Si, actualize! :D

Bueno, pues que creen? ESTOY NERVIOSA! Este es el primer lemon que he escrito en mi vida, y para dos hombres. DIOS. Fue super divertido de escribir, pero a veces tenía que parar, respirar y golpearme la cabeza contra el teclado, avergonzada de estar escribiendo lo que estaba escribiendo! XD Por favor, si es basura díganme para que lo corrija y no me hunda en la vergüenza.

Si alguien no quiere leer puede saltarse el cachito y continuar, no afectará nada. :D

En fin, ¡Feliz Año Nuevo! Ahora si todos moriremos.

Capítulo 28

"La felicidad tiene tu nombre y tu piel"

El joven vikingo sintió la fría brisa de la noche sobre sus hombros y respiró profundamente antes de agacharse y besar nuevamente al dragón que se encontraba bajo sus piernas. Dulces labios se juntaron delicadamente, pero Hiccup se apresuró a calentar la acción. Sus ojos verdes se abrieron un segundo y vieron los de su Night Fury, que se encontraban, ahora, abiertos como platos y una cálida risa salió de su boca. Todo era tan nuevo. Los sentimientos, las sensaciones, el deseo.

Hiccup, recordando los eventos que habían tomado lugar pocos días antes, hundió sus caderas contra las del dragón con tenacidad, sabiendo que esta vez no había nada ni nadie que fuera a interrumpirlos. Dejó que sus piernas temblaran al sentir la creciente erección de Toothless, quien captó la idea y tomó entre sus manos el torso del pelirrojo, sintiendo la tibia piel bajo sus manos. El dragón cerró fuertemente sus ojos y apretó los dientes, la presión entre sus muslos era dolorosamente increíble. Un ligero mareo se hizo presente, algo muy natural tomando en cuenta que hace menos de tres minutos estaba profundamente dormido y ahora un tumulto de emociones se hacía presente bajo el insistente cuerpo del adolescente.

Hiccup empezó a apretar con más fuerza, dejándose intoxicar por el erotismo de la atmosfera. Era increíble saber que afuera reinaba la noche y el aire era fresco, mientras que en su habitación parecía subir la temperatura con cada segundo que pasaba. Al parecer él no era el único que notaba los pequeños cambios, porque Toothless emitió un callado gemido, logrando romper el silencio que reinaba en la habitación.

El Night Fury abrió sus ojos ligeramente contemplando el cuerpo de Hiccup sobre el suyo. El dragón pasó lentamente la lengua por sus labios y se levantó un poco, besando el cuello de su jinete, saboreando con gusto el sabor que tenía. Ahora era el turno de Hiccup para soltar ligeros suspiros, el cosquilleo iniciando donde su dragón dejaba gentiles mordiscos y terminando en la base de su estómago, donde se quedaba lastimosamente para ser liberado una vez que ambos chocaban, con mas rapidez, sus caderas.

El adolescente movió su cabeza hacia un lado, deseando probar los labios de Toothless nuevamente. El Night Fury capturó la boca de Hiccup entre la suya, su lengua jugueteando en el borde de sus labios, pidiendo entrada. El humano no tardó en dársela, temblando ante el sensual besuqueo. Solo pasaron unos cuantos segundos antes de que Hiccup decidiera intentar otra cosa.

El jinete rompió contacto con Toothless, quien juntó sus cejas en exasperación por el súbito alto que habían hecho, y, alejándose un poco de su dragón, tomó el borde de los pantalones entre sus manos. El Night Fury jadeó un poco al sentir como la fábrica era inesperadamente deslizada por sus piernas , para luego ser aventada en un rincón. Hiccup paró un segundo, contempló el miembro con una expresión indescifrable. El chico jamás había hecho nada parecido, pero el incontenible amor que sentía por su dragón hacia que su cuerpo se moviera antes de que su cerebro reaccionara. Un prominente color rojo apareció en sus mejillas, el cual Toothless pensó que lo hacia lucir increíblemente adorable, y agachó su cuerpo rápidamente. El adolescente tomó entre sus labios la latente erección, y tentativamente empezó a subir y bajar su rostro.

