Como siempre vengo cargada con una bolsa gigante de disculpas. No puedo más sino que pedirles perdón por los sendos retrasos de los últimos meses, pero la verdad es que el tiempo no me da para escribir todos los días, aunque siempre agradezco a quienes fielmente siguen la historia.
Como observación de este capítulo en particular sólo les puedo decir que tal vez lo encuentren muy enfocado en "Lily". No es que quiera darle protagonismo, pero para poder conseguir escenas de otros personajes tenía que ser ella el eslabón que moviera las piezas. En las notas de autor salen más reseñas, pero como comentario principal quería dejarles claro que en ningún caso me tomé atribuciones con Lily, ya que Harry sigue siendo el más importante de la historia.
XXVII
Revelaciones
Hermione ni siquiera alcanzó a detener a Ron en el momento exacto que éste desaparecía de su vista. Se llevó ambas manos a la boca tratando de controlar la desesperación que empezaba a embargarla. Tenía que llegar a Harry de alguna manera. ¿Cómo lo habían podido descubrir?
Se colocó la bata, si Ron ya sabía la verdad, antes de ir al ministerio iba a encontrarse con su familia, y si todos los Weasley se enteraban que Harry estaba con vida y libre, no faltaría nada para que fuera devuelto a Azkaban en pedazos.
Tenía que seguirlo, pero apenas se giró para coger su varita del velador un rugido en la sala le hizo dar un salto. La chimenea se había activado. No se iba a acobardar ni mucho menos a esconder, tal vez habían venido a buscar información.
Con todo el valor que había acumulado durante años de batallas y sacrificios, salió al encuentro de su visitante bajando las escaleras como una espía en misión de riesgo, aunque lo que se encontró la sorprendió tanto o más en comparación a lo que esperaba. Lily estaba en el suelo, envuelta en cenizas y enredada en una alfombra india.
—¡Lily! —exclamó, y bajó corriendo las escaleras dejando de lado todo el protocolo digno de ella.
Después de rescatar a su sobrina de la alfombra y de quitarle las cenizas de encima lo primero que hizo la chica en condiciones agitadas fue enseñarle el frasco que llevaba con ella.
—¡Lo encontré Hermione! ¡Tengo la solución a la maldición! —gritó entusiasmada.
Hermione no entendió y aquello sólo incrementó su mal humor. No le gustaba no entender las cosas.
—Lily, ¿qué…?—parpadeó— ¿Qué me estás diciendo?
—¡Tengo la solución a la maldición! ¡Podemos sacar a la familia del transe en que los tiene Valmorian!
Hermione se apretó los ojos y suspiró.
—Me duele admitirlo, pero ¿de qué diablos estás hablando?, ¿qué maldición?
Esta vez fue Lily la que parpadeó confundida.
—La maldición que le arrojó Valmorian a la familia—dijo como si fuera lo más obvio del mundo— ¿no…no lo sabías…?
—No tengo la menor idea de lo que me estás hablando—dijo preocupada— ¿hay una maldición…?—dijo disminuyendo el tono de voz, Lily suspiró desinflando las mejillas.
—La hay, y es la razón por la que todos actúan creyendo que papá es un asesino.
Hermione sintió que su cabeza daba vueltas y millones de imágenes explotaron en su cerebro. ¿Cómo podía haber sido tan tonta?, ¿cómo no se dio cuenta antes?
Se llevó una mano a la cabeza y tropezó cayendo sobre una silla, Lily la agarró por el brazo antes de caer y la ayudó a sentarse.
—Hay una maldición en todo esto —dijo reafirmando la frase, como si quisiera convencerse, Lily asintió con lentitud.
—Desde el día que papá fue condenado Valmorian hechizó a todos con una poción hecha de Azufre—dijo, Hermione la miró con los ojos bien abiertos—, costó descubrirlo hasta que envió a Scorpius a conseguirle un poco más. Finalmente atamos cabos. ¿Ya sabes lo que sucede con el Azufre, no?
—Es un controlador natural—dijo automáticamente como si lo hubiera sacado de un libro. Apretó los labios y cerró los ojos respirando agitada—. Por eso Ron ha actuado así todos estos años, Dios mío…
—No sólo el, todos, de hecho… mamá…—Lily frunció la nariz y desvió la mirada, Hermione recordó la actitud de muerta viviente de Ginny durante esos diecisiete largos años y sintió unas ganas locas de llorar. Repentinamente todo, absolutamente todo, cobraba sentido.
—Es… es una pesadilla—dijo choqueada, a esas alturas ya no tenía ganas de sentirse la chica brillante que fue en sus años de juventud, todo lo contrario. Su espíritu maternal y su madurez emocional la hicieron ver todo desde una perspectiva avasalladora y trágica. No veía nada positivo ni final feliz a todo aquello.
—¿Hermione?... ¿estás bien?
La voz de Lily llegó desde lejos. Parpadeó un par de veces hasta que se dio cuenta que la chica le lanzaba aire con una revista debido a que se había híper ventilado y respiraba como loca.
—¡Oh, por Dios, Harry! —exclamó entonces, totalmente atontada, Lily dio un salto asustada.
—¿Qué pasa con él?
Hermione se levantó de la silla y agarró a la chica por los hombros desesperada.
—¡Hace un instante apareció en la habitación un mensaje del ministro! ¡Dijo que descubrieron que tu padre está vivo! ¡Ron fue tras él!
—¿Qué? —exclamó la muchacha con los ojos muy abiertos— ¿cómo qué se enteraron?
—No tengo idea, pero sí sé que tu tío antes de ir al ministerio irá a la Madriguera a contarle a los demás—dijo desesperada— ¡tengo que ir a detenerlo!
—¿Estás loca? ¡No puedes salir en esas condiciones! —dijo Lily, pero Hermione no la escuchó, se paseó por toda la sala como si quisiera encontrar algo en el suelo, hasta la detuvo con fuerza por el brazo— Voy contigo—dijo tajante. Hermione agitó la cabeza exasperada.
—Puede ser peligroso, mejor vuelve al colegio—dijo con autoridad, pero Lily le sonrió suspicaz y le enseñó el frasco con el líquido verdoso que se balanceaba de un lado a otro.
—Tengo la solución a esta pesadilla en mis manos, así que, o me dejas ir contigo, o yo llego por mi cuenta.
Hermione rodó los ojos y le quitó el brazo mirándola preocupada.
—Eres igual que tu padre.
—No, creo que esto es de los Weasley—sonrió— ¿Nos vamos? No quiero que linchen a papá.
Hermione asintió con un movimiento ladeado sin mucha seguridad, y con un toque rápido de varita desaparecieron las dos al mismo tiempo.
/
Draco entró azotando las puertas del castillo. Tom, el celador, lo miró con cara de pocos amigos e intentó interponerse en su camino, pero Scorpius que venía corriendo tras su padre se colocó entre ellos.
—¿Dónde está el director? —preguntó antes que Draco dijera algo, pero Tom frunció el ceño.
—Estás no son horas de visitar la escuela, ¡deben concretar una cita! ¡Largo! —ordenó indicando con su grueso brazo de leñador las puertas abiertas, pero Draco no lo escuchó y comenzó a avanzar por el salón anteponiéndose a los elfos que trabajaban en la limpieza y al mismo muchacho que con fuerza bruta lo agarró por el codo— ¡He dicho, fuera!
—¿Pero qué te crees…?
