!- maldijo Scabior. El momento de improvisar sin duda había llegado. Si Scorpius Malfoy se movía, obviamente ellos también. Miró a Balthazar- No se quien es esa mujer, pero lo vamos a averiguar muy pronto.

0o0

Alterados mi sentidos no recuerdo
Que es reír no soy el mismo
Deprimido confundido
No quedan ganas de vivir
Por que dios mió

Tu me salvaste del infierno
Volví a nacer
Cuando no creía en nada
Volví a creer
Sanarás mi pesar
Tu amor lo va a vencer
Me salvaste del infierno

Mana

Rose estaba, de pie de frente al muro de luz que había convocado, este se prolongaba por kilómetros a cada lado, verlo de cerca era impresionante. Rojo intenso, tanto como si fuese el horno de una fundición. De hecho solo se distinguía su figura a contraluz. Después de 48 horas buscándolo y recorriendo muchos kilómetros, decidió hacerse notar lo más espectacularmente posible. Cubierta con su abrigo, no era mucho lo que podían ver de ella, pero estaba decidida a ocultar su cara, no sabia quien se acercaba. No podía negar lo evidente, tenía miedo, porque no sabía que rayos se iba a encontrar. Pero por su cabeza jamás se cruzó la posibilidad de renunciar. Encontraría a Scorpius, como fuese.

Cuando escuchó los aullidos acercándose, ya ella estaba preparada con la varita en alta. Tenia que tener cuidado en no lastimar a nadie seriamente, no sabia si Scorpius iba a estar reconocible o no. Esperaba que viniesen en actitud pacifica. Rose peleaba para defenderse, nunca para matar, su naturaleza la hacia incapaz de ellos, cuando dañara su alma cometiendo un asesinato a sangre fría, Theodore Nott iba a ser la victima. Sin embargo, hasta ella sabia que en caso de vida o muerte, ella tendría que hacer uso de lo que aprendió en su entrenamiento. Esa fue la lección más importante que le dio Draco Malfoy. Pelea para no morir. Y los Walpurgis lo ponían en práctica más que cualquier otro ser humano…sobrevivir…como fuese.

Rose miró enfrente, multitud de ojos amarillos se distinguían en la oscuridad. Los vellos se le erizaron como anticipación. Agarraba tan fuerte su varita que temía romperla en cualquier momento. Poco a poco, los lobos se fueron acercando. Rose abrió los ojos como platos.

Esos….no eran lobos normales.

Cuando el primero de ellos saltó encima de ella dispuesto a arrancarle el cuello de una dentellada….Rose se dio cuenta que estaba metida en un gran aprieto.

Scorpius corría en su forma de lobo por el descampado, su manada seguía la formación triangular usual, protegiéndose sobre todos los flancos. A sus fosas nasales llegaba el olor distintivo de otros wargs. Al parecer no eran los únicos que habían acudido esa noche a averiguar la extraña luz. Sin duda Balthazar y los suyos fueron también movidos por la curiosidad. Entonces la pelea seria en ese lugar, no en la mañana, no existía forma de prorrogar ese combate. Se encontrarían frente a frente y aunque no quisiese, tendría que luchar a muerte con su adversario. Por otro lado, Scorpius entre más pronto saliera de ese escollo mejor. Sin embargo ahora estaba en un escenario completamente diferente al que supuso en un principio. ¿Quién convocó esa muralla de luz? ¿Quién? Era imprescindible saberlo, podría inclinar la balanza de fuerzas hacia un lado o hacia al otro. La incertidumbre lo estaba matando. Era natural sentir temor antes de cada pelea. Si no lo sintiese, su categoría de bestia, se vería disminuida a la de maquina. Él por cierto, era capaz de sentir emociones, temía morir al mismo tiempo que lo deseaba. Era contrastante, incongruente, pero así era, o quizás a lo que temía era al dolor. No lo sabía y no importaba, después de todo, sentir la adrenalina corriendo por sus venas, en esa extraña combinación de miedo, odio, dolor y euforia, era lo que lo empujaba hacia delante…todos los días de su vida.

Walter volaba en lo alto, asumiendo su forma monstruosa de hombre- cuervo. Scorpius lo miró y de pronto se dio cuenta que Walter estaba bajando en picada a velocidad demencial. Entonces el viento le trajo el olor de un recuerdo…..un aroma incrustado en su memoria….el olor de ella…y Scorpius Malfoy creyó volverse loco en una fracción de segundo.

Rose le lanzó un hechizo aturdidor al animal que se le echó encima, este salió despedido hacia a un lado, pero dos mas tomaron su lugar. Ella se movía con agilidad, con rapidez, utilizando los electrodos que tenia conectado a los músculos que le otorgaban una fuerza sobre-natural. Incluso logró saltar y caminar sobre el lomo de uno de los grandes animales, para tratar de escapársele, sin embargo el animal se removió y ella cayó en el piso, Rose se levantó de inmediato solo para ver que otros tres animales venían hacia ella. Entonces intentó realizar hechizos más fuertes, sin mucho efecto. Draco tenia razón, si esos lobos eran wargs, tal como lo suponía ella, eran casi invulnerables a los hechizos usuales. Pero no podía usar un avada, no sin saber si alguno de ellos era Scorpius.

Rose estaba dispuesta a seguir atacando, cuando de pronto sintió que la empujaban del medio del sitio. Una forma alada e inmensa ahora estaba luchando con los lobos que la atacaban. Sus alas negras tenían aproximadamente dos metros de envergadura, salían directamente de su espalda desnuda, su forma era humana, pero su cara era casi ver una mascara de pájaro. Otro…warg…un warg-cuervo…Rose entendió que tenia que probar su suerte. Por que si su suerte era buena, ese cuervo no podía ser otro que ¿Walter?

-Walter- gritó ella, lanzando hechizos a diestra y siniestra.

