SI QUIEREN LEERLA EN INGLÉS BUSQUENLA POR EL MISMO SEUDÓNIMO Y POR EL NOMBRE "THE SECRET".
En caso de que se lo pregunten, Christian si está en el libro, solo que no se lo esperarán.
A la mañana siguiente desperté antes de que sonara la alarma. Cogí el teléfono y llamé para que nos subieran el desayuno. Como no sabía que pedir, ordene que nos trajeran de todo un poco. Fui hacía el baño y me di una ducha caliente y relajante. Para cuando salí de mi habitación vestida y arreglada rumbo a la cocina ya el desayuno estaba allí. Pero necesitaba un café así que abrí la despensa y encontré todo lo necesario para hacerlo como a mí me gustaba.
Cinco minutos más tarde estaba terminando de poner la mesa con las cosas del desayuno cuando Ryan apareció.
—Buenos días Sr. Chasting. —le dije mientras me sentaba a desayunar.
Y no sabía porque le había servido una taza de café a él. Ryan se sentó, cogió la taza de café y le dio un sorbo. Después me sonrió.
—Buenos días Anastasia. —me dijo mientras comenzaba a desayunar.
— ¿Adelantamos la agenda de hoy?—le pregunté mientras me preparaba unas tostadas.
—Si. — dijo mirando su reloj.
—Bien. A las 10:00am tiene la conferencia sobre tecnología del futuro, donde deberá dar un breve discurso sobre los nuevos avances tecnológico que hemos hecho. A las 12:30 pm tiene un almuerzo con los directivos de las sucursales de TecFall. Y a las 4:00 pm una charla sobre la indebida utilización de la tecnología.
—Y usted estará a mi lado en todo momento para tomar nota.
—Excepto en el almuerzo, solo es con los directivos y no creo que ellos lleven a sus asistentes.
—Creo recordarte que soy tu guardaespaldas este fin de semana. —la verdad era que no tenía que recordármelo.
Tendría que ingeniármelas para deshacerme de él. Si alguien quisiera hacerme daño tiempo había tenido para hacerlo, con o sin guardaespaldas.
—Además, soy el Presidente Ejecutivo de TecFall, no creo que nadie se oponga a que lleve a mi asistente.
En eso tenía razón, el podía llevar a quien quisiera a la cena. Así que no discutí con él, ya buscaría la forma de escaparme de esa cena. Cuando faltaban quince minutos para las diez bajamos de la habitación. Habían ambientado y unido tres habitaciones formando el lugar donde sería la conferencia. Tomé mi asiento en la primera fila y Ryan se sentó a mi lado. La convención comenzó puntualmente y cuando todos comenzaron a tomar asiento Ryan se levantó de mi lado y subió al estrado sentándose junto a otros directivos en unas sillas dispuestas detrás del atril.
El organizador de la convención se dirigió hacia el atril y comenzó su discurso sobre la importancia de la tecnología al cual no le presté atención ninguna. Mi vista estaba fija en la mirada de Ryan que no apartaba sus ojos de mí. Me vigilaba como mismo lo haría un halcón a su presa.
—…una de las compañías más avanzadas en cuanto a tecnología del futuro es TecFall. El Sr. Ryan Chasting les dará un breve discurso en cuanto a los avances de su compañía en este tema. —solo entonces, cuando mencionó a TecFall comencé a prestar atención.
Ryan se levantó de su silla y se dirigió hacia el atril. Me miró fijamente, me sonrió y después comenzó con su discurso.
—Siempre me han gustado las películas de espías y agentes secretos, a quien no. Siempre tienen esos artefactos, tan geniales y sofisticados que te hacen preguntarte: ¿Será verdad? ¿Existirá? Pues en nuestra compañía hemos hecho realidad muchos de estos inventos que salen en las películas...
Me encantaba cuando daba discursos. La forma en que se movían sus labios cuando habla. Y ese acento que me volvía loca. Creo que si pensaba olvidarme de él este fin de semana, iba a tener que posponerlo.
Cuando terminó su discurso se sentó nuevamente en su asiento mientras alguien más se paraba en el atril a dar otro discurso. La verdad era que no me interesaba el resto de los discursos que se estaban dando allí. No podía prestarles atención. No cuando Ryan no apartaba los ojos de mí. No sabía si era porque me estaba vigilando o porque simplemente tenía ganas de mirarme. Aunque no me importaba por el motivo que lo hiciera. Me encantaba la forma en que me miraba.
