Disclaimer: Ninguno de los personajes es de mi propiedad, Saint Seiya le pertenece a Masami Kurumada, Sailor moon le pertenece a Naoko Takeuchi, Bleach le pertenece a Tite Kubo y Magic Knight Rayearth le pertenece a las CLAMP.

Nota: Al estar en el vacío del espacio es obvio que la mayoría de los diálogos se harán vía telepática.

Nota 2: Los capítulos 28, 30, 32 y 33 transcurren al mismo tiempo.

Fuego y Tierra: Parte 1

Doce semidioses combatían contra el mismo número de dioses, allí estaban 11 de los 12 Caballeros Dorados y el Patriarca del Santuario Shion. Mu su pupilo se enfrentaba contra un Dios egipcio, este al igual que Mu tenía una armadura de color dorado, pero carecía de la protección de los brazos y las piernas, sus hombreras tenían la forma de una cabeza de carnero y en su cabeza llevaba el mismo tocado que los faraones, su piel era aceitunada y sus ojos eran negros. La armadura de Mu no tenia cambio alguno, sin embargo el poder enorme poder que desplegaba era suficiente para saber que estaba utilizando su Dunamis.

-¡Carnero Celestial!- la deidad lanzo un poderoso ataque de energía con ambas manos.

-¡Muro de Cristal!- Mu hizo aparecer una muralla invisible que reboto el ataque del egipcio, la deidad reacciono muy lentamente y a milímetros de que su ataque lo alcanzara trato de anularlo con otro similar. El choque de ambos poderes produjo una gran explosión en la que el egipcio se vio envuelto. Una vez esta terminara no había rastro de la deidad, sin embargo su Dunamis aun podía sentirse, Mu sabiendo eso se acerco lentamente al lugar donde sentía su presencia donde solo había una nube de polvo dorado.

-¡Carnero Celestial!- Mu vio sorprendido como el polvo dorado se reunía para reconstruir el cuerpo del Dios. El Caballero de Aries dadas las circunstancias apenas si pudo reaccionar con una Extinción Estelar incompleta sobreviviendo a duras penas y siendo arrojado por los aires. La deidad trato de aprovechar esto situándose frente al Caballero de Aries, pero Mu reacciona rápidamente con otra de sus técnicas.

-¡Red de Cristal!- el egipcio queda atrapado en un la red de cristal de Mu la cual lo inmovilizo completamente.

-Muy ingenioso Caballero de Athena, pero es inútil en mi contra- el Dios trato de dividir su cuerpo en una nube de polvo, pero no logro hacerlo, entonces este mira sorprendido a Mu quien le explica esto.

-Mientras estés atrapado en mi Red de Cristal no serás capaz de descomponer tu cuerpo, así como tampoco podrás realizar tus ataques- Mu volteo a verlo- como puedes ver estas totalmente a mi merced.

-En verdad crees que atraparme a mí, Amón el Dios del Viento es algo tan sencillo Caballero de Athena- respondió Amón mostrándose bastante despreocupado a pesar de las palabras de Mu. Amón entonces comenzó a expulsar su poder tratando de destrozar la Red de Cristal. El Caballero de Aries hizo una mueca mostrando el esfuerzo que hacía para tratar de mantener la integridad de su técnica, Amón hizo lo propio para romperla quedando en un empate de poder- creo que te subestime, en verdad eres poderoso.

El Dios del Viento redujo la presión sobre la Red de Cristal, Mu hizo lo mismo dispuesto a negociar la aparente rendición de Amón, pero el Dios esperaba esto y una vez el semidiós hubo disminuido lo suficiente su poder el egipcio expulso el suyo de golpe logrando liberarse, acto seguido se abalanzo sobre Mu dándole un potente puñetazo que casi lo arroja al suelo.

-¡Carnero Celestial!