Si unos segundos atrás Toothless se encontraba inmerso en placer, ahora se estaba ahogando. El Night Fury apretó sus dientes y observó como se perdía una y otra vez bajó la cabellera castaña de su novio, un delicioso calor extendiéndose a su alrededor. Hiccup, por su parte, pareció encontrar un ritmo que le agradara, y poco a poco empezó a usar su lengua y sus labios juntos. Subía hasta la punta, apretando su boca un poco para luego volver bajar y presionar con firmeza su lengua en la base. Algunas veces succionaba, ganando un gemido por parte de Toothless, quien luchaba contra su deseo de empujarse más en sus exquisitos labios, y otras veces paraba solo unos segundos para respirar antes de volver a llevar al dragón en su boca con más fervor que las veces anteriores. Las manos del Night Fury se contrajeron en puños y su pecho respiraba con dificultad.

Hiccup aumentó la velocidad con más confianza al saber que estaba volviendo loco a su dragón y al sentir como éste crecía y se endurecía entre sus labios. El joven subió una mano, sintiendo los firmes músculos del abdomen del Night Fury, y continuó con sus caricias hasta que sintió que Toothless estaba muy cerca de terminar.

Todavía no.

El Entrenador de Dragones dio un último largo lengüetazo antes de parar. Sus oídos captaron el aliento contenido que había escapado del Night Fury y dejó que el suyo saliera también. Ambos no dijeron nada por unos momentos, recuperando el aliento, hasta que Toothless no pudo más y se irguió en la cama.

"¡Eso fue increíble!" Gritó el dragón, sus hombros aun agitados por la acción. Su rostro estaba adornado por una enorme sonrisa y sus ojos completamente abiertos, aún pintados con sorpresa. Hiccup sonrió también y rio alegremente, la expresión de su dragón era increíblemente tierna. Mordió ligeramente su lengua y miró tímidamente hacia un lado. El adolescente no tenía otro nombre para la emoción que se alojaba en su corazón mas que puro éxtasis y felicidad. Jamás se había sentido tan bien en su vida. Tan ligero, tan amado, tan vivo.

Sus pensamientos fueron interrumpidos cuando las manos de Toothless tocaron ligeramente su rostro, Hiccup volteó a verlo y se topó nuevamente con una sonrisa, pero ahora era diferente. Más calmada, pero confiada y cariñosa, los ojos de un verde tóxico estaban entrecerrados ligeramente, inyectados en puro y amplio amor. El pelirrojo le echó un vistazo a los labios del Night Fury y éste se apresuró a besarlo nuevamente. Toothless inhaló profundamente al probarse a si mismo en la boca de su amado y fue su turno para empujar a Hiccup contra las cama. El humano entrelazó sus piernas en el torso de su dragón, dejándose llevar. Ambos hombres continuaron con el besuqueo, peleando sensualmente por el dominio. Giraban entre las sabanas, enredándolas con sus cuerpos y tocando toda la carne que sus manos podían alcanzar.

Estaban tan perdidos entre ellos que olvidaron que el lugar donde dormían era pequeño, y el borde de su lecho estaba a centímetros de ellos. Los dos jóvenes pararon abruptamente al sentir como la suavidad del colchón desaparecía para ser remplazado por el suelo. Los cobertores cayeron con ellos, suavizando la pequeña caída.

Las carcajadas aligeraron el ambiente, que ya no estaba tan cargado de sofocante calor como antes, y la mano de Toothless se posó en la base del cuello de Hiccup, acariciándolo suavemente. "¿Estas bien?" Preguntó el dragón entre risotadas.

Hiccup, con la sonrisa presente en su rostro, le respondió poniéndose de rodillas y lanzándose a sus brazos, besando con más fuerza. No había tiempo que perder. Sus piernas daban pequeñas patadas, intentado liberarse de las cobijas que lo aprisionaban. Toothless extendió sus brazos, ayudándole con lo que debía ser una simple tarea, pero que se complicaba con todo el movimiento que ocurría y con el hecho de que no dejaba de presionar sus labios contra los del pelirrojo. Una vez que las sábanas cayeron tiesas en el suelo, el Night Fury procedió a hacer lo mismo con los pantalones que tenían presa la erección del adolescente. Al igual que Hiccup había hecho, Toothless hizo desaparecer la tela con rapidez y la dejó olvidada en la esquina de la habitación. El dragón rompió el beso para admirar la figura de su humano, que había puesto sus manos sobre sus hombros para apoyarse mejor.

