por fin termine el capi num.28! estoy muy feliz por como me kedo!
ahora que por fin estoi de vacaciones, tendre mas tiempo de escribir!
este capi kedo muy ichihime, comparado con lo que he estado escribiendo... lo siento por eso
el pasado 5 de junio, se cumplio un año desde que publike este fic quiero agradecer a todos los que lo leen o han leido y a todos los que me han dejado un review... MUCHAS GRACIAS!
usioamamiya-san, sean-kun, arual17, carlita SVT, Lou-asuka, Juliex19, nypsy, lila-chan13, Gabe Logan, Zakishio, Sakuritah-chan, dany14-san, Karenpage, lika2011, Vane94-san, betty-sama, yuuki1801, Lavi-hime-san, MomoKurosaki04, Grecia-chan, killerqueen04, lenalee-de-walker, PanAmasado-san, shyta, strykerhl, apauletta-chan, violet-uchiha, Andy Lawliet, Loquin, Inoue-Tsukino, Saya-Walker, Kuchiki Kibe, layill, Lukali-chan, shikabanehime, Ainim, Chikyu XD, zeromtk, miaka-ichiruki, kriscia, Sayurisan23, neorosemon, mitsuko2000, DaniMoro16, chulula2000 y tifavii.
disfurten del capi!
Capítulo 28: Una habitación Especial
Julio.
Pleno verano.
La época en que los adolescentes están de vacaciones en la playa, con algún familiar o simplemente divirtiéndose.
Pero había una excepción.
Inoue Orihime.
Madre primeriza, con 7 meses de embarazo. Su doctora le había recomendado descansar durante un mes completo, debido a que su estado era algo delicado. Cosa que provoco la preocupación excesiva de, su ahora novio, Kurosaki Ichigo.
Ahora ella se encontraba acostada en su sofá mientras el mundo se derretía, soplándose con un abanico. Llevaba un short y blusa ligeros de color blanco.
– ¿Por qué me sucede esto? Hace demasiado calor y quiero salir a pasear. No es justo– decía Orihime mientras hacía un puchero.
La puerta de la entrada se abrió.
– Ya llegue– dijo Ichigo. Llevaba una bolsa con los víveres.
– Bienvenido a casa– contesto Orihime mientras se sentaba correctamente.
– Orihime, ¿qué haces levantada? –
– No me regañes Ichigo-kun. Es solo que estoy aburrida y hace demasiado calor– dijo Orihime haciendo un puchero.
– Lo sé pero Yoruichi-san dijo que tenías que descansar– contesto Ichigo mientras sacaba las cosas de la bolsa.
– Ya descanse por dos semanas Ichigo-kun–
– No importa. Ve a recostarte, enseguida te prepararé algo de comer–
Fue la gota que derramó el vaso. Orihime estaba furiosa. Camino directo a la mesa y se sentó.
– No iré a la cama Ichigo-kun. Me sentaré aquí a esperarte–
– ¿Qué te ocurre Ori…?–
– ¡Nada! – gritó Orihime volteándolo a ver pero enseguida se arrepintió por haberle hablado de esa manera. El rostro de Ichigo estaba sorprendido y la observaba como si no la conociera.
– Yo…Ehmm… Lo siento, Ichigo-kun. No quería gritarte– se disculpo la pelinaranja, ocultando su rostro.
Ichigo no dijo nada, solo espero.
– Es solo que… Estoy cansada y… muy preocupada. No quiero que nada le suceda a Ichiro-kun… Aunque él no ha nacido yo… lo amo mucho. Además estoy aquí encerrada, sin poder salir y… ¡Hace mucho calor! – exclamo Orihime dejando que gruesas lágrimas empaparan sus rosadas mejillas.
– ¡Buaaawwwhhh! – lloro la pelinaranja.
Ichigo suspiro y mostró una sonrisa de lado. Se acerco por su espalda y la abrazo fuertemente, permitiendo que su dulce novia mojara sus brazos desnudos.
Una hora después…
– Perdón por la demora– dijo Ichigo entrando a la habitación. Orihime lo observo un poco molesta.
