Sabes que tu mundo se colapsó, cuando tu corazón no quiere latir, aunque este latiendo, cada latido es como un golpe a tu alma, pues tú ya no quieres respirar, la vida ante tus ojos se va y tú no lo puedes evitar, no puedes hacer nada, el terror de perder lo que más amas se ha hecho realidad.
Así se encontraba Ben Solo, con el cuerpo de Rey sobre sus brazos, sus lágrimas caen como un torrente que no tiene fin, una brecha invisible en su pecho se abre, el dolor más grande que jamás haya imaginado sentir, lo está viviendo hoy en carne propia, él está muriendo junto con ella. El no podrá vivir sin ella
—Rey, perdóname, te amo, yo tenía que morir, no tú, ¿Por qué lo hiciste?, ¿Por qué me salvaste? Eres un niña necia, tu amor por mí, te llevo a esto, tu no tenías por qué morir, no sabes que moriré como quiera, no me importa la vida sin ti, no la quiero vivir, no la necesito vivir — en ese momento Ben, empezó hacer uso de su poder oscuro, creando una daga oscura con la firme intención de morir, no soportaba ver el cuerpo inerte de Rey, sin vida, era tan desgarrador. Que su existencia dejo de importarle.
Pero una presencia de la Fuerza lo interrumpió justo en el momento.
— ¿Qué haces ingrato?—dijo Anakin Skywalker— a ella le quedan minutos, parece muerta, pero solo le quedan minutos, tienes que usar tu poder de sanación, Ben me escuchas, son solo minutos
— ¿Abuelo, porque…ella está muerta?
—Dijo Ben, con voz ahogada entre lágrimas, sin embargo, pronto se acercó a la boca de Rey para escuchar su respiración, una posibilidad de vida, era lo que necesitaba, pero no oía nada.—¡No la pude salvar! ¡Está muerta! Los Skywalkers nunca podemos salvar lo que amamos—Dijo mientras abrazaba fuertemente el cuerpo de Rey.
—No, esta vez no será así, ella está viva, escúchame, usa tu poder de sanación, como Luke te enseño cuando viajaban, —Anakin tomo de los hombros a Ben y lo vio a los ojos, este seguía en shock total, pero Anakin, lo ayudo con esta palabras—en ti viven las dos Fuerzas, usa la habilidad de Sanación, la Luz, sálvala, ¡pero ya que el tiempo se acaba! ¡Usa tu fuerza, yo confió en ti Ben, siempre he confiado, mi nieto querido!
Ben inmediatamente, puso la mano en la frente de Rey, y la otra mano la puso en su pecho, empezó a concentrarse, era cierto Rey todavía tenía pulsaciones en su corazón, casi imperceptibles, casi no se sentía, mucho menos oírse, por ser hija de la Fuerza, su energía duraba un poco más, pero esto no duraría mucho, se le estaba acabando la vida, le quedaban ya minutos.
Ben se concentró, cerrando los ojos, la Fuerza le empezó a hablar, recordándole que en él también vivía la Luz, él podía salvar a Rey, con determinación y confianza en sí mismo, Ben uso la Fuerza, dejándose guiar por esta, de las manos de Ben una energía luminosa empezó a salir, el veía lo que estaba sucediendo, no lo podría creer, pero estaba sucediendo,
Ben estaba pasándole toda la energía a Rey, pero se necesitaba más, no era suficiente, retenía la vida de Rey, pero no podía hacerla volver, la Fuerza nuevamente lo guio….Respiración de boca a boca.
Entonces Ben se inclinó hacia Rey, no quitando sus manos ni de su frente, ni de su pecho, puso levemente sus labios sobre su esposa, pero al momento que sus labios hicieron contacto, él fue transportado a un mundo diferente, era su oportunidad, Ben Solo rescataría de las garras de la muerta a Rey de Jakku.
—Rey, donde estas, por favor respóndanme, te lo suplico, te amo, vuelve, perdóname por no protegerte, amor te amo, no te vayas, no me dejes, Rey—
Era un bosque, parecido a Takodana, al final de este había un lago y Rey estaba a punto a entrar a ese lago.
