Bueno, subo el cap 25. Gracias por leer n3n 3
Capítulo 25 Ikite Yukou (Tercera Parte)
Era un día realmente caluroso, ni siquiera la brisa marina era capaz de refrescar el rostro de un solitario joven, dueño de una cabellera de un especial tono azul que perfectamente podía camuflarse con el océano. Él se encontraba a unos metros de distancia del mar, estaba afirmado del barandal de un muro de una plaza en la costa, parecía meditar mientras fijaba su mirar en el azulado paisaje frente a él.
Al mismo tiempo, la delicada silueta de una joven iba corriendo en dirección hacia él, sus pasos apresurados parecían indicar su urgencia por encontrarlo.
— ¡Aine-senpai!- exclamó a unos metros de él logrando llamar su atención.
— ¿Kanon? – observó el como la joven avanzaba hacia él.
— ¡Qué alivio! Sabía que estarías aquí- se llevó una mano al pecho intentando recuperar la respiración- ¿Por qué no contestabas tu celular?- le reclamó ya a su lado haciendo un puchero.- Realmente me preocupé.
— ¿Te preocupaste?- cuestionó sorprendido.
— ¡Pues claro! No deberías desaparecer así… -alzó sus cejas.
— Ya veo…- le sonrió con gentileza- Lo siento, es sólo que deseaba estar solo.
— ¿Es por tu próximo lanzamiento, verdad?
— A-ah… En parte… -desvió su mirada.
— Lo siento, Aine-senpai… Creo que después de todo, aún no soy capaz de escribir para alguien más…- se lamentó la muchacha.
— No es tu culpa, no seas tan dura contigo misma- Musitó sin poder mirarla- El problema soy yo…
— No, se supone que es un trabajo en equipo.- le recordó Koizumi.
— Cierto… Bueno, entonces ambos merecemos un regaño ¿no?- bromeó.
— ¿Qué es lo que sucede? Puedes hablar conmigo, no le diré a nadie.- Kanon estaba preocupada, los cambios de humor en Aine se estaban haciendo constantes.
— Es que es algo muy complicado de decir… -se quejó- La melodía es preciosa, la letra está bien… Hemos hecho muchos progresos… -comenzó a reflexionar acerca del tiempo que pasó al lado de la, en ese momento, inexperta compositora- Pero el problema es que hay algo que me falta… - se giró por completo para observar a la menor- Si tuviera ese algo, creo que podría liberarme...
— ¿Liberarte?- ella no lo entendía, y realmente nadie podía entenderlo en ese momento.
— ¿No has tenido algo tan cerca y a la vez tan lejos? Es una sensación abrumadora, hay cosas que quiero cambiar… - la observó con atención- Pero, siento que si cambio su naturaleza… Algo malo pasará… -frunció el ceño- Constantemente pienso: "Si las cosas son así, es por algo." – soltó esas palabras ante la confundida muchacha que sólo podía escucharlo. Kisaragi al notar el semblante de interrogación en la joven, no hizo más que soltar una pequeña, y podría decirse que dulce, risa- Lo siento, sólo estoy caminando en círculos… Y te estoy confundiendo ¿verdad?
— La verdad es que sí…- no pudo hacer más que reír al igual que él, pero en su interior sentía angustia por el senpai.
— De todas formas ¿Cómo me encontraste aquí?
— Ah, no lo sé… -negó con la cabeza- Sólo seguí mi instinto.
— ¿Tu instinto?
— Sí, creo que nos parecemos en algo, Aine-senpai…- hizo una pausa para sonreírle-Cuando me siento presionada, no hago más que venir a observar el mar… Es increíble la paz que me transmite. – Giró su mirada hacia el gigante azul- Recordé que tú también tienes ese hábito, me alegra no haberme equivocado.
— Entiendo, creo que es bueno que tengamos eso en común.
— Cuando quieras desahogarte y mirar al mar, cuenta conmigo ¿sí?
— De acuerdo, gracias…
— Y con respecto a lo que sientes que te falta, realmente espero que lo encuentres.- le mostró una linda y resplandeciente sonrisa.
— Créeme que es lo que más deseo…- no pudo evitar perderse en la sonrisa de la muchacha- Encontrar lo que más quiero…- miró a la chica profundamente a los ojos.
— ¿S-senpai? Por alguna razón, Kanon comenzó a ponerse nerviosa por la mirada de Aine…
— A-ah… ¿Q-quieres ir por un helado? Yo invito.- reaccionó el mayor con sus mejillas sonrojadas.
— A-ah ¡S-sí! –Asintió con la cabeza- Después de todo me lo debes por hacerme venir hasta aquí. – bromeó para cortar esa extraña atmosfera que se había formado. Kisaragi le sonrió y la tomó del brazo caminando junto a ella, pero a pesar de eso, Koizumi se sentía muy inquieta… Pues la sonrisa de Aine, no correspondía para nada con su melancólica mirada… Pronto aquella imagen comenzó a nublarse, y el caluroso ambiente se hizo frío, Kanon estaba despertando de su sueño, había soñado con el pasado.
Los párpados de la chica fueron abriéndose lentamente, su visión borrosa comenzó a enfocarse en un punto de la habitación. - ¿Un sueño? – Musitó con algo de confusión -No… - se sentó con cuidado en su cama- Eso no fue un sueño…- llevó su palma derecha hasta su frente- Fue un recuerdo… - reflexionó la joven. Aquella memoria fue parte de los últimos días que pasó al lado de Aine. A pesar de que la joven le había ofrecido su compañía en sus momentos de angustia, Kisaragi por alguna razón se olvidó o no quiso acudir más a ella, los siguientes días poco y nada se vieron. Y del último día en que se citaron, Kanon sólo tenía lagunas mentales sobre ello. Pero, de lo que estaba segura, era que su encuentro había sido doloroso… Sólo recordaba los gritos agresivos de Aine… Estaba molesto con la chica por algo que ella no recordaba… — Aine… Al final nunca más fuimos a ver el mar juntos… - se lamentó. Giró su mirada hacia su celular que descansaba a un costado suyo y tomándolo entre sus delicadas manos, comenzó a buscar el número del peliazul entre sus muchos contactos. A pesar de que por obvias razones ese número quedó inhabilitado, ella no era capaz de borrarlo. – Intenté llamarte tantas veces… No aceptaba que tú ya no estabas… - volvió a recordar- Hasta hoy no lo acepto del todo… ¿Por qué será? – dijo nostálgica y se atrevió a presionar el botón de llamar, ella esperaba escuchar la voz de la grabadora diciéndole que el número no existía. Sin embargo, y para su sorpresa, comenzó a sonar el tono en espera de que alguien contestara…
Kanon abrió los ojos como platos quedándose paralizada, y su corazón comenzó a agitarse. ¿Estaba soñando? ¿En verdad estaba sonando el teléfono de Aine?