—Tranquilo Tom—interrumpió Kingsley apareciendo agitado por una puerta— ¡déjalos entrar!
—Pero señor, usted dijo que…
—¡Es una emergencia Thomas! ¡Déjalos pasar! —exigió el director. Draco se reacomodó la capa que le había resbalado por los hombros y miró al celador con desdén. Scorpius trató de disculparse con una sonrisa, pero Kingsley volvió a ordenar:— Hechiza las puertas y los socavones, se avecina una batalla.
Tom abrió los ojos incrédulo.
—¿Batalla dice? ¿Es por Harry Potter? ¿Es cierto que está en el castillo?
—¡Hazlo! —Gritó Kingsley— ¡No preguntes!
El director se giró sin mirar a nadie, sin embargo Draco y Scorpius sabían que aquello implicaba que lo siguieran. Cuando atravesaron las puertas principales que daban al pasillo los tres subieron hasta la torre de astronomía donde Harry aguardaba sin el disfraz de John Whitemore.
—¿Potter, qué demo…?
Harry se giró, tenía su semblante oscurecido y una fantasmagórica luz resplandecía bajo sus ojos al ser iluminado por la luna. No obstante aquella luz no duró mucho tiempo, pronto todo se ensombreció, Hagrid emitió un agudo chillido y Nordieth de inmediato cobró una imponente posición de ataque, la luna había desaparecido bajo una densa niebla gris.
—Dementores…—susurró, Draco lo agarró por el brazo.
—¿Qué está ocurriendo? —exigió saber éste impaciente, Harry miró al cielo.
—He sido delatado—dijo.
—Ya no dimos cuenta, — dijo irónico— ¿quién diablos te fue?
Harry lo miró con tristeza, no hacían falta muchas explicaciones.
—El cuadro del pasillo del que tanto les hablé…
—Fue corrompido, ¿cierto? —Susurró Scorpius, Harry asintió— ¿Mi hermana ayudó a que esto ocurriera?
—¿Quién más sino? —masculló Draco pasándose las manos por la cabeza— Este desgraciado la está manipulando y ella tiene el poder para hacerlo.
Harry nunca pudo describir realmente cómo fue la mirada que Draco le dio en ese momento, parecía que suplicaba por su perdón.
—Será mejor que dejen para más rato sus sentimentalismos—la voz de Nordieth sonó fría como el hielo—, se acerca una tormenta negra.
—¿Qué cosa? —preguntó Hagrid, pero Harry no necesitó explicaciones para comprender que a lo que la profesora se refería era que aquella nube gris comandada por el Thestrall más grande que hubiese visto en su vida, no era sino un grupo innumerable de Dementores.
¡Prepárate para caer por última vez Harry Potter!
Un susurro escalofriante reverberó por todo el castillo y sus alrededores. Harry rememoró el mensaje de Voldemort cuando exigió su entrega a cambio de dejar en paz a los alumnos; era como revivir exactamente la misma pesadilla, sólo que esta vez no iba a permitir que nadie diera su vida por él.
—Saca tu paraguas Hagrid, —dijo sujetando con fuerza la varita de sauco— esto se pondrá feo…
/
La nube gris que comenzaba a cubrir el cielo nocturno fue una alerta grave para quienes conocían la razón de tan brusco cambio. Cuando Ron dio la alarma de que necesitaba a todos sus hermanos de inmediato en La Madriguera, ninguno se quedó sin comentar lo que estaba ocurriendo.
—¿Vieron el cielo? —preguntó Bill mientras se desenrollaba su bufanda. A su lado Fleur, cuya melena larga y rubia se había convertido en una corta y lacia, se abrazó a sí misma.
—Me recuerda a cuándo tu sabes quién comenzó la guerra—opinó George quien tenía unas notorias canas y el inicio de una calva prominente.
—Son Dementores—la voz quebrada de Molly Weasley llamó la atención de sus hijos y nueras quienes de inmediato comenzaron a susurrar entre ellos. Angelina fue la primera en acercarse a ella para ayudarle a sentarse en uno de los viejos sillones. La mujer apenas se podía mantener en pie, sus rizos rojizos estaban absolutamente blancos, y su piel ya pálida, repleta de pecas y manchas oscuras.
El chal que le cubría los hombros olía a gato, y aunque Fleur había hecho intentos en vano por convencerla de cambiarlo, la mujer nunca lo hizo, insistiendo que el regalo había sido de Arthur.
—¿Alguien sabe para que nos llamó Ron? —preguntó Percy bostezando, que además de ser una imitación exacta de su padre llevaba puesta una gruesa bata de cuadros escocesa.
—Debe ser importante, sonaba alterado cuando envió su Patronus—dijo Bill, Fleur ciñó más los brazos en torno a su cuerpo.
—Voy a llamar a Vicky—dijo preocupada saliendo en dirección al corredor.
—Te acompaño, quiero llamar al colegio para saber de los chicos—agregó Angelina.
Ambas mujeres se alejaron, pero apenas estuvieron fuera del alcance de la familia un estallido sonó en el jardín. De inmediato Ron apareció completamente alterado corriendo por el camino de piedra que llevaba hasta la puerta de la casa.
—¡Ron pero qué demo…!
—Ahora no Bill—dijo agitado—tenemos que ir a Hogwarts— añadió completamente cegado por una ira inexplicable, con los ojos brillantes y las pupilas dilatadas.
—¿Por qué? ¿Ocurrió algo con los niños? —preguntó Penélope que se había mantenido callada, Ron la miró con cara de pocos amigos.
—No, pero va a pasar—dijo ofuscado, Percy se acercó a él.
—¡Habla de una vez Ronald! ¿Qué sucedió? ¿Tiene algo que ver con el cambio de clima?
Los ojos de Ron se achicaron, sus labios se crisparon y sus nudillos crujieron.
—Es probable… si un asesino anda suelto—dijo con tono lúgubre, y antes de que Bill abriera la boca dijo— Potter está con vida.
Lo siguiente que sucedió fue exactamente una imagen en cámara lenta donde cada uno de los presentes cambió su expresión preocupada por una sombría. Los ojos de cada miembro de la familia se volvieron oscuros y brillantes, y sus pieles pasaron del tono rosado a ser pálidas como la leche. La única que parecía mantenerse en sus cabales era Molly, quien temblaba de pies a cabeza y se había llevado las manos a la boca.
—Mi niño está vivo—masculló— gracias a los Dioses…
—Ese infeliz está con vida—gruñó Bill— ¿No estaba muerto?
—¡Nos engañó a todos y lo peor es que está oculto en Hogwarts! —gritó Ron, las mujeres ahogaron un grito.
—¡Los niños! —exclamaron Fleur y Angelina.
—¡Hay que ir a buscarlo! —dijo Percy sacando su varita del bolsillo de la bata— ¡No lo mató Azkaban, pero lo haremos nosotros!
—¡SÍ! —gritaron todos.
—El ministro ya va en camino—anunció Ron—sólo es cosa de tiempo—y luego sus ojos resplandecieron tétricamente— Espero que me dejen un poco para poder torturarlo con mis propias manos.
Estaban todos tan absortos en su plan de venganza que nadie se percató de cuando otro estallido rompió el aire.
—Ni siquiera lo piensen—Dijo Lily completamente agitada, Ron la miró con cara de pocos amigos.
—¡Pero si es la fisgona! ¡Vete a tu casa niña tenemos asuntos que resolver!
