Me despierto al escuchar que alguien toca la puerta con insistencia, al mirar el reloj, me doy cuenta que son las dos de la tarde. Volteo a mi lado y veo a Albert profundamente dormido, después de leerle hasta la última página de mi diario, los dos nos quedamos platicando hasta las 8 de la mañana, de hecho, cuando yo me dormí, él seguía hablando. Recuerdo haber cerrado los ojos por un instante, un instante que duró casi 6 horas. Los dos platicamos de todo lo que habíamos hecho en el tiempo en que dejamos de vernos, reconozco que después de que él me dijo la verdad, yo mantuve mi distancia, me costó mucho trabajo dejar a un lado todo el resentimiento que tenía en mi interior.

Cuando Albert partió hacia Londres, él me escribió muchísimas cartas, yo le respondí muy pocas. Con el tiempo, su correspondencia comenzó a disminuir, hasta que al final dejó de escribirme, en la última carta que me envió, cinco meses después de su partida, me dijo que, a pesar del tiempo y de la distancia, su amor por mí no había cambiado en absoluto. Yo le respondí que mi amor por él, hacía mucho tiempo que había muerto, y le pedí de favor que no volviera a mencionar nunca lo ocurrido entre los dos, durante nuestra adolescencia. No volví a tener contacto con él hasta ahora, yo misma me he sorprendido de poder platicar con él, sin sentir emociones negativas en mi interior.

- Adelante – Grito yo, y después despeino un poco el cabello de Albert, él abre lentamente los ojos y me sonríe.

Dorothy entra con precaución – Buenas tardes señorita Candy, solo quería avisarle que su prometido y su hermana, acaban de llegar.

- Buenas tardes Dorothy, te pido de favor que los atiendas y les digas que en un momento bajo. Ah, y dile a alguno de los mozos que suba su equipaje – Le respondo yo.

- Sí señorita Candy, con permiso.

Yo bajo de la cama de un salto y comienzo a correr de un lado para el otro, saco mi ropa del ropero y me dirijo al baño, sé que es tardísimo, pero no puedo bajar a recibir a Terry sin haberme aseado.

Albert se levanta y se dirige hacia la puerta – Candy, yo también voy a cambiarme, ¿quieres que te ayude con algo?

- Sí, por favor dile a Dorothy que tenga todo listo para pasar a comer al jardín, estoy segura que ellos deben de tener hambre. Te espero en la estancia, para presentarte, no tardes.

- Está bien.

Después de darme el baño más rápido de toda mi vida, me cambio y me arreglo, luego bajo hacia la estancia, dónde veo a Ellie y a Terry esperándome. Cuando Terry me ve, me muestra su más hermosa sonrisa, yo corro hacia él y le doy un beso en los labios, él me toma de la cintura y comienza a besarme apasionadamente. Ellie, que se encuentra a un lado de él, comienza a aclarar la garganta.

- Por si no lo recuerdan, yo también estoy aquí – Nos dice ella, fingiéndose molesta.

- No lo he olvidado – Le respondo yo y después me acerco a ella para abrazarla.

- Candy, ¿será que podamos pasar a comer? Me muero de hambre – Me dice Ellie.

- Sí claro, solo que antes quería presentarles a mi hermano, no creo que tarde mucho en bajar.

Mientras esperamos a Albert, Ellie comienza a explorar la habitación cuidadosamente, el cuadro que está a lado de la chimenea, es el que más le llama la atención.

- ¿Eres tú? – Me pregunta Ellie, con curiosidad.

- No, es mi madre.

Terry, que hasta ese momento se había quedado sentado en el sillón, se levanta a contemplar el cuadro - ¿Ella es Laura?

- Sí, es ella.

- Es idéntica a ti… O mejor dicho, tú eres idéntica a ella.

- Ya lo sé, todo el mundo me lo ha dicho…

- Tu casa es hermosa, es como el castillo de una princesa, como me hubiera gustado crecer en un lugar así – Me dice Ellie, que ahora se encuentra contemplando el jardín desde el ventanal – Pude ver que hay un lago cerca de aquí, ¿me vas a llevar a conocerlo?

- Te prometo que después de comer, vamos a ir a recorrer los alrededores.

En ese momento escucho los pasos de Albert por el corredor, al voltear, veo que se acerca lentamente hacia la estancia, puedo notar que está nervioso, no para de jugar con su reloj de bolsillo.

