Capítulo 28
Lydia llegó dos días después, acompañada por los Wickham. No parecía en absoluto arrepentida por el mal rato que había hecho pasar a su familia, aferraba la mano de Wickham con fuerza, y una sonrisa desafiante le bailaba en los labios. A pesar de que aún no mostraba señales visibles del embarazo, se llevaba la mano al estómago y se lo acariciaba con suavidad.
Los señores Bennet hicieron pasar a los Wickham al living, antes de almorzar. La señora Wickham se sentó en un sillón pequeño, junto a la señora Bennet, con una expresión inescrutable en sus ojos. No parecía aprobar lo que había hecho su hijo, pero tampoco parecía estar pensando de ofrecer ayuda a los señores Bennet con su nieto. Lizzie la examinó atentamente, intentando encontrar los rasgos elegantes y decididos de Wickham, pero sólo vio a una mujer débil e insegura, seguramente Wickham la manejaba con tanta facilidad como manipulaba a todo el mundo. Lydia y Wickham se sentaron en el sillón más grande, Lydia con los pies en las piernas de Wickham. Las demás Bennet la saludaron cariñosamente, aunque Lizzie tuvo que refrenar un impulso de golpear a su hermana menor por sus sonrisita insolente, pero a Wickham sólo le dedicaron una mirada helada.
Las únicas personas que hablaban en la habitación eran la señora Bennet y Lydia. La señora Bennet le preguntaba a su hija acerca de los lugares que había visitado en Londres y qué ropa había comprado. Siempre había querido visitar Londres con todas sus hijas y salir de compras con ellas, pero siempre había algo que les arruinaba el plan. Lydia le respondía diciendo que no había tenido mucho tiempo para comprar.
—Mamá, estuve casi todo el tiempo con George. Se podría decir que prácticamente no nos separamos. — Dijo, poniendo sus manos en las mejillas de su novio y plantándole un beso apasionado en los labios.
—Señora Wickham, George, creo que tenemos algunas cosas de las que hablar. — Los invitó el señor Bennet, para romper el silencio que se había instalado en el living luego del beso de Lydia y Wickham
Los señores Bennet y los Wickham se dirigieron al escritorio, para tratar ciertos aspectos respecto al futuro de sus hijos y los planes de Wickham, dejando a sus hijas solas en el living. Apenas se aseguró de que sus padres no estuvieran cerca, Lydia se acomodó en el sillón y empezó a parlotear alegremente con sus hermanas.
—Brighton es el lugar más increíble para conseguir novio, todos los chicos que pasan el verano allá son guapísimos, aunque no tanto como mi George, claro. — Kitty se había sentado junto a ella y reía tontamente antes los comentarios de Lydia. — Y todo lo demás se sencillamente maravilloso: las playas, las discoteques. Harriet y yo salimos todas las noches a bailar, nunca volvimos a casa antes de las cuatro de la mañana, y más de una vez volvimos medias borrachas. ¡Fue tan divertido! — Lizzie y Jane fruncieron el ceño ante las palabras de Lydia. Claramente su idea de divertido era muy distinta a la suya. Lydia ignoró olímpicamente os gestos de sus hermanas mayores, y siguió parloteando. —Y Londres, fue perfecto… George arrendó un departamentito precioso, no muy lejos del Hyde Park y…
—Qué bueno que los hayas pasado bien. — La cortó Lizzie, irritada por la liviandad de su hermana. ¿Acaso esa niña no podía tomar nada en serio? —Pero no me interesa seguir escuchándote, ni creo que quiera volver a escuchar de tus estupideces. — Agregó, antes de salir del living a grandes zancadas.
— ¿Qué le pasó? — Preguntó Lydia a sus otras hermanas, que no se habían movido luego de las palabras de Lizzie. —Está muy amargada. Más de lo normal.
Lizzie estuvo en su dormitorio, tocando la guitarra como solía hacerlo cuando necesitaba pensar en paz, hasta que su madre la llamó a almorzar. Lizzie interrumpió la canción que estaba tocando para salir de su pieza y contestarle.
—No tengo hambre, mamá. — Protestó, asomándose por la escalera. Su madre estaba parada en el primer escalón de la escalera, y le respondió desde abajo.
— ¡Elizabeth Anne Bennet! Mientras vivas bajo mi techo, yo decidiré cuando tienes hambre y cuándo no. — Lizzie no pudo evitar sonreír al escuchar a su madre, era típico de ella hacer decir cosas así. Bajó de mala gana y se sentó en el único puesto libre, entre Mary y Wickham.