—A mi también me da gusto verte tío Ron—dijo con sarcasmo. Molly se levantó con una agilidad asombrosa del sillón y corrió a abrazar a su nieta.
—¡Por todos los Dioses, mi niña! —Exclamó agitada, Lily le devolvió el abrazo— cuantas calamidades Santo Merlín…
—¿Ya lo sabes? —le susurró— que papá está vivo…—reafirmó. La mujer tomó su cara con ambas manos, estaba tan vieja y cansada que Lily sabía que apenas podía sostenerle la mirada.
—Siempre lo he sabido mi cielo—contestó soñadora y con lágrimas en los ojos, pero repentinamente esa burbuja fue deshecha cuando Ron agarró a Lily con fuerza por el brazo.
—¿Qué crees que haces pendeja? ¡Aléjate de mi madre! —dijo con los iris de sus ojos completamente negros. Lily intentó zafarse del agarre pero el hombre la tenía sujeta con demasiada fuera.
—¿Qué te volviste loco? ¡Suéltame!
—¡Ron! —exclamó Molly con la voz quebrada, pero de inmediato Bill y Percy la alejaron de Lily— ¡Mi niña!
—¡Abuela! —gritó comenzando a aterrarse por el comportamiento monstruoso de Ron, intentó darle golpes con las piernas pero fue inútil; temía porque el frasco con la poción cayera al suelo desde su bolsillo— ¡Déjame! ¡Valmorian los tiene a todos vueltos locos!
—¡Deja de hablar de Athos como si fuera un monstruo! —la zarandeó Ron agarrándola por ambos brazos, Lily sintió que algo se torcía en sus muñecas— ¡Aquí los únicos locos son tú y el imbécil de Albus por creer en el asesino de Potter!
—¡Papá no es un asesino! —gritó con rabia— ¡Es tu mejor amigo! ¡El asesino es Valmorian!
Un grito agudo seguido de un silencio alertó a Lily. Había llegado demasiado lejos. Molly gimió con amargura y de inmediato todos los hombres, incluso George, que se había mantenido en silencio con una expresión bastante aturdida, se acercaron a Lily. Ron apretó más sus brazos y la chica comenzó a llorar.
—¿Qué crees que haces Ronald Weasley? —chilló Hermione que venía corriendo a tropezones, pero su marido apenas la miró.
—¡Ándate de aquí Hermione, esto es entre mis hermanos y la estúpida de tu sobrina!
Hermione abrió mucho los ojos cuando vio que la chica estaba jadeando de dolor a causa de la presión de su tío.
—Ayúdame—logró gemir.
—¿Qué pasó contigo? —susurró Hermione cubriéndose la boca con rabia y miedo— ¡Tu no eres así!
—¡Hermione! —gimió Lily cuyos brazos se estaban tornando morados.
—¡Ni te atrevas a acercarte! —rugió Bill con una voz no propia de él, pero por suerte la mujer fue más rápida, y antes de que su cuñado la agarrara e hiciera lo mismo que Ron con Lily, metió la mano en el bolsillo de la capa de su sobrina y liberó el frasco quitando el tapón que lo mantenía sellado.
De inmediato lo arrojó al suelo provocando una enorme erupción. La casa quedó completamente a oscuras y se vio obligada a cubrir su nariz debido a la pestilencia. Un vapor de color verde y denso se propagó por cada rincón de la casa, cada habitante de ella comenzó a toser, y Lily, aprovechando su liberación se arrojó al suelo encontrándose con ella.
—¿Estás segura que es la poción correcta? —preguntó Hermione con asco.
—Totalmente, sólo hay que esperar—contestó la chica cubriéndose la nariz.
—¿Estás bien? —le preguntó preocupada, Lily le mostró las muñecas marcadas por las manos de Ron—¡Lo voy a matar!
—¡No! Recuerda que está bajo los efectos del hechizo—gritó por encima del ruido de gargantas estranguladas.
—¡Por Dios los está matando! —gimió Hermione con lágrimas en los ojos— ¡Ron, Ron! —gritó desde el suelo, intentó levantarse pero Lily la retuvo.
—¡Sólo espera! —le pidió urgida.
Hermione cerró los ojos con fuerza y algunas lágrimas rebeldes escaparon de ellos hasta que repentinamente el ruido alrededor cesó y el vapor mágicamente desapareció.
Ambas se miraron asustadas y poco a poco se fueron poniendo de pie para encontrar a su alrededor a todos los miembros de la familia desmayados en el suelo.
—¡Ron! —gritó Hermione.
La mujer corrió hacia su marido que yacía desmayado sobre uno de los sillones, Lily repentinamente sintió un malestar en el estómago, ¿y si se había equivocado?
Todos estaban inconcientes, incluso su abuela, la cual se llevó la peor parte de toda la desintoxicación, puesto que no lo necesitaba.
Unos quejidos lastimeros comenzaron a asomarse en diversos rincones de la sala. La primera en erguirse y quedar sentada sobre el suelo fue Angelina, pero de inmediato los demás comenzaron a imitarla.
—¡Gracias a Dios estás bien! —se escuchó gritar a Hermione que prácticamente colgaba del cuello de un aturdido Ron.
—¿Qué pasa…?—masculló— ¿Hermione? ¿Qué…? ¿Dónde estoy?
—¿Estás…? ¿Cómo te sientes? —indagó con precaución, Lily puso mucha atención a su respuesta, pero Ron miraba un punto vacío con los ojos visiblemente cansados.
—¿Qué…?—inhaló profundamente— ¿qué está ocurriendo aquí? ¿Dónde…? ¿Estamos en La Madriguera?
Hermione miró a Lily con extrañeza.
—Ron, ¿qué recuerdas? —preguntó pacientemente, él movió su cabeza con suavidad y se llevó la mano con lentitud hacia la sien.
—Siento como si hubiera pasado por la peor resaca de mi vida—farfulló— ¿Qué está ocurriendo? Mi mente tiene lagunas.
Esta vez la que se alarmó fue Lily. La mirada asustada de Hermione sólo podía indicar que algo no había salido bien. Tal vez la poción sí había efectuado su cometido, pero lo que Lily jamás pensó fue qué tan efectiva sería contra un hechizo que hacía vivir otra realidad. ¿Y si Ron seguía creyendo que tenía veintiséis años?
—¿Tío Ron? —aventuró, Ron la miró con extrañeza.
—¿Lily… qué?, ¿qué haces aquí? —preguntó frunciendo el ceño, y luego miró al rededor— ¿qué.. Qué hacemos todos aquí?
Nuevamente Hermione intercambió una mirada de desconcierto con Lily, todos en la habitación se miraban unos a otros completamente desorientados. George se puso de pie y ayudó a Angelina, Bill hizo lo mismo con Fleur que tenía una mano apoyada en su cuello como si le doliera la garganta, y Penélope se abrazó a Percy exigiéndole explicaciones con un gesto de su ceño fruncido. Nadie dijo nada, todos parecían salidos de un largo letargo, como si hubiesen despertado de una larga siesta.
—¿Alguien puede explicar qué está pasando? —exigió saber Bill— Siento que la cabeza se me parte en dos.
—Es como si a mi cerebro se le hubiesen atorado las ideas—dijo George— ¿qué día es hoy?
—Un momento—saltó Lily asustada— ¿Qué es lo que recuerdan?