- Buenas tardes – Nos dice Albert, al entrar a la habitación. Él se queda parado cerca de la puerta.

Terry rápidamente dirige su mirada hacia él – Buenas tardes – Le responde.

Ellie, quien en un principio volteó con indiferencia, parece no poder quitarle la mirada de encima a mi hermano – Buenas tardes – Le contesta ella, con un tono de voz casi imperceptible, después comienza a caminar hacia Terry.

Yo me acerco a Albert y lo tomo del brazo, prácticamente tengo que jalarlo hacia donde están ellos.

- Albert, te presento a Terry, mi prometido. Terry, te presento a Albert, mi hermano.

- Mucho gusto – Dicen los dos al mismo tiempo, mientras se dan la mano, puedo notar que los dos se observan minuciosamente.

- Albert, ella es Ellie, la hermana de Terry, de quien tanto te he platicado.

Mi hermano dirige su mirada hacia Ellie y le muestra una sonrisa coqueta, cuando ella le extiende su mano, él la toma y le da un beso en el dorso, Ellie se pone completamente roja, es la primera vez que la veo apenarse de esa manera – Es un placer conocerte – Le dice Albert con su tono de voz suave, ella le sonríe tímidamente.

Mientras comemos en el jardín, todos permanecemos en silencio, Ellie, que por lo general no para de hablar y de hacer preguntas, parece que se ha quedado muda, ella no ha parado de lanzarle miradas tímidas a Albert desde que se sentó. Él se encuentra sentado justo enfrente de ella y puedo notar que él también la mira con interés y de vez en cuando le sonríe, haciéndola sonrojar.

Yo decido romper el silencio que reina en la mesa.

- Después de comer, voy a llevar a Ellie y a Terry a conocer el bosque y el lago, ¿no gustas acompañarnos?

- Sí claro, no tengo ningún otro plan para la tarde.

Ellie sonríe al escuchar eso, Terry, quien también se ha dado cuenta de los coqueteos entre ellos dos, comienza a cuestionar a Albert. Para mi es gracioso ver a Terry celoso, por otra mujer que no sea yo.

- Y dime Albert, ¿Cuántos años tienes?

- 29, voy a cumplir 30 en Junio.

- ¿Y tienes esposa? ¿Prometida? ¿Novia? ¿Amante?...

- No, yo soy soltero – Le responde Albert con toda seguridad.

En ese momento yo me le quedo viendo, si no mal recuerdo, la razón por la que postergué mi regreso a Farmington, fue porque él pensaba presentarme a su prometida. Decido no hacer ningún comentario al respecto, ya tendré tiempo después, para hablar con él a solas.

Después de comer, nos dirigimos al bosque, aunque Terry no me lo diga, sé que él se encuentra maravillado con la belleza del lugar. En un instante en que Terry y Ellie se encontraban adelante de nosotros, Albert aprovecha para acercarse a mí.

- ¿Cuántos años tienes ella? – Me pregunta.

- ¿Quién?

- Ellie…

- Ni siquiera lo pienses Albert…

- Tranquila, no necesitas ponerte en tu papel de hermana sobreprotectora, es simple curiosidad.

- 17, va a cumplir 18 en Julio. Por cierto, ¿Cuándo dices que va a llegar tu prometida?

- ¿Mi prome…? Ah, mí prometida… Bueno Candy, de eso justamente quería hablarte…

Terry se acerca a nosotros, interrumpiendo nuestra conversación, Albert rápidamente se aleja de mí y se aproxima a Ellie, él le dice algo cerca del oído y ella lo toma del brazo, los dos comienzan a platicar alegremente.

Luego de terminar de cenar, yo llevo a Ellie a su habitación, ella está maravillada, comienza a recorrer todo el lugar con la mirada y después se avienta a la cama - Candy, este lugar es de ensueño – Me dice.

Después de dejar a Ellie instalada, Terry y yo nos dirigimos a mi cuarto, después de cerrar la puerta, él me abraza y comienza a besarme.

- Te extrañe mucho, princesa.

- Yo también te extrañé a ti. ¿Sabes? Hay una tina enorme en el baño…

- ¿Ah, sí?

- Si, tal vez podríamos enjabonarnos juntos.

- Eso suena bien.

