Ohayo! Aquí un nuevo capi de la historia! Lamento la demora pero la uni me tiene full… Los parciales son muy fastidiosos! Y más cuando el semestre supuestamente debe estar a punto de terminar! ¬.¬… Naruto es de Kishimoto!


Cap. XXVIII. Larga Espera, Mikoto Uchiha Aparece.

Sus ojos perdidos en la blanca cerámica de todo el lugar, sintiendo como a su alrededor la gente iba y venía, los sollozos a su lado se habían aplacado al momento que un medico llego hasta ellos, no le importo, no era el médico que le importaba.

-Como esta?- Murmuro una voz femenina justo a unos cuantos pasos de él, su voz sonaba ronca de todo lo que había estado llorando, el no comprendía nada, no entendía porque les había pasado eso, porque a ella.

-Esta delicado, tenemos que ver si sobrevive a la noche- Dijo sereno el médico viendo con sorpresa la gran cantidad de gente que se había reunido en unas cuantas horas en aquel lugar, no podían quedarse ahí toda la noche.

-Arigatou- Murmuro la ronca voz opacándose un poco más, sus ojos se perdieron nuevamente en la cerámica blanca mientras sentía como nuevamente un peso aparecía a su lado, intentando traerlo a la realidad.

"Hinata…" Pensó para sí cubriendo su rostro, nuevamente la presión en su pecho lo estaba ahogando y solo podía esconderlo, no podía permitirse perder el control, no podía siquiera pensar en lo asustada que ella estaría, ni en como estaría su hijo.

-Sasuke-kun?- Una suave voz llego hasta sus oídos haciéndolo girar lentamente su rostro hacia esa voz tan conocida. –Aquí tienes…- Murmuro mostrándole una taza de café.

-Hmp- Gruño tomando el plástico caliente entre sus manos y nuevamente bajaba su rostro observando distraídamente el objeto, podía ver como su piel se ponía roja, estaba demasiado caliente mas no lo suficiente como para calmar el frio que había llenado su alma desde temprano.

-Kiba-kun…- La grave e intimidante voz de Hiashi resonó por todo el salón haciendo que el castaño brincara en su lugar. –Busca a Hanabi-chan… Está sola en la casa- Ordeno haciendo que el pelinegro alzara momentáneamente su vista.

-Ha… Hai- Dijo el castaño algo confundido, sabía que la menor de las Hyuuga todavía era ignorante de la situación por la que estaban pasando. –Demo… Ella…- Empezó dudoso escuchando un gruñido por parte de su jefe.

-Ella sabrá como tomarlo cuando llegue aquí… Yo hablare con ella- Dio como simple explicación cruzándose nuevamente de brazos y dejándose caer totalmente en el sillón que hasta ese momento había estado ocupando.

-Hiashi-sama…- Una tercera voz apareció en el aire haciendo que el pelinegro se girara para verla, era la castaña, tenía varias horas sentada sin siquiera tomar nada, realmente podía notarse la preocupación en su mirada. –Yo… Yo quisiera quedarme aquí hoy- Pidió bajando de golpe su mirada, sus ojos se habían llenado de lagrimas nuevamente y no quería que su jefe la viera en ese estado.

-Hai… Cuidaras de Neji… Eres la única que siempre ha sabido tratarlo- Dijo restándole importancia a la petición de la mujer, su atención estaba centrada totalmente en el letrero rojo que seguía encendido indicando que todavía estaban en cirugía.

-Hiashi-san, no quiere que le busque algo?- La suave voz de la pelinegra llego hasta los oídos del menor de los Uchiha nuevamente, viendo con sorpresa como el castaño negaba lentamente volviendo a cerrar los ojos.

-Otosan se ha tardado- Soltó por primera vez en algunas horas el pelinegro, viendo con cierta incomodidad como todos se giraban a verlo, al parecer no esperaban que hablara tan rápido.

-Que esperabas?... Tenía que arreglar unas cuantas cosas antes de volver- Explico el mayor levantándose de su lugar y estirándose un poco empezó a caminar hacia las escaleras. –Iré a comer algo- Dijo antes de que su esposa y hermano preguntaran adónde iba.

