Hola, hola chicas! Bienvenidas nuevamente a un nuevo capítulo. Como irán leyendo se calmarán un poco las cosas entre Alice y Jasper, sin embargo, no es el final del conflicto entre ellos.
Capítulo 28: Primera navidad juntos
BPOV
Navidad había llegado y estaba ayudando a Sue a preparar los platillos para la cena que en esa ocasión sería en nuestra casa. Sue me instigó a subir a arreglarme. Me bañé en tiempo record para estar ya lista para cuando llegara Edward. Me puse mi vestido color uva, recogí mi cabello de lado con ondas suaves y unos pequeños pendientes de diamantes, regalo de mi papá de mis dulces dieciséis, unos balerinas negras, sólo un poco de rímel y color en los labios ¡Y listo! Bajé para ver si Sue necesitaba de mi ayuda, pero la mesa ya se encontraba preparada.
Debido a que nuestro comedor de uso diario era muy pequeño para las tres familias, siempre que las reuniones se hacían en casa solíamos sacar un par de mesas largas y las colocábamos en el patio trasero. Charlie dejaba las luces encendidas y rodeaba el patio con antorchas enterradas en el pasto. En esa ocasión Seth quiso colocar luces navideñas alrededor junto con las antorchas y papá le había complacido. Cuando salí al jardín para fijarme en cómo había quedado el lugar, me maravillé.
— ¡Ha quedado hermoso! —me paseé por todo el jardín mientras Emmett terminaba de acomodar las sillas alrededor de la mesa. Tenía una camisa azul arremangada hasta los codos y unos jeans desgastados.
—Me alegro que te haya gustado porque la idea de tu hermanito de poner luces navideñas me ha costado horas de trabajo y litros de sudor.
— ¡Eww Emmett!
—Pero vaya, vaya, que el jardín no es lo único hermoso por aquí. Luces realmente muy bien hermanita. Dejarás a Eddie boca abierta.
—Gracias, pero vaya que tú también estás muy guapo oso.
— ¿Y qué tal yo? —preguntó Seth desde la puerta del jardín. Llevaba unos jeans, una camisa roja y un moño de color rojo. Realmente lucía muy coqueto.
— ¡Pero vaya galán que tenemos aquí! —le dije mientras me acercaba a él y le daba la vuelta— ¿Seguro que no tienes novia?
—Todavía soy muy pequeño para eso, Bells. Pero te diré un secreto, ven —me pidió me agachara a su altura y acerqué mi oído a su boca que cubrió con ambas manitas—. Hay una niña en mi escuela que se llama Beth, ella es realmente muy bonita, es así toda chiquita y tiernita, por eso siempre la cuido de los brabucones de mi escuela.
—Así que Beth ¿Eh?
—Sí, ella es dos añitos más joven que yo y por eso a veces los brabucones se aprovechan de ella, pero yo la defiendo con mis puños.
—Pero Seth, la violencia no es buena.
—Lo sé, pero ellos no entienden.
—Bueno ¿Y qué más con Beth?
—Ella me da pequeñas rosas que corta del patio de su abuelita y me las da como pago por defenderla, ya le he dicho que no es necesario, pero ella continúa haciéndolo y a mí me gusta— sonreí con su anécdota—. Sé que somos muy pequeñitos, pero Bells ¿Tú crees que cuando seamos grandes como tú y Emmett podamos ser novios?
—Yo creo que sí, si procuran continuar en contacto y siendo amigos. Emmett conoció a Rosalie cuando eran pequeños. Igual Edward me conoció cuando éramos sólo unos niños.
—Entonces le diré a Beth que cuando seamos grandes seremos novios. Gracias Bells —me rodeó con sus pequeños brazos.
—De nada chaparro —besé el tope de su cabeza y sonreí mientras lo veía entrar.
— ¿Qué sucede con el capitán Seth?
—Amor de niños.
— ¿Así que ya te contó de Beth?
— ¿Tú lo sabías?
—Ha estado contándome las decenas de veces en que la ha defendido.
