Hola, espero estén bien. Aquí está el primer epílogo de 2. Iba a subir los dos juntos pero quisiera recibir algunas opiniones de ustedes. Veo que ponen la historia en fav o la siguen pero ni un mensajitos, así sea un Ok. = ( eso es algo triste para una humilde escritora. De igual manera aquí está mi ya prometido epílogo. Prontico viene el final de todo. La historia que pareció que nunca iba a lograr terminar llego a su final y he sentido algunas sensaciones de melancolía.
ATENCIÓN.
Estén pendientes de mi próxima historia. Será un Dramione pero nada bonito (aunque con final feliz porque odio los finales tristes), solo que ya explique en capítulos anteriores que me basare en la segunda guerra para escribirla, he leído mucho y visto varias películas y documentales sobre el tema... Creo que será de muy buena calidad. Los espero ver por allá y que sean más amorosos conmigo y me den sus comentarios. En el capítulo final les digo el nombre si quieren saberlo. ¿QUIEREN? : $
EPÍLOGO I
Estaban todos en el #12 de Grimmauld Place, habían llegado hacía unas 3 horas. El sol se estaba ocultando después de un día lleno de ajetreos, de limpiar restos de piedra, levantar a los caídos, enterrarlos y por supuesto, llorarlos.
La lista de difuntos era increíblemente larga pero más corta de lo que pudo haber sido. Todos los mortifagos estaban apresados, solo algunos pocos lograron desertar al último momento pero no había muchas esperanzas para ellos.
Aún habían lagrimas derramándose en los sobrevivientes, allí en esa sala estaban los que anteriormente la ocuparon pero ahora había un sentimiento de pena y dolor que los agobiaba, no había sido fácil, las marcas de la guerra fueron demasiado profundas, sería difícil aliviarlas.
- Hemos perdido mucho hoy – comenzó el profesor Dumbledore, estaba tomando la palabra después de ver los rostros descompuestos de la mayoría – pero también hemos ganado, la guerra siempre se lleva algo de cualquier bando, la vida, la esperanza o la victoria. Hoy nosotros solo hemos perdido vidas, es algo lamentable pero sé que todos coinciden en que podría haber sido peor, mucho peor.- Se le notaba lo exhausto que estaba, tenía su túnica manchada de tierra, algún raspón en sus envejecidas manos y su larga barba también teñida de sangre seca con tierra, posiblemente de algún hechizo que impacto contra su rostro.- Pudo ser peor.- susurro más para él mismo que para los presentes.
- Quiero decir unas palabras – era Gregory quien se había levantado de la alfombra donde estaba recostado, tenía una cicatriz en su rostro, desde su frente hasta el inicio de su cuello, una cicatriz que le hacía imposible ver por su ojo el cual quedaba inutilizado. Los manticora se acomodaron, no pensaron que después de todo sería él quien hablaría.- Es extraño que sea yo quien quiera hablar.- quiso bromear pero los ojos los tenía humedecidos.- Pero he aprendido muchas cosas en este tiempo.- aspiro todo el contenido de sus fosas nasales y aclaro su garganta.- La primera es que la superioridad de la sangre es absurda, la segunda es que gracias a mi amigo Draco y el chico Harry estamos hoy respirando del mismo modo que hacíamos ayer y tercero es que, aunque mi mejor amigo, mi otra mitad, aunque Vincent ya hoy no estará más a mi lado sé que no le gustaría que estuviéramos así, él dio su vida para salvarme de su padre, él me salvo. Lo menos que puedo hacer por él es seguir mi vida y sonreír, de esa manera supongo podrá ser feliz a donde haya ido.- concluyo con lagrimas en sus ojos que se obligo a no dejar salir.
Blaise lloraba sin vergüenza al igual que Luna y Hermione, cuando estuvieron en el gran salón y se enteraron de la partida no habían podido dejar de llorar en todo el día. Theo se mantenía aferrado a la cintura de su rubia encantada, consolándola y dándole pequeños besos en su cabeza. Draco no decía absolutamente nada. Ni una sola palabra, solo mantenía su mano entrelazada con la de la castaña, estaba procesando todo en su mente. Vincent no debía haber muerto, él debía haberlo protegido.