-Itachi… Podrías traerme algo?- Soltó algo nerviosa la pelinegra dejándose caer en una silla junto al Uchiha menor, Itachi miro con cierto recelo aquella escena y solo asintió desapareciendo en unos cuantos segundos.

-Podías haberte ido con el- Se quejo el pelinegro bajando nuevamente su mirada, no podía conseguir distraer aquel dolor que atravesaba su cuerpo y su alma, no podía olvidar que ella era la que había estado bañada en sangre.

Flash Back.

Empujo ligeramente a la enfermera que estaba en la entrada de emergencias, escuchaba la voz de una mujer intentando detenerlo pero él no quería detenerse, el solo quería verla, ver su rostro antes de dejarla en manos de los médicos.

Todo el lugar era blanco, los letreros se fundían unos con otros, emergencias, información, cirugía; todos con diferentes direcciones, no sabía a cual lugar ir primero, no sabía realmente si tenía la fuerza para llegar a recorrer los tres caminos.

-Disculpe… Busca algo?- Una voz aguda llego hasta sus oídos haciéndolo girarse de golpe asustando un poco a la delgada mujer, esta al instante se sonrojo haciendo que el soltara un gruñido exasperado.

-El accidente de auto de hace unas horas… Donde están?- Dijo prepotentemente viendo como la chica asentía y empezaba a buscar algo en la carpeta que tenia entre las manos.

-Es familiar?...- Murmuro haciéndole una seña de que lo siguiera mientras empezaba a caminar en dirección a cirugía. –Ambos están delicados- Explico al ver que el hombre que iba a su lado se había quedado mudo de golpe haciéndola dudar de si realmente le seguía.

-Es mi prometida- Explico al fin viendo con cierta molestia como la chica se detuvo unos segundos para luego seguir su camino, incluso con las emergencias ellas podían llegar a ser egoístas.

-La chica esta aquí… Están a punto de pasarla a cirugía- Dijo justo cuando las puertas de la habitación se abrían dejando a la vista una camilla y unos cuantos médicos y enfermeras moviéndola con prisa.

-Hinata…- Murmuro dejando a la enfermera sola y caminando algo rápido para alcanzar la camilla.

-No puede estar aquí…- Una voz grave lo hizo reaccionar apartándolo un poco de la camilla, Sasuke solo consiguió gruñir tomando el brazo del enfermero que se dignaba a retarlo.

-Es mi prometida- Escupió con odio viendo como los ojos del chico se abrían por la sorpresa y liberándose empezaba a caminar nuevamente para alcanzar a la paciente.

-Tsunade-sensei… Llego un familiar de la Hyuuga- Murmuro haciendo que la rubia que estaba encabezando la marcha se detuviera haciendo que la camilla se detuviera junto a ella.

-Quien?- Interrogo girándose para admirar vagamente el aspecto contrariado que tenía un hombre pelinegro junto a uno de sus enfermeros. –Que eres de Hyuuga-chan?- Soltó avanzando algunos pasos hacia el retándolo con la mirada.

-Soy su prometido… Sasuke Uchiha- Dijo prepotentemente cruzándose de brazos y pasando a la rubia para ver a la ojiblanca en la camilla, todavía quedaban rastros de sangre en sus mejillas, estaba mas pálida de lo normal, algunas quemaduras cubrían sus brazos y su cabello totalmente cubierto por un gorrito azul dándole un aspecto aun mas marmoleado.

-Deberá esperar hasta que terminemos de tratarla, su estado es muy delicado… Y su embarazo… Todavía no sabemos cómo está el bebe- Explico la rubia haciendo una seña para que los enfermeros siguieran su marcha.

-Usted la operara?- Interrogo mirando de reojo como la rubia firmaba unos cuantos documentos mientras asentía distraídamente. –La salvara- Ordeno cruzándose de brazos viendo como la mujer se sobresaltaba en su posición.

-Hare lo que pueda Uchiha-san- Dijo empezando a caminar en dirección a una de las puertas más grandes que podía observar en ese pasillo. –Intente calmarse… Ella no necesita más preocupaciones- Concluyo mirando fijamente al pelinegro, Sasuke noto un brillo de molestia en aquellos ojos miel justo antes de verlos desaparecer tras la puerta.