— ¿En qué compañía trabajas?
Me giré hacia donde una hora antes estaba sentado Ryan y ahora lo ocupaba un hombre de más o menos la misma edad que él.
—En TecFall. —contesté cordialmente mientras giraba mi vista nuevamente hacia Ryan que ahora me miraba con el seño fruncido.
—Igual que yo. Eres nueva, nunca te he visto. ¿En qué departamento?
— ¿En que sucursal trabajas?—le pregunté sonriéndole.
—En la de aquí de New York.
—Por eso es que no nos conocemos, yo trabajo en la sede principal en Chicago.
—Debe ser genial trabajar allí. Disculpa no me he presentado, soy Collin. —me tendió su mano a modo de saludo.
—Mucho gusto Collin, soy Anastasia. —le dije tomando su mano.
—Encantado de conocerte Anastasia, y a que te dedicas allí.
—Soy la asistente personal del Sr. Chasting.
—No sé qué decir en verdad. ¿Es muy agotador ser la asistente personal del gran jefe?
—Bastante la verdad. —contesté mientras miraba a Ryan y este ahora me miraba muy serio.
Pero que bicho le habrá picado.
— ¿Que harás después de la conferencia?
—No lo sé, aun no tengo pensado nada.
—Porque no te unes al grupo y nos acompañas a comer algo.
— ¿Al grupo?
—Si somos seis. —dijo señalando los asientos a su lado donde habían sentados tanto mujeres como hombres. Se podía decir que todos eran de la misma edad.
Y la verdad era que no veía nada malo en salir a almorzar con ellos. Estaba soltera, no tenía compromiso alguno. Solo un jefe psicópata y bipolar. La verdad me vendría bien salir y conocer gente nueva.
—De acuerdo. —contesté con una sonrisa.
Sabía que Ryan se iba a poner como una fiera en cuanto se enterara de mis planes para almorzar. Bueno, si él quería continuar con su plan de "seré tu guardaespaldas" tendría que elegir. Venir conmigo o ir al almuerzo con los directivos. Y yo sabía perfectamente lo que él iba a hacer. Le sonreí y me concentré una vez más en los discursos que daban en el atril.
Cuando terminó la conferencia todos fuimos saliendo de allí y afuera Collin me presentó a sus amigos. Todos querían conocer cómo era la sede principal de TecFall y cuando estaba a punto de hacerlo Ryan llegó donde yo estaba y se paró a mi lado.
— ¿Nos vamos?
—Disculpe Sr. Chasting pero ya hice planes para almorzar con mis amigos.
— ¿Tus amigos?
—Si, Collin, Lily, Jason, Matt, Ashley y Ella. —ni yo misma me creía que me había aprendido sus nombres tan rápido.
—Nos disculpan un momento. —dijo Ryan tirando de mi hacia una esquina para hablar con más privacidad y lejos del grupo.
— ¿Que estás haciendo?
—Ir a almorzar.
—Anastasia, no juegues conmigo.
—No lo hago. ¿Qué tiene de malo que vaya a almorzar con mis amigos?
—Te tengo que recordar que soy tu guardaespaldas este fin de semana.
—No creo que sea necesario.
—Entonces porque me pones en esta encrucijada donde me haces elegir entre tu o la cena con los directivos a la que no puedo faltar.
—No te he dicho que elijas, solo ve a la cena. No estaré sola, somos un grupo. No creo que me pase nada.
Ryan se me quedó mirando fijamente por un largo rato. Estaba aguantando la respiración mientras sus ojos valoraban mis gestos y mi expresión. El tenía razón en algo, era mi guardaespaldas, pero no mi dueño. Y yo podía hacer lo que me diera la gana en cuanto a mi vida privada con o sin el presente. Después de soltar con una exhalación todo el aire que estaba conteniendo en los pulmones habló.
—De acuerdo, tienes tu teléfono contigo.
—Si. —le contesté mostrándoselo.
—Me envías un mensaje con la dirección del lugar donde estarán.
—De acuerdo.
—Anastasia, cualquier cosa extraña me llamas inmediatamente.
—De acuerdo. —le dije mientras caminaba rumbo a mis amigos desconocidos.