-¡Revolución Estelar!- ambos ataques de la misma potencia logran anularse, pero Amón vuelve a fragmentar su cuerpo en diversas partículas doradas y aparece detrás del ariano propinándole una patada que si logra derribarlo, Mu utiliza sus manos para evitar desplomarse en el piso e impulsarse para caer de pie, pero antes de que sus pies tocaran el suelo Amón apareció repentinamente recibiéndolo con un ataque de energía que termino por elevarlo por los aires. El egipcio volvió a fragmentarse para tratar de sorprender a Mu, pero este logro reaccionar antes de que se reunificara.

-¡Extinción Estelar!

-¡Agh!- el ataque logro alcanzar a todas las partículas que componían el cuerpo de Amón quien no tuvo otra opción que recomponerse, pero la ventaja no le duro mucho a Mu pues el egipcio en respuesta le lanzo un ataque de energía que tenia una de sus partículas dentro.

-¡Muro de Cristal!- el ataque de la deidad fue reflejado, mas no la partícula que lo acompaño la cual utilizo para teletransportarse frente al Caballero de Aries.

-¡Tornado Dorado!- Amón levanto sus manos y fragmento su armadura en diversas partículas doradas las cuales atravesaron el Muro de Cristal de Mu y lo rodearon. El semidiós salió de donde se encontraba rompiendo su técnica pero también alejándose de la técnica del Dios. Amón se reconstituyo y fue tras Mu.

-¡Red de Cristal!- el ariano adivinando este movimiento lo recibió con su técnica la cual acabo atrapando nuevamente al egipcio. Ambos combatientes sostuvieron sus miradas, esta vez Mu no lo dejaría escapar, pero sabía que no podía confiarse ante Amón quien lo aun mantenía esa expresión de superioridad a pesar de saberse capturado. Ambos sabían que su próximo movimiento seria el último y definiría al vencedor de esta batalla.

En otro sitio lejos de allí Aldebarán de Tauro se enfrentaba a un guerrero plateado, o más bien a una maquina plateada, de su mismo tamaño y contextura, con una armadura parecida a los guerreros espartanos y con piel plateada.

Un par de enormes alas surgían de la armadura de Tauro, lo cual indicaba que estaba utilizando su Dunamis. Ambos guerreros se miraban atentamente, cuando el guerrero artificial comenzó a vibrar a gran velocidad produciendo un sonido que debido al vacio del espacio era imposible de escuchar, mas su energía no necesitaba del aire para tratar de llegar directamente al cerebro de su oponente.

-Bakudo Nº 79 Tozansho- susurro Aldebarán, inmediatamente un triangulo invertido se materializo a su alrededor deteniendo las ondas de energía de su enemigo, pero eso no fue todo- ¡Gran Cuerno!

El ataque fue increíblemente rápido y devastador, el guerrero fiel a Caelum no tuvo tiempo para reaccionar y simplemente lo recibió siendo empujado varios metros atrás. El Caballero de Tauro apareció repentinamente frente a él y lanzo otro Gran Cuerno que cambio su trayectoria, Aldebarán repitió su hazaña una y otra vez, hasta que considerando que era suficiente se detuvo. Una espesa cortina de polvo se encontraba en el lugar en el cual termino el cuerpo de su oponente, sin embargo el Caballero Dorado sabía que no estaba vencido y aun permanecía con los brazos cruzados en su postura de ataque y defensa.

-En verdad tienes el ataque mas rápido de todos los Caballeros Dorados- Aldebarán escucho la voz de aquel guerrero dentro de su cabeza- que lastima que estos no sean capaces de dañar este cuerpo.

-Esa presencia- susurro Aldebarán recordando haberla sentido anteriormente, solo que esta vez era mucho más reducida- ¡No puede ser Caelum!

-Tienes razón pero al mismo tiempo te equivocas- respondió la armadura viviente mientras se incorporaba- si tengo la voluntad y la sangre de Caelum dentro mío, pero aun así soy un ser diferente. En honor al antiguo ser que habitaba esta armadura puedes llamarme Talos.