El warg-cuervo casi perdió la concentración. Fue directo al ataque cuando reconoció a la manada de Balthazar que intentaban atacar todos a un humano…un mago. Cuando escuchó su voz…giró la cabeza, Rose quitó la capucha, dejando su cabello largo ondear con el viento. De pie, con su figura recortada a contraluz. Walter reconoció con su aguda vista las facciones de su cara.

-¿Rose?…Rose…¿Qué diablos ….?- Walter no salía de su asombro…era ella….ella…viva. Rose corrió hacia él y le lanzó una patada al warg con el que estaba luchando Walter, quien aleteó sus alas para alejarse del ataque de la chica. Rose utilizó su varita finalmente para inmovilizar al warg lobo.

-¿Cómo hiciste eso?- Walter estaba estupefacto. Sabia que era bruja, pero ella era fuerte y ágil, mas que cualquier otro ser humano que hubiese conocido- Eres Rose…¿Cierto?

-Seguro que soy yo…Walter ¿Dónde está Scorpius?- ella estaba firme en su posición. No le quitaba la mirada a Walter de encima, jamás lo hubiese reconocido, sino fuese por esos ojos negros, oscuros, profundos y magnéticos. Quien hubiese conocido a Walter, jamás podría olvidar esa mirada que lo sondeaba todo a su alrededor.

Pero Walter no tuvo tiempo para contestar. Dos wargs vinieron al ataque. Walter se engarzó en una lucha cuerpo a cuerpo con uno de ellos. Rose aturdió al animal que venia por ella. Walter luchaba como un ave de presa, sus grandes alas batían y lo elevaban a centímetros del suelo, sus garras se incrustaban en la piel del lobo-warg. Rose se acercó dispuesta a ayudarlo de nuevo. Walter levantó el rostro.

- Sal de aquí….ahora- Walter no tenia ni puta idea porque ella estaba allí, ni como sobrevivió, pero de lo que estaba seguro, era que si le pasaba algo, Scorpius lo desmembraría a trocitos.

-¿Dónde está Scorpius?- gritó ella.

-Ponte a resguardo maldita sea- gritó Walter mientras sentía como uno de los wargs lo mordía en el brazo. Eso lo puso de nuevo enfocado en la pelea.

¿Dónde esta? ¿Dónde está Scorpius? Rose miraba a su alrededor, y todo lo que veía era una jauría de lobos-wargs atacándose unos a los otros.

Rose sintió una maldición asesina, rozándole la pierna, eso la puso sobreaviso, se giró. Y entonces en medio de ese mare-magnun de animales peleándose entre ellos, divisó la figura de otro ser humano. Otro mago, como ella, con una varita apuntándole.

-¿Quién eres tú? ¿Y lo mas importante…porque te interesa Scorpius Malfoy?- Scabior le lanzó otro hechizo que Rose bloqueó con un encantamiento escudo, pero no le respondió, enfocada en la pelea ninguna palabra salio de su boca.

¿Quién era ese mago? Después de unos segundos, Rose entendió que poco importaba el nombre, el hecho era que estaba segura, que ese hombre era el enviado de Nott, el encargado de cazar a Scorpius. Y ella finalmente lo encontró…la pregunta era…¿Seria demasiado tarde?

-Así que gatita…al parecer no te gusta desperdiciar las palabras….a mi tampoco- dijo Scabior y empezó a lanzar hechizos bastante potentes, Rose retrocedía tratando de evitarlos, cuando el hombre se acercó lo suficiente, ella lo pateó en el pecho y lo empujó hacia atrás. El hombre rodó por el piso, pero se levantó con rapidez. Intentó golpearla lanzándole un puñetazo y ella se defendió con los antebrazos bloqueando el golpe. En unos minutos, ella estaba agotándose y Scabior seguía como si nada. Rose combatía bastante bien, pero le estaba constando algo el duelo con ese tipo.

-Debo conceder que me estas dando pelea….niña…pocos han durado tanto como tú- dijo Scabior mientras lanzaba maldiciones en dirección a Rose, quien las evadía casi por suerte- Ahora entiendo porque Nott también te esta buscando…sin duda desea borrarte del mapa para dormir en paz…eres peligrosa chica…pero no eres nada para mi. Soy un carroñero…he cazado magos mas viejos y poderosos que tú…mocosa.

Un escalofrió recorrió la espalda de Rose….Nott….Nott….Draco tenia razón era una trampa. No podía encontrarla…todavía no….no con Scorpius cerca. Enfocó su atención en detectar la oscura presencia de Nott y del Heraldo. Nada….Rose respiró tranquila…No estaban allí…ni cerca…por alguna extraña razón, ese tipo al quien enfrentaban, no los avisó de su presencia en ese lugar.

Entonces ella sintió como era echada hacia un lado y tirada al suelo de espaldas por un gran animal. Su pequeño momento de distracción le costó caro. Rose movía la cabeza intentando evitar que el animal le clavase los colmillos, lo pateó pero no pudo moverlo un solo metro. Ese lobo era más fuerte que los otros que enfrentó anteriormente. El lobo la observaba dedicándole una mirada despiadada y hambrienta. Su varita había caído cerca de su mano y ella tanteaba tratando de encontrarla. Rose sintió pánico, ese warg-lobo iba a matarla.

Scorpius vio casi en cámara lenta como el animal iba hacia ella dispuesto a atacarla y como la tumbó en el suelo. Antes había divisado su figura, su cabello largo ondeando al viento, su rostro, sus ojos, escuchó su voz hablándole a Walter y preguntando por él. La vio en la lejanía peleando contra los wargs y arreció la velocidad. Esta vez no iba a llegar tarde para salvarla. Cuando oyó su voz, Scorpius sintió como una caricia a sus oídos. Estaba despierto, pero era casi como si estuviese soñando. No podía creérselo….era casi imposible…pero al parecer era cierto… era Rose….su Rose.

