Los personajes y su fondo pertenecen a Stephenie Meyer, la protagonista y parte de la trama es de mi creación.
Capítulo 28: Matar y Morir por Ella
Me encontraba feliz, volvía a ser yo nuevamente. Angie dio un paso confiando en mí, dejó que la abrazara y por primera vez "dormí" junto con ella. Fue la mejor noche que he tenido en mi vida.
Cuando la vi por primera vez luego de un año, por un momento me sentí completo pero esto no duró mucho cuando vi su estado. Estaba muy hiperactiva, sudando, irradiaba calor y su corazón estaba latiendo con demasiada rapidez que pensaba que le iba a dar un taquicardia ahí mismo; su olor me confirmó lo que mi cerebro me decía y yo no quería admitir, estaba drogada.
Jasper sin malas intenciones intentó calmarla, Angie se dio cuenta de esto y ocurrieron dos cosas: Angie actuó como "espejo" ante Jasper y debido al acelerado corazón de ella más la droga que consumió, Angie empezó a faltarle aire. Tuve que auxiliarla inmediatamente y, mientras las chicas llevaban a Angie a mi habitación, Edward, Jasper y yo hablamos de lo que sucedió.
Tres horas después, Angie despertó con sus latidos normales y sin hiperactividad, pero todavía tenía fiebre y volvía estar asustada de nosotros como aquella vez en el bosque. Me sentí a morir cuando Angie se lanzó por la ventana de mi habitación, por suerte apareció Bella y la atrapó; Angie luchando por liberarse le propinó un puñetazo a su prima, produciéndole un esguince en su muñeca.
Se encontraba tan alterada que hasta nos desafió, su acción era bastante valiente pero estúpido. Sabía cómo persuadirla, tenía que hacer el intento de estar a solas con ella, presentía que así estaría más tranquila; con mis pensamientos le pedí a Edward que me dejara a solas con ella y me lo concedió.
Por unos momentos ambos nos mirábamos en silencio, en ese rato la detallé mejor; ella estaba protegiendo la mano con la que tenía un esguince y estaba en posición defensiva, mirándome desafiante. Con mucho miedo a que me fuera a rechazar, me acerqué a ella para "revisarle" la mano y tratarle la muñeca; ella me miraba con mucha desconfianza y miedo, igual que yo, pero no quería apartarme de ella.
Al terminar de tratarla, olí agua salada y noté que Angie tenía sus ojos aguados, por unos momentos pensé que le había hecho daño, hasta le pregunté y en respuesta reventó en llanto. Verla de esa manera me daba dolor, pero lo que me sorprendió fue que ella me abrazó y lo que dijo.
–Lamento… haberte hecho… daño… –dijo entre hipidos. Lo único que podía hacer es abrazarla en respuesta.
Si pudiera llorar, estaría igual que ella. La extrañaba.
Estuvimos así por varios minutos, tanto ella como yo estábamos desahogándonos por lo sucedido hace un año y de tantas peleas. Con dificultad me separé de ella para asegurarme de su estado de salud y menos mal; me di cuenta que su temperatura corporal estaba en aumento, su mirada empezaba a tornarse perdida y cansada; ella me había dicho que había tomado Éxtasis, pero los síntomas no concordaban, había algo extraño, pero tenía que bajarle esa fiebre como sea.
Sin pedirle permiso, la cargué y la llevé a mi habitación; apenas se dio cuenta que habíamos llegado a mi velocidad vampírica, ella reaccionó un poco cuando la dejé en la tina con su ropa puesta y el agua tocó su piel, Angie me miró molesta mientras temblaba del frío. Cuando ella volvió hablar, me dijo exactamente que había tomado y que el vendedor le había vendido la droga equivocada; esto me enfureció ya que la droga que me especifico era bastante peligrosa de por sí, aceleraba los latidos del corazón de una manera muy anormal, podía morir de algún problema del corazón o respiratorio.
Cuando por fin la fiebre bajó lo suficiente la llamé pero ella me ignoraba, así que la volví a cargar y la senté en la tapa del inodoro, le dije que se fuera desvistiendo mientras yo le buscaba algo de ropa; pasaban los minutos pero no escuchaba el mínimo sonido de ropas caer, solo el goteo del agua en el baño; al entrar noté que Angie estaba en la misma posición, con la mirada perdida y temblando del frío, me agaché para estar a su altura y reaccionó a mi toque en su mentón.
–¿Estás bien? –no hablaba. –No quisiera abusar, no quisiera vestirte yo, pero en estos momentos solo deseo estar a solas contigo. –le expresé sin pensarlo.