Fin del Flash Back.

-Sasuke-kun... Sasuke-kun- Una voz aguda sonó a su lado trayéndolo nuevamente a la realidad, vio con cierto desagrado unos ojos verde intensos muy cerca de su rostro haciéndolo soltar un sonoro gruñido.

-Que haces aquí?- Dijo entre confundido y molesto volviendo a cerrar los ojos y apartando su rostro del de la chica que suspiro y se dejo caer en el sillón vacío a su lado, al parecer en medio de sus recuerdos la castaña se había movido dejando libre ese lugar.

-Vine en cuanto pude desocuparme- Explico apretando sus manos sobre su regazo, al parecer aquella situación se le hacía algo incomoda. –Nauma-chan está muy alterada así que la deje en casa… Como paso Sasuke-kun?...- Interrogo intentando entender como le había pasado algo así a esa delicada chica.

-Tuvo un accidente…- Dijo mordiendo la frase, realmente no podía creer que ella esquivara su pregunta, como en un momento así se negaba a contestarle esa simple pregunta.

-Yo…- La pelirrosa se corto automáticamente al escuchar como una puerta era abierta de golpe y una chica salía rápido del lugar, se tenso al sentir la mano del pelinegro sobre las suyas apretándolas con fuerza, tal vez pidiendo que le diera calma.

-Necesito que traigan dos litros de A positivo- Pidió la chica a uno de los enfermeros que pasaba por el lugar, se veía realmente alterada y algo en el interior del pelinegro se removió al escuchar aquello.

El enfermero asintió y casi corriendo se alejo del lugar, la chica se quedo parada unos segundos en su lugar sujetando fuertemente sus manos contra su pecho, parecía luchar contra el malestar que estaba viviendo dentro del quirófano.

-Nanao-chan… Tsunade-sensei no tiene tiempo que perder- Una voz justo en la puerta de la habitación resonó haciendo que la chica asintiera y corriendo entrara nuevamente a quirófano, dejando una idea catastrófica en la mente de quienes habían estado observando aquello.

-Ella estará bien Sasuke-kun… Lo sé- Comento la pelirrosa al sentir como la mano del pelinegro la apretaba a un punto de lastimarla, era su única forma de desahogarse ella lo sabía bien, y extrañamente sintió una lástima inundar su cuerpo, era la única vez que vería al orgulloso Sasuke Uchiha derrumbado por una situación tan delicada.


Sonrió al sentir la suave brisa de primavera chocar contra su cuerpo, se giro por unos momentos a ver como su madre se sentaba bajo la sombra de un árbol y delicadamente colocaba el coche de su hermana menor frente a ella para empezar a jugar con esta.

-Okasan… Vuelvo en un momento- Grito viendo como la mujer asentía suavemente y le hacia una seña para que se acercara hacia ella, la ojiblanca confundida camino hacia su madre viendo como la sonrisa de esta se ampliaba a cada paso que daba.

-Recuerda Hina-chan ese chico parece fuerte demo, es muy frágil… Lo veo en sus ojos- Comenzó tomando de la muñeca a su hija mayor sintiendo como esta se sobresaltaba ante esas palabras. –No lo fuerces a que te hable- Dijo con un ligero tono de reproche haciendo que la niña se sonrojara.

-Etto… Hai… No lo volveré a hacer- Dijo al verse descubierta y liberándose del amarre de su madre corrió hacia la colina, el siempre estaba sentado en el mismo lugar, justo a las mismas horas que ellas solían pasar por el parque.

Los pétalos de los cerezos caían a su alrededor dando la ilusión de una nevada, una nevada rosa y perfumada, tan dulce y tan ligera como su propia presencia, sonrió al distinguir al chico sentado en el lugar de siempre con la vista puesta en el gran árbol frente a el, el único que no había florecido todavía.

-Ohayo…- Murmuro quedándose parada justo a unos cuantos pasos del pelinegro, vio como este se giro a verla y soltando un bufido se apoyo en el banco cerrando los ojos, invitándola a acompañarlo, como todas las tardes.

