Los Personajes Pertenecen a Stephenie Meyer, La Historia Es Completamente Mia y Esta Protegida, Asi Que Pregunten Si Desean Publicarla En Alguna Parte.

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Beteado por Monz Pollen. Beta FFAD ( www . facebook groups / betasffaddiction/)

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28. El Primer Fin.

Edward POV.

Todos nos estaban mirando y esperaban una explicación. No sabía que decir, estaba seguro de lo que le preguntaría a Bella, pero no de lo que los demás dirían sobre mi petición. Aunque estaba a un ataque de la felicidad porque ella había dicho que sí.

Todos estos días pensando en si era o no lo correcto, ya que no quería arruinar nuestra relación, pero todo salió bien, ella dijo que sí y era lo que importaba, aunque ahora debía preocuparme de mi familia.

— Bueno ¿Dirán algo? — nos preguntó Emmett.

— Es que yo… — comenzó Bella, pero la detuve.

— Le pregunté a Bella si quería casarse conmigo y dijo que sí— expliqué— sé que somos jóvenes, pero no quiere decir que nos casemos mañana, es como una promesa.

Todos nos miraban, hasta que la madre de Bella caminó hacia nosotros.

— Esto me ha tomado por sorpresa, pero sería una mentirosa si dijera que no sabía que este momento llegaría, solo les pido pensar bien todo, me gusta que sea una promesa por ahora, así que por mi esta bien, puedes casarte con mi hija — me miró.

— Gracias Marie.

Ella nos abrazó y así fue como todos nuestros amigos nos abrazaron mientras nos felicitaban, y daban sus comentarios sobre el tema.

Alice y Rose se llevaron a Bella hacia un costado y comenzaron a decirle algo. Vi como se encogía de hombros y solo sonreía. ¿Qué le estarían diciendo?

A los minutos mi novia volvió y me abrazó por la cintura.

— ¿Qué te dijeron? — pregunte.

— Alice y Rose me habían dicho que estabas distinto y me mirabas distinto, ahora me decían que era por esto. ¿Hace cuánto lo planeaste?

— Desde que fuimos donde mi madre, tenía la idea y cuando estaba ahí afirme lo que quería.

— Vaya— murmuró Bella.

Nos fuimos hacia donde estaba la fiesta a excepción de la madre de Bella, quien dijo que quería descansar y se llevó a Amanda con ella, para que Jasper y Alice pudieran disfrutar un poco.

Yo llevé a Bella directo a la pista de baile y comenzamos a movernos al ritmo de la música. Las manos de Bella estaban enredadas en mi cabello, mientras movía su cadera de un lado a otro muy pegado a mi cuerpo. Yo le seguía el ritmo, pero no me estaba volviendo loco con sus movimientos sensuales. Mis manos apretaban cada vez más sus caderas para apretarla a mí.

— Me estas volviendo loco— le dije al oído.

— Tú también me vuelves loca.

Bella se giró y se colocó de espaldas a mi, todo su cuerpo quedo apoyado en el mio, una de sus manos fue hacia mi cuello y me acercó más a ella, mi cara quedó muy cerca de su cuello y yo aproveche para besarlo. Mis manos se fueron a su vientre donde comencé a acariciarlo. Solo su vestido me prohibía tocar su piel.

Bella continuó contoneando su trasero contra mi cuerpo, haciendo que el calor comenzara a recorrer mis venas. Besé su cuello y luego lo succioné, haciendo que Bella soltara un pequeño gemido.

— No juegues Edward — me dijo Bella.

— ¿Quién dijo que estoy jugando? — la acerqué a mi y ella sintió mi miembro que había despertado por ella.

— Edward…— murmuró.

— ¿Vámonos? — pregunté.

— Pero… ¿los demás?

— No se darán cuenta, vámonos.

— Entonces vamos— Bella me tomó de la mano, y nos fuimos hacia la salida.

Al subirnos al ascensor acorralé a Bella contra una de las paredes y comencé a besar su cuello, ella enredó sus dedos en mi cabello, mientras tiraba un poco de el.