–¿Para qué? –preguntó débilmente.
–Quiero demostrarte que no te haré daño, ser un poco como éramos antes. –era la verdad. No quería a nadie aquí hasta que Angie mostrara señales de que confiaba en mí por lo menos.
–Vísteme, no me importa. –susurró. Su respuesta me impresionó.
–¿Segura? –asintió débilmente.
Volví a cargarla y la senté en la orilla de la cama. Con mucho cuidado de su brazo le quité su camisa, dejando expuesto sus senos e inmediatamente le coloqué una de mis camisas con mucho cuidado, luego le quité sus shorts y pude ver su fina ropa interior, que fue lo único que le dejé. Si ella no estuviera en ese estado, mi fuerza de voluntad flaqueara fácilmente y tal vez la poseería en ese instante, pero al no serlo simplemente me preocupaba por su bienestar.
Cuando terminé de acomodarla en mi cama, iba a irme a buscar más hielo para su esguince pero al pedirme con su voz y mirada que me quedara con ella, no pude resistirme y me acosté a un lado de ella a una distancia prudencial, mientras que Angie se colocó en una posición cómoda para mirarme mejor. Ambos no dejábamos de mirarnos en silencio; su mirada perdida y cansada mostraba duda, miedo y nerviosismo. Cuando ella volvió hablar, pacientemente le respondí a todas sus preguntas y dudas, en mi interior estuve alegre porque Angie mostraba signos de curiosidad pero igual no sabía que reacción podría tomar ella.
–No quisiera alejarme de ti, no quisiera tener miedo de ti. –empezó a decir en susurros.–Me cuesta un poco… No me imaginaba que ustedes existieran. Y… tengo miedo de lo que seas capaz de hacer. No es todos los días que ves a un vampiro. –terminó por decir insegura.
Como sea la iba a convencer de que jamás le haría daño. Sabía que ella sentía algo por mí, lo notaba en sus ojos y la conocía mucho mejor que ese novio que tenía; sabía que ella no me tenía miedo en sí por mí, sino por mi capacidad antinatural y mi alimentación.
–Angel Swan, prometo no hacerte daño. Jamás. –dije con convicción. –No puedo ser capaz, ni tengo la fuerza de hacerte daño de ningún tipo. No tengo la voluntad para hacerlo, si lo hago estaría hiriéndome a mí mismo.
Sus ojos marrones caramelos me miraron con sorpresa, luego duda y por último amor. Ella como podía se me acercó a mí y escondió su rostro en mi pecho; su acción volvió a tomarme desprevenido, me había aceptado. Finalmente la abracé, acercando mi nariz a su cabello, aspirando su olor dulzón y a la vez salado como el mar que me quemaba fuertemente la garganta.
Durante toda la noche me hice el dormido, aspirando su olor y acariciando con delicadeza su espalda, disfrutaba cada segundo del momento y celebraba en mi interior lo que veía imposible de lograr. Todavía le falta a Angie para que confíe en mí, este solo era un pequeño paso.
Normalmente el sueño de Angie era tranquilo y a veces hablaba dormida, pero esta vez se removía mucho y su rostro se veía afligido, estaba teniendo una pesadilla. Durante toda la noche estaba así, los hechos ocurridos el día de hoy empezaron afectarle en su subconsciente; intentaba calmarla y por unos momentos dejaba de removerse, pero eso no duraba mucho.
–Sabemos lo que pasó. –susurró Bella muy bajo desde el marco de la puerta. –Ella es muy terca a veces, tarda en darse cuenta de las cosas. –miró a su prima que se encontraba con el ceño fruncido. –Dale tiempo.
–No quiero molestar, pero me preocupa el estado de ánimo de Bella. –dijo Jasper desde el piso inferior. –Quisiera intentar calmarla.
–Puede pasarte lo mismo que ayer Jasper. No quiero correr el riesgo. –susurré.
–Si fallo, no insistiré.
No quería que Angie sufriera otra crisis, pero Jasper era el único que podía manipular un poco sus emociones para que durmiera bien.
–Hazlo Jasper.
En menos de un segundo apareció en la habitación y este se sentó cerca de Angie.
–Está muy deprimida, algo la altera y no eres tú. –informó Jasper en susurros muy bajos para el oído humano.
Con delicadeza tocó la pierna de Angie y el rostro de Jasper se transformó en uno de dolor; poco a poco ella se iba calmando, pero aun así veía como el vampiro le costaba mucho. Por unos momentos tuve celos de aquello, pero eso desapareció porque supe a través de su mirada e intenciones que miraba a mi pareja como una hermana pequeña.