-Otra vez aquí?- Soltó ácidamente mientras la pequeña ojiblanca se sentaba a su lado, sintiendo una presión en su pecho al escucharlo nuevamente con ese tono pero, consiguió soltar un suspiro cansado dándole toda la atención al árbol frente a ellos.

-Es extraño…- Empezó volviendo su vista al pelinegro, el chico la miro fijamente intimidándola, alentándola a continuar. –No había visto que un árbol de Sakura tardara más que los demás en florecer- Término inocentemente bajando su mirada al escuchar un bufido de su acompañante que nuevamente centro su atención en el gran árbol.

-Hay diferencias…- Empezó luego de algunos minutos haciendo que la niña se sobresaltara. –Mi Okasan me explico que no todos los arboles florecen al mismo tiempo… Hay diferencias aunque pocas entre unos y otros- Explico viendo de reojo como la niña se sonrojaba y asentía tímidamente.

-Entonces… Es como las personas- Dijo sonriente causando confusión en su acompañante, rio infantilmente mientras se ponía de pie y corría hacia el tronco del árbol rozándolo delicadamente.

-Porque?- Una ronca voz sonó a sus espaldas haciéndola estremecerse. –Como puedes comparar unas simples flores con los humanos?- Su tono fue acido mientras la tomaba de los hombros y la giraba con algo de violencia para que lo mirara directamente a los ojos.

-Porque… Todos son diferentes- Dijo inocentemente intentando no sentirse intimidada por esa presencia que se levantaba ante su frágil presencia. –Cada persona crece a su ritmo… Como si floreciera- Dijo sonriendo ante su propia idea y mirando fijamente al pelinegro.

-Eres extraña- Soltó algo indignado el pelinegro liberando a la niña y volviendo lentamente hacia el banco.

-Usted también lo es…- Dijo divertida corriendo hacia el banco y pasándolo sentándose primero, sonriendo al ver como el pelinegro la miraba sorprendido, al parecer nadie nunca le había hablado tan confianzudamente.

-Eres una niña… Todavía no lo entenderías- Se explico soltando un suspiro resignado y sentándose junto a la ojiblanca mientras sacaba un pequeño libro para empezar a leerlo.

-Okasan dice…- Intervino luego de unos cuantos minutos en silencio, su vista había estado paseando entre la copa de los cerezos y el cielo azul que brillaba con intensidad sobre ellos, solo podía limitarse a hacerle compañía.

-Que no todo en la vida es lógico- Completo sintiendo un fuerte sonrojo aparecer en sus mejillas, el calor que la inundo la obligo a bajar la mirada intentando ocultarse de esa mirada que siempre intentaba estudiarla.

-Tal vez tengas razón- Agrego dando unos cuantos segundos sumidos en el silencio, se puso de pie dando por terminada la conversación. –Vamos… Se me hizo tarde- Dijo viendo de reojo a la ojiblanca, esta se había quedado sentada en su lugar con las mejillas totalmente rojas.

-Hai… Okasan estará algo preocupada- Murmuro mas para sí que para su acompañante saltando de su posición fue hacia el pelinegro lo abrazo y corrió en dirección contraria, su corazón había empezado a latir frenéticamente ante la aceptación de ese chico tan distante.

-Sasuke…- Detuvo su marcha al escuchar una voz a sus espaldas, con cierto recelo se giro dejando atrás el parque viendo ahora una sala, amplia con grandes sillones y en medio del lugar un hombre, estaba sentado tranquilamente con los ojos cerrados disfrutando de la tranquilidad que el lugar le ofrecía.

-Bienvenida- Murmuro roncamente girándose hacia ella mirándola fijamente, pudo sentir nuevamente su corazón palpitar contra su pecho amenazándola con dejarlo en cualquier momento. –Porque no quisiste que te buscara?- Su voz sonó algo fría mas sus ojos reflejaban otra cosa, preocupación.

-Iie… No quería… Ser una… Molestia- Respondió con dificultad bajando su mirada a la pequeña cartera marrón que llevaba entre sus manos. –Gomen…- Susurro sintiendo como él se acercaba lentamente hacia ella.