—Anastasia. —me dijo una vez más haciendo que me girara. —Cuídate. —me gesticuló con los labios.
Le sonreí mientras llegaba donde el grupo y juntos salíamos a almorzar. No solo fuimos a almorzar, también paseamos New York. Aunque antes de hacerlo le envíe un mensaje a Ryan diciéndole donde estábamos almorzando y que después iría a dar una vuelta. La verdad no quise ni leer el mensaje que me envió después. Así que puse el teléfono en vibrador y me olvidé de todo mientras recorría las calles de New York con mis nuevos amigos. Al final busqué mi teléfono y le envíe un mensaje a Ryan para que no se preocupara.
Regresé al hotel cerca de las 3:00 pm. La verdad la había pasado de maravilla. Los chicos me habían invitado a ir con ellos mañana en la noche a un club. Les dije que lo pensaría. Así que intercambiamos teléfonos y nos despedimos. Subí a la habitación y me encontré con Ryan sentado en el comedor con una copa de vino en la mano. Intercambiamos miradas, me dirigí hacia mi habitación y me tiré en la cama a descansar un rato.
Cerré mis ojos y al abrirlos me percaté de que eran cerca de las 4:00 pm.
¡Mierda!
¿Cómo me había quedado dormida? Salté rápidamente de la cama y fui hacia el baño, me acomodé el pelo y la ropa y después fui en busca de Ryan.
—Sr. Chasting. —grité desde la sala.
Pero no obtenía respuesta alguna. ¿Estaría en su habitación?
— ¡Ryan! —volví a llamar.
¿Acaso se habría ido sin mí?
Decidí entrar en su habitación, solo así podría verificar si estaba o no. Entré con paso decidido y me quedé parada nada más entrar con la mirada fija en la ducha del baño. Mi corazón comenzó a latir desbocado en mi pecho mientras mis piernas se negaban a moverse del lugar.
Ryan se encontraba en la ducha, desnudo, de espalda a mí mientras el agua caía por su cuerpo y yo observaba cada movimiento. Como se movían sus brazos enjuagándose el cabello. Como caí el agua en cascada sobre su cuerpo.
Las mariposas comenzaron a revolotear en mi estomago. Tragué en seco mientras se alteraba mi respiración y mi sexo se contraía en anticipación. Verlo denudo y mojado por la ducha no iba a ayudar mucho a mi estado mental.
Ryan cerró la ducha, cogió una toalla, se secó un poco el pelo y salió hacia la habitación mientras se enredaba la toalla en la cintura. Pero antes de hacerlo pude visualizar su cuerpo desnudo. Y no sé si fueron ideas mías pero me había parecido que estaba excitado.
Mi sexo se contrajo una vez más traicionándome.
Ryan Levantó la vista y al verme frunció el seño y se detuvo en medio de la habitación. Si, a mí también me extrañaba estar allí parada y no aparté mi mirada ni un momento de su cuerpo…
Caminé hacia donde él estaba y me paré frente a él. Su estatura imponente eclipsaba la mía. Su cuerpo aún estaba mojado. Algunas gotas de agua caían de su cabello y rodaban por su cuerpo desnudo de la cintura para arriba. Estiré mi mano y la puse en su pecho justo donde se tocaban las puntas de las alas del fénix.
Ryan no decía nada, solamente me miraba. Deslicé mi mano por su torso desnudo, musculoso y mojado por la reciente ducha. Lo sentí estremecerse cuando mi mano llegó al borde de la toalla. En un rápido movimiento tiré de ella lanzándola a alguna parte de la habitación comprobando si era cierto lo que había visto antes de que se la colocara…
— ¿Anastasia, te encuentras bien?
Y ahora de que me había perdido. Estaba tan metida en mi pervertida fantasía que ni siquiera estaba prestando atención.
—Sí, estoy bien, dejaré que te vistas. —dije aclarando mi mente mientras daba media vuelta y salía de la habitación.
No quería continuar allí invadiendo su privacidad y perturbándome aún más. Me paré afuera de su habitación de espalda a la puerta. ¿Por qué no había cerrado la puerta? Quién me habría mandado a entrar en su habitación. Ver una vez más su cuerpo desnudo trajo recuerdos a mi mente. Recuerdos que estaba tratando de olvidar.