Toothless pasó sus dedos por la desnuda y suave piel. Hiccup cerró sus ojos y suprimió el impulso de cubrirse. Se trataba de Toothless, su mejor amigo y la persona más importante del universo, quien lo conocía mejor que nadie. El adolescente se sonrojó nuevamente cuando se dio cuenta de que quería que su dragón lo viera. Su respiración se tranquilizó poco a poco.

El Night Fury continuó explorando el expuesto cuerpo, presionando su frente contra el pecho del pequeño humano, que nunca se había visto tan frágil y hermoso como antes. Sus largas manos acariciaron la espalda baja del joven, bajando cada vez más, sintiendo las firmes curvas de su cuerpo, Hiccup suspiró al sentir los dígitos en esa parte de su figura. Finalmente, el vikingo dejó caer su peso sobre las manos del dragón, descendiendo lentamente hasta que sus hombros tocaron el frío suelo, contrastando con su ardiente piel.

Ambos sabían lo que querían, lo que seguía. El pelirrojo tomó aire y relajó su cuerpo, subiendo las piernas al mismo tiempo que Toothless se posicionaba sobre él. El inexistente nerviosismo que los dos habían sentido momentos antes súbitamente apareció. El dragón miró hacia abajo, encadenando su mirada con la de Hiccup. El Entrenador de dragones respiró profundamente y asintió, dándole permiso al único ser que podía invadir su intimidad para continuar.

Toothless sonrió ligeramente y se mordió el interior de su mejilla, guio lentamente la punta de su sexo a la entrada del joven humano, disfrutando de la deliciosa tortura que esto provocada entre los dos, hasta que ésta chocó contra la sensible piel. Hiccup siseó un poco al sentir la dura carne entrar a su cuerpo, la presión era demasiada, pero el Night Fury paró allí, esperando a que su amado se ajustara.

En realidad fueron meros segundos, pero para ambos parecieron horas. Hiccup pensó que tenía que sentirse un poco avergonzado por no resistir más, pero en realidad agradeció a los dioses que Toothless fuera una criatura bastante paciente. Decidiendo que no quería hacer esperar a su dragón, Hiccup movió su cabeza a un lado y empujó su cadera hacia abajo cuando se sintió lo suficientemente relajado, metiendo más del miembro de su dragón en sí mismo.

Toothless llevó sus manos a ambos lados de Hiccup, apoyándolas en el suelo y empezó a mecer su cuerpo. Al principio las embestidas fueron lentas, planeadas. No había necesidad de apresurarse. El dragón disfrutaba de la presión que lo rodeaba, y quería que Hiccup se sintiera tan bien como él. Bajo su cuerpo sintió como los hombros de su humano perdían rigidez, hasta que su pequeña boca se abrió ligeramente.

"Toothless."

Su nombre fue pronunciado como un leve susurro, siendo un suspiro de ensueño, pero resonó en su cabeza como una enorme campana. La voz de su jinete recorrió su espalda como un fuerte cosquilleo, y el dragón empujó la figura de Hiccup contra la suya con inhumana fuerza, dejando ir sus buenas intenciones. Un grito de placer escapó de los labios del pelirrojo, quien también empezó a mover sus caderas.

Toothless, alentado con todos los gemidos que captaban sus oídos, comenzó a tomar rapidez, penetrando con cada vez mas fuerza el interior de Hiccup. El joven abrió más sus piernas, una callada petición para que el dragón fuera más profundo, y éste no tardó en complacer el deseo.

El adolescente subió sus manos hasta el pecho del Night Fury con sedienta necesidad, sintiendo los marcados músculos bajo sus dedos. Hiccup echó su cabeza hacia atrás, el rostro contraído en pura pasión, sintiendo como la caliente delicia recorría todo su cuerpo. Toothless aprovechó la oportunidad y, sin dejar de entrar una y otra vez en Hiccup, se inclinó hacia él, besando nuevamente el expuesto cuello. Ambos se movían en sincronía, respirando el mismo aire cargado se sexo, y dejaban que de sus labios escaparan gruñidos y gemidos desesperados, aullidos que pedían mas.

