Explico un poco sobre Undertaker y Claudia P. en mi fic "Historia de shinigamis (capitulo: Undertaker)" por si quieren saber algo más, recuerde, todos los cánones de de mis historias, o su gran mayoría son inventados por mi ya que Yana Toboso no nos ofrece mucha información sobre el origen y el pasado de los shinigamis.
Gracias y feliz lectura.
Grell mato a tres personas más, ya estaba cansado y hambriento, pero no tenía a donde ir o ¿sí?
-Vaya que me has causado trabajo niño- Una voz gruesa pero con un toque de alegría se escucho a un lado del pelirrojo, una mano huesuda y de largas uñas negras tomo la mejilla de Grell y la pellizco cariñosamente, el pelirrojo se tenso de inmediato, dispuesto a atacar, pero al ver que era su amado shinigami legendario, bajo la guardia y abrazo a su mayor.
-Soy una dama- el hombre más joven protesto con un puchero y ambos partieron.
…
Cuando Grell abrió los ojos, la obscuridad fue lo único que lo rodeo, se quito los anteojos para frotar sus ojos y los recuerdos volvieron a su mente, la horrible noche que paso, la traición de William.
-Buenos días- un hombre entro al cuarto, Grell alzo la mirada y sonrió al ver a Undertaker; el sepulturero lo encontró destazando cuerpos anoche y se lo llevo a su tienda, "como le agradaba este pelirrojo, siempre le daba trabajos interesantes, todo un reto arreglar aquellos cadáveres". Grell solo sonrió y se puso de pie.
-Sabía que eras tú quien estaba matando a la gente desde un principio- dijo con una sonrisa el hombre de cabellos plata.
-Dime, ¿Qué te mueve en esta ocasión?, ¿otra bella dama?- Grell negó con la cabeza y no hablo.
-¿Ya cuantos llevas?, ¿William sebe que eres tu el asesino otra ves?- Undertaker comenzó con un pequeño interrogatorio.
-¿Qué?, no, no fui yo, bueno, anoche sí, yo fui responsable, pero si insinúas que yo mate a las otras personas… estas equivocado, yo no lo hice- Grell se puso a la defensiva de inmediato.
-Tranquilo… ¿galleta?- el mayor extendió su tarro de galletas con forma de hueso, el pelirrojo lo pensó un poco pero optó por tomar una y probarla, eran realmente sabrosas.
Grell era libre ahora, podía regresar al despacho si así lo quería, tal vez pedir un equipo de rescate para William… pero no, no lo hizo, estaba arto de las reglas estúpidas, estaba arto de William, fastidiado de todo, tal vez se podría quedar con Undertaker un tiempo, después de todo, nadie los buscaría, los ancianos decidieron que ahora todo era responsabilidad de William por su estúpida negligencia y el tendría que solucionar sus problemas solo.
…
Fue una tarde aburrida aunque interesante, ambas parcas se adaptaron a su nueva rutina, aunque Undertaker estaba acostumbrado a la soledad, la compañía del pelirrojo no le sentó nada mal, fue agradable tener alguien con quien hablar y que le contestara, incluso sería bueno compartir la cama con un cuerpo caliente y suave.
Después de una mañana recolectando cadáveres, una porción de ellos, víctimas de la furia roja, los dos hombres regresaron a la funeraria.
Las almas no habían sido cosechadas, Undertaker tenía suerte, descargo los cuerpos con ayuda de Grell.
Cualquiera diría que es monótono y aburrido arreglar cadáveres, pero no para Undertaker, para él, era una nueva oportunidad cada día.
El demente hombre invoco su gran guadaña, la piel del más joven se erizo, entre excitación y viejos recuerdos en el Campania. Undertaker extrajo el registro cinematográfico de los cadáveres, los miró, cortó y editó, Grell lo miraba algo extrañado, "¿Qué tramaba su viejo maestro?".
En el rostro de Undertaker se dibujaba una sonrisa satisfecha; estaba jugando, revelándose contra su Dios, su jefe; los muertos no hablan, los muertos no se mueven, no piensan y no sienten, pero he aquí sus muñecas bizarras, están muertas pero siguen funcionando, no hay recuerdos, ni sentimientos, solo actividad, aun le faltan unos detalles, las muñecas atacan a la gente, no ha conseguido hacerlas sumisas.
En un banco, a unos dos metros de distancia Grell Sutcliff está sentado mirando atentamente a su mentor, según sus recuerdos de la academia, su maestro era distinto, era un poco más serio, aunque siempre fue un hombre liberal, más no libertino, sus bellos ojos no estaban cubiertos por su cabello, y seguía las normas del uniforme sobrio y elegante, "¿sería a causa de las cicatrices en su rostro?" no, absurdo, aun y con el cuerpo lleno de cicatrices Spencer era un hombre hermoso.