Aldebarán suprimió la sonrisa que comenzaba a formarse en su rostro. Talos era una maquina creada por Minos en el Inframundo, originalmente funcionaba con la sangre de Hades y fue durante las primeras Guerras Santas el ultimo y más poderoso guardián de Giudecca. Sin embargo tenía un grave defecto, la única vena que tenia y que lo mantenía con vida estaba conectada al exterior por un pequeño sello en su tobillo, este sello fue destruido por uno de los primeros Caballeros de Escorpio, y Aldebarán estaba dispuesto a imitar su hazaña.

Sin tiempo que perder arremetió contra Talos en una feroz acometida, este se defendió espléndidamente, sin embargo no conocía el objetivo de Aldebarán que en un rápido movimiento reunió todo su Dunamis en una de sus piernas y con una poderosa patada quebró en mil pedazos la superficie del tobillo del autómata, incluyendo la insignia que se encontraba en ese lugar.

-Buen intento Semidiós, pero no creías que conservaríamos el antiguo y obsoleto diseño ¿verdad?- el Caballero de Athena mostro un breve momento de frustración, pero este pronto se convirtió en reflexión. Tal vez el diseño era otro, pero eso no impedía que lograra descifrarlo. Solo le tomo unos instantes para encontrar la ubicación del Icor que mantenía con vida a Talos. Estaba en su pecho, en un pequeño círculo justo al medio, detrás de lo que en los humanos es el Esternón.

-¡Gran Cuerno!- Aldebarán volvió a la carga pero esta vez lanzando su ataque con los puños por delante. El autómata simplemente recibió el ataque y pronto el Caballero de Tauro descubrió porque.

-Un ser de tu nivel jamás podrá atravesar la gruesa armadura que protege mi fuente vital- Aldebarán lo miro estupefacto, su poderoso ataque apenas si había logrado producir unas pequeñas y casi imperceptibles abolladuras en el pecho de Talos, era obvio que el Icor de Caelum estaba bien protegido por capas y capas de Armadura Divina, lo cual le hacía imposible atravesarla- ahora es mi turno ¡Castigo Celestial!

Talos levanto uno de sus brazos formando una poderosa bola de energía azul en la palma de su mano. Aldebarán sorprendido trato de contener el ataque con sus manos, pero era demasiado tarde y lo recibió de lleno siendo violentamente empujado hasta chocar con una montaña, mientras tanto Talos se acercaba lentamente para darle el tiro de gracia.

Mientras tanto lejos de allí Aioria de Leo, envestido en su Armadura Divina (La cual llevaba un par de alas en su espalda como única diferencia de su Armadura Dorada normal) peleaba a una velocidad mucho mayor a la de la luz con un Dios egipcio de negra armadura. Este llevaba una armadura completa que alcanzaba a cubrir la mayor parte de su cuerpo, destacando sobretodo su casco el cual tenía la forma de un chacal.

-¡Plasma Relámpago!- harto del empate el Caballero de Leo utilizo su técnica por primera vez en la pelea, pero su oponente no la recibió pues se hizo intangible y desapareció debajo del suelo. Aioria sin embargo solo lanzo su técnica en contra del suelo el cual fue destrozado dejando un enorme circulo de destrucción a su alrededor, aunque no habían rastros de su oponente- no creas que podrás escapar tan fácilmente, ¡Colmillo Relámpago!- el Semidiós proyecta su poder al suelo del cual salen un infinidad de poderosos relámpagos que destrozan aun más el campo de batalla, sin embargo nada, su adversario sigue sin aparecer.

-¡Garras de Chacal!- sorpresivamente el egipcio sale del suelo debajo de los pies de Aioria lanzando un poderoso ataque cortante que lo eleva por los aires en donde siente como es inmovilizado por el Dunamis de su enemigo el cual lo rodea completamente- ¡Embalsamiento Final!- la deidad aparece frente al Caballero de Athena con las brazos extendidos a los lados, en ese instante Aioria siente como su poder es lentamente succionado. Haciendo acopio de sus últimas el Caballero de Leo logra levantar uno de sus dedos y con este apuntar a su enemigo.

