Cap. 22 : "El baile" (Parte dos)

Camino lentamente hacia la entrada, convenciéndome cada vez más con cada paso de que no voy a poder. Me la he pasado todo el camino en el taxi... Si, he tomado un taxi. ¿Por qué? Porque a la Voz se le ocurrió que así era mejor.

-¿Y como piensas que regresaré nuevamente a casa?¿Pido otro taxi?- le pregunté, cuando me advirtió que no use mi auto.

-Créeme, no será necesario- dijo, de manera enigmática.- Vamos, has lo que te digo. -

Y así fue como me hiso llamar a un taxi y venir en el, como si no tuviera mi propio automóvil. Como si no supiera conducir. Bueno, seguimos. Me la he pasado todo el camino tratando de convencerme a mi misma que si voy a poder ir a ese baile, que todo saldrá bien, que no puede ser tan malo, ¡Y que solo las tontas adolecentes se preocupan por esto! Pero aun si sigo sintiendo ese estúpido dolor de estomago y esos estúpidos nervios. Y eso que aun no había entrado.

Y aquí estoy. He llagado. Y no tengo ni el mas mínimo deseo de entrar.

El taxi me dejó exactamente al frente del instituto, que es donde se celebrará el baile. Recuero muy bien que, en Phoenix, los bailes se hacían en el salón de recepciones de los hoteles. Sin embargo, aquí, el baile se hace en el gimnasio. Seguro que debía de ser la única sala lo bastante amplia en la ciudad para poder organizar un baile.

Muy bien, Bella. Me digo. Tu puedes hacerlo ¿Qué es un baile para una caza vampiros como tu?.

Con la cabeza bien en alto y posición decidida, doy un paso al frente.

Y ese es el único paso que doy.

-No puedo hacerlo- susurré, encorvándome y bajando la cabeza.

-Claro que puedes- me animó la Voz, me sorprendí al ver que no se había ido.- Tu misma lo has dicho, es solo un baile ¿Qué tan malo puede ser? Además, tienes que lucir ese hermoso vestido tuyo-

Suspiro. Ella tiene razón ¿Qué tan malo puede ser? Pero es que, cada vez que digo "Voy a entrar" Mi cuerpo se niega a obedecerme, es como si una fuerza invisible me detuviera y sostuviera y no me dejara avanzar. Sin mencionar las horribles nauseas que siento.

No, no voy a ir a ese baile.

Escucho suspirar a la Voz.

-Míranos. Tu haces todo este drama porque no quieres ir a ese baile, y yo haría cualquier cosas por ser una adolecente, asistir a esa patética fiesta, por usar tu vestido, por …. - Su voz se quebró y dejo las palabras en el aire.-

Eso hace que me sienta mal por ella.

-Yo…- empiezo, pero me interrumpe.

-¡Nada de preocupaciones!- dice, pareciendo haber recuperado su antiguo estado de animo- Es hora. Tu vas a entrar a ese salón y te vas a divertir, ¿de acuerdo?-

-Si- me limito a decir-

-Excelente ¡Vamos!-

Con pasos decididos, me encamino a la entrada. Esta vez si estoy decidía a entrar. Voy a hacerlo, iré a ese baile.

Ya está. Lo hice. He entrado.

Y la verdad es que no fue tan difícil como pensé.

Bueno, eso si le restamos al chico de afuera que vendía las entradas, que me miró como si fuera un pedazo de carne. Me dedicó muchas sonrisas lascivas e hiso un "whoo" cuando me vio. Y finalmente me preguntó si tenia algo que hacer después de que termine el baile. Me comentó que su turno terminaba dentro de … amm… la verdad es que no me acuerdo porque no puse nada de atención a lo que me decía. La cosa es que al final lo mandé a freír espárragos, pero de una maneras sutil y delicada.

En fin. Pero fuera de eso, todo bien. Al menos por ahora.

Tal parece que aun no se han dado cuenta de mi presencia. Eso esta bien, quería pasar lo mas desapercibida posible. Créanme, si pudiera volverme invisible lo haría, pero lamentablemente no puedo.