—Todo un Swan, ¿no?
A los pocos minutos escuchamos el timbre y fui a abrir. Aparecieron todos los Hale. No había visto a Jasper desde nuestra plática en la cafetería. Seguía con la esperanza de que ya hubiera hablado con Alice o hablaran antes de que se fuera. Anna y Evan me saludaron calurosamente, era la primera vez que los veía desde mi llegada. Rosalie me dijo que ambos se encontraban molestos con Jasper por haber terminado con Alice de esa manera, y bueno, ni qué decir de la reacción de Rosalie, por poco y estampaba la cabeza de su hermano contra la pared por ser tan insensible.
Los invité a pasar al jardín donde todo ya comenzaba a tomar forma. Jasper no volteaba a verme, esperaba que no se hubiera enojado conmigo también. Rosalie corrió a los brazos de Emmett, después de tantos días durmiendo separados se extrañaban; sonreí al saber ahora lo que ellos sentían. Extrañaba a Edward en las noches. Y pensando en Edward recordé que su regalo aún lo tenía en mi habitación y subí por él para colocarlo debajo del árbol junto con los otros que ya había dejado ahí.
Platicaba con Anna sobre el proyecto que tenía en manos y sobre mi nueva relación con Edward, a la cual elogió; ella también creía que ya era hora de darnos cuenta que éramos el uno para el otro, sin embargo, también le recordó la ruptura entre Jasper y Alice. Estaba en desacuerdo con las decisiones de ambos, pero igualmente trataba de mantenerse al margen. Deseaba, al igual que todos, que arreglaran las cosas. Jasper se acercó a mí mientras hablaba con su madre pidiéndome unos minutos para hablar con él.
— ¿Qué sucede Jasper?
—Con respecto al otro día, probablemente me haya comportado como un imbécil. Acepto que tienes toda la razón y he estado comportándome de una manera infantil.
—Eso quiere decir que…
—Que procuraré hablar con Alice hoy mismo, no reiniciaré mi relación con ella —no pude evitar mi cara de decepción—, aún —agregó al ver mi rostro—. Tenemos que tomarnos nuestro tiempo.
—De acuerdo, pero ya es un avance —sonreí.
—Espero, Bella, en verdad espero que ella quiera hablar conmigo.
— ¿De qué hablas? Ella ha estado esperando eso, aun cuando no quiere, más bien teme verte, ella muere por una oportunidad de hablar contigo.
— ¿Teme verme? —preguntó dolido.
—Bueno, ella no quiere volver a ver esa "mirada de odio" de tu parte —hice comillas en el aire.
—Pero yo no la odio, Bella.
—Pero es Alice, hazle entender. Edward y yo hemos tratado de decirle eso, pero siempre nos responde que nosotros no te vimos.
—Pobre de mi Allie, la he tenido en una tortura todos estos meses.
—Pues sí, es la verdad.
Estaba por responderme cuando nos vimos interrumpidos por un par de timbrazos. Sue me pidió que fuera a recibir a los Cullen ya que papá y ella se encontraban ocupados, y Emmett se encontraba en su burbuja con Rosalie. Me disculpé con Jasper y fui a recibir a mi novio junto con su familia. Como siempre, Carlisle y Esme me dieron un saludo caluroso e inmediatamente salieron al jardín para reunirse con los demás. Alice entró después y su cara lo decía todo, se encontraba nerviosa, temerosa e inquieta, retorcía sus dedos. Era difícil ver a la siempre alegre y segura Alice de esa manera. Comprendía a Edward cuando decía que estaba preocupado por ella. Ella no era así, y todos sabíamos que pocas cosas en la vida podían colocarla en esa situación.
— ¿Ya está aquí?
Asentí a su pregunta
—Llegó con sus papás, pero Alice…
—No, Bella, enfrentaré esto como la gente civilizada, lo saludaré como a los demás y me sentaré en mi lugar. Procuraré hacer las cosas fáciles tanto para él como para mí —se irguió, llenó sus pulmones y caminó decidida. Podía fingir bien cuando se lo proponía.