Grell indagaba en un millón de respuestas para el cambio de su superior, "¿en verdad estaba loco? o ¿solo fingía demencia?"
Si alguien conocía la respuesta, de seguro ese era William, Spears era muy unido al sepulturero, después de todo, el viejo paso de ser solo un tutor a algo muy parecido a un padre para el supervisor.
-Oh Will~ - en un suspiro salió el nombre de los pálidos labios del pelirrojo, como extrañaba a su jefe, tal vez sería capaz de… no, jamás perdonaría a William, tantos años mendigando su afecto, para que este cruel y frío hombre sin sentimientos le robara a su amado Sebas–chan, ahora entendía el porqué el gerente le tenía prohibido ver al demonio, Grell trago saliva amargamente y se levanto de su asiento para dirigirse a su mayor.
-¿Por qué haces eso?- pregunto seriamente el pelirrojo.
-Hacer ¿Qué?-
-Revivirlos, para que quieres revivirlos, son simplemente humanos, no son útiles al mundo- Grell tenía amargura en sus palabras, estaba molesto aun. Undertaker solo sonrió y tomo la mano de Grell y entrelazo sus dedos, el pelirrojo se sonrojo.
-Amor, un error fatal ¿no lo crees querido?, no se puede matar lo ya muerto o ¿sí?- Grell no entendía lo que su superior le trataba de decir, tal vez si estaba loco.
-Los shinigamis encontraran la muerte inmediata si se enamoran; la muerte no ama, la muerte no trae alegría, a nadie le gusta la muerte, es por eso que trabajamos sin sentimiento alguno, no es conveniente sentir empatía por las almas a cosechar, si eso pasa… bueno, tu sabes, Alan es un ejemplo claro, el bajar la guardia y sentir empatía nos hace vulnerables a ser atacados por las almas vengativas- el peliplata siempre hablo con una sonrisa en su rostro.
-Pero una vida de soledad y sin emociones nos puede llevar a la locura- su sonrisa decayó y Grell se mantuvo alerta para invocar su death scythe si es que el sepulturero quería practicar con él.
-Si tu salvas a un mortal por tus propios intereses, deberás morir, pero… ¿qué sentido tiene morir por alguien si tu no estarás con esa persona?- Grell trago saliva, comprendía perfectamente a Undertaker, la idea de matar a William paso por su cerebro y una sonrisa se plasmo en su rostro, si él no podía ser feliz con Will, Will no sería feliz con nadie.
-Su nombre era Claudia- el sepulturero volvió a hablar sacando de sus pensamientos a la parca roja.
-Era muy bella, pero estaba enamorada de otro-
-¿La mataste?- pregunto algo temeroso el pelirrojo, Undertaker empezó a reírse sin control, después de unos momentos, recobro la compostura y continuo su relato.
-Tengo su alma y su cinematic record, ella no está en la biblioteca, no hay registros de su existencia- dijo sonriente.
-Si logro revivir a los muertos, de una forma no salvaje, podre traerla de vuelta; lamentablemente no poseo su cuerpo, es inevitable la descomposición, pero puedo injertar sus recuerdos en otro cuerpo, uno que se le parezca- una sonrisa enferma y demente ilumino las facciones del sepulturero, Grell empezó a sentir pánico, si los superiores se enteran, mandaran ejecutar de inmediato al hombre.
-No me mire así señor Grell-
-Si logro traerla de vuelta, también traeré a su amada Angelina, tan bella mujer, pero nuevamente, los sentimientos, fueron un obstáculo- el tono de voz de Undertaker se ensombreció.
Al escuchar esa posibilidad, el corazón de Grell se agito desenfrenadamente, no sabía si era alegría o angustia, sería difícil encontrar un hermoso cuerpo para su amada pero… Grell se reprendió mentalmente, extrañaba en ocasiones a su amante roja, pero no la quería de vuelta o ¿sí?, no, no la quería, eso le traería muchos problemas, el no iría a juicio de nuevo por culpa de Madam Red y los experimentos locos de Undertaker.
-Estas muñecas tienen sus defectos ¿sabes?, no son capases de amar, son frías y no son tan buenas en la cama, por lo menos no cuando estas cansado- nuevamente una ola de risas ataco al peliplata, Grell lo miro con algo de asco ante ese comentario, jamás se imagino al viejo fornicando con cadáveres, la necrofilia no le atraía al pelirrojo, ni siquiera si le ofrecieran el mismísimo cuerpo de su querida Angelina, ni siquiera así tendría relaciones con la muerta.