- Vincent me dijo que te dijera algo Draco.- continúo el gigante. Draco lo miro – me dijo que te dijera – las lagrimas no pudieron ser retenidas más tiempo – que gracias, que gracias a ti conoció la amistad, porque dijo que yo era su hermano.- fue una carcajada vacía, de esas que intentan recomponer un corazón roto.- dijo que nunca había creído en nada que le hubieran enseñado, dijo que su educación en casa había sido una mierda pero si me dijo que creía en ti y que podía jurar que ganarían esa guerra porque tú eras la mente.- concluyo y se sentó de nuevo, sorbiendo el fluido que avisaba por salir también por su nariz.
- Hermosas palabras joven Goyle – Dumbledore tomaba de nuevo la palabra.- es momento que todos descansemos, han sido unos días difíciles.
Nadie dijo nada, todos se levantaron y se fueron del lugar. Cada quien a llorar en silencio, a pensar en silencio, a estar en silencio.
- ¿Cómo te sientes? – le pregunto Hermione a Draco, el rubio se había desvestido y acurrucado en la cama, no la miraba.
- Bien – una respuesta tan vacía. Hermione se sentó en el borde de la cama, justo donde el abdomen del rubio se curvaba, coloco su mano en la mejilla del platino y se inclino para besarlo. Fue solo un roce de sus labios, el rubio ni le contesto ni la aparto.
- Llora – dijo ella suavemente.
- ¿Para qué? – pregunto estoicamente. No tenía porqué llorar.- No va a revivir a nadie – espeto, exhalando el aire.
- Para sanarte – afirmo la castaña, con cuidado se posiciono en la cabecera de la cama e hizo que el rubio la usara como almohada, Draco se abrazo a sus piernas y no contesto. Pronto la castaña sintió como sus mulos estaban húmedos, estaba llorando en silencio, ni un sollozo salía de sus labios, le acaricio el cabello, ella tampoco pronuncio ninguna palabra. La carga del rubio había sido la más grande de todas, había perdido tanto.
Draco se dejo acariciar, todos tenían un límite ¿verdad?, estaba exhausto, todo se había acumulado por tanto tiempo mientras él se resistía a decaer pero ahora que todo había terminado o eso pensaba tenía dejarse drenar. No lloraría frente a nadie, solo ella sería testigo de su vulnerabilidad, a pesar de tanta perdida, aún la tenía y eso lo reconfortaba.
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El profeta
Lista de fallecidos.
Bell, Katie.
Creevey, Colin.
Patil, Padma.
Vane, Romilda.
Chang, Cho.
Weasley, Charlie.
Moody, Alastor.
Fletcher, Mundungus.
Jones, Hestia.
Crabbe, Vincent.
A sus familiares y conocidos, nuestra sentida condolencia. Esperando que la ayuda inigualable de ellos sea una consolación para su dolor, sin ellos no hubiéramos podido ver un mañana.
Hermione leyó 3 veces la noticia. Cuando su tercera vez había concluido, Molly le quito cariñosamente el periódico, leyendo también muchas veces.
- ¿Qué… - pero la pregunta quedo en el aire.
- No entiendo – negó con vehemencia la señora Weasley con los ojos hinchados de tanto llorar la muerte de sus dos hijos.
- Yo tampoco – Hermione miraba a todos interrogante, ¿alguien sabía algo que ella no?
- ¿Qué no entiendes? – pregunto perezosamente Draco, estaba sereno, como si nada hubiera pasado.
- No sale Ron – susurro nerviosa la castaña.
- ¿Qué? – escucho gritar desde la cocina la castaña, Harry iba a toda prisa, claramente ajetreado.
- ¿Por qué mi hijo no está? – pregunto Molly comenzando a llorar de nuevo.
- No lo sé – quiso consolarla Hermione pero ella tampoco entendía nada.
- Ron no está muerto – dijo Luna con calma, llegando de la mano de Theo y viendo la escena. Todos estaban de nuevo en el salón de la casa, todos la miraron instigadores.- está recuperándose – admitió con simpleza.
- ¿Dónde? – pregunto confundida la matriarca pelirroja.
- En San Mungo, por supuesto – Luna miro a todos inocentemente – le dije a Blaise en el gran comedor, también lo dije al profeta. Lo siento. – como si el rostro de todos fuera un resorte, miraron a Blaise de inmediato que estaba abrazado a la cintura de Nymphadora.
- Ups – dijo excusándose pero la señora Weasley lo miro con cara de pocos amigos, ¿podría ser peor que Voldemort?
- ¡No se te ocurrió avisarme de algo como esto! – grito la mujer sin ningún tapujo.
- Lo siento, se me olvido.