—Se llevará una sorpresa enorme.
— ¿A qué te refieres? —preguntó Edward mientras entraba a la casa—. Antes de que respondas debes de saber que me estás volviendo completamente loco con ese vestido. Luces hermosa, demasiado hermosa —se acercó a mí con un andar felino que me quitó la respiración, aunado con el hecho de ir completamente de negro.
—Jasper ha decidido hablar con ella, me ha dicho que no reanudará su relación con ella por el momento, pero quiere disculparse con ella y aclarar todo para en un futuro poder hacerlo —Edward me tomó entre brazos cuando terminé de decirle los planes de Jasper.
—Tu plan ha funcionado.
—Creí que no lo haría, ese día se portó al principio muy evasivo con el tema. Por poco y no logro hablar con él.
—Esperemos terminé bien esta noche —besó mis labios—. Increíblemente dulces como siempre. Quiero más —pidió tal cual un niño pequeño.
—Toma lo que quieres —le ofrecí mis labios.
Comenzaron siendo pequeños besos los que tomaba, pero después su boca se volvió exigente con la mía. La mía gustosa le dio lo que pedía. Nuestros labios no se separaban, se movían en sincronía como en cada unión mientras sus brazos me rodeaban y me pegaban a su cuerpo. Sentía su torso duro pegado a mi cuerpo, quería y moría por deslizar mis manos por él, delinear las líneas de sus músculos. Sentía la calidez de las manos de Edward aun con la tela del vestido.
—Feliz navidad —jadeó entre mis labios y yo sólo gemí al sentir su aliento a yerbabuena. A diferencia de la mayoría, Edward prefería el dentífrico y el enjuague con ese olor y sabor—. Tus labios son tan deliciosos, podría pasarme toda la noche besándote.
—Estoy segura que sí, pero nos esperan en el jardín.
—Vayamos pues —tomó mi mano y salimos con los demás.
El jardín realmente había quedado magnífico. Las antorchan daban la iluminación necesaria para crear un ambiente familiar e íntimo; los árboles que rodeaban la casa ayudaban a crear ese ambiente. A pesar de la oscuridad y del clima un poco frío, creaban una barrera que nos envolvía en una privacidad familiar y cálida.
—Les ha quedado muy bien.
—Gracias a Charlie y Emmett. Yo ayudé con la cena.
—Entonces debe de estar delicioso todo.
—No es por presumir, pero me quedó exquisito.
Nos sentamos alrededor de la mesa y comenzó la cena tradicional. Al poco tiempo el aire comenzó a correr y fresco se volvía. Mis brazos se pusieron fríos y mis dientes ya empezaban a tiritar, froté mis brazos tratando de hacerlos entrar en calor, pero mis piernas también ya se congelaban.
—Toma preciosa —Edward se quitó su chaqueta negra y me envolvió con ella y sus brazos.
—No era necesario —todavía tiritaba.
—Bella, estás tiritando de frío y realmente te encuentras helada.
—Pero tú tendrás frío.
—Se me ocurre una muy buena forma de entrar en calor —se acercó a mí y me susurró en mi oído, provocando que riera.
— ¿A sí, y cuál es? —pregunté coquetamente.
—Puedo demostrártelo —tomó mi barbilla y unió nuestros labios, era un beso suave pero cargado de pasión. Sus manos pasaron a mi cintura acariciando lo que podía mientras que yo saqué mis manos de su chaqueta y tomé su rostro pegándolo más a mí. Estaba por pedir permiso para adentrarme en su boca cuando un carraspeo nos hizo detenernos. Nos separamos y miramos que el dueño del carraspeo había sido ni más ni menos que Charlie quien no nos apartaba la mirada de encima.
— ¿Puedes creerlo Charlie? Hace un año, justo en la navidad pasada hablábamos de ser suegros y mira ahora, te pones como energúmeno porque Bella y Edward se están besando —comenzó a reír Carlisle, mientras que Charlie continuaba rojo.