Entonces, tras unos segundos, alguien contestó el llamado.
— ¿Hola? —... – Kanon no podía hablar, era la voz de Aine, aunque… Sonaba algo diferente.
— Hm ¿Kanon? ¿Pasa algo? ¿Hola?
— ¿Eh?... – se quedó perpleja al reconocer la voz del menor de los senpais- ¿Ai-chan?-preguntó.
— Sí, soy yo, Ai… ¿Marcaste por error o qué? – respondió el menor desde el otro lado de la línea. Kanon observó el teléfono, y efectivamente había marcado por error. El número de Ai estaba debajo del número de Aine en sus contactos. Ese hecho provocó que el corazón de la chica se encogiera, había sido otra vez engañada por las circunstancias… Se cubrió su boca para callar ese sollozo al nuevamente volver a la realidad.
— ¿Kanon? ¿Estás bien?- volvió a hablar el menor.
— E-estoy bien… Q-que t-tonta soy… - fingió una risa.- Me equivoqué, p-perdón…
— No te oyes bien…
— A-ah… Es que me acabo de despertar de una siesta… Q-quería llamar a otro número, no me di cuenta… - quiso volver a reír pero su voz se cortó por las lágrimas que comenzaron a brotar de sus ojos.
— ¿Estás llorando, verdad?
— N-no… Ya te dije que…
— Estás llorando, lo sé…- la interrumpió.
—… S-sí… - Admitió al fin.
— Quiero verte.- dijo de pronto.
— ¿E-eh? No te preocupes, estoy bien…
— Iré a verte, ahora.- la ignoró y colgó.
— Ai-chan, n-no… - no continuó hablando, pues se dio cuenta de que el menor ya había colgado y que seguramente, se dirigía a pasos apresurados hasta la habitación de la joven, ignorando su pacto de no volver a verse a menos que estuviesen en alguna reunión de negocios.
Pero para el menor había sido suficiente, el escuchar los sollozos de Kanon a través del teléfono lo habían dejado muy preocupado. Sobre todo quería saber quién o qué la había lastimado, si se trataba de Ranmaru no se lo perdonaría.
Sin demora, comenzaron a llamar a la puerta de Kanon, ella dejó escapar un suspiro resignado, pues sabía que era Ai. Se limpió las lágrimas, ya parecía más calmada, ahora le preocupaba la excusa que le daría al menor. Sin embargo, apenas abrió la puerta, Mikaze la jaló del brazo y con su mano libre cerró la puerta tras ellos. Fue así como Kanon se quedó muda mientras era aprisionada en los brazos de Ai.
— Kanon… -musitó su nombre después de un breve silencio- Perdóname… Por dejarte sola.- se lamentó- Rompí mi promesa, ahora lo recuerdo… La chica abrió sus ojos con sorpresa, pues la promesa que hizo con Ai, fue en aquella víspera de Navidad cuando él la salvó de la nieve, fue en ese momento en que sellaron su pacto de amistad. Porque Kanon le había enseñado ese sentimiento, y Mikaze le prometió estar junto a ella, pasara lo que pasara.
— Ai-chan…- sus ojos volvieron a nublarse por las lágrimas, mientras que ella se aferraba a las ropas del menor hundiendo su rostro en el pecho de este comenzando a llorar.
— Pasaron muchas cosas, que me confundieron… - comenzó a hablar el senpai mientras acariciaba la cabeza de su compañera- Pero, me di cuenta de que no importa lo que piensen o digan los demás, no estamos haciendo nada malo… Aunque, ahora, no sé muy bien qué es lo que siento por ti…- le confesó.
— ¿N-no sabes qué es lo que sientes por mí?- alzó su vista hacia él.
— Es complicado, pero creo que sólo estoy confundido- alzó las cejas dedicándole una serena sonrisa mientras se encargaba de limpiarle sus lágrimas.- Todo el tiempo nos confunden con una pareja… Podría decir que es tu culpa por siempre estar abrazándome, y diciéndome que "Soy lindo"…- se quejó.
— P-pero es que… Eres lindo…- hizo un puchero.
— Escuché que, la mejor forma de saber lo que sientes por una persona, es besándola…- eso hizo que la pelivioleta se sonrojara ¿Acaso Ai pensaba besarla?
— A-Ai-chan… T-tú, no…
— Tranquila, no te voy a besar- le aclaró- Ya tienes a Ranmaru para eso, ¿no? – la molestó observándola con una mirada juguetona.
— ¡¿Eh?! – su rostro se volvió mucho más rojo que el cabello de Otoya y Tomochika juntos. Eso provocó que Ai soltara una pequeña risa.
— ¿Por qué no me dijiste nada? Si no fuera por los descuidos de Ranmaru, creo que nunca me hubiese enterado de lo de ustedes- le informó con el ceño fruncido.
— ¿L-los descuidos de Ranmaru?
— Ah…- suspiró con cansancio- Es una larga historia… Entonces ¿Ya son novios?
— S-sí…- sonrió con timidez- Ya somos novios.
— Ya veo- se tranquilizó un poco al ver como la luz volvía a los ojos de su amiga, seguramente estaría pensando en Ranmaru- Espero que al menos esté cuidando bien de ti.
— Sé que nadie lo creería, pero él es muy dulce y gentil conmigo. Sé que es rudo con los demás, incluso lo fue conmigo en su momento. Pero…- se llevó una mano hasta su pecho- Tuve la suerte de conocer a su verdadero yo…
— ¿Lo amas?
— Sí.
— ¿Más que a Camus?
— ¡Ai-chan!
— ¿Qué? Sabes que no sé mucho sobre esto… Quiero entenderlo.
— Bueno, entonces diré que sí… Con Camus fue algo platónico, ahora puedo confirmar que amo a Ranmaru – amplió aún más su sonrisa- Con todo mi corazón.