– No me mires así Orihime, es por tu propio bien y el del niño– contestó Ichigo frunciendo el ceño, retando a su novia. Se sentó en la orilla de la cama, junto a ella y le colocó la bandeja sobre su regazo.
– Te preparé onigiri de mayonesa y pollo–
– Gracias– contestó ella desviando la mirada. Ichigo suspiro cansado. Tomo a la chica por el cuello y la atrajo hacia sus labios.
Orihime abrió sus ojos con sorpresa y luego intentó resistirse. Ichigo lo noto y la sujeto por la cintura para acercarla más hacia él.
Ichigo usó su lengua para abrir los labios de su novia, la introdujo en la dulce cavidad para poder hacer le beso más intenso. Orihime se relajo, dejándose llevar por el placer que le otorgaba su novio.
Fue entonces cuando ella comenzó a jugar con la lengua de su novio. Con la punta del músculo comenzó a tocar la lengua del chico, tomándolo desprevenido.
Ichigo soltó el cuello de su novia y comenzó a deslizar la mano hasta llegar a su pecho. Pudo sentir como el pezón comenzaba a crecer y a ponerse duro debajo de su mano. Tomo el pequeño botón entre sus dedos y comenzó a apretarlo.
Orihime emitió un gemido, volviendo loco a Ichigo. La ojigris se aferro a la espalda de su novio, atrayéndolo a ella. Fue cuando Ichigo decidió que era suficiente.
Se separó de ella de un solo golpe. Orihime se sobresaltó un poco, pero su mirada era de confusión. Ambos respiraban agitadamente. El chico se acerco a su oreja y susurró:
– Lo siento Orihime pero nada de sexo hasta que estés estable–
La pelinaranja se sonrojo hasta las orejas y fulminó a Ichigo con la mirada. Estaba a punto de protestar cuando Ichigo le colocó un onigiri en la boca.
– Solo come Orihime– dijo Ichigo con una gran sonrisa.
– Está rico– dijo la ojigris con un leve sonrojo.
– Si lo sé– contesto Ichigo antes de llevarse una bola de arroz a la boca.
Orihime lo observó por un momento y luego sonrió.
– Ichigo-kun, pronto cumpliremos 5 meses de vivir juntos– comentó Orihime con una leve sonrisa.
– ¿Sí? Vaya el tiempo pasa rápido– dijo Ichigo viendo hacia la ventana.
– Sí. ¿Te gustaría hacer algo ese día? – pregunto Orihime, esperando que su novio entendiera la indirecta.
– No, porque no dejaré que salgas del departamento– dijo Ichigo viéndola seriamente.
– No me refería a salir… Uhmm…tal vez algo más material– dijo Orihime sonrojada.
– ¿Material? Pero aún no ingresamos a la escuela, no creo que lo necesitemos todavía– contesto Ichigo sujetándose la barbilla.
Orihime estaba sorprendida, su novio en verdad no entendía lo que le estaba pidiendo. Se levanto de la cama ante la confusa mirada de Ichigo.
– ¿Orihime? ¿Qué haces? –
– Voy a bañarme o ¿acaso me lo prohibieras también? – le contesto deteniéndose en el umbral de la puerta de la habitación.
– ¿Qué te sucede? – le pregunto Ichigo con el ceño fruncido.
– ¡Nada! – grito la chica.
– En verdad no te entiendo mujer– le contesto Ichigo con un tono de voz cansado.
– ¡Nunca entiendes nada Ichigo-kun! – grito Orihime antes de cerrar la puerta de un golpe. Ichigo escucho un segundo azote y entendió que se había metido al baño.
– ¿Qué le sucederá? –
Al día siguiente…
– Eso fue lo que sucedió– dijo Ichigo mientras les servía un plato de tallarines a Renji, Uryuu y Chad.
Ichigo los había invitado a su trabajo para poder conversar con ellos. En verdad le preocupaba la actitud de Orihime.
– Creo que estás haciendo demasiado alboroto. Deben ser la hormonas– dijo Renji antes de comenzar a comer.
– Lo mismo pensé pero ella no durmió conmigo, se fue a su antigua habitación–
– ¿No me digas que en verdad no te has dado cuenta? – dijo Uryuu viéndolo incrédulo.