Me giré hacia Edward. Al parecer todo el color de Edward se lo había robado Charlie, ya que estaba pálido. Comencé a reír.
—No es gracioso.
—No te va a hacer nada.
—Eso lo dices porque no tienes ese enorme par de ojos bombardeándote.
—Ven aquí —tomé su rostro y lo besé rápidamente—. Vamos a compartirte de mi calor —dejé que me rodeara con sus brazos.
—Ya comienza a hacer frío. No hay que tentar al clima, así que es hora de pasar a la casa —comentó Carlisle.
—Tienes razón, Carlisle. Hemos tenido suerte que no se haya presentado ninguna nevada aún.
Comenzamos a recoger las cosas, dejando únicamente la mesa y las sillas. Emmett se encargó de apagar las antorchas mientras que los demás metíamos toda la comida y algunos regalos dentro de casa. Edward se disculpó para ir por mi regalo. Alice se ofreció nuevamente a entregar los regalos. Jasper no le había quitado ojo de encima desde que llegaron. Todos abrimos nuestros regalos y por supuesto mi favorito fue el de Edward.
Dentro de la caja que me había entregado Alice se encontraba un pequeño cuadernillo con unas partituras. Lo miré curioso. Al ver las partituras me di cuenta del título que había en ellas. Justo en el comienzo se recitaba "La nana de Bella".
—Muchas veces he pensado que no existen palabras suficientes para poder explicarte lo que siento cada vez que te veo, cada minuto que me encuentro separado de ti, cada mirada tuya lo que provoca en mí; así que pensé que tal vez la solución era encontrar por medio de la música aquello que las palabras ineficientemente pueden explicar. Tendrás que esperar a mañana, o cuando tú quieras para que pueda interpretarla para ti —me explicó.
— ¡Oh, Edward! —me lancé a sus brazos, rodeé su cuello y deposité un pequeño beso en él—. Gracias, muchas gracias —mi voz comenzaba a mostrar el nudo que se me había formado en mi garganta.
—Preciosa, no llores.
—Es que es un regalo sumamente hermoso, es el mejor Edward ¡Te amo tanto! —lo estreché aún más fuerte.
—Pero si ni la has escuchado todavía.
—No importa, es mía y es hermosa —sentencié y él me rodeó con sus brazos.
—Hay más.
— ¡No, Edward, no arruines este momento!
—Es algo pequeño. Mira en la caja.
Me separé a regañadientes de él y tomé la caja que había hecho a un lado. Busqué entre el papel de seda y encontré un pequeño estuche de terciopelo negro.
—Quiero que lo uses siempre ¿Puedes? —la curiosidad me ganó ante su petición.
Dentro había una cadenita con un dije del símbolo infinito, en el cual había incrustado diminutos diamantes a lo largo de éste, a excepción de las orillas donde se encontraban las letras E y B.
— ¿Podrías usarlo siempre?
—Por supuesto —besé sus labios—. Muchas gracias.
—Ven, déjame ponértelo —me giré, tomé mi cabello y dejé que me lo pusiera; después volví a colocarme de frente a él—. Perfecto.
—Al parecer nos pusimos de acuerdo para el intercambio de nuestros regalos. Anda abre el tuyo. En verdad espero que te guste —tomó la caja pequeña en donde había colocado sus regalos—. Puede que sea un poco pretensioso y si no quieres usarlos no importa, no tienes que hacerlo —me mordí mi labio de los nervios. Ya no estaba tan segura de que mi regalo fuera el indicado y que le fuera a gustar, quizá le pareciera absurdo y como dije, muy pretensioso de mi parte. Edward se giró para mirarme antes de terminar de abrir su obsequio.
—Hey, el labio no —jaló con uno de sus dedos mi labio inferior que se encontraba prisionero de mis dientes—. Nada puede ser pretensioso viniendo de tu parte —volvió a la tarea de desenvolver su regalo.
—En verdad, no tienes que usarlos si no te gustan.