Cuando llegamos a nuestro piso, salimos abrazados y caminamos a paso rápido hacia nuestra habitación. Pasé la tarjeta, nos dieron el acceso y rápidamente entramos en la habitación. Cerré la puerta y acerque a Bella a mi, mis manos rápidamente se fueron a la parte trasera de su vestido, bajé el cierre y Bella dejo caer el vestido. Quedo en solo ropa interior delante de mí.

— Sexy— murmuré.

— Mucha ropa — me indicó ella.

Bella llevó sus manos a mi chaqueta y la sacó, para después comenzar a desabrochar mi camisa. Cuando la tuvo desabrochada, pasó sus manos por mi pecho, para luego acercarse y besarme desde mi clavícula hasta mi oblicuo, lo cual me hizo estremecer.

La volví a acercar a mí, para besar sus labios, sus mejillas, su mandíbula, descender por su cuello y regresar a sus labios. De apoco comencé a caminar hacia la cama, para dejarla caer sobre ella.

La respiración de Bella era entrecortada, podía ver sus pechos subir y bajar rápidamente. Me coloqué sobre el cuerpo de Bella, mis manos estaban a sus costados, mientras mi peso caía sobre ella lentamente. Sus manos se colocaron en mi espalda baja y comenzó a hacer círculos sobre ella.

— Nunca pensé que me pedirías matrimonio— dijo Bella.

— Te amo Bella, y lo único que quiero es estar mi vida contigo.

— También te amo, y quiero estar siempre contigo.

Nos volvimos a besar, de manera lenta, pausada, disfrutando del momento. Hasta que me separé un poco de ella, y al volverme a acercar ataqué su cuello, para descender hasta el inicio de sus pechos mientras que una de mis manos desabrochaba su brassier para dejar sus pechos ante mi.

Mi boca se fue directa a su pezón, el cual tiré y succioné con mis dientes. Los gemidos de Bella, se fueron elevando, mientras atacaba sus pechos. Pasaba del izquierdo al derecho sin detenerme.

— Edward— gritó Bella, cuando mordí un poco más fuerte.

Volví a besarla, y Bella hizo que me girara, para quedar ella sobre mi cuerpo.

Comenzó a besar mi pecho de un lado a otro, lamio mis pezones lo cual hizo que gruñera y Bella rio. Continuó bajando, hasta llegar donde estaba mis pantalones, ella pasó su lengua marcando esa parte, lo cual me hizo estremecer, para luego separarse y sacarme los pantalones junto con mis bóxer. Quede completamente desnudo delante de ella.

— Hermoso— murmuró Bella.

— Ven aquí— le dije.

Ella se colocó de pie sobre mi cuerpo, bajo lentamente sus braguitas y quedó desnuda, lo cual hizo que tragara profundo. Se sentó sobre mi cadera, beso mi pecho y llegó hasta mis labios, los cuales se juntaron en un beso feroz.

Ella volvió a bajar por mi pecho, hacia mi miembro, el cual tomó entre sus manos y comenzó a acariciar, esto provocó que me estremeciera y apretara las sabanas entre mis manos.

— Bella… por favor — dije entre jadeos— no… juegues conmigo.

— Ok — dijo.

Ella se volvió a acomodar sobre mi cuerpo y en un solo movimiento, mi miembro entró en su cuerpo, haciendo que los dos gimiéramos. Sus manos sujetaron las mías a ambos lados de mi cabeza, para luego comenzar a mover su pelvis contra mi cadera, provocando el mejor movimiento que hubiera sentido en mi vida.

— Bella… Bella — dije gimiendo.

— ¡Oh Edward!

No aguanté que ella tuviera el control y la giré sobre la cama, tomé su pierna y la coloqué sobre mi hombro sin salirme de ella, eso provoco una fricción distinta y se sentía mucho mejor.

— Edward no… no aguanto— dijo Bella.

— Vente para mi bebé, vente.

Mis movimientos fueron más intensos, más rápidos y ella llegó a su orgasmo. Sus paredes apretaron mi miembro, pero me corrí. Me tranquilicé un poco y cuando Bella comenzó a respirar un poco más lento, le dije que se colocara a sobre sus rodillas y manos. Ella me miro extrañada primero, pero lo hizo, me coloque detrás de ella y bese su espalda.

— Debemos probar cosas nuevas — le dije.

