París, Francia.
Haruka camina desesperada por el apartamento, ha hecho limpieza general del mismo dos veces ese día para distraerse. Extraña a su hija y esposo a rabiar.
-No pensé que dolería tanto separarme un día de ellos –Lamenta mientras revisa el álbum que ha estado llenando con imágenes de la niña desde su primera ecografía. –Michiru amiga, pensé que te gustaría compartir conmigo este suceso importante de mi vida, pero tu nota me hizo ver que no me querías como yo a ti –Susurra pesarosa.
Agradece no haberle puesto el nombre de su ex amiga a Rukis, como ella llama a su hija.
Tocan a la puerta.
Extrañada levanta la cabeza, el conserje del edificio tiene síndrome de vigilante, nadie entra o sale sin que el edificio entero se entere.
Dejando a un lado el álbum, se incorpora para asomarse cautelosa por el ojo mágico, esperando ver a la vecina molesta que hace caritas a Seiya. En su lugar ve su propio rostro en el pasillo.
Chasqueando los dientes, abre la puerta si quitar la cadena.
-Hola Haruka…
-¿Qué quieres Haroto? –Pregunta impaciente.
-¿Estás en esos días del mes donde le gritas a tu sombra?
-Por sombra, te referirás a ti –Dice desde la pequeña apertura de la puerta.
-¿Me dejarás pasar o tendré que soportar que tu vecina me vea como un fenómeno?
Molesta, Haruka cierra la puerta, quita la cadena y abre la puerta para dejar entrar a su mellizo, justo en el instante que Aimee Leroux, una mujer que adora el suelo que pisa Seiya, cabello oscuro y ojos color café, sale a curiosear abiertamente.
-Hola Haruka, ¿Es tu hermano?
Haroto eleva una ceja. Se pregunta si la vecina es más inteligente que un gusano de mosca.
Mordiéndose la lengua para no pagar su rabia con tan ¡d¡iota madre de los tarados, la rubia asiente.
-Es mi hermano Haroto Tenoh, Haroto ella es mi vecina Aimee Leroux.
-Un placer conocer a la bella vecina de mi hermanita –Dice galante el rubio.
Haruka pone los ojos en blanco, el imbécil de su hermano y su doble moralidad la enferman. Mientras Haroto se acuesta con cualquier escoba con faldas desde la pubertad, Haruka fue castigada y reprendida duramente por perder la virginidad a los dieciocho años.
Eso la hizo ser más atrevida y retar las convenciones esnobistas de la gente de su clase. Al principio, su amiga de la infancia la acompañaba para que no se metiera en problemas, luego y sin explicación alguna, Michiru sondeaba las fiestas más salvajes y bebía como leñador sin perder el sentido.
Las amigas se hicieron famosas e indispensables en las movidas nocturnas. Se retrataban con los famosos de la farándula y el Jet set asiático, eran invitadas a las fiestas más espeluznantemente depravadas sin que por ello cayeran en la chabacanería.
De vez en cuando Haruka tenía encuentros de una sola noche, mientras Michiru prefería ganarles a los hombres en su terreno, limpiaba a todos en el póker de dinero y de prendas, ganaba bebiendo, escupiendo más lejos, todo lo que una dama de sociedad tenía prohibido Michiru era experta en trasgredir.
Eran el alma de la fiesta hasta que Megumi Kaioh le dio un ultimátum a su hija: estudiaba una carrera o se iría a vivir con su tío Endymion. Allí comenzó el distanciamiento y fue el catalizador que hizo que conociera a Seiya.
Ese tiempo trabajaba como Portero de una discoteca donde le habían vetado la admisión a la rubia después de pelearse con la hija del dueño.
-¿Ves ese letrero? –Seiya le había preguntado satírico –Dice que vayas a divertirte a otro lado muñeca.
-En primer lugar no soy tu muñeca…
-Es bueno saberlo –Dijo hastiado –Ahora apártate que no dejas que la gente circule.
-En segundo lugar, no puedes prohibirme la entrada.
-Mírame –Respondió burlón atravesándose en la puerta –Ve a decirle a mami que no te saliste con la tuya. Ahora si eres educada y te haces a un lado…
Por más que utilizó su encanto, la rubia no pudo salirse con la suya. Pero siendo testaruda, no se fue, esperando la oportunidad para burlar su vigilancia, sin éxito.