La mirada de Rey, era ausente, como si no estuviera en esa parte, amaba demasiado a Ben, pero su vida se estaba acabando, el daño que le infligió Korra fue mortal, pero ella lo volviera a cometar ese acto, porque amaba a Ben, tanto que ella morirá por él, ya no importaba nada, lo había salvado, ella había amado y había sido amada, Ben le pertenecía y ella le pertenecía a Ben, lo único que deseaba era volverlo aunque sea una vez más, pero era imposible ya. Su vida terminaría hoy.
—Rey, Rey contéstame—gritaba Ben
Entonces Rey volteo, él estaba aquí, el había ido por ella, una enorme sonrisa se formó en su rostro.
— ¡Ben! Estoy aquí, pero no cruces esos árboles, porque si no morirás, tú también; lo vivos no pueden entrar a esta área del lago, sabes yo soñé esto, en mi visión, ¿te acuerdas? —Rey estaba feliz, lo vería por última vez.
Ben se detuvo, consternado, pero siguió caminando.
—Ben, no por favor, mi tiempo se acaba entrare al Lago, te amo solo quiero que lo sepas, pero por favor ya no camines hacia mí.
—¡Está loca, vine por ti, he venido por ti!, Nadie me va a detener, ni siquiera tú—dijo decidido Ben que caminaba a pasos agitados
— ¡Ben, morirás, que no lo entiendes, si llegas a mí, morirás!—dijo Rey tratando de convencerlo, pero Ben ya estaba a unos pasos de ella
— ¡Entonces que así sea!—dijo el Ultimo Skywalker, lanzándose sobre Rey, besándola con la mayor pasión, ternura, devoción y adoración que en un beso se pueda dar.
Rey recibió ese beso con la mayor emoción posible, su pecho se inundó de amor, un amor que empezó a regresarle la luminosidad a sus ojos, vio a Ben, esos hermosos ojos oscuros.
—Te amo, Rey, si mueres yo moriré contigo, use mi poder de sanación, después de todo, hay Luz en mí también, y estás viva, por eso la Fuerza me guio hasta ti¬—dijo Ben que la volvió a besar—vámonos, este no es lugar para ti—Ben la tomo de la mano
Rey estaba llorando mientras iba de la mano de Ben que caminaban por aquel bosque, cuando un rayo de Sol, lo ilumino directamente, entonces Ben, la volvió a besar con la más viva, y penetrante ternura, regresándola a la vida.
Rey abrió los ojos mientras Ben la besaba, esta le devolvió el beso, abrazándolo y acariciándole su cabello.
Ben se retiró de ella, estaba despierta, había vuelto, sus ojos se eliminaron, su corazón salto tanto que parecía que saldría de su pecho, la abrazo nuevamente, llorando ahora si de emoción y alegría, este era el día más feliz para Ben Solo Skywalker
—Rey, me moría, te juro que me moría…—dijo llorando—por favor no te vuelvas a sacrificar por mí, porque yo estaba a punto de…..—dijo Ben cerrando los ojos y abrazando a Rey con mas ímpetu.
— ¿de qué Ben? ¿Que locura ibas a cometer?—dijo Rey preocupada, observando su rostro, e inmediatamente supuso lo peor, vio en la mente de su esposo—Esta loco, ¿pero que tienes? Mi sacrificio no hubiera servido de nada—ladro Rey al decir esto, estaba enojada
—Perdóname, pero me volví loco, ahora ya lo sabes, si te mueres, me muero, no puedo vivir sin ti, no puedo simplemente, eres mi sol, eres mi aire, eres mi corazón—Ben acariciaba el cabello de su esposa mientras decía estas palabras, la veía, ella era su tesoro que defendería con todo lo que el poseía, no volvería a vivir esto. —Te amo Rey
Rey lo miro a los ojos con dulzura, pero también había descubierto el nivel de amor que Ben sentía por ella, era un amor que no tenía fin, era un amor más grande que la Galaxia misma, los ojos de Rey se humedecieron, sonriendo de una inmensa alegría.
Pero Ben no se resistió ante la bella sonrisa de Rey, que la volvió a besar, pero esta vez ambos estaban llorando de alegría.