-No tiene importancia…- Respondió distante deteniéndose delante de ella. –Vamos…- Ordeno tomando la mano de la chica y arrastrándola prácticamente hacia uno de los pasillos.

-Matte… Sasuke-san… Que esta… Que está haciendo?!- Dijo algo asustada reconociendo la dirección en la que iban, su habitación. –Onegai…- Suplico haciendo que el hombre se detuviera.

-Hmp- Soltó un gruñido irritado y liberando a la chica la empujo para que pasara adelante y entrara a la habitación, Hinata se sorprendió al ver como todo estaba ordenado con sus cosas, sus fragancias, sus perfumes, incluso maquillaje que ella casi nunca solía utilizar.

-Sasuke-san…- Murmuro para sí sonriéndose, realmente cuando él quería podía llegar a ser tierno, y girándose sin contenerse sabiendo que él se molestaría lo abrazo escondiendo su rostro en ese amplio pecho, sintiendo su corazón latir relajadamente. –Arigatou…- Dijo intentando esconder su sonrojo de ese burlesco chico, escuchando una ligera risa y como las manos de el acariciaban algo recelosas su largo cabello.


Un cielo sin estrellas se levantaba en el firmamento dejando a la vista únicamente el gran astro perlado que iluminaba escasamente la silueta del gran edificio delante de si, podía sentir la inquietud volver a recorrer su cuerpo mientras acomodaba entre sus manos una pequeña maleta.

-Vamos- Murmuro una suave voz a su lado tomándolo del brazo, este se giro algo sorprendido al encontrarse con esos ojos azules que intentaban calmar su propia ansiedad.

-Nos tardamos demasiado- Dijo algo cabizbajo el rubio apretando con algo de fuerza el aza de la maleta que guidaba frente a sí, vio como la castaña negaba lentamente soltando un suspiro cansado.

-Naruto-kun…- Una tercera voz hizo que la pareja se sobresaltara, una voz realmente suave, una voz que denotaba una tristeza a cuestas, una voz que el rubio tenía demasiado tiempo sin escuchar. –Gonbawa- Completo apareciendo ante ambos jóvenes intimidando de cierta manera a la castaña que se acerco un poco más a su novio.

-Gonbawa…- Devolvió el rubio sonriendo con cierta nostalgia al ver a aquella mujer, realmente había olvidado la última vez que la había visto, sin embargo seguía manteniendo esa imagen autosuficiente y a la vez delicada que había conocido muchos años atrás.

-Vamos- Una ronca voz intervino tomando a la mujer del brazo y pasando de largo ignorando a la pareja, realmente parecía molesto o eso daba a entender su tono de voz, Naruto por su lado solo sonrió y siguió a la pareja de recién llegados, después de todo ellos sabrían donde se encontraba el pelinegro.

-Naruto-kun… Quien es… Ella?- Murmuro muy bajito intentando que la mujer no escuchara, pero esta sonrió al momento que se giro para leer uno de los carteles, al parecer estaba muy tranquila, era ella realmente la que guiaba al hombre que iba a su lado.

-Mikoto-san…- Respondió tranquilo viendo con cierta diversión la cara de confusión que ponía su novia. –La Okasan de Sasuke- Agrego viendo como los azules ojos de su novia se ampliaban al escucharlo.

-Mikoto-san!- Una voz aguda lleno el lugar momentáneamente haciendo que ambos retrocedieran por instinto viendo como una pelinegra llegaba hasta la mujer para abrazarla, esta solo se limito a consolarla mientras el hombre que la acompañaba caminaba hasta el final de la sala de espera.

-Gomen… Me tarde más de lo esperado- Se disculpo mirando fugazmente toda la sala encontrando lo que había estado buscando, el cabello revuelto de su hijo menor, estaba enterrado entre sus manos, parecía aun mas perturbado de lo que aquella mujer había mencionado.

-Sasuke…- La alegre voz del rubio lo hizo alzar la cabeza pasando de la presencia de su madre, Naruto se sorprendió al ver la expresión vacía que adornaba el rostro de su mejor amigo, nunca lo había visto tan vacio, tan carente de algún tipo de sentimiento.

