27. Lo amo

...

Amo como ama el amor. No conozco otra razón para amar que amarte. ¿Qué quieres que te diga además de que te amo, si lo que quiero decirte es que te amo?

Fernando Pessoa (1888-1935) Poeta portugués.


Reí de nuevo en lo que él rellenaba mi copa.

–¿Esto cuenta como emborracharse en el bosque, cosa que Charlie tanto odia?

Comenté divertida.

No sabía qué bebía, pero me relajaba y no tenía un sabor del todo amargo a lo que antes por tonta había probado.

Edward me miró serio por leves segundos, más después sonrío y acaricio una de mis mejillas.

Me recargué sobre uno de sus brazos y crucé mis piernas sobre el mantel que había servido de cubierta para sentarnos sobre el frío pasto.

–Aún no entiendo, esto es muy lindo –Observé la mesa en la que antes me había servido un delicioso trozó de pastel de chocolate.

–¿Qué no entiendes? –Preguntó confundido.

Medité el momento. Yo era la única que hablaba y hablaba entre risas. En lo que él solo me observaba y sonreía.

–Es que... ¿Por qué? ¿Hay algún motivo? –Volví a señalar todo el prado.

Sonrío de nuevo y me dio un beso en la mejilla.

–Eres demasiado distraída, Bella –Comentó antes de recostarse sobre el pasto.

Lo mire confundida, queriendo que dijera más. Observé la luna y el oscuro cielo antes de temblar y acobijarme en la chaqueta de Edward. Decidí después de un momento que era mejor acompañarlo. Me recosté a un lado y alcé mi cabeza para verlo a los ojos.

–¿Qué se me ha olvidado ésta vez? –Quise saber al encontrarlo tan ensimismado.

Río en lugar de sonreír.

–En parejas normales, los hombres olvidan la causa para detalles como éste.

–Ya que no entramos en el parámetro, tú no te enojaras y me dirás qué… así seguiremos sin pertenecer a una pareja normal…

Intenté ser lo más persuasiva posible, después de un momento se rindió ante mi mirada y habló.

–Hace un mes exactamente te dije todo lo que sentía por ti, y aunque jamás fui claro con una pregunta... igual siento que hoy...

–Hacemos un mes de estar juntos –Completé por él.

De nuevo me sonrío y espero mi respuesta.

Mis ojos solo pudieron nublarse por mis emotivas lágrimas. Tapé mi boca de la impresión y rodé para abrazarlo sin dejar de reír y llorar.

¿Cómo había podido olvidarlo? Pero es que ni siquiera había tomado nota de la fecha.

Él me acunó en sus brazos.

Solo unas palabras divagaban en mi mente, a causa de mi escaso vocabulario sentimental, para poder expresar todo lo que sentía y eso era un "Te quiero". Sin embargo aquellos pares de palabras se volvían pobres y escasos en comparación a lo que sentía. Yo sentía mucho más.

Algo que apenas y podía pensar sin darlo por alto o cuestionármelo. La cosa era que ahora que la palabra venía a mi solo luchaba por resonar en mis labios con cada silaba expuesta a eliminar cada barrera.

Con un valor del momento, o el probable poco alcohol en el que debían de nadar algunas de mis neuronas alcé mi rostro al de Edward para mirarlo fijamente a los ojos. Sin necesidad de mencionar algo, sus esmeraldas brillaron expectantes a lo siguiente sin poder adivinarlo.

–Edward yo... –Dije y tan pronto como escuché mi pastosa voz me sentí cobarde, pero yo quería decirlo y lo diría–. Te amo.

Sus ojos brillaron más de lo que alguna vez haya podido comprobar. Su sonrisa era más hermosa. Todo él era increíblemente más especial para mí, ahora que ya sabía lo que yo sentía por completo.

Nos observamos durante un tiempo más. Hasta se acercó tanto que chocaron nuestras narices y ahí se mantuvo mirándome a los ojos.

Y no podía sentir nada más que su mirada. No podía descifrar donde estaba cada parte de mi cuerpo a excepción de mi corazón que latía como si fuese una carrera.

–También te amo –Me dijo en algo que hizo a cada sensación estallar.