—Pensaba que te habías marchado a la charla. Te llamé varias veces pero no contestabas.
—No te escuché. —me contestó.
—Llegaremos tarde a la charla. —le dije mirando la hora en mi teléfono.
Faltaban solamente cinco minutos para las cuatro.
—No lo haremos, la movieron hacia las 4:30 pm. Por eso no te desperté.
No me despertó. Acaso había estado en mi habitación y yo no me enteré.
—Ya puedes entrar Anastasia, estoy vestido. —entré nuevamente en su habitación.
¿A eso él le llamaba estar vestido?
Ryan se encontraba sentado en la cama. Traía unos jeans oscuros puestos. Nada más, dándome una impresionante vista de su esculpido cuerpo desnudo de la cintura para arriba. Se levantó y se dirigió hacia el armario en busca de una camisa.
— ¿Estuviste en mi habitación? —le pregunté con curiosidad mientras observaba el fénix de su espalda que me devolvía la mirada.
—Sí. Te llamé varias veces y como no contestabas me asomé. Te vi dormida y no quise despertarte. —me dijo mientras sacaba una camisa de color azul y se la ponía.
Vestido de esta forma nadie podía decir que era el presidente de una compañía. Disfruté mientras él se terminaba de vestir remangándose las mangas hasta los codos y poniéndose unas converses. Nunca me lo había imaginado vestido tan informal y mucho menos con converses. Fue hacia el baño y tras unos minutos allí salió acomodándose el pelo con la mano.
Cogió unas Ray-Ban aviador de la mesita y me sonrió.
—Ya nos podemos ir. —dijo mientras yo daba media vuelta y salía de su habitación.
Ryan me siguió y al llegar al ascensor presioné el botón de llamada. No pasó ni un minuto cuando las puertas se abrieron y entramos. El ascensor se sentía más pequeño de lo que en realidad era. Y el olor de Ryan, ese delicioso olor que desprendía a colonia y a gel de baño comenzó a volverme loca. Cerré mis ojos y aspiré profundamente. De esta forma no iba a poder olvidarlo jamás. Su olor no hacía más que recordarme la noche que habíamos pasado juntos. Y rápidamente me comencé a acalorar.
— ¿Te encuentras bien?—la voz de Ryan en ese momento me sonó más sensual de lo que debería.
Abrí mis ojos y me giré para mirarlo antes de contestarle.
—Si...estoy bien. —le contesté tratando de apartar los recuerdos de él desnudo sobre mí de mi mente.
Ryan me miró entrecerrando los ojos.
—Luces cualquier cosa menos bien Anastasia. —me dijo mientras yo apretaba mis piernas e intentaba en vano controlar las mariposas y los acelerados latidos de mi corazón.
Qué pensaría si le decía que su presencia, su olor y los recuerdos de la noche juntos me habían excitado completamente.
—No es nada, solo tengo un poco de dolor de cabeza. —no me gustaba mentirle, pero no podía decirle la verdad.
El me examinó con curiosidad de arriba a abajo y volvió a subir la vista hasta clavarla en mis ojos. En ese mismo instante las puertas se abrieron y salimos del ascensor. Nos dirigimos hacia una habitación preparada para la charla. Y después de dos horas, en las que logré mandar sobre mi cuerpo, y controlarlo, la charla había terminado. Me levanté y caminé rumbo a la salida, pero antes de marcharme busqué a Ryan con la mirada.
Ryan se había quedado charlando con una mujer rubia de exuberantes curvas que no le había quitado la vista de encima durante toda la charla. Y él le había sonreído y contestado sus preguntas. Mientras los veía desde lejos conversando me preguntaba de que hablarían. Y en ese momento sentí celos. Quería ser yo a quien le sonriera de esa forma, y a quien le tocara el brazo tan cariñosamente. Sabía lo que él estaba haciendo, seduciéndola, como mismo había hecho conmigo. Ella sería otra de las tantas que al igual que yo pasarían por su cama una sola vez. —Pero tú lo hiciste dos veces. — me reprendió mi subconsciente y lo ignoré.
Sé que no tengo derecho a reclamarle nada, yo misma me había puesto la soga al cuello rechazando lo que él me había ofrecido. Así que salí de allí rumbo a la habitación. Le envié un mensaje diciéndole que estaba en la habitación que no me encontraba bien.