-Capsula de Poder- Aioria concentra todo su poder en la punta de su dedo y lo lanza contra su enemigo quien al recibirlo desaparece en una explosión. El Semidiós se aleja aprovechando la oportunidad.

-Eres tan poderoso como un Dios Caballero de Athena- dice el egipcio quien levita lentamente hasta posarse en el suelo. Una vez allí podemos ver que se encuentra seriamente lastimado, pero aun no derrotado como lo demuestra el poderoso Dunamis que emana de su cuerpo- yo Anubis el Señor de las Necrópolis lo admito, pero eso no significa que este derrotado, ¡Licópolis Sagrada!

Del cuerpo de Anubis surgieron una inmensa cantidad de lobos, chacales y perros espirituales los cuales se abalanzaron a una velocidad mayor que la luz sobre Aioria.

-Y tu necesitaras más que esto para derrotarme, ¡Plasma Relámpago!- absolutamente todos los canes espectrales fueron destrozados por el ataque de Aioria, sin embargo sus restos aun permanecieron en el aire, estos muy pronto tomaron la forma de puntas de lanza los cuales se lanzaron a una velocidad aun mayor sobre el cuerpo del Caballero de Athena, este trato de contrarrestarlos con otro Plasma Relámpago que logro neutralizar la mayoría de estos excepto unos cuantos que estallaron al hacer contacto con Aioria quien se vio envuelto en una serie de poderosas y sucesivas explosiones, una vez estas terminaron el Caballero de Leo un poco lastimado vio estupefacto como el campo de batalla estaba repleto de canes espirituales. Anubis hizo un gesto con su cabeza y sus canes atacaron.

-¡Colmillo Relámpago!- Aioria proyecto nuevamente su Dunamis al suelo, los rayos lograron acabar con muchos canes, pero no con los suficiente-¡Plasma Relámpago!- utilizando ambos puños el Semidiós logro acabar con otros tantos, pero sus restos se convirtieron en puntas de lanza igual que antes mientras que los pocos canidos sobrevivientes se convirtieron en sombras que cubrieron por completo a Aioria quien trato de acumular su poder para deshacerse de ellos, pero antes de que lograra hacerlo las puntas de lanza hicieron contacto con las sombras que lo rodeaban provocando una gigantesca explosión que se elevo por los cielos.

-Supongo que eso fue todo- dijo Anubis antes de proceder a retirarse cuando tuvo que esquivar un Plasma Relámpago que casi lo fulmina. Detrás de él Aioria de Leo aunque terriblemente lastimado continuaba con su voluntad intacta.

-Te dije que eso no bastaría para derrotarme- Anubis lo vio sorprendido pero no dijo nada, solo se acerco lentamente al Caballero de Leo antes de utilizar su técnica para acabar con Aioria.

A una enorme distancia de allí Shaka de Virgo levitaba en posición de Loto frente a su adversario, el máximo líder del Panteón Egipcio, Ra. La Armadura Divina de Shaka ahora tenía dos grandes alas metálicas que salían de su espalda, su oponente llevaba una armadura de color dorado igual que Shaka, esta le otorgaba una protección completa en la mayor parte de su aceitunado cuerpo, de ojos negros y sagaces. Llevaba un tocado faraónico y una diadema encima de este y los pocos cabellos que sobresalían eran de color negro.

Esta era la única batalla que aun no había iniciado, Shaka esperaba, dubitativo el ataque de su enemigo. Una gran cantidad de dudas asaltaban al Caballero de Virgo desde que logro convertirse en Semidiós, y como si Ra pudiera leer su mente le pregunto:

-¿Tan grandes son tus dudas como para quedarte paralizado allí frente mío en total silencio?

Shaka no respondió, no necesitaba hacerlo, tenía una misión y debía cumplirla, deshecho toda duda que nublara su pensamiento y luego ataco.