Todo el mundo ya está aquí, o eso supongo. Ya que he llegado mas tarde y la fiesta ya había empezado. Había por todos lados arcos con globos y las paredes estaban festoneadas con guirnaldas de papel de seda. Reí entre dientes ¿Esta era la decoración para el baile? En serio ¿Quién estaba a cargo de eso? ¿Los chicos de primaria? De verdad necesitaban unos buenos consejos sobre decoración.

Y en esas estaba, analizando el ambiente, cuando la gente se comienza a dar cuenta de mi presencia. Pronto, todos ya han notado mi presencia y me miran con los ojos abiertos como platos. Como si me vieran por primera vez.
Los chicos me miran embobados, y me estudian de pies a cabeza. Se detiene unos segundos en mis piernas. Desee haber diseñado el vestido mas largo, en ves de uno que llegara hasta mis rodillas. Las chicas me miran, dándome las miradas mas malvadas conocidas en toda la humanidad. Parece como si el tiempo se hubiese detenido, y si no fuera por la música que sigue sonando todo habría quedado en completo silencio. Yo me estoy muriendo de vergüenza y lo que mas deseo en este momento es desaparecer.

-¡Madre mía!¡Bella está aquí!- grita Lauren, apareciendo de entra la multitud, con el rostro iluminado.

Le agradezco de todo corazón, porque gracias a ella todo el mundo parece haber reaccionado y ha vuelto a lo suyo, conversando o haciendo lo estaban haciendo antes que yo llegara.

-Hola- le saludo, aun sonrojada.

Angela aparece detrás de ella, también sonriendo y se me acerca.

-Bella- saluda- has venido-

-Si.. Bueno, la cita con mis tíos no duró mucho y pues …-

-De verdad, me alegra que finalmente hayas decido venir- dijo Lauren. Angela asintió, mostrando acuerdo- ¿Cierto, Jess?- pregunta. Mira a los a los lados, frunciendo el ceño al ver que no obtiene respuesta- ¿Jessica?¿Angela, donde esta Jessica? -

Angela parece igual de confundida al ver la ausencia de Jessica y niega con la cabeza.

-Pero si aquí estaba… Bueno, no importa, seguro se fue a bailar con Mike- se encoge de hombros y me mira. -¡Tu vestido es fantástico!¿Donde lo has conseguido? Lo compraste en Seattle ¿No?-

-No lo creo, seguro se lo han traído sus tíos-dice Angela-

-Si, ellos me lo trajeron- digo, prefiero no comentar nada que fui yo quien lo diseñé.

Claro, mi vestido. Sabía que iba a sobresalir entre todos. ¿Acaso la organización no pudo haberme mandado otro vestido? No se, uno menos… ¿llamativo? Probablemente este vestido se vería normal en una fiesta de la organización, sería muy común ver trajes como este, joyas como estoy usando ahora, pero aquí no. Aquí ninguna chica estaba usando un collar o unos pendientes de oro y zafiros o diamantes. Otra vez me sentí como toda una alienígena.

-Ustedes también se ven muy bien- dije, sonriendo.

-Gracias- dijeron al uníoslo, luego rieron-

-Pero nadie aquí se ve mejor que tu- dijo Angela-

-Ni siquiera Tanya- completó Lauren.

¿Tanya?

-Esperen… ¿Tanya esta aquí?- les pregunté, sorprendida.

-Ajá- dijo Angela-

-Se morirá de la envidia cuando te vea, si es que no te ha visto ya-

-La hubieras visto- dijo Angela con desdén- Se creía lo máximo cuando llegó-

-Si, y eso hace que me alegre mas tu llegada, tienes que bajarle lo humos-

Tanya había venido al baile, eso no me lo esperaba. Me pregunto con quien.

Hablamos un poco mas sobre los que estaban presentes, comentamos y opinamos sobre los vestidos de la chicas y esas cosas. Al final Tyler y Erik se nos acercaron y las invitaron a bailar. Ellas no parecían querer irse y dejarme sola.