Lo primero que sacó fue el pisacorbatas con la forma de las teclas de un piano. Era masculino y elegante; en cuanto lo vi pensé en él y por eso lo compré. Quizá no estuviera tan mal ese primer regalo.
—Ahora eres un hombre de corbatas y pensé que podía serte útil.
—Es perfecto —me miró directamente a los ojos y pude ver que realmente le había gustado—. Será mi favorito y aunque no me lo pidas lo usaré siempre.
—Hay más —Edward me miró sorprendido. Yo estaba temerosa.
—De acuerdo, veamos qué más hay aquí —buscó en la caja hasta encontrar la caja de terciopelo negro— ¿Me vas a proponer matrimonio? —preguntó bromeando.
—Por supuesto que no —respondí entre risitas nerviosas.
Abrió la cajita de terciopelo. Juro que sentí mi corazón salirse de mi pecho por los nervios. No sé en qué pensaba en el momento en que decidí mandar a hacerlas ¡Joder Bella! Sólo llevábamos un par de meses de relación y se me ocurría regalarle eso. Tonta de mí en pensar que podía ser un lindo obsequio. Giré mi rostro hacia otro lado, evitando ver su reacción en cuanto lo viera. Esperé y esperé cuando de pronto me vi envuelta en un par de brazos fuertes y cálidos. Me alzó y comenzó a girarme mientras reía. Cuando me bajó me estrechó fuertemente entre sus brazos.
— ¿Te han gustado?
— ¡Los he amado! —una enorme sonrisa estaba dibujada en su rostro—. ¿Por qué no habría de hacerlo?
—Como dije, puede que sean un poco pretensiosas. Es decir, por qué habrías de usar un par de mancuernillas con la inicial de nuestros nombres.
—Porque es un símbolo de esto que hay entre nosotros —tomó las mancuernillas entre sus dedos— B de Bella y E de Edward. Son perfectas.
—Edward, mira, no sé en qué estaba pensando cuando las compré. Yo comprendo perfectamente que no quieras usarlas, es algo un poco intenso, por lo menos para mí claro está. No llevamos tanto tiempo en esta relación y quizás tú no estés del todo convencido.
—Calla Isabella o me harás enfadar —su rostro mostraba gravedad y su voz se había vuelto grave.
—Yo sólo quiero que no te veas obligado a nada.
—Me cuesta creer lo que estás insinuando.
—Yo no insinúo nada.
—Bella —tomó mi rostro entre sus manos—. Lo que siento por ti es demasiado intenso, si no quieres que sienta esa intensidad de la que hablas lamento decirte que llegas tarde. Estas mancuernillas son una representación de lo que hay entre tú y yo. Me siento tan jodidamente feliz que te sientas así, que hayas pensado en nosotros cuando compraste tu regalo. Quiero usarlas —enfatizó la palabra "quiero" con gran ímpetu—, quiero hacerlo porque es un regalo tuyo, porque habla de nosotros y habla de lo importante que para ti es el que estemos juntos. Quiero usarlo porque soy tuyo Isabella —besó mis labios una vez más en esa noche. Tan dulcemente.
—Lo siento.
—No quiero que vuelvas a pensar o insinuar que para mí no es importante esto. Estuve cegado durante muchos años, pero eso no quiere decir que me encuentre dudando o que no tome esto en serio. Para mí tú eres lo más importante, Bella.
—Tienes razón, lo lamento —rodeé su cuello con mis brazos y me escondí en su cuello, inhalando mi aroma favorito.
El resto de la velada continuamos compartiendo anécdotas y planes para el siguiente año. Charlie se mostró más calmado después de la cena, aunque Edward y yo procuramos no mostrar mucho afecto frente a sus narices. Habría que darle tiempo. Definitivamente al no estar acostumbrado a que su hija pequeña tuviera novio nos haría irnos con calma en lo que a él se refería. Carlisle disfrutó demasiado con eso, molestando a su viejo amigo e insinuando en varias ocasiones que se preparara para tener a Edward durmiendo bajo su mismo techo. Claro que él no se daba cuenta que Charlie realmente lucía amenazante para su hijo.