Ai sintió mucha tranquilidad al escuchar a su compañera, al fin la veía más tranquila que antes, parecía que, a pesar de no comprender mucho sobre el amor, no se había equivocado al pensar que Ranmaru era la respuesta para que Kanon encontrara la felicidad. Luego de que ambos acordaran el ya no separarse más, y continuar con su linda relación de amistad, el menor la invitó a comprar algunos dulces para comerlos junto a los kohais de Mikaze.
Durante el camino, el peliturquesa no se aguantó las ganas de contarle con lujo de detalles el cómo Ranmaru había llamado a la radio para buscar algún consejo sobre el amor. Kanon no podía creerlo, claro que le daba risa la situación, pero al mismo tiempo la enternecía. Seguramente para el mayor no fue para nada fácil el admitir sus sentimientos. Aunque algo en el relato de Ai la preocupó, se trataba de que Kurosaki no dejaba de vincularla con Camus, y que sospechaba que el conde sentía algo por ella. La pelivioleta simplemente no entendía de dónde el rockero sacaba esa clase de ideas, pues ella había sido rechazada por Camus. Para ella era obvio que el conde nunca sintió nada; pero estaba equivocada, y muy pronto se daría cuenta de aquello…
Al final del día, Kanon la pasó junto a Ai y sus kohais, quienes alegres agradecían la presencia de la chica, en especial Syo, ya que así su senpai dejaría esa postura tan fría y estricta de antes, o al menos eso esperaba.
Y así fue como pasaron dos días sin la presencia de Ranmaru. El primer día estuvo cargado de emociones, el segundo día fue 100% de trabajo, pero ella siempre mantenía presente en su corazón al albino, aunque no se atrevía a mandarle algún mensaje, y él tampoco le enviaba nada. Quizás tenían que ser cuidadosos con ese punto, su unión estaba prohibida, en ocasiones le era difícil aceptarlo, pero tenía que ser fuerte.
Mas ahora otra cosa la tenía preocupada, se trataba de la letra de la canción Ikite Yukou, era sin dudas una canción hermosa, llena de sentimientos, pero además de ser hermosa, era bastante triste. Su problema era el que no sabía los verdaderos sentimientos plasmados en esa canción, Ranmaru no le había dado detalles, incluso se vio bastante esquivo que sólo le dio la letra minutos antes de irse de viaje.
Kanon suspiró resignada mientras iba leyendo la letra de la canción caminando por los pasillos del Master Course.
— ¿Qué pasa, Izu-chan? – dijo de pronto la voz de Ren.
— ¿Sucedió algo malo, Koizumi-senpai?- agregó Masato.
— Ah, chicos…- los observó – No es nada, sólo leía una canción de Ranmaru.
— ¿Eh? – Ren alzó las cejas con un toque travieso- Ya entiendo, esa canción que lees ¿La escribió para ti, verdad? – expresó bromista como siempre, ya se le había hecho un hábito molestar a la senpai.
— ¡C-claro que no! – Infló sus mejillas molesta y sonrojada apartando la hoja del pelinaranja- Además ¿Por qué tendría que escribirme una canción?- le cuestionó mientras Masato tomaba una postura incómoda, algo estaba pasando…
— Bueno, entiendo que Ran-chan no ha de ser nada romántico… Pero, supongo que tendría al menos algún gesto con su linda novia ¿No~?-se llevó una mano a la barbilla soltando una pequeña risa al decirlo.
— ¡¿Qué?!– se quedó boquiabierta.
— Jinguji…- interrumpió el peliazul, realmente se veía incómodo.
— ¡Oh, vamos! –Giró su rostro hacia su compañero- No tiene caso seguir fingiendo…
— Sí, pero esto no nos incumbe… Así que… -intentó arrastrar a Ren muy lejos de la chica.
— ¡Esperen! Me van a decir lo que sucede… ¡Y me lo dirán ahora! – les ordenó en su "tono" de senpai.
— Realmente no es necesario, Koizumi-senpai… Pero, si usted lo pide… B-bueno… -el pianista titubeó un poco- Verá… Nosotros…
— Ya sabemos que Ran-chan y tú son novios – lo interrumpió Ren mientras alzaba las cejas de forma traviesa observando a la pelivioleta.
— ¡¿Eh?! ¡¿Cómo es que…?!
— Los vimos besándose la otra noche bajo la luz de la luna… - Jinguji se tomó la libertad de tomar por el hombro a la muchacha mientras le guiñaba un ojo.
— B-bueno… Y-yo… E-eso… -comenzó a enredarse al mismo tiempo que los colores se le subían al rostro- ¡No es lo que…! Y-yo…- no podía hablar.
— Cálmese, senpai… No tiene por qué explicarnos ¿Verdad, Jinguji?- apartó la mano que el saxofonista tenía sobre la chica y la jaló detrás de él para apartarla de su compañero- Koizumi-senpai, lo lamento no queríamos verlos…. Todo fue una coincidencia – le dijo y agregó- ¡Se supone que fingiríamos que no haber visto nada! – le reclamó al pelinaranja.
— Está bien… Tranquilo, Hjirikawa-san…- expresó la chica- Lamento mi comportamiento…- hizo una reverencia al peliazul disculpándose.
— Koizumi-senpai… N-no es necesario que…
— ¿Eh? ¿Sólo te disculpas con Hijirikawa? ¿Y yo qué?- musitó Ren siguiendo con su juego.
— Bueno, Hijirikawa-san siempre me ha tenido respeto como senpai… -le aclaró mirándolo con cierto "rencor" ya que siempre la molestaba, como en esos momentos.
— ¿Y eso qué? –Hizo una ademán con sus manos- Te recuerdo que, de no ser por Ran-chan, tú y yo ya seríamos parientes- dijo aludiendo a su hermano mayor.
— E-en fin…- ella no quería sacar a colación la confesión del actual heredero de la familia Jinguji- Y-yo…
— Tranquila, Izu-chan, nosotros no te estamos juzgando. – le aclaró Ren.
— Así es, de hecho, se supone que no diríamos nada… Pero Jinguji, como siempre, no pudo guardar la compostura. –se quejó Masato.
— Yo recuerdo haberte dicho que las reglas están para romperse- le recordó el saxofonista- Y creo que elegiste saltar, y está bien… Si ambos se quieren ¿Cuál es el problema?
