Hola!! Aquí estoy posteando el nuevo capítulo, en esta semana como prometí :D (Ojala las sig. actualizaciones así sean de rápidas) Muchas gracias por seguir leyendo y estar dejando sus reviews, respondiendo a ellos:
Pauli Evans Black: Qué bueno ke dejes de nuevo otro review!!! :D Me alegra ke te haya gustado el capi, es cierto ke a veces toma mucho tiempo encontrar palabras adecuadas, creeme ke a mi me pasa seguido jeje Nos seguimos leyendo ;)
Abril: Hola!! La situación de Draco y el ser mortífago lo veremos proximamente porqué como has dicho, no tiene suficientes razones para serlo. Sobre Zabini, habrá más de él en la historia también. Grax x tu review :D
Rochelle Kuchiki: Me alegra ke la historia t siga pareciendo interesante!!! :D es bueno saberlo. Esperemos ke así siga, grax x excribir.
Giselle Lestrange: Aquí ando posteando el capi jeje Sobre lo de D/Hr ke comentaste, veremos un poko d eso en este capi. Sobre Nott y lo ke piensa decir, él kiere meter en conflictos a Zabini pro las razones ke tu pones son muy válidas, veremos eso más adelante, posiblemente el sig. capi. Lo ke piensa Hermione y la relación que lleva con sus" amigos" se hablará en este capi. Sobre cuando Hermione se incomodó al hablar de Tonks, se debe a que contestó la pregunta de Ron, y pues ellos 2 no se llevan ahorita nada bien! Por eso la molestia, al tener ke responderle. Quizás no lo escribi de manera clara, sorry. Grax x tu review :)
Muchas gracias a todas las maravillosas personas ke leen mi historia, ya saben ke todos los reviews son muy bien recibidos ¡No duden en mandarlos! Tmb un grax a las personas ke ponen la historia en Alerta y Favoritos ¡Muchas gracias! Espero ke el capítulo les guste y espero poder postear muy pronto otro capítulo. Grax!
Cap XVIII: Palabras Silenciosas
Habían pasado ya dos semanas, semanas en las que Draco y Hermione se habían seguido viendo en la biblioteca, específicamente la Sección Oscura, para poder tener más información del Espejo de Oesed, aunque no tardaron en llegar a la conclusión que más información de los libros no podrían sacar.
Un Jueves por la tarde, ya en los últimos días de Noviembre, hablaron de esto.
-Lo último que me comentó Harry de ese espejo, fue que lo había visto en su primer encuentro con Quien-tú-sabes pero nada más.
-El espejo no está en Hogwarts, de eso estamos seguros.
-No creo que Dumbledore lo haya dejado en cualquier lugar, sobretodo con las otras propiedades mágicas menos conocidas del mismo.
-Donde sea que lo haya dejado, es obvio que habrá puesto gran protección mágica.
Se quedaron en silencio, pensando en los posibles lugares donde podría estar escondido el espejo.
-Pediré los mapas a la bibliotecaria-dijo Hermione, poniéndose de pie y alejándose.
No tardó mucho tiempo en regresar con varios pergaminos, que se apresuró a acomodar en la mesa, quitando los otros y poniéndolos en una silla.
Se veía a leguas que los pergaminos no se habían usado en bastante tiempo, estaban bastante polvosos y algunos amenazaban con deshacerse.
Extendieron un pergamino que mostraba a toda Escocia, lugar donde se encontraba Hogwarts. Prestaron atención únicamente a los lugares mágicos que podrían ser candidatos a esconder el espejo.
-Si lo escondió en algún lugar de estos, debió ser donde hubiera poca o nula población-comentó Draco.
-¿Por qué crees eso?
-Entre menos magos y brujas anduvieran por ahí, no habría mucha posibilidad que encontraran el espejo por error.
-De acuerdo, suena razonable. Hay que buscar las zonas mágicas donde haya una mínima cantidad de pobladores o nula.
Después de un rato de indagar y estar buscando información al respecto, llegaron a dos posibles lugares donde podría estar.
-Bien, puede estar en la Isla de Drear o en las Islas Hébridas-concluyó Hermione.
-Habrá que investigar un poco de esos lugares-dijo Draco.- Lo podemos hacer otro día, por hoy fue suficiente.
Hermione coincidió con él, ambos se encontraban cansados de las meticulosas investigaciones que habían hecho los días pasados.
-¿Qué pasara cuando tengamos un solo lugar?-preguntó ella, después de un rato que habían estado callados.
Draco la volteó a ver y titubeo un poco antes de responder.
-Trataré de encontrarlo aunque no estoy seguro aún.
Hermione no dijo nada más y observo al chico, quien ahora estaba viendo los pergaminos.
-¿Por qué quieres el espejo?
Draco no respondió y siguió viendo los pergaminos.
-¿Draco? ¿Por qué lo buscas? Ese espejo puede traer problemas.
-Porqué lo necesito-respondió finalmente él.- Me puede ser de gran ayuda.
-¿En qué? Las propiedades de ese espejo no son muy agradables-continuó hablando ella.- No sé para que te puede servir.
-No entiendes-dijo Draco, poniéndose de pie.- No vuelvas a preguntar.
Y se fue caminando.
Hermione suspiró y con un movimiento de varita, los pergaminos se volvieron a enrollar. Los tomo y también salió de la Sección Oscura, entregándolos a la Señora Pince.
Caminó hacia su sala común, todavía debía terminar una tarea de Runas Antiguas y a pesar de que la biblioteca hubiera sido el lugar ideal, prefirió su dormitorio o la sala común, no tenía muchas ganas de pasar más tiempo ahí.
El Espejo de Oesed era un tema que le rondaba la mente últimamente, no lograba entender porqué Draco le tenía tanto interés. Quizás sería mejor seguir su indicación y no preocuparse más por esas razones.
Pero es que tenía que saber, debía de saber.
Estaba claro que Draco no quería hablar del asunto, al menos en ese aspecto. ¿Qué se traería entre manos? El Espejo a ojos de cualquier mago o bruja mostraba simplemente lo que más se deseaba, pero en manos de personas que conocieran más del espejo (como ella y Draco) y no tuvieran tan inocentes intenciones…serían fatales las consecuencias.
Estos pensamientos tenía cuando entro a su sala común. Subió directamente hacia su dormitorio, ahí se escucharía al menos amortiguado el ruido que hubiera.
Se recostó en su cama y se puso a observar desde lejos, por la ventana, el cielo que oscurecía más y más.