– ¿A qué te refieres? – pregunto Ichigo sentándose junto a ellos.
– En serio Kurosaki, ¿eres idiota o lo haces por molestar? –
– ¡Cállate! – exclamo Ichigo enojado.
– Creo que incluso Chad ya se dio cuenta– dijo Ishida para después suspirar. Chad asintió.
– ¿Me podrían decir que le sucede a mi novia? – dijo Ichigo a punto de perder la paciencia.
– Ella quiere un regalo– dijo Chad con voz neutra.
– ¿Un regalo? – pregunto Ichigo.
– Sí, ella desea que le des algo para cuando cumplan 5 meses– dijo Uryuu mientras le deba un sorbo a su sopa.
– Creo… que es comprensible. No le he dado algo desde hace mucho tiempo–
– ¿No? En verdad eres un novio horrible – dijo Renji con tono burlón, ganándose un golpe en la cabeza por parte de Ichigo.
– Cállate–
– Bueno, el punto es que debes regalarle algo a Inoue-san– dijo Ishida acomodándose las gafas con un dedo.
– Sí, pero, ¿qué? – se pregunto Ichigo.
– ¡Un anillo de compromiso! – grito alguien a lado de ellos. Los cuatro chicos se sobresaltaron al ver a la vieja Aiko sentada en la mesa. Ninguno de ellos se había percatado de su presencia.
– ¿Qué estás haciendo? ¿Por qué nos estas espiando? – exclamo Ichigo visiblemente enojado.
– Están en mi negocio, puede hacer lo que se me plazca– dijo la vieja colocando sus manos en sus caderas.
– Eso no te da derecho a escuchar conversaciones privadas –
– Por ahora eso no es importante, el punto es que le tienes que darle un anillo a Orihime-chan, casarte y heredar la clínica de tu padre–
– ¿Todavía sigues con eso vieja? Ya te dije que aún soy muy joven para casarme– contesto Ichigo con un tono de voz irritado.
– Eso no fue un impedimento para que estés a punto de ser padre, ¿verdad? – dijo la vieja Aiko, causando el sonrojo de Ichigo y la risa de sus amigos.
– Te atrapó Ichigo– dijo Renji entre risas.
– ¡Ca-Cállense! ¡Y tú deja de estar diciendo tantas estupideces!– gritó Ichigo señalando a su jefa.
– Solo digo la verdad–
– Volveré a trabajar– dijo Ichigo regresando a la cocina.
– ¡Espera Ichigo! ¡No puedes escapar de esto! – dijo Aiko siguiéndolo.
– ¡Déjame en paz vieja lunática! –
– En verdad él siempre está rodeado de gente extraña– dijo Chad mientras veía como la vieja perseguía a Ichigo por toda la cocina.
– Sí es una lástima. ¡Sigamos comiendo! – exclamo Renji para seguir devorando sus tallarines.
Cuando Ichigo terminó su turno, acordó con sus amigos de reunirse al día siguiente en el parque para decidir qué regalarle a Orihime.
– ¿Cómo te fue con Inoue-san? ¿Lograste saber que quiere que le regales? – pregunto Uryuu.
Los chicos se encontraban sentados en una de las bancas del parque, ayudando a Ichigo.
– Nada ni siquiera quiere hablar conmigo– contesto Ichigo cabizbajo.
– Eres inútil Kurosaki–
– Cállate. ¿Qué debo hacer? – se pregunto Ichigo viendo hacia los juegos del parque.
– ¿No tienes idea de que podría gustarle? – le pregunto Renji, quien estaba comiendo palomitas de maíz.
Ichigo cerró los ojos y comenzó a pensar en algo que le diera una pista.
Y entonces un recuerdo golpeó su mente.
– ¡Mira Ichigo-kun! ¿No es hermosa? – exclamó Orihime mientras le mostraba una revista a Ichigo. En ella había una fotografía de una habitación para un bebé.
– Me encantaría poder darle una habitación como esta a Ichiro-kun– dijo Orihime con una bella sonrisa y ojos soñadores.
