Celo

Las noches siempre eran tranquilas en el templo.

Sin embargo el Shinigami no podía dormir, no con tantos pensamientos inquietos en su cabeza.

Dio un suspiro apenas audible, sentado en el piso de tatami y recargado contra un pilote de madera miró hacia el jardín, las puertas corredizas abiertas de par en par para recibir la frescura de la noche. El canto de los grillos y las cigarras anunciaban la llegada del verano, el bosque era su escenario y la luna junto con las luciérnagas sus espectadoras. Una de ellas voló cerca de él, posando brevemente en su mano extendida antes de volver a tomar vuelo y reunirse con sus amigos.

Ojos dorados siguieron su camino por unos instantes pero una conmoción en los arbustos atrajo su atención. Su postura no cambio, excepto por la tensión en sus hombros y la dureza de sus ojos. En su regazo reafirmó su agarre sobre la chica y esta se agitó un poco en su sueño pero no despertó, listo para moverla si fuese necesario. El movimiento del arbusto se detuvo y de el salió un ave nocturna, con su cena de media noche retorciéndose en sus garras. El Dios lo vio escapar y resistió la compulsión de estrellas su cabeza contra el pilar.

—Mira en lo que me has convertido, —murmuró el Dios, acariciando la cabeza de la doncella.— De un Dios a un perro guardián.

La chica, ignorante de su predicamento, no respondió y continuó durmiendo.

Era ignorante de muchas cosas, pensó el Shinigami, y se dio cuenta que no le molestaba en lo absoluto. Era más fácil protegerla si no sabía lo que acechaba en las fronteras de su dominio, si continuaba viviendo así por el resto de sus días en esta jaula de su propia confección y él con ella. Pero tarde o temprano Crona se daría cuenta, podía sentir el inicio de esa realización aun a pesar de sus esfuerzos, con su poder espiritual creciendo y sus lecciones como sacerdotisa aumentado en grado de dificultad. Supo desde el momento en el que la chica puso pie en su templo, los engranes del destino habían comenzado a girar y él, aunque era un Dios, no tenía el poder para detenerlos.

Sus dedos encontraron un mechón de pelo rosado y comenzó a retorcerlo, con movimientos gentiles y lentos, admirando la suave textura.

El mundo a su alrededor era sereno y tranquilo. Siempre fue así, incluso antes de que Crona llegara.

Sin embargo a pesar de la paz, el Shinigami fue cauteloso. Mientras ella dormía mantuvo los ojos abiertos para cualquier señal de peligro. Tener una criatura tan poderosa (sin mencionar hermosa) a su lado ahora le daba una extraña sensación de paranoia. Era como si alguien pudiera venir y tratar de llevársela.

Después de todo, lo hubiera hecho si ella no hubiese llegado a él.

No vio la hipocresía.


Esta es parte de una historia que tenía planificado publicar hace como dos años (creo) y ya tenía como dos capitulos escritos...hasta que me tope con el manga de "Kamisama Hajimemashita" y al ver la trama muy pero muy similar a la de mi historia, abandone el proyecto y ahi quedo...esta escena es lo que salve de eso.

¿Dudas, quejas, comentarios, sugerencias?

Los reviews son la comida para las musas y las mías están desnutridas Dx