Seguía pensando en ese espejo, ese espejo que sabía traería problemas, muy malos. ¿Por qué había que buscarlo? Había sido suficiente con enterarse de sus otras propiedades mágicas pero ahora encontrarlo…
Ni modo, no tenía opción. Ese había sido el trato que habían hecho o mejor dicho un juramento.
Abrió un cajón de su mesita de noche y tomó la rosa negra de ese entonces. No se había marchitado, seguía tan lozana y suave como el día en que Draco se la había dado. ¿Aún tendría su olor?
Se la acercó y descubrió que la respuesta era afirmativa, aún olía fuertemente a un perfume medio dulce y ¿Agridulce? Vaya, ya no sabía distinguir olores. La volvió a meter en el cajón y siguió pensando.
Pensó en Draco ¿Por qué estaría tan interesado en el espejo? Ambos lo sabían ¡Ese espejo no era bueno! ¡No lo era! Si Dumbledore se había encargado de esconderlo para evitar desgracias ¿Por qué ellos tenían que encontrarlo? Vaya, todo parecía ir contra la corriente.
En el Gran Comedor había el alboroto típico de la cena, todos platicando a todos de lo que había sucedido a lo largo del día, situaciones buenas, malas, graciosas, vergonzosas…
Pero también había asuntos más serios que tratar.
En la mesa de Slytherin, se encontraban Draco Malfoy y Theodore Nott, extrañamente no estaban acompañados por Crabbe y Goyle, aunque algunos decían que estaban cumpliendo un castigo con McGonagall.
-Han pasado dos semanas y todavía no hay información relevante-decía Nott, tomando un sorbo de su copa de zumo de calabaza.- Sabes que paciencia es algo que carece el Lord.
-Y tú también-replico Draco con frialdad.
-¿Hay algo nuevo?-preguntó Nott, haciendo caso omiso del comentario anterior.
-Estoy empezando apenas a averiguar donde podría estar, quizás en su lugar de origen.
-¿Lugar de origen?
-Donde fue creado, es muy probable que se encuentre ahí.
-¿Y dónde fue creado?
-Es en lo que estoy, sé quien lo creo y todo, pero falta saber un poco más de información.
-¿Se encontrará lejos de aquí?
-Tal vez, el apellido del tipo no suena muy común.
-¿Cuál es su nombre?
-Athan Decrate.
-Bien, veré que puedo investigar de ese tipo con otros mortífagos.
-Como sea-respondió él, encogiéndose de hombros.
-Y dime Draco-seguía hablando Nott, con una sonrisita de suficiencia.- ¿Qué sabes de Zabini?
Draco se le quedo viendo no sin algo de exasperación.
-No me importa, él puede hacer lo que sea.
-Pero ¿Sabes por qué no regreso a Hogwarts?
-¿Debería de importarme?
-Seguramente sí-afirmó Nott, dejando la copa en la mesa y utilizando ahora un tono de confidencialidad.- Él sabe ciertas cosas.
-Indagar en la vida de los demás no me interesa.
-Bueno, supongo que le interesaría a alguien saber quien mató a su madre ¿no?
Draco lo volteó a ver con una mirada, que el chico no evito el palidecer un poco.
-Cuida tu lengua Nott, otra impertinencia y el trato termina-habló él tranquilamente pero imprimiendo frialdad y odio en cada palabra.
Nott guardó silencio antes de volver a hablar.
-No sucederá de nuevo, pero enserio ¿No quieres saber?
-¡Nott! Es suficiente-dijo él en tono de advertencia, cruzándose de brazos.
-Yo creo que has de querer saber, a cualquiera le gustaría…-no terminó la frase porqué recibió de lleno en la cara un potente encantamiento que lo dejo inconsciente.
Draco se levantó con toda tranquilidad y se alejo de la mesa, algunos Slytherins volteándolo a ver, pero sin decir nada.
Estaba harto y muy molesto. Por supuesto que él también se había preguntado un poco porqué Zabini no había vuelto a Hogwarts y por espeluznantes momentos pensaba en la posibilidad de que él…pero no, no se atrevería, no sería capaz de hacerlo.
¿Qué le importaba a él si abandonaba la escuela? No era su madre ni nada parecido. Tenía completamente el derecho de hacer lo que quisiera con su vida, incluso arruinarla.
Estos pensamientos tenía mientras recorría los pasillos hacia su sala común, varias cosas tenía en la mente.
Hablando de Nott, ya estaba bastante harto de él y obviamente, no confiaba en él. ¿Quería el espejo? Lo podía buscar y buscar pero no lo conseguiría, porque él iba a ser quien lo encontrara, lo que fuera a hacer después con el ya era otra cosa.
Quizás podría presentarse con el ante el Señor Tenebroso, no dudaba ni un momento en que encontrar el espejo había sido una misión encargada por el antes nombrado. Aunque ¿Sería conveniente hacer eso?
Lo pensaría, Nott era quien tenía el reloj en contra, no él.
Harry Potter se encontraba en la Lechucería. Esperaba con impaciencia una carta muy importante proveniente de la Orden del Fénix, a pesar de que rara vez respondían a sus cartas con otras cartas, ese día no sería la excepción.
Debía de saber qué estaba sucediendo en verdad, El Profeta no decía gran cosa y ahora al tener prohibidas las salidas a Hogsmeade, no había forma de enterarse de lo que sucedía.
Incluso aunque hubiera visitas a Hogsmeade, él las evitaría todo lo que pudiera, no estaba nada ansioso por encontrarse de nuevo al Ministro de Magia, seguramente todo hubiera acabado en otro pleito de gritos. No sabía que buscaban en el pueblo, con tanta seguridad que habían impuesto, incluidos varios aurores (entre ellos Tonks), no era probable que Lord Voldemort diera una visita de cortesía.
Se acercó a una ventana y trato de ver el cielo, tarea casi imposible si consideramos que ya había oscurecido totalmente. Esperaba que en verdad respondieran la carta tal y como habían prometido.
Pero había tantas cosas que podían salir mal, la lechuza podía ser interceptada, atacada, podía haber mal clima para volar o ¿Perderse? No, estaba llegando muy lejos ¿Cómo iba a perderse? Trató de estirarse un poco para quitarse el estrés y tensión que sentía.
Llegaría, iba a llegar, tenía que llegar.
-Harry ¿Estás bien?
Era Ginny quien había hablado, estaba en la entrada viéndolo no sin algo de inquietud.
-Sí, espero la carta.