-Vayan chicas- las animé-

-Pero..¿Y tu?-

-No se preocupen por mi- dije- Vayan, diviértanse-

Al final accedieron y la vi irse a la pista de baile. Ellas se giraron para verme y yo les sonreí, animándolas.

Una vez que se giraron y concentraron su atención en su pareja de baile, yo dejé de sonreír. Suspiré y comencé a caminar, buscando algún lugar donde sentarme.

Ese era mi plan, sentarme en algún rincón y esperar a que la fiesta termine para irme a casa. Patético, lo sé, pero no tenía otra alternativa.

Por fin, después de una larga caminata, pude localizar una banca donde sentarme. Ah, pero para eso yo había recorrido todo el salón y ya todo el mundo me había visto, si es que faltaba alguien.

Esto era peor que el primer día de clases.

Me siento en la banca, no hay nadie en ella. Soy la única que está sentada, sola. Y no se si eso es bueno o malo. En cierta manera es bueno, porque no quiero hablar con nadie y menos bailar. Pero, de igual manera, me siento como una marginada.

Veo a la gente bailar y divertirse.

Esto me recuerda mucho a cuando mi madre estaba viva y yo era una chica común y corriente. Siempre veía a los otros chicos y chicas hablar y divertirse, mientras yo estaba sentada o parada en un rincón leyendo un libro. No era una anti-social completa, pero a menudo tenía dificultades para interactuar con otros. Hablar frente a un grupo era horrible. Incluso para hablar de uno a uno tenía problemas. No tenía mascotas o hermanos para hablar con ellos, y no exactamente podría hablar de ciertas cosas con ellos.
Mi mente a veces no estaba en sincronía con la de los demás, eso yo lo tenía claro.

Y bueno, no es que haya cambiado mucho, aun sigo siendo algo callada. Y por supuesto, rara.
Es por eso que no me gustan estas cosas, nunca se que hacer conmigo misma. Allí en el castillo es diferente. Conozco a todos. Además tengo a Jenny y a Max. Max, solía bailar siempre con él antes de que empezara a fijarse en mi. Desde ese momento, me distancie un poco de él, pero seguíamos siendo amigos.

Aquí no tengo a nadie. Al menos, nadie con quiera pasar el rato.

Una imagen de Edward aparece en mi mente. Mi corazón se hunde.

Gracias por recordármelo, cerebro.

En serio ¿Por qué tengo que pensar en él? No, esa no es la pregunta correcta. ¿Por qué pienso en él de esa manera?¿Por que no pienso en él como el vil monstruo que es?¿Por que siento aquellas cosas extrañas?

Iba a olvidarme de Edward. Cortar cualquier clase de vínculo que sienta con él. Pero aquella decisión no me hizo sentirme nada mejor. Mi pecho me dolía incluso más.

¡Ya vasta! Me digo a mi misma. Mañana todo acabará. Mañana lo entregaré a la organización. Y ¿ a quien le importa si lo matan?

¡Yo!¡Yo!

Cállate corazón, tu no cuentas en esto.

Suspiro.

Tal vez debí haber traído un libro, me estoy volviendo loca aquí.

Recuerdo que mi madre siempre quiso que asistiera a este tipo de fiestas. Ella soñaba con verme usando un vestido, lista para ir a mi primer baile. Soñaba con ir a mi graduación, verme en la universidad. Lastimosamente, ella nunca pudo verme haciendo todas esas cosas. Tampoco es como si las hubiera hecho.

Este sería el primer baile de instituto al que asisto, y no es tan divertido como lo imaginé o como lo imaginó mi mamá.

En la organización también hay bailes, pero son muy diferentes a estos, y solo en ocasiones especiales. Por ejemplo, en nuestra iniciación o graduación, o el día en que se fundó nuestra hermandad, y cosas por el estilo. En los cumpleaños también hacemos fiestas, pero mas pequeñas.