Hiccup, con la respiración agitada, encorvó su espalda, llevándola hacia arriba. Quería estar más cerca de Toothless, tan pegado a el como fuera posible. Su boca abierta y su cuerpo retorciéndose bajo la pálida piel del Night Fury eran demasiado para Toothless. Las pupilas del dragón se dilataron y se hundieron en los ojos del adolescente, el joven de cabello negro repitió el nombre de su alma gemela como un mantra y besó a su jinete salvajemente, mordiendo delicadamente el labio inferior de éste.

Estaban perdidos, solo existían ellos y nadie más. El mundo había desaparecido, dejando como canción los sonidos que emitían, el slap que resonaba en la habitación cuando la carne chocaba contra la otra. Ya no había pensamientos coherentes, ni cuidados o gentileza, mucho menos un ritmo constante. Toothless se hundía erráticamente en el interior de Hiccup, gruñendo cuando éste contraía sus músculos, provocando que más olas de pasión arrasaran con los dos. Su mano tocó la erección, hasta ahora ignorada de su jinete, y empezó a acariciarla con fiereza al mismo tiempo que se impregnaba más en el.

Un golpe del duro órgano en el lugar indicado hizo que Hiccup se impulsara hacia adelante, clavando sus uñas en la espalda del dragón, implorando por mas. Unas cuantas embestidas en el mismo lugar fueron más que suficientes, y Hiccup alcanzó el punto máximo de placer, liberando la cálida presión y dejando que se derritiera en la mano de Toothless, que aun así no dejó de moverla. Un incontenible sentimiento apretó su corazón, y Hiccup temió que éste estallara en cualquier momento.

El dragón apretó los dientes ante la vista que Hiccup le estaba dando, no podía resistir más. Con un último y potente empujón Toothless derramó dentro de su humano pasión líquida. Ambos gimieron ante la calidez, deliciosamente abundante.

Hiccup cerró sus ojos, disfrutando aun de la abrumante sensación que lo llenaba desde la cabeza hasta la punta de los pies, un sentimiento que no era solo para el, si no que compartía con Toothless, que los conectaba, fortaleciendo el lazo que habían formado un año atrás, cuando se conocieron en el bosque. El joven sintió el peso del Night Fury sobre sí, que había colapsado justo después de su orgasmo. Ambos respiraban agitadamente. Hiccup subió sus brazos y abrazó al dragón, aun pegado a su pecho. Dejaron que las incontables estrellas que nublaban sus ojos fueran desapareciendo una por una, hasta que recordaron donde estaban. Toothless se separó lentamente del humano y Hiccup acarició su mejilla, quitando un mechón de cabello negro de su rostro.

Ambos sonrieron, finalmente saciados. Toothless salió del joven lentamente, emitiendo un pequeño gemido, y se incorporó con cuidado. Hiccup no tardó en seguirlo y tanto dragón como jinete colapsaron en la cama. El Night Fury estiró su mano y tomó las frías cobijas que aun estaban en el suelo y las acercó a sus cuerpos, que brillaban desnudos bajo los rayos de luna que entraban por la ventana.

El joven se acurrucó en el pecho de su dragón, descansando su rostro entre su cabeza y sus hombros. El Night Fury, por su parte, abrazó posesivamente a su humano. Hiccup era suyo, y él era de Hiccup, como siempre había sido y como siempre sería. Toothless jamás se había sentido tan completo, y cuando miró a su amado por última vez en esa noche, antes de dejarse vencer por el sueño, se dio cuenta de que el pelirrojo sentía exactamente lo mismo por el.


Stoick había pasado la noche entera con su gente, la que residía en la villa. Pensaba que su rostro iba a contraerse en vergüenza por la noticia que su hijo y el dragón le habían dado, pero cuando llegó la mañana nuevamente se encontró con la aceptación por parte de pueblo.

Astrid se distraía con sus amigos, especialmente con Ruffnut, quien parecía apoyarla con la nueva noticia, y se decía a si misma constantemente que lograría salir de su pequeña depresión, con cada hora se convencía más y más.

Snotlout golpeaba a Tuffnut, diciéndole "Te lo dije" constantemente. Él le había dicho semanas atrás que Toothless era humano y el rubio no le había creído. Ahora se regocijaba en su triunfo. Y, para ser honestos, la relación que el dragón y su primo mantenían le importaba un comino. Hiccup siempre había sido raro, no era anormal que ahora anduviera enamorándose de su mascota.