— Pienso lo mismo, si usted es feliz al dado de Kurosaki-senpai. No nos queda más que apoyarlos. – Expresó masato con una gentil sonrisa
— Ch-chicos… -Kanon no podía creerlo- ¡Muchas gracias!- agradeció con bastante alivio al mismo tiempo que unas pequeñas lagrimas se asomaban por su ojos.
— Aww, pero no llores…- Ren le palmeó la cabeza- Todo está bien- rio un poco por la ternura de la chica.
— Protegeremos su relación, no le diremos a nadie, puede confiar en nosotros- afirmó el peliazul.
— Sí, muchas gracias.
Luego de aclararlo todo, Kanon les mostró la letra que estaba leyendo, tal vez ellos al ser sus kohais podrían saber algo, y en efecto, ambos coincidieron en que seguramente se trataba del fallecido padre de Ranmaru, faltaban unos pocos días para el aniversario de su muerte. De hecho, las familias de Ren y Masato, entre otras familias de la alta sociedad, estaban organizando una reunión especial. Puesto que el padre de Kurosaki era muy querido por ellos, la tragedia de la familia Kurosaki los había afectado también, y todo porque en aquel entonces sus familias no eran tan prósperas como ahora, que no tuvieron la oportunidad de ayudarlo. Koizumi se alegró al saberlo, al menos aún quedaban personas de buen corazón, muy aparte de aquellos que sólo se dedicaban a murmurar.
— Ese Ran-chan…- Ren negó con la cabeza- Ocultarle algo así a su novia, y que además está escribiendo la melodía de esta canción
— Bueno, sabemos cómo es Kurosaki-senpai…- dijo Masato- Tal vez está esperando el momento indicado para decirle…
— No lo culpo, apenas estamos comenzando… Yo sé que este tema no ha de ser fácil…
— Sobre todo si ahora uno de los organizadores de la memoria de su padre es Seishi-kun… -dijo con algo de burla el apodo que Kanon le había puesto a su hermano mayor- A él no le alegrará saber eso, pero, mi hermano quedó a cargo de mi familia. Y él es un chico responsable que respeta todos los acuerdos con los amigos de mi padre, y esta no es la excepción.
— Pero con Seishi-kun…
— Lo sé, no pasó nada entre ustedes, elegiste a Ran-chan. No te preocupes por eso.- intervino Ren.
— ¿Pueden contarme qué fue lo que pasó con la familia Kurosaki? – les pidió de pronto-He escuchado tantos rumores malintencionados… Y como se ve que a Ranmaru le tomará un tiempo contarlo. Tal vez ustedes me puedan ayudar a comprender. —Bueno, sólo podemos contarle la superficie de la historia, lo demás ni siquiera nosotros lo sabemos- comentó Masato aceptando así contarle lo que sabían.
De esta manera, Kanon obtuvo una visión un poco más clara… La familia Kurosaki fue víctima de un fraude de parte de unos de sus socios de más confianza, claramente les había apuñalado la espalda, ahora entendía por qué Ranmaru era tan desconfiado.
La pelivioleta esperaba que algún día el albino le contara lo sucedido. Ren agregó que en la mansión Kurosaki se hizo una subasta a modo de poder pagar aunque fuese algo de la millonaria deuda que obtuvo producto del fraude, luego de venderlo todo, la mansión también fue comprada en su totalidad, para luego ser demolida ya que quien la compró tenía el interés de hacer un parque en el terreno, aunque no le dijeron en dónde estaba ese parque, ni Kanon quiso preguntar más. Sentía muchas ganas de tener cerca de Ranmaru y abrazarlo, o hacer algo para que sintiera mejor, había nacido en ella ese deseo de protegerlo. Un sentimiento que hasta ahora sólo le dedicaba a Ai.
Al cuarto día, la chica no pudo más con la curiosidad que quiso investigar un poco más acerca de Ranmaru, el cómo llegó a la Agencia Shining y demás. Para ello, se escabulló a unas oficinas dentro de la Agencia ya de noche, cuando todo el mundo se había ido del lugar. Le pidió a Ringo unas llaves con la excusa que se le había quedado material importante en una de esas oficinas, no era la primera vez que Kanon olvidaba algo, así que el pelirosa no sospechó nada. Ya en el lugar, a la chica pareció brillarle su mirada, era la primera vez que haría algo así…
— Hm… Sé que esto no está bien, pero…- frunció el ceño- Ranmaru se tardará años en decirme algo, es tan desconfiado…- suspiró resignada- Sólo será un vistazo, no tiene por qué enterarse…- continuó hablando ya frente a la gaveta de expedientes. Sin embargo cuando se disponía a introducir la llave para abrir uno de los cajones, una misteriosa luz se reflejó en la pared. Inmediatamente giró su rostro hacia ese lugar, dicha luz se colaba por la rendija de una puerta perteneciente a una sala de reuniones; ambas oficinas estaban conectadas por esa puerta.- ¿Qué es eso? – susurró. - ¡Imposible! –exclamó para luego cubrirse la boca, pues se sorprendió al recordar una luz familiar cuando descubrió a Helena en un raro ritual, afortunadamente Shion la había salvado de eso. Pero en vez de escapar, su naturaleza curiosa la llevó a abrir lentamente la puerta, su grito no pareció ser escuchado… Tragó algo de saliva y se asomó… Gran sorpresa se llevó al ver que quien estaba allí era Camus, y no Helena, pero al igual que su madre, Camus hablaba en una lengua que ella no entendía, pero no era la lengua en la que hablaba su madre ¿Quizás era el idioma del país del conde? Además de eso, el bastón que Camus solía llevar con él estaba brillando, justo desde esa azulada piedra. Kanon retrocedió no queriendo ser descubierta, pero estaba tan sorprendida, y la habitación tan oscura, que tropezó con un mueble provocando su caída, el ruido y su grito de dolor fueron escuchados por el Idol. Entonces la piedra de inmediato dejó de brillar dejando así toda la habitación a oscuras.
— ¡¿Quién está allí?! – exclamó enojado una vez que encendió el interruptor, encontrando a Kanon en el suelo mientras se sobaba su rodilla con unas pequeñas lágrimas en los ojos. - ¡¿Koizumi?!
— ¡Auch! – se quejaba la chica por el dolor- A-ah… Y-yo… ¿Hola? – dijo con torpeza ladeando su cabeza.
— "Hola" ¡Nada! – Golpeó el suelo con su bastón.- ¡¿Qué haces aquí?! ¡¿Me estabas espiando?! – frunció el ceño.