Bueno, al menos, sus sueños con respecto a mi se han cumplido. He asistido al baile. Me he graduado. No de la manera que ella pensaba, ya que me gradué como cazadora oficial, pero me he graduado. Aprendí muchos idiomas, viajé a muchos lugares. Maté a vampiros… Vale, ella nunca me soñó matando vampiros, pero si haciendo buenas obras, y matar vampiros cuenta como una buena obra ¿No? No fui a una universidad, pero en la organización te enseñan como tal, así que es lo mismo. Trabajo honradamente, no es un trabajo común, pero es un trabajo. Aunque no lo crean, me pagan. Solo que no uso el dinero y lo tengo guardado en banco. En cuenta especial, muy parte de aquella donde me depositan el dinero para mis gastos en la misiones.

Tengo toda mi vida trazada.

Me pregunto ¿Me vería ella en este momento?¿Estará ella orgullosa de mi?¿En lo que me convertido? ¿O muy por el contrario, me odia y me llama asesina?

Porque, eso era yo.

Después de todo, ellos ya están muertos, lo que de verdad hago es … terminarlos a matar o algo así, no lo sé. ¿Me creen si le digo que nunca me he puesto a pensar en ello? Cuando tengo que matar a un vampiro, lo mato y ya, sin dudar o preguntar por qué. Aunque la respuesta es bastante obvia, si no lo mato yo, el me mata a mi. Y, discúlpenme, pero prefiero que el que muera sea él en vez de yo. Ellos no merecen vivir, son un subespecie que debe desaparecer. Siempre he pensado así.
No es que siempre haya estando pensando en vampiros, lo que a realmente me refiero es que desde que llegue a la organización he pensado así, ellos me ha inculcado muy bien eso.
Recuerdo que, antes de que me uniera a la hermandad, yo pensaba que todos aquellos mitos sobre vampiros y esas cosas eran una estupidez, y hacía que me preguntara quien idiota habrá sido el que empezó a inventar toda esa tontería.

También recuerdo, que la primera vez que me dijeron que tenía que matarlos, me horroricé. Yo pensaba que a pesar de ser lo que son, no podía matarlos, no tenía el derecho de hacer eso. Sea como sea, están vivos, y yo no soy quien para quitarles la vida. No quería convertirme en una asesina.

Y, la primera vez que maté a un vampiro, entré en un ataque de pánico. En ese momento lo único que pensaba era "Lo he matado. Lo he matado ¡Lo he matado! Oh, Dios mío, lo he matado. ¡Soy una asesina!" Y así sucesivamente. El shock me duró un buen rato. Que digo un buen rato, estuve así como un mes.

¡Cuán inocente era yo en esa época!

Ahora es todo lo contrario.

Vuelvo a suspirar. Debo alejar ciertos pensamiento de mi cabeza, al menos, esta noche.

-Te vas a divertir, ya lo verás.- me había prometido la Voz.

¡Ja! Pues bastante me estaba divirtiendo. Aquí, sentada, sola. Divertidísimo ¿Verdad? No puedo imaginar otra cosa mas entretenida que esto.

Voz estúpida. Pero mas estúpida yo por hacerle caso. Cuando regrese me va a escuchar...

Me pregunto que hora será y si los caza vampiros que han ido a registrar mi casa ya se han marchado. Quiero regresar a casa. Quiero irme de aquí.

-¡Oye!- digo mentalmente a la Voz, tratando de llamar su atención-¿Ya se han ido los caza vampiros?¿Puedo regresar a casa?-

Pero no obtengo respuesta.

-¡Hey!¿Estas ahí?-

Nada.

La furia me invade.

¡Maldita Voz! Se ha largado y me ha dejado aquí, sola. Cuando la interesada en venir era ella. Claro, me dice que venga, ella se larga, y me chanta la pelota a mi ¡Que bonito!
¡Y yo tengo la culpa por hacerle caso!

Agarro mi bolso, que está estratégicamente sujeto a mi vestido ya que yo lo diseñé así, y busco mi celular para ver la hora. ¡En este preciso momento me largo de aquí!

