Capítulo 27: Los amantes enfrentados
Alexander sacó su mano del agujero recién hecho en el pecho de Dei, mientras esta hizo un amago de irse a caer.
-¡Esto no ha terminado!-Murmuró mientras su cuerpo parecía a punto de derrumbarse hacía delante. Alexander entonces lo vio. Un impresionante chakra la estaba rodeando, y al mismo tiempo que la rodeaba, su herida se iba cerrando.
-¡Esto es peligroso!-Murmuró Alexander, algo asustado, mientras saltaba hacía atrás, y se separaba considerablemente de su amada.
-¡Eh! ¿Porqué huyes?-Gritó ella
Hubo un fogonazo, y detrás de ella aparecieron dos colas hechas por escamas, parecidas a los cuerpos de dos serpientes. Estas empezaron a ondear libremente, mientras ella lo miraba fijamente. Alexander entonces, vío como la silueta de una gigantesca serpiente con alas plumosas, de cuatro colas y con cabeza de gallina le rugía con fuerza.
-¡¡Qué es eso!!-Gritó él, mientras, sin poderse mover, observó como Dei formulaba varios sellos.
-¡¡Nube venenosa!!-Gritó inclinando su cabeza hacía atrás y aguantando la respiración, y impulsándola hacía delante, expulsando una nube venenosa hacía Alexander.
-¡¡Futton. Barrena de aire!!-Gritó instantáneamente Alexander, sentado en el suelo con las piernas flexionadas y formando sellos a toda la velocidad que podía. Falló dos veces el ataque, y a la tercera lo ejecutó, justo a tiempo para frenar el avance de la nube envenenada.
-¡Estoy aquí!-Gritó Dei apareciendo detrás de Alexander y golpeandolo en toda la cara con una tremenda patada, y envíandolo directamente contra la nube venenosa, que se estaba disipando.
-¡¡Mierda!!-Gritó él, mientras usaba sus manos como freno, para escapar de la nube venenosa. Aún así, no se espero que, Dei apareciera encima suyo y acabara su salto golpeandolo en el estomago con todo su peso, posando sus pies encima de su estomago, y saltando hacía la nube venenosa, usando otro jutsu para lanzarle una pequeña nube de polvo en toda la cara de Alexander.
Alexander gritó de dolor y escupió sangre por la boca, mientras se medio giraba hacía una banda, para esquivar la pequeña nube de veneno.
-¡Mierda!-Gritó mientras tosía, y a su vez, lanzaba sangre al suelo.-¡Mierda! ¡Mierda!-
Hacía un rato que ya no lloraba. Ahora tenía suficiente haciendo lo suficiente como para sobrevivir. Se levantó lentamente del suelo, agarrándose una mano en el estomago, en sentido de que le dolía.
-¡Touché!-Dijo él, sonriendo, mientras levantaba su brazo no ocupado, y apuntaba a Dei.-¡Me has hecho daño!-
-¡Tu antes también, imbécil! ¡Y no me quejo! Eres un ninja penoso-Gritó ella
-¡Y tu eres una traidora de mierda!-Le gritó Alexander-¡Y no tan solo eso... sino que también idiota!-
Dei abrió los ojos. Se había dado cuenta. Debajo suyo habían seis kunais con sellos explosivos, los cuales se estaban ardiendo.
-¡Bum!-Dijo Alexander desapareciendo en una nube de polvo, en el mismo momento que los sellos explosivos cumplían su deber.
La explosión, lo lleno todo de humo, y no permitió ver como seguía el combate al Uchiha y a los que seguían sin moverse. Ármis había intentado ir a ayudar a Alexander, pero Kuryu se lo había impedido con un genjutsu, y ahora mismo estaba arrodillada en el suelo, mirando impotentemente como aquél chico que había conocido en el País del Fuego, luchaba por lo que tanto había buscado.
-Muy gracioso el truco... ¡¡ALEXANDER!!-Gritó Dei con una voz muy diferente a la suya. Parecía el grito de un gallo mezclado con la voz humana.-¡¡Alexander!! ¡¡Sal de tu puto escondite!!-
El suelo tembló. Y volvió a hacerlo. Parecía un terremoto, y cada vez que lo hacía, la nube de polvo iba desapareciendo, hasta llegar a un punto que se divisaron dos gigantescas alas aleteando furiosamente. Tenía un brillante plumaje, y sobresalían de la espalda de Dei, que estaba casi tumbada en el suelo, con una de sus rodillas apoyadas en el suelo, y con la otra siendo agarrada por una mano. La piel de su rostro parecía caerse de un costado de su cara, más exactmente de las cercanías del ojo izquierdo, mostrando un penetrante ojo rojo.
-¡¡Muere!!-Gritó Dei, mientras una de sus alas se impulsaba como para golpear furiosamente el suelo.
El polvo fue desapareciendo, y mostrando una segunda figura. Estaba derecha, pero en un estado lamentable. Sangraba por todas partes, y su rostro estaba muy ensangrentado. Tenía una herida en la frente, por la cual derramaba sangre por doquier.
-¿Vas a matarme?-Dijo lentamente Alexander, mientras su cuerpo parecía inclinarse para caer al suelo y restar allí para siempre. Aunque no lo hacía.-¿Acaso no recuerdas todo lo que hemos vivido?
El ala, seguía acercándose imparable hacía Alexander.
-¡¡No tienes corazón!!-Gritó Alexander entre lloros-¡¡Eres un ser insufrible!! ¡¡Capaz de acuchillar tu vida por poder!! ¡¡Te odio!!-
La ala se paró en seco.
-¡¡Necesitas la ayuda de una mierda de monstruo deforme para derrotarme!!-Gritó Alexander-¿Eso es lo que harás? ¡¡Me matarás de una forma infame!!-
-¡Sí! ¡¡Pasa algo!!-Gritó ella
La ala se aceleró contra el suelo y este tembló y se le abrieron grietas. Una gran polvareda se levantó, impidiéndole ver que ocurría allí donde la ala había impactado.
-Aunque tengas tanto poder... sigues siendo demasiado impulsiva. En cuando te pican... te cabreas y ya no estás por el combate... ese es y a sido siempre tu defecto... cariño-Murmuró Alexander
-¿Qué?-Murmuró ella, mirando, entre el polvo, a derecha y izquierda. Y entonces vio una silueta, la cual apartada el polvo con un pequeño tornado rodeándolo.
-¡Futton. Ilusión de hidrógeno!-Murmuró él
-¡¡Yo también se jugar a este juego!!-Gritó ella, mientras las alas le iban desapareciendo progresivamente, y su cuerpo volvía a su estado original, mientras ella formulaba sellos-¡¡Futton. Ilusión de hidrogeno!!-
