Capítulo 27: Para alejarse de mí
(Tercera parte de Sadness)
El calor que emanaba el sol a estas horas era sumamente agobiante. El mediodía, en donde el sol estaba en su punto más alto, a todo esplendor, en su auge. Los miembros de grupo caminaban lentamente, arrastrando sus pasos uno detrás del otro, como caminantes. No tenían energías ni ánimos, les faltaba de todo para estar bien mínimamente. Los rayos del sol golpeaban contra el pavimento rebotando de lleno contra nuestras caras. El camión, ese en que viajamos por la ruta unos kilómetros, nos dejó varados hacia unas semanas, se le había fundido el motor, dejándonos desolados, a la merced de la naturaleza.
Mi estómago ruge sonoramente, alertando a Carl que caminaba a la par mío, pero sin más que hacer, me dio una sonrisa torcida. Llevo mi mirada hacia abajo, justo hacia mi vientre, cubierto por una remera manga larga bastante holgada. Una de mis manos toca la costilla derecha, mucho más notable de lo que hace tiempo solía ser. Tengo demasiado hambre, no sé si pudiera llegar más lejos, en este deplorable estado.
- Tomemos un descanso papá. No ves que lo necesitamos, lo único que vas a lograr es que nos insolemos o nos descompongamos - Dijo Carl a viva voz a mi lado, cansado de todo esto, para Rick que estaba mucho más adelante con la pequeña Judy en sus brazos. Grimes padre se dio la vuelta y asintió con pesadez luego de unos largos minutos. Tomé su mano y entrelacé nuestros dedos, regalándole un pequeño apretón de sustento y apoyo.
- Primero tendremos que encontrar en donde quedarnos -Dijo alguien que no logré distinguir quién fue, gracias que me había distraído con Carl, mirándolo detalladamente. Me perdí en sus labios, hice lo posible por no hacerlo, pero me parecían muy tentadores, demasiado. Y él lo notó. Sentí mi rostro tomar más calor de lo que ya atravesaba, moriría de calor allí mismo, literalmente. Susurré un leve "No hagas eso" a lo que el se rió de mí, y lo peor, es que tenía razón al burlarse, si es eso lo que él hizo. Nos alejamos de la carretera hacia un lado, comenzando a entrar por el espeso bosque. La humedad era terrible, al cabo de no dejarte respirar, o cuando lo hacias era con pesadez. Estaba sudando como un cerdo. Mi boca está literalmente seca y mis labios a punto resquebrajarse.
- ¡Miren! - Tyresse dijo señalando entre medio de los árboles. Miré hacia el sector con curiosidad, agotando las pocas reservas de energía. Parecía un oasis, porque en el medio de todo el desierto, Tyresse encontró un acantilado. El agua caía con poca violencia, que hacía que escuchásemos el golpe de las aguas como una caricia al oído.
Con cuidado, si tener en peligro de resbalar, o tropezar con ninguna raíz llegamos. Era maravilloso. Me arrodillé en la orilla, forme un cuenco con mis manos comencé a beber agua con demasiada necesidad. Sentía como el agua bajaba por todo mi cuerpo. Me hará mal si tomo el agua de la manera en la que lo hago, pero estar varios días con una muy limitada cantidad de agua hace que quieras beber toda el agua del lugar de un vez.
Tara, Maggie, y Rosita ya se encontraban flotando placenteramente en el agua. Muchos se les iban sumando para alivianar su calor. La más disparatada fue Leyla, que hizo carrera y después se tiró de bomba al pequeño lago.
- ¿No te vas a meter? - Dijo Carl que estaba de cuclillas igual que yo.
- No lo sé, quizá - Resto solo un momento para que parara y comenzara a caminar para adentrarme al lago.
Se sentía realmente bien el agua fría que templaba el calor que emanaba mi piel. Me hundí debajo del agua conteniendo la respiración. Ay, no me puedo sentir mejor, de lo que ya me siento ahora. Me saqué la goma del cabello que juntaba este en una cola de caballo baja rápidamente y refregué mis manos en mi rostro, queriendo sacar todo rastro de mugre, tierra. Salí a la superficie echando la cabeza para atrás. Tomé una bocanada de aire y sonreí.
- Dios que felicidad - Gritó Leyla en oído. Saqué el agua de mis ojos y le grité lo mismo a ella - Me vas a dejar sorda querida, no vez que con vos no se puede hablar tranquilamente sin tus locuras. Por dios que chiquilla más insolente - Llevo la mano a su pecho haciéndose la ofendida con una de las voces deformadas que ella crea.
- Eres única Leyla - Reí.
Los únicos que no estaban metidos en el agua era Daryl, Rick, Gabriel, Noah - el que dijo ser amigo de Beth - y Tyreese. Algunos de ellos solo optaron por refrescarse con agua, pero nada más de ahí.