— ¡C-claro que no! ¡Sólo vine por algo que se me olvidó! – Se puso de pie con algo de dificultad- Ringo sabe que estoy aquí, me dio unas llaves… -se las enseñó- A-auch… - Continúo quejándose. Entonces la mirada del blondo bajó hasta la rodilla enrojecida de la chica.
— Aun así, no es normal que entres con la luz apagada, ¿no?
— Pues lo mismo puedo decir de ti… ¿Qué estabas haciendo? – le interrogó.
— A-ah… ¿Te duele tu rodilla? –Él quiso desviar el tema de conversación- Siéntate, déjame revisar…
— Oye… -hizo una mueca- No cambies el tema.-se cruzó de brazos.
— Dije que te sentaras. – la agarró de los hombros y la sentó, luego se agachó frente a ella y le tomó la pierna derecha para revisar su rodilla lastimada, eso hizo que el conde pudiese ver por unos segundos su atractiva lencería, puesto que usaba una minifalda.
— ¡Oye! – El rostro de Kanon se sonrojó por completo mientras que con su manos empuñadas tiraba de la tela de su falda para cubrirse- ¡Ten más cuidado!
— ¡T-tú tienes la culpa! - le dijo sin poder mirarla a los ojos, ya que igual se había avergonzado- U-usas faldas muy cortas…
— ¡Hm! ¡Mi falda no tiene nada de malo! ¡Eres tú el poco delicado! ¡Pervertido!
— ¡Silencio! ¡No es como si hubiese planeado verte! - se quejó- ¡Quédate quieta! – le advirtió para luego poner su mano sobre la rodilla de la chica.
— ¡N-no me toques! ¡¿Qué…?! – Calló al sentir nuevamente esa sensación fría y cálida a la vez, el rojo de su rodilla pronto comenzó a desvanecerse así como el dolor, se trataba de la magia de Camus, ya había perdido la cuenta de cuántas veces él la usó para sanarla. – Hm… Muchas gracias…- le dijo tímida mientras juntaba sus piernas desviando su mirada.
— No fue nada…- suspiró cansado y se puso de pie, se quedó por un momento observando los gestos de la menor, se le hacía adorable en cierta manera… Bueno, después de todo, él estaba enamorado de ella, y ya no faltaba mucho para decírselo- Supongo que vienes sola… Así que…
— ¿Qué hacías aquí? – lo interrumpió- No creas que lo he olvidado- le sonrió burlona.
— No es asunto tuyo… Más bien, ¿qué hacías tú? ¿Dónde está lo que se te olvidó? –le cuestionó.
— A-ah p-pues… -la menor movió su cabeza hacia ambos lados mientras que con la mirada buscaba algo que llevarse para usarlo de excusa.
— Veo que ambos tenemos un secreto ¿no?
— Eso veo… - hizo una mueca.
— Pero, te contaré si me cuentas tú primero…- le dijo alzando una ceja mientras sonreía de medio labio, sabía que la joven era demasiado curiosa como para negarse.
— Tramposo… - se quejó- E-está bien… ¡Qué remedio!- suspiró- Vine a buscar información sobre Ranmaru…- susurró el nombre del bajista.
— ¿Sobre el plebeyo'? ¿Para qué? ¿Tienes problemas con él? – se vio bastante interesado en saber sus razones.
— Es por una canción en la que estoy trabajando, él se fue de viaje, y quiero saber un poco más acerca de la letra… - le dijo- Él es tan… No lo sé, no le gusta hablar de su pasado… Pensaba tener algún indicio, claro, sin que él se enterara… -alzó las cejas angustiada- Sabes que se enojaría si lo descubre…
— Entiendo la situación, y aunque suene raro, entiendo a Kurosaki… No fue buena idea que vinieras por su expediente. Si hay cosas que no te dice, es simplemente porque no desea que las sepas…
— Supongo… -se encogió de hombros- Bueno, es tu turno ¿Qué hacías aquí?
— Estaba escribiendo unos archivos, y aproveché la soledad para hablar con mi reina… Ya sabes que Aijima es muy molesto e intruso…- le comentó.
— ¿Con tu reina? Pero… ¿Y esa luz?
— Ah, eso era la piedra de este bastón –le dijo alzando el bastón mientras que la gema brilló al ser la luz reflejada en ella- Es una piedra mágica, es el único método seguro para comunicarme con ella… Pero...- observó a la muchacha cruzado de brazos – Ya no es tan seguro con personas como tú rondando por aquí…
— Lo siento… -se disculpó avergonzada- En todo caso, se me hace increíble, si no lo hubiese visto con mis propios ojos, no te creería- rio.
— ¿En serio? La magia ya no debe ser algo ajeno o increíble para ti… Ya que eres…
— ¡En fin! – Kanon lo volvió a interrumpir – Ya sabemos el secreto del otro, lamento interrumpir tu plática con tu reina, espero me disculpes con ella. Y bueno, es tarde… Así que…
— Espera… Debo asegurarme de que no dirías nada, y en vista de eso… Si quieres información de Kurosaki, yo puedo conseguirla sin tener que venir a aquí… ¿Qué dices? ¿Tenemos un trato?
— ¿Un trato? – Alzó una ceja- Bueno, sabes que no le diré a nadie… Aunque me gustaría tener algo de información…
— Bueno, entonces… Si te doy esa información, me debes un frappuccino Jumbo.
— ¿En serio? ¿Solo eso pedirás?
— ¿Por qué? ¿Deseas darme algo más?
— N-no… Un frappucino está bien… - dijo con una gota en su sien, Camus se le hacia sumamente divertido con sus gustos por las cosas extra dulces.
— Bien, entonces es un trato… -extendió su mano hacia ella, y Kanon estrechó su mano cerrando aquel singular trato.
— Esto es extraño, pero gracias.
— No es nada…
Luego de aquello, ambos jóvenes abandonaron juntos el lugar, ya era tarde y no era apropiado que una chica anduviese sola, así que Camus la acompañó. El pedirle ese frappuccino Jumbo era una mera excusa para poder salir con ella, y tal vez allí confesarle sus sentimientos, cada vez que estaba a solas con ella tenía que controlarse; y su corazón agitado no era de mucha ayuda. No era como si el conde fuese un pervertido, pero el ver aquella intima prenda en la chica, lo había puesto nervioso a un punto en el que jamás se había puesto. No era la primera prenda femenina que le veía a una mujer, Camus no era un joven inexperto, pero con Kanon era diferente… Lamentablemente él no era consciente de que Ranmaru ya se le había adelantado, y que había conquistado el corazón de su compositora ¿Qué pasaría cuando se diera cuenta? ¿Ya no habría forma de retroceder? O acaso… ¿Tenía una oportunidad?