Cuando estuvo lo suficientemente cerca, Scorpius dio un salto directo hacia ella y el animal que la atacaba. Rose empujaba con todas sus fuerzas, pero el warg- lobo acercó sus fauces, dispuesto a devorarla, cuando inesperadamente otro lobo se lo sacó de encima.

Rose estaba tan aturdida, que solo atinó a arrastrarse hacia atrás para alejarse de ese lugar.

Escuchaba los gruñidos y los alaridos de los dos animales. En la oscuridad de la noche, no podía distinguir uno de otro, solo una masa revolviéndose y mordiéndose sobre la hierba. La brutalidad de la pelea era casi desconcertante, al final solo se oyó el crujir de los huesos y olió la sangre.

-¡Dios mió!- dijo Rose levantándose. Tenia que encontrar a Scorpius, de inmediato. Y también tenia que buscar su varita.

-Así que eres una chica dura de matar. Ni Balthazar pudo contigo. Eso me pasa por dejarle el trabajo a un maldito animal- dijo Scabior acercándose a ella. Rose enseguida se giró. Allí estaba el maldito mago de nuevo…al parecer confabulado con los wargs que la habían atacado. Rose examinó sus posibilidades, en medio de toda esa trifulca, estaba literalmente encerrada, rodeada de todas partes por animales furiosos, justamente a tiro para ese hombre.

Scabior apuntó la varita directo hacia Rose.

-Avada Ke…

Rose sin su varita, intentó concentrarse para crear un escudo suficientemente poderoso para intentar contrarrestar la maldición asesina, cuando vio al warg- lobo que la había defendido, echarse sobre el hombre y decapitarlo de un zarpaso. La cabeza rodó a sus pies….ella sorprendida y aterrada, dio un salto hacia atrás.

El gran lobo se acercó a ella, Rose se mantuvo inmóvil, escuchaba los ruidos de la lucha que se desarrollaba a su alrededor, pero fue la mirada del lobo lo que atrajo su atención. Inmediatamente le devolvió la mirada. Estaba indefensa, no tenía varita y casi no tenia fuerzas, agotó su reserva mágica convocando la muralla de luz y después utilizando los electrodos para defenderse. Si ese lobo la atacaba estaba muerta. Ella tenía el corazón palpitando desbocadamente, estaba asustada, todo lo que estaba presenciando parecía sacado de una película de horror. El lobo fue avanzando y mientras lo hacia, poco a poco, iba transformándose en algo parecido a un ser humano. Y estaba totalmente cubierto de sangre.

Rose contuvo un gemido y se tapó la boca. Su cuerpo se estremeció, su corazón dejó de latir por un segundo para luego empezar de nuevo a ritmo precipitado. Ella se dio cuenta de que estaba sudando frió.

El hombre siguió caminando con rapidez hacia su dirección. Cuando llegó a ella, Rose no tuvo ninguna duda de quien se trataba y simplemente pareció que el mundo dejó de existir a su alrededor.

La mente de Scorpius estaba embotada, cada parte de su cuerpo le dolía brutalmente, no se creía lo que estaba viendo, parecía salido de un espejismo o de sus deseos más imposibles. Frente a él…estaba ella….Rose…viva….No era posible…ni siquiera cuando su olfato, su vista…todo le indicaba lo contrario.

No pensó en nada cuando vio como la atacaban, no lo pensó ni un segundo, si era ella o era una alucinación. Solo la vio en peligro y algo muy profundo explotó dentro de él, sintió una enorme necesidad de protegerla, como siempre había sido.

Rose temblaba como una hoja, las lagrimas las tenia atorada en la garganta. Era él….era él…y al mismo tiempo no lo era. Era el animal salvaje que había asesinado frente a sus ojos sin ningún tipo de miramientos o contemplación defendiéndola y era Scorpius también. Scorpius con esa actitud amenazante, cubierto de sangre, con esos tatuajes tan extraños cubriendo la mitad de su cara y la mitad de su torso. Era Scorpius, con esos ojos amarillos tan intensos desnudándola con la mirada. Él, quien le había mentido sobre su naturaleza, quien le ocultó que era un warg….Él, la persona en la que había confiando y quien traiciono su confianza. Él, la persona que más amaba en este mundo.

-Rose….¿eres tú Rose?- preguntó Scorpius, la voz le salió ronca, sus cuerdas vocales estaban aun cambiando. Se acercó a ella y Rose dio un paso hacia atrás tambaleando, absolutamente impresionada. Scorpius casi aulló de angustia, ella le tenia miedo…podía verlo en la forma que lo estaba mirando.

-No te haré daño…Rose…¿eres tú?- Scorpius caminó rápidamente hacia ella y entonces….

Rose lo sorprendió totalmente lanzándole un puñetazo directo a la cara. Scorpius giró el rostro debido a la fuerza del impacto, le había golpeado durísimo, incluso sintió el hueso de la quijada rompiéndose…y por supuesto, el hueso empezó a repararse al instante.

-¿Por qué diablos me mentiste? ¿Por qué? Me mentiste….me mentiste…demonios…me mentiste - ella estaba en posición de combate, como un boxeador. Su cara estaba llena de lágrimas.

La pelea alrededor de ellos dos había terminado, los wargs de Scorpius resultaron vencedores. Poco a poco fueron transformándose en humanos y se dedicaron a evaluar los daños. De pronto advirtieron que su jefe seguía manteniendo un enfrentamiento. Ante la peculiar escena que se desarrollaba ante sus ojos, se acercaron, al parecer Scorpius estaba peleándose de una manera muy poco convencional con una mujer. Walter seguía en su forma de cuervo.

-Atrás- dijo Walter, todavía en su forma de hombre-cuervo.

-Lo atacó…yo lo vi- dijo uno de los wargs.