Entonces lo veo. Está sentado a mi lado, y parece como si hubiese estado allí sentado, observándome, desde hace un buen rato.

-Edward- murmuro, incapaz de articular otra palabra, saludo, o pregunta.

-Bella...- el sonríe.

En el segundo en el que paso mis ojos sobre él, todo dentro de mí empieza hacer cosas locas todo a la misma vez y siento que me voy a desmayar. Mis manos empiezan a temblar.

-Luces realmente hermosa esta noche-

Siento mi cara sonrojarse.

El también luce bien. Vestido con un traje. Mechones cuelgan accidentalmente en el frente de su cara. Sus asombrosos ojos dorados parecen aun más dorados, si eso es posible.

¡Vamos, di algo! Me grito a mi misma.

-Gracias- logro decir- Tu… también te vez muy bien…-

¡Oh, vamos, deja de comportarte como una idiota! Me vuelvo a gritar.

Muevo ligeramente la cabeza y pestañeo, tratando de componerme.

-Así que.. Viniste al baile- dijimos los dos al mismo tiempo.

Ambos reímos nerviosamente ante la coincidencia.

-¿Y has venido con alguien?- le pregunto-

El asiente pesadamente.

-Con Tanya-

Por supuesto. ¿Por qué las chicas no me dijeron que él también había venido? Debí haberlo sabido, o al menos, sospechado. Mi pecho se aprieta.

-Pero, de haber sabido que tu vendrías, no la habría traído a ella.-

Mi corazón hundido se hincha de alegría.

-Si, bueno… fue algo de ultimo momento- traté de explicar.

-Pensé que no ibas a venir ¿Qué fue lo que te hiso cambiar de opinión?-

Una maldita Voz que habla dentro de mi cabeza, eso fue lo que me hiso cambiar de opinión.

-Estaba aburrida en casa, y pensé que sería divertido… obviamente me equivoqué.- dije, bajando la ligeramente la mirada.-¿Y tu? No me comentaste nada sobre que ibas a venir con Tanya-

-También fue algo de ultimo momento- dijo-

-Ahh…- dije-

-De verdad, yo no pensaba venir aquí, pero ella insistió. Tanto que terminó convenciendo a Carlisle y a Esme y …-

-Y ellos te convencieron a ti- finalicé-

-Si. Dijeron que sería divertido-

Ya, claro. Así dicen. Solo mírenme a mi.

-Pues no parece que te estuvieras divirtiendo- dije, evaluándolo

-Tu tampoco lo pareces- me dijo

-Justo por eso me estaba yendo-

Vi la hora y reajusté mi bolso en mi cintura. Creo que los caza vampiros que fueron a rebuscar en mi casa ya se han ido.

-Bueno, yo…-

-¿Bebidas?- dice alguien.

Alzo la vista y veo a un joven con una bandeja. En ella hay solo cinco vasos que contienen un divertido coctel color rosa.

-Si-

Voy a coger una, pero antes de que lo haga, él me tiende una. Eso hace crecer mi desconfianza.

-Gracias- digo, sonriendo.

El asiente y se va.

Yo me quedo con la bebida en la mano. La miro minuciosamente.

Tengo suficiente experiencia y he visto demasiadas películas o programas de televisión como para saber y sospechar de estas cosas. Yo nunca he comido o bebido algo sin antes tener la completa seguridad de que aquello esté en buen estado. Cuando alguien me ofrece algo que voy a ingerir, sea quien sea, me gusta cerciorarme bien antes de consumirlo.

Noto que Edward me mira con curiosidad. Yo sigo con mi inspección.

Esto, aparentemente, no parece tener nada raro.

Lo acerco cuidadosamente a mi nariz.

Al primer instante, no noto nada. Solo el alcohol. Pero después, huelo algo. No se que es, pero se que no es parte de la preparación de la bebida.