Ichigo abrió los ojos rápidamente.
– Ya sé que regalarle a Orihime–
– ¿Qué? – pregunto Chad con algo de curiosidad.
– Renji, necesito que le hables a Rukia– dijo Ichigo.
– ¿Estás seguro? Sabes que Rukia puede ser muy obsesiva y si haces infeliz a Inoue, bueno pues… morirás– dijo Renji con diversión, haciendo que Ichigo dudara por un momento.
– No…No importa. Solo hable a tu novia– contesto Ichigo tragando fuerte.
– Como quieras– dijo Renji sacando su celular, marcando las teclas y llevándoselo a su oreja.
– ¿Rukia? Necesitamos tu ayuda– dijo el pelirrojo con una sonrisa de lado.
En la mansión Kuchiki…
– Entendido– dijo Rukia antes de cerrar su celular. Se encontraba tomando el sol en la piscina de su casa. Llevaba puesto un bikini de color morado con lunares blancos.
– Con que un regalo, ¿eh? – dijo la ojiazul mientras una sonrisa se formada en su bello rostro.
– ¡Hey Tatsuki! ¡Tenemos una misión! – exclamo Rukia viendo a su amiga, que estaba en el trampolín de la piscina.
– ¿QUÉ? – grito la capitana antes de resbalar y caer al agua de cabeza.
Por fin el día había llegado.
Los rayos del sol dieron directo en el rostro de porcelana, haciendo que el sueño se esfumará. Orihime abrió lentamente sus ojos, dejando que la luz matutina llegara hasta sus orbes plateados.
Se incorporo perezosamente en la cama.
– Hoy es el día– susurro la chica con un poco de tristeza. Se levanto de la cama y se dirigió a su armario por algo de ropa. Tomó una falda blanca con flores rosas bordadas a un costado y una blusa de color morado.
Se encamino al baño para poder bañarse.
Mientras el agua relajaba su cuerpo, comenzó a pensar en Ichigo. Ya era una semana desde que la última vez que le dirigió la palabra. Estaba empezando a sentirse mal.
– Tal vez… Aunque sea por hoy, lo perdonaré– se dijo así mismo antes de sonreír.
Se vistió y abrió la puerta del baño para poder salir, justo al mismo tiempo, Ichigo salía de su habitación.
Sus miradas chocaron.
Ichigo desvió la mirada. Comenzó a caminar hacia la cocina, cuando una voz lo hizo detenerse en seco.
– Buenos días Ichigo-kun–
Giro su rostro rápidamente y en dos zancadas se posiciono enfrente de su novia. La veía incrédulo.
– Orihime… ¿tú…?–
– No quiero hablar de eso… al menos no este día. Solo quiero pasarla bien a tu lado… ¿Desayunamos juntos? – le contesto con una bella sonrisa en su rostro. Ichigo no pudo evitar devolverla la sonrisa y asintió.
– Iré a bañarme. Enseguida te alcanzó– dijo Ichigo para después besarla en la frente. Orihime se sonrojo levemente y se tocó el área besada mientras veía como el cerraba la puerta.
– No puedo creer que solo con eso hagas que se me aceleré el corazón– susurró antes de irse a preparar el desayuno.
Orihime había preparado panqueques. Cuando Ichigo vio el delicioso y normal desayuno, sonrió. Ambos chicos comieron tranquilamente.
– Estuvo muy rico Orihime, gracias– dijo Ichigo con alegría.
– Que bu-bueno que te gustó– contestó nerviosa Orihime. Ella estaba levantando los platos cuando Ichigo dijo:
– Estaba pensando que… llevas mucho tiempo descansado… ¿Qué tal si salimos a pasear? –
A Orihime se le ilumino el rostro. Corrió a abrazar a su novio, ella estaba muy contenta.
– ¡Gracias Ichigo-kun! – exclamo la chica y le dio un inocente beso en los labios.
Ichigo se sonrojo, era la primera vez que ella lo besaba por su cuenta.
– Iré por mi bolso– dijo Orihime y salió corriendo hacia su habitación. Ichigo aprovecho esa oportunidad, sacó su celular e hizo una llamada.
