—Quería disculparme por mi actitud de hoy en nuestra cita... —. Lo dijo tan rápido que con suerte Izumi logró entender lo que Sora decía.
—¿Disculparte? — la joven suspiró — ¿De qué te disculpas en primer lugar?
—... — Soramaru desvía la mirada unos segundos, insegura de cómo proseguir.
—Sora-chan, mírame por favor... — el dolor presente en su voz provocó que el corazón de Sora se apretara, odiaba hacerla sentir así.
—Perdóname por pensar en ella... — decidió ser sincera de inmediato, no sacaba nada bueno ocultando las cosas.
—¿Puedo preguntarte algo? — intentó reunir coraje luego de que Sora asintiera a su pregunta. — ¿Qué sientes por mí? — se empezaron a mostrar indicios de lágrimas en los ojos de Izumi, lo cual hizo que Soramaru sintiera frustración.
—Te quiero — dijo la menor.
—¿En serio? — se acercó con prisa — ¿Qué clase de "te quiero" es el que sientes? ¿Por qué aceptaste salir conmigo si aún no estabas lista? Qué... es lo que tengo que hacer... para que realmente me ames? — Izumi ya estaba llorando amargamente, intentando ser lo más objetiva posible, ya que no quería basar su decisión en sus emociones, no en un cien por ciento al menos.
—Izumi... — Sora la abraza con fuerza, uniéndose al llanto —. Perdóname por no ser la persona que te mereces...
Ambas se quedaron ahí, en la sala, llorando y soltando todo lo que llevaban guardado.
Mientras Soramaru intentaba resolver su problema con Izumi, Mimorin trataba de no ser paranoica, de no sentir celos hacia la relación de amistad que su novia y Emitsun compartían. La mayor sabía que Aya no la engañaba ni nada por el estilo, pero desde hace un par de días que la menor se ha estado comportando de manera extraña, como si no la quisiera cerca. Sacudió su cabeza, tratando de evitar aquellos pensamientos que solo le harían perder la cabeza.
Aquel día se suponía que tenían una cita, de hecho Mimorin ha estado llamando a Ucchi durante varios minutos para preguntarle dónde estaba, pero la joven no se dignaba a contestarle. Cuando el tiempo de espera se extendió a una hora, Mimorin comenzó a pensar lo peor, preguntándose si Ucchi estaba en peligro, si la asaltaron o algo parecido, mas logró convencerse a sí misma de lo contrario, Ucchi no era una chica descuidada. Cuando ya había pasado una hora y media, decidió ir directamente donde Ucchi para saber si ella estaba ahí.
No le tomó mucho tiempo llegar al lugar. Ya que era de tarde, el sol ya estaba por darle lugar a la luna, por tanto algunas casas ya tenían sus luces encendidas. Por la misma razón, no le sorprendió notar que las luces de la casa de Ucchi estaban encendidas. Tocó el timbre un par de veces sin obtener respuesta; una vez se cansó de esperar, decidió hacer uso de la llave que la misma Ucchi le había dado hace un par de semanas.
Cuando entró al lugar se percató del sonido de risas y, al parecer, desorden. Aquel sonido provenía, aparentemente, de la habitación de Ucchi. Con prisa Mimorin se dirigió al lugar y se encontró con la situación que tenía en mente. Cuando vio a Emitsun sobre Ucchi, haciéndole cosquillas, ambas en pijamas, no sabía qué pensar ni cómo sentirse. Lo único que Mimorin sabía en aquel instante, era que estaba harta de todo, pero por sobre todo, de ser la única que se esforzaba en aquella relación.
—Aya... — fue lo único que dijo en voz alta.
Las risas cesaron por completo. Una sorprendida y aterrada Ucchi se sentó en la cama, algo sudada y sonrojada, encarando a quien era su novia.
—M-Mimo-chan... — la menor entró en pánico y revisó su celular, el cual estaba en silencio. Al notar las llamadas perdidas y la hora, se dio cuenta de lo que había provocado —. Lamento haber olvidado nuestra cita... — dijo, avergonzada.
—... — Mimorin ya no podía mirarla a los ojos, estaba furiosa, dolida y... celosa. Siempre, Ucchi siempre le daba prioridad a Emitsun, en todo.
—Mimo-chan... ¿Qué puedo hacer para que...?
—Nada, no hagas nada...
—¿Eh? Pero, Mimo-chan... — Ucchi sabía que su novia estaba furiosa, sabía que esta vez su error le iba a costar caro.
—Lamento haberte interrumpido... Me retiro — Mimorin no dijo nada más, solo se dirigió a la puerta, dejó sobre la mesa la llave que Ucchi le había dado y desapareció.
—¡Mimo-chan! ¡ESPERA! — Cuando Ucchi logró llegar a la puerta, Mimorin ya se había marchado —. Mimo-chan... — cuando encontró sobre su mesa la copia de llave de su casa que le había dado a Mimorin, Ucchi supo que todo había acabado.
Cerró la puerta con fuerza, se sentó en el sofá, y comenzó a llorar.