-Mmm… parece que alguien ha manipulado esto- digo, mas para mi misma que él. Dejo el vaso a un lado- Me pregunto quien…-

Entonces veo a Edward envararse en su asiento, luego se gira. Yo sigo la trayectoria de su mirada.

Allí, junto al chico que me dio el vaso con esa extraña bebida, estaba, nada mas ni menos, que Daniel. Si, Daniel.
¿Se acuerdan de él? Seguro que si, fue el que intentó besarme el primer día de clases y que terminó con un ojo morado por eso, y que su "novia", vamos decirlo así ya que la verdad es que no se si eso es lo que es, me lanzaba miradas malvadas cuando me cruzaba con ella. Parece que, después de todo, aun seguía acosándome.

-Ah, vaya, ahora todo tiene sentido.- dije-

Desvié la viste de él y miré a Edward. Él aun seguía con la vista fija en Daniel.

-¿Edward?- Lo llamé.- ¿Edward?- volví a llamarlo.

Nada.

-Bien ¿Lo matas tu, lo mato yo, o lo hacemos juntos?-

El se gira a mirarme.

-¡Estoy bromeando!- digo- Vamos, tranquilízate, parece como si fueras a saltar y atacar su cuello en cualquier momento-

Sospecho que ese era su pensamiento en ese momento.

-Pero él…-

-Oye, no es para tanto. Yo estoy bien y nada ha pasado. -

El asiente.

-Si, tienes razón. Lo siento-

En eso me doy cuanta de que mi mano está sobre la suya. Él también parece notarlo. Me sonrojo furiosamente. ¿Cuándo fue que mi mano llegó allí? ¡Maldita mano escurridiza!
Él vaciló durante unos instantes y levantó la vista de nuestras manos para mirarme con aquellos cálidos ojos dorados suyos. Se me paró el corazón. ¡Maldita sea!. Debía poner freno a esos sentimientos cuando estuviera cerca de él. Y debía empezar ahora mismo. Lentamente, retiro mi mano. Pienso en algo para cambiar de tema.

-Viniste con Tanya- digo.- No la he visto ¿Dónde esta ella?- le pregunto.

-¿Dónde está quien?-

Parece como si recién estuviese regresando a la realidad.

-Tanya ¿Dónde está? Desde que llegue no la he visto, y estoy aquí un buen rato-

-Oh, ella está allí- dice.

Yo sigo el trayecto de su mirada.

Y entonces la veo. No me costó mucho encontrarla, de hecho, no se como no me fije antes. Ella está ahí, de lo mas feliz. Es puro sonrisas. Lleva puesto un bonito vestido color coral y esta bailando con…

-¿Es mi imaginación, o está bailando con Mike?-

El asiente.

-¿En serio? ¿Mike? ¿Mike Newton?-

-El mismo-

-Vaya, si que está desesperada- moví la cabeza-¿No te pidió a ti que bailaras con ella?-

-Lo hizo, pero yo no acepté.

-¿Por qué? Viniste con ella ¿No? - pregunto. No es que me molestara, pero tenía curiosidad.

-Accedí en traerla y acompañarla, solo eso. - dijo-

Un momento … ¿Acaso Mike no había venido con Jessica? Que yo sepa, así era ...¿Qué hacia el con Tanya?

-Entonces- continua- como no quise bailar con ella, se propuso a quitarles las parejas de baile a todas las chicas de aquí.-

Ah, eso explica porqué está bailando con Mike. Pobre Jessica.

-Ahora parece ser el turno de Mike Newton. Hace un rato, cuando tu charlabas con Lauren, ella bailaba con Tyler.-

¿Con Tyler?

Pobre Lauren. Todas.

Una sonrisa empieza a formarse en mi rostro. Una idea acaba de formarse en mi cabeza. Esa rubia se merece un poco de su propia medicina.

Edward, de alguna manera, se da cuanta de que tramo algo.

-¿En qué piensas?- me pregunta.

-Ya lo veras- digo- Tu quédate aquí, ya regreso-

Me levanto y camino hacia ellos.