Ginny asintió, comprendiendo.
-La Orden no fallara, debes de sentirte tranquilo.
-Hay muchas cosas que podrían salir mal. ¿Por qué simplemente no se ponen en contacto por la Red Flu? Hubiera sido más fácil para todos.
-Pero, tú me comentaste que los de la Orden estaban sospechando que se encontraba vigilada la Red ¿no?
-Sí, pero…
-Quizás pareciera fácil, pero si alguien dice algo muy confidencial…al menos la carta la pueden escribir en clave, hechizarla o…no sé.
-Tienes razón-aceptó Harry.- No te ofendas pero espero que no hayan enviado a Errol.
La muchacha sonrío y se acercó más, tomando la mano del chico.
-No lo creo, aunque si de apariencias se trata…-dejo la frase sin completar, encogiéndose de hombros.
Estuvieron tomados de la mano en silencio, únicamente acompañados por el batir de las alas de las demás lechuzas o los ruidos que emitían.
-Ahí se ve algo-dijo Ginny, señalando una ventana.- No parece propiamente una lechuza.
-Pudieron haber enviado otra ave.
Llego un pájaro grande, de un color negro y en su pico llevaba un sobre. A Harry le pareció que podía ser un cuervo, pero no estaba seguro.
Tomo el sobre y vio el destinatario, con las letras H.P. Quizás hubiera muchas personas en el colegio con esas iníciales pero estaba seguro que la carta era para él.
Volteó el sobre y lo abrió, sacando una hoja doblada que al desdoblarla descubrió que estaba en blanco.
-¿Tinta invisible?-sugirió Ginny.
-Posiblemente, veamos-contestó él, sacando su varita mágica y tocando la hoja. Nada sucedió.
-Quizás necesitemos una de esas gomas mágicas-comentó Ginny, viendo la hoja.- Por varita hubiera sido muy fácil.
-Tal vez, creo que Hermione me enseño alguna vez una goma de esas de la que hablas.
-Bien, vayamos a preguntarle.
Salieron caminando de la Lechucería, directamente hacía el retrato de la Dama Gorda. Era muy probable que la carta tuviera información importante y relevante por lo que era mejor saberla cuanto antes.
Atravesaron el retrato y se encontraron de inmediato en la sala común, un rápido vistazo les permitió confirmar que Hermione no se encontraba ahí.
-¿Estará en el Gran Comedor?-preguntó Harry, aún recorriendo con la mirada a todos los presentes.
-No, cuando yo estaba ahí no la vi aparecer.
-Pudo haber ido mientras nosotros recibíamos la carta.
-O estar en su dormitorio ¡No tardo!-dijo Ginny, subiendo las escaleras que conducían a los dormitorios de las chicas.
Se paro en la puerta que correspondía a las alumnas de séptimo año y la abrió.
-¿Hermione?
-¡Hola Ginny! ¿Qué haces por aquí?-la saludo, dejando de escribir en su pergamino.
-Bueno, Harry y yo queríamos pedirte una de esas gomas mágicas especiales-dijo ella, acercándose más.- ¿Tendrás una?
-Hablas de un revelador, creo que sí tengo uno.
Se puso a buscar en un cajón hasta que saco una goma de color rojo y se la extendió a Ginny.
-Con borrar una vez será suficiente.
-Gracias.
-Sólo por curiosidad ¿Para que la necesitan?
-Una carta de la Orden-explicó Ginny.- Si quieres puedes venir, no creo que a Harry le importe.
-No, tengo tarea-dijo ella, señalando el pergamino.- Y es para mañana, así que…
-Está bien, te veo después-y salió de la habitación Ginny, dejando a Hermione de nuevo sola en el dormitorio.
Hermione acabo su tarea en cuestión de minutos y luego se puso a pensar, a pensar sobre sus amigos.
Estos últimos días no habían estado tan mal, habían hablado y reído incluso pero ¿Era como antes?
"No, no se siente lo mismo" se respondió ella. "Quizás podamos platicar pero no es como antes".
Estar de nuevo con sus amigos se sentía bien pero sólo eso, no había más.
Llego Viernes para alivio de unos y preocupación para otros. Al día siguiente era el partido de Gryffindor contra Hufflepuff, y las diferentes casas (que normalmente se llevaban bien) estaban más competitivas que nunca.
Aunque claro, no todos estaban tan interesados en el partido de Quidditch.
Hermione se despidió de sus amigos después de la comida, ellos irían a entrenar una última vez antes del partido de mañana y ella, tenía que ir a la biblioteca, además de hacer deberes, a continuar cierta investigación.
Se sentó como siempre en la última estantería de la Sección Oscura, Draco no había llegado todavía, así que aprovecharía el tiempo para hacer sus deberes.
Así paso una hora y luego otra.
-No pensaba que fueras a venir hoy-le dijo Draco, tomando asiento junto a ella.
-Aquí estoy-respondió ella, sin despegar la vista de su pergamino.
-Bien, hoy investigaremos sobre esas islas que encontramos ayer, es muy probable que este en alguna de ellas.
-De acuerdo-dijo ella, poniendo el punto final a su tarea.- ¿Cuáles eran?
-Isla de Drear y las Islas Hébridas-respondió él.- ¿Cuál quieres investigar?
-Islas Hébridas.
-Yo entonces Isla de Drear.
En poco tiempo se encontraron con varios libros abiertos y de nuevo pergaminos extendidos sobre la mesa, de vez en cuando anotaban cosas de interés en otro pergamino que era su bitácora o al menos así le llamaban.
-Sabes, empiezo a creer que no estará en las Islas Hébridas-comentó ella después de un rato.- No creo que un equipo de Quidditch llame muy poco la atención.
-¿Qué más hay?
-Hay crianza de dragones y el equipo de Quidditch, Pride of Portree-dijo ella, cerrando el libro que había estado leyendo.- Podríamos descartar este lugar.
-Sí, ese no suena un lugar para esconder algo-aceptó Draco.- De hecho, tengo buenas razones para creer que el espejo está en la Isla de Drear.
-Adelante.
-Para empezar, la isla es inmarcable.
-O sea, no aparece en los mapas. Sí, es un buen indicio ¿Qué más?
-Los únicos habitantes de esa isla son los quintapeds.
-¿Qué? ¿Qué son?
-Son criaturas carnívoras que podrían comerse de buena gana a cualquier humano.
-Sí, esa isla tiene méritos para ser un buen escondite-afirmó ella, recargando los brazos en la mesa.- ¿Qué más hay de esa isla?