-Uchiha-kun… Gonbawa- Saludo la castaña siendo la primera en salir de la sorpresa camino hacia el pelinegro y se sentó a su lado, este solo asintió volviendo a hundirse en su lugar.

-Traje algo de ropa teme- Explico el rubio sentándose junto a su novia viendo con cierto recelo como este únicamente asentía, sus ojos parecían estar entretenidos con las suaves líneas del mármol blanco que adornaba el piso de la clínica.

-Como…- La castaña se cortó al escuchar un suave carraspeo a su lado, la imponente mujer de largo cabello negro se había detenido justo frente al pelinegro, intentando llamar su atención mientras este únicamente hundía aun mas su rostro intentando no ver a la mujer delante de sí.

-En algún momento tendrás que mirarme Sasu-kun- Dijo algo molesta la mujer sentándose en el lugar que anteriormente había ocupado su cuñada, Sasuke sonrió con cierta amargura, nunca había notado el parecido entre las tres, primero su madre, la única que había amado desde que tenía conciencia, luego estaba Aiko, el amor ficticio de su adolescencia y ahora Hinata, la única que, realmente había logrado atravesar cada una de sus murallas para eso, para estar muriendo a unos cuantos metros de él.

-Kuso…- Maldijo sintiéndose estúpido, realmente odiaba su propia suerte. "Porque no te lleve?... Porque no fui yo el que quedo recibió ese impacto… Porque no pude estar contigo?!" Se quejo mentalmente nuevamente sintiendo la rabia arder en su interior, la ironía de haber estado tan cerca de ella esa mañana y haberla dejado irse, se habían despedido, esa mañana ella se había despedido.

-Sasu-kun…- Murmuro la pelinegra a su lado rozando ligeramente el hombro de su hijo, este gruño irritado poniéndose de pie de golpe, la miro con rabia, se hizo un nudo en su garganta al ver como todos se habían quedado mirándolo, intento entender porque había reaccionado así.

-Sasuke…- Murmuro el rubio poniéndose de pie casi al instante al ver que el pelinegro empezaba a caminar fuera de aquel lugar, al parecer no tenía ganas de estar con nadie, había visto fugazmente ese deseo oculto de poder ser frágil, de por una vez en su vida dejarse llevar por lo que sentía.

-Kuso…- Susurro caminando hacia la salida de la clínica, odiaba estar ahí, odiaba saberla tan lejos, odiaba sentir que cada minuto que pasaba era menos probable que ella volviera. –Kuso! Gruño golpeando una pared cercana haciendo que las enfermeras del lugar gritaran algo asustadas, al parecer había sido demasiado agresivo en ese momento.

-Teme…- Llamo el rubio corriendo para darle alcance, justo cuando cruzaba las cristalinas puertas principales de la clínica, lo vio caminar distraídamente hacia donde estuviera más oscuro, justo cuando empezaba a nevar lánguidamente.

-Sasuke!- Grito el rubio aumentando su velocidad al verlo desaparecer entre los oscuros caminos de un parque cercano, no podía darse el lujo de perderlo, podía hacer cualquier estupidez y el bien lo sabía. –Sasuke!- Volvió a llamarlo escuchando un gruñido a unos cuantos metros de su lugar.

-Lárgate Naruto!- Amenazo haciendo que sus negros ojos brillaran en medio de aquel blanco paisaje que se había negado a cubrirlo, ese realmente no era su día. –No entiendes que no me interesa ver a nadie!- Completo golpeando un árbol cercano haciendo que una capa de nieve cayera justo a su lado, mezclándose con la tranquila nevada.

-Iie…- Dio como simple respuesta acercando con cierta precaución hacia donde se encontraba el pelinegro, podía notar unas marcas brillantes recorrer su rostro, cosa que lo congelo en su lugar. –Sasuke… Ella lo superara- Hablo sintiendo un nudo en su garganta, era la primera vez y esperaba fuera la última que vería al pelinegro en aquel estado.

