Siguiente capítulo a subir hoy. Espero sea de tu agrado y reitero ¡FELIZ NAVIDAD!

Espero poder subir otro capítulo para fin/principio de año a modo de aniversario. :D

Ranma 1/2 ni ninguno de sus personajes me pertenece.


||| DANDO EXPLICACIONES |||

La mañana siguiente Nodoka se dirigió a la habitación de Ranma e ingresó encontrándose a un Ranma completamente agotado con oscuras ojeras. Se notaba que no había dormido muy bien.

- Ranma, hijo.

- Mmmm…

- ¿No dormiste nada?

- Casi nada. ¿Qué pasa? Todavía es temprano.

- Hijo, tenés que arreglar las cosas con Akane.

Ranma hizo cara de hastío y se tapó más con las sábanas dando a entender que no tenía intenciones de levantarse. Nodoka se arrodilló al lado de él y le quitó las sábanas de un tirón.

- Ofukuro! (mamá)

Lo miró con rostro reprobatorio. Ranma bufó y se rascó la cabeza en su típico gesto.

- Sí, pensaba hablar con ella de todas formas.

- Medí tus palabras cuando hables con ella.

- Ya se… pero no es fácil.

- Ya sos un hombre grande.

Ranma bufó nuevamente. – Ya lo sé. Estoy pensando cómo hablar con ella desde ayer.

Nodoka le sonrió con cariño. No todo estaba perdido en la relación entre su hijo y futura nuera. "Típica pelea de enamorados" pensó. - Ya casi está el desayuno. ¿Por qué no vas a cambiarte?

- Hai hai (voy voy)

Mientras Akane salía del baño. No pudo casi pegar un ojo en toda la noche. En la salida del baño se cruzó con Ayame.

- Ohayo, (buenos días) Akane-chan.

- Ohayo…

- Se te ve muy cansada. ¿No dormiste bien?

- Eh, no no, es porque estoy estudiando mucho – simuló para que no piense que por culpa de los celos no había podido conciliar el sueño.

- Me gustaría hablar con vos sobre ayer, ¿podemos?

- No se… hoy voy a estar muy ocupada. Y tampoco es que tengas que explicar nada.

- No te voy a sacar mucho tiempo.

Ante la insistencia decidió asentir para no sonar descortés con la desconocida.

- Bien, después del desayuno hablamos.

Ayame sonrió ampliamente y se disculpó con ir a ayudar a Nodoka con los últimos preparativos.

Durante el desayuno, a pesar de que Ranma y Akane se sentaron juntos no se dirigieron la palabra. Soun intentó incentivarlos a hablar pero terminó llorando a mares luego de que su hija le exigió que no se entreometiera. Ranma se levantó al terminar y se dispuso a prepararse para dar unas clases a la mañana. Akane ayudó a Nodoka y a la invitada a levantar la mesa y se dispuso a ir a su habitación. Ayame la siguió a los cinco minutos.

Golpeó a la puerta de la habitación de la joven quien ya estaba con algunos libros abiertos preparada para estudiar un rato.

- Akane-chan, ¿podemos hablar entonces?

Akane le hizo un gesto con la mano invitándola a sentarse en su cama mientras ella seguía en la silla del escritorio.

- Dejame que te cuento un poco quien soy primero. Me llamo Takarai Ayame. Soy joyera desde hace muchos años. Soy viuda, y aunque parezco tener unos pocos años más que ustedes es porque uso una técnica llamada hamon. Me permite controlar la energía de mi cuerpo y así envejecer mucho más lento. En realidad yo tengo 46 años.

Akane se sorprendió abriendo grande los ojos.

Ayame lanzó una carcajada ante la cara de sorpresa poco disimulada de la joven. – Sí, muchos me miran con esa cara. Pero es verdad.

- ¿Cómo se que no me está engañando? Muchas de las supuestas prometidas de Ranma me engañaron muchas veces.

- Sí, es verdad. Él me contó un poco de su historia, que por supuesto te involucra. Aunque fue bastante reservado. Por ejemplo, esa flor que tenés en tu mesa, está un poco marchita.

Se paró y apenas rozando la flor, ésta se llenó de color y vitalidad, como recién cortada. Akane se sorprendió aún más ante esto.

- ¿Ranma sabe que usted puede hacer eso?