-Pues esas criaturas son la causa de que nadie se acerque a la isla al menos que quiera ser comido-comentó Draco, cerrando su libro.- Ahí debe de estar el espejo ¿Qué mejor lugar para esconderlo?
Hermione asintió, pensativa.
-Entonces ¿Vamos a ir por el espejo?-preguntó ella, observando los pergaminos que tenían en la mesa.
-Iré por el espejo-rectifico él.
-Necesitaras ayuda, te guste o no.
-Está bien, creo que mañana sería un buen día para ir-comentó él como si hablaran del clima.
-¿Mañana? ¿Tan pronto?
-No veo la necesidad de esperar más, además, como es partido de Quidditch ¡La oportunidad es buena!
-Pero ¡No podemos salir! Está prohibido, si nos atrapa algún profesor o auror…sería muy malo.
-Hay formas de salir del castillo que nadie conoce.
-Pasadizos y demás están vigilados-le recordó ella.- No hay forma de salir.
-Conozco uno que estoy seguro no está vigilado, son muy pocos los que lo conocen.
-¿Dónde está?
-En el Bosque Prohibido.
-En ese caso, deberíamos de hacer un plan, así tendríamos todo controlado.
-Muy simple, nos vemos en los lindes del bosque prohibido muy temprano.
-¿Qué más? Hay que tomar en cuenta a esos monstruos.
-No se sabe mucho de ellos porqué son pocos los que entran a esa isla-dijo él, señalando los libros.- Ahí no hay más información de ellos.
Hermione se quedo callada, reconsiderando las opciones que tenía.
-No creo que esa sea toda la información.
-Si no crees puedes verlo.
Ambos se estiraron para alcanzar el libro en cuestión y otra vez, volvieron a rozarse levemente.
Hubo esa sensación, esa sensación que para ambos empezaba a ser vagamente familiar.
Por extraño que fuera, esta vez el contacto duro más. Ambos levantaron la vista y se voltearon a ver directamente, para luego voltear a ver a sus manos, que estaban muy cerca.
Era como si el tiempo se hubiera congelado o lo demás ya no importara, porque ambos seguían viendo sus manos. Esa sensación seguía y seguía, no parecía que fuera terminar al menos que se alejaran.
Draco miraba como su mano rozaba con la de Hermione, sentía esa sensación de calor y a la vez de una chispa. Eso ya lo había sentido antes, sí, y le agradaba.
Hermione veía también como sus manos estaban muy cerca, esas sensaciones que le recorrían el cuerpo entero.
Separaron las manos y se encontraron luego viéndose uno al otro, directamente a los ojos.
-Este…bueno ¿Qué más deberíamos de planear?-preguntó Hermione con un hilo de voz, volteando a ver a los pergaminos que eran mapas.
-Es, es… todo-afirmó el chico, aclarándose la voz. Seguía observándola.
-Mañana ¿entonces?-preguntó ella, levantando la mirada para encontrarlo a él viéndola.
-Sí, nos encontraremos a las ocho en los lindes del bosque.
-Bueno, así será.
Se quedaron callados otra vez, Hermione suspiró y se recargó con sus brazos en la mesa.
Draco la seguía viendo, no parecía el poder voltear a otro lado.
-¿Qué te preocupa?
Hermione lo volteó a ver por unos momentos para luego fijar la vista en una estantería que había detrás del chico.
-Mis amigos-respondió ella, no sin vacilar un poco.
-¿Por qué? Veo que se llevan bien ¿no?-respondió con voz inexpresiva él.
-Es lo que no entiendo-murmuró ella.- Hace unos días me hablaban con mucha hostilidad y ahora…no sé, se comportan como si nada hubiera pasado.
-Supongo que son hipócritas.
-Trataron de disculparse…-empezó a decir Hermione, pero se interrumpió abruptamente al recordar como había sido.
"-Si tú eres una ehm, amiga de él por así decirlo, tal vez él te platique cosas que puedan ser de interés para la Orden.
-¡No pienso convertirme en ninguna clase de espía! Harry, él no es como crees que es-empezó a hablar ella, elevando la voz.- Siempre lo han juzgado mal, él incluso me ha…"
-Pero por lo que parece, no resulto como esperabas-comentó él como cualquier cosa.
-Me enfureció lo que decían y como actuaban-siguió hablando ella.- Hablaban de cosas sobre las que no entienden nada y me pedían cosas horribles.
Draco hizo una pausa de silencio antes de volver a hablar.
-Entonces ¿Por qué hablas con ellos? Dices estar molesta por la forma en que, según ellos, se disculparon.
-Porqué ahora…ahora me hablan y tratan bien ¡No los entiendo!
-Es bastante simple Hermione-habló él esta vez no sin algo de exasperación.- Si ellos se comportan con hipocresía, tú también lo deberías de hacer.
-Más que eso, ya no se siente tan bien estar con ellos-murmuró en voz baja, volteándolo a ver parcialmente.
-¿Los chistes se volvieron malos? Porqué tú parecías estar bastante bien con ellos en los días pasados.
-Algo ha cambiado, es todo-dijo ella, no queriendo hablar más del asunto.
-Y ¿Qué es lo que ha cambiado?-preguntó él, esta vez ella sí lo vio a los ojos.
-Muchas cosas-susurró ella con pesar.- A pesar de que dicen confiar en mí…no es así ¡Lo sé! Al menos Harry no lo hace.
-¿Y que más?
-Bueno, yo tampoco puedo esperar el confiar en ellos. Eso es como algo…recíproco, por así decirlo.
-Tus amigos o como los consideres ahora no son las únicas personas en Hogwarts.
-Lo sé, también estás tú-aseguró ella con una pequeña sonrisa.- Y eso lo sabes.
Draco sonrío, últimamente lo estaba haciendo muy seguido ¿Por qué?
-Ahora que lo pienso, casi no comentas nada de tus amigos Draco-habló ella, esperando conservar ese tono amistoso.
Si el chico se sorprendió ante lo dicho, no lo mostro.
-¿Qué quieres saber?-preguntó él con tono cauteloso.
-¿Cómo te llevas con ellos? Te llevas con Crabbe y Goyle ¿no?
-Así es, con Zabini y con Nott un poco.
-Y ¿Te parecen buenos amigos?
-Por el momento, no han hecho nada que me moleste demasiado.
Ella asintió y pensó que quizás había preguntado suficiente, al menos de momento.
Se quedaron en silencio, al parecer no había nada más que decir. Tal vez fuera bueno que se despidieran y se vieran hasta el día siguiente.