Ella me sonrió y en un rápido movimiento volví a entrar en Bella. Ella gimió alto, y yo no pude evitar gruñir cuando sentí sus paredes mucho mas apretadas. No aguantaría mucho, pero haría que Bella se viniera conmigo.

Mis movimientos comenzaron rápido, Bella gemía cada vez que entrada en su cuerpo, y con cada estocada se sentía mucho más apretado. Mis manos sujetaban fuerte sus caderas y comencé a aumentar mis movimientos, hasta el punto en que ninguno de los dos pudo aguantar y llegamos a un fabuloso orgasmo, donde gritamos el nombre del otro.

Caí junto al cuerpo de Bella en la cama, la atraje de la cintura y la apreté a mí, dejando un beso en su cuello.

— Eso a sido increíble — dijo Bella — ¿Por qué nunca lo habíamos intentado?

— No se nos había ocurrido, pero ahora ya sabemos — sonreí.

— Te amo Edward— se giró para mirarme— te amo por todo lo que haz hecho por mi, por nunca dejarme, por amarme como lo hacer, y ahora que estamos comprometidos sé que estaremos juntos por siempre.

— Siento lo mismo amor, sé que eres la indicada, sé que eres mi todo. Te amo — bese sus labios.

Nos dejamos llevar por el beso, acariciándonos con nuestras lenguas, hasta que el beso subió su intensidad y nos volvimos a amar. A demostrarnos nuestro amor.

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Bella POV.

Habíamos vuelto a clases, ya solo nos quedaba el segundo semestre y terminaríamos el año para comenzar nuestra vida de universitarios.

Edward y yo habíamos sido aceptados en la universidad de Seattle, lo cual me tenía contenta, ya que no tendría que estar lejos de mi madre, quien no se quería mudar de Forks para estar con nosotros, así que podría venir siempre a verla.

Edward había quedado con una beca completa para estudiar Medicina, mientras que yo estudiaría literatura, algo que me tenia muy emocionada.

Alice y Jasper también vendrían con nosotros. Alice estudiaría diseño, mientras que Jasper estudiaría comercio exterior. Rose con Emmett habían quedado en la universidad de Los Ángeles, aunque no quería irse, logramos decirles que era una buena oportunidad y que no estaba tan lejos, al final decidieron ir.

Me despedí de mi madre al terminar mi desayuno, tomé mi mochila y como lo estaba haciendo estas últimas semanas espere a que Edward viniera por mí.

Después de año nuevo, él había decidido volver con su padre, me puso un poco triste la noticia, pero sabia que debía volver a arreglar bien las cosas con el y una de esas, era volver a vivir juntos, en lo cual le estaba yendo bien. Él estaba contento y con su padre hablaban mucho más que antes. Aparte no podíamos estar viviendo juntos todo este tiempo. Éramos novios… bueno prometidos, por lo cual debíamos tener nuestro tiempo y espacio.

Edward se estaciono delante de mi casa y yo corrí hacia su auto, me subí y antes de que el dijera algo, junte nuestros labios.

— Hola amor — le dije.

— Hola — sonrió— veo que soy estas contenta.

— Sip, es por que te veo.

— También estoy feliz por verte.

Se acercó y beso mis labios antes de partir hacia el instituto.

— ¿Crees que en algún momento se darán cuenta? — pregunté.

— ¿Sobre que? — me miró extrañado Edward.

— Nuestro compromiso— dije levantando mi mano.

— Bueno, ya han pasado días y nadie ha visto tu anillo, y si lo ven no creo que sea malo.

— Tampoco es que me importe, pero dirán muchas cosas.

— Lo sé, pero estando contigo no importa.

Edward besó la mano donde estaba el anillo y entrelazó nuestros dedos.

Al llegar al instituto, nos bajamos del auto y caminamos tomados de las manos hacia nuestra primera clase. Nos encontramos con Alice y Emmett quien tenía clases con nosotros.

— Hola par de tortolos — nos saludó Emmett.

— Hola — le dije.

— Amiga debemos planear la boda — me llevó Alice al salón — hay que ver el vestido, el lugar, la comida, los invitados y muchas cosas — decía muy rápido.

— Alice, Alice calma — la paré— aún no hay fecha y no quiero algo grande.