Paralelo a sus pensamientos, Koizumi se sentía incómoda por aquella situación, ni siquiera Ranmaru, que ahora era su novio, la había visto así. Y lo mejor era que el albino jamás lo supiera… ¿Por qué demonios Camus siempre era su primera vez en todo? Pensaba, aun si fuese en algo tan tonto y accidental como eso… Pero la pelivioleta no tenía experiencia, por eso estaba tan incómoda. Al final de cuentas, Camus acordó darle la información la siguiente noche, aprovechando que se reunirían con Cecil para ver lo del dueto de ambos, y escogió su casa; una que se encontraba en medio de los grandes bosques de la Mansión del Master Course.
Ya en el quinto día, Kanon sigo con su trabajo esperando que llegase la noche para así poder recibir de parte de Camus, la información que necesitaba. Ya de noche la guitarrista le dio un último vistazo a su celular, no había recibido ni una sola llamada o mensaje de su novio, y ella tampoco lo había llamado ni nada. Suspiró un tanto resignada, aun así esperaba ver a Ranmaru al día siguiente. Tenía muchas ganas de verlo, pero de alguna manera le molestaba el no ser capaz de enviarle algún mensaje y de que él tampoco se tomara las molestias de hacerlo.
Camus fue a buscar a la chica, para así guiarla por el bosque detrás de la mansión hasta lo que parecía una torre obsidiana, Kanon se quedó boquiabierta al entrar, todo estaba decorado elegantemente, como la habitación de algún palacio, Camus sí que tenía buen gusto. Mas no sólo eso causó sorpresa en la joven, pues al caminar hasta una sala de reuniones, se encontró con la sorpresa de que no sólo estaba Cecil, sino que también Shion.
— ¿Shion? – observó con cierta molestia a su mellizo – No entiendo… ¿Qué hace él aquí?
— También es bueno verte… -el pelinegro se limitó a saludarla con una sonrisa burlona- Nos acaban de tender una trampa – afirmó aún con esa sonrisa colocando sus codos sobre la mesa donde se encontraba en compañía de Cecil.
— Buenas noches, Kanon-chan – saludó el príncipe.
— ¿Una trampa? – ella parpadeó un par de veces.
— Ya sabemos todo lo que pasa entre ustedes- afirmó la voz del conde detrás de ella-Sólo queríamos hablar de esto con ambos.
— ¿Por qué nos ocultaste que Shion era tu hermano? – le cuestionó Aijima haciendo un puchero.
— A-ah… L-lo siento, Cecil… No es como si hubiese querido hacerlo, no tenía opción.
— Así es… -la secundó Shimizu.
— ¿Tú les dijiste verdad? – Kanon volvió a mirar enojada a su hermano.
— Qué va~ -hizo un ademán con su mano- Fue algo que no se podía evitar… Digamos que el destino lo hizo…- comentó y agregó- Cecil es la reencarnación del antiguo príncipe de Agnapolis, el cual fue el gran amigo de Psyche… Simplemente nuestros antepasados se sincronizaron…
— ¿Eh? Realmente no lo entiendo…
— Toma asiento, Koizumi. Esto nos tomará un tiempo… -le dijo Camus.
Fue así como le explicaron a la muchacha de la visión que tuvieron ambos jóvenes, Cecil le dijo que ahora lo entendía todo, sobre todo aquello de los 4 reinos. No lo recordaba, porque para ello, era necesario reencontrarse con Psyche, y lo hizo una vez que descubrió a Shion como su reencarnación. Con Kanon sólo alcanzaba a sentir una vaga nostalgia, pero ahora las cosas estaban más claras para él.
— No sé porque me cuentan todo esto… -ella negó con la cabeza- Ya se lo dije a Shion…-cerró sus ojos por unos momentos- Ahora, se los diré a ustedes… - todos se quedaron en suspenso esperando que la chica hablara- Como ven, ya encontraron a la real reencarnación de Psyche, si desean proteger algo o evitar que Helena… – ya no la llamaba madre- Haga algo… Entonces sólo deben mantener vigilado a Shion, creo que ya estoy fuera de peligro ahora que todo se aclaró. – afirmó con un suspiro cansado.
— Y yo recuerdo que te dije que no fueras tan ingenua, aún eres parte de Psyche…
— ¡No es cierto! – Golpeó la mesa con su puño- ¡Dijiste que yo era todo lo que Psyche no quería! ¡Qué yo existo como la basura que ella desechó! ¡¿Lo recuerdas, verdad?! – le reclamó.
— Shimizu…- dijo Camus en un tono desaprobación.
— ¡Qué cruel Shion! ¡¿Cómo puedes decirle esas cosas tan crueles a tu hermana?! – le gritó Cecil.
— ¿Cosas crueles? – Hizo una pausa- No me hagas reír…- esbozó una sonrisa de mediolabio- Yo sólo dije la verdad, si ella desea ser dramática y darle ese significado, no es mi problema – se encogió de hombros.
— Shion… - el más joven de STARISH hizo una mueca.
— Koizumi.- ahora habló Camus- El mundo de la magia, es un mundo al que sólo algunos pueden entrar… Pero, existen seres que están dentro de este mundo incluso mucho antes de nacer… Tú, así como Shimizu y Aijima, son de ese tipo de seres. Yo en cambio, fui introducido a este mundo por mi reina… -les explicó a los jóvenes quienes lo escuchaban atento- Por lo tanto, no puedes salir así como así.
— Recuerdo que me dijiste que aún estaba fuera.
— Me refiero a que aún no te es natural este mundo, por eso destacas demasiado, y eso es negativo. – Le continuó explicando- Shimizu podrá ser la real reencarnación de Psyche, pero él pasa desapercibido porque ya ha asimilado en totalidad el mundo de la magia, no corre peligro… En cambio tú si corres peligro.
— ¡Pero es que no lo entiendes! – Exclamó negando con la cabeza- ¡No quiero saber nada de esto! Quiero ser normal… Todo esto… Es un estorbo para mí. –soltó al fin.