-Bueno, te veré mañana-dijo Hermione, poniéndose de pie.- ¿Crees que necesitemos llevar algún mapa?
-No, de eso yo me ocupare-contestó el chico, dándoles una mirada.
-En ese caso ¡Hasta mañana!
-Sí ¡Adiós!
Draco se quedo solo pero no perdió el tiempo, empezó de nuevo a ver los pergaminos y a tratar de orientarse un poco, no sería muy difícil dar con algún puerto. A pesar de que la isla fuera inmarcable, seguramente debía de haber alguien que supiera donde estaba.
Después de más o menos darse una idea del lugar al que deberían ir primero, agitó su varita y los pergaminos se enrollaron.
Pero siguió sentado, había demasiados pensamientos como para estar tranquilo.
Empezando, con lo que había pasado no hace rato.
Draco recordó a la perfección esa sensación cuando se habían rozado levemente la piel, solamente había sido un roce pero había sido suficiente para sentir eso.
Y, siempre había sido con ella cuando esas sensaciones se presentaban, siempre con Hermione, siempre.
De nuevo hubo esa sensación, esa sensación de electricidad y de calor al mismo tiempo. Era un extraño cosquilleo que hizo que ambos se estremecieran un poco, pero también fue suficiente para que Draco saliera de su ensimismamiento y volteara a ver a Hermione.
Otras cosas recordó, muchas habían pasado hace bastante tiempo y otras apenas hace unos días.
Algunos recuerdos lo hacían sonreír, como aquel en el que ambos habían dicho que no eran diferentes. Pero otros lo hacían ponerse serio, lágrimas de ella, dolor de él…
Sí, con Hermione muchas cosas nuevas y diferentes habían ocurrido, algunas malas pero la mayoría eran buenas, interesantes…
Sonrío bastante al recordar como ella se había sonrojado cuando él no había dejado de hablar sobre el incidente de pociones, o de esa lejana vez en la que ella se había sorprendido porqué él conociera una imagen de un trabajo de un famoso muggle.
¿Quién lo hubiera imaginado? Antes no soportaban ni verse y ahora era todo lo contrario, buscaban la compañía de la otra persona.
Era bastante agradable el saber que había encontrado en Hermione a una persona especial, diferente a todas las demás con las que casi siempre trataba.
Ella era una muy buena persona, leal, comprensible, inteligente, divertida cuando no se lo esperaba, sensible…
No quiso acabar esa línea de pensamientos. Se puso de pie y se marcho con los pergaminos para dejarlos en la mesa de la bibliotecaria.
Lo cierto era qué, tenía miedo de acabar esos pensamientos.
Llego el día, esperado y ansiado por muchos, habría nuevamente un partido de Quidditch, Gryffindor contra Hufflepuff.
El sol apenas se veía entre las nubes grises que dominaban el cielo, era probable que hubiera lluvia durante el encuentro.
Encuentro, que ni Hermione Granger o Draco Malfoy verían.
Se encontraban ambos ya en los lindes del Bosque Prohibido y tras asegurarse que nadie estuviera fisgoneando donde no debía, se internaron en el.
Caminaron bastante y aunque sujetaban sus varitas, listas para cualquier criatura que pudieran encontrarse, avanzaron rápidamente. No era conveniente estar en el bosque, por algo estaba prohibido.
-Caminaremos mucho más lejos que los matorrales de las rosas negras-le informó Draco a Hermione, cuando ya llevaban como diez minutos caminando.
-¿Todavía falta mucho?-preguntó ella, tratando de mantener el paso rápido del chico.
-Se empiezan a ver las rosas negras, quizás otros diez minutos-contestó él, mirando a su alrededor.- Hay que caminar más rápido.
-¿Más? Tal vez quieres correr-replicó ella, pues no faltaba poco para que empezaran una carrera hacia el dichoso pasadizo que los sacaría de Hogwarts.
Avanzaron mucho más, a penas se podía ver pedazos del cielo nublado, las copas de los árboles daban una inmensa sombra y tenían un extenso follaje.
-No tardaremos en ver arañas-le avisó Draco.- Ten tu varita preparada y camina más rápido.
Hermione caminaba lo más rápido posible, no estaba nada interesada en encontrarse con algún amigo de Hagrid, había tenido bastante con los relatos de Harry y Ron sobre su encuentro con Aragog y compañía.
Los nervios no tardaron en acudir en cuanto algunas arañas empezaron a aparecerse por el recorrido, todavía podían considerarse de un tamaño normal pero seguramente no faltaría mucho para ver arañas de mayor tamaño.
-¿Ves ese túnel?-le preguntó Draco, señalando lo que parecía la entrada de una cueva.
Hermione asintió y caminaron hacia allá.
-Es algo largo pero saldremos a las afueras de Hogsmeade-decía él, alumbrando el camino con su varita.- Como veras, nadie sabe de este pasadizo.
-Supongo que porqué es demasiado peligroso internarse tanto en el bosque-comentó ella, tratando de acostumbrar la vista a la oscuridad.- ¿Cómo lo encontraste?
-Alguien más me hablo sobre este lugar, Crabbe y Goyle.
Hermione asintió, y siguieron avanzando. Afortunadamente no había más que murciélagos en ese túnel.
-Ya estamos-murmuró Draco, apagando la luz y observando el exterior. Se encontraban en lo que parecía un pequeño bosque a comparación del de Hogwarts, se podían distinguir algunas construcciones de Hogsmeade.
-Ahora ¿A dónde vamos?
-Nos desaparecemos al poblado de Lowercroft y luego vemos la forma de llegar a la isla.
-¿Y dónde está Lowercroft? ¿Sabes cómo llegar ahí?
-Confía en mí, llegaremos a Lowercroft-respondió con absoluta tranquilidad Draco.
Hermione volteó a verlo y finalmente fijo la vista en las construcciones algo lejanas de Hogsmeade.
-Será mejor por desaparición conjunta-comentó Draco, también observando el poblado mágico.
-Bien, toma mi mano.
Se tomaron de la mano y haciendo cada quien lo mejor posible por ignorar la ya acostumbrada sensación, se dieron la vuelta y desaparecieron.
No tardaron en aparecer en una calle empedrada con diversos comercios en las aceras, tienda de lechuzas, tienda de ropa…parecía un pequeño Callejón Diagon por la diversidad de sus comercios.
Pero había algo más, se podía sentir una brisa, pero no de lluvia, una que parecía de mar.