-¡Capitulación de los Demonios!- un inmensamente poderoso ataque de energía salió de entre las palmas del Caballero de Athena, pero este fue fácilmente desvanecido por Ra, Shaka mostro el desconcierto en su rostro. Era la primera vez que le sucedía algo así, en todas sus anteriores batallas casi siempre tenia a sus enemigos debajo de él, solo contra Hades fue que se vio rebasado, y ahora también era superado por Ra.

-¡Tesoro del Cielo!- el Caballero Dorado contraataco, abriendo los ojos y desplegando un inmenso poder, casi instantáneamente unos tapizados con la figura de Buda al medio aparecieron rodeando tanto a Shaka como a Ra- Este es tu fin Ra, el ataque del Tesoro del Cielo se funda sobre la verdad del universo, posee la armonía perfecta, lo que significa que combina la defensa y el ataque al mismo tiempo. Ni siquiera un Dios como tu puede escapar a esta verdad.

-Hmm, en verdad eres el más sabio entre los mortales, el hecho de lograr invocar el poder de la Maat que tan solo unos pocos de nosotros somos capaces de lograr- Ra dio un paso, y justo en ese instante las figuras de Buda fueron reemplazadas por un tapizado de color verde adornado con motivos egipcios y la figura de dos mujeres de espaldas y con brazos como alas- pero la verdad del hombre no es la misma que la de los Dioses.

Dicho esto el ambiente creado por Shaka y Ra se rompió cual si de una pared de vidrio se tratara. El Semidiós vio estupefacto al Dios solar quien continuaba tranquilo y sosegado, casi como si no se encontrara en un campo de batalla si no en los jardines de su morada.

-¡No puede ser!- exclamo el Caballero de Virgo mostrando su desesperación- ¡Ni siquiera el Patriarca fue capaz de escapar al Tesoro del Cielo!

Ra entonces aumento considerablemente su poder, fue entonces que Shaka comprendió lo que había sucedido.

-Protogonos Dunamis- musito.

-Así es, si bien el Dunamis se alcanza tan solo proyectando nuestro poder divino desde nuestro cuerpo material, para alcanzar el Protogonos Dunamis es necesario desechar las verdades de los mortales y alcanzar la verdad de los Dioses.

-¿Por qué me dices esto?, ¡¿qué pretendes lograr con tus palabras?- pregunto Shaka, Ra solo lo ignoro y continuo con su discurso.

-En verdad eres el más sabio de los mortales, has logrado descifrar la verdad que ocultamos y así también lograste evadir el destino reservado para ustedes- Ra continuo caminando lentamente hacia el Caballero de Virgo quien acumulo rápidamente todo el poder que pudo- sin embargo- Shaka ataco con su Capitulación de los Demonios nuevamente- ¡Eso es inútil para los seres divinos como nosotros!

-¡Argh!- el Semidiós se quejo luego que Ra no solo desvaneció el ataque si no que agarro a Shaka del cuello y lo azoto contra el suelo.

-Si en verdad quieres despertar completamente como un Dios no debes de adaptarte a las leyes a las que están condenados los mortales, sino regir sobre ellas- el Dios Solar ataco con un ataque de energía del doble de la velocidad de la luz, Shaka dada la relativa lentitud del ataque lo esquivo fácilmente- movimientos superiores a la velocidad de la luz- Ra volvió a lanzar una ráfaga de energía solo que a mayor velocidad. Velocidad suficiente para que pudiera desviar el ataque que estallo en una brillante explosión detrás del Caballero de Athena- poder suficiente para rechazar fácilmente el Big Bang- el egipcio apareció repentinamente delante de Shaka con una gran esfera amarilla en sus manos- ¡Disco Solar!

-¡Khan!- una esfera de energía rodeo al Caballero de Virgo la cual resistió por unos instantes el Disco Solar de Ra, pero al final no pudo más y fue atravesado envolviendo a Shaka en una poderosa explosión que lo lanzo por los aires gravemente herido.