— ¿En verdad? – Cecil alzó las cejas con tristeza.
— Es inútil, es demasiado inmadura como para entenderlo… - expresó Shimizu para luego dar un gran bostezo- Qué molestia…
— ¡Pues vete si tanto te molesta! – le gritó ella.
— Inmadura, ruidosa, llorona… -enumeró con sus dedos los defectos de la menor-¿Realmente somos mellizos? – resopló.
Tanto Camus como Cecil, observaron preocupados la discusión de ambos mellizos, por un momento les dio la sensación de estar viendo a la princesa peleando con su propio reflejo. Realmente era una anomalía el que ambos jóvenes existieran en la misma línea de tiempo, pero eso sólo fue la consecuencia que causó la misma princesa, al romper las reglas impuestas sobre el control del mismo.
Pronto Camus intervino entre los hermanos y se llevó a Kanon a una de las habitaciones en el segundo piso de la torre, pues quería hablar en privado con ella, y también entregarle la información sobre Ranmaru que le prometió. El lugar a donde la llevó, era una habitación en donde Camus guardaba diversos objetos antiguos y singulares, que había estado coleccionando con el único objetivo de mandárselos a la reina, para que de alguna manera ella pudiese ver el mundo a través de ellas (Pues ella no tenía permitido salir de Permafrost)
— Vaya… ¿Qué es todo esto? – la joven fue observando cada singular pieza del cuarto, parecía un pequeño museo.
— Ah, cosas que he descubierto durante mis viajes…
— Nunca me dijiste que fueras coleccionista. – le comentó la chica ya habiendo dejando de lado su enojo, pues se distrajo con todo lo que había allí, eso le hizo algo de gracias al conde, pues Kanon era como una niña.
Luego caminó hacia un mueble del cual tomó una carpeta, entonces se acercó a la joven.
— Ten…- le entregó la carpeta- Estos son los datos que te prometí.
— ¿Los datos de Ranmaru? ¡Muchas gracias! – recibió la carpeta.
— No esperaba encontrar nada interesante, pero en verdad hay mucha historia… Y entiendo el por qué el plebeyo no quiere decir nada…
— ¡Oh, qué lindo! – expresó de pronto la chica ella estaba frente a un sofá donde reposaba un osito de felpa. - ¿De dónde lo sacaste?
— Ah, ese oso fue un objeto que obtuve de una subasta en la Mansión Kurosaki…
— ¿La mansión Kurosaki? – Ella entonces recordó el relato de Ren y Masato – Ya veo, entonces este osito ¿Es de Ranmaru?
— Sí, él le decía Ku-chan- sonrió burlón.
— ¿En serio? N-no me imagino algo así… -rio un poco- Pero ¿Por qué lo compraste?
— En ese momento pensé regalárselo a mi reina, pero me di cuenta que cierto peluche ya está algo viejo, no es digno regalo para ella – manifestó en un tono de desprecio.
— Pues yo lo veo muy lindo…
La verdad era, que Camus no tuvo corazón para regalar ese peluche, pues al enterarse de toda la historia de la familia Kurosaki, quiso conservarlo hasta encontrar la manera de devolvérselo a Ranmaru. Sin embargo cuando ambos se conocieron, irremediablemente hicieron cortocircuito, que el conde dejó en el olvido a aquel peluche. Obviamente esa historia jamás la contaría.
— Bueno si ya no piensas regalarlo ¿Me lo puedo llevar? – ella tenía intenciones de devolvérselo a Ranmaru.
— ¿Se lo vas a devolver?
— Sí, aunque no sé cómo lo haré…- planeaba en su cabeza mil y una forma de entregarle aquel obsequio, tal vez para la fecha aquel oso venía bien.
— Está bien, es molesto tenerlo aquí… Puedes llevártelo. – le pasó una bolsa de compras en donde introdujo al peluche así como la carpeta para que la chica se lo llevara.– Koizumi, hay algo más que quiero hablar contigo, desde hace un tiempo. – rozó los brazos de la muchacha para jalarla hacia él, ese sorpresivo movimiento provocó que la chica soltara la bolsa la cual cayó a sus pies.
— ¿Q-qué haces?
— Se supone que te traería hasta aquí para convencerte de que el mundo de la magia no es tan malo como parece… -le confesó- Pero hay algo más complicado que eso… Se trata de lo que pasó entre nosotros…
— ¿Eh? – La cercanía del muchacho comenzaba a incomodarla - ¿Lo que pasó entre nosotros? – La pelivioleta no deseaba confundirse o pensar mal, pero ¿Camus se refiera a su confesión? – C-Camus… - ella hizo un movimiento logrando zafarse pero él nuevamente la jaló del brazo esta vez arrinconándola contra la puerta. - ¡Detente! ¡¿Qué crees qué haces?!
— Quédate quieta, no voy a lastimarte…- le dijo el conde intentando calmar sus emociones- Sé que piensas que todo el tiempo fingí, fue algo que yo mismo te dije aquella vez… -se lamentó al recordar lo que cruel que fue al compararla con Helena.
— E-eso ya lo habíamos aclarado, a-así q-que… P-por favor… -se sentía mal al estar de esa manera con Camus, y no dejaba de pensar en Ranmaru.
— Lo sé, no he terminado de hablar… - le dijo- Kanon, yo no fingí ni un solo momento el tiempo que pasé a tu lado mientras grabamos la película… - eso hizo que la chica abriera sus ojos con sorpresa – Contigo pude ser yo mismo… Pero, el miedo y la desconfianza, hicieron que me cerrara por completo. Al igual que las reglas de la agencia.
— C-Camus… ¿Qué estás queriendo decir? – comenzó a temblar.
— Estoy tratando de decir, que yo igual te amé aquella vez en que tú me amabas… - eso le cayó como un balde de agua fría a la pelivioleta causándole un dolor de cabeza que iba en aumento- Lo siento, fue por eso que te besé, pero mi siguiente reacción fue causada por los motivos anteriores… No fui sincero ni contigo, ni conmigo mismo… Y tal vez en ese entonces yo no lo alcanzaba a comprender… - comenzó a explicarme para luego dejar de arrinconarla y así poder mirarla a los ojos sin que ella se sintiera intimidada- Luego, volviste al master course, y entre todas las cosas que pasaron, fui aclarando mi mente… Igual al escuchar tu canción Koi ni Ochite –sonrió levemente-¿Esa canción es para mí, verdad?