Yo me dirijo hacia el baño y comienzo a llenar la tina, en lo que espero, Terry se acerca a mí por detrás y comienza a desvestirme, después dirige una de sus manos hacia mi zona íntima y comienza a masajearla, mientras que con la otra mano acaricia mis pechos, no pasa mucho tiempo antes de que yo comience a gemir de placer. Una vez que logra su cometido, se separa de mí y cierra la llave de la tina, que ya está a punto de desbordarse.

Terry comienza a desvestirse y después se introduce en la tina, yo me siento sobre él y comenzamos a hacer el amor con toda calma, una vez que terminamos, nos quedamos abrazados dentro del agua.

- Muchas gracias por venir, creo que no todo fue tan malo, después de todo.

- Estando contigo, nada es malo, al contrario, todo es perfecto.

- Te amo…

- Yo también te amo.

- ¿Qué te pareció Albert?

- Parece ser una persona sencilla y agradable, lo único que no me gustó, es que le coqueteara a mi hermana.

- Creo que debes hacerte a la idea de que Ellie ya creció y que tarde o temprano, los hombres va a empezar a cortejarla.

- Lo sé, solo espero que sea más tarde que temprano.

Al salir de la tina, Terry se viste y después se acuesta en la cama, pocos minutos después, se queda profundamente dormido. Yo me siento un momento en el escritorio para escribir en mi diario, mientras lo hago, escucho risas en el jardín, me acerco a la ventana y veo a Albert y a Ellie platicando, ella camina sujetada de su brazo. Creo que es hora de hablar seriamente con Albert, respecto a las intenciones que tiene con ella, no quiero que le rompa el corazón, como alguna vez lo hizo conmigo.

Temprano, en la mañana, después de levantarme, me arreglo y me dirijo a la cocina, quiero pedirle a Dorothy que tengan el desayuno listo antes de las nueve. Cuando camino de regreso hacia mi cuarto, me topo con Albert, sé que es el momento de poner las cartas sobre la mesa.

- Acompáñame a la estancia, quiero hablar contigo – Le digo en un tono serio.

Él me sigue hasta la habitación - ¿Qué es lo que pasa, Candy? – Me pregunta extrañado.

- ¿Qué es lo que pasa contigo?, se supone que estás comprometido, pero desde que llegó Ellie, no has dejado de coquetear con ella. Ellie es una persona muy importante para mí, y no quiero que la ilusiones en vano, deja de actuar como un canalla, tú no eres así.

- Ellie de verdad me interesa…

- ¿Y tú compromiso?

- No existe tal compromiso, todo lo inventé para poder pasar un poco de tiempo contigo… - Me dice Albert, esquivando mi mirada.

- ¿Cómo te atreviste a…?

- Perdóname Candy, sé que hice mal en engañarte, pero era la única manera de hacer que te quedaras. Desde que te confesé la verdad, tú te comportaste muy distante conmigo, ni siquiera respondías mis cartas, yo realmente deseaba poder acercarme a ti, empezar de cero nuestra relación… De hermanos.

- Eres un verdadero idiota Albert, realmente haces muy difícil el que yo pueda quererte, creo que jamás podré confiar en ti.

En ese momento veo a Ellie y a Terry entrar a la estancia, los dos nos miran con curiosidad, estoy segura de que se están preguntando el porqué de nuestra pelea. Por un momento todos nos quedamos en silencio, el ambiente se siente muy tenso, yo me volteo para que no vean mi cara de enojo, aunque creo que ya es muy tarde para eso.

- Tienes toda la razón del mundo en molestarte y en decirme que soy un idiota. Pero te juro que mis intenciones nunca fueron malas – Dicho esto, Albert se voltea y sale de la habitación.

Después de que Albert se va, yo siento como mis ojos se llenan de lágrimas, me siento traicionada, tal parece que después de todo, él y yo nunca podremos tener una buena relación. Terry se acerca a mí y me abraza por la espalda.

- ¿Estás bien?

- No.

- ¿Quieres hablar sobre eso?

- No, solo quiero que nos vayamos lo antes posible de aquí…

- Pero Candy, acabamos de llegar, yo no me quiero regresar todavía, vamos a quedarnos más tiempo aquí, te lo suplico – Me dice Ellie.

- Basta Ellie, haremos lo que Candy nos pide – Le responde Terry.

Ellie nos mira con enojo, después sale de la estancia y se dirige al jardín. Yo me siento entre la espada y la pared, no quiero estar cerca de Albert, pero tampoco quiero que Ellie esté disgustada conmigo.