Una hora después, Haruka vio a otro gorila más corpulento salir de la discoteca y tomar el turno de Seiya.
-El jefe manda a decir que te ganaste el resto de la noche, -Dijo señalando la cámara de seguridad que capta los movimientos de la entrada -ve a estudiar para que nos hagas sentir orgullosos de ti.
-Gracias Van Dame –Llamándolo por su apodo –Ya estoy cerca del último año y luego seré…
-Un chupa sangre que se aprovechará de las letras pequeñas y las lagunas legales para timarnos –Van Dame le soltó un golpecito en el brazo.
-Oye, pensé que esperas que obtenga el título para que te represente en tu divorcio.
-Será para la próxima, Escarlata está embarazada, esa es la razón de su maldito humor, tengo que portarme como cachorrito y tratarla como vaso frágil, esperamos esta vez tener suerte y que el embarazo llegue a feliz término.
-No te imagino con una aspiradora en la mano –Se despojó del audífono entregándolo a su compañero de trabajo –Hasta mañana.
Haruka se mantuvo silenciosa por lo que escuchaba. Ella dejó la carrera de Leyes en el segundo año luego de golpear a un profesor después que éste le ofreciera subirle las notas a cambio de favores sexuales.
Ahora pensó hacer una visita a la casa de estudios para saber de ese hombre de ojos azules y sonrisa gatuna.
-"Nada personal" se dijo "Solo conocer al insignificante enemigo".
-Aimee –Dice la rubia en ese instante –Atiende a mi hermano mientras me cambio para salir. –Le dice más como orden que favor, si se quedan allí, no podrá deshacerse de la insufrible cotorra.
-Pierde cuidado, me haré cargo –Sonríe Aimee.
Minutos después, Haruka se presenta con un pantalón de gabardina azul marino y una camisa blanca. Observa como su mellizo mira embelesado las fotografías de Rukis.
-¿Verdad que es una niña hermosa? Salió con los bellos ojos de su padre –Aimee comenta encantada.
Haroto voltea las páginas, hasta que mira sorprendido la nota escrita en japonés.
-¿Por qué tienes esto? –Le pregunta a Haruka en su idioma natal.
-Es para recordar que no tienes amigos, y los que crees que son, te abandonan en la primera oportunidad –Responde en el mismo dialecto encogiéndose de hombros.
Haroto se ruboriza visiblemente turbado.
-¿Extrañas a Michiru?
-Ya no importa, vamos a caminar. –Dice antes de hablar en perfecto francés –Iremos a pasear por los campos Eliseos –Le indica a Aimee mientras toma su bolso –Gracias por hacerle compañía a mi hermano.
Una vez abajo, Haruka se dirige a un Porsche 911 GT2 negro.
-¿Cómo sabías que ese es mi auto? –Haroto desactiva la alarma y abre la puerta del pasajero para darle paso a su hermana.
-No te gusta lo barato –Dice sin emoción alguna, cuando él aborda el auto.
Haroto observa por el retrovisor antes de internarse en el tráfico. De vez en cuando observa el perfil de su gemela. Mueve la cabeza por todos los errores que ha cometido.
-¿Valió la pena? –Pregunta de repente.
Haruka lo mira confundida.
-¿Qué cosa?
-Tu vida actual, ¿Vale la pena? ¿No extrañas lo que dejaste atrás?
-Ni un solo día –Su voz indica que dice la verdad –No me arrepiento de nada, y si vuelvo a nacer, haré lo mismo. Seiya vino a ser la brújula que yo necesitaba para orientarme y no perderme.
-¿Y Michiru? ¿Dónde queda?
Haruka suspira.
-Leíste la carta que me envió. No debo pensar en que cambie de opinión. Ella fue la que decidió acabar con nuestra amistad de años. Yo no estaba a su altura ahora que era una diseñadora famosa. –Guarda silencio al sentir que se le quiebra la voz.
Maldiciéndose, Haroto se detiene en un semáforo.
-Hermana, tengo que decirte…
-La luz cambió –Indica Haruka.
El rubio pone en marcha el vehículo.