— Pero será tu boda, debe ser grande.

— Por el momento solo nos queremos graduar, luego veremos lo de la boda y todo eso, pero no creo que sea algo grande.

— Amiga no me quites la ilusión— me miró Alice con un puchero.

— Lo lamento Alice, pero…

— Podrás organizar nuestra boda — me corto Edward, pasando su brazo por mi cintura— pero déjanos graduarnos.

— Me parece — salto Alice — gracias Edward.

Mi amiga se fue a sentar junto a Emmett, mientras Edward no llevaba a nuestro lugar.

— ¿Por qué le dijiste que si? — pregunte— preparar algo enorme.

— Sabes que Alice te hará caso en lo que quieras, solo quiero que este feliz, ella sueña con organizar algo así.

— Bien, pero no quiero nada grande.

— Yo tampoco, solo me quiero casar contigo.

Puse mi mano en su cuello y lo atraje a mí para juntar nuestros labios. En eso llegó el profesor y la clase comenzó. La mañana paso volando entre una clase y otra, el almuerzo fue un momento agradable con todos y seguimos con las clases. Al final de día decidimos dar un pequeño paseo.

Edward se estacionó y nos bajamos del auto, él tomó mi mano y comenzamos a caminar por el pueblo. Todo estaba tranquilo como siempre había sido Forks. Me gustaba esa tranquilidad, era buena para pensar y relajarse.

— ¿Crees que hice las cosas muy rápido? — preguntó Edward de repente.

— ¿Por qué lo dices? — lo miré.

— Por el matrimonio, fui muy rápido.

— No lo fuiste — puse mi mano en su cuello— lo hiciste por que es lo que sentías y yo acepté.

— He estado hablando con mi padre, y él me ha hecho pensar. Creo que apure las cosas.

— No me digas eso ahora Edward — me separé y lo miré— hace unas horas decías que solo te querías casar conmigo.

— Es lo que quiero— se apuró en decir.

— ¿Entonces?

— ¿Qué pasa si no nos va bien casados, si no podemos llevar el matrimonio? No quiero separarme solo por haber tomado una mala decisión.

— Edward no nos ira mal, te amo y me amas, aparte ya tenemos la experiencia de vivir juntos y nos fue bien.

— Puede ser, pero tengo miedo de que no resulte.

Me acerqué a Edward y lo abracé, colocando mi cara en su pecho.

— ¿Recuerdas el día que nos conocimos?

— Sí.

— ¿Recuerdas donde fuimos?

— Sí.

— Quiero ir.

— Ok.

Volvimos al auto y Edward condujo hacia la Push, más en específico hacía el acantilado. No nos demoramos mucho en llegar, Edward se estacionó y los dos bajamos del auto para ir a ver el mar, que chocaba contra las rocas.

— ¿Por qué querías venir? — preguntó Edward.

— Quería que recordaras.

— ¿Cómo nos conocimos? Siempre lo hago, esa noche fue especial para mí.

— No eso, lo que hablamos.

— ¿Qué cosa? — me miró extrañado Edward.

— Estábamos aquí y tú me dijiste que nunca habías hecho una relación de amistad tan rápido, donde nos pudiéras hablar sin problemas ¿Lo recuerdas?— Edward asintió— dijiste que esto era especial y Edward, es especial. Desde que nos conocimos nos pasaron cosas especiales. Hemos pasado por todo el dolor que se puede pasar, pero aun estamos juntos y amándonos, eso hace que tus palabras sean verdad. Nuestra relación es especial y por eso estamos destinados a estar juntos. Te amo y lo único que quiero es estar contigo.

— También te amo.

Edward me atrajo a su cuerpo y me besó, me besó como si el solo dependiera de mis besos. Yo lo abracé, mientras respondía al beso, por que lo amaba y él era todo para mí.

Nos quedamos abrazados, mirando el paisaje, mientras nos decíamos algunas cosas cursis, esas que solo te dices cuando estas enamorado.

Edward me fue a dejar a la casa cuando ya se había hecho de noche, nos despedimos y entre en mi casa, mi madre me estaba esperando.

— ¿Cómo estuvo tu día? — preguntó.

— Bien, ya quiero terminar el instituto.