Desde lejos un fantasma de la Fuerza veía gustosamente que la esposa de su nieto había sido salvada por su mismo nieto. Rio de medio lado, y recordó a su esposa Padme.
—Bueno Padme, al menos ellos serán felices por lo que nosotros no pudimos serlo.—nostálgicamente dijo Anakin Skywalker.
***** Battu Su cabello era castaño rojizo, su tez era blanca, y sus ojos era cafés claros, con una mirada inteligente, su sonrisa era franca, pero en este momento Lu Sori estaba terr...
Battu
Su cabello era castaño rojizo, su tez era blanca, y sus ojos era cafés claros, con una mirada inteligente, su sonrisa era franca, pero en este momento Lu Sori estaba terriblemente disgustada con su novio Temiri Ren, porque se había levantado de la cama sin previo aviso, después de la batalla de Rakata Prime, en esa enorme explosión que provocaron, de pura suerte siguen vivos Roan, Temiri y Storni Ren, llegaron a Battu, porque Lah´mu estaba muy lejos de Rakata Prime, pero Battu, era más accesible. Y ahí vivía Lu la novia de Temiri.
—Estás loco, todavía no estás bien, tienes que acostarte—dijo Lu regañando a Temiri, mientras esté le daba un dulce beso de buenos dias— No me distraigas Temiri, debemos decirles a Jo y Aleinad, que están vivos, ¿saben que Jo, me hablo para decirme lo que les paso y que se puso a disposición de Leia Organa? Tuve que mentirle,sabes lo que me costó Temiri?, son mis amigas, están sufriendo por eso dos que tenemos ahí, ¿o me equivoco Roan y Storni?—dijo esto Lu, cuando los otros dos caballeros salían de sus habitaciones.
—Lu, amor, no te enojes, sabes que no es conveniente que nadie sepa que estamos vivos, nunca pensé que la novia de Roan, Jo, fuera a buscar a Leia Organa, pero creo que esta bien, ahora ya me siento mejor, y tú sabes que Hux no tiene el poder totalmente, hay alguien detrás, estoy seguro y Storni me apoya—dijo Temiri, que era un chico alto, de piel clara, ojos oscuros.
—Cierto, Lu, por eso tenemos que buscar a los demás a Marek, Zirrut y Niho, los sentimos en la Fuerza, ellos están vivos, tenemos que encontrarlo y buscar al Maestro junto con su novia la Jedi—dijo Storni
—Amor, si tú, tan siquiera te entrenaras en la Fuerza, podrías ayudarnos, sé que eres hábil, eres muy sensible a la Fuerza, solo que sigues con eso, de la iglesia de la Fuerza —dijo Temiri algo molesto
—No soy una guerrera como tú, no me vestiré de negro, ni usare un sable, no nací para eso, tú sabes que la voluntad de mi padre era que no fuera un usuario de la Fuerza, y así lo hare, además si quieren mi ayuda, puedo ayudarles con los contactos que tengo aquí, sé que al sur de Battu, se alza la nueva base de la Primera Orden, pero esa base, ya estaba ahí, además hay una perturbación de la Fuerza intensa en ese sitio, así que es verdad Storni, Hux no es el verdadero Lider Supremo, y con los conocimientos que tengo también los puedo ayudar, si encuentra a su maestro, yo quiero hablar con su novia, la Jedi.—finalizo Lu.
Lothal
Leia se disponía a partir al día siguiente de Lothal, para irse con Jo y Aleinad, rumbo a Battu, pero lamentablemente, amaneció algo enferma, Chewie le gruño diciéndole que descansara que partirían en unos días, pero Leia era terca, no quiso hacer caso, sin embargo, su estado no mejoraba y su preocupación aumentaba, no podía darse el lujo de enfermarse, no en estos momentos.
—Chewie, tenemos que hablar con Finn y Poe, pero no le diremos que estoy enferma, necesito saber cómo van las cosas en Ikkrukk y en Davaron, la Flota de seguro ya tiene que estar lista en Ikkrukk, así como los demás planetas del borde Exterior que se sumaron a nuestra causa—dijo la hermosa Princesa con aire meditativo pero cansado
Chewie le gruño respondiéndole a su hermosa Princesa.