Ayame afirmó con la cabeza. - Me conocí con Ranma de casualidad, él estaba en una aldea cerca, una aldea de monjes en lo alto de la montaña. Vino a mí por recomendación de uno de ellos. Trajo consigo una piedra preciosa, muy difícil de trabajar, ya que es una piedra de leyenda.

Akane observó el collar que tenía colgado preguntándose si sería ese del que estaba hablando.

- Veo que te gustó mucho. Es justamente ese collar. Yo tengo uno parecido. – Y le mostró el suyo que lo tenía escondido debajo de la blusa.

- En realidad, él vino a pedirme que le enseñe a tallar esa piedra, porque no quería arruinarla.

Akane levantó la mirada a la mujer de joven apariencia. – Entonces, ¿el no hizo la piedra que usted tiene?

- No. Esta piedra que tengo yo la terminamos junto con mi esposo hace muchos años, cuando el estaba con vida y yo recién estaba empezando el trabajo de joyería. El fue quien me enseñó, era una persona muy gentil. – en el rostro de Ayame se percibió un atisbo de melancolía. – Ranma hizo ese collar especialmente para vos.

Akane se sonrojó.

- Pero es un idiota, y no te comentó nada en todo este tiempo. Este malentendido es por su culpa y está bien que te hayas enojado con él.

Akane se avergonzó por su actitud y estuvo a punto de interrumpirla pero Ayame siguió.

- ¡Pero! Pero es un buen chico, y está muy enamorado de vos. Aunque no deja de ser un idiota. Yo te voy a pedir que lo perdones. Le tomé mucho cariño. En realidad yo… - sus ojos se llenaron de lágrimas – perdí a mi hijo hace ya unos años también. Y de estar vivo, él tendría la edad de Ranma…

Los ojos de Akane también se pusieron vidriosos. – Lo siento mucho, no sabía nada…

Ayame le acaricó dulcemente el cabello. – Ya lo sé. Y por eso quiero que te quedes tranquila. Yo lo veo como un hijo, no soy tu competencia. – dijo esto último sacándole la lengua de manera divertida. – Además, si lo fuera, nunca podría ganarte. Más si él te entregó esa piedra.

- Gracias por decirme todo esto…y perdón por mi comportamiento anterior. Le debo haber parecido una nena malcriada.

Ayame volvió a reír con fuerza. – Es que sos una nena aún. Aún tienen mucho por aprender, los dos. Pero tienen que estar juntos. Son el uno para el otro. No significa que no vuelvan a pelear alguna vez, pero siempre que peleen o que tengas dudas, tenés que sostener con fuerza esta piedra y concentrarte en los latidos de tu corazón. La piedra te va a mostrar el camino a seguir, te dará claridad.- dijo sonriente.

Akane tomó la piedra en su puño, la apretó y se concentró. Después de unos segundos, sintió una enorme calidez que la envolvía y todo se volvió blanco. Y en la lus apareció una figura, que a medida que se acercaba pudo distinguir sus brillantes ojos azules. Y con una sonrisa lo escuchó pronunciar su nombre y tenderle una mano.

Akane volvió a abrir los ojos y se encontró con la mirada cómplice de Ayame.

- ¿Te mostró algo?

Akane afirmó sonrojada. – Pude ver a Ranma.

- ¡Eso es! Cuando termine la clase deberías ir a hablar con él entonces. – dijo con una sonrisa.

Ya terminada la clase, Ranma decidió ir a ducharse ya que estaba un poco caluroso. Pensó de qué forma hablar con Akane para enmendar el malentendido y concluyó que la mejor manera era quizás decir todo de una vez, antes que Akane pudiera quejarse o golpearlo.

Se vistió y se dirigió a la habitación de la peliazul. Tocó la puerta y cuando le dieron el permiso para ingresar pasó sin percartarse de cerrar, ya que venía con intenciones de largar todo en un segundo. Pero quedó helado al ver que la causante de sus pocas horas de sueño estaba con una pollera muy corta y una remera con un cuello bote que dejaba ver mucha de su tersa y blanca piel.

- Ranma… - Akane se paró de su escritorio y comenzó a acercarse.

Mientras Ranma había quedado mudo.

Por la puerta entró pasó el maestro Happosai y al verla se avalanzó sobre ella al grito de – Akane-chaaaannn, estás preciosa con esa polleritaaaaa.

- KYAAAA – gritaba Akane mientras esquivaba al viejo. Ranma se recuperó al verlo entrar como un rayo y comenzó a dar golpes que ninguno llegaba, todos eran esquivados por el viejo mañoso.