-Es un asunto personal- dijo Walter, mientras cerraba los ojos e iniciaba su transformación. Las alas se replegaron y poco a poco fueron ocultándose en su espalda hasta desaparecer.

Mientras tanto…Rose y Scorpius estaban frente a frente, ella confundida y furiosa, él igual.

-Te vi morir….yo te vi morir- dijo Scorpius sin poder dejar de mirarla, estupefacto, incrédulo, esperanzado y aun sin poder creérselo todavía…era ella…era Rose.

-No….no morí…seguro que no…aunque casi me mataron- dijo ella con amargura.

Scorpius entonces perdió la paciencia, necesitaba tocarla, estar cerca de ella, necesitaba su calor envolviéndolo y sus labios rozándola. Necesitaba asegurarse de que ella estaba allí, que estaba bien, que no era un producto de su imaginación, necesitaba protegerla de cualquier cosa que la amenazase. Fue hasta Rose con velocidad apremiante y la tomó en brazos. Rose intentó sacárselo de encima, detrás de él solo veía los cuerpos destrozados y estaba asustada. Demasiada brutalidad, salvajismo sin razón, mucha violencia sin sentido. ¿Quién era él? ¿En que se convirtió? ¿En una bestia asesina? ¿Eso era un warg? No entendía, quería entenderlo pero por lo pronto no lo comprendía. Pero estaba allí, con ella y parte de su alma estaba desesperada porque la tocase, para que le hablase y le dijese que todo estaba bien…que al final estaban juntos, pero la otra parte de su espíritu quería olvidar desesperadamente lo que presenció. Él no es humano….no es humano.

Scorpius forcejeó con ella hasta que la tiró en la hierba y la cubrió con su cuerpo. Sus figuras se amoldaron con naturalidad, encajando una con la otra, como si de verdad estuviesen hechos el uno para el otro.

-¿Qué te sucedió…que fue lo que pasó ? Nott…Nott me lo dijo….te mató…yo lo vi…moriste en mis brazos- dijo él, le tomó los hombros y se los zarandeó-¿Dónde está la niña? ¿Dónde?

Entonces Rose se quebró…solo bastó que le mencionase a su hija y todas sus defensas mentales se derrumbaron. Empezó a temblar más aun, y cerró los ojos, empezó a negar con la cabeza, las lágrimas le brotaban sin control. Scorpius la acunó, ella finalmente se dejó abrazar.

-Murió….él la mató…la mató- sollozó Rose. El olor de la sangre que cubría el cuerpo de Scorpius, invadió sus fosas nasales y empezó a revivir todo lo que le pasó de nuevo. Incluso su mente fue más lejos, a ese momento crucial de su vida, cuando ese maldito la apuñaleó hasta casi matarla y asesinó a su hija nonata. Esa fue la noche en que lo perdió todo…todo….todo.

Rose pateó a Scorpius, lo golpeó con furia…estaba furiosa con él…con todo el mundo…. Él aguantó estoicamente uno y cada uno de sus golpes, no se movió ni un milímetro, inexplicablemente, Rose era bastante fuerte, pero él era aun mas fuerte que ella. Dejó que lo atacase, sin responderle, sin hacerle daño, de alguna forma se lo merecía, su rechazo, su rabia, él le mintió…y ella….ella sufrió lo indecible debido a ese desconocimiento…merecía morir por lo que hizo. Rose lo siguió golpeando con los puños, con las piernas…hasta que finalmente se desmayó.

-Rose….Rose- Scorpius agitaba sus hombros, ella estaba inconciente. De nuevo sintió pánico por ella, su respiración se agitó y sus ojos se desorbitaron de dolor. Walter corrió hacia él y le tocó la frente a la joven, además de palpar su pulso.

-Tranquilo…está desmayada- dijo Walter- creo que fue solo la impresión.

-Es Rose…está viva….Dios….esta viva- dijo Scorpius sin apartar sus ojos de ella. Enredó sus dedos en su cabello, atrajo su cara hasta su rostro, su aroma, lo supo por el aroma de su piel. Scorpius la olfateo…era ella…era ella, sus brazos la rodearon, sus labios rozaron la piel de su mejilla, caliente sobre la suya. Su cabeza daba vueltas, su cuerpo se puso duro al contacto con el suyo. Tan esencial, tan primitivo y a la vez tan excelso lo que sentía por ella.

Scorpius Malfoy no tuvo ninguna duda, finalmente había llegado a casa.

0o0

Cuando despertó, Rose estaba echada sobre unas pieles, con otra piel cubriéndola. Tenia frió, al momento de abrir los ojos, se dio cuenta de que estaba helada. Sus ojos miraron alrededor intentando identificar el sitio donde se encontraba. Era una especie de tienda de campaña. Estaba oscuro, la luz de una pequeña fogata en el centro era lo único que se divisaba. Era un fuego pequeño, lo suficiente para iluminar, pero no lo bastante para proporcionarle calor. Hizo el intento de levantarse de la cama, cuando vio una figura sentada cerca del fuego. Su espalda era impresionantemente ancha y la mitad estaba cubierta por intrincados tatuajes.

-Quédate quieta y cúbrete- su voz era profunda y gutural – estoy intentando avivar el fuego. Has estado temblando desde que llegaste.

Rose no tenia muchas ganas de hablar. Recordaba su episodio de histeria con él y verdaderamente estaba apenada. Nunca planeó como reaccionaria al verlo, pero sin duda lo hizo de la peor forma posible. Le dolía la cabeza, el cuerpo, tenia frió y no quería pensar. Se dio la vuelta en la cama hasta colocarse de espaldas. Desear cerrar los ojos y dormir por un rato, tranquilizarse y empezar todo de nuevo. Scorpius sin duda no era el mismo físicamente, a lo mejor tampoco intelectualmente, pero hablaba coherentemente, como un ser humano. Quizás después de todo si conservó algo humano dentro de si, tal y como Walter Rosemberg. Eso significaba un alivio para Rose. También era obvio que la recordaba. Tuvo tanto miedo de que no fuese así, que ahora no podía creérselo. Sin embargo le provocaba un poco de cautela la actitud violenta de Scorpius, él parecía una bomba a punto de estallar. Ella jamás se imaginó que iba a ser testigo en el momento de que la persona que amaba asesinaba a sangre fría a otro ser humano. Era un poco difícil de digerir.