- ¡¿Cómo se te va a olvidar algo así?! – grito de nuevo.
- Con la muerte de Vincent, la resurrección de Draco, la de Potter, el caos y todo eso… - estaba balbuceando.
- Niño insensato – condeno la mujer y lo abrazo con cariño – Gracias a Merlín – sentencio sollozando, Blaise estaba aterrado. Vaya mujer bipolar.
- Abrázala – le sugirió en un movimiento de labios la castaña que estaba sollozando también abrazada a Harry. Su amigo seguía vivo después de todo. El moreno abrazo a la mujer que lo tenía aferrado a ella, llorando de alegría y alivio. Un alivio de por lo menos recuperar a uno que había perdido. El cuerpo de Ronald en efecto no lo habían encontrado pero el de Charlie sí.
- Hay otra noticia – informo Severus desde la entrada del salón con el periódico en la mano. Todos se voltearon a verlo, por su rostro no era nada bueno.- quieren condenar al joven Draco Malfoy por su vinculo directo con el señor Oscuro y su afiliación con los mortifagos – todos exhalaron, Hermione trago grueso y volteo a ver a Draco que de pronto había oscurecido su mirada. ¿Después de todo?... ¿El ministerio juzgaría a Draco?
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Wizengamot. Se leía debajo de un enorme escudo de oro y madera oscura, que en su centro tenía una gran M descansando sobre una balanza, alrededor de la letra se leía Nemenem, Excusat, Ignorantia y Juris. El gran tribunal de Gran Bretaña quedaba en el Ministerio de Magia. Se ubicaba en el piso 10. La audiencia sería a puertas abiertas y era la primera de la mañana, tenían a muchas personas por juzgar y enviar directamente a Askaban.
- Silencio – dijo un hombre alto, con porte aristocrático pero aspecto demacrado. Seguro también había participado en la guerra. Él era quien coronaba el tribunal. – Estamos aquí para sentenciar al señor Draco Malfoy por su participación en la guerra, afiliación con mortifagos y con el-que-no-debe-ser-nombrado.- no tenía ni una pizca de amabilidad aquel mago y miraba a Draco con altanería y desdén.
El tribunal estaba repleto de personas, toda la orden del fénix estaba en el lugar y también los manticora. Dumbledore estaba al lado de Draco, secundándolo y haciendo el papel de abogado defensor, Harry tomaba la mano de Hermione en el estrado al mismo tiempo que entrelazaba sus dedos con Ginny. No sabía si le daba ánimos a la castaña o ella se los estaba dando a él. Draco estaba intangible, con sus gestos gélidos miraba al dirigente del juicio como si fuera a lanzarle una imperdonable.
- El consejo se ha reunido brevemente antes de comenzar y hemos decidido de manera irrevocable – era una amenaza directa para Dumbledore – que a pesar de su apoyo, no podemos olvidar su pasado y los hechizos que ha conjurado como doble agente. Utilizando todas las imperdonables, aunque la última de ellas haya sido una sola vez, no podemos solo ignorarlo.- Draco sabía que lo que decía ese mago era pura mierda, estaba allí porque era un Malfoy y el ministerio que ahora se montaría quería ser un ministerio igualitario que demostrara no tener preferencias en torno a la sangre y menos a la clase y toda persona cuerda sabía que los Malfoy siempre habían sido privilegiados por el Ministerio. – es por esto, que se ha decidido enviarlo 2 años a Askaban como medida de rehabilitación, tendrá ciertos privilegios en el lugar pero deberá pasar su estadía sin ninguna visita del exterior.- Se escucho un murmullo en el gran tribunal, un murmullo que no se acallo por los martillazos que daba el hombre al buro. Solo se hizo silencio absoluto cuando se levanto de su asiento Harry Potter. Todos los periódicos comenzaron a escribir con más rapidez. – Señor Potter – dijo visiblemente acalorado el hombre que lo miro con nerviosismo.
- Buenos días – saludo a Harry con un levantamiento de cabeza y sonrisa cordial, cansada pero cordial.- solo quiero decirles que estoy de acuerdo con su decisión – afirmo Harry con seguridad, Hermione lo miro incrédula e inspiro todo el aire que sus pulmones admitían. Draco sonrió disimuladamente y negó con la cabeza, el profesor Dumbledore sonrió orgulloso.- Espero tengan también una celda para mí en Askaban, me gustaría fuera a su lado para por lo menos comunicarme con él – El bullicio no se hizo esperar, ¿Harry Potter pedía ir a Askaban?, el juez y demandantes del mundo mágico estaban atónitos.