-Debía ser yo…- Murmuro para sí dejando que todo su peso cediera y cayera sobre la nieve, no sentía frio, no podía sentir calor, únicamente podía sentir ese dolor, ese insistente vacio que se hacía cada vez más pesado en su pecho. –Ella no tenia porque…-

-No lo digas!- Corto el rubio en un grito, haciendo que el pelinegro se sobresaltara. –Ella todavía está luchando… Sasuke, Hinata todavía está luchando…- Dijo sintiendo la impotencia de saber que en cualquier momento alguien podría decir lo que él estuvo a punto de mencionar.

-Ella es débil… Su cuerpo está débil, nuestro hijo…- Se corto sintiendo nuevamente la presión intentar quebrar su voz, su hijo… El pelinegro amplio su sonrisa impotente, su propia desconfianza había hecho que ella sufriera, que se deprimiera y debilitara su cuerpo, la rechazo al saberla embarazada sin dejar que se explicara, despreciándola. –Fue mi culpa- Admitió cubriendo nuevamente su rostro, no podía permitirse muestras de debilidad, no delante de otros.

-No fue tu culpa… Ella desea estar contigo Sasuke… No la dejes sola- Hablo el rubio agachándose en su lugar, no había querido acercarse mas dándole la ilusión al pelinegro de que podía desahogarse que él no lo vería.

-No lo entiendes…- Murmuro justo cuando sintió una gota fría recorrer su nariz, colgando de la punta y perdiéndose entre la marea blanca que se abría bajo sus pies. –Nadie lo podría entender- Dijo un poco más alto, podía dibujar la confusión en el rostro de su amigo, le hacia un poco de gracia.

-Lo único que no entiendo es porque eres tan testarudo!- Grito el rubio perdiendo por fin la paciencia, como era posible que el Uchiha se dejara embargar tan fácilmente por la resignación, porque no intentar tener esperanzas por ella. –Deberías confiar más en ella… En su fuerza- Dijo sintiendo una brisa fría que lo hizo estremecerse, su abrigo empezaba a mojarse por los pequeños pero insistentes copos de nieve.

-No seas dobe…- Dijo entre burlesco y resignado. –Acaso no la veías?... Acaso no querías darte cuenta de cuan débil se encontraba?... Por mi… Yo la lleve a ese extremo!- Se quejo sintiendo nuevamente algo mojar su rostro, no lo entendía, no entendía como podía sentirse menos pesado al dejar que eso saliera de su cuerpo.

-No es tu culpa teme! Entiéndelo!- Grito exasperado el rubio poniéndose de pie y en unos cuantos pasos tomo al pelinegro del cuello de la camisa para levantarlo, viendo su pálido rostro iluminado escasamente por aquella liquida sustancia. –Tu no sabias de ese accidente… No podrías saber que pasaría… Ni ella- Explico intentando no inmutarse por ver al único ser que pensó jamás vería en ese estado.

-Debía ser yo…- Murmuro bajando su rostro, no tenia ánimos de seguir discutiendo con el rubio, estaba dándole dolor de cabeza esa charla sin sentido. –Vete…- Dijo sujetando las muñecas de su amigo con fuerza, intentando liberarse.

-No te dejare solo- Insistió el rubio haciendo más fuerte su agarre para que este no se liberara. –No estás solo… Sasuke- Su voz sonó muy baja pero entendible, Naruto sabía bien que el pelinegro casi siempre se sentía solo, sabía que su mente le indicaba que nunca podría contar con nadie.

-Vete Naruto…- Volvió a insistir ahora tomando el cuello del abrigo que llevaba el rubio. –Déjame solo… Quiero estar solo!- Grito dándole un cabezazo al rubio haciendo que lo liberara y el ambiente se llenara de aquel olor a sangre tan indiferente para él.

-Teme!... Deja de ser tan orgulloso!- Grito el rubio limpiándose la ligera cortada que se había formado sobre su ceja derecha. –Acaso quieres pelear?!- Amenazo empujándolo un poco, la frustración que cargaba el pelinegro en ese momento empezaba a hastiarlo.

-Solo quiero que te largues!...- Grito empujando de vuelta al rubio. –Acaso no puedes cumplir por única vez en tu vida algo que realmente deseo?... Largo Naruto… Vuelve con Umiko… Váyanse de aquí!- Profirió apretando nuevamente sus puños, el hueco en su pecho se hacía cada vez más hondo, cada vez mas frio, empezaba a importarle muy poco lo que hiciera o dejara de hacer el único chico que el siempre había considerado su amigo.