Carl estaba en el agua, pero cerca de la orilla con Judy, esta reía alegremente mientras aplaudía y lograba salpicar la cara del ojiazul dulcemente. Noah - Mi hermana - se acercó a ellos, con su hermosa sonrisa impregnada en sus labios, pero algo raro pasó. Pude ver como Carl se tensó al percatarse de su presencia. Los dos se quedaron viendo, pero él con el ceño ligeramente fruncido. Me fui acercando a paso de tortuga y disimuladamente. Pero no llegué ni a la mitad de mi recorrido ya que Noah había partido de allí algo desilusionada.
¿Que paso? Quizá ella quiso tener a Judith y Carl le dijo que no. Seguro es eso, o algo parecido.
(***)
-...largo - Hizo cara de perrito, con sus hermoso ojos azules quién sería capaz de resistirse.
- Solo uno - Me acerqué a él mirándolo fijamente a los ojos. Junte nuestras frentes y con algo de tortura le rocé los labios, dejándolo con ganas demás.
- ¿Y? Sigo esperando - Dijo él con voz reprochadora.
Lo agarré de la solapa de la camisa con violencia, no tan fuerte para él, y junté sus labios con los míos. Eran tan suaves y acolchonados, tan embriagantes y prohibidos tanto que con uno solo de sus besos él lograba mandarme a lo más alto de los cielos. Aprisioné entre mi boca su labio inferior, saboreando cada centímetro y milímetro, pasando tímidamente la lengua sobre ellos. Él rápidamente imitó mi acción tomando el control. Sus manos, que estaban en mi cintura me atrajo hacia sí posesivamente, limitando cualquier espacio que se hallaran entre nuestros cuerpos. Hize lo mismo, pero con su cabeza. Esto era estar en el cielo mismo. Una de sus manos subió por mi columna vertebral, dejando a su paso un placentero cosquilleo. Nuestros labios comenzaron a danzar al compás de una melodía inexistente, una melodía que estaba en nuestras mentes, y solo nosotros nos precatabamos de ella. Seguramente para la vista de otros nos veríamos como dos babosas, así de pegados. Le susurré en su oído un "Te quiero" con las pocas reservas de oxígeno en mis pulmones.
- Yo más hermosa - Volvió a tomar mis labios entre los suyos, pero con menos velocidad. Disfrutando de la situación, aprovechándola todo lo que nuestras almas pudiesen grabar muy dentro de nosotros. Se escuchó ramas crujir, y nos percatamos de la presencia de alguien. Carl y yo nos separamos con algo de rapidez, pero dificultad. Coloqué mi manos derecha sobre mis labios tratando de ocultarlos, porque seguro estos estarían rojos e hinchados descomunalmente, sin embargo Carl estaba igual, y si que no lo ocultó.
Noah estaba ahí paralizada, parada de una forma estática, pero sus ojos verdes estaban muy brillosos, aguados. De repente comenzó a caminar de espalda, para luego darse la vuelta y salir corriendo. No entendía el por qué de su reacción, no entendía nada, pero la seguí, seguí esa corazonada que me indicaba que la siguiera, aunque todo podría salir mal.
- ¡Noah, Noah! - Grité bajito para no atraer caminantes mientras corría atravéz de los árboles que dificultaban su camino, el cual era junto a ella.
Corrí y corrí, a duras penas logré conseguir divisarla a lo lejos, a unos metros de distancia.
- Noah ¿Qué te pasa? - Dije tomando una bocanada de aire, por el tramo corrido. No comí mucho, solo lo que venía comiendo desde hace unas semanas, igual de escaso, y eso hacía que no obtuviera esa energía que tuviera que tener, la necesaria que tendría que tener para no sufrir mucho impacto al usar de sus músculos, de su cuerpo.
- Los traidores me pasa ¿Sabías? - Las lágrimas caían a borbotones por sus mejillas hasta la mandíbula.
- No entiendo a que te referís. Por favor explícame.
- Tú, tú sabías que estaba enamorada de él - Me congelé y abrí los ojos a más no poder - Sabes, eres una mierda de hermana. Me traicionaste.
- Yo... no sabía nada - Susurré tratando de procesar todo.
- Lo sospechabas, yo claramente siempre lo insinuaba - Sus ojos obtuvieron una gama de verde obscuros - ¿Tan idiota podes ser? - Fue puro instinto, realmente no lo quise hacer, pero mi mano fue a parar a su mejilla en un golpe. Me arrepentí al instante de haberlo hecho. Sus ojos, esos verdes que alguna vez te transmitían alegría, ahora solo destilaban odio e ira.
- No te juro que... no quería.
No me dijo nada, solo camino, camino para volver al grupo, para alejarse. Para alejarse de mi.
Diana:
¿Que fue lo q le dijo emily a carl?
Beth tiene q sobrevivir! q no pierdan pa esperanza.
Con el capítulo que venga, hago un especial, para que se resuelvan todas tus dudas. Eso nunca! xD jajajaj
Otra vez me tardé, tendrían que matarme, soy tan irresponsable :'( , perdón otra vez.
Nos vemos en el próximo capítulo, besos, las quiero :*
Sweet_G_