-No está mal sentir algo de calor y amor de vez en cuando, las risas no me satisfacen del todo en la actualidad- al escuchar esas palabras, Grell se estremeció, oh, que no daría por hacer el amor con este hombre, un amor tan loco y enfermo, tan corrupto, el amor y la muerte van de la mano tomados fuertemente sin soltarse, ambos son dolorosos e inevitables; un rubor ataco las mejillas del pelirrojo, Undertaker simplemente sonrió.
-A veces hacen falta unas manos fuertes que te estrangulen para sentirte vivo- Undertaker recordó su encuentro anterior con la muerte roja, fue tan revitalizante y emocionante estar bajo la ira del dominante chico carmesí.
-Tú serías una muñeca tan hermosa- Undertaker acarició los labios de Grell con su pulgar.
-Pero dudo que el señor gerente me autorice, el muy codicioso seguro te querrá para el solo- La sonrisa de Undertaker creció más; Grell sería un bonito regalo para William.
…
Los shinigamis deben dormir aunque son capaces de permanecer días sin conciliar el sueño, no es recomendado. El sepulturero yace en su cama acompañado, por primera vez en muchas décadas de un cuerpo caliente y con aroma a rosas y canela, Undertaker abrió un ojo para cerciorarse de que Grell seguía a su lado, no es que deseara su compañía desesperadamente, aunque era agradable, no; el viejo shinigami sabía sobre los asesinatos entre sueños del pelirrojo, aunque no sabía bien como es que los realizaba. Al ver que su acompañante seguía a su lado el sepulturero volvió a dormir.
La hora ha llegado, no ha pasado mucho tiempo desde que su víctima se durmió, el demonio pone en marcha su plan.
Los ojos de Grell se abren, pero no está despierto, no del todo, sigilosamente se pone de pie, haciendo a un lado el brazo de su compañero y las mantas, bajo su transe no le importa salir descalzo y sin abrigarse, después de todo, su presa no está muy lejos del lugar.
Grell es un hombre guapo, atrae las miradas de hombres y mujeres y aunque suele jugar el rol de la dama con sus amantes masculinos, él será el dominante en la relación, a menos de que se trate de algo serio; para las aventuras de una noche, él someterá a sus parejas, pero tratándose de su amor verdadero la parca arrogante y engreída será tan dócil como un cachorro.
…
Sus ojos verde-oro brillan neón en la obscuridad cual gato, su lengua repasa cada borde de sus filosos dientes sin lastimarse.
Un hombre se ha percatado de su presencia, cree que será tarea fácil violar al pelirrojo de aspecto descuidado, tal parece que la parca estuviera perdida y desconcertada; es una gran actriz.
Ojos seductores y piernas torneadas llaman al hombre para dejarse envolver por las garras del pecado de la lujuria, que importa si el amante de esta noche es de su mismo sexo, lo importante es pecar; dos amantes en uno, hombre y mujer a la vez, no está definido, rara vez se consigue eso y últimamente no hay fiestas uranistas, la reina las ha prohibido por inmorales y sucias. El pervertido no se imagina que esta será su última noche.
Hace dos días Grell se escapo de la mansión Phantomhive, William ha tratado de huir pero ese mayordomo del infierno siempre esta tras de él; por las noches puede sentir su presencia lujuriosa, un escalofrío nada placentero recorre la columna vertebral del shinigami estoico al imaginarse en ciertas "actividades" con dicho mayordomo.
-Honestamente- William se reprende silenciosamente por sus sucios pensamientos poco profesionales.
En esta ocasión, al segador de almas se le permitió salir al jardín pero no estuvo solo, fue custodiado por el jardinero Finny; William ignoro todos los intentos del joven rubio por entablar una conversación. Después de una hora de aire fresco el shinigami decidió volver a su habitación.
Al caminar por los pasillos de regreso a su cuarto, algo extraño invadió el ser del shinigami, había tranquilidad, en exceso de hecho, demasiado tranquilo, por alguna razón se sintió mal, siempre pedía paz y serenidad, pero cuando se le otorgaba, pedía a gritos algo de "vida" algo de "rojo", la historia de su vida, un hombre exigente y que vive inconforme con todo, nunca nada es lo suficientemente bueno.
William llego hasta su alcoba, la puerta estaba entre abierta, Will frunció el ceño y entro de inmediato, para su sorpresa Sebastian Michaelis estaba recostado en su cama, plácidamente a lo largo del colchón con las piernas cruzada y este mayordomo leía un libro, bastante familiar para el shinigami, "que sirviente tan poco profesional y holgazán"; William cayó en la cuenta de cuál libro era y corrió para arrebatárselo, pero el demonio fue más rápido.
-A caso ¿este libro es suyo?- cuestiono burlón el hombre de cabellos negros.