—Hola Lizzie. — La saludó el joven, con su típica sonrisa encantadora. Lizzie se limitó a gruñirle algo que podía interpretarse como un saludo y se sirvió carne y papas. —Lydi me dijo que fuiste a Hunsford, ¿Qué tal fue eso?
—Bien. Pasé una semana y media en la casa de los Collins. — Contestó escuetamente Lizzie, con la mirada fija en su plato. El descaro de Wickham la sorprendía, además de haber puesto la vida de su familia de cabeza, sino que era capaz de sentarse relajadamente en su comedor y
— ¿Conociste a Lady Catherine? — Wickham ignoró el hecho de que la chica no parecía querer hablar con él.
—Sí. — Contestó Lizzie, esperando que él se quedara callado y no siguiera molestándola, porque de verdad no quería hablar con él. Le daba rabia pensar que en algún momento el joven le había gustado y que incluso había pensado que él era atractivo. Después de todo lo que había pasado, sólo podía considerarlo como un idiota creído, egoísta e interesado.
— ¿No te pareció una mujer antipática? Es tan antipática como su sobrino, ¿Verdad? — Insistió el joven, sirviéndose otro montón de papas y carne.
Lizzie no contestó, si no que se quedó mirando a su plato, revolviéndolo sin ganas. Sí, estaba de acuerdo con que Lady Catherine era una mujer espantosamente antipática, pero Darcy no era en absoluto antipático, sólo un poco demasiado orgulloso y tímido. Por eso todos pensaban que era un amargado, y que se creía mejor que los demás. Y en parte, esa creencia se debía a la historia de "víctima" de Wickham. Lizzie estaba segura de que Wickham quería volver a empezar con el tema de lo que le había hecho Darcy, y no quería pensar en eso. No quería recordar cómo había caído como una estúpida en las mentiras de Wickham, ni en cómo se había creído muy inteligente por desconfiar de Darcy. Lo único que se le ocurrió fue empezar una conversación con Mary, ignorando por completo a Wickham.
Más tarde, Lizzie se instaló en la salita de estar a ver televisión. No quería hablar con nadie, y la TV era la forma perfecta de evitar al resto del mundo. Estaba viendo una película que ya había visto unas cinco veces, pero no quería pensar y esa película era perfecta para eso. En eso estaba, cuando Lydia entró en la pieza y se sentó junto a ella.
—Jane y Mary salieron, y no puedo encontrar a Kitty por ninguna parte, así que, vengo a estar contigo. — Lizzie no le contestó, manteniendo la vista fija en la televisión. —No me has preguntado nada. Yo estaba segura de que ibas a querer saber cómo fue todo. ¿No quieres saber cómo nos encontraron? ¡Fue tan emocionante! Nunca me hubiera imaginado que Darcy pudiera ser tan caballeroso. — Lydia se quedó callada unos segundos, y sonrió abiertamente al ver la cara de Lizzie al escuchar esa revelación.
— ¡Darcy! ¿Qué hacía Darcy en Londres? ¿Cómo supo dónde estabas? ¿Cuándo lo viste? — Lizzie despegó la vista de la televisión y miró a su hermana, sorprendida.
— ¡Ups!— Dijo Lydia, con una sonrisa idiota, encogiéndose de hombros. —No debería haber dicho eso. Nos pidió que no le dijéramos a nadie que él nos encontró… pero… — Agregó, como si dudara acerca de decir algo más.
—Entonces deberías seguir mi consejo de siempre y cerrar el pico, Lydia. Si te pidió que no dijeras nada, no deberías haberlo hecho. — Contestó Lizzie en un tono severo y sin mirar a su hermana directamente.
—No lo hubiera hecho si no hubiera notado que te gusta… — Se burló Lydia. Siempre le había irritado esa actitud de yo-siempre-hago-todo-lo-correcto de su hermana mayor, y no pensaba desperdiciar la oportunidad que tenía frente a sus narices de molestarla.
— ¿Perdón? — Lizzie miró a su hermana, sin poder creer lo que oía. — ¿Qué dijiste?
—Lizzie, querida, ya lo entenderás algún día. Cuando uno vive una pasión como la que siento por George, tiene otra visión de las relaciones. — Dijo Lydia, con una sonrisita de superioridad. — Por lo demás, Darcy no es ni la mitad de amargado y creído que tú. — Se río Lydia, y con una risita tonta salió de la pieza, dejando a Lizzie atontada tras de sí.