—Bueno—dijo George con una mueca—recuerdo lo que desayuné esta mañana.
—Y yo que estaba contigo Hermione, en casa, a punto de irnos a dormir—acotó Ron masajeándose las sienes.
Ambas se miraron.
—Y yo recuerdo todo lo que sucedió hace diecisiete años y que todos ustedes olvidaron—dijo Molly Weasley desde un costado, parecía mucho más lúcida de lo normal.
—¿Abuela? —Lily se acercó apresurada— ¿Te sientes bien?
—Claro que sí, de hecho mejor que nunca—dijo sonriente.
—Pero tú… tú siempre defendiste a papá, ¿por qué hablas como si nunca lo hubieras hecho?
—Mi niña, siempre he defendido a tu padre y lo sigo afirmando, —dijo la anciana con una sonrisa—, pero honestamente nunca me había sentido tan joven.
—La poción debió actuar como medicina, —indicó Hermione, todos alrededor se miraban sin comprender— mírale las manos, ya no tiene manchas, y las ojeras desaparecieron.
—No me digas que Valmorian te estaba contaminando a ti también…—susurró Lily muy bajito para que sólo Molly pudiera oírla, la mujer le acarició la mejilla.
—No podía evitar que me envenenara querida—dijo suspirando—. No le servía hacerme lo que le hizo a tus tíos, supongo que pensó que envenenándome poco a poco me mataría más rápido. Era más conveniente para él que si me mantenía controlada, después de todo nadie creía en mi—dijo mirando a sus hijos.
—¿Alguien me puede explicar que rayos sucede?, ¿por qué hablan de Harry como si fuese un crimi…?
La voz de Ron quedó congelada en el aire. El silenció reinó por un largo instante mientras entre todos parecían unir cabos sueltos. Hermione acarició el brazo de su marido, preocupada.
—¿Qué te ocurre?, ¿te sientes bien? —indagó con cuidado, Ron la miró repentinamente pálido.
—Díganme que no cometimos una atrocidad—dijo temblando, Lily se asustó al ver cómo las manos de su tío tiritaban como si estuviera congelándose.
—Dónde… ¿dónde está Harry, Lily? —preguntó Bill con el ceño ligeramente fruncido, ella pareció dudar un instante antes de poder contestar.
—¿Qué es lo que recuerdan? —insistió sin responder a la pregunta, Hermione movió la cabeza.
—¿Ronald, querido, qué piensas?
Ron la miró con sus ojos azules aguados, su boca se movía como si quisiera decir algo, pero no salían palabras.
—Recuerdo todos los días de mi vida, pero…—masculló luego de un instante y se llevó un puño a la boca como si quisiera menguar un dolor muy poderoso—, pero Harry no está en ninguno de ellos.
—Por todos los Dioses—gimió Percy que se dejó caer sobre una butaca, Penélope le sujetó la mano— ¿qué hemos hecho?
—Tengo el vago recuerdo de algo que me hizo sentir mucha rabia—dijo George golpeándose la frente— pero no sé qué…
—Yo les diré qué es eso que les sucede—dijo Molly con una renovada energía poniéndose de pie sola, sus hijos y nueras la miraron algo cohibidos sin saber exactamente como reaccionar ante la matriarca— Harry fue culpado del asesinato de Arthur, algo que ustedes, tropa de traidores creyeron a sangre fría. Eso es lo que ocurrió.
—No…—gimió Ron poniéndose de pie y llevándose una mano a la frente—Harry nunca haría algo como eso, ¡Merlín mi cabeza va a explotar!
—Pero Harry no mató a papá, ¿verdad? —preguntó George estrujándose las manos— Por favor, ¡dinos que es inocente!
—¡Claro que sí! —Dijeron Hermione y Lily a la vez.
—Lo que pasó es que fueron hechizados por un maldito desgraciado, y hasta hace solo un segundo creían que papá realmente era el asesino del abuelo—explicó Lily sintiendo su boca seca. Las mujeres gimieron, pero el grito más estrangulado provino de Ron.
—No… No, no, no—gimió como un niño agarrándose la cabeza—no puede ser, no puede ser, recuerdo el juicio pero no…
—Ron por favor cálmate—suplicó Hermione abrazándolo por la espalda— cariño, por favor…
—No es cierto, —dijo George con una mueca adolorida— nunca podríamos creer algo así de Harry, él… es familia.
—Pero no creyeron en eso el día de su juicio—insistió Molly cruzándose de brazos, a Lily le impresionó que se viera tan ágil e imponente cuando siempre la conoció como una anciana débil y frágil.
—Harry es como mi hermano—gimió Ron temblando sin soltarse la cabeza— díganme que está bien, por favor…
—Lo está—dijo Lily cuidadosamente— pero no por mucho tiempo si no hacemos algo.
—Un momento—zanjó Bill repentinamente, Fleur se abrazó a su brazo derecho— dijiste que habíamos sido hechizados, ¿qué quisiste decir?
Lily suspiró y Hermione le lanzó una mirada de advertencia, claramente pidiendo sutilidad ante el tema.
—Eso, que fueron hechizados…—suspiró—… es una larga historia.
—Creo que tenemos tiempo para escucharla—dijo Percy enojado— no puede ser que no recuerde la mitad de mi vida, ¿qué fue lo que nos hicieron? —exigió saber.
—Realmente no tenemos tiempo para contar lo que pasó, los Dementores van en dirección a Hogwarts—dijo Lily visiblemente preocupada mirando por la ventana.
—¿Qué mierda dices? —saltó Ron acercándose preocupado para mirar por ella, Lily se hizo a un lado— ¿Qué hacen los Dementores liberados? —susurró.
Lily volvió a suspirar.
—Van a buscar a papá—dijo con rapidez, todos los ojos se posaron en ella. Si tenía que contar la historia mejor era hacerlo rápido—, no hay tiempo para explicaciones, pero intentaré ser breve—. Tomó aire y recitó sin respirar ni detenerse:—: a papá lo acusaron del asesinato del abuelo hace diecisiete años por culpa de un tipo llamado Athos Valmorian; por causa de ese imbécil lo metieron a Azkaban y lo alejaron de nosotros. Este sujeto los controló a todos con una poción de Azufre, enfermó a la abuela, y les hizo creer que papá era culpable así que se olvidaron de él, incluso mamá y James. En resumen, Valmorian es hijo de Voldemort, su nombre real es Lothus y también es hijo de Bellatrix Lestrange y es obvio que quiso vengarse por la caída de su padre, pero como le salió el tiro por la culata gracias a que el señor Malfoy sacó a papá de Azkaban ahora va en dirección a Hogwarts donde está oculto para acabar con él ¡y por eso tenemos que irnos ya!
Un silencio más que incómodo reinó en toda la sala. Los ojos de cada uno de los presentes se abrieron como platos. Ron se levantó del sillón donde estaba y se acercó a Lily pálido como la cera.
—Dijiste… ¿dijiste que Voldemort tuvo un hijo?
—Eso es lo de menos, ¿dijiste Malfoy? —destacó George con los ojos como platos.
Lily resopló mientras Hermione atrás hacía un gesto técnico mirando hacia el cielo.
—De verdad, verdad, es una historia demasiado larga para contarla en un segundo —se quejó la muchacha—, sólo les pido que me crean, papá los necesita, está solo en Hogwarts y una tropa de Dementores comandada por un lunático va a atacarlo, ¡por favor, se los suplico! —Gimió entrelazando sus manos suplicante— ¡Salven a papá!