-Es algo muy cursi y absurdo ¿no cree?, jamás me imagine que el frío supervisor de Londres disfrutara de leer estas cosas…-
-… Morir por amor, dar tu vida para salvar a un ser querido, ¿usted moriría por alguien Spears?- Sebastian hablaba entre risas reprimidas, acababa de leer "la historia de Will el shinigami".
-¿De dónde sacaste este libro alimaña?- William estaba realmente furioso, invoco su guadaña e intento atacar al mayordomo del infierno.
-¿Moriría por Grell san? ó ¿moriría por un mortal?- Sebastian no se rendiría, pudo sentir la incomodidad del gerente, así que este shinigami tiene de debilidades carnales, el demonio disfrutaría de llevar al límite al semidiós.
William volvió a atacar y en esta ocasión logro herir a Sebastian en el brazo causando que soltara el libro y este cayera al suelo. El mayordomo hizo una mueca de desagrado y se dispuso a retirarse.
-Por cierto, ese tonto libro estaba entre las pertenencias de su subordinado, he traído las pocas cosas que dejo a su recamara, espero no le moleste, pero ya no es necesario guardarle su alcoba a ese pelirrojo molesto- Sebastian se marcho sin decir más.
Horas más tardes, cerca del medio día, Ciel ordeno partir hacia la tienda de Undertaker, el conde quería encontrar a Sutcliff de inmediato.
…
William va con la mirada hacia la ventana, aunque no lo parezca, está preocupado por Grell y mucho, desde que huyó los asesinatos crecieron y el mocoso Phantomhive le ha ordenado a Sebastian detenerlo a toda costa, sin importar que; el gerente suspira, está exhausto emocionalmente, está cansado de ser la niñera de su subordinado; no entiende por qué Sutcliff no se comporta como un adulto; frente a él van Sebastian y Ciel, mirándolo, Ciel tiene el ceño fruncido, está molesto con la presencia de la parca obscura. Lo único que quiere es que Sebastian termine con esto y que las parcas salgan de su vida, preferentemente muertas si es posible.
Sebastian lleva una sonrisa en su rostro, disfrutara mucho destruir a estos shinigamis y consumir sus almas y si su amo no se apresura a tomar una decisión, también usara los cuerpos de los segadores para calmar su hambre. Aunque no es el único con ese pensamiento, Sutcliff es conocido en el infierno y más de un demonio desearía devorar su alma contaminada.
…
Los tres van en el carruaje conducido por Tanaka, finalmente llegan a su destino, Sebastian es el primero en bajar, ayudando a su amo a descender, le sigue William que rechaza toda ayuda y contacto físico por parte del demonio mayordomo, el sirviente de cabellos ébano entra a la tienda sin llamar antes, da un vistazo rápido y sonríe, no tienen que buscar más, el aroma de Grell inunda la tienda, la parca estuvo aquí, William también lo percibe y entra corriendo haciendo a un lado al mayordomo.
-¡Grell Sutcliff!- llama de inmediato el shinigami obscuro, pero la única respuesta que recibe es la risa del sepulturero.
-Ese pelirrojo, hace mucho que no está aquí, llegan tarde hijo hahaha-
-¿A dónde se largo ese bicho?- exigió el conde.
-No sé, yo no lo he visto- el sepulturero hizo una seña de desdén con la mano y se encogió de hombros, para acto seguido comer una galleta.
-Señor- William hizo una reverencia.
-Necesito encontrar al oficial Grell Sutcliff- William pidió humilde.
-Es una lástima, esta mañana íbamos a divertirnos, pero el ya no estaba- dijo con falsa tristeza el mayor.
-Solo me dejo más trabajo, un bello cuerpo si lo ven desde el punto de vista de un enterrador- sonríe y señala un cuerpo destazado sobre la mesa de autopsias, el hombre fue capado y abierto en canal, además de otros detalles que el viejo prefirió omitir, no importa lo que Ciel diga, el sigue siendo un niño y esto no es fácil de ver, se necesita un estomago fuerte.
-¿Ha sido Grell?- cuestiona Ciel sonriendo.
-Usted sabe la respuesta mi querido conde…-
-…aunque él no es el autor intelectual- la atención del anciano se dirigió a William.
-Debes mantener un ojo sobre él William, no solo las manos hahaha - el peligris hablo en tono burlón,
-Algo lo impulsa a asesinar nuevamente, aunque no les puedo asegurar que está completamente consciente de que lo hace-
William apretó sus puños, de no ser por los guantes de cuero, habría perforado su piel, salió corriendo de ahí, tenía que encontrar a Grell y evitar que siguiera causando destrozos, peor aún, evitar que se dañara a sí mismo. Sebastian intento salir tras Spears, pero Ciel se lo impidió, lo importante era encontrar a Grell y matarlo, después se encargarían del otro shinigami.
-Señor mayordomo… será mejor que no se meta con mis hijos- advirtió el shinigami retirado.