-Creo que hay que caminar hacía abajo-dijo Hermione, empezando a dar unos cuantos pasos.- La brisa proviene de por allá.
Empezaron a caminar en silencio, algo estaba extraño…Fue entonces cuando Hermione cayó en la cuenta.
-Perdón por no soltar tu mano-balbuceo ella al querer disculparse rápidamente, soltando de inmediato la mano del chico.
-Oh, no…sí, no importa-murmuró él.
Siguieron caminando, nuevamente en silencio, aunque no era incomodo.
Llegaron finalmente a lo que parecía un puerto, se veía una que otra balsa y unas cuantas bancas, una que otra ola se formaba, el problema era que al parecer no había ninguna persona.
-¡Hey! ¿Qué hacen aquí? Todavía no abrimos-dijo una voz seca perteneciente a un mago ya bastante mayor que se acercaba a ellos.
-Necesitamos ir a la Isla de Drear-habló Draco casualmente, ignorando la mueca de sorpresa y preocupación del hombre.
-¿Isla de Drear? ¡No lo creo! ¿Acaso son tontos? No querrán ser comidos por quintapeds-dijo el hombre, negando con la cabeza.
-Necesitamos ir a esa isla ¿Puede ayudarnos?-preguntó Draco, tratando de no impacientarse.
-No muchacho, no ¡Es peligroso! Nadie va a esa isla, nadie-seguía negando con la cabeza el hombre.
-No lo creo, al parecer alguien ya fue antes-intervino en la conversación Hermione, igual con un tono casual.- Un mago alto, de lentes en forma de media luna ¿Lo recuerda?
El hombre se le quedo viendo por un rato, como si intentara hacerse una idea de algo y finalmente asintió.
-Dumbledore era un gran mago, de los mejores-afirmó el anciano, volteando a ver hacía las débiles olas que se formaban en el mar.
-Pues, resulta que siguiendo sus órdenes tenemos que ir a la isla-afirmó ella con toda la seguridad y parsimonia de la que fue capaz.
Draco la miro de reojo y se limitó a asentir, quizás tendrían suerte.
-Bueno, si siguen las órdenes de Dumbledore la cosa cambia-comentó el hombre, dándose unas sacudidas a la extraña túnica de color azul que traía puesta.- Supongo que podemos hablar.
-¿Sabe como llegar a la isla?
-Soy de las pocas personas que conoce la locación exacta-murmuró por lo bajo, como si temiera ser oído a pesar de lo solitario que se encontraba el lugar.
-¿Cree poder llevarnos?
-Tal vez, pero tendríamos que negociar…
-¿Qué quiere?-preguntó directamente Draco, dejando mostrar un poco de su impaciencia.
-Quinientos galeones-dijo la cifra el anciano con toda tranquilidad.
Hermione no ocultó su sorpresa ¡Era una cantidad exorbitante!
-Trato hecho, en la tarde tendrá el dinero en su cuenta, señor…
-Morrison, Jim Morrison-contestó el hombre, estrechando fuertemente la mano del chico y luego la de la chica.
-Bien, no perdamos el tiempo-continuó hablando Draco.- ¿Nos llevara en bote?
-Así es, la isla está hechizada para que no se pueda aparecer nadie por error.
-No sabemos el tiempo que nos vayamos a tardar en la isla-comentó Draco, dando un vistazo al reloj, nueve y media.
-Sí, lo mismo me dijo Dumbledore. No hay problema, hechizare el bote y los llevara a la isla.
-¿Dónde está el bote?
-Por aquí.
Los guió hacía un muelle donde había diferentes embarcaciones, muy parecidas a las muggle que había visto Hermione, si acaso con una que otra diferencia. Algunas tenían nombres como "Duendes de Cornualles" o tenían escudos de diferentes equipos de Quidditch "¡Arriba las Holyhead Harpies!".
Se detuvieron finalmente en un bote común y corriente, más o menos espacioso, que estaba asegurado con una cadena mágica.
-¿Podrá llevarnos a la isla?-preguntó Hermione, dubitativa que una embarcación como esa pudiera avanzar en el mar y mucho menos, llegar a una isla casi imposible de encontrar.
-Sí, el bote es confiable ¡Nunca falla!
Después de otro breve intercambio de frases con el dueño del bote y tras asegurarles que los llevaría a la isla de Drear, Draco y Hermione se acomodaron en la embarcación y empezaron a navegar.
-¿Crees que el espejo este muy escondido?-preguntó Hermione a Draco, quien parecía estar muy pensativo.
-¿Qué?-preguntó él, volteándola a ver.
-Te pregunte si creías que el espejo estaría demasiado oculto.
-Esperemos que no, quizás no lo esté, con tanto monstruo ahí suelto…
-Ojala, aunque me temo que Dumbledore pudo haber puesto algo más de protección.
-Sí, quien sabe-respondió con aire algo distraído Draco, mirando a la deriva.
-¿Qué sucede Draco?-preguntó Hermione preocupada, no era común que el chico pareciera demasiado absorbido por sus pensamientos.
-No, nada-contestó algo taciturno.
Hermione se quedo callada y se dedicó a observar el suave oleaje que presentaba el mar, unas cuantas aves que cruzaban el cielo, las nubes que ocultaban al sol, la brisa que se sentía…
Draco observo a Hermione en lo que ella se distraía mirando las peripecias que el mar ofrecía.
Movió la cabeza y decidió también observar el ambiente.
Hermione vio de reojo esto último y suspiro por lo bajo ¿Qué le sucedía a Draco? Quizás simplemente estaba pensativo y ya.
Se puso a pensar en los días de investigación luego del funeral de la madre del muchacho, habían sido días muy callados en los que rara vez habían hablado, inmersos cada quien en lo que estaba leyendo y sólo eso.
Ahora fue ella quien se dedicó a observarlo, parecía más tranquilo que esos días, pero evidentemente la herida seguía ahí. Podía pasar el tiempo y curarla un poco, pero raro sería si llegaba a cicatrizar del todo.
Le gustaría poder ayudar a cerrar esa herida, hacer más de lo que ya hacía pero ¿Sería eso posible? Si recordaba un poco, Draco ya tenía a una persona especial, Pansy Parkinson.
Aunque, hace mucho tiempo que no los veía a ambos juntos, pero eso no quería decir que ya no tuvieran algo ¿O sí?