- ¿Qué dice señor Potter? – pregunto de una manera amable el mismo que hace poco se veía inquebrantable.
- Le digo señor del jurado.- comenzó Harry bajando las escaleras de la audiencia para colocarse junto a Draco.- yo también he usado dos de las maldiciones inquebrantables y nadie me está juzgando por ello, debo tener también un castigo justo como el señor Malfoy.
- Usted es un héroe de guerra señor Potter- un chillido se escucho al finalizar su oración, el histerismo estaba en aumento. Toda la prensa estaba hilarante por los acontecimientos.
- Soy menos héroe de guerra que Draco – espeto con sequedad Harry. Dumbledore se sentó, al parecer hubiera sido mejor que Harry secundara a Draco no él.- este hombre que está siendo juzgado hoy fue quien le permitió a usted vivir y poderlo hacer. Si va a ser juzgado por hacernos ganar entonces yo también merezco el mismo trato.
Hubo un silencio sepulcral en el lugar. Nadie se atrevía a cortarlo.
- Señor Potter no podemos aceptar su requisito – concluyo con desagrado el hombre, llevarle la contraria públicamente a un héroe de guerra y a ese héroe de guerra sería imperdonable - ¿Qué sugiere?
- Sugiero que el señor Draco Malfoy sea absuelto de todas sus decisiones porque gracias a ellas logramos salir vencedores.- De nuevo había un silencio sepulcral en el lugar.
- No puede salir absuelto – espeto con voz seca.
- Conjure una maldición cruciatus para salvar la vida de Ronald Weasley, merezco ser condenada a Askaban – Hermione Granger se levantaba de su asiento con la mirada impasible y los labios en un fina línea. Draco quiso carcajear al ver el gesto descompuesto del hombre.
- Yo conjure un avada para salvar la vida de Luna, Olivanders y Neville.- dijo Theo. No era precisamente cierto pero nadie hurgaría mucho en ello ahora.
- Yo también lo hice para salvar la vida de Blaise Zabini y vengar la muerte de mi hermana Padma.- afirmo la gemela Patil con tristeza. No lo había hecho para salvar la vida del moreno, él podía haberlo derrotado pero no podía solo decir que era para venganza.
De pronto se escucharon muchos y yo… no solo pertenecientes de Gran Bretaña sino de algunos aliados internacionales que estaban para ver el futuro del hombre que había tenido el valor de irlos a buscar y amenazarlos con un futuro sombrío por parte de Voldemort si dejaban que ganara debido a su no intromisión, tenían que apoyar a ese rubio egocéntrico que había demostrado su valía en el campo de batalla. El tribunal estaba ante una horda de confesiones abismal.
- Yo conjure la maldición asesina para salvar la vida de Hermione Granger.- afirmo una voz que todos conocían y nadie había escuchado en días, Ronald Weasley entraba por la gran puerta oval del tribunal en silla de ruedas, la mirada de todos cayó en la ausencia de su brazo izquierdo. Lo habían tenido que amputar debido a la maldición. Draco lo miro con una sonrisa sardónica. ¡qué divertida toda esa situación!
- ¿Tienen tanta capacidad en Askaban señores? – pregunto inocentemente Dumbledore quien no se preocupo en esconder su sonrisa y su mirada triunfadora.
- El tribunal supremo Wizengamot – comenzó abochornado el hombre con desdén después de una rápida mirada a todos las personas que se habían levantado de su asiento sin importar cuán fuerte golpeara el buro para mantener silencio, se habían levantado para defender al rubio que lo miraba altaneramente desde su asiento, quien en ningún momento se había hecho escuchar o había hablado en su defensa.- declara al señor Draco Malfoy inocente de todos los cargos impuestos antes y durante la segunda guerra mágica.- Todo vitorearon la decisión. Draco se levanto de su asiento no sin antes lanzarles una mirada de superioridad digna de un Malfoy Black.
- Duraste en pararte – le critico Draco a Harry mientras le tendía la mano para estrecharla.
- Retirare mis palabras – bromeo el castaño y abrazo al rubio, fue un abrazo breve pero Draco no se quejo.
- Esta sensibilidad de los gryffindor es tan excesiva – afirmo el rubio. Le tendió la mano a Dumbledore y el profesor se la estrecho, brindándole una sonrisa cálida – Gracias – lo miro directo a los ojos, en su mente le daba los motivos por los que le agradecía, Dumbledore asintió.