—Mon dieu…—se escuchó gemir a Fleur que temblaba de pies a cabeza, Bill apretó los puños y tensó la mandíbula. A ojos de Lily se veía tan brutal que sólo le faltaba ponerse un escudo en el pecho y hacerse trenzas en su barba rizada para parecer un Vikingo.
—¡Sea quien sea ese desgraciado nos jodió a todos la vida!—rugió Bill— ¡No me importa si es hijo de Voldemort, y tampoco me importa gritar su nombre! —agregó cuando Angelina y su mujer lanzaron un gritito— ¿Qué están esperando? ¡Muévanse!
—¡No Bill, aguagda, puede seg peliggoso! —Gritó Fleur agarrando el brazo de su marido, pero el hombre parecía decidido a luchar.
—¿Qué no lo ves Fleur? ¡Nos robaron diecisiete años de nuestras vidas! ¡Diecisiete! —gritó colérico, Ron tembló y ante la sorpresa de Lily comenzó a derramar lágrimas silenciosas por sus mejillas.
—Pero no todo está perdido, al menos recordamos a nuestros hijos, su infancia, nuestras familias—sollozó Penélope, Percy asintió levemente con la cabeza.
—Eso no impidió que olvidáramos quienes éramos, todos estos años fuimos una marioneta para algún tipo de sicópata.
—Por todos los Dioses…—gimió Ron llorando— ¿Qué hemos hecho?
—Ron…—murmuró Hermione con los ojos húmedos, se acercó a él y lo abrazó por la espalda mientras éste se perdía con la mirada en el cielo nublado— Cariño, no fue tu culpa, no fue culpa de nadie.
—Tantas veces que me dijiste… tantas veces que ustedes nos dijeron la verdad…—masculló con rabia volteándose a ver a su mujer y a su madre— lo recuerdo, recuerdo sus súplicas para ir a ver a Harry a Azkaban, recuerdo tu locura madre, recuerdo… ¡MIERDA! —gritó dándole una patada a una silla—¡Recuerdo todas las atrocidades que hice! ¡Casi nos separamos Hermione!, ¡recuerdo a Harry llorando, diciendo que era inocente! ¡Somos unos monstruos! ¡Debimos nosotros caer en Azkaban! ¡Por Merlín, Harry! ¡Qué mierda hicimos!
—Ron, ya…—lloró Hermione abrazándolo, Lily sollozó en silencio—, déjalo querido, no fue tu culpa, estaban hechizados.
—¡Soy un Auror! —dijo colérico— ¡Debí haberme dado cuenta!
—Ni siquiera papá pudo quitarse el peso del maleficio—dijo Lily con la voz gruesa tratando de evitar que cayeran más lágrimas—, ¿cómo podían ustedes?
Antes de que George pudiera agregar un comentario, porque parecía demasiado choqueado como para expresarse, un alarido ensordecedor arañó el cielo, todos se cubrieron las orejas con las manos y se lanzaron al suelo cuando los cristales de las ventanas volaron en pedazos.
—¡Ron! —gritó Hermione.
—¡Percy, Percy! —se escuchó gritar a Penélope.
—¡Qué mierda! —gritó uno de los hombres, pero Lily no supo distinguir quién fue.
El alarido dejó un leve eco en el aire y a todos temblorosos. Molly miró el entorno asustada, mientras todos se ponían de pie ayudándose entre ellos.
—¿Qué fue eso? —gimió Angelina, George la abrazó por los hombros mientras todos se asomaban a la ventana destruida.
—¿Los Dementores aúllan? —preguntó éste con un tono de voz no propio de él, Lily negó con la cabeza absolutamente ignorante de la respuesta.
—No fueron Dementores—dijo Bill frunciendo los labios, se quedó en silencio un instante mientras parecía analizar la situación— ¿alguien… ha sabido de Charlie?
—Hace meses que no se comunica con la familia—dijo Molly preocupada— ¿Por qué lo preguntas?
—Porque ese alarido proviene de un dragón—adivinó sin quitar los ojos del cielo, Lily se estremeció pero algo tibio subió por su pecho.
—Teddy tampoco se había comunicado con la familia—dijo muy bajito— pero anoche lo hizo con nosotros, sabe que papá es inocente—agregó con rapidez, y luego susurró como si se le hubiera ocurrido una idea— Valmorian nunca se dio el tiempo de darle la poción porque estaba lejos.
—¿Y crees que Charlie…?—comenzó a murmurar Ron.
—¿Qué Charlie recordó todo mucho antes que ustedes? —completó Hermione, George hizo un sonido con la boca.
—Si fuera así va a tener que pagar los vidrios rotos—dijo señalando el desastre con la cabeza, Angelina le dio un codazo.
—¡No es momento para bromas!
—¿Qué, qué dije?
Pero nuevamente el alarido los estremeció, y Lily ante el pánico de que no fuera lo que todos estaban pensando, se escondió detrás de Bill. Sin embargo esta vez toda la casa se remeció, y varios objetos cayeron de los estantes.
—¡Ron!, ¿qué haces! —gritó Hermione, pero su marido en lugar de mantener la cabeza protegida saltó por la ventana—¡Ron, regresa! ¡Ah, es un cabezota!
—¡Vamos tras él! —ordenó Bill saltando también por la ventana desecha. Lily frunció el ceño al ver a los otros dos hermanos correr detrás de él como si aquella orden no pudiera ser negada.
No pasó mucho rato cuando Ron regresó con una sonrisa triunfante y curiosamente siniestra acompañado de sus hermanos, y para sorpresa de todos, de un desaparecido Charlie, a quien los años le habían dado la apariencia de un rockero motorizado en decadencia. Una gruesa barba naranja y rizada le cubría todo el rostro y el cabello le llegaba hasta poco más debajo de los hombros con el mismo estilo. Lily apretó los labios, vestía un chaleco de cuero sin mangas, sendos tatuajes cubrían sus brazos y su cuello era decorado con un collar repleto de colmillos de todos los tamaños.
—¿Qué tal familia? ¿Listos para la acción? —dijo animoso, las mujeres se miraron pasmadas— ¡Mamá! —exclamó como un niño al ver a Molly, y corrió hasta ella saltando la ventana para estrecharla entre sus brazos.
—¡Oh, Merlín! —alcanzó a exclamar la madre mientras su hijo la apretujaba con aquellos brazos gruesos y tatuados.
Esta vez Lily no pudo aguantar la carcajada pero al intentarlo soltó un sonido estrangulado proveniente de su garganta. Charlie era el completo contraste con Bill, el segundo rebosaba de hombría y ferocidad, mientras que el otro parecía más bien un viejo al que no quería que los años le pasaran la cuenta.
Cuando el hombre dejó a la anciana en el suelo miró a todas las mujeres con una sonrisa amplia y juntó sus manos chocando los puños.
—Damas queridas, ¿están listas para la acción?
—¿Qué acción?, ¡Dioses! —Exclamó Angelina— ¡Cada vez que te veo te pareces más a esos muggles que estorban en la carretera con sus maquinas ruidosas!
Charlie hizo un gesto elocuente con la mirada.
—¡Entonces prepárense señoras, porque esas maquinas ruidosas no se comparan con mi Raticus!
—¿Quién es Raticus? —preguntó Lily desorientada, Charlie la miró por primera vez.