—¡SOY UNA TONTAAAAAA! — Gritó desgarradoramente mientras golpeaba sus cojines.
Emitsun seguía en la habitación de Ucchi, sintiendo una mezcla de culpa pero al mismo tiempo de satisfacción. Cuando se percató del frío y egoísta corazón que tenía, al alegrarse del quiebre, se propuso no ir más allá con Ucchi, no lo merecía, nunca lo hizo, y nunca lo hará.
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Mimorin caminaba con prisa por la calle, su mente estaba inundada de Ucchi, su tierna expresión al llamar su nombre, su bella sonrisa y su adorable voz. Intentaba, bajo cualquier circunstancia, evitar llorar frente a alguien que pudiera reconocerla. No quería armar un alboroto o algo parecido, solo necesitaba una amiga, alguien con quien pueda desahogar su alma o simplemente escuchar sus tormentos. Lamentablemente, la única que se le vino a la cabeza, estaba igual o peor que ella en esos momentos. Suzuko decidió volver a su casa para poder reflexionar un poco, estar a solas y expresarse como ella considere óptimo.
Al llegar a su hogar, se adentró con desgano a su habitación, no tenía ánimos de nada, siquiera de revisar su celular. Sin embargo, en cuanto decidió verlo, sólo por si acaso, notó las decenas de llamadas perdidas de su entonces novia, Uchida Aya, ¿o debería decir ex novia? Cuando estaba a punto de apagar el aparato, nuevamente el número de Ucchi reluce en la pantalla. Mimorin no sabía si era bueno contestar en ese momento o no, ya estaba harta de todo y no quería pensar en nada relacionado con ella, no por el momento al menos. Por otro lado, quería al menos hacerle saber a la menor que se encontraba bien.
—Hola... — susurró, apenas audible.
—Mimo-chan... — la aliviada voz de Ucchi al otro lado por poco hizo sonreír a Mimorin — ¿Dónde estás?
—En mi casa — por poco contestó otra cosa, pero no estaba con el ánimo de crear peleas innecesarias.
—¿Puedo ir a verte? — sonó casi suplicante, algo que Mimorin no podía evitar amar.
—Haz lo que quieras...
—Iré sola... — añadió, temerosa de que Mimorin cerrara aún más su corazón.
—¿Y tu invitada? — no pudo evitar decir aquello con recelo y rencor, pero Ucchi no la culpaba de sentirse así.
—Solo me importas tú...
—... — dio un largo y pesado suspiro —. Te espero... — y colgó.
Ninguna de las dos sabía qué hacer o decir, simplemente sabían que, si querían resolver esto, debían hablar como dos personas maduras, dispuestas a escuchar a la otra.
Pasaron alrededor de treinta minutos hasta que el timbre de su casa se escuchó. Mimorin no intentó ocultar el rastro de lágrimas que se marcó en su rostro, lo cual hizo que Ucchi se sintiera aún más culpable. Por supuesto, la menor también había sollozado bastante, se podía ver a leguas.
Mimorin hizo pasar a la joven hasta su living, donde había una pila de pañuelos nuevos por usar. Ucchi inspeccionó la casa de la mayor, cuestionándose la última vez que vino al lugar.
—Quería pedirte perdón... por no haber sido la novia que te mereces... — intentó decir Ucchi sin llorar, pero le estaba costando trabajo — Cuando me percaté de mi error, y recordar que no era la primera vez que te hacía algo parecido, me sentí tan miserable y... estúpida —.
—... — la mayor seguía sin hablar.
—No sé qué fue lo que pasó realmente, no sé cómo me desvié tanto de un simple objetivo... — intentó tomar la mano de Mimorin, pero esta la apartó.
—... — apretó sus puños.
—Por favor, dime algo...
—Temo herirte, por eso no quiero decir cómo me siento... — comenzó a llorar nuevamente Mimorin —. Lo único que te diré, Uchida-san... —. Aquel uso de honorífico provocó que Ucchi entrara en pánico —. Es que entre tú y yo, ya no hay confianza... Y ya no seguiré luchando por alguien que no es capaz de reciprocar ni en lo más mínimo... —. Se levantó del sillón y se dirigió a una de las paredes, intentando ocultar su dolor.
—Mimo-chan... — Ucchi no sabía qué hacer, pues había cruzado la línea — ¿Hay alguna forma o posibilidad de que me perdones?
—No lo sé... No lo sé... — Suspiró con pesar—. Por favor, vete... Déjame sola...
—Pero... Yo te quiero... — La menor ya lloraba.
—Ese es el problema, Uchida-san... — se volteó a verla — yo te amo...
—... — antes de que Ucchi pudiera reaccionar o decir algo, Mimorin la echó de su hogar —. Espera...Mimorin...
—Ya esperé lo suficiente... — y le cerró la puerta en la cara.
Ya fue suficiente...
Continuará...
Ando trágica parece lol
Ps: lo volví a subir debido a un error. Había incluido parte del cap anterior lol disculpen eso... Ahora sí, es corto, pero lo compensaré con el próximo