- Siempre fue un placer joven Malfoy.- se sentía aliviado de ver como ese joven lo había superado todo, cada traba, cada obstáculo puesto en su vida fue superado.
- Que alivio – confeso la castaña colocándose a su lado, entrelazando sus brazos a su alrededor y besándolo sin tapujo. No le importaba que la prensa estuviera allí, estaban juntos desde hacía mucho tiempo.
- No sabía que habías conjurado una imperdonable – le susurro en el oído cuando se dejo abrazar más profundamente – eres una rompedora de reglas.
- Tengo practica en romperlas – lo miro sugestiva y rozo sus labios, entrelazo sus dedos con él.
- Pensé te iba a perder de nuevo – dijo Blaise que se acerco de sopetón a Draco y lo abrazo.
- Nada de eso – esbozo el rubio con una sonrisa.
El tribunal quedo vacio. Nadie le interesaba los demás juicios, porque los demás juicios eran contra personas o mejor dicho, contra seres que algún día habían sido personas.
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1 semana después
Nadie quería irse del antiguo cuartel, se sentía a gusto vivir así. Todos juntos se sentían más seguros en compañía, incluso Ron estaba de vuelta y aunque se había distanciado de todos a veces compartía en silencio con los miembros de aquella casa. Luego del juicio de Draco todos tuvieron que admitir entre carcajadas lo inverosímil de aquella situación y como el juez le había palpitado un ojo de los nervios al ver que toda la sala se levantaba para defenderlo.
Se habían hecho reajustes en el mundo mágico.
Kingsley Shaclebol, era el nuevo ministro de magia.
Albud Dumbledore, era de nuevo el director del colegio de magia y hechicería.
Severus Snape, era el encargado de impartir las clases de defensa contra las artes oscuras.
Quedaban tantos ajustes por realizar, era el comienzo de la creación del nuevo mundo mágico. Era el inicio de una nueva era, una era que cuidarían fervientemente porque nadie anhelaba otra guerra. No la permitirían si respiraban. No podían.
En las noches se escuchaban algunos gritos de alguna pesadilla que alguien tenía. Nadie se sorprendía de escucharlos. Y ya nadie salía corriendo a calmar los gritos de desasosiego. Sobre todo de Gregory y Molly. Molly no dejaba de llorar y en las noches las pesadillas la atacaban, el hecho de haber recuperado a un hijo no menguaba completamente la pérdida de su segundo hijo. Gregory aún sufría por haber perdido a su otra mitad. Se escuchaban sus gemidos hasta los calabozos de la casa.
Ron se recuperaba bien, distanciado de la mayoría y con orden de asistir a San Mungo 2 veces por semana para sesiones de fisioterapia. La maldición había dejado estragos en todo su cuerpo, no solo era la amputación, la movilidad en sus piernas era mínima así que la terapia le ayudaría a recuperarse, le habían asegurado que era un proceso lento pero que podría volver a caminar con naturalidad. Ron resoplo ante la noticia pero agradeció estar vivo. Todo había sido gracias a Luna y se lo agradecería eternamente.
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- Nunca me contaste como fue que regresaste de la muerte, ¿Qué clase de magia es esa? – pregunto Hermione curiosa.
- Nunca me preguntaste – dijo Draco con simpleza. Estaban en su habitación, Draco estaba acostaba boca arriba viendo al techo mientras acariciaba la espalda desnuda de la castaña que descansaba en su pecho. El sexo era algo que jamás se cansaría de practicar con ella.
- Dime – insto la mujer besando su quijada y mirando sus ojos grises.
- Es magia ancestral, los dragones poseen esa clase de magia, es la más poderosa de todas – explico brevemente.
- ¿Y At?
- Está en Rumania, ese es un mejor lugar para que este libre y feliz.
- ¿Y Harry que hizo?
- Se necesita magia ancestral y magia terrenal para que funcione – la miro con profundidad y beso su frente, solo ella después de una sesión seguida de pasión inmejorable tenía energías para hablar – At poseía la ancestral y Harry la terrenal, además era parte de la profecía, podía comunicarse con mi alma. Su alma está ligada a la mía ahora, no ligada, sino conecta – eso de ligada sonaba algo extraño. Continuo sus palabras antes que Hermione preguntara lo que sabía iba a preguntar – Me mostro lo que estaba pasando en mi ausencia, me mostro lo que habías dicho a mi oído, eso me motivo a volver. Potter sabe como manipular a la gente.