—¡Oh, Merlín!, ¿eres tú, Lily? —Charlie la sujetó por los hombros y la chica vio que sus ojos pequeños y azules se ponían brillantes— eres la viva imagen de tu madre—susurró.
—Entonces démonos prisa antes que me quede huérfana—suplicó Lily desesperada ante tanto alboroto— ¡Hay que salvar a mis padres!
—¡En eso estoy linda! —Charlie se puso los dedos en la boca y lanzó un fuerte silbido que obligó a las mujeres a cubrirse los oídos nuevamente. Los hombres que estaban en el jardín, al otro lado de la ventana, se hicieron a un lado cuando una enorme bestia de color verde oscuro, húmeda y escamosa, apareció reptando en el patio trasero de la Madriguera desplegando sendas alas que se confundían con el cielo oscuro— Te presento a Raticus, querida—dijo orgulloso señalando al tremendo dragón con la cabeza— y puede llevar a muchos pasajeros—. Agregó chocando nuevamente sus puños— ¿Entonces?, ¿quién quiere dar un paseo?
Lily sonrió nerviosa e intercambió una mirada con Hermione, sabía lo que pensaba: era una locura, pero al menos llegarían a tiempo al castillo.
/
Harry se desprendió de la gran gabardina de Whitemore que a esas alturas ya no le serviría de nada más aparte de agregarle peso extra a sus movimientos. Se arremangó las mangas de la camisa y se ajustó los pantalones hechizando un par de suspensores en su pecho. Afirmó la varita de Saúco en su mano como si en ello se le fuera la vida y miró a sus aliados.
—Defiendan el colegio—les dijo—pero a Valmorian me lo dejan, lo quiero vivo… y tal vez un poco herido.
Kingsley lo agarró por el codo cuando Harry se dispuso a abandonar la torre, la mirada vieja de su gran amigo y mentor estaba cargada de sentimientos que no podía descifrar.
—Sabes que eres un gran mago Harry, pero debes recordar que hay todo un sequito de hechiceros a la cabeza del ministerio que están doblegados por este hijo de puta, no te vamos a dejar solo cuando llegue el momento.
—Así es—dijo Draco apretando los puños— ¡yo también quiero cargarme a ese bastardo secuestrador!
Harry miró a Draco y no pudo evitar sentir gratitud. Tal vez era la edad, nunca lo sabría, pero si los años lo habían llevado hasta ese punto con aquel que creía su rival cuando niño, entonces agradecía que fuera él quien peleara a su lado.
—Sabes que nunca tendré cómo agradecerte todo lo que hiciste por mí, Draco—dijo respetuosamente y estiró su mano— desde el momento que me sacaste de esa maldita torre dejé el pasado atrás, no puedo más sino que considerarte un amigo.
Draco hizo una mueca de asco y Scorpius sonrió con los labios apretados.
—No seas mariquita Potter, —se quejó— no es el momento para hablar idioteces, ¡hay que luchar! —Harry dibujó una sonrisa apretada, pero antes de quitar la mano Draco se la tomó—, Pero sí, acepto la tregua.
—Prepárense magos, no hay tiempo para sentimentalismos—susurró la voz fría de Nordieth quien comenzaba a alejarse hacia la puerta de la torre, sobre ellos la nube comenzaba a dispersarse y cientos de manchones negros comenzaron a abalanzarse sobre el escudo que protegía el colegio.
—¡Hay que alejarlos de Hogwarts! —chilló Neville, Hagrid aulló de pánico.
—¡Tengo que llegar al bosque! —dijo Harry, Kingsley lo miró con los ojos desorbitados.
—¿Qué estás loco? ¡Si te alcanza Valmorian te mata!
—¡Tengo un plan!—gritó por encima de los golpes que provocaban los Dementores.
—¿Cuál? ¿Suicidarte? —dijo Draco. Harry agitó la cabeza.
—Confíen en mí—pidió al momento que sentía una fuerte punzada en la frente—, tengo que alejar a los Dementores del castillo, o van a hacerle daño a los alumnos.
—¿Y qué propones? —preguntó Nordieth, Harry se sorprendió de que le prestara atención.
—Tengo que llegar al bosque—dijo mirando al oscuro horizonte— Ustedes dos, Draco, Scorpius y Nordieth vengan conmigo, necesitaré todos los Patronus posibles.
—¿Y nosotros qué, o piensas dejarnos acá mirando las estrellas? —dijo Neville urgido, Harry le puso una mano en el hombro y apretó con fuerza.
—Eres un profesor amigo, tienes que proteger a los alumnos, te necesitan aquí—dijo suplicante— los necesitan—agregó viendo a Hagrid.
De lejos los gritos de todos los niños comenzaban a sentirse, los temores de Harry se hicieron realidad, había llegado la hora de ver a Valmorian cara a cara y no iba a cometer el mismo error de que inocentes murieran por su causa.
—¡Tenemos que salir del colegio! —dijo Scorpius preocupado— ¡Mi hermana está allá afuera!
Un estremecimiento azotó al castillo, Harry se asomó por el balcón, en la entrada de los cerdos alados un ejército de magos comandados por Gullier atacaba el escudo protector.
—¡Vete de una vez! —gritó Kingsley agarrándolo por el brazo y empujándolo lejos del balcón— ¡nosotros nos haremos cargo del castillo, tú vete y mata a este desgraciado!
Harry asintió con rapidez y antes de salir de la torre abrazó a Kingsley con fuerza, éste otro un poco cohibido e impresionado tardó en devolverle el gesto.
—¡Por favor! ¡Déjense de mariconadas y vámonos de aquí! —gritó Draco, pero Harry no le hizo caso.
—Si algo me sucede cuida a Ginny y a mis hijos—susurró antes de soltarlo y alejarse de la torre sin mirar atrás con Nordieth, Draco y Scorpius pisándole los talones. Necesitaba hallar la forma de salir del castillo para llegar al colegio.
/
Estaba sola en su casa, el cuerpo le temblaba, sentía frío y todo a su alrededor parecía extraño y confuso.
Se abrazó a si misma sintiendo que aquella blusa la asfixiaba, se soltó el moño que la estaba ahogando y respiró hondo. Pero la asfixia seguía.
Un sinfín de imágenes atacaba su cabeza causándole fuertes dolores. Se la agarró con ambas manos y apretó los ojos, no estaba bien, nada en aquel mundo estaba bien. El frío se propagó aún más a su alrededor y trató de encontrar confort en algún recuerdo cálido que le calentara el pecho, pero sólo había sombras.
Alzó la mirada y se concentró en la oscuridad que se proyectaba al otro lado de la ventana, esa noche no era normal, pero ¿qué era normal?
Bajó las manos poco a poco y se aferró el pecho, ¿qué ocurría con ella? ¿Por qué sentía que era una traidora? ¿Por qué al recordar sus besos y sus ojos azules sentía que era incorrecto pero a la vez lo mejor que le había pasado en la vida?
Nuevamente sintió ese vértigo que las últimas semanas había sido tan recurrente, y sin esperarlo, como todas esas veces, algo la agarró del estómago y la succionó estrechándola en una especie de túnel que le quitó el aire.
Para cuando la asfixia terminó lo siguiente que sintió fue una fuerte sacudida y su cuerpo cayó con fuerza sobre un suelo de piedra dejándole diversas magulladuras por todo su cuerpo. Cerró los ojos, no quería mirar alrededor, tal vez ya había muerto y era el momento de pagar sus culpas por todos los errores que había cometido.
