Disclaimer: Los personajes de la serie Victorious no me pertenecen, como a nadie en FF.


Desperté con las luces apagadas. Las del mundo junto con las de la habitación. Todo estaba en silencio, apenas unos animales se escuchaban a lo lejos, el lloriqueo de un perro, algunos grillos y el viento pegando con las hojas de los árboles en la acera. El silencio de la noche es distinto aquí, en esta alcoba que no es mía.

¡¿Cuánto tiempo me dormí?!

Abro bien los ojos. El sobresalto de darme cuenta que había pasado horas en esa cama, me despojó de lo último que me quedaba de sueño. Alcé mi cabeza y miré a todos lados, pero no encontré un reloj que me dijera la hora. Debía ser tarde. Volví a la almohada pensando en dónde dejé mi celular y recordé que mi bolso se quedó en el sillón de la sala. Levantarme podía despertar a Tori y prefería evitarlo.

Se había acostado a mi lado, vestida con ropa más ligera. Nos había cobijado y se había quedado dormida, abrazada de un cojín pequeño. Yo debo haber soltado el agarre de la almohada que tenía en mis brazos, ya no estaba conmigo, yacía bajo su cabeza. ¿Cómo no me desperté? Mi sueño es muy ligero y Tori me la quitó.

Largó un suspiro entre sueños y volví a concentrarme en su dormir. Casi no se la escuchaba respirar. No podía ver mucho de su persona, la luz que entraba por la ventana era poca. Sospeché que podrían ser las dos de la mañana. Debía irme o de alguna forma avisarle a mamá que estaba en lo de Tori.

Di vuelta y vi mi celular en el velador. En realidad buscaba el de Tori, sabía que había dejado el mío en mi bolso en la sala. Lo tome y leí a alerta de mensaje que había llegado a las nueve de la noche. Presioné el botón para marcar al buzón de voz, bajando el volumen al mínimo para no despertar a mi acompañante; era de Cat.

—Tori dice que estás en el más allá. No quiere despertarte y tampoco que te asustes o te enojes. Hablé con tu mamá y le dije que pasarías la noche allí. Le expliqué que estabas rendida y te quedaste dormida. Todo está bien. Tori se acostará a tu lado. No la tires de la cama, es «su cama» —puntualizó—. Mañana agradécele, ¿sí? No seas mala con ella y dale un beso de mi parte… —Pausó con miedo—. No, mejor no le des nada, no vayas a sacarle un pedazo de mejilla… Mejor no te doy ideas. Nos vemos en clases. ¡Adiós! —Se despidió nerviosa.

Cat…

Bueno, al menos le avisaron a mamá dónde estaba. Mañana tendré una montaña de preguntas de su parte, especialmente ¿por qué dónde ella y no dónde Beck? Lo veo venir.

Me fijé en la hora, eran las tres, no estaba tan equivocada.

Ya más tranquila, me acomodé nuevamente y me dormí hasta que sonó el despertador con una canción de Metallica, haciéndome pegar un salto al techo.

¡¿Desde cuando a Tori le gusta esa banda?!

—¿Fuel, Vega? ¡¿Fuel de alarma?! —le reclamé mientras me hiperventilaba con la almohada tapándome la cara. Tremendo susto que me pegué. Sentí su fuerza quitándomelo y ahí estaba esa sonrisa insoportable.

—Buenos días —me respondió riendo. No tenían nada de buenos—. Oíste el mensaje de Cat, me imagino. —Bostezó, desperezándose con ambos brazos estirados.

—Sí, en la madrugada. Iba a irme pero no quise despertar a toda tu familia mientras buscaba las llaves de mi auto.

—Las dejé a lado del teléfono —me dijo y, al voltear a verlas, lo confirmé. No me di cuenta de ese detalle entre tanta oscuridad—. Me imaginé la remota posibilidad de que huyeras al despertar.

—Huir, ¿de qué? —le pregunté. Para esto ya me había sentado en la cama y me colocaba las botas.

—No sé, ¿de encontrarme acostada a tu lado?

¿Acaso creía que le tengo miedo a las lesbianas?, o tal vez asco. Cierto, ella no se considera lesbiana. Bisexual, digámosle bisexual. Igual no me molesta, ¿por qué lo haría? No tengo nada de qué huir.