Por los gritos, toda la familia presente se acercó y asomó a la puerta contemplando la escena. Estaba Soun, Genma, Nodoka, Nabiki y hasta Ayame se había sumado.

Justo cuando todos estaban observando, logró hacer su jugada.

- A ver si tu ropa interior hace juego con lo hermosa que te pusiste – y levantó su pollera.

Akane no pudo más que sorprenderse, y Ranma haciendo uso de su agilidad le bajó la pollera, pero apoyó su mano en su trasero para que no pudiera levantarse y mostrar todo. Y de paso propinarle una patada al viejo sacándolo a volar por la ventana, que para suerte del bolsillo estaba abierta y así no sufrió daños económicos.

- Me las voy a cobrar Ranmaaaaa – gritaba el viejo mientras se perdía en el horizonte.

- Kuso jiji… (Viejo de mierda) - dijo Ranma sin percatarse de su mano. Sin embargo, Akane se había puesto roja como un tomate, ya que toda su familia estaba mirando exclusivamente la mano en esa parte de su anatomía, como descansaba con total confianza.

Nabiki tomaba fotos, Soun y Genma estaban con los ojos llorosos de felicidad y dando bendiciones mientras que Nodoka estaba con un pañuelo secándose las lágrimas mientras afirmaba – es todo un hombre ya…

La tensión de la joven hizo que Ranma se percatara que algo estaba mal y la miró extrañado – Akane, ¿estás bien?

Akane la propinó un fuerte golpe en la mejilla que lo hizo revotar contra la pared y caer en la cama. Un confundido Ranma se levantó y cuando abrió la boca para quejarse Ayame ingresó y le tapó la boca – Permiso, me tengo que llevar a este joven un momento… - dijo a toda su familia mientras lo arrastraba fuera de la habitación. – Ya estabas por meter la pata, ¡baka! – le dijo una vez que lo llevó hasta su habitación.

- ¿Meter la pata? Si ella fue la que me golpeó sin razón.

Ayame se tocaba la frente con frustración - ¡Ay por favor, que boludo que sos por momentos! ¡Estaba toda su familia mirando que tenías la mano en el trasero de ella! Le pudo más la vergüenza.

Ranma pestañó varias veces por el asombro - ¿Le toqué el…? – y allí cayó en cuenta y se sonrojó al mirarse la mano.

- Haaa, baka. – suspiró Ayame. – Te salvé de que lo arruines. Así que estás en deuda conmigo, fortachón. Ahora vas y te disculpás con ella como se debe. Aclarando este incidente también.

Una vez que toda la familia volvió a sus actividades normales Ranma volvió a la habitación de Akane y esta vez cerró la puerta tras de si.

- Akane, perdón por antes…

- No, perdóname vos, Ranma. No tendría que haberte pegado. Pero estaban todos mirando y comentando y no supe cómo reaccionar… - se acercó a él y lo abrazó apoyando su rostro en el pecho del muchacho.

Ranma se quedó de piedra por un momento y luego la abrazó suave por la cintura.

- Arigato (gracias), y gomen (perdón). Ya hablé con Ayame.

Ranma hizo cara de molestia – qué metida, le dije que yo iba a hablar, pero ella tenía que meterse en todo…

Akane levantó la mirada a su novio - ¿Ibas a disculparte?

- Iba a explicarte todo, por eso había venido antes.

Akane le regaló una de sus dulces sonrisas. Ranma se sonrojó ante esto. - ¿Estamos en paz, entonces?

Akane se acurrucó en su pecho y lo abrazó aún con más fuerza. – Estamos bien. – y aspiró el olor a jabón mezclado con la escencia del joven de la trenza deseando que ese instante dure para siempre.

Ranma por su parte se deleitaba con el aroma de su cabello, una aroma fresco y limpio. – Debe reconocer que al menos el viejo en algo no se equivocó. Estás hermosa…

Una sonrisa de felicidad se dibujó en el rostro de la joven al escuchar esas palabras.

- Akane, entonces… ¿puedo darte un beso? – se escuchó casi imperceptiblemente.

Akane se sonrojó aún más y levantó el rostro mirándolo a esos profundos ojos y sonrió nuevamente. Cerró los ojos y se puso en puntas de pie mientras Ranma se agachaba un poco y se fundieron en un tierno y suave beso.


Gracias por llegar hasta acá. Espero con alegría tu review. :)

Nos leemos.