– ¿Rukia? Vamos en camino–
Ichigo llevó a Orihime al centro comercial. En el lugar había mucha gente y su novia no paraba de ver todo lo que había en cada tienda. Llevaba tres horas así.
– ¡Ichigo-kun! ¡Mira! ¿No crees que son adorables? – exclamo Orihime, mostrándole unos pequeños shorts de mezclilla con un león bordado.
– Eh… Sí–
Orihime sonrió y siguió viendo toda la ropa de bebé que le fue posible. Cansado, Ichigo se dejo caer en una de las bancas cercanas. La pelinaranja se le acercó un poco apenada.
– Lo siento Ichigo-kun, ya te cansé. Regresemos a casa–
– ¡No! Digo… Comamos algo. ¡Vamos! – dijo Ichigo algo nervioso. Orihime asintió levemente y siguió al pelinaranja.
Ichigo le coloco una hamburguesa enfrente.
– Gracias– dijo ella suavemente.
– ¿Ocurre algo? –
– No… Ehmm… lamento ponerme así de hiperactiva pero, hace mucho que no salía a caminar– dijo Orihime con algo de vergüenza.
– No te preocupes. Me gusta ver cómo te emocionas o cuando te diviertes. Te ves linda– comentó Ichigo, segundos después se dio cuenta de lo que dijo y se sonrojo desviando la mirada. Orihime también estaba apenada, pero sonrió.
En el casa de los pelinaranjas…
– ¡Vamos chicos! ¡Tienen que subir la cuna! – gritaba Rukia, viendo como sus amigos y novio intentaban cargar la cama del bebé.
– ¿Por qué no mejor la cargas tú y yo dirijo? – exclamo Renji cansado de los gritos de su princesa.
– Porque soy demasiado hermosa para sudar– contestó Rukia antes de entrar a la casa.
– Tu novia es muy odiosa. Además… ¿Por qué demonios compro una cuna de madera tan grande? Es solo un bebé– dijo Uryuu.
– Rukia es demasiado obsesiva. ¡Sigamos! –
Dentro de la casa…
– ¿Cómo vas con la pintura Tatsuki? – pregunto la pelinegra entrando en la habitación. Pero su respuesta llego en cuanto vio las paredes.
El cuarto que antes era de Orihime, ahora tenía un hermoso color celeste, muy claro y en el techo había nubes tan blancas y tan perfectas que parecían de algodón. Tatsuki había pegado algunas imágenes de globos aerostáticos, aves y mariposas. Pinto árboles, un césped y flores. Era realmente bonito.
– ¡Tatsuki eres impresionante! – exclamo Rukia viendo la obra terminada.
– Sí, bueno… solo lo hago por Orihime– dijo ella con las mejillas rosadas.
– Solo nos falta decorar– dijo Rukia antes de revisar su reloj.
– Es muy tarde. Ha llego la hora de que entre en acción–
En el centro comercial…
– Vámonos a casa Ichigo-kun– dijo Orihime.
– ¿Se-segura? ¿No quieres ver algo más? –
– No, así estoy bien. Estoy cansada, además…– algo capto la mirada de Orihime.
Corrió hacia un aparador, Ichigo la siguió con la mirada. Se acercó para intentar ver que estaba observando con tanta ilusión pero en cuanto ella se percato de su presencia se interpuso entre él y el objeto.
– Vamos a casa Ichigo-kun–
– Quiero ver lo que estabas viendo–
– No es nada importante–
– Orihime, hazte a un lado–
– No, Ichigo-kun, no es… importante–
– Orihime…–
– ¡Hey chicos! – exclamo una voz conocida por ellos. Rukia se acercó rápidamente.
– Rukia-chan, ¿qué haces aquí? –
– Viene a pasear con Renji pero, lo perdí de vista– dijo Rukia simulando buscar a su novio.
– Lo más seguro es que lo encontraras comiendo algo– comentó Ichigo.
– Si es verdad. Ahora que lo recuerdo, Orihime, ¿te importaría ayudarme con algo? –
– ¿Yo? Claro Rukia-chan, dime que es–
– Bueno, verás… es algo de mujeres. Ichigo, ¿me la puedo llevar por un momento? – dijo Rukia tomando la mano de Orihime.