Hermione lo miro ruborizada y bajo su mirada. Recordaba sus palabras, lo que le había prometido si volvía y hacía más de una semana que no habían tocado el tema.
- Que bueno volviste – confeso.
- ¿Lo decías solo por decirlo? – pregunto con el ceño fruncido al ver como ella quería desviar el tema. Hermione negó - habla – ordeno con menos delicadeza de la debida.
- Pierdo la apuesta – dijo con valor mientras lo miraba ceñuda. Odiaba cuando él la trataba así.
- Exactamente qué – debía ser una pregunta pero no lo era. La incitaba a seguir hablando.
- Me quiero casar contigo y acepto que nuestro hijo se llame Scorpius – se ruborizo al confesar todo aquello, Draco la volteo sobre sí mismo y la miro desde arriba, con sus brazos a cada lado de su cabeza. Le estaba sonriendo con esa sonrisa tan suya de suficiencia. Hermione bufo y rodo los ojos.
- ¿Te quieres casar conmigo? – pregunto contra sus labios, mirándola con profundidad, la sintió estremecerse bajo él.
- ¿Me lo estás proponiendo? – pregunto retadora.
- No – negó con serenidad – no tengo el anillo aún.
- No necesito ningún anillo de compromiso.
- Por supuesto que sí. – Iba a pasar lo que él sabía que iba a pasar desde un principio – si no tienes el anillo de la familia Malfoy no puedes vivir en la mansión – Hermione suspiro sonrojada. ¿Por qué siempre tenía que sonrojarse?
- ¿Vamos a vivir en la mansión así haya perdido? – todas sus barreras eran un arbusto frente a Draco, él era su debilidad y su fortaleza.
- Si – sentencio – todo lo que quieras.
- Te quiero a ti – susurro ella.
- Ya me tienes.
- Te amo.
- Eso también lo tienes.
- ¿Qué? – pregunto confusa, acariciando la mejilla del rubio y perdiéndose en un segundo en su profunda mirada plateada.
- Mi amor – ella le sonrió – lo tienes todo.
- Si quiero casarme contigo Draco Malfoy – afirmo ella con decisión, sus ojos llameaban al igual que su corazón bombardeaba la sangre a una velocidad supra humana.
Draco sonrió. La castaña de pronto sintió como introducía en su dedo anular izquierdo un anillo de oro blanco con una esmeralda en su centro y 3 diamantes en la parte superior y 3 en la parte inferior rodeando la gran piedra verde. Hermione lo miro atónita.
- Dijiste que no lo tenías – continuo. Quiso sonar severa pero estaba extasiada al ver su dedo envuelto en un anillo de su talla y que hacia lucir su mano extremadamente hermosa.
- Cuando aceptaste hacerlo – su mano y luego beso sus labios profundamente por unos segundos para continuar con su explicación, la castaña suspiro excitada – el anillo se aparece automáticamente, es mágico Hermione – lo decía con una sonrisa. Hermione se sintió plena. No dejaba de ver ese anillo que adornaba su dedo, sentía el poder fluir de el. Magia en su perfecta circunferencia.
- Entonces si estabas proponiéndome matrimonio – resoplo.
- Y has aceptado.- Draco le sonrió, el anillo de la familia se aparecería si él hombre de está pedía matrimonio a una mujer digna de ser una Malfoy. Tenía miedo que por el estatus de sangre fuera a ser una mierda la situación pero se había arriesgado. No había nadie más digno que Hermione Granger para ser su esposa y la magia también lo sabía.
- No deseo ser esposa de nadie más – decreto ella con ternura.
- Y no lo serás.
- ¿Y ahora?
- ¿Ahora qué?
- Deberíamos practicar para traer a Scorpius, ¿verdad? – pregunto lujuriosa, mirándolo seductoramente y con fuego en su interior. Draco sonrió. La castaña lo jalo con su mano hacía su boca, apoderándose de sus labios y dejándose apoderar por él.
Sería la nueva señora Malfoy. Ese pensamiento la hizo sonreír. Eso jamás lo hubiera pensado. Ninguno habría pensado que eso sería posible hacía unos dos años atrás, ahora no imaginaban que fuera diferente.
"-Es el amor por lo que luchamos después de todo.
-No.
-¿No?
-El es amor quien lucha por nosotros siempre".