— Me imagino, han hablado con Edward sobre donde vivirán en Seattle.

— Bueno en el campus, los dos tenemos becas completas y eso incluye la residencia.

— Muy bien, me parece — sonrió mi madre— deben estar emocionados por la universidad.

— Un poco, igual debemos terminar, como también pasar las vacaciones.

— ¿Alguna idea para eso?

— Si, iremos a la playa a la casa de los tíos de Alice por unas semanas, luego la pasaremos aquí, para así arreglar nuestras cosas y poder mudarnos.

— Me gusta que se estén organizando.

— Si, Edward y yo hemos tenido tiempo de conversar.

Fui a la cocina, donde saqué una manzana y le di un mordisco. Estaba deliciosa.

— ¿Han hablado sobre el matrimonio? — entró mi madre.

— Si, hoy estuvimos hablando, Edward estaba un poco nervioso.

— ¿Ya no se quiere casar? — preguntó mi madre asombrada.

— No, no es eso, es solo que esta nervioso por que cree que se apuró. Pero lo amo mamá y sé que esta bien.

— Yo también lo creo hija.

— ¿De verdad? — la miré sorprendida.

— Ustedes han pasado por tantas cosas, que no los veo separados. Puede ser que estén jóvenes, sobre todo Edward, pero tienen la madurez para afrontar un compromiso tan grande como ser un marido y mujer— mi madre se acercó a mí y tomó mi mano libre— no me importa si se casan mañana, en un mes o dentro de algunos años. Estaré feliz si ustedes están juntos y mas sabiendo que Edward te ama como lo hace.

— Gracias mamá — la abracé— yo también estoy segura de lo que siento por Edward, no me importaría casarme mañana con él.

— Sé que te gustaría hija— me miró mi madre— pero recuerda que Edward aun tiene diecisiete y no puede casarse siendo menor.

— Lo sé — sonreí— debo esperar a que mi chico tenga dieciocho.

Mi madre se rio por mis palabras, para luego decirme que prepararía la cena, yo aproveché ese tiempo de hacer mis deberes, mientras seguía conversando con mi madre.

Estaba tranquila, mi madre me apoyaba en lo del matrimonio y eso me hacia estar confiada, ahora solo debíamos colocar la fecha de la boda.

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Los últimos meses pasaron volando, nuestros últimos días como estudiantes estaban terminando. Habíamos aprovechado cada día y hoy no sería la excepción.

Terminé de acomodar mi cabello y me coloqué brillo labial, estaba lista para ir al baile de graduación.

Bajé las escaleras para encontrarme con mi madre y Charlie.

— Esta preciosa hija— se acercó Charlie.

— Gracias papá— le sonreí.

Hace un mes le había dicho a Charlie papá directamente, eso nos emocionó a los dos y desde ahí es fácil decirle de esa manera.

— Edward ya debe de estar por llegar— dijo mi madre.

Me miré por última vez al espejo, arreglé mi vestido y tomé mi chaqueta.

El timbre sonó, mi madre abrió la puerta y mi novio apareció más sexy que nunca. Venía con un traje de color negro, camisa blanca y corbata negra. Se veía muy bien con ella.

— Estas muy guapo— dije.

— Tú estas hermosa.

Edward me tomó de la mano y me hizo girar, mi vestido se abrió un poco por el viento. Era de color rojo, con un lindo escote en V, era ajustado en mi cintura, hasta la cadera donde se ampliaba hasta mi rodilla.

Edward me acerco a él, pasó sus manos de mi cintura a mi espalda, yo puse mis brazos en su cuello y nuestros labios se juntaron. Era un beso tranquilo, pausado.

En eso escuché el flash de una cámara y cuando nos separamos, mi madre tenía la cámara entre sus manos y nos apuntaba.

— ¡Mamá! — reclamé.

— Vamos hija, hazme feliz, solo unas fotos.

— Pero mamá….

— Por favor.

— Ok.

Edward pasó su brazo por mi cintura, yo puse mi brazo en su cintura y miramos a mi madre. Ella nos tomo varias fotos.

— Quiero alguna de esas fotos — me dijo Edward al oído.

Yo lo miré y sentí como mi madre nos sacaba una foto.