-¿Qué dirías si supieras que no fue Michiru quien escribió esa carta?
El corazón de Haruka late acelerado.
-Explícate. –Suplica.
Rogando una vez más que su melliza no esté en esos días del mes, se aventura a hablar.
-Michiru estaba en Estados Unidos cuando llegó tu carta pidiéndole que viniera a visitarte y conocer a Seiya. La intercepté y en su lugar le pedí a una amiga que imitara su letra y te escribiera… -Calla cuando Haruka furiosa estrella su bolso contra él.
El golpe que recibe en el rostro es tan fuerte que pierde el control del auto y se estrellan contra un poste…
Tokio, Japón.
-Dime con lujos de detalles, por qué le ocultaste a Serena que tu primo es una criatura apestosa –Mina le pregunta a Michiru. Tiene al niño en el regazo y le da pequeños trozos de pastel y cucharaditas de helado.
Hablan de Darien en clave para que Mamoru no se de por enterado. Es pequeño, pero curioso como cachorro de gato.
-No me correspondía a mí sino a ese pedazo de testosterona hablar –Come de su milhojas.
Mina ataja la palabra.
-¿Testosterona? –Interesada la mira. -¿Conoces algo más sobre Da... el imbécil?
Mamoru voltea y la señala con el índice.
-Dijiste una pala… pala… bota.
-Si, amiga, deja de decir palabrotas frente a mi adorado sobrino –Michiru se burla.
-En vez de cinco serán seis los trajes –Advierte la rubia. Observa a Mamoru -¿Cómo es tu papá?
-Es grande y fuerte –Asegura moviendo su cabecita.
-¿Vive con ustedes?
-No, siempre me ve en el parque, mami no lo deja entrar a la casa si no tengo fiebre.
-Interesante –Murmura Mina.
-Te lo dije, mi doncella fue su víctima, no su cortesana –Asegura la otra.
-¿Por qué Serena…?
Michiru levanta una mano.
-Ya te lo expliqué, si tuvieras un secreto del cual yo me enterara, ¿Te gustaría que se lo dijera al novio de turno?
-¡Por supuesto que no!
-Allí está tu respuesta –Observa su reloj –Se nos hará tarde para ir a la fiesta. ¿Crees que a Serena se le haya pasado el trauma?
-Es más factible que caiga un asteroide a que Serena ya esté bien.
-Tendremos que presentarle un hombre, guapo, con dinero y que haga vomitar la bilis a mi primo.
Mina asiente pensativa.
-¿Qué tal ese corredor enemigo tuyo?
Enojada por los celos que la atacan, Michiru niega vehemente.
-Es un lobo feroz que desayunas niñas como Serena.
-Conozco otro lobo feroz de apellido Chiba –La rubia entrecierra los ojos.
-Advierto que me parezco a mi padre.
-¡Ja! Eres Chiba así borres el apellido de tu acta de nacimiento.
-¡Y tú eres una esnobista Aino!
Mina suspira. El enojo la abandona para darle paso al dolor.
-Lo se, llevaré este estigma de por vida. –Dice pensando en Yaten.
Tal vez se enteró que ella es una cuenta bancaria y quiso jugársela a ver qué conseguía a cambio…
En la calle, Yaten camina presuroso luego de escapar de los Tsukino, ya sentía que le estaban midiendo el traje.
Piensa en todo lo que dijeron de Mina y sus padres, a la chica no le quita el sueño que la despojen de la fortuna que por derecho le pertenece, le hicieron creer al peliplateado que los castigados serán sus estirados padres.
Meditando en todo, observa a Seiya caminar con la niña en brazos. Haruka es la primera en reconocerlo, salta en brazos de su padre y suelta el chupete para gritar.
-¡Papá, papá, papá!
Seiya mira en la dirección de la pequeña y ríe al ver a su hermano menor.
-Ya Haruka te adoptó como su mascota, me salvé de conseguirle un perro.
-Muy gracioso, viniendo de quien trabajó como perro guardián de centros nocturnos es un halago.
-Es algo de familia. –Le entrega a la niña que se cuelga del peliplateado como un collar –Mamá casi muerde a una chica en el parque.