– Cla-Claro–
– Gracias. Te la devolveré en una hora– exclamo Rukia llevándose a Orihime casi arrastras.
Ichigo suspiro cansado. Solo esperaba que su novia regresara en una pieza. El pelinaranja recordó algo. Se aproximo al aparador que esa unos momentos Orihime observaba. Se sorprendió el ver que era.
– ¿Cuánto cuesta? – le pregunto a la señorita.
Con Orihime y Rukia…
– ¿Quieres saber cómo es la primera vez? – pregunto Orihime totalmente estupefacta y sonrojada. Ambas se encontraban sentadas en un café.
– No puedo creer que este diciendo esto. Ichigo me debes una muy grande– pensaba Rukia con las mejillas rojas.
– S-Sí… Quiero saber si soy capaz de dar ese paso con Renji–
– Bu-Bueno… La primera vez con Ichigo-kun fue… extraña–
– ¿Por qué? – pregunto Rukia desconcertada, no esperaba esa respuesta.
– Porque… a pesar de no conocernos es absoluto y de ni siquiera tener una relación de amistad… Cuando estuve con él puede sentir que era lo correcto– dijo Orihime llevándose su puño cerca del pecho. Cerró los ojos y se dejo llevar por los sentimientos de su primera vez.
– No cabe duda de que tú y Abarai-kun son el uno para el otro pero, tienes que estar segura de ti misma para dar este gran paso Rukia-chan– dijo Orihime con una sonrisa cálida.
– Sí, gracias Orihime– le agradeció la pelinegra.
– Será mejor regresar. Ichigo-kun debe estar preocupado– dijo Orihime incorporándose, lista para irse.
– Sí. Recibí un mensaje de texto de Ishida. ¡Orihime! ¡Ichigo está enfermo! – exclamo Rukia.
– ¿Qué? –
Orihime entró de golpe a su casa. Sus amigos se encontraban en la sala esperándola.
– ¡Tatsuki-chan! ¿Qué le ocurrió a Ichigo-kun? – le pregunto a la capitana, la ojigris estaba realmente espantada.
– Nos hablo diciéndonos que se sentía un poco mal. Cuando llegamos a verlo tenía un poco de fiebre– le explico Tatsuki.
– ¿En dónde está? –
– En tu habitación– contesto Chad.
– Dijo que ahí se sentía más cómodo– dijo Ishida.
Orihime se apresuró a su habitación y entro rápidamente. Al abrir la puerta, esperaba encontrarse a Ichigo totalmente deshidratado y delirando por culpa de la fiebre, pero fue todo lo contrario.
Él se encontraba perfectamente bien y no solo eso, le sonreía. Orihime observo a su alrededor. Esa ya no era su habitación. Era de alguien más.
Era de Kurosaki Ichiro.
Los colores de la habitación, los juguetes y peluches nuevos, los estantes llenos de libros con historias de fantasía, la alfombra de tomos azules y lilas, la cuna, el armario con ropa nueva, todo era perfecto.
Orihime se arrodillo y comenzó a llorar.
– Orihime, feliz día. Gracias por aguantarme durante cinco meses. Gracias– le dijo Ichigo arrodillado enfrente de ella. Orihime lloró con más fuerza y se arrojo a sus brazos.
– ¡Soy tan feliz! – exclamo Orihime.
– ¡Hey! ¿Para nosotros no hay un abrazo? – dijo la capitana en el umbral de la puerta. Orihime volteo a ver a sus amigos y corrió a agradecerles.
– ¡Gracias chicos! –
Ichigo le limito a observar como su novia abrazaba a sus amigos. En verdad que era afortunado. Metió la mano en su bolsillo y fue cuando se acordó de eso.
Observo una vez más a su familia. No era el momento.
– Esperaré un poco más– pensó mientras lo envolvía con fuerza en su puño.
¿Qué será lo que oculta Ichigo?
CONTINUARÁ…
ke tal? espero ke les haya gustado
dejen reviews! nos leemos!
besos y cuidanse