-¿Es una amenaza?- cuestiono sonriente el demonio.
-Más bien tómelo como una sugerencia…-
-… mi William es muy inestable y si no está su querido Grell, ¿Quién evitara que Will nos mate?- unas grandes carcajadas llenaron el silencio sepulcral de la tienda.
-Ellos dos siempre han estado juntos, raras veces son separados y no duran mucho lejos uno del otro- Undertaker se encoje de hombros mientras explica.
…
Raras veces shinigamis impuros toman altos mandos, pero siempre hay excepciones, no sería muy lógico poner a un demente al mando de toda una división, pero si sus dos cartas fuertes están locos… bueno, habrá que colocar al mando al más cuerdo de ambos.
En ocasiones, para encontrar el equilibrio es necesario complementar y hacer embonar las piezas faltantes, a veces hay que forzarlas a ajustar, cortando aquí y allá.
William Spears, un hombre en ocasiones bipolar y con un trastorno obsesivo compulsivo respecto al orden, la perfección y el control, necesita algo o mejor dicho alguien que lo haga mantener la cordura, alguien a quien dominar y controlar, "alguien a quien amar".
Grell Sutcliff, un alma libre y rebelde, poderoso y malcriado; abusado psicológicamente en su infancia por su tutor, dando como resultado a un trastornado de sexo confuso, una máquina de matar que lo único que busca es a alguien digno de su amor, alguien que "lo ame".
Sería muy tonto afectar el equilibrio de las cosas, solo por un deseo egoísta… pero a los demonios eso no les importa.
Grell desapareció… ¿por dónde empezar a buscarlo?; para William era un alivio y una carga menos el ya no estar en la mansión Phantomhive, aunque no debía bajar la guardia por nada en el mundo, ese mocoso y su mayordomo no se rendirían tan fácilmente.
Sin más opciones, William regreso al despacho, "una preocupación más" tenía que ver en qué condiciones estaba su amada oficina y que destrozos habían ocasionado sus mediocres empleados en su ausencia; ya pensaría en como rescatar a Sutcliff después. Al llegar al despacho el gerente se llevo dos grandes sorpresas, una de ellas no tan agradable.
El supervisor suspiro y se preparo mentalmente para ser víctima de una embolia o algún tipo de ataque cardiaco, pero para su alivio inesperado, al abrir las grandes puertas de la sede, y cruzar el umbral, todo estaba en perfecto orden y limpio, "demasiado sospechoso", William corrió hasta su oficina, recorriendo e inspeccionando cada pasillo, cubículo y rincón del edificio, evitando por supuesto la oficina de su jefe, todo estaba tranquilo y funcionando correctamente, incluso Ronald estaba trabajando en su lugar, William hubiera esperado un caos, incluso una orgia en el vestíbulo, pero no, nada de eso paso. Un flash rojo llamo su atención "Grell", en un parpadeo Grell desapareció, el shinigami de cabellos obscuros se dirigió de inmediato a su oficina, de seguro "su pelirrojo" estaba ahí.
Al entrar a su oficina, no estaba Grell, oh gran decepción, pero si estaba Alan en compañía de Eric, ambos subordinados se quedaron un poco en shock, no esperaban el regreso de su jefe, por lo menos no después de cierta información.
-Spears- Eric murmuro con algo de sorpresa y un toque de desilusión, el gerente inoportuno interrumpió su oportunidad con Humphries.
-William san, ¡ha vuelto!- Alan se expreso con algo más de alegría.
-Es obvio que regrese, trabajo aquí, honestamente, ¿no pudieron mandar alguien a buscarnos?, aun debemos encontrar a Sutcliff- William hablo con algo de molestia, de verdad esperaba ser recibido con algo más de entusiasmo o por lo menos ser recibido por Grell.
-Claro que íbamos a buscarte, pero no pensamos que siguieras vivo, Sutcliff dijo que probablemente estabas muerto, estábamos a punto de ir a buscar tu cuerpo- Eric hablo con algo de picardía y burla.
-¿Sutcliff?- susurro William y salió corriendo en dirección a la oficina de su rojo empleado.
Al llegar a la puerta color cerezo con la placa de letras escarlata que anticipan quien es el propietario de la oficina, William se detuvo, pensó un poco y trato de relajarse, se ajusto los anteojos, alzo la mano para llamar antes de entrar, "pero que idiotez, el nunca llama antes de entrar" pensó el gerente y tomo el pomo de la puerta y la abrió; se podría decir que su muerto corazón se detuvo por segunda vez, efectivamente Grell estaba en el interior, estaba sentado pero no estaba trabajando y no estaba solo, en la oficina estaba otro hombre sentado frente a la parca carmesí, ambos charlaban, incluso Grell se estaba riendo; la alegría se esfumo del cuerpo de William y dio un paso dentro de la habitación, se aclaro la garganta interrumpiendo a su subordinado y al hombre que lo acompañaba.