-Que demonios te pasa!- Grito el rubio y justo cuando iba a lanzarse para ver si un golpe en el rostro lo volvía a la normalidad una mano lo retuvo del hombro, un gruñido escapo de los labios del pelinegro haciendo que se girara y esquivara la mirada de quien había aparecido.

-Naruto-kun…- Dijo suavemente intentando calmar al rubio con una de sus tiernas sonrisas. –Yo me encargare de Sasu-kun… Sabes lo terco que puede ser- Lo último se lo susurro al oído para que el aludido no se molestara más de lo que ya estaba.

-Hai…. Mikoto-san…- Dijo de mala gana el rubio limpiando un poco de sangre que todavía caía por su ojo. –Podría hacerle algo…- Dijo seriamente escuchando como su amigo gruñía por lo debajo ante el comentario.

-Tranquilo… Se tratar con mi Sasu-kun- Dijo divertida intentando calmar el ambiente que se había formado entre ambos chicos, ella lo había visto todo desde el principio, los había seguido en silencio preocupada por lo que podría hacer su orgulloso hijo.

-Hai… Matta ne Mikoto-san- Se despidió dándose totalmente la vuelta y despidiéndose con la mano en el aire, realmente estaba frustrado por no haber logrado calmar al pelinegro pero, sabía que luego de hablar con su madre tal vez recapacitaría sobre la idea que se había formado en su cabeza.

-Vete- Fue lo primero que dijo el pelinegro al dejar de escuchar los pasos de su amigo, si no tenía ganas de ver a Naruto mucho menos de enfrentar la mirada piadosa de su madre.

-Iie… Sasu-kun… Porque estas tan molesto?- Dijo acercándose lentamente hacia el cuerpo de su hijo, podía verlo temblar levemente aguantando las ganas de dejar salir su dolor. –Porque estas actuando así?- Volvió a interrogar sintiendo como su corazón daba un vuelco al escucharlo gemir por lo debajo, le dolía verlo así.

-No te importa- Dio como simple respuesta luego de unos segundos en silencio, la presencia protectora de su madre le había dado la libertad de dejar fluir su tristeza y sin darse cuenta había comenzado a llorar abiertamente pero en silencio, intentando no hacérselo notar a su progenitora.

-Hai…- Dijo vagamente subiendo su mirada, el cielo marcado únicamente con los escasos rayos de la luna los cubría, llenando casi todo de oscuridad. –Sasu-kun… Conoces la razón… Por la cual te comprometimos con Hinata Hyuuga?- Interrogo sin volverse a ver a su hijo, sabía bien que había captado su atención.

Sasuke se congelo en su lugar al escuchar su nombre, no sabía que le dolería tanto escucharlo, no sabía que odiaría el momento en el que alguien volviera a mencionarla como una propiedad, sin tomar en cuenta como era esa delicada mujer; soltó un gruñido amenazante dándole a entender que la escuchaba.

-Fue una noche como esta…- Dijo sonriendo tristemente, sus ojos negros buscaron los de su hijo que la miraban de reojo, mostrando la confusión a través de sus cristalizadas pupilas. –Cuando Mitsuko Hyuuga murió…- Completo dejando escapar un suspiro ahogado, podía sentir la tensión llenar el ambiente, era hora de que el supiera la verdad.


Hay que mala soy no?!... Una comparación así será una señal?!... Ps quien sabe!... Solo diré que ando apurada y por eso no contestare reviews! Pero igual los leo y me llenan de emoción al ver lo mucho que les gusta este fic!

Kikuta-Madaren, flordezereso, Dark Amy-chan, sofitcard, Claressa, aiko Uchiha, ana-gaara, sumebe, LennaParis, princesshina y Yukime Hiwatari.

Saludos a los nuevos lectores! De verdad que me sorprender ver como todavía aparecen! Y que alegría que les guste mi historia! La próxima vez responderé con más calma los reviews! Digo yo no… Cuídense y nos leeremos pronto!