A su alrededor se esparcían gritos lejanos que vibraban como ecos, seguro que eran todas las almas en pena que no tenían escape de aquel infierno en el que le correspondía estar.
Pero entonces los gritos se hicieron más certeros y más cercanos. Las paredes y el suelo se agitaron y el frío se agudizó, como si mil astillas se le clavaran en su piel. Levantó la cabeza para mirar, y le extrañó encontrarse en medio de un pasillo desolado pero increíblemente vivo. Todos los ruidos estaban demasiado cerca.
Apenas logró incorporarse hasta quedar sentada en el suelo, por su frente caía un hilo de sangre, y sus piernas y brazos eran adornados con feas raspaduras.
La cabeza le zumbaba como tambor, unos pasos duros y pesados se acercaban, pero no podía pensar, ni siquiera podía sacar conclusiones o unir las pistas de sonidos y objetos a su alrededor para saber dónde se encontraba. Los ruidos cada vez estaban más cerca, las pisadas cada vez retumbaban más en su cabeza provocándole una severa molestia que la obligó a cubrirse los oídos, entonces, todo se hizo silencio.
Entonces alguien la agarró por un brazo y la zarandeó por los hombros, pero lo único que lograba escuchar eran sonidos amortiguados.
—¿Qué haces aquí?, ¿cómo entraste?
La voz era gruesa y sonaba asustada, no la reconocía, pero ya no tenía fuerzas para identificarla, luego, todo fue oscuridad.
/
Lily se agarró con fuerza a la espalda de Ron que parecía tanto o más tieso que ella. Bajo sus pies se desprendía un interminable océano de árboles, y el frío poco común para esa noche le estaba calando los huesos.
Todos iban montados sobre Raticus, el dragón de Charlie, quien además iba de pie muy cerca de la cabeza del animal. Todas las mujeres se habían quedado en la Madriguera cuidando de Molly a excepción de Hermione que casi deja sin virilidad a Ron con tal de poder ir a ayudar a Harry.
Y aunque a Lily la habían querido dejar en tierra los terminó por convencer con un inigualable argumento que gracias a ella habían podido salir del trance que les costó la mitad de sus vidas.
Aunque sin mucho optimismo, de todos modos la subieron al dragón, pero Bill insistió en que se mantuviera apartada y que su única y exclusiva misión se iba a centrar en encontrar a Harry para darle aviso.
Sus manos temblaron al imaginarse cómo estaría su padre al verse acorralado por personajes que ni siquiera eran villanos, sino que dignos Aurores manipulados mentalmente. No le quedaría más que defenderse, y ella sabía que su padre no escatimaría en fueras con tal de llegar a Valmorian, y realmente esperaba que no cometiera la atrocidad de matar a gente inocente que no tenía la culpa de ser marionetas de ese desgraciado.
Una sacudida y luego un brusco giro la obligó a agarrarse del estómago de Ron con más fuerza, Hermione lanzó un chillido, pero no podía verla porque estaba mucho más cerca del cuello del dragón, y ella estaba prácticamente sentada en la comisura de las alas.
El animal siguió volando de costado y Lily apretó más sus piernas contra el lomo temiendo caer. Cerró los ojos para no mirar hacia abajo, pero una sacudida le hizo abrirlos y fue cuando vio a Hogwarts por fin, pero éste estaba a oscuras, con rastros del límite Bosque Prohibido en llamas y con cientos de manchas negras rebotando e intentando flanquear lo que se suponía era el campo protector.
—¡Vamos a decender! —gritó Charlie, y Lily sintió como Ron se ponía rígido como una estatua. Lo que vino después fue una violenta sacudida que le hizo despegarse un poco del lomo.
El dragón desplegó sus alas de forma recta y planeó lanzando una llamarada de fuego contra los Dementores que iban en dirección hacia ellos. Supuso que había dado resultado ya que el frío de los pensamientos negativos nunca llegó.
Raticus cayó en picada planeando espectacularmente sobre la torre de astronomía donde Charlie lo guió, le dijo algo en un lenguaje que no conocía y luego se dirigió a los pasajeros.
—¡Tienen que saltar! —gritó.
Todos se miraron como si estuviera loco, pero los Dementores habían vuelto a aglomerarse en torno al animal y necesitaban entrar al castillo sin que estos los siguieran.
Fue cuando Ron se giró y miró a Lily directo a los ojos.
—Tienes que ir tú—le dijo, Lily parpadeó confundida— estás en mejor forma que todos nosotros, tienes que ser tú la que salte.
—¿Qué te volviste loco? —dijo aterrada—¡no pienso saltar!
—¡Tienes que hacerlo! ¡Tu padre te necesita y con todos estos Dementores en su búsqueda no podrá escapar!
Lily pareció pensarlo un segundo, miró hacia abajo, al menos cien metros la separaban de la torre y el balcón era pequeño.
Achicó los ojos, el balcón, aquel donde su padre le reveló quien era en realidad.
—¡Ve Lily! —la voz de Bill llegó desde lejos, pero cuando alzó la cabeza vio como un gigantesco lobo plateado de pelaje grueso volaba a su alrededor— ¡estaremos bien!
Lily asintió con lentitud, pero necesitaba buscar apoyo en alguien que no quisiera su suicidio inmediato, sin embargo no lo encontró, porque Hermione, a pesar de tener los ojos llenos de lágrimas, le pedía exactamente lo mismo.
—¡Están todos locos! —gritó, pero fue justo cuando Raticus dio una sacudida ante el ataque de los Dementores que los rodeaban.
—¡SALTA! —gritó Bill.
—¡Estarás bien! —le dijo Ron.
Lily cerró los ojos y se soltó de la espalda de su tío. De inmediato el frío le caló los huesos al notar que su pecho sudaba. Se puso de pie sobre el lomo del animal que no dejaba de dar brutales sacudidas, alejándose cada vez más del balcón. Se aferró a la escama de un ala y cerró los ojos suspirando, agarró su varita y les rogó a todos los Dioses existentes que la dejaran caer dentro y no fuera del balcón.
Raticus dio otra sacudida ante una fuerte estocada proveniente de algún sitio, primero vinieron los gritos y luego, al perder el equilibrio, su propia caída.
—¡ARESTO MOMENTUM! —Gritó desesperada, y una brisa de aire tibia la jaló de los pies hasta depositarla en el suelo de piedra de la torre.
Se levantó sin poder creerlo. Varios metros más arriba Raticus se alejaba hacia el bosque mientras cientos de hechizos salían disparados de su lomo. Pero antes que desapareciera de su vista detrás de una torre vio a Ron apuntándola con la varita. Sonrió, él la había salvado de una muerte segura.
Apenas el dragón estuvo fuera de contacto, Lily huyó de la torre antes que los Dementores volvieran a su trabajo de romper el campo protector. Corrió con toda la velocidad que le podía brindar su cuerpo agarrotado por el miedo, cruzó los pasillos sin detenerse encontrándose alumnos gritando desesperados por sus madres, nadie sabía qué ocurría y no los culpaba.
—¡Señorita Weasley! —gritó Helen, la profesora de Ravenclaw, estaba con su semblante tan pálido que dudaba que la mujer pudiera mantenerse en pie por mucho tiempo. —¿A dónde cree que va?
—Necesito…—dijo azorada, necesitaba apresurarse, la mujer agitó los brazos.