"¿Por qué pienso esto? No debería de hacerlo" se recriminó ella. ¿Cómo era posible que pensara en esa clase de pensamientos? Draco era un muy buen amigo, por no decir el mejor y quizás con las últimas circunstancias, único. Sólo eso ¿no?
"Soy buena amiga para él y sólo eso" se recordó ella, volteando a ver el mar. "No debo de pensar de él en esa forma".
Pero no tardaron en aparecer recuerdos de ambos riendo, sonriendo o ¿Cómo olvidar esa vez que hablaron del incidente de Pociones? Se había sonrojado como tomate y él había provocado eso.
"Quizás debo de ignorar esos pensamientos" se dijo, pero de inmediato vinieron a su mente esos momentos en los que por accidente o no, se habían rozado la piel. O ese abrazo ¡Ni aunque lo intentara podría olvidarlo!
Y sucedió algo que fue una sorpresa para ambos, Draco la abrazó. Hermione no tardó en devolverle el abrazo.
Y se recriminó, se regaño por tener ese pensamiento repentino, no debería de tenerlo en la situación en la que se encontraban, no debería pero tampoco podía evitarlo, no podía, no podía el no pensar en lo bien que se sentía ser abrazada por él, estar ambos abrazados.
De nuevo hubo ese cosquilleo, esa sensación de calor y electricidad… pero no era incomoda, al contrario, era reconfortante, bastante reconfortante.
Verdad era, que no sabía como detener unos sentimientos que no hace tiempo habían nacido.
Volteó a ver a Draco una vez más, él sintiendo su mirada, también volteó a verla. Sostuvo la mirada por unos segundos antes de voltear hacía otro lado, sería mejor hacer eso.
Él la siguió viendo por otros segundos más antes de volver a fijar la vista en el mar. Seguían y seguían rondando pensamientos de ella en su mente.
No lograba olvidar lo sucedido el día anterior en la biblioteca, parecía como si se repitiera la escena en su mente una y otra vez.
"No debería de pensar así" se dijo, viendo a lo lejos como iba apareciendo una línea verde.
-¡Es la isla!-exclamó Hermione, señalando una buena masa de tierra que aparecía frente a ellos.
Se lograba distinguir ya una isla con inmensa vegetación, había diferentes clases de árboles y arbustos, bastante hierba…la imagen viva de un lugar incivilizado.
-Habrá que adentrarnos bastante-murmuró no sin algo de preocupación Draco, no se veía ninguna criatura en las orillas de la playa.
-Eso quiere decir que los quintapeds han de estar muy cerca de ese espejo-comentó Hermione, cruzándose de brazos.- ¿Cómo lo tomaremos?
-No lo llevaremos cargando, espero que podamos encantarlo y modificar su tamaño.
-Eso suena inteligente.
El bote toco arenas de la playa finalmente, así que salieron de la embarcación y se pusieron primero a observar.
-Por ahí se ve una especie de sendero-señalo Hermione, una especie de camino o al menos aparentaba ser eso.
-Andando, ten la varita a la mano.
Y se adentraron en lo que era una selva.
Ni se atrevían a hablar, caminaban sigilosamente tratando de hacer el menor ruido posible, en cualquier momento podía salir alguna de esas extrañas y peligrosas criaturas.
No sabían a que parte dirigirse o que lugares tratar de evitar, simplemente estaban caminando sin rumbo fijo.
Así pasaron varios minutos, abriéndose paso entre toda esa vegetación, atentos a cualquier ruido o movimiento.
Por suerte, llegaron a un lugar donde había menos árboles. Se detuvieron para observar un poco el entorno, fue entonces cuando una luz les llamó la atención, o mejor dicho, un reflejo de luz.
Eso sólo podía significar una cosa ¡El espejo estaba cerca!
Caminaron rápidamente hacia el lugar donde provenía el reflejo, lo hechizarían para cambiarlo de tamaño y saldrían rápidamente de esa isla.
Llegaron finalmente, para encontrar el espejo.
A pesar de haber leído y escuchado historias, no le hacían justicia a la magnificencia y poder que mostraba.
Finalmente estaban cara a cara con un espejo bastante codiciado, no dejando de ser letal, por supuesto.
Hermione se acercó más al espejo y de inmediato el reflejo cambio, se veía a ella misma sonriente y feliz con sus padres, aunque había algo más, algo en el fondo que no lograba distinguir bien…
Un gruñido la hizo saltar y volver prestar atención a la situación. No pudo creer lo que veían sus ojos, una extraña criatura peluda de color marrón con cinco patas se acercaba a ella, rugiendo a más no poder.
Su asombro ante la rareza de la criatura le hizo olvidar su peligrosidad por unos instantes, pero alguien más reaccionó.
-¡Immobilus!
La criatura se quedo inmóvil, pero poco a poco empezaba a gruñir de nuevo.
-¡Rápido, a encantar el espejo!-dijo Draco, sabiendo que el hechizo no duraría bastante tiempo.
Entre los dos y luego de murmurar un par de hechizos, consiguieron para su fortuna empequeñecer el espejo, Draco lo tomo y lo guardó en un bolsillo de su pantalón.
-¡Vámonos, ya!
Echaron a correr porqué empezaban a aparecer más de esas extrañas criaturas, que no tardaron en darles alcance.
-¡Relaskio!-gritó Hermione, haciendo que algunas criaturas fueran impulsadas hacia atrás.
-¡Incarcerus!
Soltaban varios hechizos mientras corrían e intentaban no dejarse alcanzar por las criaturas, parecían ir apareciendo más y más conforme buscaban su ruta de regreso al bote.
Hermione gritó cuando una de esas bestias saltó hacia ella, no tardó en rodar y lanzarle un hechizo inmovilizador. Siendo ayudada por Draco, siguieron corriendo lo más rápido que podían, pero otros quintapeds seguían el ejemplo del primero y empezaban a saltar hacia ellos.
Los derrumbaron, pero con movimientos de varita lograban quitarse de encima a los monstruos, lanzaban hechizos para quitárselos también a la otra persona.
-¡Corre! Tú tienes el espejo ¡Yo te alcanzo!-dijo Hermione, lanzando hechizos a diestra y siniestra.
-¡Tú también me importas!-gritó como respuesta el chico, mandando diversos maleficios a los quintapeds.
Se lograron poner de nuevo de pie, esta vez Draco tomo de la mano a Hermione y se lanzaron a correr aún más rápido que la última vez.
Esas criaturas no parecían rendirse, y al parecer había una buena cantidad de esos monstruos.
-Ya casi ¡Vamos!