-¡William!- exclamo con sorpresa el pelirrojo; de verdad esperaba que su jefe y ex-amigo estuviera muerto o por lo menos siguiera en cautiverio en la mansión de los Phantomhive.
-Es de muy mala educación entrar sin ser invitado antes señor gerente- dijo algo molesto y entre dientes el pelirrojo, William no dijo nada y permaneció en la entrada.
-Hablaremos en otra ocasión- Grell se despidió de su invitado, le dio la mano en un saludo formal y le indico marcharse, el joven que le acompañaba frunció el ceño algo molesto pero obedeció, se paro frente a William y le hizo una reverencia para retirarse, William pudo notar la molestia, incluso "odio" en los ojos de aquel hombre.
-Grell Sutcliff ¿Cuándo volviste?- William hablo tranquilamente ocultando su molestia. El pelirrojo simplemente se encogió de hombros.
-Pensé que estarías más feliz con… "Sebas-chan"– se podía sentir algo de rencor en la voz del hombre afeminado.
-Sutcliff…- William trago saliva y guardo silencio un momento, cuando quiso hablar nuevamente, supo que nada de lo que dijera ahora solucionaría las cosas con su empleado y amante, "amante" Grell era más que su subordinado o amigo, William tenia fuertes sentimientos por el pelirrojo problemático.
-¿Quién era él?- William recobro la compostura, no mostraría debilidad frente a Sutcliff, no perdería la poca dignidad que le quedaba, si Sutcliff quería pensar que él y ese maldito demonio eran algo más que enemigos, era problema del carmín, William no tenía nada que aclarar. Aun así… a William no le gustaba compartir, y Grell era suyo y de nadie más, ya sea como amigo o empleado, la parca roja le pertenece; su tiempo, sonrisas y atenciones, todo de Grell es suyo.
¿Él?- el menor sonrió.
-Es mi nuevo subordinado, cuando llegue el ya me estaba esperando, sabe mucho de mí, muy lindo a decir verdad, sabes que no tengo interés en los niños, pero bueno, el no es un niño- el pelirrojo hablo con ensoñación cómo una colegiala enamorada. William sintió su sangre hervir, todo este tiempo se ha preocupado por Grell y el idiota solo se dedica a coquetear y menear el trasero a cuanto imbécil se le pare enfrente.
-¡Eres un promiscuo!- el gerente del despacho se acerco con su death scythe en mano con intensiones de golpear a Grell, pero el pelirrojo fue más rápido y de una patada en el estomago alejo a su patrón; el muro de su oficina se cuarteo. Grell camino hasta William que yacía en el suelo.
-No me retes Will cariño… eso no me gusta- Grell escupió cada palabra con cierta ira, si William quería jugar rudo, Grell podía jugar también, y nadie mejor que un AAA.
-Cómo en los viejos tiempos Will- El pelirrojo violento levanto a su jefe, le ajusto la corbata y dejo un rápido beso en sus labios para marcharse de inmediato.
-Por cierto, el jefe te está buscando, no está muy contento- Grell dijo entre risitas tontas, guiño un ojo, mando un beso y desapareció.
-Honestamente- William suspiro y se sacudió el polvo, miro el muro destrozado, ya descontaría la reparación de este del salario de Sutcliff, Will suspiro y se marcho rumbo a la oficina de su jefe inmediato, seguro tendría muchos problemas.
-¡Sutcliff es un peligro, debería de estar encerrado, encadenado como un animal salvaje Spears, usted ya no es capaz de controlarlo!- El viejo shinigami trataba de no elevar su tono de voz, pero le fue imposible, Grell le costaba mucho dinero y tiempo valioso al reino shinigami, los ancianos no estaban dispuestos a tolerar más de esto la razón por la que William era gerente era porque podía controlar al pelirrojo endemoniado; su misión era mantener el orden, no ser el alcahuete del pelirrojo y solapar sus averías. Los gritos se escuchaban en todo el piso de gerencia, los empleados y secretarias que yacían fuera, cuchicheaban del asunto, "Spears se ha hecho muy suave, no es el mismo, es débil".
-Yo realmente me disculpo por los daños causados, me encargare de castigar al agente Grell Sutcliff- William hizo una reverencia mientras se disculpaba, de verdad el shinigami odiaba tener que reverenciar a otros por la ineptitud de su empleado.
-Esto no se solucionara con otra carta de disculpas supervisor Spears- el jefe de William estaba realmente molesto, apretaba sus puños fuerte y respiraba pesadamente.