Fue en defensa propia….él lo hizo para defenderte. No podía ser tan injusta, acusándolo de asesino. No podía…Ella quien había pasado por las peores situaciones posibles, sabía muy bien la delgada línea que separa la vida y la muerte.

La justificación era la mejor, sin embargo ella no podía dejar de sentir escalofríos al recordarlo.

Necesitaban conversar, pero no ahora.

Scorpius maldijo en voz baja cuando se dio cuenta que ella lo estaba ignorando. Walter le pidió que la dejase descansar lo que quedaba de la noche para luego hablar durante la mañana, pero él como siempre, no hizo caso de los consejos de su amigo.

-No finjas dormir, se que estas despierta- dijo Scorpius al cabo de una hora. Rose dio un largo suspiro.

-¿Cómo lo sabes?- preguntó ella, dejándole de dar la espalda.

-Tu respiración cambia cuando duermes- dijo Scorpius- yo mejor que nadie lo se.

Rose sintió un pequeño temblor recorriéndola, él siempre había sido claro y conciso cuando hablaba. Esa frase evocó la multitud de recuerdos que ella tenia de sus noches juntos. Rose se levantó de la cama, se apretujo con las pieles y caminó unos pasos acercándose al fuego, estaba completamente vestida, incluso tenia las botas puestas. Scorpius le dio su lugar, cautelosamente alejándose de ella. Rose le temía, no quería asustarla mas.

Rose lo miró detenidamente por unos segundos y luego acercó sus manos al fuego para calentarlas.

-Hace demasiado frió- dijo ella.

-Estamos en la tundra siberiana- dijo Scorpius- la temperatura bajó mucho esta noche.

El verano es corto y termina rápido, la primera nevada será en cualquier momento.

-¿Cómo es que puedes permanecer así?- preguntó ella al observar que él tenia el torso desnudo. No pudo dejar de admirar sus tatuajes, eran una exquisita obra de arte, a Rose le parecía que se veían hermosos en su piel. Había algo nuevo en su apariencia, mucho más intimidante, salvaje, primitiva, que le atraía como un imán.

-Estas todo tatuado…..no me extraña…siempre te gustaron los tatuajes- dijo Rose.

-Representan mi historia- dijo él, levantando su brazo para mirarlos- grabé en mi piel lo que he ganado y perdido en la vida, para que no solo sea yo quien lo recuerde y todos lo vean.

Rose recordó entonces lo que él había dicho alguna vez sobre sus tatuajes. Que tenía alma de artista y que todo artista necesita un lienzo para expresarse, pero que en su caso, su lienzo era su propia piel.

-¿No tienes frió?- preguntó ella de nuevo. La fogata tardaría lo suyo en tomar fuerza, así que ella se cubrió lo más que pudo en las pieles.

-Mi temperatura corporal es mas alta que la tuya- respondió hoscamente Scorpius- Sabes lo que soy ¿no es así?

-Eres un warg….si lo se…lo se todo- dijo ella perfectamente calmada, en apariencia. Lo último que quería hacer era una escena. ¿Asustada? Lógicamente lo estaba, no todos los días le dice uno al hombre que ama, que está consciente de que es casi un monstruo.

Todo…todo…. ¡Bien! …Rose lo sabe todo…perfecto…le había ahorrado el trabajo, honesta como siempre ella le había dicho con la mayor calma posible que sabia que era un warg. Scorpius se sentía demasiado incomodo, ¿como hablarlo, como decirlo en voz alta? Estaba seguro de lo que sentía, pero algo en su propia naturaleza le impedía expresarlo adecuadamente. Ella estaba allí con él, la amaba, por dios que la amaba, pero no tenia manera de demostrárselo de alguna forma que fuese medianamente decente. Lo único que Scorpius deseaba en ese momento era echarse en esa cama con ella y olvidarse del mundo.

-No entiendo como es que estás viva…Rose yo estuve allí….yo llegué justo al instante que ese maldito te clavó la daga…te sostuve en mis brazos, no respirabas- dijo él.

-Recuerdo vagamente lo que pasó…..se que estabas allí, yo te recuerdo…te recuerdo como un lobo…tus ojos….- dijo ella. Scorpius le desvió la mirada. No se avergonzaba de quien era, un warg, pero no se sentía cómodo con la idea de que ella lo supiese. Temía que lo despreciase, que le temiese. Esa era una de las razones por la cual nunca se lo dijo, pero era difícil aceptarlo en voz alta, frente a otra persona…frente a ella. Era demasiado orgulloso para confesar que alguna vez lo que mas temió fue el rechazo de Rose, perder su amor.

-Mis ojos…..se a lo que te refieres…son diferentes…amarillos…nunca mas volverán a ser grises o eso me han dicho, son como los ojos de Bill - dijo él.

-Si, son diferentes- dijo Rose sin quitarle la mirada de encima. Era extraño observar sus ojos amarillos, brillaban en la oscuridad, su mirada era salvaje, pero inexplicablemente no la alteraba, le parecía solo curioso. Pero ella se dio cuenta de que mencionó el color de sus ojos y él inmediatamente levantó todas sus defensas hacia ella ¿Por qué se oculta de mi?- Tío Bill se dio cuenta de que estaba viva y me llevó con mis padres, a un hospital muggle…por lo que se….estuve mucho tiempo allí, sobreviví casi por suerte.