Hermione empezaba a desesperarse, no parecían encontrar la salida y los quintapeds nuevamente se acercaban más y más.
Más gruñidos, más ruido de veloces patas que se acercaban rápidamente a ellos.
La inmensa vegetación empezaba a ser un problema por lo que debían de lanzar hechizos para quitarla y a la vez cuidarse la espalda de algún quintaped que les estuviera dando alcance.
-Tendremos que escondernos-murmuró Draco, haciéndose paso entre la maleza.- No tardaran en alcanzarnos.
Hermione se limitó a asentir, empezaban a formársele lágrimas pero no era el mejor momento para llorar.
Encontraron un gran montículo de rocas en el que se escondieron, tal vez los quintapeds las pasaran de largo o en el peor de los casos, ofrecerían algo de protección.
Draco volteó a ver a Hermione, ella estaba empezando a temblar de puro nerviosismo. Tomó una de sus manos, haciendo que volteara a verlo.
-No te rindas, saldremos de aquí-le aseguró, apretando un poco su mano.
Ella de nuevo volvió a asentir, se sentía tan nerviosa ¿Y si esos quintapeds no los dejaban en paz? ¿Qué harían? Dejo salir unas cuantas lágrimas, debía de tranquilizarse y serenarse, en verdad no era el momento para perder el sentido de la realidad.
Draco observó todo esto en silencio, ella estaba muy asustada. Y no era para menos, no lograban encontrar la salida a la playa y era probable que esos quintapeds los encontraran de un momento a otro.
Se acercó más a ella y la abrazó, no era el mejor momento pero no se le ocurría otra forma de tranquilizarla un poco. Hermione correspondió el abrazo de inmediato, pero funcionó tal y como esperaba Draco, se calmó.
Se separaron en poco tiempo y volvieron a prestar atención, ya se escuchaban los característicos gruñidos de los quintapeds, aunque al parecer ya no eran tantos.
Y para su fortuna, pasaron de largo.
-Vámonos, hay que seguir buscando la salida-dijo Draco en un susurro apenas audible, tomando de nuevo la mano de Hermione y caminando lentamente, tratando de hacer el menor ruido posible.
Quizás los quintapeds se alejaron o se aburrieron de la persecución, pero al menos de momento no se escuchaban más ruidos.
Se abrían paso en la vegetación en un estricto silencio, era algo preocupante pero a la vez aliviador, no escuchar gruñidos.
Después de mucho caminar, finalmente pisaron arena, estaban ya en la playa. Su bote se veía un poco lejos pero al menos habían logrado escapar.
Caminaron hasta el bote todavía en silencio y cuando se encontraron sentados en el, se sintieron a salvo. Estuvieron de nuevo en el mar después de unos toques de varita.
-Por fin logramos salir-musitó Draco, viendo la isla.- Esos animales no se rinden fácilmente.
-Sí, creí que no lo lograríamos-murmuró ella, también viendo la ya distante isla.- Gracias.
Draco no contestó, simplemente movió la cabeza y siguió observando la línea verde que era ahora la Isla de Drear, finalmente habían conseguido el espejo que por varias semanas habían estado investigando.
Hermione lo observó en silencio, tantas cosas que le gustaría decirle…pero podrían quedar fuera de lugar o parecer inapropiadas.
El chico le volvió a prestar atención, también viéndola, finalmente habló.
-Siempre hay una solución, no es bueno rendirse.
Hermione sabía perfectamente a que se refería, cuando ella se había desesperado y dejado llevar por completo por el miedo. Se avergonzó al recordar eso, y pensar que había sucedido no hace mucho…
-Todos lo hacemos alguna vez-aseguró él, entendiendo como se debía de sentir ella.
-Sí, sólo que…en verdad temía que no pudiéramos encontrar la salida, que pasara algo peor o te hirieran a ti…
Se calló de inmediato, genial ¡Simplemente genial! Había dicho algo que no debería de haber dicho. Fijo la vista en el mar y después de unos segundos volvió a encararlo ¿Qué más podía hacer?
Él la seguía viendo y otra vez era una de esas extrañas ocasiones en las que sus ojos mostraban parte de lo que sentía, y esta vez mostraban un poco de sorpresa y comprensión.
-Hubiera estado muy mal de mi parte haber dejado que algo te pasara-murmuró él, inclinándose un poco hacia ella.- Sabes que no lo hubiera permitido.
Hermione esbozo una pequeña sonrisa al escuchar eso, ella también le importaba a él, a Draco…
-¿Puedo ver el espejo?
-En versión miniatura-contestó, sacando el espejo y extendiéndoselo.
Hermione lo tomó y lo hizo un poco más grande, suficiente para poder ver mejor y no sólo diminutos puntitos de color y figuritas que se movían.
Ahí estaba de nuevo, feliz y con sus padres al lado, ambos también en perfecto estado.
Sonrío al ver esto y entonces presto más atención a lo que ya no había visto bien antes, cuando los quintapeds la habían interrumpido.
Había alguien más en el espejo, alguien quien también estaba sonriendo y sosteniendo una flor, una flor negra…
Draco observaba de reojo el espejo, tenía curiosidad ¿Qué vería en el espejo? Hermione parecía estar embelesada con lo que veía, enfoco la vista ya completamente en el espejo, pero tenía que acercarse un poco más para poder ver con claridad.
Se inclinó más y vio el espejo. Se encontraba él feliz, bastante feliz al parecer porqué estaba sonriendo como hace mucho tiempo no lo había hecho y estaba abrazando a alguien, la imagen parecía más como una fotografía…vio a quien estaba abrazando, no se sorprendió mucho, claro que no. Después de todo, el día anterior no había querido terminar de pensar en ello, porqué ya se lo imaginaba, ya se lo insinuaba…
La imagen del espejo sólo hacía reafirmar algo que había ido sucediendo gradualmente, algo que se reafirmaba cada vez que pensaba en ello y nunca terminaba de hacerlo, porqué en el fondo lo sabía. Frunció un poco la frente y la relajo después.
Volteó a ver a Hermione, a quien tomo de improviso, porqué ella ya estaba viéndolo al parecer. Olvidó por completo lo mucho que se había acercado para ver mejor el espejo, ahora estaban muy próximos.
Hermione miraba a Draco con una curiosa mezcla de tranquilidad, acompañada de una pequeña sonrisa. Draco no pudo evitar también sonreír un poco.
Y como si el momento se hubiera planeado, ambos acortaron la poca distancia que los separaba y se besaron.
Ese beso eran palabras silenciosas.