— ¿Han visto a Jasper? —nos preguntó Rosalie.
—Ahora que lo mencionas, no recuerdo haberlo visto desde la entrega de regalos —le dije.
—Ni a Alice —agregó Edward mirando por toda la sala.
—Tienes razón —señaló Rosalie—, esos dos no están por ningún lado.
— ¿Creen que estén juntos? —pregunté
—Esa es la única explicación que se me ocurre —apuntó Edward.
—Vamos a buscarlos —sugirió Rosalie.
—No lo sé, si están hablando deberíamos de darles su espacio y tiempo.
— ¿Qué tanto cuchichean por aquí? —se acercó Emmett.
— ¿Te has dado cuenta que ni Jasper, ni Alice están aquí?
—Ya veo. Quizá estén usando una de las camas de arriba para reconciliarse —movió sus cejas juguetonamente—. Oye espera, más les vale no estar utilizando la mía ¡Iugh! —hizo cara de asco.
—Vamos a ver qué hacen —repitió Rosalie.
—No lo sé, como dije necesitan su espacio.
—Bella no seas aguafiestas. Sabes muy bien que quieres saber lo que pasa entre esos dos ¡Por favor! —Rosalie junto sus manos y me hizo un puchero.
—De acuerdo, pero si vemos que las cosas son muy serias los dejamos.
Subimos las escaleras en fila india. Yo enfrente, detrás de mí venía Edward y siguiéndole los pasos se encontraban Rosalie y Emmett. Procurábamos subir los escalones de manera lenta y con sincronía para que los escalones no rechinaran y así no dejaran al descubierto nuestra intromisión. Edward me llevaba agarrada de las caderas cuidando que no tropezara y de igual forma nos dejara en evidencia. Pasamos por el cuarto de Charlie y Sue, el cual se encontraba abierto y dentro no había nadie. Seguimos por el del pequeño Seth, pero nada tampoco, su cuarto se encontraba en un profundo silenció. Sólo quedaban dos opciones: la habitación de Emmett y la mía. La siguiente, precisamente, era la mía. Se encontraba la puerta entreabierta pero totalmente a oscuras, así que dudaba que estuvieran ahí.
—Tengo el horrible presentimiento que estarán follando en mi cama, sobre mis sábanas de Superman —se quejó Emmett.
—Shh —lo mandamos todos a callar.
—Está bien, sólo digo que ustedes no tendrán que dormir sobre los fluidos corporales de esos dos.
— ¡Joder, Emmett, cállate! —lo regañó Rosalie.
Nos fuimos directo a la habitación de Emmett y afortunadamente se encontraba la puerta entreabierta, por lo que podíamos escuchar con facilidad la conversación de Jasper y Alice. Estaban hablando bajo, por el espejo que se encontraba pegado a la pared podía verlos, estaban sentados uno al lado del otro. No estaba cien por ciento segura, pero me parecía ser que Jasper estaba tomando una de las manos de Alice entre las suyas.
—Entonces ¿Qué sucederá entre nosotros? —preguntó Alice dudosa.
—Por ahora continuaremos siendo amigos si te parece, no creo pertinente ni conveniente para ninguno de los dos el renovar nuestra relación en esos términos. Cada uno debe continuar con su proyecto y cuando volvamos a reunirnos entonces evaluaremos la situación.
— ¿No estás seguro de querer seguir conmigo? —preguntó Alice triste.
—No es eso pequeña —la tomó de las caderas y la sentó en su regazo.
—Ambos continuamos heridos, la distancia nos ayudará para sanar y olvidar esto. Cuando regrese evaluaremos la situación.
—Yo no tengo nada que evaluar, Jazzie. Yo te amo y siempre lo haré.
—Y yo a ti Alice.