-¡No lo entiendes Caballero de Athena!, ¡esto es lo que significa ser un Dios!, ¡somos los regidores del universo!, ¡somos nosotros los que dictamos las reglas!, ¡somos la misma voluntad de la Creación!- la deidad levanto al Caballero de Virgo sujetándolo del cuello levantándolo como si se tratara de un simple muñeco sin vida- mientras que tu y los que han visto esa verdad tratan de regresar a la voluntad que les dio la vida y alcanzar su Nirvana nosotros los protegemos, los guiamos y le damos forma a su mundo. Pero a diferencia suya nosotros no podemos regresar, nuestra existencia así como nuestro sufrimiento son eternos, no podemos simplemente aceptarlo esperando ser salvados por ello- Ra eleva mas a Shaka mirándolo directamente a los ojos- si eres capaz de aceptar esta carga y renunciar a tu Nirvana, tal vez seas capaz de despertar como un verdadero Dios.

N/A

¡Al fin!, comenzamos con las peleas de los Caballeros Dorados. Primero, la razón del título es porque comenzaremos con los signos de Fuego (Aries, Leo y Sagitario) y Tierra (Tauro, Virgo y Capricornio) si ya sé que faltan aun Aioros, Shura y el Patriarca Shion, pero creo que este es un buen lugar para cortar el capitulo (aunque él como escribí el capitulo en sí mismo no me guste mucho que digamos), en segundo lugar, ¡por favor no me maten fans de Shaka!, no es que el sea menos poderoso, solo es víctima de las circunstancias, recuerden a quien se enfrenta. Y en tercer y último lugar, la info de los Dioses de este capítulo:

Amón, antiguo Dios del Viento en el antiguo Egipto, cuando los faraones comenzaron a adorarlo como Dios dinástico comenzó a cobrar mayor importancia hasta que luego se le unifico con Ra terminando como el Dios Amón-Ra. Como era Dios del Viento y del aire se creía que podía estar en todas partes (por eso su poder de desfragmentarse)

Talos, la historia original dice que cuando Zeus se enamoro de una mortal llamada Europa, se convirtió en un toro blanco para llevársela a Creta. Una vez allí le pidió a Hefesto que construyera a un gigante para que defendiera la isla, ese era Talos. Luego sería derrotado por Medea, Jasón y los Argonautas que le quitaron la insignia que le daba vida. Aunque modifique la leyenda para que encajara mejor con la historia de Saint Seiya. Dato Extra: Según la mitología la constelación de Tauro fue colocada por Zeus luego de su éxito al secuestrar a Europa con la forma de un Toro, luego Europa y Zeus darían a luz a tres hijos, dos de los cuales (Minos y Radamanthys) llegaron a ser Jueces del Inframundo.

Anubis, creo que todos conocemos a este Dios, pero pondré su info de todas formas. Se dice que fue hijo de Neftis (la esposa de Seth), y Osiris. Como Seth no le dio ningún hijo a Neftis, esta engaño a Seth para que hiciera el trabajo, y el resultado fue Anubis. Cuando Seth mato a Osiris Anubis fue ocultado, luego ayudaría a Isis a resucitar a su padre. Con Osiris vivió el comenzó a ayudarlo en sus deberes como Dios de la Duat.

Ra, ¿en verdad tengo que hacer esto?, ya que. Ra, dios solar de Heliópolis. Los Faraones se creían hijos o incluso las reencarnaciones de este Dios. Según creían los antiguos egipcios, Ra era el solo y durante el Día viajaba por el cielo naciendo del este y muriendo en el oeste, para renacer al día siguiente. Durante la noche se adentraba en la Duat donde combatía a la serpiente maligna Apofis, a la cual debía vencer o el equilibrio del universo se destruiría (O_O que miedo).

Eso es todo, lo que sigue es un capitulo por entero dedicado a las reflexiones de Shaka, con muchas palabras y poca acción así que si lo desean pueden saltárselo. Y recuerden dejar review, ¡Hasta la próxima actualización!