-¿Hoy habrá luna llena? ¡Ay! -Gime cuando su sobrina le muerde la quijada.
-Te lo dije, nuestra familia pertenece a una especie de licántropos.
-Espero que su saliva no contenga rabia –Murmura Yaten recibiendo un golpe en el brazo. –Deja de creer que soy tu pera de boxeo y dime qué hizo mamá, no se ha portado mal desde que tu libertina fuera a conocerla.
Seiya gruñe feroz.
-Una palabra más contra mi esposa y te patearé el trasero así pierda mi zapato en el interior de tu humanidad. –Advierte en un susurro.
-No diré nada más…
-Delante de mí o en mi ausencia. –Seiya indica amenazador. –Una sola palabra discriminatoria y te…
-¿Dices que mamá es una fiera? –Hace una mueca dolorosa, su sobrina hala su cabello - ¿Acaso ganaste el premio Nobel de la paz por tus hermosos pensamientos? Y hablando de la que nos trajo al mundo en medio de maldiciones y groserías, ¿A quién insultó esta vez?
Los hermanos Kou caminan por la acera, están en el centro, más específicos, en la calle donde se hallan todas las especialidades gastronómicas del mundo.
-No me lo vas a creer, si tenemos suerte, su víctima interpondrá una orden para que nuestra familia se mude a otro país.
-Bah. Ni que se hubiera metido con el Emperador.
-Creo que es peor. No se si la chica iba con guardaespaldas, en ningún momento vi que se acercara alguien con expresión de asesino serial para preguntarle si estaba bien. –Murmura para sí.
-Habla ahora o calla para siempre –Impaciente, el peliplateado le pide.
La pequeña señala una pastelería.
-Papá.
-Tu madre me matará cuando regresemos a casa –Lamenta el moreno, sin embargo obedece a su hija desviándose al lugar que ella señala. –Mamá se metió nada más y nada menos que con Minako Aino.
Yaten se frena de inmediato.
-¿Con quién?
-La multimillonaria hija de los cerdos más ricos del país. Solo a mamá se le ocurren estas cosas.
-¿Estás llamándola cerda? –Pregunta el otro furioso.
-No… -Seiya abre los ojos apenado. –Lo siento. Creo que me excedí.
-Papá –Haruka salta en lo brazos de Yaten, impaciente por comer pasteles.
-Y luego dicen que yo soy la vergüenza de la familia –Retoma su paso hacia la pastelería – ¿Qué hizo la otra involucrada?
-No me lo creerás –Seiya abre la puerta del establecimiento para darle paso a Yaten con la niña –Primero las damas. –Ríe al ver a su hermano molesto.
-Agradece que tengo en brazos a mi dulce sobrina. Y no cambies el tema –Desea saber si Mina sería capaz de tratar a su inmisericorde pero amada madre como si fuera una bacteria.
-La Aino se puso en una de tú a tú con mamá, y te confieso que golpea duro. –Dice sobando su costilla de uno de los porrazos que tuvo que interceptar. –Parecía más una mujer de nuestro barrio que la opulenta millonaria que los medios hablan.
Yaten simula una sonrisa. Esa chica sencilla y nada diva es la que le ha gustado siempre.
-¿Qué ocurrió para que mamá mostrara su verdadero yo?
-La amiga de Minako Aino perdió a su sobrino, mamá perdió a mi hijita…
-¿Permitiste que mamá estuviera sola con Harukita? -Mueve la cabeza -Estás demente hermano. Sigo creyendo que éramos cuatro y ella perdió a uno de nosotros.
-Esa es una broma de papá. A mamá se le pierde hasta la bolsa de las compras.
-¿Aún así le dejaste la niña?
Se sientan en una mesa cerca del mostrador.
-¿Qué quieres que diga? Pensé que había mejorado su concentración. -Suelta la pañalera, colocándola en el asiento junto a él. La niña grita y aplaude impaciente –Seré breve, el niño de la amiga de Minako estaba con mi hija, Minako lo tenía en brazos cuando mamá la vio y pensó que era su madre, allí comenzó la trifulca. –Se encamina al mostrador y compra tres pasteles de sabores distintos y tres helados de varios gustos.