Ambos estuvimos vigilándola con atención, hasta que el rostro de Jasper se contrajo a tal punto que sus ojos se aguaron. Mi hijo como pudo la calmó pero le resultaba casi imposible; me explicó que había sentido el peor dolor de la pérdida de un ser querido y luego Edward dijo en voz baja lo que había visto en los pensamientos de Angie, había soñado con el día que su madre había muerto y los días siguientes de aquello.
–Ella sufrió mucho con la muerte de su madre. –comenté. –Angie ha sufrido mucho en tan corta edad.
–Lo sé. –respondió Jasper sin dejar de acariciar el rostro de Angie. –En el momento que tuvo la pesadilla pude sentir todo aquello. –explicó. –Es inexplicable la cantidad de tristeza que hay dentro de ella, Angie es muy fuerte.
–Eso es lo que admiro de ella.
Luego de dejarla con los chicos mientras yo estaba en el hospital, me enfoqué en mi trabajo, pero me costaba aún más con el pasar de las horas. No dejaba de pensar en Angie, en sus cambios y en lo de ayer.
¿Me aceptará?
¿Seré lo suficiente para ella?
Ella se mostró accesible ayer, pero… ¿Aceptará todo esto…? ¿El que yo sea vampiro?
Tenía muchas dudas y estaba asustado por su decisión. Hasta la pedí a Alice que me informara si había algún cambio de sus decisiones, pero nada.
Cuando terminó mi jornada de trabajo, regresé ansioso a casa, necesitaba estar con Angie.
Al llegar a casa, noté que mis hijos andaban en sus asuntos y pude escuchar la risa de Angie, haciéndome alegrar. Seguí el sonido de su risa y corazón; al llegar a mi estudio, vi en silencio como Angie socializaba con mi nieta. Mi pareja se encontraba en la orilla de la ventana, con sus piernas afuera y Renesmee igual; no me preocupaba si Angie se caía porque cualquiera de nosotros la cogería.
¿Cuál será la obsesión por Angie de tener las piernas fuera de la ventana? Ella puede caerse…
–Sí, tuve un novio antes de tú… abuelo. –escuché como decía la última palabra con dificultad. –Se llamaba Alex y él… ammm… tuvimos una relación difícil de comprender. Tenemos muchos conocidos en común, por lo tanto es normal vernos pero solo nos tratamos como simples amigos. –su respuesta hizo que dentro de mí empezara a sentir celos por ese humano que no conocía. Luego vi que mi nieta cogió la mano de Angie y vi como ella se veía sorprendida, una vez le mostró lo que pensaba mi nieta, mi pareja la miró. –Fue algo como él, solo que con... –en ese momento ella miró hacia atrás y al verme saltó levemente del susto. Por unos momentos pensaba que iba a caerse de la ventana, pero no sucedió. –¿Desde hace cuánto estás ahí?
–Acabo de llegar. –vi como Angie alejaba su mirada avergonzada.
–¡Hola abuelo! –vi como mi nieta se levantaba del suelo alegre y se acercaba a mí para darme un abrazo como siempre cada vez que llegaba del trabajo. Al separarse de mí me miró alegre. –Te dejaré solo con ella abuelo. No la atosigues, apenas se está acostumbrando. –me informó. Conociéndola, supe que ella se había vuelto amiga de Angel.
Ella se retiró, cerrando la puerta a sus espaldas. Vi a mi pareja que me miró con una pequeña sonrisa y luego miró hacia el exterior, dándome la espalda. Me acerqué a ella a paso humano y finalmente me senté a su lado, en la misma posición que estaba ella. Detalle cómo estaba vestida y tenía un mono deportivo negro, una camisa blanca y estaba descalza.
–¿Cómo te encuentras?
–Bien, salida de una borrachera. –soltó una pequeña risa. –Me cae bien Renesmee, tiene una mezcla de Bella y Edward. Una buena combinación. –sonrió. –Aunque… tuvimos que sacar al Lobo de aquí porque según Renesmee, quería hablar cosas de chicas conmigo. Como si esa conversación no la fuera a escuchar el resto de la familia, pero al menos se hizo el intento de darme una apariencia de privacidad. –volviendo a soltar una pequeña risa, causando que me contagiara un poco su estado de ánimo.
Noté que Angie estaba tranquila pero un poco alerta. Estaba algo relajada, admirando el paisaje. No quería arruinar el momento, pero teníamos una conversación pendiente por hablar.