-Grell Sutcliff irá a terapia, además, su guadaña será confiscada y si al termino de la "rehabilitación" su subordinado no mejora, medidas drásticas serán tomadas, sabe a lo que me refiero, nadie es indispensable- el viejo busco en sus cajones unas formas para enviar al psicólogo al pelirrojo cómo hace unos pocos años.
-¿Terapia?- William susurro y medito un poco, recordando el caso de Jack el destripador, Grell tuvo terapia psicológica forzada, obviamente el pelirrojo no lo tomo a bien, aunque debió estar agradecido de ser libre y tomar la terapia en horas de trabajo la parca roja se comporto más violenta que de costumbre, ataco en varias ocasiones a la doctora, destruyo algunas oficinas y le retiro la palabra a William por un mes.
-Señor Spears, si no acata estas órdenes usted obtendrá un descenso de categoría y su guadaña será confiscada- William estaba a punto de salir cuando estas palabras golpearon sus oídos. "Honestamente" mascullo entre dientes y salió del despacho, tenía que informarle a su rojo subordinado de la decisión tomada.
William y Grell estaban juntos en el área de descanso, no es que el supervisor necesitara un descanso, la muerte no tiene tiempo para eso, pero el pelirrojo bipolar actuaba tranquilamente como si no hubiese atacado a su jefe por la mañana, Grell al ver a Will, corrió hasta él y se le repego como un gato, William tenía que aprovechar esa oportunidad; charlaron poco y Grell lo miraba con adoración como siempre mientras le coqueteaba de vez en cuando; de verdad Sutcliff necesitaba ir al psiquiatra "¿William le temía a su subordinado?", por supuesto que no, eso es absurdo, ellos eran mejores amigos, Grell no sería capaz de lastimarlo seriamente ¿o sí?.
William se apretó el puente de la nariz y suspiro, estaba fastidiado.
-¿Ocurre algo Will?- Grell mostro preocupación por su jefe y se le ofreció un poco de café. El moreno acepto la taza con la bebida caliente y revitalizante y negó con la cabeza, dio unos sorbos aun con el ceño fruncido.
-Extraño cuando sonreías William, el trabajo te ha cambiado, antes solíamos divertirnos más- Grell hizo un mohín infantil mientras le reprochaba a su jefe, tratando de parecer simpático.
-Estamos aquí para trabajar, no para socializar- dijo sin emoción alguna en su rostro el hombre mayor.
-Pero Will~ - Grell se aferro a su brazo y segundos después se puso de pie y levantó a su jefe.
-Hace muchos años no vamos al lago, ¿podemos ir hoy? Por favor Will necesitas un descanso, solo unos minutos- el pelirrojo ofreció los ojos de cachorro más grandes y tristes que pudo, logrando así ablandar el duro corazón de William.
Mientras ambos hombres hablaban, ninguno se percato de que eran observados, aquellos ojos los veían con envidia y rencor, no es como que la vida de William fuese envidiable, era muy monótona y algo aburrida, pero el tenia a Grell.
…
El camino al mundo humano fue tranquilo, Grell iba aferrado al brazo de William como de costumbre, al llegar, el pelirrojo busco un lugar donde sentarse, bajo un árbol fue su elección, corrió hasta la sombra del cedro y se dejo caer pesadamente, William le siguió y se sentó a su lado, segundos después Grell se movió y se reacomodo entre las piernas de William, hizo a un lado su largo cabello escarlata y recargo su espalda sobre el pecho de su amigo, el moreno se sonrojó ligeramente.
Era una puesta de sol hermosa, el cielo anaranjado y el aire fresco golpeando sus rostros, William jugo un poco con los largos rizos de Grell, de verdad le gustaba su cabello, el afeminado hombre tenía mucho cuidado de su aspecto.
A William el cansancio lo estaba venciendo, el silencio y la paz del momento lo estaban conduciendo al mundo de los sueños, de repente se sintió muy cansado, lo único que quería era dormir un poco en su cama y olvidarse de todo; su letargo y ojos pesados se perdieron y de pronto y sin previo aviso se vio en la calle de la amargura cuando Grell abrió la boca, el pelirrojo siempre era muy impertinente.
-Hey Will, ¿tu morirías por alguien?- la pregunta sin fundamentos salió de la nada y no pudo ser ignorada.
-¿Qué?- William cuestiono confundido.
-¿Has amado a alguien tanto que morirías por esa persona?- Grell repitió su pregunta. William cerró los ojos y decidió no prestarle atención a su compañero.
-William ¿matarías por amor?- Grell no se dará por vencido.
Los ojos del moreno se abrieron de golpe y en un movimiento se puso de pie dejando caer a Grell que se golpeo la cabeza contra el césped seco.
-Honestamente- William se ajusto las gafas, sacudió la tierra y comenzó a caminar.