Mina ríe por algo que Mamoru dice, y es cuando Yaten la ve. Se ve hermosa ese día, más con la ternura de sus ojos cada vez que habla al pequeño pelirrojo.
De repente ella levanta la cabeza y observa hacia todas direcciones hasta que da con él. Yaten le sonríe, pero solo obtiene un mohín de desprecio antes de que ella vuelva su atención al niño.
-¿Qué diablos le sucede? –Se pregunta confundido.
-¿Qué te ocurre? –Michiru se ha percatado del cambio de humor de su amiga.
-Nada.
-¿Nada y tienes la misma expresión depredadora de hace rato? –Le pregunta tensa –A ver, suelta lo que te molesta, si es por lo de Darien, ya te dije que no era mi deber sino de él confesarle a Serena la existencia de su hijo.
-No es por eso, es ese estúpido que está allá –Indica disimuladamente con los ojos –El desteñido con su hija.
Michiru intenta ser reservada al mirar, pero al ver a una niña parecida a la hija de Haruka, mira afanosa al hombre que la tiene en brazos.
-No es Seiya Kou.
-¿Quién es Seiya Kou? -Pregunta interesada la otra –Creo que tu sobrino necesita una siesta –Indica a Mamoru.
El pequeño bosteza y restriega sus ojitos.
-Es el esposo de la amiga que te conté.
-¿La que no te dejó su dirección cuando se marchó?
-Así es… Oh, oh –Descubre al hombre que deja la bandeja con los pasteles y helados en la mesa y sin advertir que la niña se lanza de cabeza sobre ellos, observa hacia ellas después que el platinado le dijera algo.
Algo lo sorprende, indicando al otro hombre que guarde silencio se acerca.
-Señorita Aino. -Hace una reverencia.
Mina lo mira desganada hasta que lo reconoce. Su expresión se transforma en furia.
-¿Quieres alejarte mil kilómetros de distancia? –Eleva la voz - Y llévate a tu sicótica madre contigo.
-¡No te atrevas a llamar sicótica a mamá! –Es Yaten quien responde.
-Aquí vamos otra vez –Lamenta Seiya. Echa un vistazo a su hermano y horrorizado abre los ojos -¡Pedazo de alcornoque, mira lo que hace tu sobrina!
Yaten se levanta apresurado cuando la pequeña Haruka restriega sus manitas sobre la sudadera de él, ha unido todos los pasteles en una masa indescriptible, mucho menos digerible.
-Papá –Inocente la niña le toca la mejilla.
Mina parpadea sorprendida. Yaten no tiene un hijo, es su sobrina a la que lleva en brazos.
Colocando a la niña en el suelo, Yaten corre al baño. Haruka aprovecha para correr hacia la mesa de Mina y ofrecerle su "arte" a Mamoru.
-Ti –Le dice extendiendo la manita y una sonrisa que muestra cuatro dientecitos muy tiernos.
Su vestidito floreado, cabellos, cintillo y hasta sandalias están manchados de chocolate.
-A ver –Seiya toma de la pañalera, el paquete de toallitas húmedas perfumadas que siempre lo acompaña. La niña se aleja de él y mueve el minúsculo torso para evadirlo e impedir que le quite su comida -¡Haruka por favor! ¡Estate quieta!
Pero la niña no está dispuesta a colaborar. Grita con una aguda voz que penetra los cerebros circunvecinos.
-Esa es una Tenoh de calidad – Susurra tiernamente Michiru.
Su teléfono suena, riendo por las dotes de escapista de la pequeña, observa la pantalla. Emite un bufido al reconocer el número y aprieta finalizar. El teléfono vuelve a sonar.
Furiosa acepta la llamada.
-¿Qué quieres grandísimo hijo de perra? –Cubre su boca avergonzada cuando Mamoru la señala.
-Palabrota –Mina sentencia. Ha recuperado su felicidad.
-Michiru… Soy yo.
La diseñadora abre enorme los ojos al reconocer la voz…
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Perdonen la tardanza.
Entre malestares y doctores he estado alejada del gran amor de mi vida (La computadora).
Aclaratoria: Si doy el encuentro de Serena y Darien ahora, se acabaría la historia sin que se solucionen algunos entuertos. Tengan paciencia por favor. Perdonen las que se sienten decepcionadas.