- No le hagas caso, ya sabes cómo es de voluble.

- No, tiene razón, acaban de llegar, nos quedaremos esta semana y después nos vamos.

Por la noche, Albert me pide que hablemos, aunque no tengo muchas ganas de hacerlo, acepto.

- Candy, no quiero que estés molesta conmigo, sé que actué mal, pero lo hice por una buena causa.

- ¿Una buena causa?

- Sí, George y tú, son toda la familia que me queda, durante mucho tiempo estuve solo, no quiero estar alejado de mi única hermana.

- Ay Albert…

- Por favor Candy, habíamos hecho un gran progreso en nuestra relación, por un momento pensé que las cosas comenzarían a mejorar entre nosotros, no echemos todo por la borda.

Creo que tal vez, Albert tiene razón, después de que me contó la verdad, yo me alejé mucho más de él, en lugar de acercarme. Decido darle una última oportunidad – Esta bien, pero es la última oportunidad que te doy, y espero que esta vez no me falles.

Albert se acerca a mí y me abraza – Te prometo que jamás te volveré a mentir.

- Solo te quiero pedir un gran favor…

- ¿Cuál?

- Que no lastimes a Ellie.

- No lo haré…

Sé que tal vez, no pueda impedir que Ellie sufra, porque que esa es una parte inevitable de crecer, y muchas veces, el sufrimiento nos hace madurar y ser más fuertes. Pero si está en mis manos, al menos trataré de que ella sufra lo menos posible.

Después de estar aquí un mes entero, todo parece ir tomando su cauce. La única razón por la que hemos pospuesto nuestro regreso a Farmington, es Ellie, que cada vez que le mencionamos que debemos volver al pueblo, insiste en que nos quedemos unos días más.

Durante estas semanas, me di cuenta de que Albert se acercaba cada vez más a ella. También noté que por las noches, los dos se encontraban en el jardín y se quedaban platicando hasta la madrugada. Lo bueno es que Terry no se dio cuenta de nada, si no, en ese mismo momento hubiera agarrado a Ellie y la hubiera llevado de regreso a Farmington.

Es la primera vez que veo a Ellie tan ilusionada, aunque ella no me ha contado nada, sé que mantiene un romance con Albert, hace un par de días, los encontré besándose en la cocina, yo decidí alejarme sin hacer ruido, sé bien lo que se siente ser interrumpida en esos momentos tan íntimos. Tampoco he querido preguntarle nada, creo que todos tenemos derecho a tener nuestros propios secretos, cosas que no les contamos ni a nuestra propia sombra.

Albert y Terry, han comenzado a llevarse mejor de lo que yo imaginaba, todos los días, después de almorzar, se sientan en el despacho, que era de mi padre, a fumarse un puro. Algunas veces, los he escuchado platicar acerca de los negocios familiares, sinceramente, nada me haría más feliz que Terry dejara a un lado su estúpido orgullo y decidiera hacerse cargo de todo, junto a Albert.

Ayer en la noche, hablé con Ellie, le dije que es necesario volver al pueblo, porque tengo que terminar de arreglar todos los preparativos de mi boda, al parecer ella lo entendió perfectamente. Quedamos de partir mañana, muy temprano.

Albert nos despide antes de irnos de Lakewood, mientras me abraza, me dice que irá pronto a visitarme, yo estoy segura que no soy yo a quien querrá ver durante sus visitas, pero aun así, le sigo la corriente. Puedo ver que Ellie está muy triste, le da un abrazo rápido a Albert y después se sube a la camioneta, por primera vez, desde que la conozco, se queda en silencio durante todo el camino de regreso a casa.

CHICAS, GRACIAS POR SUS COMENTARIOS, YO ESTOY APROVECHANDO QUE TENGO UN TIEMPO LIBRE, PARA ACTUALIZAR, YA QUE EN LA MAÑANA NO PUDE HACERLO.

NO CREO PODER ACTUALIZAR EL FIN DE SEMANA, PERO ESPERO QUE EL LUNES TENGA TIEMPO DE SUBIR EL CAPÍTULO FINAL.

GRACIAS POR SEGUIR LEYENDO, Y ME ALEGRA QUE LES HAYA GUSTADO EL CAPÍTULO ANTERIOR. LES MANDO UN SALUDO AFECTUOSO. GRACIAS!