Al final nos despedimos, nos subimos al auto y partimos hacia el gimnasio del instituto. Cuando llegamos ya había muchas personas en el lugar.

La fiesta estaba en su apogeo, la gente bailaba en el centro, otras conversaba animada en las mesas o estaban sacando algo de comer en las mesas a los costados. Aparte de que todo estaba lleno de globos y listones.

— ¿Me concede esta pieza? — me preguntó Edward.

— Claro.

Fuimos hasta la pista y comenzamos a movernos al ritmo de la música. Al poco rato nuestros amigos llegaron a nuestro lado. Alice se veía muy lindo con un vestido de color morado, mientras que Rose tenía puesto un vestido de color azul largo. Jasper y Emmett estaban igual de sexys que Edward en su traje.

Bailé con Jasper, quien me hizo moverme mucho, también baile con Emmett, quien solo me hacía reír por sus ocurrencias y las cosas que decía de las parejas que estaban a nuestro alrededor. Bailó con mis amigas cuando los chicos fueron por refrescos para nosotras.

— Es nuestro ultimo baile — dijo Alice — no lo puedo creer.

— Yo tampoco— dijimos con Rose.

Nos abrazos de un forma emotiva, para luego seguir bailando. Los chicos llegaron y todos hicimos un salud.

Volví a los brazos de Edward, para un vals romántico. Él puso sus manos en mis caderas y yo puse mis brazos en su cuello.

— No puedo creer que todo este a punto de terminar — dije.

— Yo tampoco, la próxima semana la graduación y adiós.

— Este último tiempo ha sido el mejor.

— Siempre a tu lado será lo mejor— me abrazó Edward.

Nos dejamos guiar por la música, hasta que la noche se acabó. Nos despedimos de nuestros amigos y nos fuimos al hotel que Edward había reservado para esa noche. Esa noche nos amamos y disfrutamos del otro.

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Tiraba del traje amarillo que tenía que ocupar para la graduación, no me gustaba, sentía que no me veía bien, pero era lo ultimo que tenia que hacer por el instituto así que debía aguantarlo.

— Amor están todos afuera — dijo Edward llegando a mi lado— nuestros padres están juntos.

— Que bueno, no los quería separados.

— ¿Estas lista? — me abrazó.

— Si, ya es hora.

Edward dejó un beso en mi cabello, me ayudó a colocarme el birrete, yo lo ayudé a él y nos colocamos en la fila para salir. Cuando fuimos nombrados todos salimos y ocupamos nuestros lugares. Estaba por apellido, así que me toco muy lejos de Edward y me aburrí casi toda la ceremonia porque no tenía a ninguno de mis amigos cerca de mí. Al final fuimos llamados uno por uno para recibir nuestros diplomas. Vi a mis amigos subir, como también a mi novio, yo fui una de las últimas y cuando recibí mi diploma todo terminó. Estaba graduada.

Me gane junto a mis compañeros en el escenario, Edward apareció a mi lado sin que me diera cuenta, tomó mi mano y el director nos felicitó. Todos lanzamos los birretes al aire.

Nos fuimos hacia donde estaba nuestra familia, mi madre me abrazó cuando llegué a su lado mientras soltaba un par de lágrimas.

— Felicidades hija— me abrazó— no sabes lo orgullosa que estoy de ti.

— Gracias mamá.

— Felicidades hija— me abrazó mi padre.

— Gracias papá.

Edward estaba a mi lado, junto a su padre. Él también me felicitó, como lo hizo mi madre y Charlie con Edward.

— Chicos pensamos en ir a cenar todos juntos ¿Qué les parece? — nos pregunto mi madre.

— Me gusta la idea— sonreí.

Todos nos fuimos al estacionamiento. Nuestros padres se fueron juntos, mientras Edward y yo nos íbamos en su volvo, ya que él había pasado por mí.

Fuimos a un restaurante del pueblo, el cual por supuesto estaba lleno de gente, nos dieron una mesa que ya habían reservado. Pedimos la comida y esperamos.

Todo el tiempo nuestros padres hablaron de lo orgullosos que estaban de nosotros, sobre todo por haber tenido buenas calificaciones.