— ¿Entonces qué tienes que evaluar? Jasper, yo sé que te lastimé y que crees que no confío en ti, pero no es así, jamás se me cruzó por la cabeza el aceptar porque estaba segura que no quedarías, ponía en mi cabeza esas ideas de que todavía no sabíamos si te irías a Londres por el temor que llegara ese momento, porque moriría si tenía que separarme de ti.
—Lo sé, Alice. Cuando digo que tengo que hay que evaluar la situación no me refiero a cuestionar nuestros sentimientos, sino a eso mismo, al evaluar el cómo nos encontramos con respecto a lo sucedido y así empezar bien.
—Jasper, prométeme que cuando estés en Londres no me olvidarás. Tengo tanto miedo —sollozó Alice.
—Dudo que siquiera exista esa posibilidad señorita —Jasper besó la frente de Alice.
—Te amo, Jasper.
—Y yo a ti pequeña —se fundieron en un abrazo profundo.
Estábamos por retirarnos para darles un mayor grado de intimidad cuando se escuchó en la parte de atrás de la fila un estornudo que hizo que Jasper y Alice se separarán abruptamente. Me giré para mirar enfadada a Emmett, ya que por su culpa nos habían descubierto.
— ¡Emmett! —le regañó Rosalie.
—Lo siento, tu cabello estaba picándome en la nariz —se quejó Emmett.
En ese momento Jasper abrió la puerta por completo y nos encontró al lado de la puerta. Sus ojos iban de uno a otro, culpándonos con la mirada y pues no podíamos negar los hechos cuando nos habían cachado con las manos en la masa por culpa de Emmett.
—Supongo que casualmente subieron a buscar todos algo al cuarto de Emmett ¿No es así?
— ¿Si te decimos que sí, nos creerías? —preguntó Emmett con una sonrisa inocente.
—No, me parece que no.
— ¿Pero qué hacen ahí chicos?
—Pasábamos por aquí y los escuchamos hablar.
— ¡Nos estaban espiando! —gritó Alice indignada.
—No los encontrábamos por ningún lugar y bueno, subimos a buscarlos y aquí están. Ahora que ya los hemos encontrado podemos bajar con los demás —dijo Rosalie.
Después de disculparnos con Jasper y Alice por nuestra enorme intromisión bajamos con el resto de nuestras familias para terminar la reunión. Cada una de las familias se despidió y se retiraron a su casa. Edward se fue con un puchero en su rostro por tener que pasar otra noche lejos de mí. Tampoco era fácil para mí y menos cuando me decía cosas calientes en mi oído mientras me pegaba a su cuerpo mostrándome la evidencia de su deseo. Y mucho menos con el frío que hacía en Forks, me faltaban sus brazos y su cuerpo cálido pegado a mi espalda.
Había sido la mejor nochebuena que había celebrado. Era la primera de muchas que pasaría al lado de Edward como su pareja, mis regalos los amaba, por primera vez no renegaba de que Edward me hubiera dado un obsequio, al contrario, moría porque tocara para mí la canción que él había compuesto. Sería el mejor regalo, mi favorito, le pediría que la grabara y agregara a todas mis playlist, jamás me cansaría de esa canción. Y mi dije no se quedaba atrás, era un símbolo de cómo nos veía él y me alegraba que concordara con mi visión. Un futuro donde ambos estaríamos juntos. Con ese pensamiento caí en los profundos brazos de Morfeo.
Y se acabó... por el momento. Ya comienzo a trabajar en el siguiente capítulo... estará hot ;). ¿Cómo ven el arreglo temporal entre Alice y Jasper?
Reviews por responder: Cary lo sé me divierte mucho escribir las partes de Esme y Carlisle y bueno como vemos Jasper ha intentado arreglar un poco las cosas con Alice, eso sí bajo sus condiciones; muchas gracias por leer. Blankitapia no estabas tan alejada, han quedado como amigos, ya veremos como van las cosas ;)... gracias por leer. Giss pienso igual que tú, la reacción de Jasper es justificable, para él fue una manera de traición, pero ahora vemos que trata de que ambos solucionen las cosas, gracias por leer :)
¡Muchas gracias a todas por leer!