—Gracias —le dije recordando la petición de mi amiga—, por lo de ayer.

—¿No estás durmiendo tan bien, eh? Por un momento me asusté cuando no despertabas.

No podía decirle: «Es porque ayer me desvelé leyendo tu diario toda la noche y todavía me falta descubrir qué hiciste con la información de Olivia. ¡Eres una pasiva de un demonio y me tienes sin poder cerrar un ojo!». Imposible. Negué confirmándolo, nada más.

—¿De qué querías hablar? —le pregunté, aprovechando para estirarme un poco y mover mi cuello en círculos, aunque esta vez no sonó como si rompiera una docena de huevos. Realmente descansé muy cómoda en su cama.

—¡Ah, eso! Bien. ¿Quieres sentarte —Sonaba seria, pensé que podía referirse al diario, no me moví. Ella me viró los ojos y estiró la cobija, acomodando la cama—. No muerdo, ¿sabes?

Y quién me lo asegura después de lo que he leído.

—Habla de una vez.

Si se trataba de su diario, debía ser valiente, mostrarme fuerte y preocupada por su bienestar. Así no me gritaría tanto por no entregárselo apenas supe que le pertenecía, o por decidir leerlo a pesar de ello.

—Anteayer, después de que te fuiste a casa, papá me sentó a conversar con él. —Inició la explicación, su intranquilidad se dejaba ver en el tono de su voz—. Me contó que esa tarde alguien le había dejado una nota anónima en la comandancia, dirigida a especialmente a él.

No fui yo y no era un reproche. Me mantuve en silencio, esperando a que retomara el relato.

—¿Jade, tienes idea de si algo le está pasando a Robbie?

—¿Por qué habría de saberlo? —le respondí. Sé bien qué le sucede, le gustan los chicos, en especial mi ex novio, pero sus preferencias sexuales no eran motivo de investigación policial. Además, no es problema mío, yo no puedo ir contándole a todo el mundo que Robbie es gay.

—Te lo pregunto porque en la nota alegan que Robbie está siendo víctima de violencia intrafamiliar.

"Beck creía algo parecido", pensé. Me lo dijo un día después del beso. Yo vi a Robbie golpeado esa mañana, había tenido un accidente de bicicleta, pero mi ex confirmó que estaba intacta en el estacionamiento, el único golpeado era nuestro amigo.

—Deberías hablar con Beck, no conmigo.

—Lo sé. Papá cree que fue él quien dejó la nota, la encargada de recibir el correo en la comandancia lo describió tal cual, pero no voy a hablar con ese idiota —aseguró—. Pensé que, al ser ustedes novios, él te habría contado algo al respecto.

—¿Por qué tu papá no va directo a la fuente e investiga? ¿No hacen eso los policías?

—Y lo haría, pero quiere llevar la investigación en perfil bajo. El papá de Robbie es militar y tiene muchas amistades en la comandancia de policía así como en otras agencias de gobierno. Si es él quien le está propiciando golpes a su hijo, le será muy fácil zafarse de los cargos. Eso no es bueno para Robbie.

—¡Entonces habla con Beck! Esto es más importante que una riña, ¿no crees?

—¡Ya lo sé, Jade, pero antes de tener que bajar mi cabeza y pedirle a Beck, de favor, que me explique sus razones, quise intentar contigo! ¿Es tan malo eso? —me contestó, estaba molesta. Su reacción iba más allá de lo que él me hizo, era personal.

—¿Qué pasó entre ustedes? Entre tú y Beck —le pregunté. Si quería que le dijera lo que sabía, tendría que responderme esa mínima pregunta.

—Esto no tiene que ver conmigo. ¿Sabes algo de Robbie o no? —me respondió como ultimátum.

—Sé «algo» de Robbie. Pero no te lo puedo decir.

—¡Oh, vaya! Gracias, Jade. Tu ayuda resolvió el caso —me dijo con sarcasmo y se levantó de la cama en dirección al armario. No pude dejar de notar lo cómoda que se veía en esos pantaloncillos cortos y su musculosa blanca, mientras yo me sentía más que incómoda en mi ropa del día anterior.