Scorpius sentía agonía de solo imaginársela. Su cuerpo herido, profanado, ultrajado. Todo por su culpa.

-Walter me dijo que tienes cicatrices….por todo el cuerpo- dijo Scorpius con furia contenida. No cumplió sus promesas con ella, le dijo que la cuidaría y había fallado estrepitosamente. El sentimiento de culpabilidad lo estaba matando, literalmente.

-¿Cómo?- preguntó Rose.

- Al llegar aquí, Walter te examinó para ver si estabas herida e intentar curarte, es casi nuestro medico asignado. Espero que no te ofenda, él puso atención en vestirte de nuevo adecuadamente, es muy cuidadoso con esas cosas. Yo no iba a dejar a más nadie tocarte un solo cabello, ni siquiera a una mujer-warg, no confió en nadie.

-No te preocupes, se que Walter lo hizo con la mejor intensión. Si….tengo muchas cicatrices….también perdí la audición de mi oído izquierdo y por mucho tiempo no pude mover la parte derecha de mi cuerpo. Tuve una lesión en la cabeza, de hecho creo que me tuvieron que quitar parte del cerebro, Walter debió ver la gran cicatriz que tengo en la cabeza- dijo Rose sin reprimir su furia-me hirieron gravemente, pero lo mas importante que perdí fue al bebé.

Scorpius no agregó nada. Era demasiado doloroso hablar ese tema. Para los dos.

-Pensé que las dos habían muerto- dijo Scorpius casi en un susurro, esta vez mirándola directamente, sin embargo intentaba sin éxito ocultarle los colmillos, no quería que ella los viese- he estado un año….

-Yo sabia que tú pensabas eso…Draco me lo dijo- explicó Rose. En algún momento tendría que mencionar a Draco, así que decidió hacerlo de una buena vez y por todas.

Scorpius frunció el ceño, estaba sorprendido

-Mi padre…..¿Hablaste con él? ¿Él sabe que estas viva y no me lo dijo?- preguntó Scorpius disgustado.

-Tu padre, él no sabia que tú….- dijo Rose.

-Draco...lo llamaste Draco- dijo Scorpius cauteloso

-Hasta donde tengo entendido es su nombre- respondió Rose hosca- Draco también pensaba que estaba muerta. Se que sabes que él trabaja como espía dentro del Trivuriato. Yo estaba escondida recluida en un hospital muggle, recuperándome, pero Nott me encontró e intentó matarme hace como seis meses. Draco llegó justo a tiempo para salvarme.

Scorpius estaba sudando frió. Mientras él lloraba su muerte, Rose había estado enferma, y ese maldito intentó matarla de nuevo… ¡Maldita sea!

-¿Porque mi padre se tomaría tantas molestias por ti? ¿Si estabas oculta como fue que te encontró? - preguntó Scorpius.

-Llegaremos a ese punto pronto, lo prometo, te explicaré todo- dijo Rose- han sucedido muchas cosas este año, cosas que desconoces.

-Entonces tú sabias que yo pensaba que estabas muerta- dijo Scorpius sin molestarse en ocultar su desazón- y sabes Rose, se que te no te confesé mi verdadera naturaleza de warg, lo se y lo siento, pero yo he vivido un verdadero infierno creyendo que tú…estabas muerta.

- Antes de que me reclames algo, déjame decirte una cosa. Yo perdí la memoria, no podía recordarte. Hace apenas dos días que recuperé todos mis recuerdos. Alguien me lo contó

-¿Quien?- dijo Scorpius-

-Nott….me enfrente con Theodore Nott otra vez….y esta vez….le gané- dijo ella. Scorpius gruñó.

-¿Lo mataste?- preguntó él.

-No…pero le di un buen escarmiento- contestó ella.

Scorpius maldijo cuando la escuchó afirmándolo. Él no quería ver a Rose cerca de Nott por nada de este mundo.

-¿Por qué Nott te busca? ¿Qué quiere de ti? ¿No fue suficiente todo el daño que te hizo? ¿Qué nos hizo?- Scorpius estaba intentando en vano controlar su furia.

-Nott desea mi muerte…..por algo relativo a un ritual…un sacrificio…yo fui la victima elegida, no logró matarme, al parecer no descansará hasta hacerlo- dijo Rose.

-Lo mataré antes de que se acerque a ti de nuevo- dijo Scorpius.

-Esa prerrogativa es mía- respondió Rose tajante.

-¿Por qué? ¿Por qué fuiste a enfrentarte él? ¿Cómo?- preguntó Scorpius- ¿Quien eres Rose?…..se que convocaste ese poderoso hechizo, la muralla de luz y luego te enfrentaste a esos wargs con una fuerza excepcional…a menos que me ocultases que eras una bruja poderosa, ¿Como pudiste hacerlo?

-Aquí el único que ocultó cosas eres tú… ¿Por qué? ¿Por qué me mentiste?- dijo ella. Scorpius se levantó y deambuló por toda la tienda exasperado.

-Lo siento….lo siento mucho- dijo Scorpius negando una y otra vez- se que me equivoqué.

-¿Porque coño me mentiste? No necesito tu arrepentimiento, lo que quiero que de digas es que ¿en que rayos pensabas cuando me ocultaste que eras un warg?- dijo ella.

Scorpius sabia que tenia que responder sus recriminaciones. Pero era difícil, extremadamente difícil hablar de sus sentimientos. Demasiado complicado. ¿Porque simplemente ella no se alegraba de verlo y ya? Simplificaría las cosas, sin duda.

Él estaba feliz de tenerla allí, con él, viva. Sabia que lo suyo no tenia manera de prosperar, su resolución ante el hecho ineludible de que ambas eran especies diferentes no había cambiado, su unión estaba prohibida por los convenios. Pero podían permitirse un momento, para ellos dos, fuera de toda prohibición, de toda regla, de todo tabú. Solo ella y él, y que el mundo se fuese al demonio.