— Estamos muy felices por ustedes, por que entraron a una buena universidad y lo mejor es que no estarán solos — dijo mi madre, después de que la comida había llegado.

— Gracias — sonreí.

— Por eso les tenemos una sorpresa— dijo el padre de Edward.

— ¿Qué es? — pregunto mi novio.

Nuestros padres sacaron algo de sus bolsillos y nos entregaron algo a cada uno. Miré mi mano y era una llave con un listón morado. Edward tenia lo mismo pero con un listón rojos.

— ¿Qué es? — pregunté.

— Es la llave de su nuevo departamento— nos dijo mi madre — estuvimos conversamos y creímos que lo mejor seria que vivieran juntos, ya que así todos estaríamos tranquilos.

Con Edward nos miramos sorprendidos, pero después abrazamos a nuestros padres agradeciéndoles.

— Viviremos juntos amor— me dijo Edward.

— Si, no sabes que feliz soy— le di un beso.

Seguimos disfrutando de la comida, diciendo lo que teníamos pensado hacer y cuando podríamos ir a conocer nuestro nuevo departamento.

— Esta a solo unas calles de la universidad, por lo que podrán ir caminando como en auto— nos dijo Charlie.

— Que bien, me gusta caminar— sonreí.

Cuando estábamos en el postre mire a Edward, el entendió mi mirada, tomó mi mano bajo la mesa y se aclaró la garganta para que lo miraran.

— Nosotros también tenemos algo que decirles— dijo Edward mirando seriamente.

— ¿Qué pasa hijo? — le pregunto su padre.

— Con Bella hemos estado conversando estos últimos días y llegamos a un acuerdo.

— ¿Cuál acuerdo? — nos pregunto Charlie.

— Queremos casarnos y por eso tenemos pensado casarnos el día en que cumpla dieciocho— dijo Edward.

Nuestros padres nos miraron sorprendidos por nuestras palabras, y yo solo miraba a Edward, quien estaba decidido en sus palabras. Apreté su mano y volví mi mirada hacia nuestros padres.

— Espero que nos apoyen, porque de verdad deseamos que estén de acuerdo con nuestra decisión— dije.

Nuestros padres se miraron entre ellos, para luego volvernos a mirar y sonreírnos. Eso me sorprendió.

— Claro que estamos de acuerdo, hija— dijo mi madre— es obvio que piensan en ese matrimonio y sabemos que serán felices cuando se casen, estábamos esperando la fecha — sonrió.

— Entonces ¿No se oponen? — preguntó Edward.

— Claro que no— le dijo su padre— los apoyamos.

— Aparte vivirán juntos, así no rompen las reglas— nos dijo Charlie y todos nos echamos a reír.

No podía creer que nuestros padres aceptaran tan rápido, estaba muy feliz por eso.

— Nos casaremos amor— dijo Edward a mi oído— y no puedo estar más ansioso por ese día.

— Yo tampoco.

Edward tomó mi cara entre sus manos y nos besamos. Solo faltaba un mes para nuestra boda y debíamos organizarla.

Apareci...! Lamento Tanto Haberme Demorado En Enviar el Capitulo... Se Que Las Escusas Son Malas... Pero Las Tengo xD Primero Termine El Capitulo y Lo Envie Tarde a Mi Beta... Estoy En las Ultimas de Clases y Tenia Un Trabajo de Loco Para Un Ramo y Como Que Solo Pensaba Eso... Pero Ya Estoy de Regreso... La Proxima Semana Doy Mis Examanes Finales y Bienvenidas Vacaciones..! Asi Que Habra Capitulo y Tengo Que Decirle Que Quedan Solo dos Capitulos... u.u y Termina La Historia... Estoy Trabajando en Algo Nuevo... Pero Tendre El Summary y La Portada La Proxima Semana... Lo Publicare En El Grupo de Face... Si Se Quiren Unir Agreguen Mi Face Danii Belliner Cullen y En Mi Muro Esta :D Siempre Lo Subo...! :D Espero Que Les Gustara El Capitulo Como ven Las Cosas Van Rapido :D y Bueno Queda Poco... Gracias Por Sus Review, Alertas y Favortios :D Soy Felices Con Ellos...!

Bueno Me Despido, Gracias Por Leer :D
Saludos
Danii^^