—Robbie tiene que ser quien te lo cuente, yo no puedo hacerlo —le aclaré—. Y sobre Beck, él pudo ser quien dejó la nota. Sospecha del abuso y no cree que haya existido el accidente de bicicleta, ¿satisfecha? Ahora dime, ¿qué pasó entre tú y Beck?

No te lo puedo decir —repitió mis palabras, tratando de imitar mi voz.

—No es lo mismo, Vega. Lo de Robbie no es mi secreto, él tiene que contártelo. Yo quiero saber ¿por qué estás tan molesta con tu amigo?

—Él ya no es mi amigo y ¿no es suficiente con lo que te hizo a ti?

—No, porque esa no es tú razón para estar así. Dímelo, Tori. Mírame y dímelo.

Ella dio media vuelta, quedando en frente de mí. Su mirada perdida en la nada, pensando.

"No confía en mí. Tengo que ganarme su confianza, genial", entendí al esperarla en el silencio.

Sin recibir una palabra, me levanté de la cama para irme. Se hacía tarde y quería darme un baño y cambiarme de ropa, sentía que apestaba.

—Después de verlo con esa chica —habló finalmente, deteniéndome en el borde de la puerta—, lo amenacé. Tenía que contártelo o yo lo haría. Él… me dijo que ustedes había arreglado el malentendido y que se darían otra oportunidad. Yo le creí. — Se lamentó.

Hasta ahí, Tori me hacía un recuento de lo que había leído en el diario, lo interesante vino después.

—Semanas después, en el cumpleaños de Andre, me di cuenta de que me había engañado. Fuimos al Karaokie Dokie, ¿recuerdas? —me preguntó acercándose hasta la cama y tomó asiento. Yo hice lo mismo a su lado—. La castaña con la que lo vi estaba allí. Andre, Beck y yo escogíamos canciones en una esquina, tú y Cat estaban en la mesa con Robbie. Ella se me hacía conocida, pero no fue hasta que noté que él le sonrió y que ella le devolvió el gesto, después de darte una rápida mirada, que entendí que se estaban coqueteando y lo separé del resto para enfrentarlo.

Me hablaba de la pelea que los vi tener de lejos. Era por esa tipa, porque él le mintió, porque me seguía engañando.

—Beck me dijo que no me metiera en lo que no me importa, si no quería que él hiciera lo mismo. Le respondí que, por respeto a Andre y su día, no te confesaría nada esa noche, pero que espere una patada tuya en su trasero el día siguiente. Esta vez no esperaría nada para hablar contigo.

—Nunca hablaste conmigo.

—Cierto, no lo hice. Beck se encargó de meterme en suficientes problemas como para entretenerme el resto de las vacaciones tratando de solucionarlos.

—¿Qué pasó?

—Me había estado siguiendo desde que lo amenacé la primera vez, tratando de encontrar algo con que extorsionarme de vuelta, y esa noche, después de que nos despedimos y antes de que yo llegara a casa, llamó a mis padres para contarles lo que no le importaba.

—No tienes que mencionar qué les dijo a tus padres. —Intenté darle una salida, no quería forzarla a confesarse. De todas formas lo leería en el diario.

—No, ya no es un secreto —mencionó y yo esperé unos segundos a que volviera a sentirse cómoda para hablar.

—Esa noche no fui directo a mi casa. Pasé antes por el departamento de un amigo, Leo —dijo y otra vez pausó, no se le hacía fácil tenerme esa «confianza» que no sé cómo me gané—. Llegué pasada la una de la mañana. Mis papás estaban sentados en la sala, esperándome. Me preguntaron si estaba bien, si tenían que ir conmigo a la comandancia a poner una demanda por violación, si Leo me estaba amenazando.

—¿Qué diablos les dijo Beck?

—Que estaba preocupado porque me había visto con un tipo mayor que parecía estar abusando de mí.

—¡¿Qué?!

—En su defensa, Leo «es» mayor —aceptó—, pero no tanto como les contó a mis padres. Tiene veinticuatro años.

—Son siete más que tú y siete es un montón, Tori —expresé mis propios problemas con el tema.

—Mmhmm —confirmó, bajando la mirada al cobertor. No por tristeza, no quería entrar en una discusión conmigo. Seguro todos le han dicho ya que no es lo mejor—. Es mayor, pero no me está obligando a nada. Yo tengo derecho a mi consentimiento.