-Eres un idiota Sutcliff- dijo entre dientes y abrió un portal para volver a su reino.
El ¿porqué de la ira de William?... bueno, viejos y amargos recuerdos golpearon su mente, por más que quería olvidar su pasado humano, tal parece que este no lo abandonaría; de camino a su casa recordó claramente cada palabra y cada golpe. El momento en el que mato a su prometida promiscua e infiel y como se suicido después.
XxX
Los gritos y sollozos falsos pidiendo misericordia, que dejara de golpearla, sus ojos llenos de lagrimas y miedo profundo al ver el arma. La ira y la adrenalina cegaron a William, quería dispararle como a ese maldito con el que la encontró revolcándose, pero no, la mataría con sus manos, su padre siempre tuvo razón, si era gentil con las mujeres estas lo traicionarían.
Christina lucho y lo golpeó con sus pocas fuerzas pero el miedo le impedía coordinar sus movimientos y pensamientos, rasguño el rostro de William haciéndolo sangrar.
William la golpeo en la cabeza hasta que esta dejo de luchar, pero ella seguía viva, aun respiraba aunque con dificultad, las manos grandes y ásperas del moreno se aferraron al delgado y frágil cuello de Christina, los ojos de la mujer se abrieron como platos y nuevamente trato de liberarse, aunque ya no tenía fuerzas, pronto dejo de moverse por completo, en su rostro quedo plasmado el rictus mortis del pavor.
William se dio cuenta de lo que hizo y un ataque de ansiedad lo inundo, tenía miedo y odio, miro el cuerpo inerte de su ex prometida, las lagrimas brotaron de sus ojos y golpeo el pecho estático de la joven; unos minutos más permaneció dentro de la casa que algún día compartiría con su futura esposa ahora muerta, se recostó un rato junto al cadáver y cuando por fin se sintió tranquilo se levanto y salió del lugar, corrió sin rumbo fijo aparentemente hasta llegar al lago a donde su padre los llevaba después de golpear a su madre por hacer las cosas mal, mismo al que llevaría a Grell en un futuro.
William se lavo las manos y el rostro en el agua cristalina ahora algo turbia por la poca sangre enjuagada ahí, más lagrimas salieron de sus ojos, se sentía débil y cansado, necesitaba un refugio, seguramente encontrarían los cuerpos esa misma noche, al no regresar Christina a su casa, el padre de la joven y jefe de William la mandaría buscar.
William camino hasta su casa, al llegar con sus padres les conto todo lo ocurrido, su madre lo miro con tristeza y algo de terror, le sorprendió mucho la confesión de su hijo, pero no podía juzgarlo. En cambio su padre… el no tuvo ninguna reacción, por lo menos no la demostró.
William ahora estaba seguro en casa; su padre como oficial lo encubriría y mantendría lejos de la justicia, el oficial Thomas Spears hizo parecer que un ladrón se metió a la casa y mato a la joven y a su amante; la familia de Christina después de enterarse de la infidelidad de su hija, no tuvo cara con que reclamar la ausencia de Will en el funeral, la suerte estaba del lado de William T. Spears pero su consciencia no lo dejaba vivir tranquilamente, no paso mucho cuando William no pudo más, tomo el arma que su padre le obsequio y se disparo en la cabeza.
…
Su cuerpo inerte yacía en un gran charco de sangre, el disparo se escucho en toda la casa, los gritos y lamentos de la señora Spears se escucharon hasta en las calles, su padre trato de abrir la puerta pero esta estaba atrancada. Después de recibir un disparo en la cabeza y volarte el cerebro, sería lógico estar muerto, pero no fue así, no del todo, William estaba de pie junto a su cuerpo.
Para convertirse en shinigami, su alma y cinematic record debieron ser sometidos a todo un proceso de revisión, pero como ya dijimos, la suerte estaba del lado de Will, el shinigami legendario fue el encargado de cosecharlo. Para Spencer, William era un alma productiva y beneficiosa, aunque demente.
Está severamente castigado el suicidarse y William debía ir al infierno, pero con ayuda del ahora Undertaker, William entro a la academia shinigami, el seria un empleado estupendo.
-Las amamos y nos vuelven locos ¿no es así hijo? hahaha- el hombre de cabellos plata dijo sonriente, paso por encima del cadáver de William y ambos se marcharon.
Finalmente la puerta del cuarto de Will se abrió, la madre del ahora difunto se desmayo y su padre enloqueció, el siempre fue un hombre enfermo de la cabeza.
Ni siquiera William sabe que fue de sus padres después de eso, nunca quiso ver el dooms day book de los Spears, seguramente se volvieron locos y terminaron matándose también, realmente no importa, hace muchísimo más de un lustros que eso paso.
Lamento si Will es un poco OOC.