–Angie... –tragué grueso. –¿Te puedo hacer una pregunta? –asintió con la cabeza. –¿Por qué siempre tienes los pies fuera de la ventana? –pregunté. –Desde que llegaste… he visto que tienes los pies fuera de la ventana siempre… o una de ellas. –dije con cautela. Esa no era la pregunta que le iba hacer, pero quería ir poco a poco al tema. Ella suspiró antes de responder.
–Para quitarme un poco el miedo a las alturas y sentirme un poquito viva.
–Me preocupa que puedas caerte. –admití.
–No lo haré. Además, aquí hay varios vampiros que evitarían que me cayera. –sonrió. –Esperaba una pregunta más seria… O que tal vez esa no era la pregunta que ibas hacerme en sí. –dijo de manera perspicaz.
–¿No nos tienes… miedo? –pregunté con cautela. Ella suspiró.
–En cierta manera sí, pero… recuerda que no es todos los días que veo vampiros a mi alrededor y más con lobos e híbridos. Trato de acostumbrarme a esta nueva información ¿sabes? –respondió. –Pero… de lo poco que he visto, sé que ustedes no me harían daño, pero aún estoy preocupada por si… mi sangre…
–No te haremos daño Angie. –cogí su mano y las envolví con las mías. –No dejaré que te suceda algo, lo prometo.
–Eso lo sé y muy bien. –respondió me miraba de manera intensa con sus ojos caramelo.
Estaba hipnotizado por sus extraños ojos, con solo mirarla ya estaba dominado por ella.
Luego de unos momentos de mirarnos a los ojos, ella giró su mirada al bosque y noté como su corazón se aceleraba, como si estuviera nerviosa.
–¿Pasa algo? –vi cómo se mordía el labio, finalmente me miró.
–¿Tienes un lugar donde escaparte? –preguntó. –¿Dónde te aislabas? –asentí confundido por su pregunta. –Escuché que hay un río cerca de aquí, quisiera verlo. –pidió tímidamente.
–Bueno… podemos coger el jeep de Emmett o si prefieres caminar…
–No, quiero que me lleves tú. –pidió interrumpiéndome. –Quiero ver… como corres. –dijo tímidamente. –Como si tuvieras un leopardo detrás de ti. –soltó una risa nerviosa.
–¿Estás segura? –asintió. –Te tengo que cargar. –asintió nuevamente. Ella se acercó a mí, pero luego se detuvo.
–Espera, me tengo que colocar unos zapatos. –vi cómo iba hacia la puerta y al abrirla se consiguió en el suelo unos zapatos deportivos. –¡Gracias! –gritó.
Luego que terminara de colocárselos se acercó a mí, yo me incliné un poco para que ella pudiera colgarse en mi espalda y sostenerla. Caminé hasta la orilla de la ventana y escuché el acelerado corazón de Angie.
–¿Tienes que saltar por la ventana verdad? –preguntó nerviosa.
–Es más rápido por aquí, aunque si prefieres la puerta…
–No dejes que me caiga ¿sí? –interrumpió asustada mientras me abrazaba con mucho más fuerza en mi cuello. Si fuera humano, ella me estuviera asfixiando.
–Jamás. –le aseguré.
Cuando salté al suelo Angie gritó, pero al llegar al suelo escuché una risa de su parte.
–No fue tan malo después de todo. De hecho me gustó. –comentó alegre.
Su risa y voz alegre era música para mis oídos, me sentía feliz por su estado de ánimo. Iba por buen camino.
–Te recomiendo que cierres tus ojos.
–¿Por qué? –preguntó confundida.
–Puedes marearte. –le expliqué. No dejé que ella respondiera y empecé a correr por el bosque.
Al llegar cerca de la orilla del río, noté como Angie estaba entumecida.
–¿Estás bien Angie? –sentí como su cabeza se apoyaba en uno de mis hombros y su respiración era rápida, al igual que su corazón.
Con cuidado la dejé en el suelo, recostándola sobre la base de un árbol. Angie estaba pálida y con sus ojos cerrados, sus manos se aferraban a las ramas que había en el suelo y su mandíbula estaba tensa. Al ver que yo me aproximaba, alzo su mano en acción de alto.
–Espera un momento. –musitó. Luego vi como ella inhalaba y exhalaba aire de manera lenta, tratando de calmarse.
Giró su cabeza hacia el río y se le quedó mirando al paisaje, yo pacientemente me senté en el suelo cerca de ella. Vi como ella poco a poco se tranquilizaba y su color volvía.
–Es hermoso. –musitó sin dejar de mirar hacia el río. –Para cuando regresemos cierro los ojos. –mostrando una pequeña sonrisa.