—Tienes diecisiete años, no puedes dar tu consentimiento legal hasta los dieciocho.

—Tú tampoco y tuviste sexo con Beck.

—Es distinto, los dos somos menores.

—Lo mío también es distinto. Leo y yo no estamos haciendo nada malo.

—Nadie dice que el sexo sea malo, solo que… —Mejor me callé mi sermón, porque ya no la sentía tan dispuesta a continuar—. ¿Qué te dijeron tus padres?

—Hablamos esa madrugada, y al día siguiente, y al siguiente, y así por varios días. Me exigieron que se los presente, lo que me metió en más líos por razones que no vienen al caso. Fue un dolor de cabeza.

—Me lo imagino.

Si no me equivocaba, Jesús creía que ella tenía diecinueve. ¿Cómo reaccionó cuando supo que tenía dos años menos?, ¿cuando se enteró que estaba cometiendo un delito federal?

—Beck me dijo que te ha visto besándote con un hombre mayor en la escuela.

—Sí, un par de veces. —Rió, cambiando la cara afligida de unos minutos atrás—. Usualmente me espera en la esquina para no meternos en problemas.

—Y… ¿tus papás?

—Ya lo conocen y aceptan que yo lo frecuente.

—¿Y no tienen problema con que, ya sabes, estés con él?

—No es algo que les mate del gusto, pero entienden que es mi vida y mi decisión, lo más importante, me apoyan. Así que, eso es lo que pasó con Beck.

Me dijo mucho más de lo que esperaba, lo que quiere decir que vamos en buen camino con esto de la amistad.

El lío con Leo debe haber sido brutal y ¿qué hay de Carmen? Tori, siempre que responde algo, deja diez preguntas más. Me quedé con las ganas de llegar a casa y ponerme a leer.

—¿Quieres desayunar? —Me invitó, haciendo un gesto a la planta baja.

—Debería ir a casa a prepararme para la escuela, pero gracias —le dije, levantándome y tomando mis cosas. Debía apresurarme o no llegaría a tiempo.

—Nos vemos allá. —Se puso de pie, acompañándome a la salida y se despidió desde la entrada, ella también debía alistarse.

Antes de que cierre la puerta me volteé y le dije:

—¡Paso a buscarte en cuarenta minutos!

—¡No llegaremos a la primera hora! —respondió. Sin duda me tardaría más en volver por ella.

—No llegaremos de todas formas. Paso a verte. Trataré de no demorarme… demasiado —le ofrecí.

Ella aceptó y entró a su casa. Yo saqué mi celular y marqué a la única persona que podría ayudarme en el aprieto en el que acababa de meterme.

—¿Cat? ¿Todavía tienes la mudada de ropa que dejé en tu casa hace unas semanas?… Perfecto, necesito que me prestes la ducha.


Nota:

Someone: Sí, OITNB, tenía qué. Veo que algunos son de ese fandom. "Jamás Beses a un Zombie", lo he leído, vi recién que lo habían actualizado, ya me pasaré por ahí. Es poco tiempo, han pasado dos semanas, nada más, pronto, pronto se dará cuenta. No tengo favorito de Camren porque no hay muy buenos en español. Mejor recomiéndame uno :3

JoriLover: Me alegra mucho que te esté gustando. Si Jade se diera cuenta de muchas cosas, todo sería muy fácil. La vida es difícil.

LenyRehim: La serenata de balcón ajeno, quién sabe, quizá Jade sea más de balcón ajeno. Cuando quieras las preguntas. Aquí espero.

Rollerbyr: No puedo casarme contigo, tengo novia y no estoy jugando XD.

erivip7: Los momentos Kodak son tan buenos, uno debería poder imprimirlos. Tal vez en un futuro.

Kuroneko: la almohada del cuervo. Cuervo era tan buen apodo, insisto. Hablas dormida como Jade lo hacía en el fic anterior, dormida, es un arma para quien lo sabe. Cuando escribí el capítulo, estaban dando una película de Zombies y lo asocié con la falta de sueño de Jade. Me alegra que te haya gustado el capítulo.

Gracias a todos, gracias por sus palabras y por el tiempo que se toman regresando aquí. Perdón por la tardando estos dos días, han habido muchas cosas que me han demorado. Hasta mañana.