—¡Siga a los alumnos, nos están atacando!
—¡No puedo, necesito encontrar al profesor Whitemore!
La mujer agitó la cabeza.
—¡Nadie lo ha visto, y tampoco a Nordieth! ¡Únase al grupo ahora!
—¡Lo siento profesora, tengo que encontrarlo, es de vida o muerte!
Lily no escuchó lo último que le gritó la mujer antes de salir corriendo. Iba en contra de la corriente de alumnos, tenía que encontrar a su padre. Fue entonces cuando sin pensarlo llegó ante la gárgola del despacho de Kingsley. Dudaba que el director estuviera ahí, ya que probablemente se encontraba en plena batalla. Recitó la contraseña que tan bien recordaba y que esperaba no hubiese sido cambiada, y para su suerte, la gárgola se movió. Tenía qué haber algo en el despacho que pudiese usar, o incluso conseguir algún consejo de los cuadros de los famosos directores de Hogwarts.
Pero cuando subió las escaleras y abrió la puerta lo primero que hizo fue quedarse de piedra. Si bien no esperaba encontrarse a Kinglsey tampoco esperaba encontrarla a ella.
—¿Mamá? —murmuró.
/
Ginny estaba pálida y ojerosa, se movía como gato enjaulado de un rincón a otro. Los cuadros estaban convenientemente vacíos, Lily no podía creer su mala suerte.
—¿Hija? —dijo la mujer deteniéndose en seco. Lily la miró de pies a cabeza, su estado era deplorable, pero aún así el calor que sintió en su pecho fue mayor. Corrió hasta ella y ambas se abrazaron con fuerza.
—¿Qué haces aquí, cómo entraste?
—Yo…—Ginny tembló y Lily se separó de ella lentamente.
—Dime, estoy aquí…—susurró. Pero Ginny al mirarla directamente a los ojos la separó de un empujón.
—¿No, déjame! ¡Tengo que volver con Athos, él… él me va…!
Pero Lily al escuchar aquel nombre de los labios de su madre sintió como la ira crecía en sus entrañas al punto de alcanzar su boca. Eso no podía seguir así.
—¡Ya deja de hablar de él! ¡Basta! —dijo con rabia, Ginny la miró con autoridad.
—No me hables así que soy tu madre—exigió, Lily apretó los puños.
—Mi madre…—dijo con sarcasmo— ¡linda madre resultaste ser! Nos abandonaste toda nuestra vida y te vienes a dar ese título.
—¡Más respeto Lily! —gritó Ginny, sus pupilas se habían dilatado— ¡No tienes derecho de pedirme nada!, ¡nunca fuiste una hija ejemplar!
Los ojos de la chica se llenaron de lágrimas.
No es ella, es el hechizo, no es ella, ella nos ama…
—Porque nunca me pusiste atención…—gimió intentando creerse sus propias palabras de consuelo— siempre hemos estado ahí para ti con Albus, pero tú tienes ojos sólo para ese… ese…
—Se llama Athos y va a ser tu padre, ¡acéptalo de una vez! —gritó, y por su cara una mancha negra hizo retroceder a Lily, pero se contuvo.
—¡Athos es un monstruo!, ¡ni siquiera sabes quién es!
—¡Claro que sí! —dijo Ginny inflando su pecho— ¡es el hombre que amo!
Lily frunció los labios y el ceño. La respuesta le dolía, pero sabía que aquello no era cierto. Tanteó con cuidado el bolsillo de su casaca y encontró el frasco con la última gota de poción que quedaba y que había rescatado antes de subirse a Raticus.
—No, a él no lo amas… es lo que él quiere que creas…—murmuró, Ginny infló más aún su pecho completamente fuera de sí, la chica sintió miedo.
—Lo amo—dijo Ginny caminando lentamente hacia su hija, sus ojos estaban oscuros, negros completamente, y una sonrisa sicótica asomó de sus labios—, nunca he amado a nadie como a él.
—Si eso fuera cierto no te habrías aparecido en el castillo—dijo echando al agua la última conclusión que le quedaba después de las conversaciones vividas con su padre, Ginny crispó su labio superior—, si realmente lo amaras no te habrías besado con el profesor Whitemore ni llorarías su ausencia.
Los ojos de Ginny se abrieron desmesuradamente y justo cuando había agarrado su varita para atacarla, Lily arrojó el frasco al suelo.
La última gota explotó en una nube de humo que la obligó a cubrirse la boca como había hecho en La Madriguera, sin embargo Ginny la que comenzó a toser como loca.
Asustada se acercó a su madre, la mujer estaba de rodillas en el suelo, con la cabeza agachada tosiendo sin parar. La nube apenas había desaparecido y una leve neblina había quedado flotando en el aire, pero ella seguía sin poder respirar.
—Oh, Merlín…—se asustó Lily—Mamá, por favor... Reacciona.
Apenas giró la cabeza Lily vio algo que nunca en todos sus años de existencia había visto, los ojos de su madre brillaban y tenían un maravilloso color avellana.
—¿Lily…?—logró articular, pero la chica estaba demasiado impresionada como para reaccionar— hija…
—No hables, estarás bien…—susurró.
Con mucho cuidado la ayudó a levantarse, pero apenas Ginny logró estabilizar sus piernas y mantener el equilibrio se llevó una mano a la boca y vomitó una sustancia negra sobre la alfombra del despacho.
Lily se asustó y contuvo a su madre por la cintura, ésta aceptó el abrazo, pero mientras sus ahogos continuaban logró escucharla murmurar un nombre que la dejó fría como piedra:
—¿Harry…?
Notas:
Al fin puedo traerles el nuevo capítulo. Sufrí escribiéndolo no saben cuánto. Así que como ya saben, ¡mil disculpas!
Cada vez que llegan los finales donde me entusiasmo con batallas y soluciones a los enredos que escribí al principio me cuesta una enormidad terminarlos.
De todos modos les quiero agradecer por la disposición que tienen al leerme y por la paciencia de todos los que me siguen fielmente a pesar de los retrasos.
Y a propósito de agradecimientos, quiero agradecer a las chicas de Hanny's Army porque me hicieron publicidad todo este mes con el fic y una entretenida entrevista. La verdad es que lo que menos me esperaba era un homenaje. Todavía no lo puedo creer porque jamás me consideré una de las "mejores" (según ellas). Pero de todos modos no saben cuánto les agradezco sus palabras de apoyo con la historia.
En cuanto al fic, por Twitter dije que el personaje más llamativo sería Charlie, y bueno, no sé si lo será, pero nunca había escrito de él, así que le di un papel más "interesante" en pocas líneas.
(Espero que les haya gustado su espectacular aparición con el dragón).
No sé cómo me habrán salido todas estas escenas familiares, espero que se hayan leído creíbles, y si hay algún error, por favor háganmelo saber. Lla verdad es que esos reviews son los que más sirven porque puedo corregir cualquier falta de ortografía o gramática. Es incómodo que nadie diga los errores que hay en cada capítulo, porque después todos leen lo mal que está escrito y nadie dice nada, así que anímense, no me enojo, todo lo contrario, me ayudan un montón.
En fin, nuevamente mil gracias a todos y de verdad, disculpen mi horrible retraso.
Y estén atentos a mi twitter, al menos siempre por ahí digo todas las cosas que pasarán con mis historias.
Gracias a todos y nos leemos pronto.
Anya.-