–¿No los cerraste? –negó con la cabeza levemente. –¿Por qué?
–Quería ver cómo era todo, pero lo único que pude observar es un borrón verde. –cuando finalizó de hablar me miró. Se veía débil. –Antes de que saques suposiciones del por qué no quería que te acercaras a mí, es que tenía ganas de vomitar y no tengo planeado esta vez vomitarte encima. –explicó. –Así que como pudiste ver, estaba haciendo ejercicios de respiración.
–Debería traerte agua…–empezaba a levantarme del suelo, listo para regresar a casa, pero Angie interrumpió lo que hacía.
–No es necesario, ya se me ha pasado algo. De hecho, lo que si necesito es que me levantes del suelo. –pidió de manera amable, sin perder aquella sonrisa tímida.
Me acerqué a ella y Angie sosteniendo fuertemente mis brazos pudo alzarse, ella cogió mi mano y caminó de manera lenta justo hasta la orilla del río Sol Duc.
–¿No hay cocodrilos o algún animal extraño? –vi como ella se quitaba los zapatos.
–No y no te recomiendo meterte. –le sugerí.
–Solo meteré mis pies, quiero relajarme un poco. –vi como ella subía su mono deportivo hasta por debajo de sus rodillas.
Ella caminó hasta el agua, llegándole solo hasta sus tobillos. Se veía tranquila, disfrutando de la naturaleza; su ánimo me contagió e hice lo mismo, me quité los zapatos y subí mi pantalón hasta donde me lo permitía. Cuando Angie se dio cuenta de mi presencia, se giró a verme y me sonrió, para luego cerrar sus ojos y hacer nuevamente ejercicios de respiración.
Yo en ningún momento dejaba de mirarla, se veía hermosa, algo fuera de este mundo, de mi mundo. No podía separarme de ella, todo lo que ella quisiera se lo cumpliría; movería la tierra con tal de hacerla feliz y protegerla; con su sola voz de sirena y su delicada mano me tenía controlado… Moriría y mataría por ella si es necesario.
–Hay una razón por la cual quise venir aquí. –dijo mientras tenía sus ojos cerrados. –Necesitaba hablar a solas contigo. –nuevamente me miró, se veía nerviosa. –Lamento haberte hecho daño y lamento si lo sigo haciendo, de verdad no es mi intención. –luego miró hacia al frente, hacia el rio. –Odio tener estos sentimientos tan confusos, quisiera saber controlarlos y decidir lo que deseo sin que haya repercusiones en mí. –vi cómo se removía nerviosa. –Lo que quiero decir es que… necesito un tiempo para pensar en mí y en lo que quiero. –bajó la mirada triste. –Quiero estar contigo, pero… estoy con Will… no quiero hacerle daño a ninguno de los dos…
–Angie. –no me miraba. –Angie mírame. –de manera lenta fijó su mirada hacia mí, sus ojos se encontraban aguados y su barbilla temblaba. Me acerqué a ella y acuné su rostro. –Quiero que sepas esto. Yo siempre estaré a tu lado, sea la decisión que escojas. –dije con dolor ante el pensamiento si ella me dejaba. –Lo que no quiero es que te suceda algo grave. Si te sucede algo, me culparé por no cuidarte. Yo te quiero tanto que…
–A la mierda… –ella de manera rápida se acercó a mí y me besó.
Llevó sus manos a mi cabello, haciendo que profundizara el beso y yo la abracé más hacia mí. Al cabo de unos minutos, dejamos de besarnos y juntamos nuestras frentes.
–Necesito un tiempo para mí, necesito organizar mi cabeza y mis sentimientos… todo lo que hay a mi alrededor de hecho. –soltó una pequeña risa. –Necesito empezar nuevamente y quiero que sea empezando la universidad. –finalizó.
–Yo esperaré. Toma todo el tiempo que necesites. –apenas le dije esto y sin poder evitarlo, me acerqué a ella para besarla nuevamente y Angie no protestó.
De algo estaba seguro. Primero, yo esperaría pacientemente por ella, así pasen mil años; segundo, con esto quedó claro sin palabras de que me aceptaba, que no me tenía miedo y Angie confiaba en mí; y tercero, en algún punto de nuestra vida nos encontraremos, cualquiera que sea su decisión.
¡Hola chicas!
Aquí les dejo un capítulo bastante largo, iba hacerlo en dos partes pero preferí no hacerlo.
No odien a la pobre Angie, tiene que digerir mucha información. El capítulo que viene será más de música que trama en si.
¿Qué les pareció? Dejen sus comentarios, estos me animan a continuar.
¡Hasta la próxima!