Todo era tan diferente y al mismo tiempo seguía un mismo curso.

Ninguno de los humanos sabía que arriba, mas allá del cielo y las estrellas, un par de inteligentes ojos miraban con una pizca de diversión todo lo que ocurría.

Loki pasó un frío dedo por la cristalina agua de su fuente, contemplando el dormido par de humanos, ignorantes del mundo exterior. Las cosas que habían tomado un rumbo interesante y mientras Hiccup y Toothless se amaran más y más, Valkiria no tendría ni la más mínima oportunidad de destruir el sentimiento que se había creado por si mismo.

"Y no tendré más opción que destruirte, hija mía."


Hiccup fue el primero en despertar la mañana siguiente. Sus ojos se abrieron tímidamente, y lo primero que vieron fue la pálida, pero cálida, piel del pecho de su Toothless. El adolescente se acostumbró a la luz que entraba por la ventana, y con un muy leve quejido decidió que dormir un poco más no sería una mala idea. Sin embargo su cuerpo no parecía tener la misma idea, y aunque Hiccup cambió de posición, cerró sus ojos y contó Night Furies saltando la cerca, no pudo reconciliar el sueño, al parecer había mucha energía dentro de si mismo.

Decidiendo que no había otra cosa mejor que hacer el pelirrojo se concentró en el rostro de su dragón. Sus ojos estaban cerrados y sus labios ligeramente abiertos. Hiccup sonrió felizmente al recordar la maravillosa noche habían pasado. Todo había sido perfecto y él se sentía increíble. Sí, su cuerpo estaba un poco dolorido, pero era un buen dolor, y además se sentía conectado, como si ya no fuera uno solo. Y vaya, era eso era maravilloso.

No pasaron muchos minutos más para que Toothless también abriera sus ojos, un largo bostezo siendo el primer sonido matinal. El dragón tenía el cabello alborotado, al igual que Hiccup, y sus hombros estaban completamente caídos, más relajado no podía estar.

"Muy buenos días, Señor Dragón." Saludó Hiccup graciosamente mientras se erguía en la cama. "¿Tiene hambre?"

Toothless rio un poco y recargó su rostro sobre su mano, mirando al joven hacia arriba. "Muy buenos días para usted, Joven Hiccup. Y sí, me muero de hambre."

Hiccup bufó juguetonamente y la lanzó una almohada al dragón.

Las siguientes fueron la definición de día perfecto. Gracias al estatus que Hiccup tenía como hijo de Stoick, su tío les había brindado una de las mejores casas de su isla para quedarse. El vikingo agradeció que el lugar tuviera un lugar para bañarse, completamente privado. Mejor ahorrarse la molestia de ir a las duchas públicas. Después de calentar el agua, Hiccup y Toothless habían disfrutado de un tibio baño. Habían hecho lo mismo cuando el Night Fury era, bueno, un Night Fury, pero como humano jamás. El pelirrojo se preguntó, mientras su dragón le masajeaba el cabello, porque no lo habían hecho antes.

Después de estar frescos y limpios, ambos se dedicaron a preparar lo que desayunarían ese día, pero todo terminó transformándose en una guerra de comida. Hiccup rio ante lo absurdo y divertido de la situación, ambos estaban delirante y ridículamente felices.

Y el resto del día consistió en encerrarse en la casa. Disfrutando de la compañía del otro. Comían, jugaban, Hiccup le leería libros a Toothless y él a su vez le contaría a su pequeño humano secretos que solo los dragones conocían. Cuando se dieron cuenta el sol ya se había puesto, y el siguiente día prometía ser igual de bueno como el que hoy habían tenido.


Ah, -suspiro feliz- creo que exageré con la atmósfera de perfección, pero bah, es TOOTHCUP gente, obvio lo mejor les pasa a ellos. XD

Los veré en unas semanas! :D

Muchas gracias por leer y un gracias doble por dejar un comentario. Ya saben que los reviews son amor y me inspiran a no tardarme! :D

P.D: Tienen Facebook? XD Lol, que pregunta más tonta, pero es que yo cree el mio hace poco y es increíblemente aburrido. T_T Si tienen y quieren agregarme entonces busquen por Aveku-chan, soy yo. Una niña con gorro azul de Mickey. Xdddd Bueno, gracias y byebye!