Esa noche Lizzie la pasó muy inquieta. ¿Por qué Darcy insistía en atravesarse en su vida? ¿Qué lo había llevado a ayudar a Lydia? Nunca había sido particularmente amigo de Lydia, o de nadie de su familia, incluyendo a Lizzie, hasta hace unas semanas. Y Wickham seguramente no era una razón para ayudarla. Lizzie estaba muy segura de que a Darcy no le caía bien Lydia, y sabía perfectamente que no soportaba a Wickham. Desechó el pensamiento de que quizás la hubiera ayudado por ella. Era una estupidez. Sí, Lizzie reconocía que el Darcy de Pemberley había sido muy amable y simpático y no podía sacar de su mente la imagen de ellos dos en la terraza, mirando juntos al parque, muy cerca el uno del otro. Pero de ahí a ayudar desinteresadamente a una chica que no le caía bien y a su peor enemigo, había un mundo de distancia. Y seguramente ni ella, ni nadie, podría lograr que cambiara tanto. Se dio vuelta sobre su cama, frustrada y confundida, odiaba no entender las cosas. No quería pensar en Darcy, pero su extraña conducta la estaba volviendo loca.
A la mañana siguiente, después de desayunar, Lizzie salió a caminar al campo. Necesitaba estar sola para hacer lo que se le había ocurrido la noche anterior. Había una sola persona en la que confiaba a ciegas, y quien podía decirle lo que había sucedido en Londres los días anteriores.
— ¿Aló, tía? — Dijo, tras apretar un par de veces la pantalla de su celular y llevárselo a la oreja. Estaba sentada bajo un árbol, mirando el paisaje que se extendía frente a ella. —Tengo que preguntarte algo. Es muy importante.
— ¡Dios mío! ¿Qué pasa Lizzie? ¿Lydia y el bebé están bien? — Preguntó su tía al escuchar la angustiada voz de su sobrina al otro lado de la línea.
—Sí, al menos eso creo. No he visto nada raro en ella. —Contestó Lizzie, apoyándose en el árbol. —Tía, tengo que preguntarte algo muy importante: ¿Es verdad que Darcy fue quien encontró a Lydia y a Wickham? — Su tía no dijo nada al otro lado de la línea. — Lydia me dijo algo, y si resulta que Darcy te dijo que no dijeras nada, lo entiendo y no necesitas decirme nada.
—No, estaba un poco sorprendida. La verdad es que no esperaba que me llamaras tan pronto. Me imagino que si Lydia ya te contó algo, lo que yo pueda decirte no cambiará mucho las cosas. — Suspiró su tía. Lizzie apoyó la cabeza el árbol, y se llevó una mano a la frente. —Sí, Darcy los encontró. Al parecer movió algunos de sus contactos y logró averiguar dónde estaban. También se dio cuenta de que Lydia no se sentía bien y la llevó a un doctor que conocía. Lizzie, tu amigo fue una bendición, sabía perfectamente qué hacer, ayudó a Wickham con sus deudas y prometió ayudarlo a conseguir empleo en Meryton. Gracias a Dios él estuvo ahí para ayudarnos, si no, no sé qué habríamos hecho.
Lizzie escuchó la historia de su tía en silencio, la actitud de Darcy había sido la de un perfecto caballero y había sido extraordinariamente amable con alguien que merecía su odio y su desprecio.
—No sé qué decirte... Estoy sorprendida por esto. — Dijo, suspirando. — Necesito pensar acerca de esto, hablamos otro día. — Murmuró, antes de cortar. Se llevo las rodillas al pecho y las rodeó con sus brazos. Hundió la cabeza entre sus brazos y suspiró hondamente. ¿Por qué todo tenía que ser tan complicado?
Les escribo agotadísima, estoy trabajando en una empresa que hace regalos para otras empresas (para los empleados, clientes importantes, etc.) y he trabajado más que los ayudantes del Viejo Pascuero (o Santa Claus, Papá Noel o como lo llamen, no sé si los Reyes Magos tienen ayudantes o no). Pero como siempre, me hago un tiempo para dejarles un capítulo.
¿Les gustó el capítulo? Parece que Lydia no se arrepiente de nada, a pesar del dolor que le causó a su familia.
La Navidad es mi época preferida del año. Especialmente cuando veo como las personas se vuelven más generosas y se preocupan más de los demás, creo que ése es el verdadero espíritu de las fiestas. Y como Navidad se trata de dar, les estoy escribiendo un pequeño regalito de Navidad, a ustedes, las personas que se han molestado en leer mi fic, tanto a las que han comentado como a las que no. Lo subiré como una historia aparte el día 24 de Diciembre, junto con el capítulo correspondiente a ese día. Y si puedo pedirles un regalito de Navidad a ustedes, me encantaría que me dijeran que les parece. Sus comentarios me alegran mucho y me dan más ganas de seguir escribiendo, además de ayudarme a mejorar.
¡Hasta el próximo capítulo!