No era momento para recordar algo más que él. Más el lejano recuerdo de ese juego de palabras me vino, y entonces supe que ahora sabía como se sentía que te lo dijeran. Pero sobre todo era algo indescriptible el poder sentirlo a través de sus palabras, el confiar que era verdad con tanta certeza.

Sentí todo como un sueño y por mucho que me gustara ver sus hermosos ojos. Solo cerré los míos intentando saborear el momento todo lo que podía.

La cara de Alice rebosó en alegría cuando llegamos cerca de la madrugada a la casa. Ya hacía mucho frío en el bosque, por lo que era una tontería seguir ahí por muy bien que me sintiera. Mi mano estaba aferrada a la de Edward cuando Alice se empujó contra mí en un abrazo.

–¿Qué pasa?

–¡Hay tanto que contarte! –Chilló de felicidad.
Me gire hacia Edward con un puchero pero él río y negó con la cabeza.

–No te puedo secuestrar por siempre...

–No, jamás lo dejaría –Agregó Alice haciéndolo a un lado–, además debemos de hablarle a tu papá, te quedaras a dormir conmigo, ya es muy tarde.

Al acordarme de Charlie solo pude imaginar sus gritos y el castigo impuesto. ¡Genial!, solo se me había concedido disfrutar de un mes sin castigo, impero había valido todo la pena.

Alice me jaló del brazo al ver que no reaccionaba y entramos a la casa en vez de congelarnos en el porche. Todo estaba oscuro dentro.

–Buenas noches –La sonrisa destellante de Edward me distrajo de todo y solo fui consciente cuando Alice me soltó para despedirme de él.

Después de un largo beso lo escuché subirse y traté de buscar Alice al rededor.

Escuché el 'clic' de una luz y la cocina se iluminó; caminé hasta allí y encontré a Alice marcando en el teléfono. Me lo ofreció con una sonrisa.

–¿Bueno? –Contestó Charlie cansado.

–Sigues despierto.

–¿Bella? Claro que sigo despierto, ¿A qué horas piensas regre... –Ya estaba estallando cuando lo interrumpí.

–La reunión se alargó un poco, no fui consciente de la hora, me quedare con Alice y sus papás.

–¿Están sus hermanos ahí? –Preguntó ya con voz más despierta.

Sí, mi padre ya sabía como su hija salía con el ex–novio de su mejor amiga. La primera vez que me encontró con Edward en la cocina había sospechado algo que incluso yo confundía, la siguiente vez nos encontró en su carro cuando yo me despedía y recuerdo bien su cara cuando yo apenas y podía contener la sonrisa de felicidad.

Luego de varias veces que "se tenía que quedar un poco más tarde antes del trabajo", logró ver que Edward era quien me llevaba a la escuela y entonces sucedió lo inevitable; le presenté a Edward como mi novio.

Charlie esperaba incomodar a Edward y hacerlo quedar mal enfrente de mí. Le hacía comentarios como "Ha de ser fácil conociendo tan bien a sus amigas" o "Espero que con Bella se haya acabado, no queremos agregar a Ángela". Y el resultado causó todo lo contrario en mí, ese día me enamoré más de Edward.

Él contestó con propiedad a cada comentario, fue educado con Charlie y no parecía incómodo. Al final del día Charlie no pudo resistir cuando Edward le dijo que tenía boletos para un partido de aficionados de beisbol en Port Angeles.

Cuando fuimos al dichoso partido terminé más incomoda yo entre los dos, quienes no paraban de hacer comentario incomprensibles. Al final entendí que Edward lo hizo por mí, entonces no me cabía duda. Todos los problemas que habían sucedido habían valido la pena.

Y lo problemas que le seguían.

–Sí papa, Edward y Emmett están aquí –Le contesté hosca.

–Mmm; puedo ir por ti –Señaló.

–Diferentes cuartos Charlie, diferentes cuartos –Alice río al verme tan molesta y Charlie se quedó callado.

–Bella, no mal entiendas es solo que... veras, estás en la misma casa que tu novio y podría...

–¡PAPÁ! No de darás esta platica por teléfono –Le semi–grité considerando que ya él sufría bastante.

Alice volvió a reír al verme tan roja y Charlie no decía nada.