-¿Qué diablos haces aquí? ¿Viniste solo para reclamarme?, pues déjame decirte que si era así, perfectamente pudiste quedarte en tu casa- dijo Scorpius bastante molesto. Algo que nunca cambiaria de su personalidad, era que su lengua siempre lo traicionaba a la hora de expresar sarcasmo.

-Estás siendo totalmente irracional. Contesta mi pregunta y terminemos esta discusión de una buena vez- contesto Rose. Necesitaba escuchar sus razones y luego…no tenia ni idea de lo que pasaría luego. Pero ella fue hasta allí entre otras cosas para escucharlo y no se iba a ir hasta que lograse que él hablase con ella.

-Tengo derecho a ser todo lo irracional que me venga en gana. Después de todo soy un maldito animal salvaje- dijo Scorpius. Estaba completamente desconcertado, la Rose que conoció era una persona dulce y comprensiva, pero lo que tenia en frente era una mujer dura y obstinada. No era que no le gustase el cambio, ella estaba demostrando tener temple y carácter, pero se le estaba difícil seguir esa conversación sin que ella no lo sacase de las casillas- ¿Quién eres y que diablos hiciste con mi Rose?

-Tu Rose ….desapareció…. lo ultimo que se supo de ella fue que la apuñalearon hasta casi matarla- respondió Rose con toda la rabia de la que fue capaz, sus labios se tensaron y sus manos se encogieron en puño.

Scorpius tomó un jarrón de agua y lo estrelló contra el piso. Luego le dio un puñetazo a uno de los gruesos maderos que sostenían la tienda hasta casi fracturarlo. Rose saltó con la fuerza del impacto.

-Se lo que te hizo…él me lo dijo…para burlarse de mi- dijo Scorpius- yo …no tengo palabras para explicarte lo que sentí. No tengo como decirte el odio que siento ahora por lo que te hicieron.

Rose le miró los ojos y vio el dolor que estos reflejaban. Ella también se sentía mal…por ella…por él. Lo que les tocó vivir fue realmente duro. Entonces decidió suavizar la conversación.

-Vine aquí para advertirte que Nott estaba buscándote para matarte- dijo Rose.

-Lo se…desde hace tiempo lo se…y no me ha tomado desprevenido- dijo Scorpius caminando de un lado a otro-Ese mago que maté es solo uno de los tantos que ha estado detrás de mi durante todo este tiempo.

-No quería que te hicieran daño- dijo Rose clavándole sus ojos azules- estoy furiosa contigo, pero yo…yo no deseo que te maten.

-Ni yo tampoco- dijo Scorpius- ahora menos que nunca. No después de que se que estás viva.

Scorpius le devolvió toda su atención, fijó su mirada en sus ojos azules, ese profundo azul que soñó durante tanto tiempo, se hundió en ese océano tempestuoso, feliz de hacerlo porque sus ojos reflejaban el mismo anhelo que él. Scorpius estuvo seguro entonces de que independientemente de todo lo que sufrieron, los sentimientos de los dos estaban todavía allí, escondidos, quizás maltratados, pero seguían allí, llenando sus corazones. .

-Se que no lo parece, pero sigo siendo la misma persona que conociste- dijo Rose- solo quiero saber ¿Tú eres el mismo?

-No lo se…..- dijo Scorpius jalándose el cabello con una mano, totalmente exasperado- Por dios que no lo se. Pero si te sirve de algo, cambié mucho…pero no me olvide de ti.

Ya estaba, lo había dicho. Que ella hiciera lo que le diese en gana con eso. La quería, se lo demostró mil veces. De alguna manera intentó protegerla ocultándole que era un warg. Si ella no podía, o no quería ver eso…tan simple….pues era problema de Rose.

-Tú no debiste venir hasta acá- dijo Scorpius- es peligroso.

-Pues vine para intentar salvarte el pellejo- dijo Rose- ¡por supuesto que sabia que era peligroso! No tenia ni idea de cómo buscarte y en que condiciones tú…en realidad no tenia idea de nada

-¿Te gustó lo que encontraste?- preguntó Scorpius, Rose abrió la boca para responder pero él la interrumpió- No….por favor no me respondas, obviamente no te gustó para nada.

-Deja de poner en mi boca palabras que no he dicho. Hasta donde se, mis opiniones son mías- respondió ella- Si dejaras de ser tan necio, yo podría explicártelo todo.

-No debiste venir hasta acá, yo podía lidiar perfectamente con mis perseguidores. Se que sueno desagradecido, pero yo mismo arreglo mis asuntos. No te quiero cerca corriendo peligro, a los wargs no le gustan los magos.

-¿A ti tampoco?- pregunto Rose incisivamente. Scorpius se vio obligado a sonreír de una forma un poco provocadora.

-¿Tú que crees?- dijo él

-No se que creer respecto a ti, esa es una gran verdad- dijo Rose.

-¡Maldita sea! ¿Y no tienes ni una pizca de curiosidad por entenderme?- dijo él.

-Porque diablos crees que estoy aquí peleando contigo en medio de la nada- afirmó ella levantando dignamente su barbilla.

Scorpius la contempló detenidamente, ella estaba de pie, cubierta de pieles, con el cabello revuelto, las mejillas sonrojadas y los ojos brillantes, con toda la apariencia de una niña asustada, intentando conservar su expresión seria y solemne. Bella, absolutamente hermosa. No debía acercarse, no debía propiciar una situación de la que no veía una conclusión satisfactoria para ninguna de las dos partes. Ellos no podían estar juntos.

Pero no podía hacerse oídos sordos con sus propios sentimientos. Después de todo, era diferente, ella ya sabía quien era él, lo sabia y quizás no lo entendía, pero lo sabía. Y eso era un gran alivio.