—Lo sé, me cuidare, pero sabes estoy feliz que Ben este con Rey, sin embargo quiero verlo, necesito verlo, algo me dice que estuvo en peligro, encuanto a esta empresa que vamos a realizar con estas chicas, sé que nos ira bien, Jo trabaja bien y Alienad es muy risueña, pero aun con esto no puedo, de dejar de pensar en Ben necesito verlo—dijo Leia con lágrimas en los ojos, abrazando a Chewie, que este la consolaba con un abrazo tierno.
En ese momento entro a la habitación una chica era Jo Pryce
—Leia, no nos moveremos de aquí, puedo dirigir Martillo de Guerra desde aquí, y cuando este casi listo iré a verlo personalmente, confié en mi puedo hacerlo sola—afirmo Jo
—Sí, ya veo que eres muy capaz, pero tiene que saberlo Poe también, él es mi comandante y uno de los mejores, acordamos que sería así—respondió Leia Organa.
Jo rodo los ojos, no le gustaba la idea, sin embargo acepto
—Está bien Leia, como tú digas—dijo Jo con la más triste aceptación.
RAKATA PRIME
Rose estaba en una área restringida de monitoreo, buscando la trayectoria de Korra, el lugar exacto era Davaron, ahí tenía que estar Finn, tratando de buscar señal, hacia esto y recordó a Hux en la mañana, con ese terrible dolor de cabeza, producto de lo mucho que había bebido la noche anterior, le había preguntado Armitage a Rose que como había llegado hasta ahí, esta simplemente le dijo que ella lo fue a buscar, lo trajo hasta su cama que seguía siendo ese sofá, el no recordaba nada, el no recordaba lo que paso, ni como la beso. Era mejor así penso Rose
También recordó la advertencia de Hux, que si buscaría el planeta donde se encontraban sus amigos, no delatara a Korra hasta que estuviera con ellos, de lo contraía, Korra se daría cuenta, y sería peor para todos, incluso para él, pues el mismo le había dado autorización.
La saco de sus pensamientos un pitido, había encontrado la señal, y para su suerte era Finn, el corazón le salto de gusto, se puso nerviosa, pero feliz.
— ¿Quién es?, ¿Rose eres tú?—dijo Finn
—Sí, Finn, soy Rose, no te preocupes estoy bien, no tengo mucho tiempo para hablar.
Un Holograma se dejó ver, era Finn
—Rose está bien, estas bien, ese maldito de Hux ¿Qué te ha hecho?—dijo Finn con ojos enojados
—Estoy bien, saldré de esta, e iré a Davaron, solo no confíes en nadie, por favor, otra cosa—Rose no pudo evitarlo y le pregunto—¿Finn de verdad me amas? ¿Por qué quieres casarte conmigo?
—Rose este, no es momento, tu y yo tenemos un compromiso, que cumpliere, de eso no tengas la menor duda—dijo Finn ahora nervioso
—El amor no es una carga, que tengas que cumplir o un compromiso, por una deuda de vida, ¿cierto? Por eso me pediste que me casara contigo ¿verdad?—pregunto Rose
Finn se quedó callado, esquivando la mirada de Rose.
—Eso pensé, pues te devuelvo tu compromiso, eres libre, seguiremos siendo amigos—dijo Rose ahora más segura de sí, era cierto lo que dijo Korra, sintiendo el pinchazo de dolor en su corazón, pero a la vez esta verdad le trajo paz.
—Rose no es momento, cuando te vea platicamos ¿quieres?—insistió Finn
—No, Finn no, la verdad es que no me amas, te devuelvo tu compromiso, por favor acéptalo
—Está bien, perdóname Rose, yo…..lo siento….siempre serás a mi amiga—dijo Finn aceptando el hecho de que no amaba a Rose.
—Muy bien ahora por favor no le digas a nadie que te hable, ni mucho menos que te dije que no confiaras en nadie, por favor, yo ire a ustedes no vengan por mi, me tengo que ir adios
—dijo Rose apresuradamente, apagando todo, pero cuando daba el último paso, una mano se puso en su hombro. Era Rax.