–Mira, mañana llegare sana, salva y completa. Nos vemos –Murmuró algo antes de colgar y suspiré de alivio.

–¿Quién sabe Bella? –Comentó Alice–, Tal vez sea más cómoda la cama de mi hermano...

Sentí un calor esparcirse por toda mi rostro y un escozor en las mejillas que no me dejó responder nada. Alice río más fuerte.

–Despertarás a tus papas –Le dije apenas y se contuvo.

–Como sea, tengo mucho que contarte –Continuó con lo de antes–, primero es que... ¡Eres ya como mi hermana! –Dio unos aplausitos y me abrazó.

Me sentí mal al instante.

–Aún no puedo sentirme bien con Mad, ella...

–Será feliz –Me interrumpió seria–, más feliz de lo que fue con Edward, es justo.

Quise alegar pero no me dejó.

–Y lo siguiente es que, ¡Ya se adonde iremos de viaje! –Su emoción se hizo notar.

–¿A donde? –Bien, la emoción era contagiosa.

–Es una sorpresa para todos, lo siento Bella...

– ¿Entonces como sabremos que boleto comprar, además no sé si Charlie me lo compre, la admisión que espero de New Hampshire es muy costosa y...

Pude notar como la sonrisa de Alice disminuyó hasta una mueca de disgusto.

–La universidad no será un problema por tu gran mente –Me sonrío–, y no me has dejado terminar –Hizo una pausa hasta que le concedí la palabra con la mirada–: Pues, buscando entre las aerolíneas que mis papas frecuentan, encontré varios boletos de toda la familia y como hemos estado con eso de los puntos acumulados y blá blá en una vieja tarjeta, mis padres autorizaron renovarlo todo, por lo que de entrada nos dieron ¡exactamente ocho boletos!

–¡Espera! ¿No eran cinco o algo así? –Pregunté.

–Bella, por dios, hablas con una Cullen, pude exigir a la perfección lo que quería.

–¿Cuánto dinero diste? –Le regañé.

–Nada y si tanta es la molestia dejare que pagas el taxi al hotel, ¿Bien?

Rodé los ojos.

–Somos siete.

–Siempre tan negativa, bueno, nos sobra un boleto y pienso dárselo a Madisson, podría llevar a alguien.

–Me parece bien.

Las dos asentimos quedando supuestamente "de acuerdo". Subimos a la habitación cuando nos sorprendieron unos pasos por la cocina y solo alcancé a ver una enrome figura abriendo el refrigerador. A Alice no le sorprendió. Antes de llegar a la habitación de Alice pasamos en frente de la de mis lindos ojos.

–Te puedes quedar ahí si quieres, solo que como buena hermana pequeña que soy, te avisaría de ciertas cosas antes dejarte entrar. Como que duerme con...

–¡Alice! Que chistosa eres, sigamos adelante o te meteré a ti adentro y lo sacaré a él...

–¡Ja! –Se río pero continuamos caminando para mi alivio–, Y así se irían de nuevo a... ¡No me has contado nada! –Cuando entramos a su cuarto cerró la puerta e hizo que me sentara en su cama antes de decir–; quiero saberlo todo, incluso aunque vomite...

Observé el reloj y de repente me sentí muy cansada.

–3:30 Alice, debo de dormir.

–¡Bella! Solo una cosa.

Rodé los ojos y reí para mi solita antes acostarme sobre un lado de la cama y taparme lista para dormir.

–¿Una cosa, eh? –Le pregunté jugando con ella y cerré los ojos–: que lo amo –Fue lo último dicho antes de dormirme.


Al parecer nadie adivinó cual sería el lugar jaja

Pensé que sería obvio al estar en las afueras, que fuera necesaria la Jeep y que lo mencioné varias veces antes: El prado.

Me siento como una niña traviesa ahora, jaja, bueno lindas gracias por sus lindas palabras! me gustaría empezar a responder cada RR pero me atraso mucho :(

Prometo hacer lo que pueda.

Oh! se me olvidaba decir que solo falta un capítulo más y el epílogo. Que honestamente estoy un poco perdida respecto a éste. Subire mañana si dios quiere el capítulo siguiente y trataré ahora de escribir parte del epílogo.

Cuidense mucho.

~Yayi G.M.