Scorpius entonces la jaló de un brazo hasta ponerla de pie y la estrechó entre sus brazos. Rose no hizo ningún movimiento para apartarse. Él la sujeto por la cintura y su otra mano viajó hasta su cara, enredándose con su cabello. Acercó sus labios a los de ella e hizo lo que estaba muriendo por hacer desde que la vio por primera vez esa noche. La besó, con ímpetu, con desesperación, sediento de ella. Rose gimió cuando sintió su boca contra la suya, hambrienta, intensa, instintivamente restregó su cuerpo contra el de Scorpius. Estaba loca, era una reacción insensata corresponder a ese beso cuando él no se había dignado a responder a ninguna de sus preguntas y se estaba comportando como el peor imbécil de todos. Pero no pudo evitarlo, lo amaba, él era el aire que necesitaba para respirar.

Scorpius metió las manos debajo de su blusa y acarició su espalda desnuda. Ella se arqueó de puro placer al sentir como su toque encendía cada célula de su cuerpo. Estaba ardiendo por él. Scorpius recorrió su cuerpo debajo de la ropa hasta encontrar sus pechos y los rodeó con ambas manos, estrujándolos, luego los abandonó y agarró sus nalgas y la apretó contra su centro, que estaba duro y erguido esperando por ella. Scorpius cortó el beso para lamerle el cuello, y besarle el mentón. Ella cerró los ojos, sus propias manos se iban hasta la pretina del pantalón de él, desabrochándolo.

-Tócame…Rose….tócame- dijo él directamente a su oído mientras metía sus manos dentro del pantalón de ella, buscando su intimidad.

Rose ahogó un gemido, cuando lo sintió tocándola…allí…justo allí…..Scorpius estaba ya quitándole la blusa, cuando ella lo apartó bruscamente.

-No…tenemos que hablar- ella estaba ruborizada completamente. No podía pensar con claridad con Scorpius besándola, ella también deseaba estar con él de esa forma, pero no ahora, no mientras las preguntas pendiesen sobre su cabeza. Él le dedicaba una mirada hambrienta.

-Ya hemos hablado suficiente…tú estas aquí…yo estoy aquí….no hay mas nada que discutir- dijo Scorpius. El instinto lo llamaba, cuando la tocó, cuando sintió las manos de ella acariciándolo, sus labios besándolo, sus sentidos animales estallaron en una furiosa necesidad.

La besó de nuevo, casi a la fuerza y con brusquedad, entonces ella le mordió un labio. Scorpius hizo caso omiso y siguió besándolo hasta que ella le dio un buen empujón para sacárselo de encima. Si seguían así…..no terminarían de hablar nunca.

-Tenemos que hablar- dijo Rose jadeante- arreglar todo este embrollo.

-¿Qué es lo que diablos quieres de mi?- dijo Scorpius limpiándose un poco de sangre del labio, producto del mordisco que ella le dio- porque yo tengo muy claro lo que deseo de ti en este momento.

-No voy a permitir que me tomes sin son ni razón- dijo Rose tajante- Se que tu mente cambió, se que de pronto no reaccionas igual que un ser humano, se que no quieres hablar de tus motivos, del porque de tus acciones, pero yo necesito escucharlo. Necesito conocer esa parte de tu vida que siempre me ocultaste.

Scorpius estalló de furia e impotencia.

-Crees que es fácil para mi….que fue fácil para mi, que un buen día me convertí de warg a humano y es como si no hubiese sucedido nada- dijo él furioso, entonces empezó a hablar a gritos- Que quieres que te cuente, que deseas saber: el pánico que experimenté cuando me mordieron a los doce años, la rabia que me dio que fuese mi propio padre quien salvase mi vida condenándome a dejar de ser humano, la incertidumbre que tenia por no saber que iba a ser de mi, si perdería mis sentimientos y mi humanidad, el miedo que sentí cuando te conocí y toda mi vida cambió, la tristeza que me produjo saber que ni tú ni mi hija estarían conmigo cuando finalmente me convirtiese en un warg.

Rose bajó el rostro profundamente impresionada ante sus palabras.

-¿Por qué crees que intente entrenarme con Walter y con Bill? ¿Crees que fue agradable? No….no fue para nada agradable. No estaba jugando, para mi era un asunto bien serio. Tenia miedo Rose, por ti, por mi, por nosotros. ¡Dioses! iba a ser padre y no tenía como responder a eso. No tenia nada para ofrecerle a mi propia hija. Quieres saber porque te mentí….porque diablos no te lo dije…¿Para que? ¿Para soportar tu rechazo? O tu actitud condescendiente…o tu miedo….¿Que ibas a ganar con saberlo? No iba a ocultártelo eternamente, si es lo que tanto te preocupa, solo estaba esperando hallar la forma de estar contigo pese a todo. Y se que fui un iluso, un tonto, un verdadero estúpido por creer en lo imposible.

-Yo tenia derecho a saberlo, traicionaste mi confianza…yo lo hubiese aceptado…porque eras tú Scorpius…eras tú- dijo ella en voz baja.

-¿Es que acaso ibas a estar conmigo? ¿Hasta cuando…Rose?….. ¿para siempre?…imposible….tú tienes una vida normal como humana….yo viviré cientos de años- Scorpius lanzó esa ultima frase como una sentencia- La verdad absoluta es que los dos estamos sentados en esquinas diferentes de este maldito universo.

Rose empalideció y enseguida se arrepintió haberlo jalado hacia esa dirección. Sumida en su propio dolor, no se detuvo en pensar en él. ¡Dios mío!

-Ahora…con tu permiso…este estúpido animal irracional tiene que explicarle a una manada de wargs que odian a los magos tu presencia en este lugar- Scorpius salió de la tienda como alma que lleva el diablo.

Rose se sentó en el suelo cerca de la fogata, no se movió en largo rato, ni se percató en que momento las lagrimas volvieron a rodar por su rostro.

0o0

DEJEN REVIEWS