— A-ah… Y-yo… S-sí…- apenas podía hablar, otra vez Camus la estaba confundiendo con tantas cosas - ¡Pero Camus! ¡Espera! ¿Cómo es que…?- negó con la cabeza- E-es mentira… ¿verdad? E-es una broma ¿verdad? E-esto… N-no…- empuñó sus manos y apretó sus dientes, mientras intentaba reprimir sus lágrimas, el remover ese pasado era doloroso.
— Sabes que no soy del tipo bromista, menos con algo así… - colocó su mano sobre el rostro cabizbajo de la joven- Lo siento, pero yo… - alzó el rostro de la pelivioleta y con su pulgar rozó delicadamente los labios de la muchacha aproximando su rostro al de ella, para obviamente besarla…
Paralelo a ello, Cecil estaba al lado de Shion, esperando por sus compañeros, entre tanto que el príncipe aprovechaba para ablandar, aunque fuese un poco, el duro y lastimado corazón de Shion, más el joven simplemente bostezaba como si no le importara lo que Cecil le quería decir.
— En fin…- suspiró cansado- Deberías ser un buen hermano mayor, ella te necesita…
— ¿Y qué es ser un buen hermano mayor? ¿Tienes hermanos? – le contestó fastidiado.
— No, pero, puedo considerar a los chicos de STARISH como hermanos mayores –sonrió ampliamente- Pero, lo que tú tienes con Kanon-chan es algo único también… Después de mucho tiempo se reencontraron…
— Sí, por eso mi objetivo es llevármela de aquí, todo esto de ser un Idol… Qué tontería…
Él lo seguía pensando, el mundo de la música era una pérdida de tiempo, sólo estaba allí mientras su contrato terminaba. Pero no sólo estaba fastidiado con Kanon, también lo estaba consigo mismo, porque a pesar de lo que le prometió a Tomochika, él todavía era incapaz de escribir una partitura para ella… Ser un prodigio le traía más complicaciones que soluciones, pues al ser tan sensible a la música, le impedía escribir algo de la nada y entregárselo sintiéndose satisfecho de ello; "algo" le faltaba…
— Ahora que lo pienso… -habló Cecil tras un breve silencio – ¿Por qué Psyche se reencarnó en un chico? Es decir, está Kanon, pero ya sabemos que ella no es en realidad Psyche… - comenzó a meditar – Entonces ¿Quién será la persona que representa en esta época al amor de Psyche? ¿Lo conoces? ¿Será una chica? – soltó esas preguntas a su compañero, pero al ver que no respondía volteo a verlo, notando así que de la nada Shion se había dormido apoyando sus brazos y cabeza sobre la mesa. -¡Shion! ¡No es momento de dormir! – colocó su mano sobre el hombro de su compañero y lo sacudió un poco, pero increíblemente Shimizu se había dormido profundamente (él sufría de narcolepsia) - ¡Hm! – hizo una mueca, pero entonces el ruido de algo quebrándose, junto al grito de Kanon, lo hicieron levantarse de su asiento y subir para ver qué era lo que pasaba. Shion, por supuesto, no despertó.
Entró de golpe a la habitación, Kanon tapaba su boca con ambas manos, y Camus permanecía inmóvil a unos escasos metros de ella, y a los pies de ambos se encontraba una figura de porcelana quebrada.
— ¿Qué es lo que pasa? – Les cuestionó el menor.
— ¡D-debo irme! – Kanon aprovechó ese momento y tomó la bolsa comenzando a correr hacia la salida, ya no podía más con su cabeza, todo había perdido su orden y sentido.
— ¡Camus! – Cecil quería saber que pasaba.
— Le dije a Koizumi lo que sentía, sólo se asustó… - manifestó con molestia.
— ¿Qué? – él no sabía que decirle.
— De todas formas, vamos por ella… Ya es de noche, es peligroso… - la mirada del conde era una triste.
— Y sobre todo porque ella no debe pasar por emociones fuertes ¡No aprendes! – lo regañó su kohai, y corrió con él hacia la salida. Shion seguía dormido sin advertir nada de nada.
La pelivioleta corría rápidamente por el bosque en dirección a la Mansión, mientras intentaba mantener el aliento… "Imposible" esa palabra se repetía una y otra vez en su mente, quería hacer como si nada hubiese pasado. Como si Camus nunca hubiese dicho nada, que fuese un sueño o una pesadilla… Lo que fuese, pero ella no deseaba que fuera real…
Parecía que el bosque no tuviese final, y no tardó escuchar a lo lejos las voces de ambos idols llamándola, temían que sufriera de alguno de sus ataques, pero ella aceleraba su escape. Por momentos se sintió dentro de un oscuro túnel esperando llegar hacia la luz…
Mientras todo eso pasaba, un taxi se estacionaba a la entrada de la mansión, y una alta figura masculina se bajó del vehículo llevando consigo un bolso y en su espalda un Bajo. Pues sí, se trataba de Ranmaru; quien suspiró aliviado de por fin haber llegado. Cuando el taxi se marchó, el albino dio un vistazo a su celular, quería ver a Kanon, pero consideraba que ya era muy tarde pensando en que su novia ya se encontraba durmiendo… Pero entonces el ruido de unos arbustos llamó su atención, guardó su celular en uno de sus bolsillos y se giró a ver… Se trataba de Kanon.
— ¿Ranmaru? – Expresó a unos metros de él conteniendo la respiración- ¡Ranmaru! – exclamó y corrió desesperadamente hacia él. Se lanzó con tal fuerza, que hizo que el muchacho soltara su bolso y se tambaleara hacia atrás, pero él logró mantener el equilibrio y rodeó con sus brazos a la joven… Obviamente todo era muy extraño, estaba seguro que vio la mirada llorosa y asustada de la chica, pero antes de que pudiera preguntarle… Las figuras de Camus y Cecil aparecieron.
— Kanon-chan… - dijo Cecil viendo la escena.
— Koizumi… - habló Camus, entonces Ranmaru sintió como la joven se aferraba más a él, como pidiéndole que la protegiera.
— ¡Tch! – el albino chasqueó la lengua mientras fruncía el ceño - ¿Quién de ustedes me explicará lo que sucede aquí? ¡¿Eh?! – soltó en un tono rudo bastante informal. Pero a pesar de preguntar, él ya se estaba armando toda una película en su mente… ¿Qué pasaría ahora?
